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obispos colombianos

Jue 11 Sep 2025

Luto en el Episcopado Colombiano: falleció monseñor Libardo Ramírez Gómez

En esperanza cristiana, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) comunica el fallecimiento de monseñor José Libardo Ramírez Gómez, Obispo Emérito de la Diócesis de Garzón, quien partió a la Casa del Padre este 11 jueves de septiembre.La noticia de su Pascua a la vida eterna es recibida por los obispos colombianos en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza, un momento que reaviva la fe en Cristo Resucitado y la confianza en Sus promesas. En su mensaje, la CEC recuerda las palabras del Papa Francisco en la Bula Spes non confundit: “¿Qué será de nosotros, entonces, después de la muerte? Más allá de este umbral está la vida eterna con Jesús, que consiste en la plena comunión con Dios”.Una vida dedicada al servicio de la IglesiaMonseñor Libardo Ramírez Gómez nació en la fe y se formó para servirla. Fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Garzón el 26 de mayo de 1956, tras completar sus estudios de filosofía y teología en el Seminario Mayor de esa ciudad. Obtuvo su Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Lateranense en la ciudad de Roma.Su ministerio episcopal inició el 20 de mayo de 1972, cuando fue nombrado obispo de la Diócesis de Armenia, rol que ejerció con dedicación hasta el 6 de diciembre de 1986, tras ser nombrado obispo de la Diócesis de Garzón, donde pastoreó hasta el 30 de abril de 2003, fecha en la que el Papa San Juan Pablo II aceptó su renuncia por alcanzar el límite de edad.Un legado de servicio nacional y académicoDentro de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Ramírez Gómez dejó una huella significativa. Perteneció a la Comisión Episcopal de Estado Laical, que lo tuvo como representante en el Sínodo de Obispos de 1987 en Roma, dedicado a “La vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”.Su profundización en Derecho Canónico encontró un cauce fundamental en su labor como Presidente y Moderador del Tribunal Eclesiástico Único de Apelación para Colombia, institución a la que dedicó su pasión evangelizadora y su competencia académica. Incluso durante su emeritud, se mantuvo activo como articulista de opinión en diversos medios de prensa escrita.Un recuerdo fraterno y una despedida en la feLos obispos colombianos lo recuerdan con afecto y admiración, describiéndolo como un “hombre de Iglesia, gran amigo, excelente pastor, hombre de Dios”. La CEC extiende sus condolencias y eleva sus oraciones por el eterno descanso de su alma, encomendando también a la familia Ramírez Gómez y a las diócesis de Armenia y Garzón, que atestiguaron de su incansable labor pastoral.La Pascua de monseñor Libardo es un motivo de acción de gracias al Buen Pastor por el don de su vida y ministerio. Se le despide como un Peregrino de Esperanza, con la fe puesta en Cristo Resucitado, y se le encomienda a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de San José.

Lun 1 Sep 2025

En septiembre Colombia se une para “Arropar la vida con dignidad y esperanza”: inicia la 38ª Semana por la Paz

Con el lema “Arropemos la vida con dignidad y esperanza”, inició este lunes 1 de septiembre la 38ª Semana por la Paz, una de las apuestasmás importantes del país, que, este año, extenderá sus actividades durante todo el mes. La iniciativa, animada por la Iglesia Católica y más de 100 organizaciones sociales, se erige como un puente de esperanza que empieza a ser construido desde los territorios, ante la violencia y la fragmentación social que hoy generan tanto dolor e incertidumbre en el país.El lanzamiento oficial se realizó el pasado 27 de agosto en la sede del Episcopado Colombiano en Bogotá. Fue liderado por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana y contó con la participación de representantes de la Iglesia, REDEPAZ, el Consejo Nacional de Paz, la cooperación internacional y múltiples organizaciones sociales.Al cierre del evento, se realizó “la primera puntada” en “la colcha de la paz que arropa la vida”, un acto simbólico de esta creación conjunta; un ejercicio artesanal que se replicará en toda Colombia y que buscará visibilizar el trabajo colectivo de cientos de organizaciones e iniciativas que mantienen viva la paz en los territorios.Un llamado a la acción y la cercaníaEl padre Raúl Ortiz Toro, Secretario Adjunto de la Conferencia Episcopal de Colombia, explicó el sentido del lema: “Arropar significa ser cercanos, cuidar al otro, estar pendientes de lo que también el otro necesita, pero sobre todo, con dignidad...Que no nos dejemos vencer, que sigamos luchando, porque la esperanza nos ayuda a no perder la fuerza, la motivación”.Por su parte, monseñor Héctor Fabio Henao, delegado de los Obispos para las relaciones Iglesia-Estado, señaló la relevancia de esta iniciativa: “Es urgente sacar la violencia del mundo, de la política y de la vida social del país. Y por otra parte, tenemos que encontrar el camino de la paz, redescubrir el camino de la paz es un desafío para toda la sociedad colombiana”.El rol de la sociedad civil y la comunidad internacionalEl evento contó con la intervención del Comisionado de Paz, Otty Patiño, quien se dirigió a las organizaciones sociales que hacen parte de Semana por la Paz e hizo referencia al estado actual de los diálogos con actores armados:“Todo eso tiene que ver con crear una paz real y una paz duradera. Lo que hemos querido hacer hasta ahora es crear procesos cuya irreversibilidad sea tan notable, que al próximo gobierno, sea cualquiera sea la ideología política que tenga, le generen, digamos, no una imposibilidad, pero sí un alto costo devolverse de ahí, echar para atrás”.Por su parte, Cristian Cabrera, director de REDEPAZ enfatizó en la tarea colectiva: “Tenemos la responsabilidad de reflexionar sobre el mañana que queremos dejar, un mañana donde nuestros niños y niñas crezcan libres del miedo, donde sus juegos y sueños no sean interrumpidos por la violencia, sino que sean acompañados por oportunidades”.El padre Ortiz Toro también destacó el papel crucial de las regiones: “Y en regiones de periferia, precisamente por estar tan lejanas del centro, resultan siendo, “el caldo de cultivo” para los actores armados. Y por eso allá también hay comunidades que son gestoras de paz”.El apoyo internacional también estuvo presente durante el lanzamiento. Fabián Hayos, jefe de misión adjunto de la Embajada Suiza, reiteró el compromiso de su país: “Desde hace 25 años el compromiso con la paz ha sido una prioridad para la presencia suiza en Colombia. Contribuimos a la construcción de paz mediante el acompañamiento a procesos de diálogo y negociación, el apoyo a la implementación de acuerdos, incluido el Acuerdo Final de 2016, así como la promoción de la democracia y la participación ciudadana”.Un legado histórico que mira al futuro con esperanzaLa Semana por la Paz nació en 1987 como una respuesta ética frente al asesinato de líderes en los territorios, los ataques a comunidades y la exclusión impuesta por la guerra. Hoy, es un legado histórico para la pedagogía, la memoria histórica y la construcción de consensos mínimos que le permiten al país avanzar hacia una paz duradera y con justicia social.Ángela Jaramillo, líder de Semana por la Paz, hizo un llamado a la movilización ciudadana dese iniciativas como esta: “Colombia, lamentablemente, necesita que sigamos realizando Semana por la Paz, que la ciudadanía siga levantando su voz y diciendo no más a la guerra, no más armas, no más conflicto. Todas y todos podemos levantar nuestra voz, pero sobre todo tejer diálogos para arropar la vida con dignidad y esperanza. La Semana por la Paz nos ofrece la oportunidad de mirar juntos y juntas hacia atrás los pequeños y grandes logros y a los obstáculos superados. Y de la misma manera, es una oportunidad para mirar hacia adelante, hacia el futuro que queremos construir como sociedad”.Las actividades que se realizarán durante este mes septiembre en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país incluirán momentos celebrativos, foros, encuentros comunitarios, actos culturales y expresiones artísticas, que buscan visibilizar las resistencias locales, activar la participación ciudadana y reafirmar que la paz se construye desde los territorios.Pronunciamiento oficial de lanzamiento Semana por la Paz 2025Al cierre del evento de lanzamiento, los voceros leyeron una mensaje que recuerda que Semana por la Paz se reconoce como un escenario estratégico de pedagogía y movilización ciudadana para transformar las causas estructurales de la violencia y trabajar por una paz duradera con justicia social.Vea a continuación el informe audiovisual sobre el lanzamiento de Semana por la Paz 2025:Si desea acceder al material comunicativo o conocer en detalle las actividades programadas a nivel nacional durante Semana por la Paz 2025, haga clic aquí.

Lun 1 Sep 2025

Con un llamado a ser "misionero de la armonía", monseñor Germán Barbosa Mora asume como obispo auxiliar de Bogotá

Con un llamado a ser un "misionero de la armonía en un mundo fragmentado", monseñor Germán Humberto Barbosa Mora fue ordenado obispo auxiliar de Bogotá en una solemne ceremonia en la Catedral Primada. La Eucaristía, que congregó a cientos de fieles, fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.A monseñor Germán Barbosa lo acompañaron doce de sus hermanos en el episcopado, entre ellos, dos representantes de la actual Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC): monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.Un llamado al servicioEn su homilía, el cardenal Rueda Aparicio delineó el perfil del ministerio que inicia monseñor Barbosa Mora: uno centrado en el servicio y no en el honor. “El episcopado no es un honor sino un servicio. No se trata de un camino de poder, sino de un camino de entrega”, afirmó. El purpurado también instó al nuevo obispo a recorrer la gran ciudad y sus periferias para “anunciar la Buena Nueva, sanar corazones heridos y ser testigo de la compasión de Dios”.El Arzobispo de Bogotá exhortó al nuevo Obispo Auxiliar a vivir en comunión, a escuchar los clamores del pueblo y a caminar junto a ellos. “La sinodalidad es el camino que el Espíritu nos pide. Acompaña a tu pueblo con corazón de pastor”, concluyó, confiando su ministerio a la intercesión de la Virgen de Chiquinquirá.Refuerzo para el equipo pastoralCon esta ordenación, monseñor Barbosa inicia su ministerio y se integra oficialmente al equipo episcopal de la Arquidiócesis de Bogotá, donde apoyará la labor del cardenal Rueda Aparicio y de los otros obispos auxiliares, monseñor Edwin Raúl Vanegas Cuervo y monseñor Alejandro Díaz García, en la guía pastoral de la Iglesia en la capital colombiana.El cardenal Rueda concluyó la ceremonia con un mensaje de esperanza: “Hoy, como Iglesia, damos gracias al Señor por el don de un nuevo pastor que, con su vida y ministerio, será sembrador de esperanza en medio de esta ciudad”.La trayectoria del nuevo obispoMonseñor Germán Humberto Barbosa Mora, de 50 años, es bogotano de nacimiento. Fue ordenado sacerdote en el año 2000 y ha desarrollado una vasta trayectoria en la Iglesia, incluyendo servicio en parroquias de Engativá y el rol de vicario episcopal. Su preparación académica incluye un doctorado en Teología Moral obtenido en Roma.Su nombramiento como obispo auxiliar fue oficializado por el Papa León XIV el pasado 20 de junio, asignándole además la sede titular de Uzalensis.Vea a continuación la homilía del cardenal Rueda Aparicio durante esta ceremonia:

Vie 29 Ago 2025

Arzobispos de Colombia se unirán a la Semana de la Evangelización en Santa Marta, en el marco de los 500 años de la Diócesis

La ciudad de Santa Marta se prepara para vivir una jornada histórica de fe y reflexión pastoral del 30 de agosto al 6 de septiembre de 2025, con la celebración de la Semana de la Evangelización 2025, liderada por monseñor José Mario Bacci, obispo de la Diócesis. Un hecho clave en esta celebración será la presencia y participación activa de los catorce arzobispos de Colombia, quienes, por primera vez, celebrarán su reunión de Comisión Permanente en ‘La Perla de América’ y se unirán a las actividades evangelizadoras.La conjunción de estos dos importantes acontecimientos —la Semana de la Evangelización y la reunión de los prelados— convierte a Santa Marta en epicentro de la vida eclesial del país, lo que cobra aún más relevancia en el marco de la conmemoración de los 500 años de la fundación de la capital del departamento del Magdalena.Presencia y labor pastoral de los ArzobisposDel 3 al 6 de septiembre, los catorce Arzobispos, miembros de la Comisión Permanente de la CEC, desarrollarán su agenda de trabajo institucional en la ciudad. Sin embargo, su visita trasciende lo administrativo para convertirse en un gesto concreto de comunión y cercanía con el pueblo de Dios.El jueves 4 de septiembre marcará un hito de fraternidad, ya que cada uno de los prelados se desplazará a diferentes parroquias de Santa Marta y municipios aledaños para presidir catequesis, celebrar Eucaristías y sostener encuentros fraternos con feligreses, agentes de pastoral y comunidades. Esta dispersión misionera de los obispos por el territorio diocesano subraya el carácter nacional del evento y el compromiso de la Iglesia colombiana con la evangelización.La Semana de la Evangelización: formación, diálogo y misiónBajo el liderazgo de monseñor Bacci, la Semana de la Evangelización 2025 se erige como el eje central de las celebraciones, con una agenda robusta diseñada para formar, celebrar y proyectar la misión fundamental de la Iglesia.El evento también contará con la participación de dos destacados invitados internacionales: Monseñor José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante (España), y el padre Juan Carlos Carvajal, Vicerrector de la Universidad San Dámaso de Madrid, quienes impartirán enseñanzas y ponencias a lo largo de la semana.Los momentos más representativos incluyen:-Apertura (Domingo 31 de agosto): Una gran Eucaristía y enseñanza inaugural en el Coliseo Mayor.-Encuentro Iglesia y Sociedad (Viernes 5 de septiembre): Un conversatorio de alto nivel en la Universidad Sergio Arboleda, que reunirá a obispos, académicos y líderes sociales. Este panel contará con la participación central del cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, quien reflexionará sobre "Iglesia y Sociedad: un encuentro de 500 años". La jornada concluirá con una solemne Eucaristía presidida por el purpurado en la Catedral Basílica.-Clausura (Sábado 6 de septiembre): Un Congreso final con la presentación de las conclusiones del proceso diocesano de escucha, una peregrinación multitudinaria y una gran Eucaristía de clausura en la Catedral Basílica.Relevancia y legadoLa relevancia de esta semana radica en su capacidad de aunar el trabajo pastoral de la máxima instancia directiva del episcopado colombiano con una iniciativa diocesana de profundo calado espiritual y social. No es solo una celebración local, sino un modelo de comunión eclesial y un faro para la misión continental, que sienta las bases para los desafíos futuros de la Iglesia, incluida la evangelización en la era digital y el turismo religioso como oportunidad de fe y cultura.La Diócesis de Santa Marta extiende una cordial invitación a todos los fieles, medios de comunicación y al público en general a participar de esta experiencia de fe que fortalece la esperanza y renueva el compromiso misionero de la Iglesia en Colombia.Para conocer todos los detalles de la programación, visite el sitio web ofiial de la Diócesis de Santa Marta: www.diocesisdesantamarta.org

Vie 22 Ago 2025

Obispos colombianos condenan con vehemencia atentados terroristas en Cali y en Amalfi, piden justicia y llaman a la paz

Frente a la ola de violencia que sacudió al país este 21 de agosto, con brutales atentados terroristas en el municipio de Amalfi, Antioquia, y en la ciudad de Cali, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y la Arquidiócesis de Cali emitieron contundentes comunicados en los que condenan los actos, claman por justicia y hacen un llamado urgente a la paz.Los ataques, que han dejado al menos 18 personas fallecidas, entre miembros de la Fuerza Pública y civiles, así como 76 personas heridas, han sido atribuidos por las autoridades a grupos armados ilegales que operan en las regiones, generando una profunda alarma nacional por el recrudecimiento de la violencia.Un duelo que comparte la naciónLa Conferencia Episcopal de Colombia, en un mensaje firmado por la Comunidad de Presidencia, condenó con vehemencia los atentados terroristas y extendió sus “sentimientos de solidaridad” a las familias de las víctimas “en estos momentos en los que la violencia sigue tocando a las puertas de los hogares colombianos sembrando dolor y desesperanza”.Los obispos también hacen un llamado directo a todos los actores del conflicto para que abandonen “el sendero de la muerte y recorrer el camino del respeto a la vida que dignifica y hace posible el verdadero desarrollo humano”.Además, piden a las autoridades del Estado intensificar la seguridad y el cuidado integral de la población civil, situando la protección de los ciudadanos como una prioridad ineludible.El grito de Cali: un llamado contra la impunidadPor su parte, en la noche del jueves 21 de agosto, el arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, emitió un comunicado donde detalló el impacto de la violencia en su ciudad. El prelado recogió el clamor de una ciudad que “nuevamente sienten el atronador ruido de las explosiones de bombas que acaban vidas humanas”.En su mensaje, citado literalmente por la CEC, el arzobispo expresó el dolor compartido: “Nos duele la pérdida de vidas humanas…Nos duele el sentimiento de incertidumbre y miedo…Nos duele la descomposición social y ética”. Hizo hincapié en que este es el cuarto atentado terrorista en Cali este año, una situación que se agrava con el flagelo del secuestro en el Valle del Cauca.Monseñor Luis Fernando fue contundente al exigir justicia: “La impunidad no puede volverse un paisaje. Pedimos que actúe con vehemencia la justicia para que quienes planean, deciden y realizan estos actos criminales sean sometidos a ella”.Un llamado universal a la oración y el ayunoAmbas declaraciones eclesiales se alinean con el llamado del Papa León XIV, quien convocó para este 22 de agosto a una jornada mundial de “ayuno y oración para suplicar al Señor que nos conceda paz y justicia, y la capacidad de enjugar las lágrimas de los que sufren”.En sintonía con este pedido, el Arzobispo de Cali celebró una Eucaristía por la paz al medio día de este viernes en la Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol. También instó a “implorar la paz del Resucitado” en todas las parroquias de su arquidiócesis.El pedido final de la Conferencia Episcopal es un mensaje de esperanza; confián “a la intercesión de María, Reina de la Paz, el difícil momento que atravesamos como nación y la búsqueda conjunta de salidas que hagan posible reavivar la esperanza por los caminos del perdón, la reconciliación y la paz”.

Mar 19 Ago 2025

Monseñor Nel Beltrán: ¡Audaz y temerario!

Por Pbro. Rafael Castillo - La ciudad de Sincelejo, la provincia eclesiástica de Cartagena, la Región Caribe y Colombia, dan gracias por la vida y el testimonio de monseñor Nel Beltrán Santamaría, recientemente fallecido en la ciudad de Bucaramanga y llevado a Sincelejo donde descansa en la Catedral San Francisco de Asís.Cuando monseñor Nel llegó a Sincelejo, corría el año 1992 y casi toda la acción pastoral de la Iglesia estaba centrada en la celebración del V centenario de la Evangelización. Las Iglesias del Caribe, dábamos gracias a Dios por el don de la fe recibida; nos deteníamos con mirada pastoral sobre el mundo que debíamos evangelizar y emprendíamos, escuchando a San Juan Pablo II, el llamado a un nuevo impulso evangelizador, que fuera novedoso en sus métodos, en sus expresiones y en su ardor.De monseñor Nel solo sabíamos que era santandereano; que había sido director nacional de la Pastoral Social y que era un hombre de Iglesia que generaba confianza, tanto para el Gobierno como para la coordinadora guerrillera Simón Bolívar, en la mesa de diálogos de Tlaxcala. Entrar a Sincelejo con un sombrero vueltiao significó un buen comienzo. ¿De su servicio pastoral en Sincelejo y la Región Caribe, qué podemos reconocer y debemos preservar con memoria agradecida?Su solicitud por su diócesis de Sincelejo, por la provincia eclesiástica de Cartagena y por la Región Caribe. Era un obispo con tino y con tacto, pero sobre todo con olfato pastoral. Un signo de ello fue el acompañamiento que daba a las distintas áreas de la pastoral; el dinamismo que le imprimía a las asambleas provinciales de pastoral; su voz profética y sus pronunciamientos frente al sufrimiento y el dolor de las comunidades y víctimas de la confrontación armada, su paciencia, que fue perseverancia, a la hora de acompañar esos diálogos, no fáciles, que propiciaran mejores tiempos de convivencia y de paz. Igualmente, su acierto para crear instancias y mecanismos que respondieran a los grandes desafíos de la provincia y la región. Todo ello gracias a su capacidad para articular la institucionalidad y la academia; el sector privado y la sociedad civil, la Iglesia y la cooperación internacional en función del Bien Común y la Vida Digna.Pero monseñor Nel no solo fue un hombre de provincia eclesiástica y de Región Caribe. También fue un hombre de Nación en su servicio a la reconciliación. Siempre abordó la reconciliación desde una perspectiva centrada en el perdón, la justicia social y la transformación de las personas. Siempre supo poner el énfasis en el reconocimiento del daño causado, tanto a nivel individual como colectivo, sin dejar de invitar a trabajar en la sanación de las heridas a través de la misericordia y la aceptación de unos y de otros. Como pastor no tuvo miedo a correr riesgos, a ser incomprendido y difamado. Fue audaz para iniciar y temerario al avanzar.La pesada cruz que le tocó cargar no logró paralizarlo. Su pastoreo fue un pastoreo consciente de que había que correr riesgos y de que había que actuar con audacia si se quería una renovación creativa y unos cambios que generaran nuevos relacionamientos. Como hombre del concilio vaticano II, nunca tuvo miedo a la novedad. Precisamente porque el Concilio Vaticano II afirmó, de manera rotunda, que en la Iglesia tenía que haber una constante reforma, porque, como institución humana, la necesita permanentemente.Por eso fueron muy bien acogidas sus palabras aquel 18 de octubre de 2012 cuando la provincia eclesiástica de Cartagena celebró los 50 años del Concilio: “Un legado del Vaticano II ha sido el valor del dialogo en una sociedad polarizada, pluralista y con miedo, así como la debida valoración de las riquezas culturales para humanizar el mundo. El seguimiento a Cristo en nuestra Provincia Eclesiástica lo haremos no solo con los que son hermanos y compañeros de camino, sino con todos, valorando y recuperando nuestras identidades y tradiciones e incorporando nuestros lenguajes en la liturgia. Este será el camino para garantizar la vigencia de una fe que, en el mandato misionero del Señor, está pensada para llegar ‘hasta los confines de la tierra’” (Hechos 1,8).La complejidad de su diócesis, como la exigencia de los encargos pastorales y su interés por la evangelización de las relaciones sociales y políticas, lo llevaron a asumir las tensiones y conflictos que son propios de la fidelidad al evangelio. En su sala de juntas cabía todo el mapa de actores de la diócesis; de Montes de María; actores desmovilizados; la institucionalidad publica y esa permanente mesa humanitaria con todas las agencias de cooperación presentes en el territorio y que tanto bien hizo. Esa mesa humanitaria, en casa del obispo, hoy, bien podría llamarse el buen signo de una muy buena praxis sinodal. También su tiempo y dedicación a la red montemariana como a las distintas organizaciones de la sociedad civil marcaron un hito de su actitud de escucha y acogida frente a aquellas voces que gritaban y tocaban las puertas del obispo.Estos espacios, transformadores de relaciones y que hicieron de la confianza un valor social, fueron los que le permitieron a monseñor Nel, en su trabajo por la paz y en su facilitación de muchos diálogos, no callar porque era necesario hablar; no cohibirse, porque era necesario intervenir sin perder la prudencia; no rehuir a los debates sobre cuestiones complicadas, para evitar planteamientos que pudieran inquietar; y a no preferir, ni la adhesión rutinaria, ni las complacencias, para no tener problemas ni disgustos.Fue un pastor que supo anteponer la misericordia por encima de todo, consciente de que la Iglesia no ha recibido el ministerio del juicio y la condena, sino el ministerio de la reconciliación. Por eso en su casa y en la curia de Sincelejo cabían todos. Por eso no faltó quien también dijera de monseñor Nel, al ver que excombatientes de uno y otro bando lo buscaban, que el obispo de Sincelejo andaba en malas compañías, cuando solo buscaba restaurar vidas y relaciones.Retomo las palabras que me dijo Manuel Medrano, hombre de radio y cultura, veterano periodista sucreño: “de monseñor Nel también hay que decir que era un hombre profundamente espiritual. Quienes pudimos encontrarnos con Dios, allí en Corozal, en el seminario, bajo el liderazgo y orientación de nuestro obispo, sabemos que es lo mejor que nos ha pasado en la vida”.Pbro. Rafael Castillo Torres Sacerdote Arquidiócesis de Cartagena - Rector de la Catedral Basílica Menor Santa Catalina de Alejandría.

Mar 12 Ago 2025

Luto en el Episcopado Colombiano: Falleció monseñor Nel Hedye Beltrán Santamaría, obispo emérito de Sincelejo

A sus 84 años de edad falleció monseñor Nel Heyde Beltrán Santamaría, Obispo Emérito de Sincelejo. Su partida a la Casa del Padre se produjo pasado el medio día de este martes 12 de agosto, en la ciudad de Bucaramanga. La Conferencia Episcopal de Colombia se une en oración rogando al Señor para que reciba en su glorioso Reino a nuestro pastor, quien entregó su vida al servicio de la Iglesia, destacando su misión en favor de la paz, por la que le fue otorgado el Premio Nacional de Paz en el año 2011.Las exequias de monseñor se llevarán a cabo en Bucaramanga y luego en Sincelejo, donde será sepultado.Monseñor Nel Heyde fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1964 en Barrancabermeja, después de estudiar Filosofía en el Seminario Mayor de Pamplona y Teología en la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, donde consiguió la Licenciatura en Teología. Prosiguió sus estudios en Roma donde obtuvo la Licenciatura en Sociología en la Pontificia Universidad de Santo Tomás y el Doctorado en Teología Moral en el Pontificio Ateneo de San Alfonso.En el ejercicio de su ministerio episcopal desempeñó roles como:- Vicario Parroquial (San Vicente de Chucurí).- Párroco (Las Granjas y la Catedral en Barrancabermeja).- Asistente del Movimiento “Cursillos de Cristiandad”.- Vicario de Pastoral de la Diócesis de Barrancabermeja- Vicario General de la Diócesis de Barrancabermeja.- Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal de Colombia hasta abril de 1992.- Delegado para el Apostolado del Mar.- Encargado de los Colombianos en el Exterior.- Miembro del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal.- Miembro del Comité de Pastoral Social.- Responsable de la Movilidad Humana en Colombia.- Delegado para la Coordinación de la Pastoral Social.- Coordinador de la Pastoral Provincial de Conjunto.- Presidente de la Fundación Red de Desarrollo y Paz de los Montes de María.El 29 de abril de 1992 Su Santidad el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de Sincelejo, recibió su ordenación sacerdotal el 6 de junio de 1992.El 15 de marzo de 2014, el Papa Francisco aceptó su renuncia al cargo episcopal.

Lun 11 Ago 2025

Monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano asumió oficialmente como tercer obispo de la Diócesis de Granada

Con un profundo sentido de comunión y esperanza, la Diócesis de Granada celebró este sábado la posesión canónica de monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano, quien se convierte en el tercer obispo de esta jurisdicción eclesiástica en ubicada en el departamento del Meta. La ceremonia, realizada en la Catedral Nuestra Señora del Carmen, contó con la presencia del Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, obispos de la provincia eclesiástica de Villavicencio, sacerdotes, diáconos, religiosos y fieles laicos. Además, el obispo emérito de Granada, monseñor José Figueroa Gómez.Una diócesis misionera y resilienteDurante la apertura de la celebración, el padre John Fredy Castaño, sacerdote de esta Iglesia particular, presentó al nuevo obispo la riqueza espiritual y pastoral de la Diócesis de Granada, marcada por su vocación misionera y su compromiso en la reconstrucción del tejido social tras el conflicto armado."Nuestra diócesis tiene sacerdotes prestando servicio en otros lugares desde nuestra pobreza. Contamos con 12 sacerdotes fuera de la diócesis, dos seminaristas en formación y 11 en experiencia pastoral", señaló. Además, resaltó la labor de los diáconos permanentes, los movimientos laicales y la Pastoral Social, que ha acompañado a víctimas y liderado procesos de paz y reconciliación.Dirigiéndose a monseñor Malpica el padre Castaño expresó: "Bienvenido a nuestra diócesis, ahora su diócesis. Somos sus hijos. Acompáñenos, mantenga viva nuestra esperanza y ayúdenos a seguir caminando como pueblo de Dios".Un nombramiento en signo de amor y unidadEl Nuncio Apostólico, monseñor Paolo Rudelli, recordó que este es el primer nombramiento episcopal en Colombia realizado por el Papa León XIV para Colombia, quien, antes de ser elegido Pontífice, ya conocía el proceso desde su rol en el Dicasterio para los Obispos."Este acto, sencillo pero profundo, refleja la unidad con la Iglesia universal", afirmó. Agradeció la presencia de los obispos, en especial la de monseñor José Figueroa, administrador apostólico de la diócesis, y monseñor Héctor Julio, su antecesor.El representante del Santo Padre subrayó el llamado del Papa a vivir en amor y unidad: "Que bajo el pastoreo de monseñor Malpica, esta Iglesia crezca en amor para sanar heridas y ser instrumentos de salvación"."Oren por mí, como yo oro por ustedes"En su homilía, monseñor Malpica Bejarano agradeció la acogida y enfatizó tres aspectos clave de la vida cristiana: la oración, la verdad del Evangelio y la unidad."Hoy ruego a Dios por todos ustedes. Santifíquenos en la verdad, porque en un mundo de relativismos, Cristo es el camino, la verdad y la vida", expresó.Inspirado en el Año Jubilar y el llamado a la sinodalidad, invitó a construir una Iglesia unida: "La unidad debe ser nuestro distintivo: en el presbiterio, en las familias y en toda la diócesis".Un nuevo camino pastoralCon la lectura de las letras apostólicas y la entrega del báculo pastoral, monseñor Malpica asumió oficialmente su ministerio apostólico. Su llegada marca una nueva etapa para una diócesis que, pese a los desafíos, avanza con esperanza y fe.La celebración concluyó con la Eucaristía, donde la comunidad ratificó su compromiso de caminar juntos, bajo el lema que guiará este episcopado: "Amor y unidad".Vea a continuación la transmisión de la ceremonia: