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Colombia presente en la preparación del Sínodo para la Amazonía 2019
Tags: panamazonía papa francisco sínodo obispos puerto leguízamo joaquín pinzón celam Iglesia
En el marco de la visita del Papa Francisco a la ciudad amazónica de Puerto Maldonado, Perú, y su encuentro con los pueblos indígenas, los obispos de ocho países de la Panamazonía, entre ellos Colombia, representado en monseñor Joaquín Pinzón Guiza, obispo del Vicario Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, mantuvieron la primera reunión de trabajo en preparación del Sínodo Especial para la Amazonía, que se desarrollará en Roma, en octubre de 2019.
Este encuentro preparatorio con los delegados de los países amazónicos (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela), que son miembros de la Red Eclesial Panamazónica -REPAM-, red que pertenece al Consejo Episcopal Latinoamericano -CELAM-, fue convocado por el Papa Francisco, a través del Secretario General del Sínodo los Obispos, el cardenal Lorenzo Baldisseri.
Monseñor Joaquín Pinzón Guiza, a través de una entrevista comparte sus percepciones e invita para que todos estemos involucrados en este camino sinodal.
¿Cuéntenos cómo se dio el primer paso en la preparación del Sínodo Especial para la Amazonía?
Una de las cosas importantes y que marcan un hito es la coincidencia que se ha querido dar la visita del Papa a los pueblos indígenas de la Amazonía que tuvo lugar en Puerto Maldonado (en la amazonía peruana) con el inicio de la preparación al Sínodo de la Amazonía. Quisiera rescatar algunos aspectos importantes como punto de partida:
El primero: Se inicia el camino de preparación del Sínodo de la Amazonía en un contexto netamente amazónico. Segundo: La posibilidad que hubo de escuchar a muchas comunidades, muchos grupos indígenas pobladores ancestrales de la Amazonía desde la presencia de indígenas de Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú; ellos compartieron sus inquietudes y manifestaron lo que esperan de la Iglesia, dejándonos un insumo importante de lo que va hacer los contenidos del Sínodo de la Amazonía.
Tercero: La posibilidad de diálogo entre los diferentes grupos indígenas; fue una cosa muy linda escucharnos y el compartir de situaciones, problemáticas, sueños (…) donde en muchas situaciones ellos se sienten unidos y representados, pero que hasta el momento no se había dado la posibilidad de sentarse juntos y poner en común.
Cuarto: La posibilidad que tuvieron de escuchar al Papa y que el Papa los escuchara; para ellos fue un hecho de vital importancia porque se sintieron acogidos, escuchados y acompañados por la Iglesia, que desde hace muchos años vive en la Amazonía apoyando a estas comunidades indígenas.
Como decía, fue un hecho significativo el encuentro con el Papa Francisco en Puerto Maldonado con los indígenas de la Amazonía y con la REPAM. ¿Qué destaca de la Visita del Papa el 19 de enero?
Destaco la cercanía que manifestó el Papa hacia las comunidades indígenas y las comunidades indígenas hacia el Papa. El acto en el que el Papa dio su mensaje y escuchó a los indígenas, fue un espacio tan bonito de acercarse y decir ¡aquí estoy! reafirmando que la Iglesia siempre ha estado y seguirá presente. Esa cercanía prácticamente ratifica la espiritualidad de lo que quiere ser la presencia de la Iglesia en ese contexto amazónico.
Hubo dos cosas importantes que el Papa quiso subrayar. Primero: Como los indígenas deben esforzarse por buscar caminos que les lleve a ir creando procesos educativos que los haga más conscientes de sí mismo, amando cada vez más su identidad, identificándose cada vez más con lo que son y, desde ahí, enriquecer a la Iglesia, a la cultura y a la humanidad.
Segundo: El Papa insistía en seguir fortaleciendo el cuidado de la vida. Una cosa muy bonita, que siempre ha estado en el corazón del Papa, es ese llamado que hace a toda la humanidad, pero que de manera especial lo hace también a estos pueblos, de ser custodios y protectores de la vida. Las comunidades indígenas sienten que la Iglesia está ahí y el Papa también sintió la cercanía de estos pueblos ancestrales que viven muchas dificultades, pero que al mismo tiempo siguen soñando y buscando caminos nuevos. En esto, los indígenas pedían al Papa que la Iglesia los siguiera acompañando y que nos los dejáramos solos; que la Iglesia los siguiera defendiendo, los acompañara en todas sus búsquedas y, sobre todo, en todo aquello que para ellos es importante. La vida, la tierra y la justicia son como tres aspectos que subrayaron en los diálogos que tuvieron.
¡Qué bonito que como Iglesia hagamos nuestros estos clamores, ellos que sienten a la Iglesia como una madre que los puede acoger y los puede acompañar en la búsqueda de todos estos valores que son muy necesarios allí en la Amazonia!
Estuvieron presentes varios representantes de la REPAM de varios países. ¿Cómo se llevó a cabo este primer encuentro de preparación del Sínodo?
Nos congregamos allí, el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo, el cardenal Claudio Hummes, presidente de la REPAM y un obispo representando a cada país que conforman la Panamazonía. El día 18 de enero nos sentamos con las comunidades que estaban allí presentes, fue un encuentro fructífero de diálogo y de escucha a sus inquietudes y la percepción que tienen del Papa y de la Iglesia.
Salieron varios elementos que, sin duda, serán recogidos en los insumos que se van a tener presentes para el Sínodo. En la tarde, reunidos todo el grupo, trazamos los ítems de los otros dos días de encuentro.
El 19 de enero en la mañana tuvimos el encuentro del Papa con las comunidades y pueblos indígenas de la Amazonia, al cual también participamos todo este grupo de la REPAM.
En la tarde tuvimos la posibilidad de sentarnos y empezar a recoger algunos elementos. Quisiera que quedara claro que este encuentro se trataba de una consulta por parte de la secretaría del Sínodo para los Obispos sobre algunos aspectos que son pertinentes y que deben estar presentes.
Hubo la oportunidad de compartir lo que hay en los corazones de las comunidades indígenas y los pueblos en general que acompañamos en la Panamazonía y acerca de las diferentes realidades y situaciones del contexto amazónico en el que nosotros como Iglesia llevamos adelante en nuestro servicio pastoral.
Todo lo que se reflexionó y compartió hace parte de los elementos que se recogieron del primer paso del Sínodo y que, sin duda, estarán presente en los lineamientos y más adelante se seguirán profundizando.
¿Cuáles serían los próximos pasos de la preparación para el Sínodo?
Después de este primer paso, vienen otros que son prácticamente el currículo que sigue para la celebración de un Sínodo. Seguirá la conformación de un equipo pre-Sinodal con al menos un representante de cada país, que junto con algunos expertos empezará a preparar los lineamientos, que serán presentados al Papa y de donde saldrá el Intrumentum Laboris (Documento Preparatorio) que será entregado a cada participante del Sínodo. Por fin vendrá la celebración del Sínodo en octubre de 2019.
Quisiera resaltar una cosa muy bonita que acompañando estos pasos normales que tiene la celebración de todo Sínodo, se nos exhortó a que en cada país se hiciera un camino muy significativo de preparación involucrando a más personas. En la medida que tengamos la posibilidad de escuchar, de compartir y de discernir estaremos aportando al Sínodo y, al mismo tiempo, estamos recogiendo lo que es la situación y el contexto en donde vivimos. Esto es lo que le dará solidez al Sínodo, que busca partir de una realidad concreta para llegar a hacer propuestas para una realidad también muy concreta.
Desde la realidad colombiana, ¿cómo seguir juntos esta preparación para el Sínodo?
Primeramente es importante que, poco a poco, seamos conscientes de lo que significa la Amazonia no solo para Colombia y los países que conforman esta Panamazonía, sino que vayamos tomando conciencia de lo que significa la Amazonia para el planeta y para la humanidad. El Sínodo debe ayudar a esto.
Un segundo aspecto es que nos sintamos todos partes importantes de la Amazonía. Ella nos contribuye con oxígeno, agua y tantas cosas… y cómo debemos retribuirle en cuidado y conservación, tomando conciencia de que cuanto más nosotros nos aproximamos a ella valorando lo que ella nos da, más vamos descubriendo que le podemos dar también nosotros a ella.
¡Sintámonos parte de esta gran Panamazonía! Allí todos nosotros tenemos un espacio de vida que debemos querer, valorar y, al mismo tiempo, conservar y cuidar como nos invita también el papa en la Laudato Sí. Tomemos conciencia de esa interrelación que tenemos con esta casa en común, donde la Amazonia es un símbolo de esa hermana que hoy nos pide ser más amigable con ella, tanto los que habitamos allí, como para todo el planeta. Que todos, no solo los amazónicos de Colombia, tomemos conciencia de la importancia que tiene la Amazonía para la vida de la humanidad y del planeta. Esa es la motivación que nos está haciendo el Papa. Tenemos que sentirnos de una u otra manera en comunión y responsables de la Amazonía.
Finalizado este encuentro se redactó un comunicado final del Encuentro de preparación del Sínodo Especial para la Amazonía: [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]
Fuente: Entrevista y fotos padre Julio Caldeira, Revista Dimensión Misionera
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Vie 27 Feb 2026
Obispos llaman a votar con responsabilidad y en libertad democrática durante las próximas elecciones en Colombia
En medio del ambiente preelectoral que vive el país, los obispos colombianos llaman a los ciudadanos a votar “con plena libertad, sin sobornos” y en un clima de paz durante los comicios de 2026. A través de un mensaje dirigido al Pueblo Colombiano, invitan a participar activamente en las elecciones al Congreso de la República, que se realizarán el próximo 8 de marzo, y en los comicios presidenciales del 31 de mayo, ejerciendo el voto como un deber y un derecho orientado al bien común.En este nuevo mensaje, la Conferencia Episcopal de Colombia exhorta a los ciudadanos a asumir con responsabilidad su participación democrática, recordando que el voto es una forma concreta de contribuir al futuro del país y una oportunidad para fortalecer la convivencia social y aportar a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.Discernir las propuestas con criterios éticosJunto con la invitación a participar en las urnas, los pastores llaman a los ciudadanos a analizar con responsabilidad las propuestas de los candidatos, teniendo en cuenta principios fundamentales que contribuyan al desarrollo integral de la nación.En ese sentido, invitan a discernir las distintas propuestas “a la luz de los valores humanos y cristianos”, promoviendo la defensa de la vida, la dignidad de la persona humana, el cuidado de la casa común, así como la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad como bases para la construcción del bien común.Este llamado busca fomentar una participación consciente e informada que fortalezca la democracia y contribuya a un ejercicio responsable de la ciudadanía.Candidatos: un llamado a la altura en el debate públicoEl mensaje de los obispos también está dirigido a quienes aspiran a cargos de elección popular. En él, reconocen su disposición de servicio al país y los invitan a promover un clima de respeto en medio de la contienda electoral.En particular, los exhortan a cultivar la amabilidad en los debates políticos y en sus intervenciones públicas, así como a renunciar a la calumnia y a cualquier tipo de estrategia desleal que afecte la transparencia del proceso electoral y la confianza ciudadana.Asimismo, piden a las instituciones del Estado continuar promoviendo la participación democrática y al Gobierno Nacional reforzar las garantías necesarias para que los comicios se desarrollen en condiciones de paz y seguridad.La política como servicio al bien comúnEn su mensaje, los obispos recuerdan que la acción política está llamada a ser una forma de servicio a la sociedad y una oportunidad para trabajar por el bien común.Por eso, expresan su deseo de que la política pueda vivirse como un compromiso auténtico con el desarrollo humano integral, orientado a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y solidaria.Invitación a las comunidades parroquialesComo parte de este llamado pastoral, la Conferencia Episcopal de Colombia ha invitado a que este mensaje sea dado a conocer entre los fieles durante las eucaristías que se celebren el domingo 1 de marzo en las parroquias del país.De este modo, los obispos animan a los fieles católicos a asumir su compromiso ciudadano con espíritu ético y sentido de responsabilidad, recordando su vocación a ser en medio de la sociedad "sal de la tierra y luz del mundo".El Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia se refiere al mensaje:
Mié 25 Feb 2026
Ordenan a un nuevo obispo para la misión en la Amazonía: monseñor John Mario Mesa Palacio, Vicario Apostólico de Leticia
Con una celebración marcada por el espíritu misionero y la gratitud, la Iglesia colombiana acompañó la ordenación episcopal del nuevo pastor para la Amazonía.Este martes 24 de febrero de 2026, en la Basílica menor de Nuestra Señora de las Misericordias de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, fue ordenado obispo monseñor John Mario Mesa Palacio, quien fue nombrado Vicario Apostólico de Leticia por el Papa León XIV el 4 de diciembre de 2025.La Eucaristía fue presidida por monseñor Mario de Jesús Álvarez, obispo de Istmina-Tadó, consagrante principal de la ordenación, y concelebrada por 22 obispos provenientes de diversas jurisdicciones del país. Entre ellos, el presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, respectivamente.La celebración congregó a sacerdotes, religiosos, laicos, autoridades civiles y fieles que, junto a su familia, acompañaron al nuevo obispo en este momento significativo para la Iglesia en Colombia, particularmente para la misión evangelizadora en la Amazonía.La posesión canónica de monseñor Mesa Palacio como Vicario Apostólico de Leticia se realizará el próximo 4 de marzo en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, en Leticia.Un acontecimiento profundamente eclesialDurante la homilía, monseñor Mario de Jesús Álvarez, también hijo del clero de Santa Rosa de Osos, subrayó el sentido apostólico de la ordenación episcopal y su significado para la vida de la Iglesia: “Esta celebración no es solo un acontecimiento local, es un acto profundamente eclesial y apostólico que manifiesta visiblemente la continuidad ininterrumpida de la Iglesia desde los apóstoles hasta nuestros días”.El obispo consagrante recordó al nuevo pastor que su misión nace de la elección de Dios y no de un proyecto personal: “No recibes una misión delegada ni una función administrativa. Recibes un don irrevocable, un sello espiritual que te incorpora al Colegio Episcopal y te hace testigo cualificado del Evangelio de Cristo”.También destacó el carácter de servicio que implica el ministerio episcopal: “Tu episcopado no es fruto de una carrera ni culminación de un proyecto personal. Es una consagración que te precede, te desborda y sobrepasa tu vida”. Y añadió: “No se trata de una dignidad que exalta, sino de un servicio que crucifica”.Un pastor para la AmazoníaDurante la celebración se destacó de manera especial la dimensión misionera del ministerio episcopal que asumirá monseñor Mesa Palacio en el Vicariato Apostólico de Leticia, un territorio marcado por grandes desafíos pastorales y sociales.Refiriéndose a esta misión, monseñor Álvarez expresó:“Te espera el Vicariato Apostólico de Leticia, tierra amazónica, donde la Iglesia vive en clave misionera pobre y servidora, marcada por la dispersión geográfica, la fragilidad social, el clamor de los pueblos originarios y el grito de la creación herida”.Y añadió que su ministerio deberá estar marcado por la cercanía con las comunidades: “Pastor que no pastorea desde la distancia, sino desde la cercanía y la compasión”.Asimismo, subrayó que el nuevo obispo está llamado a vivir su misión como signo de comunión y esperanza: “Tu episcopado deberá ser signo de comunión, de inculturación auténtica, de defensa de la dignidad humana y de cuidado responsable de la creación”.Una vocación nacida en la feTras recibir la ordenación episcopal, monseñor John Mario Mesa Palacio dirigió un mensaje cargado de gratitud y memoria agradecida por su vocación y camino sacerdotal.“Doy gracias a Dios que me dio fuerza a Cristo Jesús, nuestro Señor, quien me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio episcopal”.El nuevo Vicario Apostólico recordó la importancia de su familia y de la fe recibida en el hogar: “Fue en el seno del hogar donde aprendí a compartir la vida en comunidad…En este ambiente surgió y creció mi vocación”.También evocó una experiencia que marcó profundamente su vida vocacional, cuando siendo seminarista enfermó gravemente:“El Señor me probó con una enfermedad llamada Guillain-Barré… en cuestión de tres días me dejó cuadripléjico”. Y añadió: “Gracias a la fe mi familia oró a la Virgen de las Misericordias y por su favor caminé a los dos meses”.Un obispo con espíritu misioneroMonseñor Mesa Palacio expresó su disponibilidad para asumir la misión confiada por la Iglesia en la Amazonía colombiana: “Sin titubeos acepté con alegría y espíritu misionero la conducción pastoral y misionera de este Vicariato”.Al referirse al territorio que pastoreará, destacó su riqueza cultural y espiritual: “Territorio de misión donde viven varias comunidades indígenas, cada una con su historia, su modo de relacionarse con Dios y la creación”.Entre los desafíos pastorales que mencionó se encuentra la promoción de vocaciones y el fortalecimiento de la acción misionera: “Es necesario promover las vocaciones propias del territorio”.Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer el espíritu misionero en toda la Iglesia: “Estar al servicio del Reino de Dios urge misioneros alegres y entregados”.En este mismo sentido, afirmó: “Uno enviado a la misión sin espíritu misionero, no logra hacer resonar el nombre de Cristo”.Servidor del EvangelioEl nuevo obispo explicó que su ministerio estará guiado por el lema episcopal Servus Evangelii, expresión que resume su vocación de servicio: “Servus Evangelii, siervo de Dios y del Evangelio”.Con este espíritu, manifestó su deseo de continuar la obra evangelizadora en el Vicariato Apostólico de Leticia: “La obra es de Dios. Nosotros humildes servidores de su Reino”.Finalmente, encomendó su ministerio al Espíritu Santo y a la intercesión de la Virgen María: “Que la fuerza del Espíritu Santo y la intercesión de Nuestra Señora de la Paz me concedan un corazón dócil para conducir según el corazón de Dios la vida y misión del Vicariato Apostólico de Leticia”.
Mar 24 Feb 2026
El Papa León XIV nombra a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como nuevo Arzobispo de Bucaramanga
El Papa León XIV nombró a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como nuevo Arzobispo Metropolitano de Bucaramanga. Hasta ahora, monseñor Campos se desempeñaba como obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil, jurisdicción que venía pastoreando desde el año 2020.Monseñor Campos Flórez sucede en esta misión episcopal a monseñor Ismael Rueda Sierra, quien estuvo al frente de la Arquidiócesis desde 2009, tras haber sido nombrado por el Papa Benedicto XVI. En mayo de 2025, monseñor Rueda alcanzó los 75 años, edad en la que, conforme al derecho canónico, los obispos diocesanos presentan al Santo Padre la renuncia a su oficio pastoral.Con este nombramiento, la Iglesia que peregrina en Bucaramanga inicia una nueva etapa pastoral entorno a su misión evangelizadora y al servicio al Pueblo de Dios en la región santandereana.Un pastor formado en Bogotá y servidor de la IglesiaMonseñor Luis Augusto Campos Flórez nació el 23 de agosto de 1958 en Bogotá, en el hogar de Justiniano Campos Archila e Isabel Flórez de Campos. Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor de San José de la Arquidiócesis de Bogotá entre 1976 y 1982. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1982 por el cardenal Aníbal Muñoz Duque, quedando incardinado en la Arquidiócesis de Bogotá.Posteriormente obtuvo la Licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, y continuó estudios filosóficos en el Instituto Católico de París.Durante su ministerio sacerdotal desempeñó diversos servicios pastorales y formativos, entre ellos vicario parroquial en Soacha, administrador parroquial, formador y profesor en el Seminario Mayor de San José, rector del mismo seminario entre 2004 y 2010, párroco y vicario episcopal territorial en Bogotá.El 12 de diciembre de 2019 fue nombrado obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 8 de febrero de 2020 y tomó posesión canónica de esta Iglesia particular el 22 de febrero del mismo año. Ahora, el Santo Padre lo llama a servir como Arzobispo Metropolitano de Bucaramanga.Una Iglesia con historia y dinamismo pastoralLa Arquidiócesis de Bucaramanga fue erigida inicialmente como diócesis el 17 de diciembre de 1952 por el Papa Pío XII mediante la bula Cum Sit Latior, como respuesta a la necesidad de una atención pastoral más cercana en un territorio entonces muy extenso. Posteriormente, el Papa Pablo VI la elevó a arquidiócesis el 14 de diciembre de 1974, reconociendo el crecimiento eclesial y urbano de la región.Actualmente, esta Iglesia particular cuenta con 113 parroquias —la mayoría de carácter urbano—, organizadas en tres vicarías episcopales, y cerca de 170 sacerdotes diocesanos que acompañan la vida pastoral y misionera en el área metropolitana y otras zonas del territorio arquidiocesano.A lo largo de su historia, la Arquidiócesis ha contribuido significativamente a la evangelización, la formación de la familia y de los jóvenes, así como a la atención de los más necesitados mediante iniciativas educativas, sociales y pastorales que han marcado la vida de la región.Un nuevo tiempo para la Iglesia en BucaramangaEl nombramiento de monseñor Luis Augusto Campos Flórez marca el inicio de una nueva etapa para la Arquidiócesis de Bucaramanga, llamada a continuar fortaleciendo la comunión eclesial y el dinamismo misionero, en sintonía con las orientaciones de la Iglesia universal, y desde la necesidad de promover procesos pastorales al servicio de la vida, la esperanza y el desarrollo integral de las comunidades.
Sáb 14 Feb 2026
El Papa León XIV nombra obispo de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya
El Papa León XIV ha nombrado obispo de la Diócesis de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, hasta ahora obispo de la Diócesis de Buenaventura. El prelado sucede en la sede cordobesa a monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, trasladado el 6 de junio de 2025 a la Diócesis de Chiquinquirá, y asumirá el gobierno pastoral de esta Iglesia particular que ha estado bajo la guía del administrador apostólico, monseñor Farly Yovany Gil Betancur, obispo de Montelíbano.Trayectoria sacerdotal y académicaMonseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya nació el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal (Risaralda). Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira y fue ordenado sacerdote el 4 de octubre de 1992. Es licenciado en Educación Religiosa por la Universidad Católica de Pereira y cuenta con estudios de especialización en Gerencia de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Santo Tomás, en Bogotá.En la Diócesis de Pereira desempeñó diversos servicios pastorales y administrativos: vicario parroquial, párroco, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social y de Cáritas Diocesana, ecónomo diocesano y rector del Seminario Mayor María Inmaculada. También fue rector de la Universidad Católica Popular de Risaralda y rector encargado de la Universidad Católica de Pereira, integrando distintos consejos diocesanos.Ministerio episcopal en Buenaventura y liderazgo en procesos de pazEl 30 de junio de 2017 fue nombrado obispo de Buenaventura por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 29 de julio de ese mismo año en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira y tomó posesión canónica el 12 de agosto de 2017. En la Conferencia Episcopal de Colombia es miembro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz.Durante su ministerio en Buenaventura, monseñor Jaramillo ha sido reconocido por su papel como mediador y facilitador en el complejo contexto de violencia urbana que afecta al puerto sobre el Pacífico colombiano. Ha impulsado diversos procesos de diálogo y el denominado “laboratorio de paz”, orientado al cese de la violencia y a la protección de los derechos humanos, en medio de un escenario marcado por la presencia de estructuras armadas y graves vulneraciones a la población civil.Aunque es propio de su misión como pastor, el compromiso de monseñor Rubén Darío Jaramillo en la construcción de paz ha trascendido el ámbito eclesial y local. En octubre del 2025, monseñor Jaramillo fue distinguido con el Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid, un reconocimiento que exalta a quienes construyen puentes a través del diálogo entre posturas contrarias. En aquel momento el prelado expresó su gratitud y afirmó que considera este reconocimiento una bendición que le anima a continuar sirviendo en el campo de la paz y la reconciliación.Una nueva etapa pastoral para la Diócesis de MonteríaLa Diócesis de Montería fue erigida el 20 de noviembre de 1954 por el Papa Pío XII, segregada de la Arquidiócesis de Cartagena. A lo largo de más de seis décadas ha contado con el servicio y pastoreo de ocho obispos.En la actualidad, este territorio diocesano enfrenta importantes desafíos. Múltiples comunidades del departamento de Córdoba han sido afectadas por la emergencia climática e invernal, con grandes impactos en viviendas, infraestructura y medios de subsistencia, especialmente en zonas rurales. A ello se suman situaciones asociadas al conflicto armado que inciden en la seguridad, el tejido social y las condiciones humanitarias de la población.La experiencia pastoral de monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya marcará el inicio de una nueva etapa para la Iglesia particular de Montería, desde la acción evangelizadora y una promoción social activa de caminos de paz, reconciliación y esperanza.