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navidad

Jue 15 Dic 2016

¿Ya no existe Adviento?

Escrito por: P. Raúl Ortiz Toro - El 27 de noviembre pasado inició el tiempo litúrgico de Adviento y en algunas parroquias y/o para algunos cristianos parece que no ha comenzado, o ya terminó. El cada vez más acelerado inicio de las llamadas “fiestas decembrinas” ha logrado que el primer tiempo del año litúrgico pase a un segundo plano casi imperceptible. Fijémonos en que tanto la Navidad como la Pascua están precedidas por tiempos de preparación que tienen como connotación especial la sobriedad y la penitencia, la caridad y la solidaridad cristianas. Pero lo que ahora estamos viendo es que Adviento ya parece ser un asunto del pasado: en muchos templos se prefiere el árbol de Navidad sobre la Corona de Adviento; los cantores siguen entonando los mosaicos de acompañar con palmas, los arreglos florales abundan y no faltan los templos que desde el mes de noviembre no les cabe una luz navideña más. Y ni qué decir de los hogares. El comercio, pasando la fiesta de amor y amistad en septiembre, saca las guirnaldas y las luces con su “madrúguele a diciembre”. Hay familias que en octubre ya tienen organizado el pesebre y a la casa no le falta un rincón para adornar con papás noeles y moños. Un exceso grande es la famosa alborada del primero de diciembre en la que algunas personas salen a la madrugada de este día, entre licor y pólvora, a recibir el último mes del año con los excesos propios de quien piensa que va a ser su último diciembre de la vida y, lamentablemente, resulta siendo así para algunos. Adviento, sin embargo, tiene su identidad propia: el color litúrgico morado en señal de austeridad y penitencia, la ausencia del canto del “Gloria”, la sobriedad en los arreglos florales y la moderación en los instrumentos musicales usados para acompañar el canto, además de la corona de Adviento que no es obligatoria pero sí es un signo recomendado, hacen parte de ese conjunto de características propias que no deben perderse; a ello se suma, más allá de lo litúrgico, el espíritu del tiempo: la espera profunda de que así como celebramos que el Hijo de Dios se hizo uno de nosotros en su primera venida, del mismo modo debemos esmerarnos porque nos encuentre dignos de Él en su segunda venida. Si el Adviento se vive litúrgica y espiritualmente con sobriedad y moderación, la Solemnidad de Navidad va a tener más impacto y trascendencia, se notará más el punto de quiebre y la unión misma entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. No intento ser aguafiestas y decir que armemos el pesebre el 24 de diciembre en la mañana y que solo ese día pongamos adornos navideños. Lo que intento decir es que podemos hacer más esfuerzos para que el Adviento no pierda su identidad. En las parroquias y grupos apostólicos debemos incentivar ese ambiente a través de los retiros espirituales, de las conferencias de Adviento, del respeto a las normas litúrgicas, de la lectio divina con textos de la espera mesiánica, etc; no le sigamos el juego al consumismo que quiere hacernos perder este gran momento. P. Raúl Ortiz Toro Docente del Seminario Mayor San José de Popayán rotoro30@gmail.com

Mié 14 Dic 2016

Accede al Especial web de Navidad

La Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición de los fieles de todo el país el Especial Web de Navidad 2016. En esta aplicación se podrá acceder a reflexiones realizadas por los obispos del país, documentos acerca de la Navidad y contenidos multimedia de las solemnidades y fiestas que contempla este tiempo. Especial Web de Navidad 2016 es una herramienta es un itinerario interactivo con una navegación jerárquica y un formato de diapositivas. En este producto multimedia se ofrece al visitante información acerca de: - La solemnidad del Nacimiento del Señor - Los Santos Inocentes - La Sagrada Familia de Jesús, María y José - Santa María, Madre de Dios. - La Epifanía del Señor - El Bautismo del Señor. Además de estos contenidos litúrgicos, el usuario podrá acceder a información de podcast, mensajes e hipervínculos sobre la Jornada Mundial de la Paz 2017.

Mié 14 Dic 2016

Papa Francisco: Navidad es acoger a un Dios que se hace niño

El Papa Francisco continuó con el nuevo ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana. Esta vez reflexionó sobre la cita de la Escritura “Qué bellos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz” y pidió ser hombres que den a conocer la Buena Noticia y la esperanza de un Niño que se hace hombre para salvar a la humanidad. “Viendo al pequeño Niño de Belén, los pequeños del mundo sabrán que la promesa se ha cumplido, el mensaje se ha realizado”. “Se necesita abrir el corazón a tanta pequeñez y a tanta maravilla. Es la maravilla de Navidad, a la que nos estamos preparando, con esperanza, en este tiempo de Adviento. Es la sorpresa de un Dios niño, de un Dios pobre, de un Dios débil, de un Dios que abandona su grandeza para hacerse cercano a cada uno de nosotros”. En el Aula Pablo VI del Vaticano, el Santo Padre recordó que “nos estamos acercando a la Navidad y el profeta Elías nos ayuda una vez más a abrirnos a la esperanza acogiendo la Buena Noticia de la venida de la salvación”. Francisco explicó que “al final del exilio de Babilonia” el pueblo de Israel tiene “la posibilidad de reencontrar a Dios y, en la fe, de reencontrarse a sí mismo”. “El Señor se hace cercano, y el ‘pequeño resto’ que en el exilio ha resistido en la fe, que ha atravesado la crisis y ha continuado creyendo y esperando también en medio de la oscuridad, ese ‘pequeño resto’ podrá ver las maravillas de Dios”. “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio del bien!”. “Estas palabras de Isaías –dijo el Pontífice– hacen referencia al milagro de la paz, y lo hacen de un modo particular, poniendo la mirada no en el mensajero sino sobre sus pies que corren veloces”. El Santo Padre indicó que “el mensajero de paz corre, llevando el buen anuncio de liberación, de salvación y proclamando que Dios reina”. “Dios no ha abandonado a su pueblo y no se ha dejado derrotar por el mal porque Èl es fiel y su gracia es más grande que el pecado”, añadió. Francisco dijo luego que “el cumplimento de tanto amor será el mismo Reino de Jesús y de paz que nosotros celebramos con la Navidad y que se realiza definitivamente en la Pascua”. Este “es el motivo de nuestra esperanza”. A continuación, manifestó que cuando la fe se hace “fatigosa” y “viene la tentación de decir que nada tiene sentido” ahí se puede ver que “Dios está viniendo a realizar algo nuevo, a instaurar un reino de paz; Dios ha ‘desnudado su brazo’ y viene a llevar libertad y consuelo”. “El mal no triunfará para siempre, hay un final para el dolor, la desesperación es vencida”, subrayó. “Estamos llamados a ser hombres y mujeres de esperanza, colaborando a la venida de este Reino hecho de luz y destinado a todos”. El Papa invitó a anunciar la Buena Noticia de manera “urgente”, concluyó. Fuente: Agencia católica ACIPRENSA

Lun 12 Dic 2016

"La fuerza de la familia reside esencialmente en su capacidad de amar"

Las lecturas bíblicas de hoy nos enseñan la importancia de la colaboración de José y María en la encarnación y nacimiento de nuestro Redentor. No es tenida en cuenta ni la grandeza ni el poder, sino la pobreza y la humildad. Escuchemos atentos. Lecturas [icon class='fa fa-play' link='']Primera lectura: Is 7,10-14[/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Salmo: 24(23),1-2.3-4ab. 5-6 [/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Segunda lectura: Rm 1,1-7 [/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Evangelio: Mt 1,18-24[/icon] [icon class='fa fa-arrow-circle-right fa-2x' link='']CONTEXTO BÍBLICO[/icon] Las lecturas bíblicas de hoy nos presentan al hijo de María con dos nombres: “Emmanuel”, que significa “Dios con nosotros” y “Jesús”, que significa “El que salva”, nombres muy apropiados para conocer quién es el Niño, cuyo nacimiento esperamos. En primer lugar, nos enseña que él es Dios, infinito y eterno, pero no un Dios lejano, sino un Dios que está con nosotros, vive entre nosotros, es hombre como nosotros. Como lo expresa hoy san Pablo, “según la carne, es de la estirpe de David”, pero sin dejar de ser Dios, “constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios”. El segundo nombre; “Jesús”, nos manifiesta que él se hizo hombre para salvarnos del pecado y de la muerte y hacernos hijos de Dios. Jesús es nuestro Salvador, nuestro Redentor. Accede al contenido completo del plan [icon class='fa fa-play' link='']VISITA EL ESPECIAL DE ADVIENTO[/icon]

Mié 7 Dic 2016

Descubramos a Jesús y su experiencia de salvación

[icon class='fa fa-youtube fa-2x' link='']Ir a lista de reproducción[/icon] Tweets by cardenalruben

Mié 7 Dic 2016

"Aquel que esperamos viene"

En este tercer domingo de adviento nos reunimos para celebrar con alegría cristiana la presencia de Dios que vino a la tierra como Hijo de Dios, viene cotidianamente a nosotros en su Palabra, en la Eucaristía y en los necesitados, y vendrá como Juez de vivos y muertos. Manifestemos esta alegre esperanza con nuestros cantos y oraciones, para que nuestra voz esté en consonancia con el alma. Lecturas [icon class='fa fa-play' link='']Primera lectura: Is 35,1-6a.10[/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Salmo: 146(145),6c-7. 8-9a.9bc-10 [/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Segunda lectura: St 5,7-10 [/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Evangelio: Mt 11,2-11[/icon] [icon class='fa fa-arrow-circle-right fa-2x' link='']CONTEXTO BÍBLICO[/icon] El adviento es un período del año litúrgico que nos ilumina en la doctrina y nos motiva en la pastoral. Y, este domingo, aparece como tiempo de alegría, de misericordia y de espera. Los cristianos no nos preguntamos dudando ¿Quién va a venir? Sino que nos alegramos exclamando: Aquél que esperamos “viene, viene con alegría y viene a todos” (Isaías). Y ese viene no es una foto, es una película de cine, con movimiento en tres tiempos: “Vino, viene, vendrá” (Santiago). Cuando encendemos el tercer cirio de la corona, sabemos muy bien: vino el Dios hombre, viene el Salvador y vendrá el Juez. “El Señor está cerca, el juez está ya en la puerta” (Santiago); pero no temamos a ese juez; él no quita alegría, porque por las buenas obras sabemos que su juicio será favorable. En efecto: ¿A quién viene? Recordemos: viene a todos (Isaías), a todos los necesitados, los expectantes. Gaudete, gozaos, alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos (Mt 5,12); alegraos de que vuestros nombres estén inscritos en el cielo (Lc 10, 20); alegraos al participar de los sufrimientos de Cristo (1 Pedro 4,13). Accede al contenido completo del plan [icon class='fa fa-play' link='']VISITA EL ESPECIAL DE ADVIENTO[/icon]

Mar 6 Dic 2016

Jooo…jojojo.Se roban al Niño Jesús

Por: P. Jorge Enrique Bustamante Mora - Diciembre, para los cristianos católicos es un mes de gran festividad, es el tiempo de la navidad, es el tiempo donde mejor se vive la fraternidad, la amistad, la solidaridad… etc. todo se llena de luces, regalos, alimentos, adornos que engalanan casas, calles, edificios, Iglesias y ciudades enteras. Pareciera que el nacimiento del Niño Jesús lo invade todo, pero la verdad es que como creyentes debemos estar alerta porque detrás de una risa burlona jooo.. joo, se roban el verdadero sentido de la navidad. La navidad celebra con gozo el nacimiento del Niño Jesús, el Hijo de Dios, que nació de María Santísima junto a su esposo, el Casto san José. Los personajes principales son ésta santa Familia, y de manera particular el NIÑO DIOS. El centro de nuestra fe y lo que celebramos los cristianos en navidad es este acontecimiento histórico del nacimiento del Niño Jesús. Sin embargo, el consumismo de manera disimulada nos quiere robar al Niño Jesús, nos lo quiere cambiar por un viejo gordo, barrigón, que con su estridente risa JOJOJO se burla de quienes nos dejamos llevar más por la forma que por el contenido. En las casas de los católicos, y en algunos templos para dolor del creyente, se asoma en las puertas, ventanas, adornos y colgandejos este personaje que quiere desplazar del todo al Niño. En muchos lugares que he visto atiborrados por este personaje he buscado las figuras de la Sagrada Familia: Jesús, José y María (el Belén), o un pesebre, y tengo que decirlo con dolor en el corazón, que en la gran mayoría no los he encontrado, nos han cambiado la navidad, el Niño está siendo desplazado y remplazado y lo peor los católicos no nos estamos dando por enterados. Este personaje que el mundo llama de diversas maneras: santa Claus, Papá Noel, San Nicolás, poco, mejor lo digo de plano: ¡nada tiene que ver con la navidad cristiana! “En 1809 el escritor Washington Irving escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la burda pronunciación angloparlante Santa Claus. Más tarde el poeta Clement Clarke Moore publicó en 1823 un poema donde dio cuerpo al actual mito de Santa Claus, basándose en el personaje de Irving. En ese poema se hace mención de una versión de Santa Claus, enano y delgado, como un duende; pero que regala juguetes a los niños en víspera de Navidad y que se transporta en un trineo tirado por nueve renos, incluyendo al reno Rudolph (Rodolfo)”. Un mito, con sabor de duendes, no debe ser motivo para cambiar al Niño Jesús y a los hermosos villancicos que hablan de Belén, del Niño, de la Virgen, de San José, para cantar el famoso “Rodolfo el Reno” que nada habla de nuestra navidad. El llamado “papá Noel” es una creación comercial al servicio del consumismo, una figura estadounidense o al menos del Polo Norte, intrusa que destruye y desplaza lo auténticamente cristiano. Algunos la han querido cristianizar y la han relacionado con San Nicolás de Myra (en Oriente, por su lugar de fallecimiento) o San Nicolás de Bari (en Occidente, por el lugar donde fueron trasladados y reposan sus restos), un obispo que vivió en el siglo IV en Anatolia, la actual Turquía; pero cuya figura y vida nada tiene que ver con el llamado papá Noel o San Nicolás con traje rojo, gorra de dormir y risa burlona de nuestros días. Los cristianos católicos no podemos promover valores paganos, nosotros seguimos a Jesús, y Él es nuestra luz, no podemos dejar pasar a segundo plano la navidad y menos promover un mundo del consumismo. El mundo nos quiere robar. Es importante mantenernos alerta porque en los últimos tiempos, en varias ciudades a nivel mundial, han propuesto cambiar el nombre a la navidad por otros, disque más incluyentes, como “solsticio de invierno” o “fiestas de la luz o del invierno”; la alcaldesa de Barcelona España, Ada Colau, ha dicho que “se trata de promover otro tipo de valores de origen pagano como “el triunfo de la luz” y dejar en segundo plano la navidad… y promover la feria del consumo responsable” (OK diario Cataluña). No puedo callar frente a esta realidad. Hermanos sacerdotes y bautizados todos, por favor no nos dejemos robar la Navidad, tengamos una actitud crítica y de alerta para promover y defender lo nuestro, nuestra fe, nuestras costumbres. Pidamos a las administraciones municipales que el embellecimiento de las ciudades no sea solo luces e imágenes sin contexto navideño, hay que pedir el pesebre, lo propio de este tiempo. Enseñemos a nuestros niños el valor de la Navidad, la importancia de aceptar al Niño Jesús que nos trae todos los regalos, especialmente los espirituales, y el máximo de ellos la Salvación. Aprovechemos la navidad para evangelizar, no nos la dejemos robar. ¡Una Feliz Navidad cristiana católica! Prefiero expresarla así por si acaso. Felices fiestas del Nacimiento del Niño Jesús. P. Jorge Enrique Bustamante Mora Director Dpto. Doctrina y Animación Bíblica pjorgebustamante@cec.org.co

Lun 28 Nov 2016

María es modelo de vida y acompañante misionera

En el camino del adviento, la Iglesia celebra con profundo gozo la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Este dogma de fe fue proclamada por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854. Así la Eucaristía de este día nos permite contemplar en la Santísima Virgen María el modelo de la vida del cristiano que, en la Iglesia, espera a Cristo que viene. Con María, modelo e intercesora, participemos en esta celebración. Lecturas [icon class='fa fa-play' link='']Primera lectura; Gn 3,9-15.20[/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Salmo: 98(97),1.2-3ab.3cd-4 (R. Lc 1,49)[/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Segunda lectura: Ef 1,3-6.11-12[/icon] [icon class='fa fa-play' link=''] Evangelio: Lc 1,26-38[/icon] [icon class='fa fa-arrow-circle-right fa-2x' link='']CONTEXTO BÍBLICO[/icon] La Liturgia siempre nos presenta la Escritura en forma tal que la Palabra llegue a nuestra vida. Hoy leemos cómo “el pecado entró en el mundo” (Cfr. Romanos 5,12) y cómo el pecado ha de salir del mundo. Eva con falsedad trató de exculparse “La serpiente nos engañó” (Gen 3,18), y María se ofreció a colaborar, “Fiat, hágase en mí según tu Palabra” (Lc. 1, 38). María es la llena de gracia y desde siempre sin pecado, ya antes de crearse el mundo, para la gloria y la alabanza de Cristo (Cfr. Ef. 1, 12). Con estos fundamentos bíblicos, la Iglesia maduró lo que es el Dogma, la doctrina de la Concepción Inmaculada. Y así el Papa Pío IX, en el año 1854, proclamó solemnemente que la bienaventurada Virgen María, en el primer instante de su Concepción, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano. En efecto, así se expresa la Bula Ineffabilis Deus, citada en el Catecismo de la Iglesia Católica. Allí encontramos los detalles: ¿Quién? María; ¿Cuándo? en la Concepción, ¿Qué? sin pecado, ¿Por quién? por Dios, ¿Por qué? por los méritos de Jesucristo Accede al contenido completo del plan [icon class='fa fa-play' link='']VISITA EL ESPECIAL DE ADVIENTO[/icon]