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obispos colombianos

Mié 12 Ago 2026

Santa Sede dispone ayuda inicial de 100.000 euros para comunidades afectadas por el terremoto en Colombia

Durante la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre volvió a expresar su cercanía con las víctimas del terremoto ocurrido en Colombia y anunció, a través de la Santa Sede, una primera ayuda económica urgente para apoyar la atención de las comunidades damnificadas. Los recursos serán canalizados por Cáritas Colombiana hacia las diócesis afectadas.La cercanía del papa León XIV con Colombia, tras el terremoto de magnitud 7,4 que afectó gravemente varias zonas del occidente del país el pasado 10 de agosto, se manifestó nuevamente este miércoles 12 de agosto durante la audiencia general celebrada en el Vaticano. En sus palabras, pronunciadas en español, el Santo Padre aseguró su cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que han sufrido las consecuencias de esta tragedia y elevó su oración por quienes perdieron la vida, sus familias y todas las personas afectadas.“Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia”, expresó el Pontífice, quien también manifestó su gratitud a quienes trabajan en las labores de rescate y asistencia a los damnificados.La cercanía del Santo Padre también se traduce en una ayuda concreta para las comunidades que hoy enfrentan las consecuencias de la emergencia. A través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, el Papa León XIV dispuso una asignación inicial urgente de 100.000 euros destinada a las diócesis afectadas por el terremoto.Los recursos serán enviados directamente al Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana de la Conferencia Episcopal de Colombia, que funciona como centro de coordinación para la recaudación y distribución de la ayuda, con el propósito de contribuir a la atención de las necesidades más urgentes de las comunidades damnificadas.Esta primera donación es fruto también de la comunicación permanente que, desde las primeras horas posteriores al terremoto, se ha mantenido entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia. El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, arzobispo Luis Marín de San Martín, ha mantenido contacto con la Nunciatura Apostólica y con la Conferencia Episcopal de Colombia para conocer de primera mano la situación de las zonas afectadas.En este diálogo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, ha informado sobre la situación y las necesidades de las comunidades, mientras que la Nunciatura Apostólica ha acompañado este proceso a través de su secretario, monseñor In Je Hwang.La ayuda de 100.000 euros constituye una primera respuesta para atender las emergencias más urgentes. De acuerdo con la información proporcionada por la Santa Sede, se podrá disponer de asistencia adicional a medida que se identifiquen nuevas necesidades y estas sean comunicadas oportunamente al Dicasterio para el Servicio de la Caridad.En los próximos días se continuará consolidando un informe sobre las necesidades prioritarias de las comunidades afectadas, con el propósito de orientar la ayuda hacia quienes más la requieren. De esta manera, la respuesta de la Iglesia busca articular la atención inmediata con un acompañamiento sostenido a las poblaciones damnificadas.Para la Iglesia, esta respuesta expresa una dimensión esencial de su misión: estar cerca de quienes sufren y convertir la solidaridad en acciones concretas de fraternidad y servicio. Como ha señalado el prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, se trata de una Iglesia que, como familia de Dios, permanece atenta al sufrimiento y a las necesidades de sus hijos y procura responder con fraternidad y eficacia.La Conferencia Episcopal de Colombia recibe con profunda gratitud este nuevo gesto de cercanía del papa León XIV y la solidaridad de la Iglesia universal con el pueblo colombiano. En comunión con el Santo Padre, reafirma su compromiso de acompañar a las familias y comunidades afectadas, fortalecer las redes de solidaridad y contribuir, desde la acción pastoral y caritativa de la Iglesia, a la atención de quienes más lo necesitan.La oración del Papa, el acompañamiento de la Iglesia y la ayuda concreta se unen así en una misma respuesta: estar cerca de Colombia en esta hora de dolor y contribuir a que las comunidades puedan afrontar la emergencia con esperanza y solidaridad.Haga clic para ver el mensaje del Papa León XIV

Lun 10 Ago 2026

Obispos de Colombia llaman a la solidaridad y la esperanza ante el terremoto que deja más de un centenar de víctimas

La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a las comunidades afectadas por el sismo y convoca a los colombianos a responder con generosidad y solidaridad. Desde Manizales, Pereira y Cali, los obispos acompañan a las comunidades y coordinan acciones de apoyo.La Conferencia Episcopal de Colombia manifestó su cercanía y solidaridad con las comunidades afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó.De acuerdo con las cifras oficiales parciales conocidas hasta el momento, el sismo deja 111 personas fallecidas, más de 80 heridas y varias aún desaparecidas; también 1.575 viviendas afectadas; además, de graves daños en infraestructura y edificaciones en diferentes regiones del país.En un mensaje dirigido al pueblo colombiano, la Presidencia de la Conferencia Episcopal manifestó su cercanía con quienes viven las consecuencias de esta emergencia y elevó su oración por quienes han perdido la vida, por las personas desaparecidas, los heridos y las familias damnificadas. Asimismo, encomendó especialmente a los organismos de socorro, autoridades, personal médico, voluntarios, servidores públicos, miembros de la Fuerza Pública y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate y atención.Los obispos subrayaron que una emergencia de esta magnitud no puede ser afrontada de manera individual, sino que exige que Colombia se reconozca como una sola familia y responda al sufrimiento con generosidad, responsabilidad y solidaridad. El mensaje anuncia, además, que la Iglesia comunicará las formas y vías para canalizar la ayuda solidaria.La Iglesia acompaña y se pone al servicio de las comunidadesDesde las regiones golpeadas por el terremoto, los pastores han expresado su cercanía y han llamado a mantener la esperanza, pero también a poner las capacidades de la Iglesia al servicio de las comunidades afectadas.En la Arquidiócesis de Manizales, monseñor José Miguel Gómez señaló que el movimiento telúrico, además de su intensidad y duración, provocó afectaciones en numerosas viviendas, edificios, templos y lugares sagrados. Ante esta situación, el arzobispo expresó su solidaridad y aseguró que la prioridad es acompañar a las personas, los fieles, los sacerdotes y las comunidades que han padecido las consecuencias del sismo.El prelado hizo un llamado especial a permanecer atentos a quienes más sufren y a seguir las orientaciones de las autoridades. “Que ninguna persona se quede sin atención en estos momentos de dificultad”, pidió, al tiempo que invitó a mantener la confianza en Dios y a buscar en Él la fortaleza necesaria para afrontar estos momentos.En la Diócesis de Pereira, una de las zonas que enfrenta importantes afectaciones, monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez dirigió un llamado especial a los sacerdotes, diáconos, seminaristas y religiosas de la Diócesis para que asuman una actitud de fortaleza y esperanza que les permita acompañar a quienes atraviesan momentos de ansiedad y dolor.El obispo les pidió estar disponibles para auxiliar a los hermanos en aquello que esté a su alcance y señaló que, ante las afectaciones sufridas por numerosas edificaciones, la Iglesia buscará coordinarse con las autoridades para poner sus capacidades al servicio de quienes más están sufriendo.En un segundo mensaje, monseñor Cardona explicó que la Iglesia ya había establecido comunicación con las autoridades gubernamentales de Pereira con el propósito de trabajar “como un solo equipo al servicio de los hermanos que más están sufriendo”. También agradeció las expresiones de solidaridad y oración que han llegado a las comunidades de Pereira, Risaralda y municipios vecinos, y pidió a todos sostener la esperanza.En la Arquidiócesis de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez informó sobre los daños registrados en varios templos emblemáticos de la ciudad, entre ellos la Catedral de San Pedro Apóstol, las iglesias de La Merced, San Francisco y Santa Rosa de Lima.Aunque señaló que, al momento de su mensaje, no se reportaban víctimas humanas en la ciudad, destacó las afectaciones en viviendas, oficinas y edificaciones, y convocó a los caleños a “unirnos, caminar juntos y trabajar juntos” para superar este momento de dolor.El Arzobispo también reconoció la labor de voluntarios, párrocos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas que acompañan a las comunidades, así como de los benefactores y de quienes han comenzado a disponer recursos para contribuir a la reconstrucción de las obras afectadas.La solidaridad también se moviliza desde los bancos de alimentosLa respuesta de la Iglesia y de sus organizaciones sociales también se extiende a la atención de las necesidades básicas de las familias damnificadas.El Banco de Alimentos de Buenaventura resultó afectado por la emergencia y se encuentra en evaluación. Ante esta situación, fue habilitado un punto de acopio alterno en la avenida Simón Bolívar, dentro del Colegio Seminario Bagno Regio, con el propósito de garantizar la distribución de alimentos a personas ubicadas en albergues, centros de salud y hospitales, así como a familias y comunidades cercanas a las zonas afectadas.También el Banco de Alimentos de Pereira sufrió graves afectaciones en su estructura, en medio de la emergencia que golpeó al departamento.En Bogotá, el Banco de Alimentos puso en marcha una campaña extraordinaria de asistencia humanitaria para movilizar recursos y ayudas hacia las familias afectadas. La iniciativa busca facilitar la adquisición, acopio y distribución de alimentos, agua potable y elementos de primera necesidad en los municipios más afectados.A esta misión humanitaria y pastoral se suma la activación de la red de bancos de alimentos de otras ciudades, que trabaja en la movilización de productos esenciales para las poblaciones damnificadas.Por su parte, el Secretariado de Pastoral Social - Cáritas Colombiana activó también su Servicio Nacional de Emergencias para recaudar fondos que permitan ayudar directamente a las jurisdicciones y comunidades que resultaron mayormente afectadas por esta tragedia.Una Iglesia que acompaña, sirve y sostiene la esperanzaLos daños provocados por el terremoto también alcanzaron numerosos templos y edificaciones eclesiales en diferentes jurisdicciones del país. Sin embargo, desde las distintas Iglesias particulares, la prioridad expresada por los obispos es el acompañamiento de las personas y la respuesta a las necesidades más urgentes.En su mensaje al pueblo colombiano, la Conferencia Episcopal puso al país bajo la protección maternal de la Virgen María y pidió que ella acompañe a las comunidades afectadas y enseñe a los colombianos a permanecer unidos, cuidarse mutuamente y sostener la esperanza aun en medio de la adversidad.Este llamado encuentra también eco en el mensaje de los obispos de Bogotá, quienes invitaron al pueblo de Dios a hacer de este momento una oportunidad para renovar la fraternidad, la corresponsabilidad y la cultura del cuidado recíproco. Ante el sufrimiento, señalaron, es necesario tender la mano, cooperar con quienes están en las zonas más afectadas y trabajar por quienes perdieron a sus seres queridos, sus viviendas o sus medios de trabajo.El mensaje de la Conferencia Episcopal concluye con una expresión que resume esta disposición de la Iglesia ante la emergencia: “A todos los afectados, nuestra oración, nuestra cercanía y nuestra solidaridad.”

Mar 28 Jul 2026

"Quiero ser un obispo que cuide la esperanza del pueblo": Mons. Arnulfo Moreno Quiñonez tras ser ordenado Obispo Auxiliar de Cali

La Catedral Metropolitana de San Pedro Apóstol de Cali fue escenario, este sábado 25 de julio, de la solemne celebración eucarística en la que monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez fue ordenado como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, y contó con la participación de monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Alfonso García López, obispo del Vicariato Apostólico de Guapi; el secretario encargado de la Nunciatura Apostólica en Colombia; los obispos de la Provincia Eclesiástica de Cali y de otras jurisdicciones del país; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles. También asistieron autoridades civiles, entre ellas, el alcalde de Santiago de Cali, Alejandro Eder.La celebración coincidió con la solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de la capital vallecaucana, una fecha que el arzobispo de Cali calificó como especialmente significativa para acoger el ministerio del nuevo obispo.Un don para la Iglesia de Cali y para la Iglesia UniversalAl iniciar su homilía, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez expresó la alegría de la Arquidiócesis por el nombramiento de dos nuevos obispos auxiliares realizado por el Papa León XIV: monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez y el padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, cuya ordenación episcopal tendrá lugar el próximo 1 de agosto.El Arzobispo agradeció al Santo Padre por estos nombramientos y destacó la generosa respuesta de ambos sacerdotes al llamado recibido para servir a la Iglesia."Los obispos no hacen carrera; son llamados por Dios"Durante su reflexión, monseñor Luis Fernando recordó que el ministerio episcopal nace de la elección del Espíritu Santo y no de una aspiración personal.Apoyado en el decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II, explicó que los obispos, como sucesores de los apóstoles, están llamados a perpetuar la misión de Cristo, Buen Pastor, mediante el anuncio fiel del Evangelio y el servicio al Pueblo de Dios.Al referirse a la historia vocacional de monseñor Arnulfo, evocó sus raíces en el Vicariato Apostólico de Guapi y destacó que Dios llama desde las periferias de la Iglesia para confiar grandes responsabilidades pastorales."El Señor llama a quien quiere", afirmó monseñor Rodríguez, al recordar que el nuevo obispo proviene de una tierra marcada por profundas riquezas humanas y culturales, pero también por desafíos como la pobreza, el abandono y la violencia.Un pastor llamado a fortalecer la esperanzaEn su homilía, el arzobispo de Cali invitó al nuevo obispo a ejercer un ministerio caracterizado por la cercanía, la fidelidad al Evangelio y el servicio.También advirtió sobre los desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad y recordó la necesidad de custodiar siempre la dignidad de la persona humana, promover la paz, la solidaridad, el cuidado de la creación y la fraternidad, principios esenciales de la doctrina social de la Iglesia.Al explicar el lema episcopal elegido por monseñor Arnulfo —"¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68)— señaló que estas palabras resumen la misión del obispo: conducir al pueblo hacia Cristo y salir al encuentro de quienes esperan una palabra de esperanza.El Episcopado colombiano le dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue leída la carta enviada por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, integrada por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal y dieron la bienvenida a monseñor Arnulfo Moreno al Colegio Apostólico que peregrina en Colombia.Asimismo, destacaron que su lema episcopal será inspiración permanente para anunciar el Evangelio con valentía, acompañar al Pueblo de Dios con cercanía y esperanza, y testimoniar la misericordia de Cristo en medio de los desafíos actuales.La Presidencia de la Conferencia Episcopal encomendó además su ministerio a la protección de la Santísima Virgen María y de San José, pidiendo al Señor que le conceda sabiduría para discernir, fortaleza para servir y un corazón de pastor capaz de reflejar la ternura de Cristo."Quiero ser el obispo que cuide la esperanza del pueblo"En sus primeras palabras como obispo, monseñor Arnulfo Moreno expresó su gratitud a Dios, al Papa León XIV, a los obispos presentes, a sus formadores, a los sacerdotes, religiosos, seminaristas, familiares y a las comunidades del Vicariato Apostólico de Guapi y de la Arquidiócesis de Cali que han acompañado su camino vocacional.Al profundizar en el significado de su lema episcopal, afirmó que las palabras de san Pedro expresan la certeza de que únicamente Jesucristo ofrece la respuesta definitiva a las búsquedas del ser humano, especialmente en un contexto marcado por la violencia, el miedo, la polarización y la incertidumbre.Inspirado en una conocida expresión del Papa Francisco, manifestó el estilo pastoral con el que desea ejercer su ministerio:"Quiero ser el obispo que camine delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo; en medio, con cercanía sencilla y misericordiosa; y detrás, para acompañar a quienes más lo necesitan."Finalmente, encomendó su ministerio a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, patrona tanto de la Arquidiócesis de Cali como del Vicariato Apostólico de Guapi, así como al apóstol Santiago, patrono de la capital vallecaucana.Cali se prepara para recibir a su segundo obispo auxiliarDurante la celebración también se elevó una acción de gracias por la próxima ordenación episcopal del padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, nombrado igualmente por el Papa León XIV como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali. Tendrá lugar el próximo sábado 1 de agosto en Medellín, con lo que se completará el servicio de los dos nuevos obispos auxiliares llamados a fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia que peregrina en Cali.

Jue 23 Jul 2026

Conferencia Episcopal de Colombia publica orientaciones para el trato pastoral con entidades religiosas y grupos no católicos

La nueva publicación ofrece criterios teológicos, pastorales, canónicos y legales para orientar el trato con entidades religiosas y grupos que no están en plena comunión con la Iglesia Católica, promoviendo una respuesta fundamentada en la verdad, la caridad, el diálogo y el respeto por la libertad religiosa.Ante los desafíos que plantea el creciente pluralismo religioso en Colombia, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comisión Episcopal y del Departamento de Promoción de la Unidad y el Diálogo, publica el documento "Orientaciones Pastorales para el trato con Entidades Religiosas y Grupos que no están en plena comunión con la Iglesia Católica", una herramienta que ofrece criterios teológicos, pastorales, canónicos y legales para fortalecer el discernimiento y orientar la acción evangelizadora de las jurisdicciones eclesiásticas del país.La publicación responde a una realidad marcada por la creciente diversidad de expresiones religiosas, la movilidad social, la influencia de los medios de comunicación y las redes sociales, así como por los desafíos pastorales que estas dinámicas plantean para la misión de la Iglesia. Desde esta perspectiva, el documento busca ofrecer elementos de reflexión y líneas de acción que permitan afrontar estas realidades con serenidad, responsabilidad y fidelidad a la identidad eclesial.Una herramienta para fortalecer el discernimiento pastoralEl documento parte de una premisa esencial: distinguir adecuadamente las diversas realidades religiosas presentes en el país. Por una parte, reconoce a las Iglesias y comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la Iglesia Católica, pero con las cuales existe un diálogo ecuménico auténtico, promovido por el Magisterio. Por otra, aborda el fenómeno de entidades o grupos que se presentan públicamente como "católicos" sin estar en comunión con la Iglesia Católica Apostólica y Romana, ni contar con reconocimiento de la autoridad eclesiástica competente, situación que puede generar confusión entre los fieles.Lejos de promover actitudes de confrontación, el documento insiste en que la respuesta pastoral debe estar inspirada por la verdad y la caridad. En ese sentido, recuerda que todas las personas merecen respeto, al tiempo que subraya la importancia de custodiar la claridad sobre la identidad y la comunión eclesial. Asimismo, plantea tres objetivos fundamentales: ofrecer criterios doctrinales, canónicos y pastorales comunes; brindar orientaciones para actuar con prudencia y firmeza en las jurisdicciones eclesiásticas; e invitar a revisar la propia acción evangelizadora, fortaleciendo el acompañamiento, la cercanía y la formación de los fieles.Un documento que integra cuatro dimensionesUno de los principales aportes de esta publicación es su enfoque integral. Además de desarrollar el fundamento teológico de la comunión eclesial, ofrece orientaciones pastorales para el acompañamiento de los fieles, criterios canónicos para diversas situaciones que pueden presentarse en las jurisdicciones eclesiásticas y un amplio marco jurídico sobre la libertad religiosa en Colombia. Esta articulación brinda herramientas para actuar con claridad, prudencia y respeto por el ordenamiento legal vigente.La comunión, eje central de las orientacionesEl documento presenta la comunión eclesial como el criterio teológico fundamental para comprender la identidad de la Iglesia. Desde esta perspectiva, recuerda que la plena comunión no depende de compartir símbolos, vestiduras o formas externas de celebración, sino de la unidad en la fe, en los sacramentos y en el gobierno eclesiástico, en comunión con el Sucesor de Pedro y con los obispos unidos a él.A partir de este principio, explica por qué resulta necesario distinguir entre las Iglesias históricas con las que la Iglesia Católica mantiene un diálogo ecuménico reconocido y aquellos grupos que adoptan externamente elementos propios del catolicismo sin pertenecer realmente a su comunión eclesial. Esta diferenciación, precisa el texto, no responde a criterios de exclusión, sino a la necesidad de custodiar la verdad de la fe, la comunión eclesial y el bien espiritual del Pueblo de Dios.Orientaciones para fortalecer la acción evangelizadoraAdemás de ofrecer elementos de comprensión sobre esta realidad, la publicación propone diversas líneas de acción para fortalecer la misión pastoral de la Iglesia.Entre ellas, invita a intensificar la presencia evangelizadora en territorios donde existe menor acompañamiento eclesial; consolidar comunidades acogedoras; fortalecer la formación permanente de sacerdotes y laicos; profundizar en el conocimiento del ecumenismo, del diálogo interreligioso y de la legislación colombiana sobre libertad religiosa; favorecer una mayor cercanía entre obispos, presbíteros y fieles; e impulsar medidas de identificación y prevención que ayuden a los católicos a reconocer a los ministros y lugares de culto legítimamente vinculados a la Iglesia.El documento también desarrolla orientaciones canónicas relacionadas con la celebración de los sacramentos y recuerda criterios legales que deben orientar el trato con las demás entidades religiosas, siempre dentro del respeto por la libertad religiosa garantizada por la Constitución y la legislación colombiana. En este ámbito, exhorta a evitar expresiones peyorativas o descalificaciones hacia otras comunidades religiosas y a actuar con prudencia, respeto y rigor jurídico.Un aporte para la vida pastoral de la Iglesia en ColombiaCon esta publicación, la Conferencia Episcopal de Colombia ofrece un recurso de consulta para obispos, presbíteros, diáconos, religiosos, agentes de pastoral y demás responsables de la acción evangelizadora, favoreciendo un discernimiento pastoral informado y una respuesta coherente con la doctrina de la Iglesia, el derecho canónico y el ordenamiento jurídico colombiano.¿Dónde adquirir la publicación?La publicación "Orientaciones Pastorales para el trato con Entidades Religiosas y Grupos que no están en plena comunión con la Iglesia Católica" ya se encuentra disponible en formato impreso a través de la Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia.Los interesados pueden realizar sus pedidos a través de los siguientes canales:WhatsApp: 313 880 8447Correo electrónico: libreria@cec.org.coPBX: (601) 915 7779, extensión 125Horario de atención: Lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:30 p.m. y de 1:30 p.m. a 4:30 p.m.Vea el mensaje del padre Carlos Guillermo Arias:

Mié 22 Jul 2026

Lectores, acólitos y catequistas: nueva publicación orienta su formación y servicio en la Iglesia colombiana

La publicación ofrece criterios pastorales, formativos y disciplinares para la implementación de los ministerios instituidos de lector, acólito y catequista en las jurisdicciones eclesiásticas del país, como un aporte al fortalecimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia.La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comisión Episcopal y el Departamento de Catequesis y Animación Bíblica, presenta la publicación "Orientaciones para el fomento y la renovación de los servicios y ministerios bautismales", un documento que busca ofrecer a las Iglesias particulares del país criterios comunes para fortalecer la participación de los fieles en la misión evangelizadora mediante los ministerios instituidos del lector, acólito y catequista.La obra surge en el contexto de la renovación impulsada por el Papa Francisco con la institución del Ministerio del Catequista, mediante el motu proprio Antiquum ministerium (2021), y recoge también el camino de reflexión adelantado por el Episcopado Colombiano para promover una Iglesia cada vez más sinodal, participativa y misionera.Según explica el padre Francisco León Oquendo Góez, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la Conferencia Episcopal de Colombia, esta publicación constituye una herramienta pastoral que reúne los fundamentos bíblicos, teológicos y magisteriales de los ministerios bautismales, además de ofrecer orientaciones concretas para su implementación en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país."Este documento reúne los fundamentos bíblicos y teológicos de los ministerios bautismales, define las funciones y el perfil de cada ministerio, presenta los itinerarios formativos y ofrece orientaciones disciplinarias para su implementación en las jurisdicciones eclesiásticas del país".Una guía para fortalecer la vida pastoral de las diócesisEl documento está dirigido especialmente a obispos, delegados de catequesis, párrocos, formadores y catequistas, así como a todos los fieles que actualmente prestan un servicio eclesial o desean prepararse para asumir alguno de los ministerios instituidos.Entre sus principales aportes se encuentran:-una fundamentación bíblica e histórica sobre la riqueza ministerial presente desde los orígenes de la Iglesia;-una síntesis del Magisterio reciente sobre los ministerios bautismales, especialmente a partir del Concilio Vaticano II y de los pontificados de san Pablo VI, san Juan Pablo II, Benedicto XVI, el Papa Francisco y el Papa León XIV;-la definición del perfil, las funciones y el campo de acción de los ministerios instituidos del lector, acólito y catequista;-propuestas de itinerarios formativos para el discernimiento y preparación de quienes sean llamados a estos ministerios;-criterios pastorales, canónicos y disciplinares para que cada obispo implemente estas orientaciones en su Iglesia particular.El texto recuerda que corresponde a cada obispo adaptar estas orientaciones a la realidad pastoral de su diócesis, estableciendo las normas y procesos formativos necesarios para su adecuada aplicación.El ministerio instituido del catequista, una de las principales novedadesUno de los aspectos más significativos de esta publicación es la incorporación del ministerio instituido del catequista, establecido por el Papa Francisco en 2021, como parte de las orientaciones oficiales para la Iglesia en Colombia.Para el padre Francisco Oquendo, esta constituye una de las principales novedades del documento:"Las novedades de las orientaciones están en que define con claridad el perfil, las funciones y el servicio de cada uno de los tres ministerios instituidos, y en que le regala a la Iglesia en Colombia el nuevo ministerio del catequista: ministro con una función específica para una Iglesia sinodal, que es comunión, participativa y misionera".El documento presenta al catequista como un servidor llamado a colaborar de manera estable en el anuncio, la transmisión y la maduración de la fe, acompañando los procesos de iniciación cristiana y fortaleciendo la vida evangelizadora de las comunidades, siempre en comunión con los pastores y conforme a las orientaciones de cada Iglesia particular.Un aporte para la evangelización y la formación de las comunidadesLas orientaciones insisten en que el fortalecimiento de los ministerios bautismales no responde únicamente a necesidades organizativas, sino que expresa la vocación de todos los bautizados a participar activamente en la misión de la Iglesia.En este sentido, el documento busca impulsar procesos pastorales que favorezcan una mejor iniciación y maduración de la vida cristiana, promoviendo el discernimiento de los carismas y una participación más corresponsable de los laicos en la acción evangelizadora.En palabras del padre Oquendo:"Esperamos que el ministerio instituido de lector, de acólito y de catequista tenga un impacto muy grande en nuestros procesos de evangelización, en nuestros procesos de iniciación a la vida cristiana y de maduración a la vida cristiana".Asimismo, el sacerdote recuerda una de las recientes enseñanzas del Papa León XIV, quien ha señalado que la catequesis constituye una prioridad irrenunciable para todos los pastores y está llamada a ocupar un lugar central en la acción evangelizadora de la Iglesia, favoreciendo una fe comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente.¿Dónde adquirir la publicación?La publicación "Orientaciones para el fomento y la renovación de los servicios y ministerios bautismales" ya se encuentra disponible en formato impreso a través de la Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia.Los interesados pueden realizar sus pedidos a través de los siguientes canales:WhatsApp: 313 880 8447Correo electrónico: libreria@cec.org.coPBX: (601) 915 7779, extensión 125Horario de atención: Lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:30 p.m. y de 1:30 p.m. a 4:30 p.m.Vea el mensaje del padre Francisco Oquendo:

Mar 14 Jul 2026

Papa León XIV designa a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó

El Papa León XIV designó a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, obispo de la Diócesis de Caldas, como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó, mientras el obispo electo, Diego Luis Rendón Urrea, recibe la ordenación episcopal y toma posesión canónica de esta Iglesia particular.Con esta designación, el Santo Padre garantiza la continuidad del gobierno pastoral de la diócesis durante el período de transición entre el ministerio de monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago y el inicio del servicio episcopal de su sucesor.Monseñor Juan Fernando Franco Sánchez continuará al frente de la Diócesis de Caldas y, de manera simultánea, ejercerá temporalmente la responsabilidad de administrador apostólico de la Diócesis de Jericó hasta la posesión canónica del nuevo obispo.La Diócesis de Caldas y la Diócesis de Jericó hacen parte de la Provincia Eclesiástica de Medellín y mantienen una estrecha relación pastoral por su cercanía geográfica y eclesial en el departamento de Antioquia.

Mar 14 Jul 2026

La Eucaristía: centro de la vida eclesial

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Caminamos juntos en la celebración de los 70 años de nuestra Diócesis de Cúcuta, sostenidos por la gracia de Dios y fortalecidos por la Eucaristía; el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha alimentado en esta historia de fe, esperanza y caridad y nos ha ayudado a construir esta Iglesia Particular, porque “del Misterio Pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del Misterio Pascual, está en el centro de la vida eclesial. Se puede observar esto ya desde las primeras imágenes de la Iglesia: acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones” (Ecclesia de Eucharistia 1).La Iglesia vive de la Eucaristía, recibe del sacramento de nuestra fe la gracia para ser comunidad de creyentes que tiene su meta en la vida eterna. Por eso, también la Eucaristía nos abre el camino a la eternidad: “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día” (Jn 6, 54); de tal manera, que la Eucaristía tiene que ocupar un lugar central en nuestra vida cristiana. Así lo enseñó el Concilio Vaticano II cuando afirmó que “la Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana” (LG 11) y “fuente y cima de toda evangelización” (Presbyterorum Ordinis 5), camino evangelizador que estamos recorriendo en nuestra diócesis en salida misionera.Somos conscientes que hoy estamos recogiendo los frutos de la siembra del Evangelio en estos años de historia. Pero tenemos que reconocer que en esa siembra nunca ha faltado la Eucaristía, como el milagro más grande del mundo; por eso, no tenemos que esperar milagros o manifestaciones extraordinarias en nuestra vida de fe, porque en la Eucaristía tenemos al que es todo, a Jesucristo nuestro Señor, tal como nos lo ha enseñado el Concilio: “la Sagrada Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo” (PO 5).El camino de nuestra fe fortalecido con el sacramento de la Eucaristía nos debe llevar a una experiencia profunda de amor, porque la Eucaristía es escuela de caridad, de perdón y reconciliación. Es indispensable en los momentos actuales, cuando la humanidad está desgarrada por odios, violencias, resentimientos, rencores y venganzas, que están destruyendo y dividiendo la vida de las personas, de las familias y de la sociedad, que se percibe desmoronada y abatida por la falta de Dios en el corazón de cada persona que deja entrar toda clase de males. Nuestra ciudad y nuestra región padece muchas divisiones que producen violencia. Frente a este mal que nos agobia, la historia diocesana da razón que la Eucaristía crea la comunidad, la construye día a día y la sostiene por siempre en comunión, “la Eucaristía crea comunión y educa a la comunión” (Ecclesia de Eucharistia 40).Frente a tantas incertidumbres y dificultades que pretenden desanimar a quienes trabajan por el establecimiento del bien y la comunión entre los pueblos, es necesario que brille la esperanza cristiana. Ella, necesariamente tendrá que brotar de la Eucaristía, que cura todas las heridas provocadas por el mal y el pecado que se arraiga en la vida personal y social. Pero también, sana la desesperación en la que podemos caer, frente a tanto mal y violencia en el mundo y en nuestra región, donde la vida humana es pisoteada, destruida y el ser humano es manipulado por todas las formas de mal que quieren arraigarse en la sociedad. Somos curados de la división y del mal, con la Eucaristía, sacramento de la fe y de la comunión, que es forma superior de oración que ilumina la historia personal como historia de salvación, donde Dios está siempre presente y al centro de cada combate humano, cristiano y espiritual.Esta realidad que vivimos en torno a la Eucaristía se lleva a plenitud en la Iglesia y concretamente en la diócesis; como nos dice el Concilio “ninguna comunidad cristiana se edifica si no tiene su raíz y quicio en la celebración de la Santísima Eucaristía” (LG 11). Realidad que ha profundizado San Juan Pablo II cuando nos ha enseñado que “la Iglesia vive de la Eucaristía” añadiendo además que “esta verdad encierra el núcleo de misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor: he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”(Ecclesia de Eucharistia 1).Agradecidos con Dios por los 70 años de vida diocesana, reconozcamos el don de la Eucaristía que nos permite seguir caminando juntos, cumpliendo con el mandato misionero: “vayan y hagan discípulos” fortaleciendo la comunidad eclesial, de la cual la Eucaristía es el centro que nos ayuda a vivir en comunión, participación y misión. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, nos alcancen del Señor todas las gracias y bendiciones necesarias, para reconocerlo en la Sagrada Eucaristía, que es el sacramento de nuestra fe, que nos relaciona íntimamente con la Iglesia y con cada creyente que comulga el día del Señor en gracia de Dios.En unión de oraciones, reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Sáb 11 Jul 2026

Iglesia en Colombia plantea criterios para la renovación de la formación sacerdotal tras la CXXI Asamblea del Episcopado

Cinco días de oración, discernimiento, escucha y trabajo conjunto dejaron una convicción compartida entre los obispos de Colombia y los invitados especiales que participaron en la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano: renovar la formación de los futuros sacerdotes es una tarea urgente para responder a los desafíos actuales de la Iglesia y del país.Del 6 al 10 de julio, más de 90 obispos, junto con rectores de seminarios, seminaristas, religiosos, laicos y profesionales vinculados a los procesos formativos, reflexionaron sobre el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera", en un ejercicio inédito de escucha y discernimiento compartido que permitió identificar retos, fortalecer consensos y proyectar caminos concretos para los seminarios de Colombia.El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, destacó que uno de los principales frutos de la Asamblea fue confirmar la necesidad de seguir fortaleciendo una formación humana integral, capaz de preparar sacerdotes cercanos a las personas y a las realidades de sus comunidades."Constatamos que vamos avanzando, vamos tomando conciencia del valor de la formación humana integral de nuestros candidatos al ministerio sacerdotal, que sean personas cada vez más cercanas a las necesidades y preocupaciones de nuestras comunidades".El Arzobispo de Cartagena afirmó que la Iglesia aspira a formar ministros con una sana madurez humana y afectiva, capaces de construir relaciones fraternas con las distintas vocaciones del Pueblo de Dios, comprometidos con la opción preferencial por los pobres y con una auténtica actitud misionera que les permita responder a las periferias existenciales del mundo contemporáneo.Una formación que involucre a toda la IglesiaUno de los consensos más significativos de la Asamblea fue que la formación sacerdotal debe entenderse como una responsabilidad compartida por toda la Iglesia.En este sentido, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, afirmó que el proceso de renovación exige comprender de una manera nueva la identidad del ministerio presbiteral."El presbítero se comprende a sí mismo de manera plena en la vida de la Iglesia y desde el pueblo de Dios. No es una figura que está por encima, al lado o detrás, sino junto al pueblo de Dios."El obispo explicó que esta visión implica una formación en la que participen activamente familias, mujeres, jóvenes, sacerdotes, psicólogos y otros profesionales, de modo que el futuro presbítero aprenda desde el inicio a vivir relaciones eclesiales marcadas por la comunión, la escucha y la corresponsabilidad.Añadió que esta formación debe consolidar una identidad profundamente misionera, con sacerdotes capaces de escuchar, discernir y acompañar las realidades humanas. Asimismo, señaló que el futuro presbítero necesita una intensa vida espiritual que le permita leer los desafíos de su tiempo desde la fe y anunciar el Evangelio con respuestas concretas a las realidades actuales, haciendo presente el rostro misericordioso de Cristo en medio de las comunidades.En la misma línea, el rector del Seminario Mayor de Manizales, padre José Abel Sierra, resaltó que la Asamblea reafirmó la importancia de que toda vocación sacerdotal nazca de un encuentro personal con Jesucristo y crezca gracias al acompañamiento de toda la comunidad eclesial."Es muy importante la cooperación de todos. Son muchas las personas que tienen que ver en esa actividad de formar y acompañar al joven que quiere responder al Señor".También destacó que la cultura del cuidado debe seguir consolidándose en los seminarios para que estos sean ambientes sanos donde quienes serán futuros pastores aprendan también a cuidar de los demás.Comprender mejor a los jóvenes para acompañar sus vocacionesOtro de los acentos de la Asamblea fue la necesidad de renovar la manera como la Iglesia acompaña a las nuevas generaciones.Para monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo de El Banco, uno de los aportes más significativos fue comprender que los jóvenes necesitan ser conocidos desde su historia y no únicamente desde los desafíos propios de su tiempo.Inspirado en el pasaje de los discípulos de Emaús, afirmó que el acompañamiento vocacional exige cercanía, escucha y esperanza, para ayudar a reconstruir la historia personal de cada joven a la luz del Evangelio.Esta perspectiva se complementó con el llamado de monseñor José Camilo Arbeláez Montoya, obispo de Vélez, quien remarcó la necesidad de fortalecer la pastoral vocacional desde edades más tempranas.El prelado señaló que la Iglesia está llamada a acompañar a niños y adolescentes incluso antes de los últimos años del bachillerato, generando procesos continuos que permitan descubrir y madurar la vocación como un verdadero camino de discipulado.Seminarios que respondan a los desafíos del presenteLas reflexiones también coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo el discernimiento vocacional, la preparación de los formadores y la articulación entre las diócesis.Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez, obispo de Apartadó, destacó la importancia de impulsar procesos de discernimiento comunitario y regional que permitan responder de manera conjunta a los desafíos actuales.Por su parte, monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, recordó que las vocaciones nacen en contextos concretos, marcados muchas veces por el sufrimiento y la violencia, pero subrayó que precisamente allí continúa llamando el Señor."Las vocaciones están floreciendo. Aunque no aparecen en el número que quisiéramos, el Señor sigue llamando."Añadió que el gran desafío consiste en consolidar buenos equipos de formadores y comunidades que preparen pastores cercanos al dolor humano y comprometidos con la construcción de esperanza.Desde la vida religiosa, fray Alexander Martínez López, rector del Noviciado de los Agustinos Recoletos, destacó como uno de los mayores frutos de la Asamblea la decisión de fortalecer la formación de los formadores, consolidar criterios más claros para el discernimiento de quienes ingresan a los seminarios y seguir construyendo ambientes seguros desde la cultura del cuidado.Asimismo, valoró especialmente el carácter sinodal del encuentro."Ha sido muy gratificante poder trabajar juntos. Los señores obispos quieren trabajar en sinodalidad y comprenden la necesidad de vincular a todos los agentes de la Iglesia para construir estos proyectos."Una tarea que apenas comienzaLos participantes coincidieron en que las reflexiones desarrolladas durante estos cinco días solo darán fruto si se traducen en procesos concretos dentro de las diócesis y los seminarios del país.La psicóloga del Seminario Diocesano de Girardota, María Paula Zuleta Rendón, destacó la importancia de fortalecer el acompañamiento desde las etapas iniciales del discernimiento vocacional y recordó que la formación integral comienza desde los procesos de selección y continúa durante todo el camino formativo.Por su parte, el seminarista Juan Manuel Mendoza García, del Seminario Mayor Los Doce Apóstoles de Buga, valoró la posibilidad de ser parte de la reflexión de esta semana, como una riqueza para su proceso. Afirmó que una de las mayores enseñanzas de la Asamblea fue comprender que la formación sacerdotal es una responsabilidad de toda la Iglesia."Todo el proceso de formación no solamente les compete a los obispos y a los formadores; es una corresponsabilidad de toda la Iglesia."Con la clausura de la CXXI Asamblea Plenaria concluye el trabajo desarrollado durante estos cinco días en Bogotá, pero comienza una nueva etapa para las diócesis, provincias eclesiásticas y seminarios de Colombia. Los aprendizajes, desafíos y compromisos asumidos durante este encuentro serán ahora el punto de partida para seguir fortaleciendo una formación sacerdotal que, desde la comunión, el discernimiento y la misión, prepare pastores según el corazón de Cristo para responder a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través de la última emisión del informativo ‘Así va la Asamblea’: