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iglesia colombiana

Mié 4 Jun 2025

Un adiós lleno de gratitud, reconocimiento y esperanza para monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid

Con un sentido homenaje en la Catedral Castrense Jesucristo Redentor, familiares, 21 de sus hermanos obispos, militares y civiles despidieron a monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, quien, por cuatro años, acompañó espiritualmente a las Fuerzas Armadas y de Policía, y dejó una profunda pastoral en jurisdicciones como Medellín, Málaga-Soatá y Cúcuta.El cardenal Luis José Rueda Aparicio presidió la Eucaristía y destacó el legado espiritual del obispo castrense, recordándolo como "semilla de esperanza" para Colombia. Basado en el Evangelio de Juan (12,24), el arzobispo de Bogotá y primado de Colombia comparó la vida de monseñor Ochoa con una semilla que, al morir, da frutos abundantes."Monseñor Víctor Manuel fue un sembrador de la Palabra y los sacramentos, un pastor que echó raíces en los corazones de quienes pastoreó", afirmó el cardenal, resaltando su labor en la formación espiritual de los uniformados y sus familias. También recordó que su vocación nació en un hogar cristiano y se consolidó cuando fue ordenado sacerdote por san Juan Pablo II.Un legado entre soldadosMonseñor Ochoa no solo sirvió en el altar, sino que se convirtió en guía moral para los miembros del Ejército, la Policía y sus familias, dejando un legado de cercanía y servicio. Su trabajo en el Obispado Castrense fue reconocido por altos mandos militares, religiosos y laicos que llenaron la Catedral para darle el último adiós:“Monseñor Ochoa nos recordó que la dignidad del ser humano está por encima del uniforme de la jerarquía y de las armas. Y nos enseñó que la defensa de la patria sin la guía de los valores, se vuelve frágil, pero que, guiada por la justicia, la compasión y la paz, se convierte en verdadera garantía de la democracia…Su legado no se mide solo en documentos o decretos, sino en las almas que consoló en los jóvenes, que ordenó, en los dolientes, que escuchó, en los caídos, que despidió”, expresó el Ministro de Defensa, Pedro Sánchez.La misa fue concelebrada por monseñor José Roberto Ospina Leongómez, designado por el Papa León XIV como administrador apostólico castrense. Se refirió al legado de oración de monseñor Víctor Manuel y expresó su cercanía a toda la comunidad, como pastor, hermano y amigo.“Permítanme decirles, queridos sacerdotes, que si el Papa me ha nombrado sin mérito propio, estoy dispuesto a ser un hermano, a ser alguien que está dispuesto a servirles de la mejor manera posible lo que necesiten. Ese es el papel de un obispo ser un hermano que camina con hermanos, queridos sacerdotes del obispado.Sientan en mí un hermano, un amigo, un padre, un obispo. Yo vi a al señor Ministro decir que monseñor Víctor Manuel siempre oraba por las Fuerzas Armadas y de Policía Nacional. Sepan que ya he comenzado a orar también por ustedes...Oren también por mí para que el tiempo que el Señor me permita estar entre ustedes, lo haga con la generosidad, la sabiduría, la prudencia y la entrega total”.Monseñor David Paul Charters, secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, fue el encargado de dar a conocer el mensaje enviado por el Secretario de Estado Vaticano, el cardenal Pietro Parolín, en nombre del Santo Padre:“El Papa XIV, a la vez que ofrece sufragios por el eterno descanso de esta abnegado pastor que con fidelidad entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia…Lo encomienda a la más tierna intercesión de la Bienaventurada Virgen María e imparte, con afecto, la confortadora Bendición Apostólica como signo de fe y esperanza en Cristo resucitado”.El secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Germán Medina Acosta, fue el encargado de dar a conocer el mensaje publicado por el Episcopado al conocer la noticia de la partida de monseñor Cadavid.La ceremonia concluyó con un toque militar en su honor y la entrega de la bandera de Colombia a sus familiares.Con este homenaje, Colombia despide a un obispo que, como semilla, dejó frutos de fe en la Iglesia y en quienes defendieron la patria.Vea a continuación el video con algunos de los momentos más emotivos de las honras fúnebres y honores militares:

Mar 3 Jun 2025

Papa León XIV designa a monseñor José Roberto Ospina Leongómez como administrador apostólico del Obispado Castrense

El Papa León XIV designó a monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo emérito de Buga, como Administrador Apostólico del Obispado Castrense. Desde el pasado 30 de mayo, en medio del delicado estado de salud que afrontaba monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid (Q.E.P.D.), monseñor José Roberto estaba acompañando esta jurisdicción como Administrador sede plena. Sin embargo, ahora, tras el fallecimiento de monseñor Víctor Manuel, asume como Administrador en sede vacante, hasta que el Santo Padre nombre un nuevo obispo.Precisamente en la noche de este lunes, 2 de junio, monseñor José Roberto celebró una Eucaristía en acción de gracias por la vida de monseñor Víctor Manuel La Santa Misa se llevó a cabo en la Catedral Castrense Jesucristo Redentor. Allí, permanecerá el féretro en cámara ardiente hasta el medio día de este martes 3 de junio cuando se celebre la Eucaristía que presidirá el cardenal Luis José Rueda Aparicio. En horas de la tarde será trasladado a la ciudad de Bello (Antioquia), su tierra natal.El miércoles 4 de junio, a las 3:00 p.m., en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Bello, el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidirá la Eucaristía de exequias. Al terminar, monseñor Víctor Manuel será sepultado en la cripta de este mismo templo.

Lun 2 Jun 2025

“Luto de Iglesia y dolor de Patria”: falleció monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, Obispo Castrense de Colombia

Con profundo dolor y fe en la Resurrección, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) se une al duelo del Obispado Castrense y de toda la Iglesia en el país por el fallecimiento de monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, quien partió a la Casa del Padre este domingo 1 de junio a las 11:55 p.m., tras permanecer varias semanas en delicado estado de salud.A través de un comunicado, el Obispado Castrense de Colombia oficializó esta lamentable noticia; expresó que la partida de su pastor representa un “luto de Iglesia y dolor de Patria". Monseñor Víctor se distinguió por su entrega misionera, su amor a la formación sacerdotal, su liderazgo en la promoción de la fe y la caridad, y su incansable labor por la justicia social. La Presidencia del Episcopado también ha emitido un comunicado a través del cual destaca las virtudes de monseñor Víctor y su liderazgo en la Conferencia Episcopal. Además, expresa condolencias a su familia, al clero y fieles, confiando en que Cristo Resucitado lo ha acogido en la vida eterna.Vida y ministerio de un pastor entregadoNacido en Bello (Antioquia) el 18 de octubre de 1962, monseñor Ochoa Cadavid realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Medellín y posteriormente se especializó en Filosofía en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino (Angelicum) en Roma, donde también obtuvo su doctorado. Fue ordenado sacerdote por San Juan Pablo II el 5 de julio de 1986, durante la visita del Pontífice a Colombia, e incardinado en la Arquidiócesis de Medellín. A lo largo de su ministerio, se desempeñó como vicario parroquial, formador de seminaristas, director de casas de formación en Roma y colaborador en la Comisión para América Latina. Fue distinguido con el título de Capellán de Su Santidad el 15 de abril de 1995.El 24 de enero de 2006, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo Auxiliar de Medellín, recibiendo la ordenación episcopal el 1 de abril del mismo año. El 24 de enero de 2011, Su Santidad Benedicto XVI lo nombró Obispo de la Diócesis de Málaga – Soatá y tomó posesión canónica de esta sede, el 5 de marzo de 2011. El 24 de julio de 2015, el papa Francisco lo nombró Obispo de la Diócesis de Cúcuta y tomó posesión canónica de la misma el 15 de agosto de 2015. Desde el 30 de enero de 2021, también por designación del papa Francisco, ejercía como Obispo Castrense de Colombia.Un Pastor de Esperanza en el Año JubilarLa Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, al recibir la noticia de su partida, recordó que, en este Año Jubilar de la Esperanza, las palabras del Papa Francisco en la Bula Spes non confundit iluminan este momento: "¿Qué será de nosotros, entonces, después de la muerte? Más allá de este umbral está la vida eterna con Jesús, que consiste en la plena comunión con Dios, en la contemplación y participación de su amor infinito. Lo que ahora vivimos en la esperanza, después lo veremos en la realidad" (n. 21). Monseñor Ochoa Cadavid fue un hombre de fe inquebrantable, creativo, estudioso y de profundas relaciones humanas. Ordenado sacerdote por San Juan Pablo II el 5 de julio de 1986 durante su visita a Colombia, mantuvo siempre una gran admiración por el Pontífice, con quien colaboró en Roma. Se distinguió como un sacerdote entregado, administrador competente y servidor incansable, incluso en medio de su frágil salud. Su amor por la naturaleza, especialmente por las orquídeas, reflejaba su sensibilidad y contemplación de la creación. Una vida al servicio de la Iglesia en ColombiaEn la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Ochoa se desempeñó como Presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina y miembro del Comité Económico. También lideró con dedicación el Consejo Superior de la Fundación MASC (Mutuo Auxilio Sacerdotal Colombiano), trabajando por el bienestar de los sacerdotes y obispos eméritos. Su labor en diversas comisiones dejó un legado de servicio, organización y caridad pastoral en toda la Iglesia colombiana. Un legado de solidaridad en la fronteraDurante su servicio como Obispo de Cúcuta, monseñor Víctor Manuel Ochoa se destacó por su incansable labor en favor de los migrantes, desplazados y comunidades vulnerables de esta región fronteriza. En medio de las crisis humanitarias derivadas del flujo migratorio venezolano, promovió la creación de albergues, comedores comunitarios y centros de atención integral, en coordinación con Cáritas Diocesana y organizaciones internacionales. Impulsó, además, programas de regularización migratoria, acompañamiento jurídico y apoyo psicosocial, convirtiendo a la Iglesia local en un referente de esperanza y acogida. Su liderazgo pastoral fue clave para articular respuestas de emergencia durante los momentos más críticos, siempre defendiendo la dignidad de los más pobres y abogando por soluciones estructurales a la crisis. Llamado a la oración y esperanza en CristoEl Obispado Castrense y la Conferencia Episcopal de Colombia invitan a unirse en oración por el eterno descanso de monseñor Ochoa, confiando en las palabras de Jesús: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá" (Jn 11,25).

Sáb 31 Mayo 2025

Primer nombramiento del Papa León XIV para Colombia: Pbro. Jorge Enrique Malpica Bejarano, obispo de Granada

El Papa León XIV ha designado al padre Jorge Enrique Malpica Bejarano como nuevo obispo de la Diócesis de Granada (Meta). El presbítero pertenece al clero de la Diócesis de Zipaquirá; durante más de 10 años, ha estado vinculado directamente a la formación nuevos sacerdotes, ejerciendo como director y formador en el Seminario Mayor San José.El padre Jorge Enrique sucederá a monseñor José Figueroa Gómez, quien, desde octubre de 2002, ha pastoreado la Diócesis de Granada. Monseñor José estaba a la espera de esta designación hacía 4 años, tras haber cumplido 75 años de edad. Según lo estipula el Código de Derecho Canónico, es el momento en el que el obispo debe presentar su renuncia al Sumo Pontífice para disponerse a vivir su emeritud.BiografíaEl padre Jorge Enrique Malpica Bejarano nació el 2 de agosto de 1967 en Gachetá (Cundinamarca), Diócesis de Zipaquirá. Cursó sus estudios de filosofía y Teología en el seminario Mayor de San José de Zipaquirá. Recibió la Ordenación para la Diócesis de Zipaquirá el 18 de diciembre de 1993.Estudios realizados:-Licenciatura en teología, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2000.-Espiritualidad y formación Sacerdotal, Diplomado ITEPAL (CELAM), Bogotá, 2003.-Licenciatura en Filosofía Sistemática, Universidad Gregoriana de Roma, 2008.-Diplomado Derecho Canónico, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. 2016.Entre sus encargos pastorales, se destacan:-Vicario Parroquial en la Basílica Menor Santo Cristo en Ubaté (1994-1996).-Vicario Parroquial en San Juan bautista, Villapinzón (1997).-Párroco en Santa María en Villagómez y responsable de la Comunidad de Tudela (1998- 2002).-Formador y Director de estudios en el Seminario Mayor San José de Zipaquirá (2003-2005).-Ecónomo y Formador en el Seminario Mayor San José de Zipaquirá, Miembro del Consejo Económico Diocesano (2008-2015).-Párroco de Nuestra Señora de la Salud en Chocontá (2016-2024).-Arcipreste del Espíritu Santo, Miembro del Consejo Económico del Instituto Catequístico y Miembro del Consejo de Administración de la Fundación Bernardo Acosta Padilla (2017-2024).-Párroco de Nuestra Señora de la Salud en Chía, Vicario Episcopal de la Zona Pastoral Jesucristo Sacerdote (2024 -hasta la fecha).Nombrado Obispo de Granada por el Papa León XIV, el 31 de mayo de 2025.

Vie 30 Mayo 2025

Monseñor Maldonado asume en Santa Rosa de Osos: “No tengamos miedo de salir de nosotros mismos para llegar a los otros”

En una solemne Eucaristía presidida por monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve fue posesionado como nuevo obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Osos. La ceremonia se llevó a cabo en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá - Santa Rosa de Lima, marcando el inicio de su ministerio pastoral.El nombramiento de monseñor Maldonado, anunciado por el Papa Francisco el 10 de abril, fue el último realizado por el Pontífice para Colombia. Su llegada cierra un periodo de dos años de sede vacante tras el fallecimiento de monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, ocurrido el 8 de julio de 2023. Una Iglesia en espera y gratitudDurante la homilía, monseñor Rudelli destacó el trabajo del padre Luis Alfonso Urrego Monsalve, administrador diocesano durante este tiempo: “Quisiera agradecer de especial manera al presbítero Luis Alfonso Urrego Monsalve (…) por haber llevado adelante el camino de esta Iglesia (…) Los sacerdotes han mostrado su sentido de responsabilidad, su entrega a la obra de evangelización”. Asimismo, recordó el legado de monseñor Álvarez: “Dios cumple sus proyectos (…) el paso de Monseñor Fernando en esta diócesis ha dejado una huella. Lo sentimos presente ahora, en la comunión de los santos”.Bienvenida al nuevo pastorEl padre Urrego dio la bienvenida a monseñor Maldonado y presentó un panorama de la Diócesis: “Aquí estamos como familia Santa Rosana (…) nuestro activo más grande es el clero: 190 sacerdotes. Un clero bueno, no perfecto, pero que nos hemos sabido querer, respetar y crecer juntos”. Destacó también los avances en la formación sacerdotal y la vida misionera de la Diócesis: “Es la primera vez que a nuestro seminario llega un indígena (…) y siguiendo el querer de monseñor Elkin Fernando, hay 9 candidatos al diaconado permanente”. Un llamado a la misión y la comuniónAl tomar posesión, monseñor Maldonado agradeció la acogida y enfatizó su compromiso con la evangelización: “El querido Papa Francisco me ha enviado a esta Iglesia particular (…) Vengo a ella, cuya historia nos indica una Iglesia sólida, con frutos de santidad”.El nuevo obispo de Santa Rosa de Osos hizo un llamado a vivir la fe en acción: “No tengamos miedo de salir de nosotros mismos para llegar a los otros (…) No nos quejemos de los tiempos que nos toca vivir. Seamos discípulos misioneros”. Además, rindió homenaje a su antecesor: “No puedo terminar sin recordar con gratitud a Monseñor Elkin Álvarez, que ha dejado una honda huella en la Iglesia”. La ceremonia contó con la presencia de más de 20 obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas, autoridades civiles y fieles de la Diócesis, quienes celebraron el inicio de esta nueva etapa de comunión, esperanza y misión.Vea la transmisión de la ceremonia aquí.

Jue 29 Mayo 2025

“Necesitamos comunicadores que enciendan esperanza, no que alimenten el miedo”: Mons. Juan Carlos Cárdenas

En el marco de la LIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará el próximo 1 de junio, e inspirado en el Papa Francisco, monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de Pasto y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones, dirigió un videomensaje a Colombia, enfatizando la necesidad de una comunicación que construya esperanza y unidad en medio de un mundo marcado por la polarización y la desinformación.La jornada, que este año se enmarca en el Jubileo 2025, lleva como lema “Compartan con mansedumbre la esperanza que hay en sus corazones” (cf. 1 P 3,15-16), tomado del mensaje del Papa Francisco publicado el pasado 24 de enero, memoria de san Francisco de Sales, patrono de los comunicadores.Un llamado a desarmar la comunicaciónMonseñor Cárdenas inició su mensaje señalando: “Hoy más que nunca necesitamos comunicadores que enciendan esperanza, no que alimenten el miedo”. En un contexto donde “el ruido, la división y la desinformación” predominan, la Iglesia hace un llamado a purificar el lenguaje y promover una comunicación que humanice.Citando al Papa Francisco, el presidente de Comisión Episcopal de Comunicaciones recordó tres claves fundamentales:1. Desarmar la comunicación: “Hoy muchas palabras hieren las redes sociales y en los medios se siembra miedo o se activan enfrentamientos. Comunicar como cristianos es usar palabras que sanen, que acerquen, que humanicen”.2. Dar razón de la esperanza: “El mundo no necesita solo ideas, necesita testigos creíbles. Comunicar bien no es hablar bonito, sino vivir de manera que otros se pregunten: ¿Por qué somos así? Y entonces podamos decir: porque creemos en el amor de Cristo”.3. Sembrar comunión: “Comunicar es construir puentes, es tender la mano, es contar historias verdaderas que hagan arder el corazón, como Jesús en Emaús. Soñemos con una comunicación que nos haga compañeros de camino”.Acciones concretas para las comunidadesAnte la pregunta “¿Cómo vivir esta jornada en las comunidades de fe sin anular la creatividad de todos?”, monseñor Cárdenas propuso cuatro acciones:1. Hacer una oración especial por los comunicadores y medios locales.2. Invitar a jóvenes a compartir noticias de esperanza e inspiradoras en las redes.3. Crear un pequeño video parroquial con historias que edifiquen e inspiren.4. Reflexionar en comunidad sobre cómo nos comunicamos entre nosotros.El obispo concluyó con un llamado a vivir la comunicación como un acto de fe: “En este Año Jubilar, comuniquemos con mansedumbre, respeto y fe, sembrando semillas de esperanza en cada palabra”.Con este mensaje, la Iglesia reafirma su compromiso con una comunicación que, lejos de dividir, anime, una y dé testimonio del amor de Cristo en un mundo que clama por esperanza.Nota: Se anexa un subsidio litúrgico para animar la Jornada de las Comunicaciones Sociales durante las Eucaristías del Domingo, 1 de junio, Solemnidad de la Ascensión del Señor.Vea el mensaje de monseñor Juan Carlos Cárdenas a continuación:

Mié 28 Mayo 2025

Comisión de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia presenta reflexión teológica sobre la paz a la luz de Benedicto XVI

La Comisión Episcopal de Doctrina y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presentan un nuevo insumo de reflexión titulado "La verdad de la Paz", un artículo escrito por el padre Juan Ricardo González Lopera, rector del Seminario Mayor San Juan Pablo II de la Arquidiócesis de Medellín. El documento aborda los desafíos pastorales y sociales actuales desde el pensamiento teológico de la Iglesia Católica, con especial énfasis en la paz, un tema que sigue siendo imperativo urgente para el país.Un tema prioritario en el pontificado de Leon XIVEn la presentación del texto, el padre Carlos Guillermo Arias Jiménez, director del Departamento de Doctrina, destaca cómo el tema de la paz tiene especial relevancia para el Papa León XIV, quien, en su primer mensaje, retomó las palabras de Cristo resucitado: "La paz sea con ustedes”. “Este tema se va posicionando como uno de los principales de su pontificado", señala el sacerdote.El legado de Benedicto XVI sobre la pazEl artículo del padre González Lopera analiza los mensajes del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz (2006-2013), estructurándolos en cuatro dimensiones clave: 1. La verdad sobre el hombre: "El ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas" (Benedicto XVI, 2007). 2. La verdad sobre la comunidad humana: "Todos estamos recorriendo un mismo camino como hombres y, por tanto, como hermanos y hermanas" (2008). 3. La verdad sobre el mundo: "La tierra es un don de Dios para que la habitemos con creatividad y responsabilidad" (2010).4. La verdad sobre Dios: "Nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios" (2007). El texto subraya que la paz no es solo ausencia de conflicto, sino un orden basado en la verdad y la justicia, arraigado en el designio divino. Desafíos actuales: desigualdad, ecología y libertad religiosaEl documento también aborda problemáticas globales como la pobreza, la crisis ambiental y los fundamentalismos. El papa Benedicto XVI advertía en 2009: "Las condiciones en que se encuentra un gran número de personas son tales que ofenden su dignidad innata". Asimismo, cuestionaba la explotación desmedida de la naturaleza y defendía la libertad religiosa como camino para la convivencia. Educación y compromiso: claves para la pazComo solución, el artículo propone una educación integral que fomente el diálogo y la búsqueda de la verdad, junto con un trabajo activo por la justicia.

Mar 27 Mayo 2025

De la indiferencia a la ternura social: El clamor de Laudato Si’ en nuestra misión

Por Pbro. Mauricio Rey - En estos días en que se conmemora la publicación de Laudato Si’, vale la pena hacer una pausa sincera, una de esas que nacen no solo de la mente, sino del corazón creyente. Escuchar de nuevo sus palabras es, en realidad, escuchar la voz de Dios que sigue pronunciándose en la historia con ternura, fuerza y verdad. No es una Encíclica más. Es un llamado urgente a convertir nuestra mirada, a reenfocar nuestras prioridades, a recordar que cuidar la creación no es una tarea adicional, sino una expresión directa de la fe.El Papa Francisco nos habla desde el dolor del mundo, desde el grito en silencio de los pobres, desde el sufrimiento de la tierra herida, en su agonía. Y al hablar lo hace como pastor, como hermano y como discípulo. Por eso Laudato Si’ no puede ser interpretada como un discurso verde o como una preocupación de moda. Es una invitación a pasar de la indiferencia al verdadero cuidado, del consumo irresponsable a la responsabilidad común, del egoísmo disfrazado de progreso a la ternura social que cuida, escucha y transforma la realidad.Cuando la Iglesia abraza la ecología integral, no está desviando su misión. Está profundizándola. Porque el Evangelio, cuando se encarna, toca la vida entera, en su profundidad, la economía, la cultura, la política, la forma en que nos relacionamos con los otros y con la tierra. Y hoy, esa encarnación pasa por reconocer que vivimos en un sistema que rompe equilibrios, descarta personas, agota recursos y pone en riesgo nuestra casa común, el don confiado por el Creador para que lo administremos convenientemente los hombres que habitamos la tierra. La fe no puede estar al margen de eso.Lo más provocador de Laudato Si’ es que no se limita a hacer diagnósticos, que en muchos casos son relegados. Laudato Si’ nos propone una espiritualidad, una nueva manera de habitar el mundo, una cultura del encuentro con toda la creación, una nueva manera de vivir en armonía con nuestros bienes comunes. Nos recuerda que no somos dueños absolutos, sino custodios de un don confiado. Que la creación no es un escenario neutro, sino el espacio sagrado donde Dios sigue obrando. Que el grito de la Tierra y el de los pobres son un solo clamor, que exige una sola respuesta, una conversión integral real.Y esta conversión, si es auténtica, toca nuestras prácticas cotidianas, nuestras decisiones institucionales, nuestras prioridades pastorales. No basta con celebrar jornadas ecológicas o incluir temas ambientales en los planes de estudio. Se trata de repensar nuestro modo de vivir la fe, de acompañar a las comunidades, de construir parroquias y estructuras que respiren coherencia entre lo que decimos y lo que vivimos. Hablar de ternura social, como nos inspira el Papa Francisco es optar por una firmeza compasiva. Es rechazar la lógica de la explotación con gestos concretos de cuidado. Es transformar el poder en servicio, el individualismo en responsabilidad compartida, la pasividad en compromiso social. La ternura no es debilidad; es una fuerza que humaniza, que reconstruye, que sostiene la esperanza.Hoy, necesitamos volver a Laudato Si’, no como un texto para recordar, sino como una hoja de ruta para discernir. En ella hay una visión de Iglesia en salida, encarnada, humilde y valiente. Una Iglesia que no teme tocar las heridas del mundo y que no se desentiende de los clamores del tiempo concreto. Una Iglesia que sabe y asume valientemente que cuidar la casa común es cuidar a los más vulnerables, defender la vida y anunciar con gestos concretos que otro mundo es posible, es una Iglesia en salida.La conversión ecológica es una expresión madura del amor cristiano. Y ese amor, cuando se toma en serio, nos empuja a la acción, nos saca de la indiferencia individualista, nos convierte en sembradores de cuidado en medio de la fragilidad. Porque el Evangelio no se contenta con observar, por el contrario, con su fuerza y poder, nos impulsa a transformar la realidad.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana