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iglesia colombiana

Jue 22 Mayo 2025

Esperanza y educación: temas protagonistas en el quinto episodio de 'Diálogos en el Atrio'

Este miércoles, 21 de mayo, se estrenó el quinto episodio de 'Diálogos en el Atrio', el videopodcast de la Conferencia Episcopal de Colombia a través del cual se abordan, de forma sencilla y cercana, temas de interés para la Iglesia Católica colombiana. En esta oportunidad, el padre Edilberto Estupiñán Estupiñán, director del Departamento de Educación y Culturas, es el invitado especial.En este diálogo con el presbítero se abordan temas asociados al enfoque antropológico del Jubileo, particularmente desde temáticas que requieren relacionar la vida y las esperanzas temporales y humanas con la esperanza cristiana. Una de ellas, la educación de los niños, adolescentes y jóvenes.Desde ese enfoque, el padre Estupiñán comparte su perspectiva sobre interrogantes como: ¿Qué retos tiene la educación frente a la generación de esperanza en Colombia? ¿Qué rol deben desempeñar las instituciones y familias? ¿Por qué es clave integrar la esperanza como virtud teologal en los proyectos de vida de los jóvenes? ¿Cómo contribuye la fe a evitar situaciones críticas de salud mental? ¿Qué camino debe seguir la pastoral educativa en esta dirección?Para conocerlas, le invitamos a ver el episodio:

Mié 21 Mayo 2025

Era digital: Iglesia que acompaña a los jóvenes en su mundo

Por Pbro. Mauricio Rey - Hoy no basta con que la Iglesia tenga redes sociales, debe tener presencia viva y significativa en los entornos digitales donde los jóvenes se expresan, cuestionan y buscan sentido. Ellos no van ya a preguntar en la sacristía, ni esperan el domingo para escuchar un mensaje inspirador. Lo hacen en línea, muchas veces en silencio, desplazándose por historias de Instagram o buscando respuestas en videos de menos de 60 segundos.La pregunta es directa ¿estamos ahí, con ellos?No con estrategias de marketing ni con publicaciones que imitan el lenguaje juvenil sin comprenderlo. No como espectadores pasivos o como emisores de contenido programado, sino como presencia que acompaña, escucha y camina a su lado. Porque el verdadero desafío de la era digital no es técnico, sino evangélico. El reto es aprender a habitar con sentido y ternura un territorio nuevo, lleno de vida y también de heridas silenciosas, que gritan desesperadamente.Los jóvenes no están alejados de la fe por desinterés, sino porque la forma tradicional de presentar el Evangelio no siempre conecta con sus búsquedas reales. Muchos no han rechazado a Dios; simplemente no han encontrado una Iglesia que los escuche sin prejuicio, que los mire sin temor, que los entienda con honestidad. Quieren ser acogidos en su complejidad, en sus preguntas abiertas, en su manera única de habitar la realidad.Vivimos en un entorno saturado de imágenes y mensajes fugaces, lo que más falta es alguien que mire con atención, que permanezca, que escuche sin interrumpir. Y ahí es donde la Iglesia puede ser verdaderamente significativa; no compitiendo por atención, sino ofreciendo profundidad. No buscando viralidad, sino construyendo vínculos. No gritando en medio del ruido, sino susurrando esperanza en medio del cansancio digital.Acompañar en el mundo digital no significa multiplicar publicaciones. Significa comprender las heridas, las búsquedas y los lenguajes de los jóvenes, y atreverse a estar cerca sin invadir. Significa que cuando alguien tropieza con una historia de fe, un testimonio honesto o una palabra serena, no se encuentre con una campaña, sino con una comunidad que ora, que sostiene, que desde una vida íntegra, camina con ellos.La Iglesia necesita dejar de hablar “sobre” los jóvenes y empezar a hablar “con” ellos. Y muchas veces, más que hablar, necesita aprender a callar y escuchar. Porque el Evangelio no se impone, se comparte en el cruce de miradas, en los gestos sencillos, en la fidelidad a la vida concreta.La era digital no es una amenaza ni un obstáculo, sino un nuevo territorio de encuentro, no porque sea moderno o llamativo, sino porque es donde está el pueblo. Y si los jóvenes están ahí, la Iglesia no puede ser y/o estar ausente. Como Jesús con los discípulos de Emaús, estamos llamados a acercarnos con discreción, caminar a su ritmo, preguntarles qué les preocupa y dejar que nos cuenten a su modo por qué arde o no arde su corazón.La pastoral juvenil no puede limitarse a invitar a eventos o a replicar contenido atractivo. Necesita cultivar relaciones, acompañar procesos, abrir espacios de confianza donde la fe se viva en diálogo con la cultura digital, sin miedo a las preguntas difíciles y sin ansiedad por tener siempre la última palabra.En lugar de pensar en cómo volver a atraerlos al templo, tal vez debamos preguntarnos ¿qué imagen de Iglesia les estamos ofreciendo? ¿Una que exige, pero no escucha? ¿Una que señala, pero no se acerca? o ¿una que camina con ellos, también en sus dudas e inquietudes, en sus profundas búsquedas y en su modo de habitar el presente? Por tanto, no basta con que la Iglesia tenga presencia en redes, la iglesia está llamada a ser red de vínculos, de escucha, de comunidad verdadera. Una red que no encierra, sino que sostiene. Una red tejida con humanidad, paciencia y Evangelio encarnado.Porque, los jóvenes no buscan fuegos artificiales. Buscan algo o mejor, alguien que no desaparezca cuando se apague la pantalla. Y ahí, en ese anhelo callado y sincero, la Iglesia tiene todavía mucho que ofrecer... si está dispuesta a estar, mirar y acompañar con la fuerza del Evangelio.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Lun 19 Mayo 2025

El clero del Valle del Cauca renovó su esperanza durante Jubileo celebrado en Buga

LaBasílica del Señor de los Milagrosfue el escenario central delJubileo que reunió en Buga a cerca de500 consagrados, entre obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas,de la Arquidiócesis deCali, y de las Diócesis de Buga, Cartago, Palmira y Buenaventura; un encuentro de comunión, fraternidad, compromiso misionero y esperanza.La jornada, enmarcada en elJubileo de la Esperanza, inició con unaliturgia penitencialpresidida pormonseñor Rodrigo Gallego Trujillo, obispo de Palmira, quien invitó a los presentes a mantener viva la esperanza en el ministerio sacerdotal y a ser portadores de esperanza para el pueblo fiel de Dios.Peregrinación y Eucaristía: Un llamado a la esencialidadMeditando el Santo Rosario, los participantes peregrinaron hacia la Basílica, donde celebraron laSanta Misapresidida pormonseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali. En su homilía, el prelado destacó tres ejes clave:1. La prioridad del anuncio de Cristo:"Nuestra felicidad está en ser servidores, no protagonistas. El pueblo necesita el Pan de Vida, no solo pan material", afirmó.2. El Jubileo como oportunidad de conversión: Exhortó a purificar"las huellas del pecado"mediante la confesión y avolver al amor primerode la vocación.3. Unidad y esperanza en el nuevo pontificado: Celebró el pontificado delPapa León XIV, enfatizando su llamado a lasantidad y la misiónen continuidad con el magisterio de la Iglesia.Además, el Arzobispo de Cali exhortó a los sacerdotes, diáconos y seminaristas a reavivar el ardor pastoral y ser artesanos de esperanzaen un mundo fragmentado.Culminación en fraternidadEl Jubileo del Clero y de los Seminaristas de la Provincia Eclesiástica de Cali finalizó conactividades culturales y de integraciónen elSeminario Mayor Los Doce Apóstoles de Buga que reforzaron el sentido de familia eclesial en el Valle del Cauca.Vea los mejores momentos a continuación:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Vie 16 Mayo 2025

La Arquidiócesis de Ibagué está de fiesta jubilar: 125 años viviendo la fe en comunidad y uniendo al Tolima en esperanza

La Iglesia en el Tolima vive días de fiesta al conmemorar los 125 años de la creación de la Diócesis de Ibagué y los 50 años de su elevación a Arquidiócesis Metropolitana, hitos que han marcado su trayectoria espiritual y social en la región. Con una serie de actividades litúrgicas, culturales y comunitarias, la Arquidiócesis busca renovar la fe de sus fieles y honrar su legado histórico.Fides et historia: los pontífices que empezaron a escribir esta travesíaLos orígenes de la jurisdicción eclesiástica en el Tolima se remontan a 1894, cuando el papa León XIII erigió la Diócesis del Tolima, con sede en Neiva, y nombró a monseñor Esteban Rojas Tovar como su primer obispo. Sin embargo, en 1900, el mismo pontífice reorganizó el territorio y creó las diócesis de Garzón e Ibagué, esta última bajo el liderazgo de monseñor Ismael Perdomo Borrero, quien gobernó hasta 1923. Desde entonces, ocho obispos —y luego arzobispos— han guiado esta Iglesia particular, que en 1974 fue elevada al rango de Arquidiócesis Metropolitana por el papa Pablo VI.Su actual arzobispo, monseñor Orlando Roa Barbosa, destacó la importancia de este jubileo:“Teniendo presentes los 130 años de la creación de la Diócesis del Tolima, 125 años de la creación de la Diócesis de Ibagué y 50 años de su elevación a Arquidiócesis Metropolitana, deseo que estos trascendentales acontecimientos eclesiales sean el motivo del Jubileo Particular de la Arquidiócesis de Ibagué, que vincula también a toda la Provincia Eclesiástica según el juicio ponderado de sus pastores diocesanos”.Agenda de celebración: fe, cultura y comuniónAunque la conmemoración inició el 13 de mayo con una exposición histórica en la Curia Arzobispal, los eventos centrales se desarrollarán entre el 17 y el 20 de mayo, con participación de autoridades eclesiásticas nacionales y locales:•17 de mayo: Un desfile de bandas marciales recorrerá el centro de Ibagué, desde el parque Andrés López de Galarza hasta el Seminario Mayor María Inmaculada, donde se llevará a cabo el Jubileo de los niños y jóvenes.•18 de mayo: Las parroquias celebrarán misas en honor a la Inmaculada Concepción, patrona de la Arquidiócesis.•19 de mayo: El Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, se reunirá con sacerdotes de la Provincia Eclesiástica (Ibagué, Neiva, Garzón, Espinal y Líbano-Honda), seguido de un Concierto de Gala en el Teatro Tolima.•20 de mayo: La Eucaristía central, presidida por 25 obispos, entre ellos, el cardenal Rubén Salazar Gómez, y 200 sacerdotes, cerrará el jubileo en la Catedral Metropolitana.Un jubileo en clave de esperanzaMonseñor Roa vinculó esta celebración con el Año de la Oración 2024 y el próximo Jubileo Ordinario 2025, convocado por el papa Francisco bajo el lema “Peregrinos de la Esperanza”:“No podría haber un mejor contexto porque, en primer lugar, todo debe ser fruto de la oración, es decir, del encuentro personal con Jesucristo, y todo debe ser movido por ‘la esperanza que no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado’ (Rm 5,5)”.Además de estas actividades festivas, desde mayo de 2024, la Arquidiócesis ha impulsado prácticas de caridad, retiros espirituales y proyectos de evangelización para fortalecer la fe de las comunidades y la unidad eclesial.Un legado que perduraCon más de un siglo de historia, la Arquidiócesis de Ibagué sigue siendo un referente de vida pastoral y compromiso social en el centro del país. Este jubileo no solo mira al pasado, sino que proyecta su misión hacia el futuro, arraigada en la oración, la esperanza y la comunión.

Jue 15 Mayo 2025

Discernir La Voluntad De Dios En Medio Del Ruido Que Produce El Mundo.

Por Pbro. Mauricio Rey - Hay momentos en que el alma se cansa de tanto estímulo, de tanta opinión vestida de verdad, de tanta prisa con promesas de plenitud. Uno se detiene, a veces sin querer, y surge la pregunta que no se puede ignorar ¿Qué quiere Dios de mí en este instante de la historia? No es una curiosidad espiritual ni una frase piadosa. Es una necesidad profundamente radical. Porque vivir sin discernimiento es como navegar sin brújula: mucho movimiento, y muy poco sentido.Esa pregunta, cuando brota del fondo del corazón, tiene el peso de lo sagrado. No pide una respuesta inmediata, ni una fórmula segura. Pide camino, tiempo y silencio. Porque discernir no es elegir entre lo bueno y lo malo, eso es más bien cuestión de conciencia básica, sino aprender a reconocer lo mejor, lo más conveniente, entre las varias posibilidades buenas. Es escuchar lo que el Espíritu va diciendo en lo más íntimo de nuestra conciencia para la vida concreta, encarnada, llena de luces y sombras. Es poner el corazón frente a Dios y preguntarle con honestidad: “¿A dónde me llevas? ¿Dónde te sirvo mejor? ¿Qué estás esperando de mí, ahora, aquí, en lo que soy, en lo que hago y en lo que tengo?”Discernir es una forma de amar. Porque quien busca la voluntad de Dios no está huyendo de sí mismo, sino buscando vivir con más verdad, con más fecundidad, con más entrega. La voluntad de Dios no es un dictado externo que nos esclaviza; es una melodía interior que ordena el caos, que da sentido al camino, que revela nuestra verdad más honda. Descubrirla no es fácil, pero es siempre una experiencia liberadora. Nos saca de la dispersión y nos introduce en la unidad. Nos arranca del miedo y nos conduce a la paz.Pero esta búsqueda no se da en el vacío. Vivimos en medio de un ruido constante, no solo exterior, sino también interior. El rumor que produce el ego, el ruido provocado de la vanidad, del deseo de ser aprobados, del temor, del miedo a perder, del impulso por controlar. El discernimiento no ocurre cuando todo está en calma, sino precisamente cuando en medio del desorden, del caos, del ruido y el rumor, se decide abrir espacio para que hable Dios, con esa Voz que no grita; esa voz que no compite con las demás, esa voz que espera. Espera a que callemos lo suficiente como para poder ser escuchada. Por eso, discernir es también una forma de resistencia. Resistencia contra la prisa, contra el ruido, contra la rumorosa superficialidad. Requiere detenerse, hacer silencio, contemplar, mirar con profundidad.La voluntad de Dios no se impone. Se revela. Pero solo lo descubre quien se atreve a mirar la vida con los ojos del Espíritu. No se trata de una lógica mágica, ni de un código secreto. Dios habla en los acontecimientos, en las personas, en las heridas, en los sueños, en la historia compartida, sobre todo, habla en el corazón. No en cualquier corazón, sino en el que se deja moldear, en el que se vacía de sí mismo para llenarse del querer de Dios. Como María, la mujer que supo decir: “Hágase en mí, según tu palabra”. En ella vemos que discernir es abrirse a lo imprevisible, es dejar que la vida tome un curso nuevo porque Dios así lo ha insinuado.Hoy, donde todo se mide por la eficacia, por los resultados y la estadística de una acción, el discernimiento propone una lógica contracultural: la lógica de la fidelidad. No busca resultados inmediatos, sino frutos duraderos. A veces, lo que Dios quiere no coincide con lo que esperábamos. Nos lleva por caminos que no elegimos, pero que nos transforman desde dentro. Porque Dios no nos llama a ser exitosos, sino a ser fecundos. Y esa fecundidad se alcanza cuando se vive en sintonía con su divino querer.Sin embargo, nadie discierne en solitario. Dios ha querido que el camino de la fe sea comunitario. La Iglesia, al ser verdaderamente madre y maestra, ofrece espacios y acompañantes que ayudan a escuchar mejor, a poner nombre a lo que se mueve en el alma, a contrastar los propios deseos con el Evangelio. El acompañamiento espiritual no reemplaza la libertad, pero la purifica. Nos ayuda a no confundir nuestros anhelos con la voz de Dios. Y al mismo tiempo, nos recuerda que esa voluntad no se busca para encerrarnos en una devoción individualista, sino para enviarnos al mundo con una misión clara y generosa.Discernir la voluntad de Dios en medio del ruido del mundo es, al final, una forma de vivir despiertos. Porque quien ha escuchado a Dios no puede seguir viviendo dormido entre superficialidades. Quien ha probado su Palabra, no puede contentarse con migajas de sentido. La voluntad de Dios, cuando se acoge con humildad, da dirección, renueva la esperanza, y transforma incluso el dolor en ofrenda de corazón.Tal vez lo que más necesita nuestro tiempo no es gente perfecta, sino personas que vivan con mayor discernimiento. Personas que, sin estridencias, aprendan a preguntarse cada día: ¿Qué quiere Dios de mí hoy? ¿Dónde estoy llamado a sembrar vida? ¿Qué pasos debo dar para amar más y mejor? Esa, en el fondo, es la pregunta decisiva. Porque cuando se responde desde la fe, ya no hay ruido que apague la plenificante paz del corazón.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Jue 15 Mayo 2025

Conferencia Episcopal de Colombia exalta labor de los maestros en su día y los invita a ser constructores de paz

En el marco de la celebración del Día del Maestro, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comisión Episcopal de Educación y Culturas, dirige un mensaje de agradecimiento y reconocimiento a los educadores del país, destacando su papel fundamental en la formación de las nuevas generaciones y en la construcción de una sociedad más justa y reconciliada.El maestro como modelo y guíaEl mensaje, firmado por monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de la Diócesis de Mocoa-Sibundoy y presidente de esta Comisión, distingue tres dimensiones del educador: el Docente, como experto en enseñar; el Profesor, quien hace de la educación su forma de vida; y el Maestro, quien "siendo un excelente Docente y Profesor, se propone educar con su ejemplo y con su voluntad de dar la vida por sus educandos".Asimismo, el mensaje evoca el legado del Papa Francisco, quien promovió el Pacto Educativo Global para trabajar por una educación de excelencia. "Nos mueve ese legado a entrar como Pastores en ese pacto educativo, orando por ustedes los educadores y ofreciéndoles nuestros ambientes eclesiales como lugares de espiritualidad desde los cuales queremos apoyar su labor", señala el texto.Llamado a ser constructores de pazEn un contexto de polarización y conflictos sociales, la Conferencia Episcopal destaca el papel crucial de los maestros en la construcción de paz y reconciliación: "Los educadores están llamados a ser constructores de paz, desde la cátedra de paz y las múltiples actividades de la convivencia escolar".Hace, además, un llamado a proteger los espacios educativos: "Con la libertad e independencia que han de tener los educadores para que los ambientes escolares, de modo especial los de niños, niñas y adolescentes, no sean involucrados en los conflictos que generan violencia y enfrentamientos entre colombianos".Una vocación que transforma vidasEl mensaje de loos obispos concluye con una metáfora que compara a los maestros con alfareros que moldean el futuro del país: "Son ustedes como el alfarero que, con su dedicación y tiempo, modelan la arcilla de la humanidad de muchos niños y jóvenes que son nuestro presente y nuestro futuro".

Mar 13 Mayo 2025

Papa León XIV: la elección y el inicio de su pontificado desde la experiencia de los cardenales colombianos

¿Cómo vivieron el Cónclave los cardenales colombianos? ¿Fue sorpresa para ellos la elección del Papa León XIV? Desde su perspectiva, ¿Qué viene para la Iglesia con el nuevo Pontífice? En el último informe de la Conferencia Episcopal de Colombia desde Roma, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, el cardenal Rubén Salazar Gómez y el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, dan respuestas a estos interrogantes a través de sus testimonios.Además, le contamos detalles de los mensajes que dio el pontífice durante su primer Regina Coeli rezado este domingo y de su encuentro especial con parte de los periodistas presentes durante estos días en el Vaticano.Vea el informe a continuación:

Vie 9 Mayo 2025

Semana de la Familia 2025: “Peregrinos de esperanza en el amor”

“La familia es el primer espacio donde se aprende a amar como Cristo nos enseñó”Del 11 al 18 de mayo de 2025, la Iglesia en Colombia celebrará la Semana de la Familia 2025, una iniciativa del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, en el marco del Año Jubilar convocado por el Papa Francisco.Con el lema inspirado en la Bula Spes non confundit (“La esperanza no defrauda”), esta semana busca renovar el amor, la fe y la misión de las familias como verdaderas Iglesias domésticas. Se trata de un llamado a vivir el Jubileo como un camino de renovación interior, en el que cada hogar se convierta en testimonio vivo de esperanza, gracia y unidad.Como parte de esta celebración, se ha preparado un subsidio especial que ofrece orientaciones pastorales, celebraciones litúrgicas, momentos de oración, reflexiones y actividades concretas para fortalecer los vínculos familiares y acompañar el proceso de conversión al que invita este Año de Gracia.La guía propone pilares prácticos para vivir el Jubileo en familia, promoviendo hábitos que impulsen la transformación personal y comunitaria, con el objetivo de alcanzar la finalidad jubilar: una renovación del corazón en el camino hacia Cristo, nuestra esperanza.Vea el mensaje del presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia: