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iglesia colombiana

Vie 16 Ago 2024

La Voz del Pastor | 18 de agosto de 2024

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia:Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6, 51-58

Vie 16 Ago 2024

El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor

VIGÉSIMO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOAgosto 18 de 2024Primera lectura: Pr 9, 1-6Salmo: 34(33), 2-3.10-11.12-13.14-15(R. cf. 9a)Segunda lectura: Ef 5,15-20Evangelio: Jn 6, 51-58I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónEl encuentro de la santa Misa en el memorial del Señor Resucitado, en el domingo, es un verdadero don para la Iglesia, que escucha de la Palabra de Dios y comulga la Eucaristía. La riqueza celebrativa, esta vez, nos podría iluminar con algunas luces irradiadas por los textos de la Sagrada Escritura, como por ejemplo: la Eucaristía es “anticipación de la gloria futura” en la resurrección del último día; además, la Eucaristía es nuestro pan cotidiano, del cual hay necesidad para mantener la vida, pues nos ha sido anunciado que quien lo come vivirá; pero también el anuncio del Señor, que nos da a comer su carne y a beber su sangre, ha producido en algunos un escándalo pues les parece un lenguaje duro de asumir (cf. Directorio homilético. Apéndice I).1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura, tomada del libro de los Proverbios (Pr 9,1-6), perteneciente en su contexto bíblico a un gran apartado textual que habla sobre la Sabiduría, aparece la preparación de un banquete, alimento y vino, ofrecidos por su parte y en su casa, un banquete también anunciado a “inexpertos” y “faltos de juicio”, invitados para que dejen tal condición y sigan “el camino de la prudencia”, en ese sentido un banquete del cual el comensal sale transformado. Luego, el salmista (Sal 33, 2-3.10-11.12-13.14-15) exulta por la bondad del Señor que se ha manifestado grande con “los humildes”, quienes “lo escuchan y se alegran” y se asegura que a estos (“los que le temen”) no les falte nada y así sean saciados, no así con los ricos que “empobrecen y pasan hambre”. Un don que nutre a quienes no se lo esperaban. Y en la segunda lectura, tomada de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 5,15-20), hay un llamado a la sobriedad, evitando el “banquete” nefasto que aturde con vino, la propuesta es a fijarse bien en cómo anda uno, cambiando la necedad por la sensatez: “No se emborrachen con vino, que lleva al libertinaje, sino déjense llenar del Espíritu”.Todo lo anterior dispone el corazón para la escucha del Evangelio según san Juan (Jn 6, 51-58), cuyo pasaje es una selección del gran bloque sobre la multiplicación de los panes y el llamado discurso del pan de vida. Este texto es continuación del proclamado en el domingo inmediatamente anterior. Jesús sigue declarándose como el pan vivo o de vida, lo cual provoca un escándalo en sus oyentes judíos que se preguntan: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”. Jesús no quiere maravillar, en cambio declarar la verdad que Él mismo es, no le interesa que cifren la eficacia de sus palabras en la elocuencia humana.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Eucaristía, anunciada por el Señor Jesucristo no quedaba absolutamente desvelada a la comprensión de los oyentes judíos, que no comprendiéndolo le criticaban fuertemente, en efecto decían “‘Es duro este lenguaje, ¿quién puede escucharlo?’ (Jn 6, 60). La Eucaristía y la cruz son piedras de escándalo. Es el mismo misterio, y no cesa de ser ocasión de división. ‘¿También ustedes quieren marcharse?’ (Jn 6, 67): esta pregunta del Señor resuena a través de las edades, como invitación de su amor a descubrir que solo Él tiene ‘palabras de vida eterna’ (Jn 6, 68), y que acoger en la fe el don de su Eucaristía es acogerlo a Él mismo” (CEC 1336). La inteligencia humana no basta para comprender este misterio de la fe, que rompe incluso nuestros limites, pues la vida como la conocemos no es eterna, por el contrario, finita. El Maestro habla de sí mismo como un alimento que da vida eterna y la resurrección, algo inaudito. Definitivamente Cristo otorga una esperanza que desborda nuestras esperanzas. Este elemento escandaloso y desbordante no cesa en la actualidad, porque “la Eucaristía sigue siendo ‘signo de contradicción’ y no puede menos de serlo, porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo pone en crisis la sabiduría de los hombres […] Sí, ‘es certeza para los cristianos: el pan se convierte en carne, y el vino en sangre’” (BENEDICTO XVI, homilía, 07 de junio de 2007). Dios nos conceda “abrir los ojos” a su designio de salvarnos para que lo aceptemos sin elaborar componendas o sucedáneos a su Revelación y, por el contrario, vivamos confiados a su voluntad. “La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su criatura. El Señor, en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro propio mundo pudiéramos encontrarlo a él” (LS 236).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Supliquemos al Señor el no arredrarnos, el no escandalizarnos con su propuesta verdadera y nueva, para que continuemos devotamente en su santo servicio y fortalecidos con la Eucaristía; él mismo que es verdadera comida y verdadera bebida, nos mantenga sorbio en las buenas obras y saciados de su presencia. El mundo promueve la vida disoluta, en medio de los excesos que el Apóstol desaconseja: la borrachera, el libertinaje. Todo ello provoca una vida en el aturdimiento que distancia del Señor y pierde de vista lo que él quiere, entonces surte efecto la cerrazón y el ego se repliega sobe si mismo asumiendo el egoísmo y la falta de gratitud. El compromiso para reflejar en mi vida el encuentro con Cristo en esta santa Misa, podría ser pedir el incremento de la propia fe, para que la inteligencia sea purificada de las cegueras del pecado y de la ignorancia que nos hacen vacilar.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaHermanos, confiados en la Palabra del Señor que nos ha manifestado su gran bondad en el sacramento de su cuerpo y de su sangre, tomemos parte en este banquete que nos ha sido preparado y que es vida en abundancia para la eternidad.Monición a la liturgia de la Palabra Que los humildes escuchen al Señor y se alegren, porque su Palabra es fuente de vida; como la Eucaristía, verdadero Pan de vida bajado del cielo.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, oremos a nuestro Padre del Cielo, que nos ha alimenta y libera con el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo, y, con el auxilio del Espíritu Santo, que viene en nuestra ayuda, dirijámosle nuestra plegaria para que podamos tomar parte en la vida eterna que brota del gran misterio de la Eucaristía.R/. Escúchanos, Señor.1. Por la santa Iglesia de Dios, por todos los ministros ordenados, por los consagrados y por los laicos, para que vivamos según tu voluntad con alegría y fidelidad. Oremos.2. Por los gobernantes de las naciones, para que sean promotores de la justicia, de la paz, y destierren cualquier forma de corrupción. Oremos.3. Por los sufrientes a causa de las guerras y las violencias, para que puedan encontrar en la Eucaristía la fuerza de luchar contra la desesperación y el miedo; y sean tus testigos auténticos, con las palabras y con la coherencia de vida. Oremos.4. Por nosotros mismos, que tomamos parte en esta celebración, para que pregustemos verdaderamente, en esta sagrada liturgia, la Pascua eterna de la Jerusalén celestial. Oremos.5. Por quienes avanzan en la catequesis previa a la celebración de los sacramentos, por los enfermos, por los encarcelados y por cuantos han pedido nuestra oración. Oremos.Oración conclusivaPadre Santo, en esta celebración de la Eucaristía,memorial de las maravillas de tu amor;escucha las oraciones que te dirigimos con fey aquellas que quedan en el secreto de nuestro corazón.Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Jue 15 Ago 2024

La Iglesia Católica colombiana se pone en modo Dona Nobis 2024: iniciativa de oración y apoyo a la evangelización

La Conferencia Episcopal de Colombia lanza Dona Nobis 2024, la iniciativa que busca promover la oración y recaudar fondos para hacer realidad diversas obras de evangelización con impacto en las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país. En esta oportunidad, la jornada central en las parroquias, se llevará a cabo el domingo 25 de agosto.“Para anunciar a Cristo, nuestra esperanza”: es el lema que inspira la campaña este año; una certeza que destaca el valor de los programas e iniciativas que se implementan desde los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) para transmitir la Buena Nueva, especialmente en medio de situaciones de incertidumbre y necesidad, como las que viven actualmente diferentes territorios y grupos poblacionales en Colombia. Áreas de trabajo e incidencia desde la Iglesia Católica, como liturgia, catequesis, educación, juventud, ministerios, promoción y defensa de la vida y la familia, se ven beneficiadas.Justamente es la esperanza una de las claves de espiritualidad y trabajo que asumirá durante el trienio 2024-2027 la Conferencia Episcopal de Colombia, según lo establecido por la actual Comunidad de Presidencia y en línea con el Jubileo del 2025.Además, parte del dinero recaudado durante la colecta, se envía a los 10 vicariatos apostólicos que existen en el país, es decir, aquellas Iglesias particulares que, por su realidad geográfica y social aislada, se convierten en territorios de misión con grandes necesidades. Otros beneficiarios directos de la colecta son los obispos eméritos quienes, al final de su servicio episcopal, algunos de ellos, o sus jurisdicciones, no cuentan con suficientes recursos para apoyar su sostenimiento.Al tratarse de una jornada en la que también se propone la oración, desde el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano, se ha preparado un guión litúrgico especial para que todo el Pueblo Fiel de Dios pueda unirse ese domingo desde las diferentes parroquias. A este documento se puede acceder haciendo clic aquí.Desde ya, cualquier persona puede apoyar esta iniciativa realizando su donación, de manera virtual, a través del subsitio web www.cec.org.co/donanobis o mediante consignación bancaria, a la cuenta de ahorros del Banco de Bogotá 078-34683-0 a nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia.Vea a continuación la invitación del presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, para sumarse a esta iniciativa:

Mié 14 Ago 2024

Extender el cese al fuego: el llamado urgente del Obispo de Istmina-Tadó al Gobierno Nacional y al ELN

En medio de la grave situación humanitaria que padecen las comunidades de la subregión del San Juan (Chocó), y tras el anuncio de paro armado indefinido hecho en las últimas horas por la guerrilla del ELN, el obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, hace un llamado urgente para que se extienda el cese al fuego y se alivie el temor, dolor y las necesidades que están viviendo estas poblaciones ribereñas.“Que lleguen a un acuerdo. Entiendo que hay ahora una discusión de carácter técnico y jurídico; que se pueda superar esa dificultad, de tal manera que nuestras comunidades sientan un alivio. Es urgente, es necesario que se prolongue el cese al fuego para que nuestras comunidades vayan sintiendo fortaleza en su caminar y se vislumbre que la paz está cerca”, expresa el prelado en el videomensaje.La Diócesis de Istmina-Tadó informó también que, entre los municipios más afectados, se encuentran Nóvita, Sipí y Medio San Juan; han evidenciado el desplazamiento desde comunidades como Brisas, Doidó, Chambacú, Torrá, Barranconcito y Charco Largo, hacia otras localidades como Negría, Noanama, Puerto Murillo y hacia las cabeceras municipales de Istmina y Medio San Juan. Las poblaciones de Torrá, Barranconcito y Charco Largo, también se encuentran confinadas.Además, desde esta jurisdicción eclesiástica se dio a conocer que las comunidades confinadas están requiriendo con urgencia elementos básicos como filtros purificadores de agua, ropa, aseo personal; también apoyo psicosocial y atención en salud ante muchos casos de niños, niñas y adultos mayores que se encuentran enfermos.Según ha informado la Defensoría del Pueblo, este paro armado del ELN tiene confi¡nadas alrededor de 45.000 personas en Chocó; de las cuales hay cerca de 7.500 tienen doble afectación, por cuenta del conflicto armado y de situaciones de emergencia ambiental.De manera particular, la Pastoral Social de la Diócesis de Istmina-Tadó, ha entregado esta relación de afectaciones de las comunidades de Sipí:Buenas Brisas: 41 familiasDesplazadas: 22Confinadas: 19San Agustín: 49 familiasDesplazadas: 1Confinadas: 48Chambacú: 30 familiasDesplazadas: 3010 familias en la comunidad de Negria y el resto en comunidades aledañas, como noanama, San Agustín y Buenas Brisas.En la sede de Acadesan están desplazados: 18 familias, de los cuales 50 son niños, 17 adultos y 1 lactante.La Iglesia hace presencia allí a través de sacerdotes, religiosas, así como de los miembros de la Comisión de Reconciliación, Paz y Desarrollo (REPAD), que tiene como misión velar por el acompañamiento y búsqueda de ayuda para las víctimas del conflicto.Vea el videomensaje a continuación:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Lun 12 Ago 2024

“Para mí, vivir es Cristo”: la certeza bíblica que guía a monseñor Rodrigo Gallego Trujillo, obispo electo de Palmira

El pasado, sábado, 10 de agosto, en la Basílica Menor del Señor de Los Milagros de Buga, se llevó a cabo la ceremonia de ordenación episcopal de monseñor Rodrigo Gallego Trujillo, quien fue nombrado obispo de la Diócesis de Palmira por el papa Francisco el pasado 31 de mayo.El ordenanteprincipal fue monseñor José Roberto Ospina Leongómez, obispo de la Diócesis de Buga, presbiterio al que pertenece el obispo electo de Palmira. Además de monseñor Ospina, en este importante momento y como signo de acogida y comunión episcopal, a monseñor Rodrigo lo acompañaron cerca de 30 obispos más. En representación de la Nunciatura Apostólica, estuvo presente su secretario, monseñor DavidPaulCharters.Previo al Rito de Ordenación, durante la homilía, monseñor José Roberto Ospina Leongómez expresó su gratitud con el papa Francisco y la alegría que han experimentado en esa jurisdicción tras la noticia del nombramiento.“Esta Diócesis de Buga ha sido hija de la Diócesis de Palmira y hoy, con alegría, desde la hija, la Iglesia llama a un pastor para la Iglesia madre, es emocionante”, expresó monseñor Ospina.Así mismo, monseñor José Roberto hizo referencia al sentido profundo de la sucesión apostólica y a la responsabilidad que implica la nueva misión que asume monseñor Rodrigo: “Así como en las familias hay una genealogía, en el episcopado hay una genealogía. Un obispo a otro obispo le va pasando la sucesión apostólica; y hoy yo tengo la alegría de ser el transmisor de esa genealogía, que en el siglo XX contó con San Pío X, con el papa Benedicto XV, con el papa Pío XII, con San Pablo VI. Una genealogía de Santos que nos obliga a continuar en la santidad” .El obispo de Buga también le pidió a monseñor Rodrigo, tener presente cuatro prácticas de vida centrales durante su ministerio: Disculpar sin límites, creer sin límites, esperar sin límites y aguantar sin límites. “Sigue esas cuatro frasecitas querido nuevo obispo, te ayudarán a relacionarte con tu clero”, agregó monseñor José Roberto.A propósito del templo en el que se llevó a cabo ordenación, la Basílica del Señor de los Milagros, a donde diariamente acuden con devoción tantos fieles nacionales y extranjeros, monseñor José Roberto afirmó que el mejor de los milagros que se le puede pedir es “creer en Jesucristo para servirle y seguirlo, como Él quiere ser servido: siguiéndolo hasta la Cruz”. Con lágrimas de alegría en los ojos, terminó su homilía deseándole a monseñor Rodrigo la protección de la Virgen Santísima y de San José. Con el mismo sentimiento en su rostro, monseñor Rodrigo acogió estas palabras.“Para mí, vivir es Cristo”: con esta expresión bíblica, tomada de la Carta a los Filipenses, el nuevo obispo inició sus palabras. Afirmó que esa certeza lo ha acompañado desde su diaconado y que también quedó consignada en su escudo episcopal para que le recuerde su prioridad y dirección.“Para indicarme que toda mi vida le pertenece al Señor y a la Iglesia, sin distracciones innecesarias. Y he dejado esta sentencia bíblica en mi escudo episcopal para que siga siendo el faro luminoso en mis pasos y nunca olvide lo que debo ser: ministro de Cristo”, agregó monseñor Rodrigo.El obispo electo de Palmira también agradeció a su familia, a su municipio de origen (Sevilla, Valle del Cauca), a sus formadores en el Seminario Mayor Juan Pablo II de la Diócesis de Armenia, por haber sembrado en él, el gusto por la docencia; gusto que se vio reflejado en su proceso como formador, docente y rector del Seminario Mayor Los Doce Apóstoles de Buga. Además , expresó su responsabilidad con el Pontífice; se refirió a la colegialidad con sus hermanos obispos, a lo que pide el Concilio Vaticano II para el ministerio: “Enseñar, santificar y servir”. Además, hizo una petición muy especial a Dios:“Que me dé siempre la alegría del ministerio; serenidad para vivir cada momento con sabiduría y acierto; generosidad para darme totalmente a mi amada Diócesis de Palmira, a la cual de verdad amo con todo mi ser desde ya”.A propósito de la sucesión apostólica celebrada allí, el obispo electo de Palmira también pidió al Señor que le concediera lo mejor de los doce apóstoles, evocando características y dones muy particulares de cada uno.La ceremonia de posesión canónica de monseñor Rodrigo en la Diócesis de Palmira se llevará a cabo el próximo sábado, 17 de agosto.Vea a continuación la transmisión de la ceremonia de Ordenación Episcopal:

Vie 9 Ago 2024

La Voz del Pastor | 11 de agosto de 2024

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia:Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6, 41-51

Vie 9 Ago 2024

La Diócesis de El Espinal celebró su primer Congreso Eucarístico: más de 700 fieles adorando al Santísimo y pidiendo vocaciones sacerdotales

A un mes de que la Iglesia Universal viva en Quito (Ecuador) el próximo Congreso Eucarístico Internacional, en Colombia, la Diócesis de El Espinal convocó su primer Congreso Eucarístico Diocesano. Esta Iglesia particular, ubicada en el suroriente del departamento del Tolima, logró reunir, en el municipio de Melgar, a más de 700 personas de sus 62 parroquias, en torno al amor, la devoción y el conocimiento teológico de la Santísima Eucaristía.Acogidos por el obispo diocesano, monseñor Miguel Fernando González Mariño; en el congreso también se hicieron presentes el arzobispo de Ibagué, monseñor Orlando Roa Barbosa, el obispo de Girardot, monseñor Jaime Muñoz Pedroza, y el obispo de Neiva, monseñor Marco Antonio Merchán Ladino. Esto significó un episodio fundamental no solo para el caminar de la Iglesia en la Diócesis de El Espinal, sino para toda la Provincia Eclesiástica de Ibagué de la que hacen parte estas jurisdicciones.El Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, fue el invitado de honor de esta fiesta eucarística celebrada del 2 al 4 de agosto. Además de presidir la Eucaristía inaugural, en la que, por haberse celebrado en el parque principal de Melgar, participaron más de mil personas, el representante del Santo Padre en el país, recibió las llaves del municipio y varios reconocimientos como huésped de honor. Esto, por parte de la Alcaldía de Melgar y de las Fuerzas Armadas y de Policía, quienes también se vincularon y apoyaron la realización de todo el evento.La agenda del Congreso Eucarístico contempló Misas, peregrinaciones, predicaciones, charlas formativas y, por supuesto, momentos de adoración y alabanza; actividades que hicieron de esta, una asamblea de profundo valor espiritual para la jurisdicción, dejando ver y sentir una Iglesia viva, alegre, fraterna, diversa y dispuesta a caminar en sinodalidad, con profundo amor hacia la Eucaristía y hacia sus sacerdotes, pues, sin ellos “no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay Iglesia”, certeza que se convirtió en el lema central del evento. Al respecto, monseñor Miguel Fernando, obispo de El Espinal, explicó:“El lema del congreso fue “Sin sacerdotes no hay Eucaristía” ¿Por qué? Porque nuestro Señor Jesucristo en la Última Cena instituyó a sus apóstoles: “Haced esto en conmemoración mía”. Los hizo sacerdotes para que hicieran la Eucaristía, para que confeccionaran, como lo dice la teología, la Eucaristía; para que el pan de vida llegara a todos los fieles a lo largo del tiempo. Jesús ha querido necesitar de los sacerdotes para repartirse como pan de vida a todos. Por eso están intrínsecamente unidos el don de la Eucaristía, el sacramento de la Eucaristía y el don y sacramento de el sacerdocio”.El prelado también afirmó que la diócesis vive una época de escasez en las vocaciones sacerdotales, por lo que motivar el amor por la Eucaristía puede ayudarles a ser más conscientes de la necesidad de tener más sacerdotes: “Creando un ambiente de espiritualidad eucarística reforzada y enriquecida nuestra diócesis, pues en nuestras parroquias viva un ambiente más propicio para que surjan más vocaciones sacerdotales. Esa la lógica que hemos visto”, agregó el obispo diocesano.Fray Nelson Medina, O.P, reconocido por su testimonio vocacional, por su trayectoria en la academia y por ser uno de los pioneros de la misión digital en Colombia, estuvo a cargo de las predicaciones centrales del Congreso. Durante sus reflexiones bíblicas el sacerdote compartió con los asistentes elementos sobre diversas dimensiones de la Divina Eucaristía. Por ejemplo, explicó:“Dios le dio a su pueblo el regalo del hambre para darle después el regalo del alimento. Es esa necesidad la que nos conduce al altar de Dios y abre un espacio para que entre Cristo a nuestras vidas como rey y señor (…) Dios tiene que sacarnos de la falsa saciedad, para llevarnos a la verdadera hambre, para recibir el verdadero alimento que es Cristo (..) El desierto es el lugar del amor. Cristo ya no es un amor más, es nuestro amor, el amor de nuestras almas. La cruz es el lugar del amor, el lugar del nuevo desierto. Él es el pan verdadero”.De manera especial, durante el segundo día del Congreso, los participantes peregrinaron hacia SantuarioNacional Nuestra Señora delCarmen De Apicalá, importante templo ubicado a tan solo 14 kilómetros de Melgar, en el municipio del mismo nombre. Al llegar allí, fue precisamente fray Nelson quien presidió la Eucaristía.Al cierre del Congreso, la Diócesis de El Espinal fue testigo de la ordenación presbiteral del padre Jhon Alejandro Prieto Morales, un joven sacerdote que, a partir de ahora, tendrá como misión ayudar a que el Pan de Vida Eterna continúe llegando a muchas más personas, como lo pidió el Señor Jesucristo desde la Última Cena, cuando instituyó La Eucaristía y el Orden Sacerdotal.La cultura de la región también estuvo presente en el Congreso Eucarístico Diocesano de El Espinal, a ritmo de danzas típicas y letras que dan testimonio de la fe arraigada en sus pueblos, se animaron diversos momentos. Como símbolo especial del momento, cada uno de los 62 párrocos recibió un Copón Litúrgico para las Sagradas Hostias. Además, dos de sus sacerdotes (el padre Juan Carlos Neira y el padre Hanner René Díaz), le regalaron un himno al Congreso, que animó cada una de sus jornadas y que quedó como canto fervoroso para esta Iglesia particular. En él, se resaltan frases como estas:“Un pueblo que camina en el desierto, hambriento y sediento él esta. Tu mano milagrosa lo sostiene. Su fuente y alimento es el maná.El nuevo pueblo hoy somos la Iglesia, tu cuerpo convocado en el amor. A quién sostiene y guía tu Palabra, y tu cuerpo y tu Sangre...En la comunión.Sin Sacerdotes no hay Eucaristía,Son ellos el puente que nos guía, en cada Misa, en cada oración.Sin la Eucaristía, no habría Iglesia: es la fuente que sostiene nuestra vida. Es Jesús, que nos alimenta con su amor. Es Jesús que nos da su corazón”.Monseñor Miguel Fernando calificó este Congreso como un “éxito rotundo”; una fiesta diocesana que transciende el evento para dejar importantes compromisos para todos sus miembros.“Lo que esperamos es justamente que haya un ambiente en donde se valore más la necesidad de sacerdotes (…) Nuestras comunidades parroquiales ya tienen el compromiso de orar todos los jueves delante del Santísimo. Una oración que hemos compuesto pidiendo por las vocaciones sacerdotales. Así que sacerdocio y Eucaristía, nuestros grandes amores en nuestra diócesis, deben ser los frutos; tener muchos más jóvenes que quieran seguir al Señor. Al descubrir la vocación que Dios les está haciendo, le digan que sí, que no la rechacen, sino que la reciban con agradecimiento, con humildad y con total disponibilidad”, afirmó el prelado.Al cierre de esta asamblea que puso de relieve el protagonismo de la Eucaristía en la vida de la Iglesia y de su misión, el Alcalde de Melgar, Rodrigo Hernández Lozano y su esposa, Yolanda Pérez, agradecieron a la Iglesia por haber elegido a su municipio como sede del Congreso Eucarístico Diocesano. “Fue lo que le pedí a Dios, que me permitiera en que, en algún momento, el municipio de Melgar fuera bendecido, para que Melgar siga progresando”, agregó el líder político local.Conozca todos los detalles y vea los mejores momentos en el informe audiovisual:Escuche a continuación el himno del Congreso Eucarístico de la Diócesis de El Espinal:

Vie 9 Ago 2024

Yo soy el pan de vida

DÉCIMO NOVENO DOMINGODEL TIEMPO ORDINARIOAgosto 11 de 2024Primera lectura: 1R 19, 4-8Salmo: 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9 (R. cf. 9a)Segunda lectura: Ef 4, 30–5, 2Evangelio: Jn 6, 41-51I.Orientaciones para la PredicaciónEl domingo es día santo en que la familia del Señor se reúne para la escucha de la Palabra y “en la comunión del pan único y partido”, que ha recibido como don de amor por medio de la extensión del sacerdocio del Señor Jesucristo hasta nuestros días, en la persona de sus ministros sacerdotes. En esta ocasión pueden ser varios los puntos que, brotando de la Palabra Divina, servirían de centro a la meditación orante que antecede a la liturgia eucarística, como por ejemplo: el atender a la declaración del Señor “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo” que nos advierte su mismísima presencia como sacramento; o el hecho que su mandato “Hagan esto en conmemoración mía”, que se pronuncia en cada Misa, ratifica el deseo vivo de permanecer como alimento para la vida del mundo todos los días; o el anhelo ardiente de comunión pues anuncia “Tomen y coman todos de él” (cf. Directorio homilético. Apéndice I).Introducción1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La primera lectura, tomada del Primer libro de los Reyes (1R 19, 4-8), que dentro de la estructura bíblica propia se ubica en la sección que nos habla del profeta Elías, nos narra un episodio en que el hombre de Dios, agotado en demasía pierde la fuerza y va a la tierra, se sienta, en este descenso implora la muerte, y extenuado se queda dormido. Su desánimo es algo más que puramente físico, algunos versículos más delante de lo que nos presenta el texto litúrgico, se puede leer su queja: “Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para quitármela” (v. 14). Pero la voluntad divina tenía un proyecto para él que no terminaba en ese momento y que lo haría ascender a la altura de Dios, al monte Horeb, así que le es enviado un ángel que le ofrece alimento, propiamente comida y bebida, y lo sirve en su proximidad (“a su cabecera”, “una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua”), por este ser es tocado y llamado para alimentarse (“Levántate y come”), pero tal era su estado cansino que se recuesta nuevamente, y con un segundo toque y llamado del ángel para comer, recibe el anuncio de que el camino que le queda “es muy largo”, es así que comiendo recobra las fuerzas y con ellas “caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios”.El Salmo 34 (33) presenta una alegre alabanza a Dios por su grandeza y porque ha concedido un beneficio al orante, quien justamente manifiesta la dicha de quienes se acogen a él: “Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias”; aparece también la figura del “ángel del Señor” que favorece con su protección “a quienes le temen”. Por otra parte, la segunda lectura, tomada de la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios (Ef 4, 30-5, 2), propone una exhortación a ser imitadores de Dios, o dicho de otra forma, a vivir en el amor como el Señor Jesucristo y esto se concretiza en el destierro de “la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad” (todo estas realidades constituyen un entristecimiento del Espíritu), de manera que se abra campo al ser “buenos, comprensivos, perdonándose unos a otros como Dios perdonó en Cristo”.Finalmente, y coronando la proclamación de la Palabra, el pasaje del Evangelio según san Juan (Jn 6, 41-51) nos propone la escena el Señor manifestándose como “el pan vivo que ha bajado del cielo” y por ello es fuertemente criticado por los judíos, alegando contra él que se manifiesta “bajado del cielo”, cuando claramente se sabe de sus orígenes humildes (“el hijo de José”; “conocemos a su padre y a su madre”). Ese pan es propiamente “su carne por la vida del mundo”, para que quien lo coma viva “para siempre”; y hay algo que se manifiesta semejante en su efecto en el texto: “el que cree tiene vida eterna”. Este “comer” tiene que ver con la fe.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?El deseo ardiente del Señor Jesucristo es la comunión, sabemos que la entrega de su vida contiene el anhelo de la unidad en Dios Padre y el Espíritu, pues de hecho Jesús no iba a morir para salvar solo a los judíos “sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Jn 11, 52), a propósito, ya en la inminencia de su Pasión ora así: “que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros” (Jn 17, 21). La Eucaristía es pan de unidad único, pero partido para los que comparten la mesa y por muchos (“por ustedes y por muchos”, por el resto, por una multitud, por todos). Pensemos en las palabras de la Plegaria eucarística II, pronunciadas por el sacerdote: “Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo”.Además, considerando la presencia benévola del ángel, tanto en la primera lectura como en el salmo, consideremos el inmenso don que hemos recibido por parte de Dios que nos ha dado a su “enviado”, a su propio hijo, para darnos la fuerza, a quienes habíamos caído de nuestra dignidad agobiados por el pecado, para hacernos ascender hasta Él, en el cumplimiento de su misión, quien vino a traernos el alimento y la bebida para el camino (“Este es el pan de los ángeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos”, Secuencia Lauda Sion, trad. esp.). Dice el Canon Romano: “Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición”. En honor del deseo de la comunión del Cristo la Iglesia ora fervientemente para que constantemente se realice en el tiempo lo que será plenamente efectuado en la bienaventuranza: “Reúne en torno a Ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo”.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La súplica por la unidad es inspirada por la comunión con la Palabra y con la Eucaristía, el pan partido por nosotros (“pan de hijos y herederos que a un extraño no se da”, Secuencia Lauda Sion, trad. esp.) es como un signo que anticipa el entonces en que Dios será todo para todos (1Co 15, 28). Sabemos que “la antigüedad cristiana designó con las mismas palabras Cuerpo de Cristo el Cuerpo nacido de la Virgen María, el Cuerpo eucarístico y el Cuerpo eclesial de Cristo. Este dato, muy presente en la tradición, ayuda a aumentar en nosotros la conciencia de que no se puede separar a Cristo de la Iglesia” (SaC 15). De ese modo, oremos por la unidad del cuerpo de Cristo que busca la unidad de todo y de todos en Dios.Un compromiso y reflejo en la vida del sincero encuentro con Cristo en la santa Misa de este domingo, es empeñarse en la verdadera promoción de la comunión y el desprecio de aquello que divide. Motivados por el papa preguntémonos: “¿Promuevo reconciliación y creo comunión, o estoy siempre buscando, husmeando dónde hay dificultades para criticar, para dividir, para destruir?, ¿perdono, promuevo reconciliación, creo comunión? Si el mundo está dividido, si la Iglesia se polariza, si el corazón se fragmenta, no perdamos tiempo criticando a los demás y enojándonos con nosotros mismos, sino invoquemos al Espíritu. Él es capaz de solucionar estas cosas” (FRANCISCO, homilía, 28 de mayo de 2023).II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos, hemos sido reunidos por la unidad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, para celebrar la santa Misa, precisamente en comunidad, y para que sea incrementada la comunión genuina de cuantos participamos de la escucha de la Palabra, y del cuerpo y la sangre de Cristo.Monición a la liturgia de la Palabra Escuchemos verdaderamente la Palabra que es vida para el mundo, porque no solo de pan vive el hombre: ¡el que cree tiene vida eterna! El pan que el Señor nos da es su cuerpo y sangre, vida para el mundo.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, invoquemos al Señor, nuestro Dios, que escucha a quien lo invoca para salvarlo; pidámosle por nosotros y por la humanidad entera para que todos recibamos abundantemente sus bendiciones.R/. Escúchanos, Señor.1. Concede a tu Iglesia, Señor, libertad y paz, para que la fuerza de la Palabra y de la Eucaristía redunden en vida para el mundo. Oremos.2. Ilumina a los líderes de las naciones, Señor, para que en la verdadera promoción de sus gentes amen la paz y desprecien la violencia. Oremos.3. Alivia a los sufrientes, Señor, para que ensalcen juntos tu nombre que salva de las angustias. Oremos.4. Robustece a quienes tomamos parte en esta celebración, Señor, con la vida que, desde la Palabra y la Eucaristía, brotan para la eternidad. Oremos.5. Fortalece a quienes trabajan en el campo, que su esfuerzo se vea recompensado en sus cosechas. Oremos.Oración conclusivaDios que amas la unidad,escucha la súplica unánimeque te dirige esta familia congregada por tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.