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Episcopado presenta líneas guía: 'cultura del cuidado' en la Iglesia católica colombiana
Tags: cultura del cuidado protección de Menores líneas guía conferencia episcopal de colombia consejo nacional para la cultura del cuidado
El pasado 09 de febrero, en el marco de la CXIV Asamblea Plenaria que se celebró en Bogotá, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presentó ante los medios de comunicación, las líneas guía 'cultura del cuidado' en la Iglesia católica colombiana. Un documento que pretende seguir avanzando en el diseño de protocolos para la protección de menores y adultos vulnerables dentro del ambiente eclesial, con el fin de garantizar ambientes seguros dentro de la Iglesia.
En este contexto, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la Conferencia Episcopal, dijo que este documento se dio gracias al apoyo del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, que lidera la doctora Ilva Myriam Hoyos y que está basado en los recientes documentos del magisterio pontificio y la normativa canónica y estatal vigente.
En el documento 'cultura del cuidado' en la Iglesia católica colombiana: Líneas Guía, adoptado por la CXIII Asamblea Plenaria y promulgado el 15 de agosto de 2022, se enuncian 06 documentos anexos:
1. “Precisiones conceptuales sobre la prevención, las violencias y los abusos”.
2. “Institucionalidad para el cuidado”.
3. “De la recepción de las denuncias, de la apertura y del desarrollo de la investigación preliminar y otras cuestiones canónicas”.
4. “Líneas operativas o buenas prácticas para la cultura del cuidado”.
5. “ABC de la legislación canónica sobre los delicta graviora”.
6. “ABC de la legislación estatal sobre las violencias y los abusos”.
De estos seis, se presentan en esta ocasión los anexos 1, 2 y 6 que contienen la siguiente información.
Anexo I Líneas Guía.
Precisiones conceptuales sobre la prevención, las violencias y los abusos.
Se presenta un glosario con el fin de comprender qué se entiende por prevención, violencias, abusos, así como factores de riesgo y factores de protección, y otras precisiones conceptuales, en las que se han tenido en cuenta estándares internacionales.
Anexo II. Institucionalidad para la Cultura del cuidado.
Enuncia las estructuras y órganos específicos que tienen la tarea de coordinar e implementar las Líneas Guía y las normas canónicas y civiles relacionadas, con el objetivo de evitar violencias y abusos en ambientes eclesiales, intervenir en los factores de riesgo y privilegiar los factores de protección institucional generando ambientes cuidadores, protectores y seguros en los ambientes eclesiales.
Anexo VI. ABC de la legislación estatal sobre las violencias, los abusos, los delitos sexuales y el deber de denunciar.
Ofrece a cuantos se ocupan, en el ámbito canónico, de la recepción de las denuncias o de las investigaciones preliminares o de los procesos, penales o administrativos, en relación con los Delicta graviora, un instrumento orientado a facilitar la consulta y la lectura de tanta normativa, no siempre accesible o cognoscible a un público no especializado en la legislación estatal.
A continuación ofrecemos las intervenciones que se dieran en la rueda de prensa que se ofreció el pasado 09 de febrero donde participaron: Mons. Luis Manuel Alí Herrera, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), la Dra. Ilva Myriam Hoyos Castañeda, presidenta del Consejo Nacional de Protección de Menores y Personas Vulnerables de la CEC y la señora Diana María Guzmán, coordinadora del Proyecto Iglesias Particulares Seguras y Protectoras
Por qué unas líneas guía de 'cultura del cuidado' dentro de la Iglesia
Desde el año 2018, la Conferencia Episcopal conformó un grupo de trabajo que se llamó en su momento Consejo de Protección de Menores, con la finalidad de estudiar qué acciones tener para tratar de prevenir y atender las violencias y los abusos cometidos por miembros de la Iglesia. Conjuntamente con la actividad realizada por ese Consejo de Protección de Menores que se transformó luego en el Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, los señores obispos en la Asamblea Plenaria de julio de 2022 aprobaron estas nuevas líneas guía que se promulgaron el 15 de agosto del año 2022 y empezaron a regir en todo el territorio nacional el primero de enero del 2023.
Estas líneas guía han sido una solicitud no actual, porque desde el año 2011 la Santa Sede a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, planteó la necesidad de que existieran algunas orientaciones generales dirigidas a los señores obispos con la finalidad de prevenir las violencias y los abusos sexuales dentro de ambientes eclesiales. La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), desde antes, ya tenía sus propias líneas guía, pero ha habido un tránsito porque la legislación canónica ha variado. El pontificado del papa Francisco ha enriquecido las reflexiones en torno al tema de la prevención y por eso la CEC, consideró necesario actualizar, renovar y plantear unas nuevas líneas guía que llevan por título esa 'Cultura del Cuidado de la Iglesia Católica Colombiana'.
Estas líneas son una respuesta, no la única, pero sí necesaria de la Iglesia en relación con el tema de las violencias y los abusos cometidos contra menores de edad y personas en situación de vulnerabilidad, que contienen unas orientaciones de carácter general, para que las distintas jurisdicciones eclesiásticas puedan desarrollarlas con la finalidad primordial de establecer entre todos una cultura del cuidado.
Somos conscientes que el tema de la violencia, que el tema de los abusos ha generado una pseudo cultura e incluso hemos tratado hasta de justificar que estamos en un país violento, que los índices de violencia intrafamiliar de una u otra forma nos están llevando a que el tema de las violencias y los abusos se den primordialmente en lugares donde debería existir mayor cuidado: instituciones educativas, la propia familia, por eso hay que emprender toda una acción pastoral, social, cultural y pedagógica para poder responder a esa pseudo cultura del abuso y de la indiferencia, por una cultura del cuidado y eso es lo que pretende estas líneas guía, que de una u otra forma están llamadas a ser vida a ser cultura, a que se modifiquen unos imaginarios porque desde la CEC los obispos, insisten mucho en ello: la violencia no es justificable, la violencia es prevenible en todas las instancias.
La Iglesia reconoce los errores y pide perdón
A partir de esas premisas los obispos hacen una serie de exhortaciones y compromisos y parten en reconocer que ha habido errores y negligencias, y solicitan también perdón a las víctimas. El Magisterio Pontificio nos invita a reconocer nuestra historia de pasado y nuestra historia de pecado como Iglesia, y los obispos lo han hecho y por eso reconocen de manera expresa errores, negligencias y asumen la petición de perdón y de reconciliación con las víctimas, las comunidades y las familias.
Se plantea también, que las líneas guía puedan ser difundidas en toda Colombia, que se conozcan, que se apliquen, que lleguen a las parroquias, a las instituciones educativas, que sean difundidas en todos los ambientes eclesiales, de tal forma que permitan a todos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos con el otro, de cuidar al otro y también de reconocer nuestros errores, de llamar la atención sobre las víctimas de las violencias y los abusos.
El documento está estructurado con nuevos protocolos y procedimientos. No se trata simplemente adoptar medidas disciplinarias, claro, aquel miembro de la Iglesia que ha afectado, violentado y con sus acciones ha cometido delitos bien sea en el ámbito canónico o en el ámbito de la legislación estatal debe ser castigado y sancionado, pero no basta eso, se requiere la prevención y se requiere con urgencia establecer entre todos ese cuidado como un pilar fundamental de las relaciones humanas, por eso allí se establecen una serie de principios informadores del sistema, entre los cuales está obviamente el principio de la dignidad de la persona; el principio de la centralidad de las víctimas; el principio de la dignidad de los ministerios sagrados; la autoridad como servicio; el principio de cooperación entre la Iglesia, la sociedad y el Estado, que invita a todos a tener presente que cuando un niño o una persona es vulnerada toda la sociedad también resulta siendo vulnerada.
Monseñor Luis Manuel Alí Herrera
El perdón hace parte de la reparación integral. Sí hemos hecho algunos gestos como Iglesia, el papa Francisco lo ha realizado, los señores obispos lo ha realizado, lo expresamos también en este libro, son necesarios esos gestos de perdón y en cada uno de los casos y de las situaciones estamos muy conscientes que eso es también muy importante para la víctima y fundamental en el proceso de reparación integral.
Porque el perdón es a las víctimas, a las familias, a los familiares, pero también a la comunidad que quedó afectada y por eso cada caso necesita también esos procesos y esa liturgia de perdón.
Recordó el cuarto punto del mensaje final de los obispos de la XCIV Asamblea Plenaria del Episcopado, celebrada del 6 al 10 de febrero de 2023:
“Con la presentación del documento “Líneas guía para la cultura del cuidado” continuamos multiplicando esfuerzos para hacer de nuestra Iglesia un hogar seguro para nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables. Con corazón de pastores, reconocemos que todo caso de abuso sexual es un crimen, es un pecado grave, es un delito. Pedimos perdón a quienes han sufrido este flagelo y a todo nuestro pueblo. Seguimos asumiendo con firmeza y responsabilidad la debida atención a las víctimas y sus familias. Mantenemos nuestro compromiso para que en cada caso se haga justicia y se promuevan los protocolos de prevención que hagan de nuestras instituciones ambientes seguros y susciten la promoción de la dignidad humana y el encuentro con Dios”.
Puntualizó que, es posible que se tenga una liturgia como un gesto de pedir perdón, de hecho, dijo “se ha hablado con los obispos en esta Asamblea, se está buscando el día más propicio que puede ser en la Cuaresma, puede ser un viacrucis o puede ser unirnos al día de las víctimas el 18 de noviembre. Nos falta especificar el día”.
Principio de la comunicación transparente y rendición pública de cuentas
Hay un principio especialmente significativo que nos ha costado, pero que tenemos de una u otra forma que asumirlo también y por eso es cultura, para que tengamos que cultivarlo y se trata del principio de la comunicación transparente y rendición pública de cuentas. Aquí los obispos se comprometen a comunicar transparentemente la situación en torno a la violencia y los abusos, y también a rendir cuentas de las acciones que se adelanten por parte de las diversas instituciones que están encargadas de esta prevención,
Reconocemos que hemos fallado como Iglesia y que tenemos que asumir los errores del pasado y también adoptar todas las medidas que sean necesarias para prevenir las violencias y los abusos.
Código QR guías 'cultura del cuidado'
La CEC ha creado el código QR donde están previstos que en la medida en que se vayan aprobando nuevos protocolos, se ofrezcan los anexos que complementen textos de las guías 'cultura del cuidado' en la Iglesia católica colombiana.
También podrá encontrar información adicional AQUÍ
Qué sigue de los protocolos
De las líneas guía: 'cultura del cuidado' ya se han elaborado 3 de los 6 anexos que se proponen. Son ellos: “Precisiones conceptuales sobre la prevención, las violencias y los abusos”; “Institucionalidad para el cuidado” y “ABC de la legislación estatal sobre las violencias y los abusos”.
Actualmente el Consejo está trabajando en las 'líneas operativas o buenas prácticas para la cultura del cuidado', este se constituiría como en esas buenas prácticas, en esos protocolos que se tienen que tener en cuenta, por ejemplo, cuando hay actividades en una parroquia con menores de edad, cuando se va a salir a convivencias con niños o jóvenes, es decir cuestiones de carácter práctico que nos han sido solicitadas.
Tenemos el ABC de la legislación canónica sobre los delicta graviora (delitos más graves), se está haciendo la última revisión de este documento y finalmente que está incluido ya en ese código el ABC de la legislación estatal sobre la violencia y los abusos.
Los señores obispos en el número uno de este documento dicen: “deseamos iluminar de manera unificada el caminar de la Iglesia que peregrina en Colombia con la verdad y la justicia”. Tenemos que ser veraces y tenemos que ser justos en relación con esta temática, reconociendo nuestros errores y negligencias, asumiendo la petición de perdón y de reconciliación, es hora que al interior de la Iglesia sanemos nuestras heridas y generemos entre todos una cultura del cuidado, esa es la invitación a pensar hacia el futuro reconociendo los errores del pasado, asumiéndolos en el presente y generando entre todos una cultura del cuidado que nos haga conscientes de la dignidad que tenemos como seres humanos creados e imagen y semejanza del Dios trino.
Proyecto ‘Iglesias Particulares Seguras y Protectoras’
Mons. Luis Manuel Alí, señala: “Somos conscientes que este documento para ser conocido es necesario hacer pedagogía, ir a las regiones, es por eso que tenemos el Proyecto: ‘Iglesias Particulares Seguras y Protectoras’, que no es otra cosa sino ir a las regiones. Nos hemos propuesto en dos años visitar todo el país y formar las bases de todos los que trabajan en las instituciones católicas con niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables.
Es un proyecto que ya inició y cuenta con el apoyo financiero de la Conferencia Episcopal Norteamericana. Se han visitado dos provincias eclesiásticas, es decir dos grupos de diócesis y vicariatos, comenzando por el sur. Las temáticas apuntan a: Programas para la protección de menores de edad; atención a las víctimas y sus familias; prevención de los abusos de poder, de conciencia y sexual; fundamentos jurídicos canónicos y civiles; y comunicación institucional”.
Señora Diana María Guzmán, coordinadora del proyecto ofrece detalles del mismo.
Primero contar que el proyecto Iglesias Particulares Seguras y Protectoras es un proyecto de la Conferencia Episcopal de Colombia, que tiene como finalidad ayudar a las jurisdicciones eclesiásticas en la implementación de políticas de protección de menores y en la prevención de la violencia sexual contra niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables, y también en la difusión de las líneas guía.
La meta es capacitar a más de 2500 personas, para consolidar los equipos diocesanos de protección de menores, equipos de atención a víctimas, equipos que ayuden en la implementación de protocolos de prevención, y a los que son responsables de adelantar los procesos canónicos.
La capacitación, está dirigida especialmente a agentes de pastoral, es decir servidores de las curias diocesanas, de parroquias, de colegios, de institutos de vida consagrada, de movimientos laicales, y demás espacios eclesiales. La capacitación también está enfocada en algunas temáticas como son programas para la protección de menores de edad, programas para la atención de víctimas y sus familias, la prevención del abuso de poder, de conciencia y sexual. También fundamentos jurídicos civiles y canónicos, y asimismo en comunicación institucional.
El primer taller se realizó en octubre del 2022 en Florencia donde se capacitaron 480 personas provenientes de la Arquidiócesis de Florencia, de las Diócesis de Mocoa-Sibundoy, San Vicente del Caguán y los Vicariatos de Leticia y Puerto Leguizamo-Solano. En noviembre se hizo presencia en Villavicencio, ahí se capacitaron 542 personas pertenecientes a la Arquidiócesis de Villavicencio, a las Diócesis de Granada y San José del Guaviare y los Vicariatos Apostólicos de Puerto Gaitán, Puerto Carreño, Inírida y Mitú.
A la fecha 1.022 personas capacitadas de las cuales 33% son presbíteros, seminaristas, religiosos religiosas y miembros de las comisiones de protección de menores. También participaron los obispos de estas jurisdicciones eclesiásticas, la mayor participación fue de los laicos, agentes de pastoral que están al servicio de nuestros niños, de nuestras niñas, adolescentes y jóvenes en los ambientes eclesiales, catequistas, asesores de infancia y adolescencia misionera, responsables de pastoral juvenil, de pastoral vocacional, docentes, servidores que están al cuidado de los adultos en condición de vulnerabilidad, agentes de pastoral familiar, de pastoral social.
Este proyecto ‘Iglesias Particulares Seguras y Protectoras’, que cuenta con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, continuará con esta labor de formación y sensibilización a lo largo de estos dos años, para este primer semestre del 2023, se realizarán talleres en las regiones donde están ubicados Bucaramanga, Popayán, Nueva Pamplona y Cartagena.
Con este proyecto la Conferencia Episcopal de Colombia está comprometida por trabajar al servicio de un sistema para la cultura del cuidado.
Monseñor Luis Manuel Alí, concluyó señalando que “todos estos líderes que estamos acompañando, son nuestra punta de lanza porque son las personas que están precisamente en los pueblos en las veredas en las ciudades acompañando asistiendo a nuestros niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables”.
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La espiritualidad del cuidado inspira el compromiso renovado de la Iglesia en Colombia con las víctimas de abuso
Con un llamado a poner a las víctimas en el centro de toda acción y a fortalecer una espiritualidad del cuidado en la Iglesia colombiana, concluyó el segundo Encuentro Nacional de Delegados para la Cultura del Cuidado, convocado por la Conferencia Episcopal entre el 27 y el 30 de octubre.En el espacio de reflexión, formación y proyección, organizado por la Oficina Nacional para la Cultura del Cuidado, participaron cerca de 140 delegados de jurisdicciones eclesiásticas y comunidades religiosas del país. Contó con la presencia activa de representantes de los tres órganos que conforman el Sistema Nacional para la Cultura del Cuidado: la Comisión Episcopal, el Consejo Nacional y la Oficina Nacional.Este segundo encuentro buscaba, especialmente, unificar criterios para prevenir y atender situaciones asociadas a abusos y violencias en ambientes eclesiales, actualizar protocolos y reflexionar sobre la centralidad de las víctimas en la respuesta eclesial.Espiritualidad del cuidado: “una vuelta al Evangelio”Una de las intervenciones más destacadas fue la de monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta y miembro de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, quien subrayó que la respuesta de la Iglesia debe ser, ante todo, un proceso profundo de purificación y vuelta a sus raíces."Los abusos en la Iglesia son un síntoma de extravío, de pérdida del camino", afirmó monseñor Bacci al cierre del encuentro. Para el prelado, el punto de partida es "necesariamente una vuelta al Evangelio y una vuelta a Jesucristo", contemplando "el rostro misericordioso de Dios que se acerca a la humanidad sufriente".Sobre las implicaciones prácticas de esta espiritualidad, el prelado explicó que se trata de una "búsqueda sincera de la voluntad de Dios" que debe traducirse en la escucha de las víctimas y en articular modos concretos para que todas las iniciativas "broten, no de estrategias funcionales o de momento, sino de un verdadero compromiso de fe".Su planteamiento propuso, en esencia, que la “espiritualidad del cuidado” sea el principio unificador de toda la estructura pastoral y normativa.Las víctimas, en el centro del camino de conversión eclesialEl tema de la centralidad de las víctimas fue transversal a toda la agenda, que incluyó paneles, talleres prácticos y espacios de oración.“Queremos abrir nuestros oídos, nuestros ojos y nuestro corazón para acoger, entender y restituir la justicia ante las víctimas”, afirmó monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de esta Comisión Espicopal.Para Ximena Ferreira Romero, responsable de la Oficina de Acogida, Escucha y Acompañamiento de la Diócesis de Socorro y San Gil, el encuentro deja un mensaje claro:“Nos queda el desafío de ver siempre a los menores, a los adolescentes y a los adultos vulnerables desde esa mirada evangélica del cuidado en el centro. La Iglesia ha dado pasos muy importantes, pero debemos seguir actualizando nuestras normas y manuales de conducta”.Un trabajo de comunión y esperanzaLos participantes coincidieron en que el encuentro consolidó una visión más unificada del trabajo pastoral y preventivo.“Llevamos mecanismos y una ruta configuradora para consolidar este trabajo que nos humaniza y nos permite reparar el dolor de las víctimas”, señaló Esperanza López Rodríguez, de la Diócesis de Ocaña.Por su parte, el padre Mario Eduardo Rivas, de la Diócesis de Pasto, destacó el llamado del cardenal Luis José Rueda Aparicio a ser “apóstoles del cuidado”, durante una celebración jubilar vivida en el marco del encuentro, en el Santuario del Divino Niño Jesús:“No se trata solo de una oficina o un protocolo, sino de una misión dentro de la Iglesia: cuidar al sobreviviente, al victimario, a las familias y a toda la comunidad eclesial”.Una Iglesia en conversión permanenteEn sintonía con el espíritu del Año Jubilar, el encuentro se vivió como un ejercicio de conversión y esperanza. Para la hermana Sara Patiño, de las Hijas de los Sagrados Corazones, “colocar a la persona en el centro es recuperar su dignidad y aplicar, como decía Don Bosco, un sistema preventivo que acompañe el crecimiento integral de niños y adolescentes”.El religioso Sebastián Felipe Arias, de los Hermanos de La Salle, resaltó que este proceso invita a “actualizar los protocolos y hacerlos vida, de modo que la persona sea el centro de la acción evangélica”.Al cierre, los delegados reafirmaron su compromiso con la creación de ambientes eclesiales seguros, la formación permanente y la espiritualidad del cuidado como eje transversal de toda acción pastoral.“El cuidado nace de un verdadero compromiso de fe”, concluyó monseñor Bacci. “Solo una Iglesia que cuida desde el Evangelio puede ser creíble y fiel a su misión”.Una mirada desde RomaEn el encuentro también se destacó la intervención virtual desde Roma de la psiquiatra Patricia Espinosa, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, quien presentó las ‘Reflexiones sobre los hallazgos del Reporte Anual’ de dicha comisión, valorando, particularmente, los pasos datos por la Iglesia colombiana, como referente, en materia de prevención y formación.Vea a continuación el informe audiovisual del evento:
Jue 23 Oct 2025
El Valle del Cauca acogió la última etapa del proyecto pedagógico enfocado en prevención de abusos en las provincias eclesiásticas de Colombia
Con la participación de más de 1.600 personas, entre sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos, finalizaron las jornadas de formación del proyecto pedagógico impulsado por la Conferencia Episcopal de Colombia en las provincias eclesiásticas del país.Con un llamado a la transparencia, la prevención y la construcción de una cultura del cuidado, la provincia eclesiástica de Cali fue sede de las jornadas formativas finales sobre atención y prevención de abusos y violencias, realizadas en el marco del proyecto ‘Iglesias particulares seguras y protectoras’ de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), apoyado por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.Las capacitaciones, dictadas por miembros del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado de la CEC, se desarrollaron en dos bloques. El primero, entre el 7 y el 9 de octubre, congregó a más de 900 representantes de la Arquidiócesis de Cali y la Diócesis de Buenaventura. El segundo, del 14 al 17 de octubre, reunió a cerca de 700 participantes de las diócesis de Palmira, Buga y Cartago. Los obispos de cada jurisdicción acompañaron activamente las sesiones.La doctora Ilva Myriam Hoyos, presidenta del Consejo, explicó el objetivo central de este recorrido nacional de tres años:"Expresar el dolor de la Iglesia, hablar con claridad, con transparencia de lo que significa el tema de los abusos, pedir perdón a las víctimas, pero también mirar con esperanza que entre todos podemos cambiar. Se trata de generar una cultura del cuidado y la transparencia".Formación rigurosa y mirada integralLos talleres y charlas abordaron temas cruciales como la conceptualización de la violencia sexual, el abuso espiritual y de conciencia, y los riesgos en el entorno digital. También se profundizó en los protocolos canónicos, la s líneas guía emitidas por la Conferencia Episcopal de Colombia, las rutas de denuncia ante autoridades civiles y el análisis de sentencias emitidas por la Corte Constitucional."Hemos explicado (…) El deber de denuncia por parte de las autoridades eclesiásticas que tengan conocimiento de actos de abuso", recalcó la doctora Hoyos, subrayando las implicaciones de los fallos judiciales para la Iglesia en Colombia.Para monseñor Luis Fernando Velásquez, arzobispo de Cali, estas jornadas representan una reflexión profunda sobre el llamado a la santidad. "Debemos hacer de nuestras iglesias particulares lugares seguros, lugares protectores, lugares donde anunciemos en todo momento el amor del Señor, un amor que es acogida, respeto y cuidado a los demás", afirmó.Testimonios: un llamado a la acción corresponsableLos participantes destacaron el valor práctico de la formación. Para Paula Andrea Bedoya, docente del Colegio Llano Verde, el espacio permitió "cuestionarnos sobre qué es un entorno seguro, cómo tener nuestras aulas seguras, cómo tener nuestra Iglesia segura...Y conocer los riesgos a los que se enfrentan los niños".Desde la perspectiva sacerdotal, el padre Jesse Marmolejo, capellán de la cárcel de Villa Hermosa de Cali, resaltó que la capacitación fue "supremamente importante porque nos hace entender cómo la figura del sacerdote en una comunidad no solamente es de evangelizar, sino que también tiene esa figura de poder transparentar la vida de Dios en las personas…De saber que no solamente es cuidar la vida de la otra persona, sino que también es cuidar nuestra vida".Monseñor Rubén Jaramillo, obispo de Buenaventura, enfatizó el fundamento evangélico de esta misión: "Cuidar al otro es una tarea que desde Dios, desde la Palabra de Dios, nos viene en lo más profundo. Porque Dios nos ha cuidado a nosotros y Él quiere que también nosotros nos volvamos cuidadores de los demás".En Palmira, el padre Blas Pardey hizo un llamado a la replicabilidad del conocimiento: "Todos están invitados a que cada sacerdote proyecte en su parroquia (…) Que las personas que hayan venido a ser portadoras de todo este conocimiento también lo hagan saber en sus grupos apostólicos".Con la conclusión de estas jornadas en el Valle del Cauca, la Iglesia católica en Colombia avanza en un proceso de formación masiva que busca, como lo sintetizó el padre Leonardo Cárdenas Téllez, "prevenir, pero también ayudar a que tengamos las herramientas suficientes para detectar y para poder reaccionar". Ahora, las Iglesias particulares serán las encargadas de replicar los procesos formativos para hacer de sus espacios, ambientes cada vez más seguros y protectores para todos.Vea a continuación el informe audiovisual de las jornadas:
Vie 3 Oct 2025
Diócesis de Sonsón-Rionegro, Caldas, Jericó y Girardota fortalecen formación sobre prevención y atención de abusos
Entre el 24 y el 26 de septiembre se llevó a cabo la segunda etapa de formación en la cultura del cuidado (prevención y atención de abusos y violencias) para la provincia eclesiástica de Medellín, en el marco del proyecto ‘Iglesias particulares seguras y protectoras’ de la Conferencia Episcopal de Colombia. Esta vez, la iniciativa, que tuvo su primera jornada en julio con miembros de la Arquidiócesis de Medellín, congregó a más de 300 participantes de las diócesis sufragáneas: Sonsón-Rionegro, Caldas, Jericó y Girardota.A la cita, desarrollada en el Seminario Mayor de Medellín, acudieron agentes pastorales, consagrados y los cuatro obispos de estas jurisdicciones eclesiásticas, en un esfuerzo por consolidar una Iglesia Cuidadora, especialmente, desde la perspectiva regional. Las conferencias y talleres formativos estuvieron a cargo del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado de la Conferencia Episcopal de Colombia.El encuentro inició con un análisis de las estadísticas sobre abuso en Colombia y en el departamento de Antioquia, lo que proporcionó herramientas para comprender estas realidades tanto dentro como fuera de los ambientes de la Iglesia. Además, se socializaron los procesos y acciones que implementa la Iglesia Universal para dar respuestas efectivas a estos graves problemas.Al respecto, la abogada Milena Barguil Flores, miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, destacó: “Lo que se busca con esta formación es que se conozca, que llamemos las cosas por su nombre, para poder no taparnos los ojos y seguir adelante, sino verdaderamente actuar, ser unos apóstoles del cuidado”.Soluciones a un problema graveDebido a la complejidad emocional del tema, la jornada incluyó espacios de cuidado espiritual con oraciones y reflexiones, partiendo de los principios del Evangelio. Estos momentos permitieron a los participantes interiorizar los conocimientos y procesar las emociones dolorosas que el tema puede generar.Monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, obispo de la Diócesis de Jericó, compartió su reflexión: “Estos días nos han invitado primero a repensar nuestras vidas. Segundo, a repensar nuestras pastorales, las personas que nos acompañan, a tratar de entender la realidad que estamos viviendo para la protección de menores y de personas vulnerables”.También se profundizó en la perspectiva canónica y el derecho penal de la Iglesia, delineando la ruta canónica en causas de Delicta Graviora o delitos graves. El padre Leonardo Cárdenas, también miembro del Consejo, explicó: “Hemos tenido la oportunidad de presentar la perspectiva canónica que contempla la comprensión del Derecho Penal Canónico y todas las acciones que él contempla para dar una respuesta a las víctimas, a la misma Iglesia y a la comunidad respecto de los abusos que se cometen contra los menores, abusos contra el patrimonio, abusos de conciencia”.Cierre de las jornadasLas próximas jornadas de formación se desarrollarán durante el mes de octubre en la provincia eclesiástica de Cali. Con estas, la Conferencia Episcopal dará por finalizada la segunda etapa del proyecto “Iglesias particulares, seguras y protectoras” apoyado por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, emprendido en marzo de 2023, a través del cual ha logrado llegar a todas las Provincias Eclesiásticas del país, no desde estos espacios de formación regionales, sino también mediante los que ya han logrado desarrollar las diferentes jurisdicciones con otros agentes de la Iglesia.Vea a continuación el informe audiovisual de la jornada:
Jue 26 Jun 2025
Diócesis de Soacha: Sede de capacitación de 650 personas sobre prevención y atención de abusos en la Iglesia colombiana
Cerca de 650 personas, entre obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas, diáconos y laicos de las diócesis de Soacha, Fontibón, Facatativá y Girardot, participaron en una nueva jornada de formación sobre prevención de abusos y violencias en entornos eclesiales. El evento, organizado por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) en el marco de la iniciativa ‘Iglesias particulares seguras y protectoras’, se desarrolló los días 13 y 14 de junio en el Colegio María Auxiliadora del municipio Soacha.Las capacitaciones, impartidas por expertos del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, profesionales y asesores de la CEC, abordaron temas como: claves para develar el abuso, protocolos de actuación desde ámbitos canónicos y civiles, entornos protectores, comunicación asertiva y manejo de casos. La jornada integró, además, momentos de espiritualidad y reflexión evangélica enfocados en la espiritualidad del cuidado.Compromisos y desafíos para la implementación de los contenidosCarolina Hidalgo, catequista de Fontibón, destacó la urgencia de romper tabúes: "Es un tema que antes no se hablaba. Estos espacios nos ayudan a identificar vacíos y actuar antes de que estallen crisis". Por su parte, Franchesca Tuzzo, también de Fontibón, enfatizó en la comunicación: "Una sola palabra puede lastimar. El cuidado está en los detalles: miradas, gestos, trato".Desde la perspectiva formativa, el padre Hanner Díaz, formador del Seminario Mayor de Girardot, resaltó la necesidad de incluir estos contenidos en la formación de los futuros sacerdotes: "Debe ser una materia obligatoria. Los futuros sacerdotes deben conocer las normativas y compromisos de la Iglesia".Liderazgo eclesial por la Cultura del CuidadoMonseñor Juan Vicente Córdoba, obispo de Fontibón, subrayó el enfoque evangelizador de la iniciativa: "Somos llamados a ser testimonio de Cristo. El abuso —sea de poder, sexual o económico— destruye esa misión". Añadió que cada parroquia replicará lo aprendido, con medidas concretas, como la revisión de interacciones físicas y culturales.La doctora Ilva Myriam Hoyos, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, calificó el balance de la jornada como positivo, pero insistió en la continuidad: "Las diócesis deben implementar medidas preventivas y gestionar casos con transparencia. Esto no es solo protocolos; es vivir el Evangelio".Retos: de la teoría a la acción por la prevención y atención de abusosParticipantes como Andrea Loaiza, catequista de Soacha, reconocieron escenarios de vulnerabilidad y contextos sociales que enmarcan el trabajo de los agentes pastorales de estas jurisdicciones: "Trabajamos con jóvenes en contextos difíciles, pero a veces no sabíamos cómo actuar. Ahora tenemos herramientas". María Janeth Galvis, también de Soacha, destacó la importancia de los protocolos: "Son claves para proteger derechos y dignidad, especialmente de niños y adolescentes".Monseñor Jaime Muñoz, obispo de Girardot, celebró la alta participación pero advirtió: "No será fácil. El primer paso está dado; ahora toca transformar realidades".Una apuesta por la protección de las personas y recuperación de la confianzaLa jornada reflejó la apuesta por la purificación y conversión en la Iglesia colombiana, desde el cuidado del mandato misional y su esfuerzo institucional por recuperar la confianza, tras el dolor y las fracturas que, a diferentes niveles, han producido los abusos presentados. Rosa María Rubiano, proclamadora de Facatativá, resumió este reto: "El cuidado es ver a Cristo en el otro. Sin respeto, no hay evangelización posible".Con estas jornadas de capacitación en Soacha, que constituye la segunda fase de formación en la Provincia Eclesiástica de Bogotá, la Iglesia colombiana avanza en su ruta hacia la construcción de entornos seguros en las 14 provincias eclesiásticas de país. Vea los momentos y testimonios más destacados de la jornada a continuación: