SISTEMA INFORMATIVO
Un camino sinodal de escucha, formación, transparencia y modos relacionales que prevengan abusos en la Iglesia: Hna. Gloria Liliana Franco
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Este lunes, 14 de octubre, durante la rueda de prensa ofrecida en el marco de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidenta de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas (CLAR) y madre sinodal, compartió detalles de los temas abordados durante el discernimiento realizado en la segunda semana de trabajo. Aspectos que se han enmarcado en la etapa de los itinerarios, estipulada en el Instrumentum laboris (documento que orienta el encuentro).
En sus intervenciones, la religiosa destacó la escucha, la formación, la transparencia y los modos relacionales que prevengan abusos, como elementos fundamentales que en el camino sinodal ayudan a construir una Iglesia coherente con el “modo de Jesús” y con los valores del Evangelio .
Escuchar a Dios, a los territorios y a la realidad
En cuanto a la escucha, la hermana Gloria Liliana recordó su importancia como eje transversal dentro de cualquier proceso de humanización, pues ayuda a generar conversión, transformación y credibilidad, especialmente a nivel de actitudes y estructuras, por cuanto implica un escucha integral, “a Dios, a los territorios y a la realidad”. Afirmó que, aunque aún falta camino, la Iglesia está aprendiendo a hacerlo y que los procesos sinodales ayudan en ello, como una especie de “laboratorios que nos capacitan para un mejor servicio”.
“Tenemos mucho que aprender todavía en la Iglesia y en la sociedad, porque muchas veces todos los seres humanos vamos con nuestros propios monólogos, ideas, paradigmas de las cosas. Pero creo que la escucha se va posicionando como el modo, como la manera de poder entender cuál es esa narrativa de lo que Dios tiene para decirnos a los seres humanos. Escuchar es la posibilidad de aproximarnos y de aproximarnos más serena, más sincera y más reverentemente al querer de Dios. Escuchar realmente nos transforma, nos convierte”, agregó la hermana Gloria.
Formación para ser verdaderos testigos
Frente al propósito de ser una “Iglesia sinodal en misión”, trazado durante la Asamblea, la presidenta de la CLAR afirmó que han reconocido la necesidad de fortalecer la formación desde un enfoque integral que parte de una base humana antropológica y de la realidad de cada contexto, involucrando a otros actores.
“Hacíamos mucho énfasis durante estos días en la importancia de la formación con otros, de hacer juntos el proceso de la formación que nos permita hacer nuestro ese modo y ese estilo de Jesús. En esta misma temática, la temática de la formación, sentíamos también la importancia de poner especialmente la mirada sobre los niños y sobre los jóvenes. Y en ese sentido validamos la importancia de las instituciones de Iglesia, colegios, escuelas, universidades, ONG, como plataformas que ayuden realmente a permear también nuevos modos de formación que nos permitan ser mejores testigos de cara al discernimiento”.
La transparencia y la rendición de cuentas como modos de "Ser Iglesia"
De acuerdo con la hermana Gloria, otros temas que han hecho parte del discernimiento de los últimos días en la Asamblea, han sido los de la transparencia y la rendición de cuentas, especialmente desde la lógica de la misión. Según la religiosa, esto denota la importancia de las estructuras participativas en la Iglesia, entre ellos, los consejos pastorales y económicos.
Más que como simples medios, la religiosa enfatizó en la necesidad de considerarlos como parte de una verdadera cultura que se tiene que anclar en la Iglesia y que tiene que permear sus modos identitarios y operacionales. Así los describió: “La transparencia y la rendición de cuentas como un modo de ser, como un modo de estar que tendríamos que intentar que fuera más natural”.
Revisar los modos relacionales y nombrar la realidad para prevenir abusos
Finalmente, en este espacio la hermana Gloria se refirió a la importancia de nombrar o reconocer la realidad, especialmente en el contexto de los abusos sufridos en el ámbito religioso.
La religiosa habló, especialmente, sobre los abusos sexuales y de poder a religiosas; se refirió al libro publicado en el años 2022 por la CLAR, titulado «Vulnerabilidad, abusos y cuidado en la vida religiosa femenina», producción que aborda de manera directa este tema y que fue producto de una investigación adelantada en América Latina y el Caribe, donde hay 150.000 religiosos.
“Poder decirnos las cosas, crear instancias de discernimiento, de análisis en los que sea posible escuchar a las víctimas, reparación, camino de sanación, camino de reconciliación. Creo que estos procesos sinodales y la dinámica en la que el Papa Francisco ha ido orientando su magisterio nos pone de cara a privilegiar la cultura del cuidado para situarnos en la reverencia respetuosa a la dignidad del otro”.
En este mismo contexto, también durante la rueda de prensa, Sheila Pires, secretaria de la Comisión para la Información, afirmó que en la Asamblea Sinodal fue muy valorada y aplaudida una charla asociada a la violencia que sufren las religiosas, incluidas las que están en formación: “no solo abusos sexuales, sino también de poder, de conciencia y de espiritualidad”, señaló Pires.
“Se dijo que hay mujeres religiosas que trabajan duro especialmente para llegar a los más vulnerables, pero las mismas mujeres cuando se enfrentan a cuestiones de abuso sexual o de otro tipo no expresan su preocupación”.
De acuerdo con Sheila, se propuso “introducir procedimientos y sistemas en las diócesis y conferencias episcopales para tratar estas cuestiones”. Además, poder revisar las políticas contractuales, para garantizar la dignidad a las mujeres consagradas y a los laicos en general.
Vea a continuación las intervenciones de la hermana Gloria Franco durante la rueda de prensa:
Sínodo de la Amazonía: el laboratorio de escucha para el Sínodo de la Sinodalidad
Durante un conversatorio adelantando en otro de los espacios de esta Asamblea Sinodal, la “Tienda de la Sinodalidad”, al que fue invitada la hermana Gloria Liliana Franco para reflexionar sobre la conexión entre el Sínodo para la Amazonía y el Sínodo de la Sinodalidad, la religiosa afirmó que, más allá de los desafíos que significó el Sínodo Amazónico, este fue un gran “laboratorio de escucha”.
En la reflexión sobre ambos procesos sinodales, adelantada junto al cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, la hermana afirmó que a partir del Sínodo de la Amazonía la Iglesia aprendió a habitar los territorios para poder escuchar a las personas con respeto.
“Creo que este Sínodo de la Sinodalidad nos está poniendo de cara a un método que ha pasado la prueba del tiempo, de los años y de estos procesos de búsqueda sincera que se van haciendo en el corazón de la Iglesia, cuando con libertad nos disponemos”, explicó.
En este sentido, destacó la creación de la CEAMA (Conferencia Eclesial de la Amazonía) como uno de sus más importantes frutos concretos: “En un sentido, es una concreción de la sinodalidad, pero, por otro lado, y más importante, es la continuación del proceso, es seguir caminando juntos”.
La presidenta de la CLAR también enfatizó en que hizo hincapié en que lo que pase en los nueve países de la Amazonía no es únicamente responsabilidad de las personas que lo habitan, sino de “todos los ojos del mundo, de la Iglesia entera, pues tienen que estar volcados a este territorio, pero sobre todo a la conversión ecológica, a la necesidad de poder establecer modelos de desarrollo en donde los criterios comerciales no estén por encima del medio ambiente, o no estén por encima de los derechos humanos, y ahí, creo que todos como sociedad tenemos una gran responsabilidad”.
Por otra parte, la hermana Gloria resaltó la importancia del Sínodo de la Amazonía, para poner en un espacio protagonista y necesario, el rol fundamental de la mujer en la Iglesia. Notó cómo a partir de él varios obispos han fortalecido o creado ministerios para mujeres: “Son ellas las que están jaloneando también una Iglesia al estilo de Jesús”. Explicó que la sinodalidad no es otra cosa que aprender ese modo de Jesús, también con relación a este tema de las mujeres en la Iglesia.
Junto al cardenal Czerny, la hermana resaltó la necesidad de que más allá de lo que se concluya en Roma durante esta Asamblea, todos en la Iglesia y cada día, deben asumir la pertenencia y participación activa en esa construcción. Esto, de acuerdo con la religiosa, implica transcender la crítica pasiva: “Yo animaría a las personas a que no tengan miedo de participar, de ayudar a construir la Iglesia, de ayudar a ese Reino en la Iglesia”, puntualizó la hermana.
La Casa de la Sinodalidad en Colombia
Finalmente, la presidenta de la CLAR hizo referencia a la “Casa de la Sinodalidad”, un proyecto que adelantan en Bogotá para formar, especialmente a niños, en temas asociados a la Sinodalidad,para que aprendan nuevos modos relacionales, en los que se deje de ver al “otro” como enemigo, para considerarlo hermano, más allá de su fe o cultura, especialmente en medio de tantas heridas y conflictos que se padecen hoy.
"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"
Mié 14 Oct 2026
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Vie 16 Oct 2026
Jonathan Acuña, IMC: un sacerdote colombiano al servicio de las comunidades del desierto de Kenia
El sacerdote Jonathan Acuña salió del Tolima para anunciar el Evangelio en el norte de Kenia. En la misión de Loiyangalani, donde comunidades indígenas afrontan dificultades de acceso al agua, alimentos y educación, su vocación se expresa en el acompañamiento pastoral, la formación de niños y jóvenes y el trabajo por el desarrollo humano integral. Su historia hace parte de la misión de la Iglesia que en 2026 conmemora cien años de la Jornada Mundial de las Misiones.Cuando el padre Jonathan Acuña salió de Chaparral, Tolima, para servir como misionero en África, llevaba consigo un sueño que había nacido en su infancia: ser sacerdote y anunciar el Evangelio en tierras lejanas. Hoy, después de más de tres años en Kenia, esa aspiración tiene un rostro concreto: las comunidades indígenas que acompaña en Loiyangalani, una localidad del norte del país africano donde la misión se desarrolla entre el desierto, las montañas y las orillas del lago Turkana.Después de estudiar en el Seminario Menor San Joaquín, de la Arquidiócesis de Ibagué, inició su formación sacerdotal, pero decidió hacer una pausa y estudiar psicología en la Universidad de Ibagué. Trabajó como docente y psicólogo, experiencias que le permitieron acercarse a otras realidades humanas. Sin embargo, con el tiempo sintió que debía retomar su vocación para experimentar la plenitud.Volvió entonces a su formación religiosa: estudió Filosofía en Bogotá, realizó su noviciado en Argentina, cursó Teología en la Pontificia Universidad Javeriana y se formó en espiritualidad y en el carisma de los Misioneros de la Consolata en Roma. Fue ordenado sacerdote en su municipio natal y recibió su destinación misionera a Kenia.Antes de llegar a Loiyangalani, vivió aproximadamente un año y medio en Nairobi, donde aprendió inglés y desarrolló labores pastorales. Allí también acompañó a la Fundación Maisha, que trabaja con niñas y adolescentes sobrevivientes de violencia sexual que decidieron continuar con sus embarazos. Después vino el traslado al norte del país, una región que le exigió adaptarse a otras lenguas, tradiciones y condiciones de vida.Una misión en medio del desiertoLoiyangalani, cuyo nombre significa «lugar de muchos árboles» en lengua samburu, es un oasis en el desierto de Chalbi, junto al lago Turkana. Allí conviven pueblos como los Samburu, Turkana y El Molo, entre otros, con formas de vida vinculadas al pastoreo, la pesca y la elaboración de artesanías.La misión católica llegó a este territorio en 1965, con el sacerdote italiano Michele Stallone, de los Misioneros de la Consolata, quien fue enviado a evangelizar al pueblo El Molo a petición del obispo de la Diócesis de Marsabit. Más de seis décadas después, la labor pastoral abarca más de doce poblados dispersos entre el desierto, las montañas y las islas del lago.Largas distancias hacen parte de los desafíos cotidianos de esta misión. Desde Nairobi, llegar a Loiyangalani puede tomar alrededor de dos días en transporte público. Para visitar algunas comunidades, los misioneros recorren durante horas caminos sin pavimentar y, en ocasiones, deben cruzar el lago. Cada desplazamiento permite encontrarse con las familias, celebrar los sacramentos, visitar a personas enfermas y adultos mayores y acompañar la vida de las comunidades cristianas.En algunos poblados, el acceso a agua potable, electricidad y alimentos es limitado. Las familias dependen de actividades como la pesca y el pastoreo de cabras, camellos y vacas; las mujeres también elaboran artesanías con hojas de palma. En ciertos lugares, la falta de agua segura representa un desafío adicional, pues el lago Turkana no constituye una fuente de agua potable sin tratamiento.Para el padre Jonathan, la experiencia más difícil ha sido encontrarse con personas que no siempre tienen garantizada la alimentación. Según relata, una frase que escucha con frecuencia de niños y adultos mayores es: «Tengo hambre, padre, tengo hambre». Presenciar las consecuencias de la desnutrición, explica, transforma la manera de comprender la misión y las necesidades de quienes acompaña.Sin embargo, esta realidad no agota la historia de las comunidades. En ellas también encuentra solidaridad, capacidad de organización, riqueza cultural y deseos de aprender. La misión, afirma, implica no solo anunciar el Evangelio, sino escuchar, compartir y caminar junto a las personas.Evangelización que abre oportunidadesJunto a las celebraciones litúrgicas y el acompañamiento pastoral, los Misioneros de la Consolata junto a otras comunidades religiosas, desarrollan iniciativas de educación, salud y formación. Su propósito es responder a necesidades concretas sin separar la promoción humana de la evangelización.La misión cuenta con un centro médico y dos jardines infantiles: uno en el desierto y otro en la montaña. También impulsa un proyecto educativo para niños pastores en el desierto y una escuela para mujeres pastoras en la montaña, donde adultas, madres y pastores pueden acceder a aprendizajes básicos, entre ellos el suajili y las matemáticas.Una de las iniciativas más visibles es el Oratorio Papa Francisco, creado en agosto de 2025. Cada domingo reúne alrededor de 400 niños y jóvenes, y durante las vacaciones escolares puede superar los mil participantes. Mediante la catequesis, el deporte, el arte, la música, la danza y el teatro, el oratorio ofrece un espacio de encuentro, formación y desarrollo de talentos.La misión busca, además, que las nuevas generaciones participen activamente en la vida de sus comunidades. La Escuela de Liderazgo Misionero forma a niños, adolescentes, jóvenes y adultos para involucrarse en los procesos pastorales, mientras que el Fondo Educativo Consolata apoya actualmente a seis jóvenes en sus estudios universitarios.Para quienes viven en poblados apartados, continuar una carrera supone afrontar gastos de transporte, alojamiento y manutención que sus familias difícilmente pueden cubrir. Por eso, el acompañamiento educativo busca abrir caminos para que los jóvenes amplíen sus oportunidades y, en el futuro, puedan contribuir al bienestar de sus comunidades.El encuentro entre culturas también es misiónEn Loiyangalani, la evangelización se desarrolla en un contexto de diversidad cultural y religiosa. Las comunidades católicas comparten el territorio con musulmanes y con cristianos de otras confesiones. Esta realidad hace del diálogo intercultural, ecuménico e interreligioso una parte cotidiana de la labor pastoral.El padre Jonathan destaca que las diferencias no impiden encontrar propósitos comunes. En su experiencia, la solidaridad puede expresarse también entre personas de distintas tradiciones religiosas, por ejemplo, en el apoyo a actividades dirigidas a niños y jóvenes.Además, la misión no busca que las comunidades sean receptoras pasivas de iniciativas externas. La formación de líderes locales y el fortalecimiento de los procesos comunitarios apuntan a que sus propios integrantes asuman responsabilidades en la evangelización y en la construcción de respuestas a sus necesidades.Esa manera de comprender la misión se conecta con el lema propuesto por el papa León XIV para la Hermanas Teresitas, congregación de origen tanzano: «Uno en Cristo, unidos en la misión», en el año en que la Iglesia conmemora el centenario de esta celebración.Un sueño que ahora mira hacia las comunidadesLa experiencia del padre Jonathan forma parte de una presencia colombiana más amplia en África. En Kenia sirven 16 misioneros colombianos —entre seminaristas, laicos, religiosas y sacerdotes de distintas congregaciones—, además de monseñor Rodrigo Mejía Saldarriaga, obispo jesuita. Sus vocaciones y carismas se despliegan en diferentes lugares y responden a realidades diversas.En el desierto de Chalbi, la misión se construye tanto en la celebración de los sacramentos como en las visitas a poblados apartados, las aulas, las actividades deportivas y el acompañamiento a las familias. La historia del padre Jonathan Acuña muestra cómo una vocación nacida en Colombia encuentra su camino en otra cultura y cómo, en el encuentro con las comunidades, anunciar el Evangelio también significa escuchar, aprender y trabajar por una vida más digna.Vea a continuación el especial audiovisual:
Mar 13 Oct 2026
La Iglesia colombiana se une en oración por el papa León XIV tras confirmarse su diagnóstico de cáncer pulmonar
El examen del tejido extirpado durante una cirugía torácica confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar. Según informó la Santa Sede, la intervención concluyó sin complicaciones y el Santo Padre despertó con normalidad. La Iglesia Católica en Colombia se une en oración por su salud e invita a todos los fieles del país a acompañarlo espiritualmente.La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este martes 13 de octubre sobre la evolución del papa León XIV, luego de la intervención de cirugía torácica a la que fue sometido, según lo previsto. El procedimiento consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video.En el comunicado, se confirma que el examen histológico realizado durante la intervención permitió establecer el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, "como se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias".Sobre el desarrollo de la cirugía, la Santa Sede precisó que el Santo Padre permaneció aproximadamente tres horas en el quirófano y que la intervención tuvo una duración cercana a los 90 minutos. El comunicado señala que "la intervención fue exitosa y no hubo complicaciones".Tras el procedimiento, el Papa "se despertó con normalidad" y, después de un breve periodo de observación, regresó a su habitación en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, conocido como Hospital Gemelli, según el informe médico.La Iglesia en Colombia se une en oración por el Santo PadreAnte esta noticia, la Iglesia Católica en Colombia expresa su cercanía espiritual al papa León XIV y se une en oración por su salud y recuperación. La Conferencia Episcopal de Colombia invita a sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y a todos los fieles del país a elevar sus oraciones a Dios por el Santo Padre, pidiendo que lo fortalezca en este momento y acompañe su proceso de recuperación.Asimismo, anima a las comunidades parroquiales, movimientos apostólicos y familias a hacer de la oración una expresión de comunión eclesial, esperanza y cercanía con el pontífice, encomendándolo a la protección maternal de la Virgen María.Vea a continuación el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Vie 9 Oct 2026
Pastoral Fronteriza de Colombia y Ecuador llama a proteger a las comunidades y sus territorios
Al concluir el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, en Tumaco, las Iglesias advirtieron sobre las violencias que afectan a las comunidades, el control territorial y las amenazas ambientales. También pidieron a ambos Estados y a los actores sociales e internacionales articular respuestas que garanticen los derechos humanos, la protección humanitaria y la construcción de paz.Las Iglesias de Colombia y Ecuador hicieron un llamado a fortalecer la cooperación binacional para proteger la vida y los derechos humanos en los territorios fronterizos, afectados por dinámicas de violencia, economías ilegales, desplazamiento y deterioro ambiental. La exhortación hace parte del comunicado final del Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, celebrado en Tumaco, con la participación de representantes de las ocho jurisdicciones eclesiásticas que acompañan esta región, Cáritas Ecuador y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.En el documento, las Iglesias advierten que la frontera no puede entenderse únicamente como una línea que separa dos países, sino como un territorio compartido por pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas, familias y personas migrantes que buscan protección y oportunidades. Desde esta perspectiva, señalan que el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, el tráfico de armas, la extorsión y la trata de personas se entrecruzan con disputas por corredores estratégicos y formas de control territorial y social.Uno de los puntos de alerta del comunicado es que la disminución de los hechos violentos registrados no necesariamente significa que haya disminuido el sufrimiento de las comunidades. El miedo, el confinamiento y el control social pueden mantener ocultas situaciones que afectan la vida cotidiana de la población. Ante este panorama, las Iglesias reiteran que no pueden normalizarse estas violencias y expresan su especial preocupación por las comunidades indígenas y afrodescendientes, las familias campesinas, las personas migrantes y refugiadas, las mujeres y los niños, niñas y adolescentes.El mensaje también relaciona la protección de la vida humana con el cuidado de la casa común. La minería ilegal, los cultivos ilícitos, la deforestación, la contaminación de los ríos y las fuentes de agua, así como los efectos de la variabilidad climática, ponen en riesgo la salud, la alimentación y la permanencia de las comunidades en sus territorios.Frente a estos desafíos, el comunicado plantea que la seguridad fronteriza no puede limitarse al control de los pasos ni a respuestas exclusivamente militares. Si bien reconoce la responsabilidad de los Estados de proteger a la población, garantizar derechos, fortalecer la justicia y enfrentar las redes criminales, subraya que la construcción de paz también requiere oportunidades dignas, instituciones cercanas, protección humanitaria, cuidado ambiental y fortalecimiento del tejido comunitario.Como parte de los compromisos del encuentro, las Iglesias acordaron fortalecer tres líneas de trabajo: la lectura permanente de la realidad fronteriza y la conservación de la memoria de sus pueblos; la acción pastoral y comunitaria para proteger la vida, construir paz y reconciliación, responder a las necesidades humanitarias y cuidar la casa común; y la articulación e incidencia binacional mediante el trabajo con las comunidades y el diálogo con instituciones públicas, organizaciones sociales, cooperación internacional y otros actores.El documento recoge, además, un llamado fraterno a las autoridades de Colombia y Ecuador para que, junto con las organizaciones sociales y la cooperación internacional, impulsen respuestas coordinadas. Las Iglesias advierten que las dinámicas que atraviesan la frontera superan la capacidad de respuesta de un solo país y que la protección de la vida exige corresponsabilidad y decisiones centradas en las personas y las comunidades.Este proceso se apoya en 34 años de trabajo conjunto de las Iglesias particulares de Colombia y Ecuador frente a las violencias, las crisis humanitarias y las distintas formas de exclusión en estos territorios. La consolidación de una instancia binacional permanente busca fortalecer ese camino de cooperación, acompañamiento y solidaridad.Al concluir el encuentro, las Iglesias renovaron su compromiso de permanecer junto a las comunidades, acompañar a quienes sufren y fortalecer sus capacidades para resistir a la violencia y construir esperanza. Su mensaje final reafirma una convicción que orienta esta misión compartida: «Allí donde los límites políticos separan, el Evangelio nos llama a reconocernos hermanos».Vea a continuación la lectura del mensaje final por monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco:Le puede interesar: Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza
Jue 8 Oct 2026
Obispos eméritos de Colombia analizaron los desafíos de la inteligencia artificial a la luz de Magnifica Humanitas
Durante el encuentro anual, 18 obispos eméritos profundizaron en la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, y compartieron reflexiones sobre la dignidad humana, la misión evangelizadora y las realidades que interpelan a la Iglesia en Colombia.Del 5 al 6 de octubre, 18 obispos eméritos de Colombia se reunieron en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en Bogotá, para reflexionar sobre los desafíos actuales de la Iglesia y compartir aportes desde su experiencia pastoral.Uno de los ejes centrales del encuentro fue el estudio de la encíclica Magnífica Humanitas, del papa León XIV, con especial atención a los interrogantes éticos y humanos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial y sus implicaciones para la misión evangelizadora de la Iglesia.El cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, destacó la importancia de comprender estas transformaciones y discernir cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología para anunciar el Evangelio, sin perder de vista el valor de la inteligencia humana y las capacidades que hacen posible la comunicación, el perdón y el amor.«El trabajo nuestro es anunciar la Buena Noticia de Jesucristo», señaló el cardenal, al explicar que los medios tecnológicos pueden contribuir a esta misión, pero también suscitan preguntas sobre el lugar de la persona humana en una sociedad cada vez más mediada por algoritmos y máquinas.Por su parte, monseñor Iván Marín López, arzobispo emérito de Popayán, invitó a leer y estudiar la encíclica, subrayando que la dignidad humana debe orientar el uso de los avances tecnológicos. También recordó la importancia de la doctrina social de la Iglesia y sus principios en ámbitos como el trabajo, la familia y la educación.En este contexto, monseñor Marín expresó la necesidad de promover criterios claros para el uso de la inteligencia artificial en los entornos educativos, de manera que los estudiantes puedan aprovechar estas herramientas sin perder su capacidad de pensar críticamente ni quedar expuestos a la manipulación.Una reflexión que parte de la experiencia pastoralEl encuentro también permitió compartir experiencias y reflexiones sobre distintas situaciones eclesiales y sociales que interpelan a la Iglesia, así como dialogar sobre los desafíos de la evangelización y el servicio pastoral en el país.La jornada fue coordinada por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal y monseñor Iván Marín López, con el acompañamiento de la Presidencia de la CEC y del Departamento de Animación de la Comunión y la Sinodalidad.Al explicar el sentido de esta reunión, monseñor Marín destacó los vínculos espirituales, afectivos y pastorales que unen a los obispos eméritos, así como su interés por mantenerse al tanto de la vida de la Iglesia, estudiar los documentos del Papa y de la Conferencia Episcopal y continuar aportando desde sus posibilidades.El cardenal Jiménez, por su parte, describió esta etapa como una oportunidad para recordar el camino recorrido y renovar el sentido del servicio a las comunidades, especialmente a las personas necesitadas de orientación y esperanza.Un servicio pastoral que continúaAunque han concluido su responsabilidad directa en el gobierno de una diócesis, muchos obispos eméritos mantienen una participación activa en la vida de la Iglesia: acompañan procesos pastorales, orientan retiros espirituales, ofrecen conferencias y apoyan a comunidades en sus lugares de residencia.Actualmente, la Iglesia en Colombia cuenta con 49 obispos eméritos. El encuentro, que se realiza anualmente en la sede de la CEC, busca ofrecerles un espacio de reflexión conjunta y recoger sus aportes para la misión pastoral de la Iglesia en el país.La reunión concluyó con el propósito de seguir poniendo la experiencia, el conocimiento y la vida de oración de los obispos eméritos al servicio de la Iglesia, en comunión con sus pastores y con los desafíos de la evangelización en el contexto actual.