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iglesia colombiana

Mié 2 Jul 2025

"Acto infame": Iglesia expresa rechazo y se solidariza con familias de víctimas halladas en fosa común del Guaviare

A través de un comunicado, la Diócesis de San José del Guaviare y la Delegación para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) expresan su profundo dolor y rechazo categórico, tras el hallazgo de una fosa común con los cuerpos sin vida de ocho personas en el municipio de Calamar (Guaviare). Las víctimas, identificadas por la Fiscalía General de la Nación como líderes sociales y religiosos desaparecidos desde el 4 de abril, dedicaban su vida al servicio espiritual y comunitario.En el mensaje, la Iglesia se solidariza con los familiares de las personas asesinadas y califica este hecho como un "acto infame" que "representa una grave afectación a la vida social y la paz de la región". Además, refiere la consternación que genera en las familias y en la sociedad del Guaviare, donde persiste el conflicto armado.Reafirmando su compromiso con "la defensa de la vida, la dignidad humana, la justicia y la reconciliación en Colombia", la Diócesis de San José del Guaviare y la Conferencia Episcopal de Colombia hacen también un llamado urgente a los actores armados para buscar caminos de paz que permitan el desescalamiento del conflicto y la salvaguarda de la vida de las comunidades vulnerables.Vea también el mensaje del Delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la CEC sobre el comunicado:

Sáb 28 Jun 2025

Iglesia colombiana se une a la Jornada del Óbolo de San Pedro 2025 en apoyo al Papa León XIV

Este domingo 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, la Iglesia Católica en Colombia se unirá a la Jornada Mundial del Óbolo de San Pedro, una iniciativa que combina la oración por el Santo Padre y la recolección de donaciones para sostener su misión evangelizadora y caritativa. El Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli destacó la importancia de esta jornada, especialmente en el inicio del pontificado de León XIV.“Nos unimos en oración por el nuevo Sucesor de Pedro, agradeciendo al mismo tiempo el legado del Papa Francisco”, expresó. El Óbolo de San Pedro es una tradición que permite a los fieles contribuir, según sus posibilidades, al sostenimiento de las obras del Papa, incluyendo su magisterio, la atención a comunidades necesitadas y la promoción de la caridad en el mundo.“Cada ofrenda, grande o pequeña, es un gesto de comunión con el Papa y su servicio a la Iglesia universal”, añadió el representante del Santo Padre en nuestro país. La colecta se realizará en todas las parroquias del país. Los aportes también pueden hacerse de manera digital a través del sitio oficial www.obolodisanpietro.va, donde están disponibles recursos informativos sobre el destino de los fondos; o consignando directamente a la cuenta bancaria Davivienda 000014542872 a nombre de la Nunciatura Apostólica. La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) invita a los fieles a participar con generosidad, recordando que, a través de esta iniciativa el Papa apoya, incluso, la misión de la Iglesia en territorios colombianos que requieren atención especial, como los vicariatos apostólicos.Según el informe anual publicado este 27 de junio por el fondo que recoge las donaciones entregadas al Pontífice, en 2024 el Óbolo de San Pedro recaudó 58 millones de euros, un incremento significativo frente a los 52 millones de 2023.Del total recaudado, 13,3 millones de euros se destinaron a 239 proyectos sociales y de asistencia en 66 países, incluyendo naciones en desarrollo y zonas afectadas por conflictos, como Senegal, Perú, Rumanía, Benín y Angola. Además, la Santa Sede invirtió 61,2 millones en el sostenimiento de sus Dicasterios y actividades apostólicas. En total, sumando otras donaciones caritativas gestionadas por la Curia Romana, el Pontífice destinó 50,6 millones de euros a obras de solidaridad en 2024, reforzando el impacto global de esta colecta. Vea la invitación del Nuncio Apostólico:

Vie 27 Jun 2025

Perdón, esperanza y encuentro para renovar la fe y sanar a Colombia: Mons. Francisco Múnera durante consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Con un llamado a ser artesanos de la paz, mensajeros de esperanza y constructores del encuentro, Colombia renovó este viernes 27 de junio su consagración al Sagrado Corazón de Jesús en una solemne Eucaristía celebrada en Bogotá, en la Catedral Primada, presidida por monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).La ceremonia, que conmemoró los 123 años de la primera consagración nacional —realizada en 1902 tras la Guerra de los Mil Días— reunió a cientos de fieles, sacerdotes, diáconos y religiosos. Fue concelebrada por monseñor Germán Medina Acosta (obispo de Engativá y secretario general de la CEC), monseñor Alejandro Díaz y monseñor Edwin Vanegas (auxiliares de Bogotá), y monseñor Jorge Leonardo Gómez (obispo emérito de Magangué).Un acto para "recuperar el corazón"En su homilía, monseñor Múnera citó al Papa Francisco en la encíclica Dilexit Nos: "Ante el Corazón de Cristo, pido al Señor que una vez más tenga compasión de esta tierra herida […] para que nuestro mundo […] pueda recuperar lo más importante y necesario: el corazón".Recordó que la consagración original surgió en un momento de crisis nacional y hoy, ante desafíos como "la violencia, las desigualdades y la degradación ambiental", Colombia debe volver a esa alianza con Cristo: "Solo en su misericordia encontramos esperanza real para nuestro presente y futuro".Tres compromisos para el paísDurante la homilía, el Arzobispo de Cartagena orientó su llamado en tres ejes:1. Artesanos de perdón, paz y reconciliación: "Sin la disposición a ofrecer y pedir perdón, nunca podremos salir de la espiral deshumanizante de la venganza", advirtió, recordando que "la paz comienza por cada uno de nosotros" (citando al Papa León XIV).2. Mensajeros de esperanza: Criticó las narrativas de pesimismo y llamó a gestos concretos de fraternidad, especialmente con los más vulnerables: "Los pobres casi siempre son víctimas, no culpables" (Spes non confundit).3. Cultura del encuentro: Invitó a reconocerse como hermanos: "Un pueblo vivo […] es el que está abierto a nuevas síntesis, incorporando al diferente" (Fratelli tutti).Testimonios de fe en "El País del Sagrado Corazón de Jesús"Feligreses que asistieron a la Catedral, como Mariana Ortiz, destacaron la unidad que simboliza el Sagrado Corazón: "Representa el perdón y la humildad que debemos tener". Armando Herrera, por su parte, clamó: "Que cese toda esta violencia […] aquí tenemos cupo para todos".La ceremonia concluyó con una oración de consagración en la que se encomendó al país "amenazado por la maldad, el odio y la desigualdad", pidiendo que "tu Reino de justicia y paz llegue a nosotros".Con esta renovación, la Iglesia colombiana reafirmó su llamado a convertir la fe en acciones por la reconciliación, en un momento donde, como dijo el Presidente del Episcopado Colombiano, "el corazón unido al de Cristo es capaz de milagros sociales".Vea a continuación los momentos y llamados más destacados de la ceremonia:

Vie 27 Jun 2025

¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos Confío!

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - El mes de junio está consagrado en la Iglesia para contemplar el Crucificado y mirar en Él su costado traspasado y orar con corazón limpio diciendo: ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos Confío! Esta oración nos pone en una actitud de pobreza evangélica, es decir, en una confianza total en el Señor; poniendo nuestra vida en sus manos, presentándole nuestras fatigas diarias y pidiendo que perdone nuestros pecados. Esta certeza la tenemos en su misma Palabra: “Vengan a mí, los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su vida. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11, 28-30).No hay nada más agobiante que el pecado en la propia vida, que causa amargura y destruye la propia existencia, deteriorando la relación con Dios y con los demás. Por eso, hay que contemplar el Crucificado, para recibir la gracia del perdón por nuestros pecados y el alivio que brota del Corazón amoroso de Jesús, que es rico en misericordia. Que sigue teniendo compasión de nosotros y del mundo entero, para que ninguno se pierda, porque “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Ez 33, 11), ya que Él no vino al mundo para juzgar y condenar, sino para salvar (Cf. Jn 12, 47) y ofrecer a todos, una vida nueva que brota de su amor y misericordia.Muchos seres humanos en el mundo viven llenos de odio, resentimiento, rencor, venganza que causan violencia y muerte; todos estos males se producen en el corazón humano que está dividido y enfermo. Ya desde el antiguo testamento el profeta Jeremías experimentó esta realidad cuando afirmó: “Nada más falso y enfermo que el corazón del hombre” (Jer 17, 9) y Jesús en el Evangelio nos lo afirma cuando dice: “Sin embargo lo que sale de la boca viene del corazón, y eso es lo que mancha al hombre. Porque del corazón vienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las injurias. Eso es lo que mancha al hombre” (Mt 15, 18-20). Quedando claro que al revisar nuestra vida podemos encontrar nuestro corazón lleno de odio y resentimiento que causa maldad, división y violencia en cada familia y en la sociedad.Frente a esta realidad que está en el interior de cada uno de nosotros, Jesucristo es nuestra esperanza, “una esperanza que no defrauda” (Rm 5, 5a). Él viene a ofrecernos su perdón y su misericordia, que brotan de su corazón que está lleno de amor para con cada uno de nosotros. Él viene a sanar las dolencias internas y darnos paz y sosiego en medio de tanta división, porque “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5, 5b). Él quiere quedarse para habitar en cada corazón y en cada familia y darnos su perdón misericordioso. Hoy se hace más necesaria la súplica al Señor ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!, reconociéndolo en el sacramento de la Reconciliación cuando somos perdonados; en la Eucaristía, donde somos alimentados con su cuerpo y con su sangre; para darnos vida en abundancia y la salvación eterna. Lo vivimos con un corazón grande para amar, para llegar hasta Él y descansar en Él en los momentos más difíciles de nuestra vida.Todos necesitamos la humildad y mansedumbre del corazón traspasado de Jesucristo, para volver a tomar el rumbo personal y familiar, marcado por tanta dificultad y confusión por la que pasamos a causa de la pérdida del sentido de Dios, “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan” (Sal 22, 4). Todos necesitamos del perdón y la reconciliación que vienen del Corazón amoroso de Jesús para vivir reconciliados y en paz en nuestras familias y en la sociedad, “Tu bondad y tu misericordia me acompañan” (Sal 22, 6). Cuánto bien nos hace dejar que Jesús vuelva a habitar en nuestro corazón y nos lance a amarnos los unos a los otros con su Corazón lleno de amor. Por esto, tenemos que orar y pedirle al Señor que venga en nuestro auxilio, por eso le decimos con fe y esperanza, ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!La gracia que nos da la misericordia de Dios con el perdón que gratuitamente nos ofrece Jesucristo, la recibimos como Palabra de Dios que nos libera de la esclavitud del pecado que nos divide y llena el corazón de odio y resentimiento, para darnos capacidad de amar y transmitir a los demás la misericordia con el amor del Corazón de Jesús, “Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. “Con cuánta más razón, pues, justificados por su sangre, seremos por Él salvados del castigo” (Rm 5, 8).Todo viene de Dios, que nos ha reconciliado consigo por el Corazón de Cristo. Dios Padre, en efecto, es quien, en el Corazón de Cristo nos perdona, no tomando en cuenta nuestros pecados. Es por esto que la Iglesia nos suplica, por las entrañas de Cristo: Dejémonos reconciliar con Dios y nos invita a confiar en el Señor, repitiendo siempre: ¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío! Alimentados con la Eucaristía y fortalecidos con la oración, recibamos del Señor las palabras: “Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5, 8). Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, alcancen del Señor la misericordia y el perdón y un corazón grande para amar.En unión de oraciones, reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Jue 26 Jun 2025

Papa León XIV avanza en línea sinodal con el Consejo del Sínodo: El cardenal Luis José Rueda Aparicio participó en encuentro representando a América Latina

Este jueves 26 de junio, el Papa León XIV se reunió en Roma con los miembros del XVI Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, encuentro en el que participó el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.En esta fase, el Consejo, elegido durante la XVI Asamblea General del Sínodo (octubre de 2024), tiene como tarea principal la preparación y realización de la próxima Asamblea General Ordinaria. En este órgano, el cardenal Rueda Aparicio representa a América Latina junto al arzobispo de Maracaibo (Venezuela), monseñor José Luis Azuaje Ayala, también vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).El mensaje del Papa: sinodalidad como “estilo de Iglesia"Durante el encuentro, el Papa León XIV destacó legado del Papa Francisco en el proceso sinodal, subrayando que "la sinodalidad es un estilo, una actitud que nos ayuda a ser Iglesia, promoviendo auténticas experiencias de participación y comunión".En su discurso, el Pontífice recordó que el Sínodo de los Obispos "conserva naturalmente su identidad institucional, al tiempo que se enriquece con los frutos madurados en esta temporada", y destacó el papel clave del Consejo: "Ustedes son el cuerpo encargado de recoger estos frutos y de participar en una reflexión orientada hacia el futuro".El rol de América Latina y el cardenal Rueda AparicioLa presencia del cardenal Rueda Aparicio en este organismo refuerza la voz de la Iglesia latinoamericana en el proceso sinodal. El purpurado colombiano, elegido el 23 de octubre de 2024 durante la XV Congregación General del Sínodo, ha sido un gran promotor de la sinodalidad en la región.Con este encuentro, el Papa León XIV animó a continuar el camino marcado por Francisco, enfatizando la importancia de la participación y la comunión eclesial. El mensaje concluyó con un agradecimiento a los miembros del Consejo por su labor y una invitación a seguir trabajando en perspectiva futura.La reunión refuerza el compromiso de la Iglesia con un Sínodo que, como señaló el Papa, "no solo mantiene su esencia, sino que crece con los frutos de esta nueva etapa".

Mar 24 Jun 2025

Este viernes, Colombia renovará su consagración al Sagrado Corazón de Jesús pidiendo por la paz y la reconciliación

El próximo viernes, 27 de junio, la Iglesia colombiana renovará la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús. La Eucaristía central se celebrará en Bogotá, a las 11:00 a.m., en la Catedral Primada, y será presidida por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).En el contexto de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y ante la compleja situación socio-política del país, el presidente del Episcopado elevará oraciones especiales por el perdón, la reconciliación, la paz y el futuro de la nación.Para facilitar la participación de los fieles, la ceremonia será transmitida en vivo por los canales RCN, Caracol, Cristovisión y Teleamiga. Además, la CEC invita a todas las parroquias, seminarios, comunidades religiosas e instituciones eclesiales a unirse a esta jornada de entrega y devoción, reconociendo en el Sagrado Corazón de Jesús el centro de la vida y de la nación.La devoción histórica del paísLa consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús tiene sus raíces en 1902, cuando el país, tras el devastador conflicto de la Guerra de los Mil Días, fue oficialmente encomendado a su protección mediante un decreto. Como parte de este acto, se ordenó la construcción del templo del Voto Nacional, ubicado en la localidad bogotana de Los Mártires.Este emblemático lugar, elevado a Basílica Menor por el Papa Pablo VI en 1964, fue declarado monumento nacional en 1975, consolidándose como un símbolo de fe y unidad para los colombianos.

Vie 20 Jun 2025

El oído del discípulo: Cuando escuchar se convierte en misión

Por Pbro. Mauricio Rey - En algunos momentos muy particulares de la vida no todos sabemos escuchar. No todos queremos escuchar. No todos podemos escuchar.En una época donde se premia al que más habla, al que más publica, al que más grita... escuchar parece cosa de ingenuos, de débiles, de los que se quedan en segundo plano. Pero no. Escuchar no es rendirse. Escuchar no es callar por miedo. Escuchar, cuando se hace desde lo profundo del corazón, es un acto de valentía espiritual. Escuchar puede ser una de las formas más poderosas de amar. Y cuando se escucha con el corazón dispuesto, se entra en el terreno sagrado, donde el otro, puede ser realmente quien es, sin ser juzgado. El oído del discípulo no se forma en la teoría, se forma en la vida. Se forma cuando alguien se atreve a quedarse junto al que llora sin entender por qué. Se forma cuando el otro habla desordenado, repite cosas, se contradice... y uno sigue ahí. Sin corregir, sin huir, sin poner reloj. Se forma cuando un joven dice que ya no cree, y quien lo escucha no lo juzga ni sermonea, sino que lo abraza con el alma. Se forma cuando una madre, un líder, un amigo, deja de pensar en lo que va a decir después, y simplemente escucha con el cuerpo entero.¿Cuántas veces nos han escuchado de verdad? ¿Cuántas veces hemos sentido que alguien nos prestaba su alma, no solo su tiempo? ¿Cuántas veces nos hemos sentido acompañados sin palabras? Ese tipo de escucha que no interrumpe, que no da consejos forzados, que no minimiza lo que uno siente. Esa escucha que se vuelve casa, pozo, refugio, y sobre todo, silencio habitado de sentido en plenitud. Jesús escuchaba así. A los suyos, a los marginados, a los excluidos, a los niños, a los que no tenían voz. No solo les respondía; los dejaba ser. No corregía de inmediato, ni se apresuraba a enseñar. Escuchaba hasta el fondo. Y cuando hablaba, sus palabras caían como semillas bien sembradas. Jesús no interrumpía el dolor, lo acogía. Por eso transformaba desde lo más profundo del corazón. Y entonces el oído del discípulo no es solo un sentido; es una actitud, una decisión, una forma de ser y estar en el mundo. Porque cuando un discípulo aprende a escuchar, deja de buscar solamente tener razón. Y empieza a buscar la verdad del otro. Deja de mirar para responder, y empieza a mirar para comprender. Y eso, desde la potencia del Evangelio, es capaz de sanar y transformar.Muchas heridas no se curan con palabras. Muchas búsquedas no necesitan una doctrina, sino una presencia que diga: “Te escucho, estoy aquí, no tienes que explicarlo todo”. Y eso vale más que mil palabras. Hay personas que nunca olvidan a quien les escuchó, cuando nadie más lo hizo. Hay niños que florecen cuando alguien les escucha de verdad. Hay comunidades que sanan cuando la Iglesia deja de solo dar respuestas, y empieza a escuchar sus procesos. Escuchar, entonces, no es pasividad, es misión, es comunión, es discernimiento. No todo se trata de ir lejos, de predicar en multitudes, de dar conceptos. A veces la misión más concreta es detenerse, mirar, hacer silencio, contemplar y prestar el oído con el alma limpia. Ahí se siembra el Reino de Dios, desde el silencio, sin escándalo, sin micrófono, sin espectáculo ni rumor.La escucha del discípulo también es incómoda. Porque no todo lo que se oye es bonito, ni fácil de procesar. A veces se escucha el dolor crudo, el odio no resuelto, la tristeza acumulada, el grito ahogado... y no se sabe qué hacer. Pero está. Y en ese estar, Dios actúa. Porque no se trata de solucionar todo, sino de mantenerse en pie y no huir. De no callar lo ajeno. De no reducir al otro a una frase corta o a una conclusión final. Hay que quedarse. Aunque duela. Aunque no sepamos qué decir. El oído del discípulo no es indiferente. Tampoco impaciente. No busca aprovecharse de lo que escucha, y mucho menos, usarlo para controlar. El verdadero discípulo guarda lo que escucha como quien cuida un tesoro. No repite, no expone, no traiciona la confianza. Escucha y ora. Escucha y ama. Escucha y se deja tocar.Y aquí viene lo más fuerte, no se puede escuchar de verdad si uno no se ha dejado escuchar primero. Por Dios, por alguien, por uno mismo. El que nunca fue acogido, el que nunca fue escuchado con amor, difícilmente sabrá cómo hacerlo con otros. Por eso, a veces, el primer paso es reconocer cuánto necesitamos ser escuchados nosotros también. Reconocer que hay un clamor en nuestro interior que pide lo mismo que los demás: espacio, compasión, acogida. Solo cuando nos dejamos escuchar por Dios en la oración desnuda, en el silencio verdadero, podemos empezar a escuchar a los demás, como Él lo haría.Por eso, la escucha del discípulo no es estrategia, es espiritualidad, es encarnación, es entrega, es dejar que la vida del otro entre en la nuestra sin condiciones. Es hacer de nuestro corazón una tierra buena, donde el otro pueda reposar, aunque sea solo por un rato, nada más. La Iglesia necesita más oídos abiertos y menos respuestas automáticas. Necesita menos prisas y más presencia. Necesita discípulos que no teman sentarse en el suelo con los que lloran, ni escuchar en silencio a los que dudan. Porque el Reino de Dios no se impone. Se escucha. Y si aún dudamos de cuánto bien puede hacer una escucha verdadera, pensemos en aquella vez que alguien nos escuchó en verdad. Sin señalar, sin juzgar, sin apurar. Solo estuvo. ¿No fue eso una forma cercana de salvación? Tal vez la pregunta hoy no sea: ¿qué vamos a decir al mundo?, sino ¿qué estamos dispuestos a escuchar de él?Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Vie 20 Jun 2025

El Papa León XIV designa nuevo Obispo Auxiliar para la Arquidiócesis de Bogotá: Pbro. Germán Humberto Barbosa Mora

El Papa León XIV designó al padre Germán Humberto Barbosa Mora, de la Diócesis de Engativá, como nuevo obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá. El presbítero cuenta con más de dos décadas de ministerio, sólida preparación teológica y una importante experiencia en la formación de nuevos sacerdotes y en la educación universitaria. Ahora, junto a monseñor Alejandro Díaz García y a monseñor Edwin Raúl Vanegas Cuervo, apoyará al cardenal Luis José Rueda Aparicio en la misión de pastorear la Sede Primada de Colombia.El padre Barbosa Mora nació en la capital colombiana el 24 de diciembre de 1974; ingresó al Seminario Mayor de Bogotá, donde completó su formación y fue ordenado sacerdote el 2 de diciembre del año 2000. Desde entonces, su vida ha estado marcada por el servicio en distintas parroquias y roles de liderazgo eclesial. En 2003, con la creación de la Diócesis de Engativá, quedó incardinado en esta nueva jurisdicción, donde ha desarrollado gran parte de su labor pastoral.El presbítero cursó estudios de licenciatura y doctorado en teología moral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde realizó su tesis sobre la dimensión ética de las redes sociales en las relaciones interpersonales.Ha asumido un rol activo en la formación de sacerdotes y de diáconos permanentes; ejerció como formador y Delegado de Animación Vocacional en el Seminario Mayor de Bogotá (2017-2019) y como Director de la Casa Seminario San Lorenzo en Cota (2020-2023). Además, ha sido docente en la Universidad San Buenaventura, la Unimonserrate, la Unicervantes y la Universidad de Santo Tomás.Desde 2019, el padre Germán Humberto Barbosa se desempeña como Vicario Episcopal de la Vicaría Nuestra Señora del Rosario y miembro del Consejo Episcopal de la Diócesis de Engativá, desde donde ha contribuido en la toma de decisiones pastorales. Actualmente, es párroco de La Divina Gracia, templo ubicado en Suba (2023-2025).Biografía:El Padre Germán Humberto Barbosa Mora, nació en la ciudad de Bogotá, el 24de diciembre de 1974. Tras terminar sus estudios de secundaria ingresó al Seminario Mayor de Bogotá, donde culminó su formación y fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Bogotá el 2 de diciembre de 2000.En el 2003, con la erección de la Diócesis de Engativá, el Padre Germán Humberto quedó incardinado en dicha jurisdicción eclesiástica.Ha tenido los siguientes encargos pastorales:-Vicario Parroquial de la Parroquia “S. Juan Bautista de la Estrada” (2001).-Párroco de la Parroquia “Nuestra Señora de Copacabana” (2002 - 2005).-Estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma (2005 - 2007).-Párroco de la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”, Cota (2007 - 2011).-Párroco de la Catedral de Engativá “San Juan Bautista de la Estrada” (2011 -2013). -Doctorado en Teología Moral en la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma (2013 - 2016).-Formador y Delegado de Animación Vocacional en el Seminario Mayor de Bogotá (2017 - 2019). -Vicario Episcopal de la Vicaría “Nuestra Señora del Rosario” y Miembro del Consejo Episcopal de la Diócesis de Engativá (2019 - 2025).-Director de la Casa Seminario San Lorenzo en Cota (2020 - 2023).-Párroco de la Parroquia “La Divina Gracia” en Suba (2023 - 2025).El 20 de junio de 2025, el Papa León XIV lo nombra Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá, asignándole la sede titular de Uzalensis.