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conferencia episcopal de colombia

Vie 15 Ago 2025

Esperanza, sinodalidad y memoria en la vida cristiana: reflexiones de la primera edición de 'Actualidad Teológica' de la Conferencia Episcopal de Colombia

Aunque desde febrero de este año 2025, la Comisión y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia estaban ofreciendo algunos textos de reflexión sobre diversos temas asociados a la vida de la Iglesia y del país, a partir de este mes de agosto, ponen a disposición de todos los fieles del país una publicación especial denominada "Actualidad Teológica".A través de esta revista digital, se estarán planteando diversos tópicos con profundidad teológica y doctrinal, que puedan servir de guía para los fieles. Para ello, contarán con la colaboración de académicos, teólogos y miembros de la vida de la Iglesia, de diferentes territorios e instituciones del país, animando así la construcción colectiva de pensamiento en la Iglesia colombiana.Esta primera edición propone una reflexión profunda sobre la esperanza, la sinodalidad y la memoria en la vida cristiana. Lo hace a través de tres artículos:1. El Obispo como profeta, testigo y servidor de la esperanza, escrito por el padre Guillermo Leon Zuleta Salas, sacerdote de la arquidiócesis de Medellín, doctor en Teología y profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana.Explora el papel del obispo en la sociedad actual. Basado en las reflexiones de la CXIX Asamblea Ordinaria del Episcopado Colombiano, el texto destaca cómo los obispos están llamados a ser guías espirituales que inspiren esperanza en medio de desafíos como la secularización y la injusticia social. Citando a san Juan Pablo II, se subraya que el obispo debe ser "profeta, testigo y servidor de la esperanza" en un mundo que margina la trascendencia.2. Mística, Espiritualidad y Sinodalidad, escrito por el teólogo Luis Fernando González Gaviria, profesor de la Fundación Universidad Católica del Norte, de la Diócesis de Santa Rosa de Osos y de la Universidad San Buenaventura de Medellín.Analiza la relación entre la vida interior y la comunidad. El autor propone que la sinodalidad no es solo una estructura eclesial, sino una "disposición espiritual" que debe impregnar la vida cotidiana de los creyentes. Resalta la importancia del diálogo, la escucha y la reconciliación como pilares de una Iglesia que camina junta.3. Una Teología de la memoria al servicio del Jubileo de la Esperanza, escrito por fray Jorge Ferdinando Rodríguez Ruiz, O.P., doctor en teología y en educación.Aborda cómo la memoria puede ser un instrumento de sanación y esperanza. Invita a reflexionar sobre preguntas como: ¿Dónde está Dios en el sufrimiento humano? Y propone que la memoria, lejos de ser un lastre, es una fuerza que impulsa hacia el futuro, especialmente en contextos de violencia y desigualdad.Esta primera edición de 'Actualidad Teológica' no solo ofrece un análisis teológico, sino también herramientas prácticas para la vida pastoral. Por ejemplo, sugiere acciones concretas como la recuperación de la memoria histórica en las parroquias y la escucha intergeneracional. Además, resuena con los llamados del Papa Francisco a una Iglesia sinodal y comprometida con los más vulnerables. Descárguela haciendo clic en el botón:

Vie 15 Ago 2025

La Voz del Pastor | 17 de agosto de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12, 49-53

Vie 15 Ago 2025

He venido a prender fuego

VIGÉSIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORIDNARIOAGOSTO 17 DE 2025Primera lectura: Jr 38,4-6.8-10Salmo: 40(39),2-3ab. 3cd-4ab.4cd-5ab.18 (R. 62[61],2)Segunda lectura: Hb 12,1-4 Evangelio: Lc 12,49-53.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa Liturgia de la Palabra de este vigésimo domingo del tiempo ordinario abarca, en sentido amplio, el tema de la división y las dificultades suscitadas por el anuncio de la Buena Nueva. Ahora bien, con el ánimo de especificar su contenido, se resaltan tres ideas propias del mensaje de los textos:1.Una certeza: el Señor nos salva de la fosa del pecado, del error y las angustias.2.Una motivación: correr con constancia la carrera que nos corresponde, sin cansarse ni perder el ánimo.3.Una realidad: el mensaje y la presencia de Jesús y su Evangelio, genera división.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Se desarrolla la segunda idea: una motivación. La presente perícopa de la Carta a los Hebreos se caracteriza por su lenguaje práctico. Aborda el tema de la fe y la vida cristiana, presentándola con la analogía de una carrera que es ineludible correr. Así mismo, ubicados en el contexto general de las lecturas proclamadas en este día, se abre también el horizonte del combate y la pelea, en cuanto a la evidente división y ruptura que la fe tiende a generar cuando se vive con radicalidad, constancia y alegría, así como a la batalla interior contra el pecado.Llama la atención la utilización de verbos como “correr”, el cual evoca una actitud de auto exigencia, a ejemplo de los atletas, quienes, en su ejercicio, dan todo de sí mismos con miras al alcanzar la meta proyectada. De igual modo, reluce la palabra “constancia” unida al verbo, cuyo matiz enfatiza la urgencia de ser perseverantes, firmes y persistentes. Así mismo, la expresión “fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús”, ratifica la clave del éxito en la carrera, pues, nuestro centro, principio y meta es Él, y lejos de Él nada podemos hacer.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?El fragmento de la Carta a los Hebreos proclamado en esta Eucaristía establece con total claridad una motivación precisa: no cansarse ni perder el ánimo; más aún, correr con constancia la carrera que nos corresponde. En efecto, la vida cristiana, en todos sus aspectos, demanda una actitud de perseverancia, mediante la cual se alcanza la meta de todo bautizado: el Cielo.Uno de los peligros más grandes, en un contexto como el actual, en el que se evidencia una tendencia a la mediocridad y el conformismo, es el de no esmerarse por alcanzar los objetivos. Este criterio es válido para todas las dimensiones humanas, pues, por ejemplo, ante las ofertas de inmediatez por parte de la tecnología, las “facilidades” de lo virtual y el relajamiento en los niveles de exigencia familiar y social, resulta cada vez menos habitual asumir compromisos rigurosos, caminos disciplinados y tareas complejas; más aún, muchos, conscientemente, evaden ese tipo de pedidos. Enfrentamos, pues, un mundo pasivo y en permanente estado de indiferencia.Ahora bien, en el ámbito de la fe, con respecto a la respuesta al llamado del Señor a lo largo de la vida, nos adentramos en una ruta exigente, de permanente acción y rigor, en contracorriente a las inclinaciones de hoy en día. El mismo Señor ha dicho: “si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24). Seguir el Camino implica cargar la cruz, que más allá de ser una solicitud, se trata de un requisito. Esa es nuestra carrera: un peregrinar demandante, que necesariamente insta a una actitud continua de constancia, sin dar lugar a desánimos ni cansancios.Así las cosas, el verbo “correr”, presente en el texto, implica estar en movimiento, ponerse en acción; es contrario a la quietud o a la pasividad. El verdadero creyente no se estanca ni se detiene, al contrario, permanece de pie, con su frente levantada y sus pies en acción, en salida misionera. El testimonio del Evangelio, que todos estamos llamados a dar (con palabras y obras), pone sobre nosotros el compromiso de salir, peregrinar y andar en todo tiempo y lugar.Con todo, dicha misión no se realiza de cualquier modo. Ha de caracterizarse por la constancia, contraria a las tendencias contemporáneas, como evidencia de que estamos en el mundo, pero no somos del mundo (y es que la inconstancia se constituye en un verdadero riesgo, porque estanca el proceso, enloda la ruta de fe y desorienta la vocación). Sólo la constancia nos permite avanzar, nos mueve a alcanzar los objetivos y nos catapulta a la meta de la santidad. No demos espacio al desánimo, cortemos todo pensamiento y actitud de enfriamiento y mediocridad y sigamos avanzando en la carrera, fijos los ojos en Jesús, quien, “en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz (…) y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios” (Hb 12, 2).3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Te rogamos, Señor, nos concedas la Gracia de ser constantes en todas las dimensiones de la vida. Mantén nuestros ojos fijos en ti, para que, apoyados y sostenidos por tu mano, venzamos la tentación del desánimo, la pereza espiritual y la mediocridad en la misión encomendada. Permítenos asumir con diligencia y responsabilidad la tarea evangelizadora recibida desde el bautismo, para que, por intercesión y a ejemplo de María, completemos la carrera que nos corresponde y alcancemos el premio de la Vida Eterna. Amén.II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos congregamos como hermanos en la fe para celebrar la Eucaristía, misterio de amor y prenda de Vida Eterna. En este vigésimo domingo del tiempo ordinario, el Señor nos reúne para renovar su llamado, revitalizar nuestra existencia, darnos fortaleza y ponernos de pie para vivir en actitud misionera, con constancia y ánimo. Que en esta Santa Misa renovemos nuestro compromiso de seguir a Cristo con corazón firme, buscando siempre la luz que nos guía en nuestro caminar diario. Participemos con atención y disposición.Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra del Señor nos mueve a vivir nuestra fe y la misión evangelizadora con valentía, constancia y ánimo. En efecto, nuestra perseverancia en seguir a Cristo debe ser firme, pues Él, a pesar del sufrimiento, mantuvo la mirada en el gozo que le esperaba. Abramos nuestro corazón para escuchar el mensaje salvador.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con el corazón y nuestra vida puestos en manos de Dios, Padre misericordioso, elevemos nuestras oraciones confiadas, diciendo juntos:R. Señor, escúchanos y fortalécenos1.Por toda la Iglesia, para que, fiel al mandato misionero, predique el Evangelio siempre y en todo lugar.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, iluminados por el Espíritu Santo, dirijan los rumbos de los pueblos con coherencia, justicia y transparencia.3.Por los enfermos, abandonados y todos los que sufren, para que reciban del Señor fortaleza y paz, y de parte nuestra el apoyo humano y material que requieren.4.Por todos nosotros, para que avancemos con constancia y ánimo en la carrera que nos corresponde, fijos los ojos en Jesús, hasta llegar a la meta del Cielo.Oración conclusivaPadre rico en misericordia, escucha las súplicas y oraciones que te hemos dirigido con fe y esperanza. Por Jesucristo Nuestro Señor.R. Amén.

Vie 15 Ago 2025

Diócesis de Yopal llevó la Esperanza del Evangelio a 47 veredas de Támara, cuna de la fe en el Casanare

Inspirados en el lema “Támara, cuna de la fe y la cultura, familias que caminan hacia la esperanza”, 38 sacerdotes, 3 religiosas, 92 laicos y algunos seminaristas de la Diócesis de Yopal hicieron posible la primera misión pastoral en el municipio de Támara, comunidad cafetera ubicada en el occidente de Casanare, a 95 kilómetros de Yopal.Es la primera vez que 47 veredas de este territorio tienen la oportunidad de interactuar directamente con agentes pastorales sin tener que desplazarse grandes distancias. La iniciativa, que se desarrolló entre el 4 y el 8 de agosto, llevó la palabra de Dios a hogares campesinos, colegios, empresas e instituciones. “Todos quisimos hacer esta experiencia, pues en nuestras parroquias, casi siempre, los feligreses, ellos vienen, pero esta vez nosotros fuimos a buscarlos” comenta el padre Jeison Salguero, Administrador Diocesano de Yopal.“Hemos venido desde el mes de enero haciendo una invitación y organizando para que toda la misión que realizamos durante estos cuatro días saliera de la mejor manera”, comenta el padre Rubén Darío García, uno de los organizadores de la iniciativa.La cuna del catolicismo en el llanoLa Diócesis de Yopal eligió Támara como el lugar para desarrollar esta misión por su historia con la Iglesia, fue el primer territorio del llano en haber recibido misioneros españoles. Aquí se creó el Vicariato Apostólico del Casanare antes de la existencia de la Diócesis de Yopal, establecida hace 25 años.Un viaje desafianteLas familias visitadas en esta experiencia pastoral viven en zonas de difícil acceso. Para llegar a ellas, los misioneros tuvieron que caminar durante horas, trasladarse en caballos por largos trayectos, atravesar ríos, puentes colgantes, usar canastillas con cables móviles y poleas para llegar a su destino.Salían en el alba y volvían con la luna, todo con el objetivo de que ningún tamareño se quedara sin escuchar la palabra de Dios. “De una casa a otra era una, dos, tres horas de camino entonces, siempre fue muy grande la vereda San Pedro”, narra Nubia Modesta Chaparro, una misionera que, a pesar de las distancias, perseveró en este importante signo de esperanza.Hogares tamareños con puertas abiertas a DiosEn las visitas casa a casa los misioneros fueron recibidos con los brazos abiertos. "Eso fue espectacular, el padre Pedro hizo unas oraciones con las que la gente lloró, alabó a Dios y bendijo”, relata la hermana Elsa Lucía Gutiérrez. Tanto ella, como el resto de misioneros, vivieron momentos emotivos junto a las comunidades visitadas, llenos de oración y alabanza.La falta de un templo no detuvo al padre Yefer Omar Piragauta, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, de Villanueva, Casanare, quien improvisó un altar en la naturaleza para presidir la Misa a las familias de la vereda más lejana a la que llegó la misión.Los sacerdotes también visitaron a los ancianos y enfermos de las veredas; pudieron darle unción a una mujer de más de cien años, encomendando su alma a Cristo.La primera misión pastoral en Támara no solo llevó consigo oraciones y sacramentos, sino también un mensaje claro: la Iglesia colombiana camina hacia donde más la necesitan. Recuerda que, incluso en los rincones más apartados, la Esperanza que proviene de Dios no conoce distancias.Vea a continuación el informe audiovisual de esta misión:

Jue 14 Ago 2025

15 de Agosto | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 1, 39-56

15 agostoLc 1, 39-56El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: enaltece a los humildesLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá». María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como lo había prometido a nuestros padres— en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa. Palabra del Señor.

Jue 14 Ago 2025

Dona Nobis 2025: la iniciativa que invita a orar y apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia Católica en Colombia

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) pone en marcha Dona Nobis 2025, la campaña anual que busca fortalecer la labor evangelizadora de la Iglesia en el país. Este año, la jornada central de oración y colecta se celebrará el domingo 31 de agosto en todas las parroquias del país.En esta oportunidad, la iniciativa se inspira en el lema “Donde el Evangelio ilumina, la Esperanza renace”; invita a recordar que en medio de las dificultades, el Evangelio es luz que renueva la Esperanza, no como un simple deseo humano, sino como confianza en Dios, que acompaña a su pueblo a través de la Iglesia.Una campaña de oración y solidaridadDona Nobis —que significa "Danos" en latín— es una invitación a los fieles católicos y a la sociedad en general a unirse en oración y contribuir económicamente para:-Apoyar la misión de los diez vicariatos apostólicos del país, ubicados en zonas de misión con grandes necesidades.-Poner en marcha programas pastorales (en áreas como catequesis, liturgia, formación de agentes, jóvenes, comunicaciones, entre otros).-Aportar sostenimiento de aquellos obispos eméritos, que, tras años de servicio y liderazgo eclesiástico, requieren apoyo.¿Cómo participar?La Conferencia Episcopal de Colombia propone los fieles tres formas de unirse a esta jornada:1.Orando por la misión de la Iglesia.2.Donando en las parroquias el 31 de agosto, o en cualquier momento, por transferencia bancaria (Cuenta de ahorros Banco de Bogotá No. 078-34683-0) o desde el portal en línea: www.cec.org.co/donanobis.3.Difundiendo la información de la campaña para que más personas puedan sumarse.Además, se ha preparado un guion litúrgico especial para que las comunidades parroquiales durante la Eucaristía de ese domingo, vivan este día como un momento de encuentro con Dios y compromiso con la evangelización.Un llamado a la EsperanzaEn un momento donde muchas regiones enfrentan desafíos sociales y espirituales, las obras realizadas gracias a los recursos de Dona Nobis 2025 surgen como un recordatorio de que la Iglesia sigue llevando consuelo y anunciando a Cristo. Como señala el lema, allí donde llega el Evangelio, la Esperanza —con mayúscula (porque proviene de Dios)— renace.Vea a continuación el mensaje del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Mié 13 Ago 2025

14 de Agosto | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 18, 21 - 19, 1

14 AgostoMt 18, 21 - 19, 1No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces sieteLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano». Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán. Palabra del Señor

Mié 13 Ago 2025

Colombia despide a Miguel Uribe Turbay con un clamor por la unidad y la paz

Bogotá se vistió de luto para despedir al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado que acabó con su vida el pasado 11 de agosto. Durante tres días de duelo nacional, miles de personas, líderes políticos, diplomáticos, autoridades y ciudadanos de a pie lo acompañaron en su último adiós, que tuvo como momento central la misa exequial, celebrada este 13 de agosto, en la la Basílica Metropolitana de Bogotá – Catedral Primada de Colombia.Durante la emotiva y solemne eucaristía, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá manifestó a la familia y amigos del senador su cercanía y oración, ante el sufrimiento por esta “tragedia que trae ecos del pasado, de una violencia política (…) Un momento especialmente triste, trágico y doloroso”.“Le pedimos al Señor que conceda paz y fortaleza a su papá, a su hermana, a su esposa, a su hijo, a sus hijas y a todos los seres queridos más cercanos. Que nos dé a todos la luz de su Palabra, la presencia viva del Espíritu Santo, y la ternura de la Virgen María, solo así podremos avanzar con el dolor de estas heridas hacia la cultura del respeto social, de la dignidad humana y de la libertad con justicia”, afirmó.Un llamado urgente a sanar las heridas de ColombiaRetomando el pasaje evangélico de las bodas de Caná (Jn 2, 1 – 11), el cardenal invitó a seguir el ejemplo de la Virgen María, capaz de detectar las crisis y buscar soluciones verdaderas en Jesús.“Ella se dio cuenta de la crisis en las bodas de Caná y por eso se acerca a su Hijo para decirle: «No tienen vino». No tienen el vino de la alegría y de la fiesta, solo les queda tristeza y luto, solo tienen la tinaja vacía, como vacías están nuestras familias, cuando la absurda guerra les arrebata la vida a los jóvenes.En medio de este dolor y desconcierto, afirmó: “El dolor nos puede dejar con la tinaja vacía y desanimados; el sufrimiento nos puede robar la capacidad de discernir el camino, pero la Virgen nos enseña a dar los pasos necesarios y oportunos, para salir de esta crisis, y para salir mejor".En un tono firme y pastoral, el purpurado denunció la polarización agresiva y el empobrecimiento ético que —dijo— “nos arruina como país”.Es la hora, aseguró, “para tejer juntos nuevas relaciones, con nosotros mismos, con Dios, y en el ambiente social, porque estamos viviendo tiempos de relaciones enfermas debido al egoísmo (…) Reconozcamos sinceramente que estos son tiempos de empobrecimiento ético y de polarización agresiva, que nos arruina, que acaba con nuestro país”, advirtió al tiempo que exhortó a que cada colombiano aporte lo mejor de sí para reconstruir la unidad social.“Les propongo que nos preguntemos si estamos dispuestos a respetarnos y a trabajar para dejarle a las próximas generaciones una Colombia unida… Que juntos paremos esta fábrica de muertos en campos y ciudades. Que estas dos preguntas nos ayuden a reflexionar, y que la respuesta sea positiva para el bien de nuestro país…”.Semillas de paz y esperanzaHaciendo eco del mensaje de la Conferencia Episcopal, afirmó que “no podemos dejarnos robar la esperanza” y, citando al papa León XIV, invitó a sembrar “semillas que, incluso en la tierra más árida, puedan dar fruto de vida y futuro”.Reiteró que el amor, y no la violencia, tiene la última palabra“El amor se expresa en palabras de bondad y verdad, educa para curar y cuidar a la sociedad herida. Ese amor es el vino nuevo que nos da Jesús para llenar la tinaja vacía de nuestra historia”.Finalmente, el cardenal expresó gratitud a quienes, en silencio, trabajan y oran por la unidad del país, mencionando de manera especial a la esposa del senador, María Claudia Tarazona, por su valentía y testimonio de fe en medio del dolor; y por, junto a sus familiares “hablarle desde el corazón a Colombia”.Ahora nos corresponde, precisó, “continuar nuestro camino con valentía para servir al bien común y a la unidad de nuestra amada Patria, movidos por la fuerza de la esperanza, sin ocultar la atrocidad de los hechos que nos entristecen, sin someternos con resignación a la anticultura de muerte, que se quiere ensañar con nuestro país, y a las estructuras de pecado. Más bien, con la certeza de que nada nos podrá separar del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús”.Acompañaron la misa exequial expresidentes y sus esposas; el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán; el Nuncio apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli; el presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, respectivamente; obispos y presbíteros colombianos; miembros del cuerpo diplomático acreditados en el país; altas cortes; magistrados; ministros; representantes de delegaciones internacionales; fuerzas militares y de policía; alcaldes; gobernadores; diputados; concejales; demás autoridades del país; familiares y amigos del senador.Un eco que no puede apagarseTras la misa y los honores militares, el cortejo fúnebre recorrió varios puntos del centro de Bogotá hasta el Cementerio Central, última morada de Miguel Uribe Turbay, junto importantes figuras de la vida política y administrativa del país.El asesinato de Miguel Uribe Turbay vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de blindar la vida de los líderes y erradicar la violencia política.Las últimas palabras del cardenal, inspiradas en el Salmo 27, resonaron como compromiso nacional: “Sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”. Un mensaje que se alza como hoja de ruta para un país que, entre el dolor y la esperanza, busca dejar atrás el ciclo de muerte.Crédito:Oficina Asesora de ComunicacionesArquidiócesis de Bogotá