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La Diócesis de El Espinal celebró su primer Congreso Eucarístico: más de 700 fieles adorando al Santísimo y pidiendo vocaciones sacerdotales
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A un mes de que la Iglesia Universal viva en Quito (Ecuador) el próximo Congreso Eucarístico Internacional, en Colombia, la Diócesis de El Espinal convocó su primer Congreso Eucarístico Diocesano. Esta Iglesia particular, ubicada en el suroriente del departamento del Tolima, logró reunir, en el municipio de Melgar, a más de 700 personas de sus 62 parroquias, en torno al amor, la devoción y el conocimiento teológico de la Santísima Eucaristía.
Acogidos por el obispo diocesano, monseñor Miguel Fernando González Mariño; en el congreso también se hicieron presentes el arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa Barbosa, el obispo de Girardot, monseñor Jaime Muñoz Pedroza, y el obispo de Neiva, monseñor Marco Antonio Merchán Ladino. Esto significó un episodio fundamental no solo para el caminar de la Iglesia en la Diócesis de El Espinal, sino para toda la Provincia Eclesiástica de Ibagué de la que hacen parte estas jurisdicciones.
El Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, fue el invitado de honor de esta fiesta eucarística celebrada del 2 al 4 de agosto. Además de presidir la Eucaristía inaugural, en la que, por haberse celebrado en el parque principal de Melgar, participaron más de mil personas, el representante del Santo Padre en el país, recibió las llaves del municipio y varios reconocimientos como huésped de honor. Esto, por parte de la Alcaldía de Melgar y de las Fuerzas Armadas y de Policía, quienes también se vincularon y apoyaron la realización de todo el evento.
La agenda del Congreso Eucarístico contempló Misas, peregrinaciones, predicaciones, charlas formativas y, por supuesto, momentos de adoración y alabanza; actividades que hicieron de esta, una asamblea de profundo valor espiritual para la jurisdicción, dejando ver y sentir una Iglesia viva, alegre, fraterna, diversa y dispuesta a caminar en sinodalidad, con profundo amor hacia la Eucaristía y hacia sus sacerdotes, pues, sin ellos “no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay Iglesia”, certeza que se convirtió en el lema central del evento. Al respecto, monseñor Miguel Fernando, obispo de El Espinal, explicó:
“El lema del congreso fue “Sin sacerdotes no hay Eucaristía” ¿Por qué? Porque nuestro Señor Jesucristo en la Última Cena instituyó a sus apóstoles: “Haced esto en conmemoración mía”. Los hizo sacerdotes para que hicieran la Eucaristía, para que confeccionaran, como lo dice la teología, la Eucaristía; para que el pan de vida llegara a todos los fieles a lo largo del tiempo. Jesús ha querido necesitar de los sacerdotes para repartirse como pan de vida a todos. Por eso están intrínsecamente unidos el don de la Eucaristía, el sacramento de la Eucaristía y el don y sacramento de el sacerdocio”.
El prelado también afirmó que la diócesis vive una época de escasez en las vocaciones sacerdotales, por lo que motivar el amor por la Eucaristía puede ayudarles a ser más conscientes de la necesidad de tener más sacerdotes: “Creando un ambiente de espiritualidad eucarística reforzada y enriquecida nuestra diócesis, pues en nuestras parroquias viva un ambiente más propicio para que surjan más vocaciones sacerdotales. Esa la lógica que hemos visto”, agregó el obispo diocesano.
Fray Nelson Medina, O.P, reconocido por su testimonio vocacional, por su trayectoria en la academia y por ser uno de los pioneros de la misión digital en Colombia, estuvo a cargo de las predicaciones centrales del Congreso. Durante sus reflexiones bíblicas el sacerdote compartió con los asistentes elementos sobre diversas dimensiones de la Divina Eucaristía. Por ejemplo, explicó:
“Dios le dio a su pueblo el regalo del hambre para darle después el regalo del alimento. Es esa necesidad la que nos conduce al altar de Dios y abre un espacio para que entre Cristo a nuestras vidas como rey y señor (…) Dios tiene que sacarnos de la falsa saciedad, para llevarnos a la verdadera hambre, para recibir el verdadero alimento que es Cristo (..) El desierto es el lugar del amor. Cristo ya no es un amor más, es nuestro amor, el amor de nuestras almas. La cruz es el lugar del amor, el lugar del nuevo desierto. Él es el pan verdadero”.
De manera especial, durante el segundo día del Congreso, los participantes peregrinaron hacia Santuario Nacional Nuestra Señora del Carmen De Apicalá, importante templo ubicado a tan solo 14 kilómetros de Melgar, en el municipio del mismo nombre. Al llegar allí, fue precisamente fray Nelson quien presidió la Eucaristía.
Al cierre del Congreso, la Diócesis de El Espinal fue testigo de la ordenación presbiteral del padre Jhon Alejandro Prieto Morales, un joven sacerdote que, a partir de ahora, tendrá como misión ayudar a que el Pan de Vida Eterna continúe llegando a muchas más personas, como lo pidió el Señor Jesucristo desde la Última Cena, cuando instituyó La Eucaristía y el Orden Sacerdotal.
La cultura de la región también estuvo presente en el Congreso Eucarístico Diocesano de El Espinal, a ritmo de danzas típicas y letras que dan testimonio de la fe arraigada en sus pueblos, se animaron diversos momentos. Como símbolo especial del momento, cada uno de los 62 párrocos recibió un Copón Litúrgico para las Sagradas Hostias. Además, dos de sus sacerdotes (el padre Juan Carlos Neira y el padre Hanner René Díaz), le regalaron un himno al Congreso, que animó cada una de sus jornadas y que quedó como canto fervoroso para esta Iglesia particular. En él, se resaltan frases como estas:
“Un pueblo que camina en el desierto, hambriento y sediento él esta. Tu mano milagrosa lo sostiene. Su fuente y alimento es el maná.
El nuevo pueblo hoy somos la Iglesia, tu cuerpo convocado en el amor. A quién sostiene y guía tu Palabra, y tu cuerpo y tu Sangre...En la comunión.
Sin Sacerdotes no hay Eucaristía,
Son ellos el puente que nos guía, en cada Misa, en cada oración.
Sin la Eucaristía, no habría Iglesia: es la fuente que sostiene nuestra vida. Es Jesús, que nos alimenta con su amor. Es Jesús que nos da su corazón”.
Monseñor Miguel Fernando calificó este Congreso como un “éxito rotundo”; una fiesta diocesana que transciende el evento para dejar importantes compromisos para todos sus miembros.
“Lo que esperamos es justamente que haya un ambiente en donde se valore más la necesidad de sacerdotes (…) Nuestras comunidades parroquiales ya tienen el compromiso de orar todos los jueves delante del Santísimo. Una oración que hemos compuesto pidiendo por las vocaciones sacerdotales. Así que sacerdocio y Eucaristía, nuestros grandes amores en nuestra diócesis, deben ser los frutos; tener muchos más jóvenes que quieran seguir al Señor. Al descubrir la vocación que Dios les está haciendo, le digan que sí, que no la rechacen, sino que la reciban con agradecimiento, con humildad y con total disponibilidad”, afirmó el prelado.
Al cierre de esta asamblea que puso de relieve el protagonismo de la Eucaristía en la vida de la Iglesia y de su misión, el Alcalde de Melgar, Rodrigo Hernández Lozano y su esposa, Yolanda Pérez, agradecieron a la Iglesia por haber elegido a su municipio como sede del Congreso Eucarístico Diocesano. “Fue lo que le pedí a Dios, que me permitiera en que, en algún momento, el municipio de Melgar fuera bendecido, para que Melgar siga progresando”, agregó el líder político local.
Conozca todos los detalles y vea los mejores momentos en el informe audiovisual:
Escuche a continuación el himno del Congreso Eucarístico de la Diócesis de El Espinal:
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Iglesia en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y sostenida en la oración
La Iglesia Católica en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y centrada en procesos de acompañamiento continuo desde la infancia, la familia y la comunidad.Esta es una de las principales conclusiones que deja el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral Vocacional 2026, que reunió en Bogotá a 127 animadores —60 de la vida consagrada y 67 de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país— entre el 13 y el 16 de abril, convocados por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.El encuentro permitió identificar retos de fondo en el acompañamiento a las nuevas generaciones del país, en un contexto marcado por la hiperconectividad, la fragmentación social y la necesidad de referentes significativos.“Los jóvenes están conectados gran parte del tiempo con las redes… pero en el fondo no tienen a nadie cuando tienen una crisis, una depresión. Entonces nosotros como Iglesia tenemos que acercarnos a ellos”, advirtió la hermana Marta Ligia Acosta Muñoz, Carmelita Misionera, de la Conferencia de Religiosos de Colombia, seccional Cali.Acompañar desde antes: un cambio de enfoqueOrganizadores y participantes del encuentro coincidieron en la necesidad de replantear el enfoque de la pastoral vocacional, ampliando su alcance más allá de los jóvenes y de acciones puntuales.“Si nuestro servicio solo va dirigido a los jóvenes, estaríamos llegando demasiado tarde. También hay que acompañar a los niños y a las familias”, afirmó el padre Juan Manuel Beltrán, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia.En esa línea, se insistió en iniciar procesos desde la infancia, fortalecer el papel de la familia y articular el trabajo con otras pastorales.“Es en la familia donde se va cultivando la vocación…primero llegando a la parte humana de cada joven, para después llevarlos a la parte espiritual”, explicó la hermana Beatriz Elena Romero, de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias y delegada de pastoral vocacional en la Diócesis de Valledupar.Este cambio implica pasar de iniciativas aisladas a procesos continuos de acompañamiento humano y espiritual, con mayor capacidad de escucha y cercanía.Presencia real en la vida de los jóvenesOtro de los retos identificados es la necesidad de una mayor presencia en los espacios donde transcurre la vida de los jóvenes.“Hay que buscar a los jóvenes…la idea es llegar allí y ayudarles a conocer a Jesús para que lo sigan y permanezcan en Él”, señaló monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué y miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.Para los participantes, más que ausencia de vocaciones, existe una necesidad de acompañamiento oportuno y cercano.“Los jóvenes están sedientos de Dios...Necesitan escuchar algo de Dios, necesitan escuchar desde nuestro testimonio de vida”, afirmó el diácono Diego Fernando Sánchez, Misionero Javeriano de Yarumal.En este contexto, el entorno digital se reconoce como un campo clave de acción, que requiere mayor presencia y creatividad pastoral.“Es un reto seguir trabajando y lanzando la red a estas nuevas plataformas…Los jóvenes están esperando respuestas a ese llamado vocacional”, expresó Jesús Aníbal, religioso de la Orden de los Ministros de los Enfermos y delegado de pastoral vocacional Colombia–Ecuador.Trabajo en red: de la iniciativa individual a la acción conjuntaEl encuentro también dejó una orientación concreta: fortalecer el trabajo articulado entre las diferentes instituciones y comunidades eclesiásticas.“Tenemos que trabajar juntos, por región, por provincia, para tener un solo pensar y ayudar a los jóvenes a conocer a Jesús”, subrayó monseñor Lascarro.Esta apuesta se traduce en la construcción de rutas compartidas de acción pastoral.“Ya creamos una ruta de trabajo mancomunado, cooperativo, que nos va a permitir verdaderamente llegar a tantos jóvenes”, explicó John Ramírez, religioso de la Congregación Hijos de la Sagrada Familia y encargado de la promoción vocacional en la delegación Colombia–Venezuela.La articulación con la pastoral juvenil, familiar y educativa fue señalada como clave para ampliar el alcance del acompañamiento vocacional.Formar a quienes acompañanAdemás de los desafíos externos, el encuentro puso sobre la mesa una necesidad interna: fortalecer la formación y el acompañamiento de los propios animadores vocacionales.“Los primeros acompañados debemos ser nosotros…dejarnos acompañar primero por el Señor y también formarnos para hacer un mejor trabajo”, reconoció Jesús Aníbal.Esto implica consolidar procesos de formación permanente, fortalecer la vida espiritual y abrirse al apoyo de distintas disciplinas.Oración y misión: fundamento y proyecciónLos participantes coincidieron en que toda pastoral vocacional parte de una convicción fundamental: la vocación es iniciativa de Dios.“No somos nosotros los que llamamos, quien llama es Dios…Necesitamos propiciar espacios de silencio para que Él toque el corazón”, recordó el padre Juan Manuel Beltrán.En este sentido, uno de los llamados centrales es a fortalecer la oración personal y comunitaria, especialmente en el marco de la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones, que se celebrará del 26 de abril al 3 de mayo en todo el país.“La oración es la que nos va a ayudar a encontrar a los jóvenes…Dios es el que llama”, reiteró monseñor Lascarro.Vea el informe audiovisual del encuentro a continuación:
Mar 21 Abr 2026
Obispos colombianos llaman a proteger la vida y desescalar el lenguaje en medio del clima electoral
Ante el actual clima electoral y las recientes denuncias de amenazas contra candidatos presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) hace un llamado urgente a proteger la vida, cuidar el lenguaje y salvaguardar la democracia como pilares fundamentales del país.A través de un comunicado, los obispos advierten que Colombia atraviesa “un momento decisivo que exige compromiso firme con la vida, la democracia y el respeto”, y subrayan que no es posible avanzar en el proceso electoral si no existen garantías reales para todos los actores políticos.En este contexto, instan a las autoridades a actuar con determinación para proteger a quienes participan en la contienda:“Hacemos un llamado a los organismos del Estado a redoblar sus esfuerzos para garantizar la integridad y la seguridad de quienes aspiran a la Presidencia de la República, así como el libre ejercicio de los derechos democráticos”.El pronunciamiento se da en un escenario marcado por alertas de posibles atentados, intimidaciones y hechos de violencia que han encendido las alarmas sobre la seguridad del proceso democrático.La violencia y el lenguaje que divide también amenazan la democraciaJunto a la preocupación por la seguridad de los candidatos, la Iglesia advierte que el tono del debate público incide directamente en la convivencia y en la estabilidad democrática.Por ello, exhorta directamente a los candidatos y sus campañas:“Promover un debate respetuoso, excluyendo toda forma de violencia verbal, estigmatización o descalificación”.Este llamado recoge la enseñanza del Papa Francisco, quien insistía en que el camino no es la confrontación destructiva, sino el encuentro:“En lugar de descalificar rápidamente al adversario, hay que afrontar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora” (Encíclica Fratelli tutti, 203).La democracia se construye con palabras que unenEl mensaje de la Conferencia Episcopal plantea que el país necesita un giro en el enfoque de la campaña electoral, pasando de la confrontación a las propuestas que respondan al bien común. En esa línea, enfatiza:“La palabra pública debe ser un instrumento de construcción y no de división”.En coherencia con este llamado, los obispos en Colombia hacen eco de palabras expresadas recientemente por el Papa León XIV durante su paso por África. El pontífice ha insistido en la necesidad de reconocerse como una sola familia, incluso en medio de las diferencias:“En un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que todos somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas aparentemente cerradas” (Argelia, 13 de abril de 2026).Una tarea de todosFinalmente, más allá de las decisiones institucionales o políticas, los obispos recuerdan que el momento que vive el país exige corresponsabilidad:“Cuidar la vida, cuidar la palabra y cuidar la democracia es una responsabilidad compartida”.
Mar 21 Abr 2026
Preparar, sembrar, cuidar y cosechar la paz: la ruta pastoral que propone la Conferencia Episcopal de Colombia para la Semana de la Familia 2026
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Departamento de Matrimonio y Familia, presentó la cartilla “Familias Sembradoras de Paz”, un subsidio pastoral que servirá como guía para la celebración de la Semana de la Familia 2026, que se llevará a cabo del 11 al 18 de mayo en todo el país.El material, dado a conocer este lunes 20 de abril a través de un webinar, propone un camino pedagógico y espiritual que reconoce a la familia como el primer territorio de paz y sujeto activo de reconciliación y transformación social. La iniciativa se enmarca en el lema de este año: “Familia, sembradora de paz”.Durante la presentación, monseñor Miguel Fernando González Mariño, obispo de El Espinal y presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia, destacó que la familia es “el lugar privilegiado donde se cultivan los valores, costumbres y patrones de convivencia”, y subrayó que “toda apuesta por la paz duradera necesariamente pasa por el fortalecimiento de las dinámicas familiares”.En ese sentido, insistió en que la paz no surge de manera espontánea: “La paz no aparece de la nada… la paz se cultiva”. Por ello, explicó que la cartilla propone asumir la construcción de paz como un proceso de siembra que requiere tiempo, cuidado y constancia, vivido en lo cotidiano del hogar.Una propuesta pastoral con enfoque reconciliadorLa cartilla plantea una metodología basada en cinco momentos simbólicos —preparar la tierra, sembrar la semilla, regar y cuidar, crecer y fortalecer, y cosechar y compartir— que orientan encuentros familiares o comunitarios durante la semana. Cada uno de estos espacios integra reflexión bíblica, dinámicas participativas y compromisos concretos.Este itinerario busca fortalecer a las familias como espacios de sanación y reconciliación, promoviendo habilidades como la comunicación respetuosa, la escucha activa y el manejo pacífico de los conflictos, así como valores esenciales para la convivencia como el perdón, la empatía y la solidaridad.De acuerdo con el documento, “educar para la paz no es únicamente un contenido que se enseña, sino una experiencia que se vive diariamente”, en la forma en que se gestionan las diferencias, se cuida al otro y se construyen relaciones basadas en el amor y el respeto.La familia, primera escuela de pazEl padre Nelson Ortiz, director del Departamento de Matrimonio y Familia, resaltó la pertinencia del tema en el contexto actual:“Este año veíamos que era muy necesario hablar de la familia como sembradora de paz, especialmente en un mundo que vive en medio de tantas guerras”.Asimismo, recordó el llamado del Papa a vivir una “desarmada y desarmante”, invitando a las familias a renunciar a las formas cotidianas de violencia:“Cada hogar está llamado a dejar las armas de la violencia verbal, la indiferencia y el egoísmo, para convertirse en sembrador de diálogo, misericordia y paciencia”.En esta línea, la cartilla propone reconocer las heridas y conflictos que afectan la convivencia familiar, al tiempo que impulsa procesos de sanación que permitan reconstruir el tejido relacional desde el interior del hogar. La familia, señala el documento, es “la primera e insustituible educadora de la paz”, y su vivencia cotidiana tiene un impacto directo en la sociedad.Un aporte eclesial con impacto socialLa Semana de la Familia 2026 tendrá como objetivo general fortalecer a las familias como espacios de construcción de paz, promoviendo relaciones fraternas que contribuyan a la transformación de las comunidades y territorios.Entre sus objetivos específicos se destacan: reconocer la familia como espacio privilegiado para la educación en paz, desarrollar habilidades de comunicación y resolución de conflictos, fortalecer valores que favorezcan la reconciliación, e impulsar compromisos concretos de paz tanto en el hogar como en el entorno social.En coherencia con la misión de la Conferencia Episcopal de Colombia, esta iniciativa busca no solo animar la vida eclesial, sino también incidir en la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y en paz, reconociendo que “cada gesto de amor, cada palabra de reconciliación y cada esfuerzo por construir unidad en el hogar se convierte en una semilla que puede transformar la sociedad entera”.La CEC a anima a todas las parroquias, movimientos eclesiales y familias del país para que hagan uso del contenido de la cartilla, como una herramienta concreta para aprender a vivir, desde lo cotidiano, el compromiso con la paz.Vea la transmisión del webinar de la presentación de la cartilla haciendo clic aquí.
Lun 20 Abr 2026
Custodia eucarística elaborada en Colombia será llevada a la Basílica de Getsemaní en Jerusalén
Se trata de la Custodia Andina, un ostensorio destinado a la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración eucarística que, desde Colombia, se convertirá también en signo de comunión entre pueblos y de esperanza en medio de un contexto global marcado por tensiones.La pieza fue creada en el municipio de El Carmen de Viboral, en la jurisdicción de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, por el artista Santiago Ocampo Higuita, en colaboración con artesanos y creadores de distintas regiones del país. Su elaboración tomó cerca de dos años e integró técnicas tradicionales como la fundición a la cera perdida, la filigrana de Santa Cruz de Mompox y la cerámica carmelitana, junto con recursos contemporáneos.Con 80 centímetros de altura, la custodia está inspirada en la forma de un olivo, evocando el huerto de Getsemaní, donde, según la tradición bíblica, Jesucristo oró antes de su pasión. En su centro se ubica el ostensorio, rodeado por una corona de espinas, como punto focal de la adoración eucarística.En su base, que recrea el suelo rocoso del lugar, se representan los apóstoles Pedro, Santiago y Juan dormidos, en referencia al llamado evangélico a “velar y orar”. La obra incorpora además elementos de la identidad colombiana, como el carriel y la rula antioqueña, así como figuras de la fauna nacional: tres barranqueros andinos elaborados en filigrana de plata y una base sostenida por garras de oso de anteojos. El conjunto se complementa con cerámica tradicional de El Carmen de Viboral y detalles inspirados en los tejidos ancestrales de la cultura wayuu.Más que una pieza artística, la Custodia Andina fue concebida como un objeto litúrgico para custodiar la Eucaristía en la Basílica de Getsemaní —también conocida como Basílica de las Naciones o de la Agonía—, uno de los santuarios más representativos de Tierra Santa.Su elaboración fue posible gracias a la donación de una familia antioqueña, como expresión de fe y cercanía con los lugares donde se desarrollaron los acontecimientos centrales del cristianismo.Un signo de comunión y esperanza desde la Iglesia en ColombiaDesde la Diócesis de Sonsón-Rionegro, este hecho ha sido acogido como un acontecimiento significativo para la vida eclesial. El presbítero Jesús Alexander Toro, delegado de Liturgia, destacó el valor de esta obra como expresión de fe y de pertenencia:“Nos sentimos plenamente orgullosos de saber que un artista de nuestra región… hoy nos sigue representando con tanto orgullo no solo como colombianos, sino como Iglesia particular de Sonsón-Rionegro”.El sacerdote subrayó además que la custodia no solo tiene un valor artístico, sino profundamente espiritual:“Es un objeto tan valioso para el culto cristiano… Esperamos que desde allí, desde la Basílica de las Naciones, Jesús nos bendiga a todos, nos custodie y nos guarde”.Este acontecimiento es interpretado por la Iglesia como un signo concreto de comunión entre la Iglesia local y la Iglesia universal, en línea con la misión de evangelización y de construcción de unidad que anima la Conferencia Episcopal de Colombia.Arte, fe y país: una presencia colombiana en Tierra SantaLa Custodia Andina se suma a otras obras del mismo taller que han llegado a Jerusalén. En 2019, el “Cristo del Silencio” fue incorporado a las celebraciones del Viernes Santo en la Basílica del Santo Sepulcro, y en 2025, la “Virgen de Nazaret” inició un recorrido internacional como imagen peregrina.En este contexto, la nueva obra refuerza la presencia del arte sacro colombiano en Tierra Santa, proyectando la riqueza cultural, espiritual y artística del país hacia uno de los epicentros de la fe cristiana.Un mensaje de paz en medio de la incertidumbreEn medio de los conflictos que afectan actualmente a Oriente Medio, esta custodia adquiere también un significado especial. Desde Colombia, se proyecta como un signo de oración por la paz y de esperanza para las naciones.“En este momento de conflicto… la custodia aguarda para llegar en el momento en que la Tierra Santa vuelva a estar en paz. Y eso es lo que clamamos: la paz para todo el mundo, la paz para las naciones”, expresó el padre Toro.Vea a continuación el informe audiovisual: