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Actualidad

Mié 18 Mar 2026

Semana por la Vida 2026: Iglesia en Colombia convoca a proteger la dignidad de la vida humana en todas sus etapas

“La vida: don sagrado, dignidad infinita, camino de paz” es el horizonte que inspira la Semana por la Vida 2026, que se celebrará del 22 al 28 de marzo. La iniciativa, promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia a través de su Departamento de Promoción y Defensa de la Vida, invita a diócesis, parroquias, comunidades educativas, movimientos y familias a desarrollar espacios de reflexión, formación y compromiso para proteger, promover y defender la vida humana desde la concepción hasta su fin natural.Para este propósito, la Iglesia en Colombia ha presentado una guía pastoral con orientaciones metodológicas y propuestas concretas de actividades, que buscan fortalecer en el país una auténtica cultura del cuidado y del respeto por la dignidad humana.La vida, fundamento de la paz y de la convivencia socialEl documento recuerda que comprender la vida humana como don primordial del que brotan todos los demás derechos permite reconocer su centralidad en la construcción de una sociedad justa y pacífica. Allí donde la vida es respetada, acogida y protegida —se afirma— florecen la confianza, la solidaridad y la esperanza; mientras que cuando es negada o relativizada, se debilitan las bases mismas del tejido social.En este sentido, la Semana por la Vida se plantea como un proceso formativo y comunitario, que busca ayudar a las personas y comunidades a reflexionar sobre las distintas etapas de la existencia humana y las realidades que hoy amenazan su dignidad.Inspirada en la declaración Dignitas infinita, la propuesta pastoral subraya que la dignidad de la persona no depende de la edad, la salud, la productividad o las circunstancias, sino que pertenece al ser mismo de cada ser humano. Desde esta convicción, la Iglesia no solo anuncia el valor sagrado de la vida, sino que también se compromete a transformar las realidades que la vulneran.Un camino pastoral que recorre las etapas de la vidaLa guía propone desarrollar cinco encuentros comunitarios, que permiten contemplar, reflexionar y actuar frente a los desafíos que enfrenta la vida humana en cada etapa.1. La vida que comienza: acoger y proteger al niño por nacerEl primer encuentro invita a reconocer la vida prenatal como don sagrado y portadora de dignidad infinita, promoviendo una cultura de acogida frente a las prácticas que vulneran esta etapa de la vida.Las comunidades reflexionan sobre la maternidad y la paternidad como vocación de cuidado, así como sobre las situaciones que pueden llevar a muchas mujeres a enfrentar el embarazo en soledad, promoviendo redes de acompañamiento y solidaridad.2. La vida que crece: proteger la infancia y la adolescenciaLa propuesta pastoral llama a fortalecer la corresponsabilidad de familia, Iglesia y sociedad en el cuidado integral de niñas, niños y adolescentes.Entre los desafíos señalados se encuentran las diversas formas de violencia que afectan su desarrollo, como los abusos, los entornos inseguros o los riesgos asociados al mundo digital, promoviendo comunidades capaces de crear entornos seguros, afectivos y formativos.3. Juventud: acompañar los proyectos de vidaEn el tercer encuentro se invita a reconocer a los jóvenes como protagonistas de esperanza y constructores de paz. La reflexión aborda realidades como la exclusión educativa, el desempleo juvenil o la falta de oportunidades, recordando que estas condiciones también constituyen formas de violencia estructural que limitan el desarrollo integral de las nuevas generaciones.4. La adultez: vivir la dignidad desde la responsabilidadLa guía propone redescubrir la adultez como etapa de servicio, compromiso social y construcción del bien común. Las comunidades reflexionan sobre desafíos como la explotación laboral, la corrupción, la violencia intrafamiliar o la cultura del éxito que mide el valor de las personas por su productividad, invitando a vivir la vida adulta con coherencia ética y responsabilidad social.5. La ancianidad: reconocer la sabiduría y proteger la fragilidadEl último encuentro invita a valorar la vejez como etapa de sabiduría, memoria y bendición, reafirmando la dignidad de las personas mayores frente a situaciones de abandono, soledad o exclusión.La propuesta pastoral promueve una cultura que reconozca el papel de los adultos mayores como puente entre generaciones y custodios de la memoria de los pueblos.El Día del Niño por Nacer: signo de esperanzaDentro de la Semana por la Vida, se destaca la celebración del 25 de marzo, Día del Niño por Nacer, fecha que coincide con la Solemnidad de la Anunciación del Señor y recuerda el momento en que María acoge el anuncio de la encarnación de Jesús. La jornada propone celebraciones eucarísticas, peregrinaciones, espacios formativos y gestos solidarios orientados a acompañar a las madres gestantes, apoyar a las familias y renovar el compromiso de defender la vida desde su inicio.Entre las iniciativas sugeridas se encuentran caminatas con la Virgen María, el rezo del Rosario por la vida, conversatorios sobre la dignidad humana y campañas solidarias para apoyar a mujeres embarazadas en situación de dificultad.Una invitación a construir una cultura de la vidaLa Conferencia Episcopal de Colombia anima a las comunidades eclesiales y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a vivir esta Semana por la Vida como un camino de conversión personal y compromiso social, que permita fortalecer el respeto por la vida humana en todas sus etapas.

Mar 17 Mar 2026

Iglesia en la frontera colombo-ecuatoriana alerta sobre crisis social y económica y llama al diálogo entre los países

En medio de las recientes tensiones comerciales y políticas entre Colombia y Ecuador, que han afectado el intercambio económico y el flujo de personas y mercancías en la zona fronteriza, las diócesis de Ipiales y Tulcán hicieron público un comunicado conjunto en el que expresan su profunda preocupación por la situación social, económica y ambiental que atraviesan las comunidades de este territorio binacional. El pronunciamiento pastoral advierte sobre el impacto que esta coyuntura está generando en miles de familias que dependen de la dinámica fronteriza para su sustento.Firmado por monseñor José Saúl Grisales Grisales y monseñor Carlos Washington Yépez Naranjo, el documento señala que en los últimos meses se ha evidenciado "una creciente complejidad en la dinámica" de la frontera sur de Colombia y norte de Ecuador, donde confluyen factores como la presencia de economías ilícitas —narcotráfico, minería ilegal y contrabando—, así como restricciones recientes en el intercambio comercial entre ambos países.Impacto directo en la vida de las comunidadesDe acuerdo con el comunicado, esta situación ha reducido significativamente el tránsito de carga y el flujo económico en el Puente Internacional de Rumichaca, principal conexión terrestre entre ambos países.Los pastores advierten que esta realidad está generando incertidumbre económica y fragilidad social en una región donde comerciantes, agricultores, ganaderos, transportistas, cambistas y trabajadores dependen directamente del movimiento fronterizo para el sustento de sus familias.“En nuestras comunidades fronterizas se vive una realidad marcada por la incertidumbre económica, la fragilidad social y múltiples desafíos que afectan la convivencia y el bienestar de la población”, señalan los obispos en el documento.Preocupación por el avance de economías ilícitasEl comunicado también advierte sobre el impacto creciente de actividades ilegales que deterioran el tejido social y generan graves afectaciones ambientales en la región fronteriza.Según los obispos, estas prácticas “contaminan ríos, degradan ecosistemas y ponen en riesgo la salud y el futuro de quienes habitan estos territorios”. Frente a ello, la Iglesia recuerda un principio ético fundamental: “no es moralmente aceptable que territorios enteros queden expuestos a economías ilegales ni que las comunidades más vulnerables carguen con las consecuencias de la inseguridad, la pobreza o la falta de oportunidades”.Un llamado al diálogo y a la cooperación entre los paísesAnte este panorama, las diócesis de la frontera reiteraron su cercanía con las comunidades afectadas y expresaron su solidaridad con las familias y sectores productivos que hoy enfrentan dificultades.Al mismo tiempo, hicieron un llamado respetuoso a las autoridades de ambos países para fortalecer los espacios de diálogo y cooperación que permitan atender las preocupaciones existentes y encontrar soluciones que favorezcan el bien común.El pronunciamiento también invita a recuperar el espíritu de fraternidad histórica entre los pueblos de la frontera, donde durante generaciones las comunidades de ambos países han construido relaciones humanas, culturales y económicas que hoy siguen siendo fundamentales para la estabilidad de la región.La Iglesia reafirma su compromiso con la paz y el desarrollo humano integralEn el comunicado, los obispos subrayan la urgencia de promover acciones integrales que protejan el territorio, cuiden la creación y ofrezcan alternativas económicas dignas y sostenibles para las comunidades, especialmente para los sectores más vulnerables.Asimismo, exhortan a autoridades civiles, actores sociales y económicos, organizaciones comunitarias y agentes pastorales a fortalecer los caminos del diálogo, la cooperación y la corresponsabilidad para afrontar los desafíos de esta región.“El Evangelio nos llama a promover la paz, la legalidad, el cuidado de la creación y la defensa de la dignidad de la persona humana, del trabajo digno y de la justicia social”, señalan los pastores, quienes reiteran el compromiso de la Iglesia de acompañar a las comunidades y trabajar por la defensa de la vida, la paz y el cuidado de la casa común.Vea a continuación la lectura del comunicado por parte del Obispo de Ipiales:

Lun 16 Mar 2026

Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya asume como noveno obispo de Montería: llama a la fe, la unidad y el desarrollo humano integral

En una solemne celebración eucarística realizada este sábado 14 de marzo en la Catedral San Jerónimo de Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya tomó posesión canónica como nuevo obispo de la Diócesis de Montería, convirtiéndose en el noveno pastor de esta Iglesia particular del departamento de Córdoba.La Eucaristía fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien en representación del Papa León XIV, dio cumplimiento al nombramiento pontificio mediante los ritos propios de la posesión episcopal.La ceremonia congregó a cientos de fieles, sacerdotes, religiosos, seminaristas y autoridades civiles del departamento, así como a doce obispos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, signo visible de la comunión episcopal que caracteriza la vida de la Iglesia. Entre ellos estuvo monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con los pastores de las diócesis que conforman la Provincia Eclesiástica de Cartagena, a la que pertenece Montería.Una Iglesia que acoge a su nuevo pastorDurante las palabras de bienvenida, monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano, quien se desempeñó como administrador apostólico de Montería durante el tiempo de sede vacante, destacó el significado eclesial de este momento para la diócesis y la alegría de las comunidades al recibir a su nuevo pastor.“Hoy lo recibe un departamento pujante, una ciudad perla del Sinú, emprendedora y una diócesis madura. Hoy todo su pueblo le dice: estas tierras son suyas mientras las camine, este cielo es suyo mientras lo contemple y estos corazones son suyos porque lo acogemos como nuestro pastor”, expresó.El prelado también presentó al nuevo obispo la realidad pastoral de la diócesis: un presbiterio comprometido con su pueblo, comunidades parroquiales vivas, religiosos y religiosas que enriquecen la misión evangelizadora, así como jóvenes en camino de formación sacerdotal.Asimismo, destacó la capacidad de las comunidades para responder solidariamente ante las dificultades recientes, como las inundaciones que han afectado a diversos sectores de la región.La cercanía del Papa y la importancia de la unidadAntes de los actos de posesión canónica, el Nuncio Apostólico transmitió el saludo y la cercanía del papa León XIV a la Iglesia que peregrina en Montería y subrayó el significado apostólico del ministerio episcopal.“Esta asamblea eucarística convocada por el Señor Jesús lo acoge como su obispo y pastor con gratitud a Dios y profunda alegría”, afirmó monseñor Rudelli, recordando que el obispo está llamado a ser “garante de la fe, de la unidad y de la tradición que se remonta a Cristo Jesús, Pastor supremo”.El representante pontificio también evocó la solidaridad de la Iglesia con las familias afectadas por las recientes inundaciones en la región, resaltando la respuesta generosa de las comunidades y de las Iglesias hermanas del país.Asimismo, animó a la diócesis a caminar en comunión con su nuevo pastor, recordando palabras del Santo Padre según las cuales toda acción pastoral debe orientarse a que “Cristo sea conocido en la Palabra, encontrado en la oración, amado en la Eucaristía y servido en el pueblo de Dios, especialmente en los más necesitados”.“La Iglesia está para evangelizar”En su primera homilía como obispo de Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo expresó su gratitud por la nueva misión confiada por la Iglesia y manifestó su alegría por comenzar esta etapa pastoral al servicio del pueblo cordobés.“Elevo hoy mi voz a lo más alto del cielo para bendecir, agradecer y poner en las manos divinas esta nueva misión que inicio en esta mi nueva querida Diócesis de Montería”, afirmó.El nuevo obispo recordó que la identidad de la Iglesia está directamente ligada al anuncio del Evangelio.“La Iglesia ha recibido de nuestro Señor Jesucristo un encargo muy importante: ir al mundo entero y proclamar este amor. La Iglesia en el mundo está para evangelizar, para anunciar”, señaló.En este sentido, insistió en que el anuncio del Evangelio se fundamenta ante todo en el testimonio de vida: “El anuncio no es proselitismo, sino un tema de atracción, de contagio personal. El mundo necesita más testigos que predicadores”.Evangelio y compromiso con la dignidad humanaDurante su mensaje pastoral, monseñor Jaramillo también se refirió a los desafíos sociales que atraviesa Colombia, señalando que la fe y la enseñanza de la Iglesia ofrecen criterios para afrontar realidades como la violencia, la corrupción, la pobreza y los desastres naturales que afectan a muchas comunidades.En este contexto, destacó que el anuncio del Evangelio no puede separarse del compromiso con la dignidad humana y el bien común.“La doctrina y enseñanza de la Iglesia y la Palabra de Dios contienen elementos fundamentales para superar las dificultades y llegar al desarrollo humano integral, en donde todos podamos sentarnos en la misma mesa y tratarnos como hermanos”, expresó.El nuevo Obispo de Montería invitó así a las comunidades a seguir construyendo una sociedad más justa y fraterna desde los valores del Evangelio, promoviendo la solidaridad, la reconciliación y la esperanza en medio de los desafíos que vive el país.De Buenaventura a Montería: una nueva misión pastoralAntes de su nombramiento en Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya pastoreó la Diócesis de Buenaventura desde julio de 2017, ministerio que recordó con gratitud durante su homilía.“Vengo de la tierra del Pacífico, en donde por casi nueve años el Señor me regaló una gran comunidad que he amado profundamente y amaré siempre...Vengo con la nostalgia de los pueblos afros, indígenas, campesinos y mestizos que me permitieron ser su pastor y su servidor”, afirmó, evocando la riqueza espiritual de quienes habitan el Puerto.Al iniciar su ministerio en la llamada “Perla del Sinú”, expresó su deseo de ser un pastor cercano a su pueblo.“Le pido a Dios que me ayude a ser un pastor bueno, que vaya en busca de la oveja perdida, que cure las heridas y que pueda cargar sobre sus hombros a quienes están tristes y afligidos”.

Jue 12 Mar 2026

La Iglesia en Colombia proyecta nuevas líneas para su pastoral educativa ante desafíos como la diversidad religiosa, la salud mental y la inteligencia artificial

Delegados de pastoral educativa de 33 jurisdicciones eclesiásticas del país se reunieron en Bogotá para analizar los desafíos actuales del sistema educativo colombiano y proyectar nuevas líneas de acción pastorales que orienten la presencia de la Iglesia en este ámbito.El encuentro, convocado por la Comisión Episcopal de Educación y Culturas y el Departamento de Educación y Culturas del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano, dejó como resultado el inicio de un proceso nacional para construir orientaciones pastorales comunes y desarrollar una investigación sobre el estado de la educación religiosa escolar en el país.Más allá de ser un espacio de reunión anual, el Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral Educativa 2026, realizado del 2 al 4 de marzo en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), se consolidó como un escenario de discernimiento eclesial frente a los cambios que atraviesa hoy el mundo educativo.“El objetivo central del encuentro era aplicar todas las conclusiones del trabajo sinodal a este campo de la pastoral educativa, comprometiéndonos todos a elaborar una carta de navegación, una hoja de ruta para el trabajo conjunto en el sector educativo”, explicó el padre Edilberto Estupiñán, director del Departamento de Educación y Culturas del Episcopado Colombiano.Una pastoral educativa que responde a los desafíos actualesDurante las jornadas de trabajo, los participantes reflexionaron sobre la realidad educativa del país y compartieron experiencias pastorales que se desarrollan en las distintas regiones. Entre los temas centrales abordados estuvieron la diversidad religiosa en las aulas, la salud mental de los estudiantes, la educación socioemocional y el impacto de las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza.Uno de los desafíos destacados fue la necesidad de formar a los docentes de educación religiosa para trabajar en contextos de pluralidad cultural y religiosa.“Los profesores de educación religiosa en este momento están preparándose en el tema del ecumenismo y del diálogo interreligioso para poderlo llevar a cabo en el aula”, señaló el padre Estupiñán.Otro aspecto que generó especial atención fue el papel que están llamados a desempeñar los centros educativos frente al bienestar emocional de los estudiantes. En este sentido, la pastoral educativa busca aportar desde la dimensión espiritual y humana, en diálogo con disciplinas como la psicología y las ciencias de la salud.Asimismo, el encuentro abordó el impacto de las tecnologías emergentes en el ámbito educativo. Para el padre José David Cadavid, delegado de pastoral educativa de la Diócesis de Girardota, uno de los retos actuales consiste en discernir el papel de herramientas como la inteligencia artificial en la formación de los estudiantes.“Uno de los grandes desafíos que hemos evidenciado es cómo la educación religiosa escolar se va desarrollando en entornos donde la inteligencia artificial y las tecnologías representan un escenario cada vez más presente en las aulas”, afirmó.Educación, esperanza y construcción de pazEn medio de un contexto nacional marcado por profundas desigualdades sociales y territoriales, los delegados destacaron el aporte de la pastoral educativa a la construcción de paz y al fortalecimiento de la formación integral de niños, niñas y jóvenes.El padre John Ariel Ruiz, director general de Pastoral Educativa de la diócesis de Granada, señaló que las comunidades educativas están llamadas a convertirse en espacios protectores para las nuevas generaciones.“Nuestras comunidades educativas deben ser entornos de escucha, de formación integral, de diálogo y de construcción de paz en territorios que aún siguen siendo afectados por el conflicto armado”, afirmó.En muchos lugares del país, esta misión se desarrolla también a través de la educación contratada, modalidad mediante la cual entidades de Iglesia administran instituciones educativas oficiales en zonas apartadas. Según Ruiz, esta presencia permite acompañar a miles de niños y niñas en territorios donde, en ocasiones, la Iglesia constituye una de las principales presencias institucionales del Estado.“Es una puerta maravillosa para acompañar a miles de niños y niñas en territorios dispersos donde muchas veces somos la única presencia en nombre del Estado”, señaló.Desafíos para la pastoral educativa en ColombiaEl encuentro también permitió identificar retos importantes para fortalecer esta misión pastoral en el país. Entre ellos, la necesidad de consolidar las delegaciones diocesanas de pastoral educativa y dar mayor prioridad a este ámbito dentro de la acción pastoral de la Iglesia.Para José Alejandro Díaz, docente del Colegio Técnico Superior Industrial de la Diócesis de Barrancabermeja y participante del encuentro, uno de los avances más significativos ha sido que cada vez más jurisdicciones cuentan con delegados responsables de este proceso.“Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que hemos avanzado en el hecho de que haya un doliente en cada jurisdicción. Eso es un buen principio, porque habiendo un responsable hay alguien que se apersona de los procesos”, explicó.Al mismo tiempo, los participantes señalaron desafíos como la disminución de la cobertura en algunos establecimientos educativos católicos y la necesidad de fortalecer el trabajo pastoral en instituciones educativas públicas y privadas.Hacia una hoja de ruta nacional para la pastoral educativaUno de los principales frutos del encuentro fue el inicio de la elaboración de un documento de orientaciones pastorales sobre pastoral educativa, que buscará ofrecer criterios comunes para acompañar la misión educativa de la Iglesia en Colombia.La meta es que este documento pueda presentarse a la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano en 2027, con el fin de orientar el trabajo de las jurisdicciones eclesiásticas en el ámbito educativo.De manera paralela, el Departamento de Educación y Culturas impulsará durante este año una investigación nacional sobre el estado de la educación religiosa escolar, que permitirá contar con datos y evidencias sobre su desarrollo en el país.“Queremos realizar un estudio nacional sobre cómo se está llevando a cabo la educación religiosa en Colombia, partiendo del hecho de que la Iglesia está presente en todos los rincones del país”, explicó el padre Estupiñán.“Mapear la esperanza” desde la educaciónInspirados por la reciente Carta Apostólica del papa León XIV, 'Diseñar nuevos mapas de esperanza', los participantes coincidieron en la necesidad de renovar el compromiso de la Iglesia con el mundo educativo.“Planteamos unas líneas de acción frente a la proyección de la pastoral educativa. Es lo que el Papa León XIV nos invita a hacer: ‘mapear la esperanza’”, afirmó el padre Ruiz.Desde esta perspectiva, la pastoral educativa busca seguir fortaleciendo la presencia de la Iglesia en las comunidades educativas del país, promoviendo una formación integral que articule fe, cultura y vida, y que contribuya al desarrollo humano, la justicia social y la construcción de paz en Colombia.Vea a continuación el informe audiovisual del evento:

Jue 12 Mar 2026

Bajo el liderazgo del cardenal Rueda, Arquidiócesis de Bogotá fortalece su camino sinodal con la creación de nuevo Consejo de Evangelización

Bajo el liderazgo del cardenal Luis José Rueda Aparicio, la Arquidiócesis de Bogotá ha puesto en marcha el Consejo Arquidiocesano de Evangelización (CAEV), un nuevo organismo de participación pastoral que busca fortalecer el discernimiento comunitario y orientar la misión evangelizadora de la Iglesia en la capital del país.La iniciativa representa una forma concreta de vivir la sinodalidad —caminar juntos como Pueblo de Dios— mediante un espacio permanente de escucha, reflexión y propuesta pastoral que reúne a diversos actores de la vida eclesial.El primer encuentro de este organismo se realizó el miércoles 11 de marzo y contó con la participación de los obispos auxiliares, los vicarios episcopales territoriales de las ocho zonas pastorales de la arquidiócesis, representantes de las diaconías que animan el Camino Discipular Misionero, así como un delegado de los diáconos permanentes y su esposa. La reunión fue acompañada por la Vicaría de Evangelización, liderada por monseñor Daniel Delgado.Un organismo para discernir la misión en la ciudadEl Consejo Arquidiocesano de Evangelización nace como un espacio de análisis, reflexión y discernimiento comunitario que permitirá estudiar la realidad pastoral de la arquidiócesis y proyectar respuestas evangelizadoras acordes con los desafíos sociales, culturales y eclesiales del territorio.En consonancia con el Código de Derecho Canónico (c. 511), que propone la creación de consejos pastorales en las diócesis para estudiar y valorar la acción pastoral, el CAEV se configura como un instrumento de acompañamiento y orientación para el arzobispo, ayudando a identificar prioridades y nuevos retos de la evangelización en la ciudad-región.Además, este organismo permitirá visibilizar y compartir experiencias pastorales significativas que se desarrollan en comunidades, parroquias, arciprestazgos y vicarías, con el fin de fortalecer el dinamismo misionero y promover iniciativas que respondan a las realidades actuales de la sociedad.Camino Discipular Misionero: horizonte comúnDurante el encuentro también se presentaron los programas y procesos que adelantan las diaconías que impulsan el Camino Discipular Misionero, propuesta pastoral que orienta la vida evangelizadora de la arquidiócesis y que busca fortalecer una Iglesia cercana, misionera y en salida.El CAEV acompañará la implementación de este proceso pastoral, promoviendo su consolidación como una forma concreta de vivir la identidad sinodal y misionera de la Iglesia en Bogotá, a partir de la comunión de carismas, ministerios y experiencias presentes en el Pueblo de Dios.Una Iglesia que escucha y camina unidaAl cierre del encuentro, el cardenal Luis José Rueda Aparicio invitó a los participantes a ampliar el horizonte de reflexión sobre la misión evangelizadora en la arquidiócesis y a fortalecer la cultura del discernimiento pastoral compartido.La creación del Consejo Arquidiocesano de Evangelización refleja el compromiso de la Iglesia en Bogotá con una Iglesia que escucha, discierne y camina unida, impulsando procesos pastorales que respondan a los desafíos contemporáneos y contribuyan a la construcción de una sociedad más fraterna y solidaria.El Consejo Arquidiocesano de Evangelización en Bogotá se convierte en referente para que otras Iglesias particulares del país sigan encontrando caminos comunes que fortalezcan la evangelización, el diálogo con la sociedad y el compromiso con el desarrollo humano integral, la justicia y la paz, en clave sinodal.

Mar 10 Mar 2026

Implementación del Sínodo en Colombia: tres informes publicados por el Vaticano ofrecerán nuevas orientaciones para las Iglesias locales

En el marco de la fase de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad, la Secretaría General del Sínodo continúa publicando los Informes Finales de los Grupos de Estudio creados tras la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.El pasado 3 de marzo se dieron a conocer los primeros documentos sobre la misión en el entorno digital y la formación para el sacerdocio en clave sinodal misionera. Este martes, 10 de marzo, fue publicado el tercer informe, dedicado a la participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia.La publicación de estos informes, dispuesta por el Papa León XIV, busca compartir con todo el Pueblo de Dios los frutos del proceso de escucha, estudio y discernimiento realizado en el camino sinodal, con un espíritu de transparencia y rendición de cuentas.Según explicó el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, estos textos deben entenderse como documentos de trabajo que contienen orientaciones valiosas para las Iglesias locales y que podrán inspirar procesos pastorales y decisiones concretas en la vida de la Iglesia.La misión de la Iglesia en el entorno digitalEl informe del Grupo de Estudio n.° 3 aborda uno de los grandes desafíos pastorales del momento actual: cómo anunciar el Evangelio en una cultura profundamente marcada por lo digital.El documento reconoce que el entorno digital no es solamente un conjunto de herramientas tecnológicas, sino una verdadera cultura con lenguajes, dinámicas y formas de relación propias. En este sentido, el Sínodo afirma que la cultura digital constituye hoy un campo misionero emergente para la Iglesia.A partir de consultas realizadas con agentes pastorales, expertos, jóvenes y diversas realidades eclesiales en todo el mundo, el informe identifica experiencias actuales de evangelización digital y propone orientaciones para fortalecer esta presencia.Entre sus principales aportes destacan la necesidad de integrar la misión digital en la pastoral ordinaria de la Iglesia, formar a los bautizados para anunciar el Evangelio en estos espacios y promover una presencia que favorezca la escucha, el diálogo y el acompañamiento espiritual.El documento también advierte sobre los riesgos propios de este entorno —como la polarización, la manipulación algorítmica o la deshumanización de las relaciones— e insiste en que la evangelización digital debe estar siempre vinculada a la vida comunitaria y sacramental de la Iglesia.Formación sacerdotal en clave sinodalEl informe del Grupo de Estudio n.° 4 se centra en la formación para el sacerdocio desde una perspectiva sinodal misionera.En lugar de proponer una nueva revisión de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (2016), el grupo presenta un documento orientativo para aplicar este marco formativo a la luz de las orientaciones del Sínodo.El texto subraya que la identidad del presbítero se forma “en y desde” el Pueblo de Dios, destacando la dimensión relacional del ministerio ordenado y su servicio a la comunión y a la misión de toda la Iglesia.Entre las propuestas planteadas se encuentran el fortalecimiento del contacto de los seminaristas con la vida cotidiana de las comunidades cristianas, la alternancia entre la formación en el seminario y la experiencia pastoral en parroquias u otros ambientes eclesiales, y la promoción de momentos de formación compartida con laicos y personas consagradas.El documento también plantea la participación de mujeres preparadas y competentes en los procesos formativos, incluso en los equipos de formación, y la necesidad de desarrollar competencias propias de una Iglesia sinodal, como la escucha, el discernimiento comunitario y la corresponsabilidad pastoral.La participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la IglesiaEl tercer informe, publicado el 10 de marzo, corresponde al trabajo del Grupo de Estudio n.° 5 y se centra en la participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia.El documento está estructurado en tres partes. La primera reconstruye el proceso de trabajo del grupo de estudio y su metodología. La segunda presenta una síntesis razonada de los principales temas surgidos durante el proceso de escucha y estudio. La tercera consiste en un amplio apéndice que recoge el material analizado y diversas referencias teológicas e históricas sobre el papel de las mujeres en la Iglesia.La reflexión parte de la escucha de mujeres que ejercen responsabilidades en distintos ámbitos eclesiales y busca discernir los signos de la acción del Espíritu Santo en este proceso.Entre los temas destacados se encuentra el reconocimiento de que la llamada “cuestión femenina” constituye un verdadero signo de los tiempos, que interpela a la Iglesia en su camino sinodal. El informe también subraya la importancia de considerar los contextos culturales concretos de las Iglesias locales y de valorar la dimensión carismática de la presencia de las mujeres en la vida eclesial.Asimismo, el documento analiza las decisiones adoptadas por los papas Francisco y León XIV, quienes han confiado a mujeres diversas responsabilidades de gobierno en la Curia Romana, proponiendo estas experiencias como referencia para la reflexión de toda la Iglesia.El informe incluye además un amplio repertorio de materiales que abarcan figuras femeninas en la Sagrada Escritura, mujeres relevantes en la historia de la Iglesia, testimonios contemporáneos de liderazgo femenino en ámbitos eclesiales y reflexiones teológicas sobre la relación entre el llamado principio mariano y el principio petrino.Orientaciones para el camino sinodalSegún explica la Secretaría General del Sínodo, estos informes son fruto de un proceso estructurado que incluyó consultas con conferencias episcopales, universidades católicas, expertos, agentes pastorales y diversas realidades eclesiales, junto con espacios de oración y discernimiento.El Santo Padre ha solicitado que, a partir de estos informes, los dicasterios competentes y la Secretaría General del Sínodo elaboren propuestas operativas que puedan traducirse en orientaciones pastorales, decisiones y procesos concretos para la vida de la Iglesia.Los documentos han sido publicados oficialmente en inglés e italiano, indicando en cada caso el idioma original y la traducción de trabajo. También se han dado a conocer síntesis de cada uno.Con la entrega de sus informes finales, los grupos de estudio concluyen el mandato que les fue encomendado y se consideran disueltos.De este modo, el proceso sinodal continúa avanzando desde la Iglesia universal hacia su concreción en las Iglesias particulares, llamadas a acoger, discernir y poner en práctica las orientaciones surgidas de este camino eclesial.Links de acceso a los informes publicados por la Secretaría General del SínodoAcceda aquí al informe sobre «La Misión en el Entorno Digital».Acceda aquí al informe sobre sobre «La Revisión de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis en una perspectiva sinodal misionera».Acceda aquí al informe sobre «La participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia».Si desea acceder a recursos adicionales para la implementación del Sínodo de la Sinodalidad en Colombia, ingrese al micrositio web: https://sínodo.cec.org.co

Lun 9 Mar 2026

Asamblea Diocesana de San Vicente del Caguán impulsa su camino pastoral y sinodal

Del 3 al 5 de marzo, la Diócesis de San Vicente del Caguán vivió un momento significativo de reflexión y proyección pastoral con la realización de la Asamblea Diocesana convocada por monseñor William Prieto Daza, quien lleva cerca de un año y medio al frente de esta Iglesia particular ubicada en el Caquetá, en la Amazonía colombiana.El encuentro reunió a sacerdotes, vida consagrada y numerosos laicos provenientes de las 16 parroquias de la diócesis, con el objetivo de fortalecer la comunión e impulsar la elaboración del Plan Pastoral Diocesano en clave sinodal.Según explicó el obispo, uno de los primeros pasos de su ministerio ha sido escuchar y conocer la realidad de la diócesis, especialmente después de un período de más de tres años de vacancia en la sede episcopal. “Es una jurisdicción relativamente nueva, pero he encontrado sacerdotes, laicos y religiosos muy dispuestos a seguir trabajando. Son muy disponibles para la tarea pastoral aquí en nuestra jurisdicción, que no es fácil”.La diócesis se caracteriza por tener comunidades alejadas y de difícil acceso, lo que exige un esfuerzo constante de acompañamiento pastoral. Monseñor William Prieto destacó que uno de los aspectos más valiosos de esta Asamblea ha sido el espacio de encuentro y fraternidad entre los participantes. “Más que las ponencias o las charlas, pienso que lo que realmente nos fortalece como Iglesia es poder compartir, vernos las caras, intercambiar experiencias y salir de nuestros lugares habituales de convivencia”, expresó.El obispo también subrayó el ambiente de diálogo vivido durante el encuentro, donde los participantes pudieron expresarse con libertad y escucharse mutuamente. “Se ha vivido un ambiente muy positivo, donde las personas han podido hablar con sinceridad, escucharse y participar en los ejercicios de reflexión que hemos realizado”, afirmó.Evangelizar en comunión y misiónEl proceso pastoral de la diócesis se inspira en la misión evangelizadora de la Iglesia y en la acción del Espíritu Santo. Como señala el documento pastoral iluminador que guía este camino, anunciar el Evangelio de Jesucristo es una tarea animada y sostenida por el Espíritu, verdadero protagonista de la misión, como lo testimonia el libro de los Hechos de los Apóstoles.Desde sus orígenes, la diócesis ha buscado organizar su acción evangelizadora a través de distintos procesos pastorales. En este sentido, los planes de evangelización desarrollados en años anteriores han servido como base metodológica para el camino actual, con el objetivo de elaborar un plan pastoral diocesano que promueva la comunión, la participación y la misión, llevando el Evangelio a todas las personas y realidades del territorio.El proceso actual se inspira en el llamado evangélico donde “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y dolencia” (Mt 9,35).Hacia un plan pastoral diocesano sinodalEl padre Ricardo Tobar, sacerdote diocesano hace treinta años, explicó que esta Asamblea forma parte de un proceso más amplio que busca consolidar el Plan Pastoral de la diócesis. “El encuentro se enmarca en el camino hacia el Plan de Pastoral. Durante el año pasado realizamos encuentros en las Vicarías para ir recogiendo aportes y elaborar un primer perfil del Plan Pastoral que ahora queremos profundizar”.La Asamblea ha puesto un énfasis especial en la sinodalidad y la misión, buscando fortalecer los vínculos de fraternidad y el trabajo conjunto entre sacerdotes, religiosos y laicos. Entre los participantes también estuvieron numerosos laicos que comparten su servicio en comunidades ubicadas a lo largo del río Caguán, en los municipios de San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá y parte de Puerto Rico y La Macarena (Meta).Una de ellas es Nora Moreno, catequista y animadora de la comunidad Balsillas, perteneciente a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes. “Me fascinó participar de todo este camino. He aprendido mucho y eso le da a uno entusiasmo para seguir”, comparte Nora.Ella se dedica especialmente en la catequesis de niños y adolescentes, un servicio que realiza con gran dedicación. Para ella, uno de los aspectos más valiosos de la asamblea fue el trabajo en grupo y la posibilidad de que todos pudieran participar y expresar sus opiniones. “Trabajamos juntos, todos pudimos opinar. Eso ayuda a construir una Iglesia que camina unida”.El sueño de una Iglesia más participativaMonseñor William Prieto señaló que uno de los principales frutos de la asamblea es el fortalecimiento de la comunión y el compromiso pastoral en la diócesis. “Los frutos se encaminan a seguir fortaleciendo nuestros lazos de fraternidad, a caminar juntos y a construir entre todos nuestro plan pastoral”, afirmó.Asimismo, destacó que entre los compromisos surgidos del encuentro está reactivar y reorganizar en cada parroquia los organismos de participación sinodal, como los consejos de pastoral parroquial y los consejos de asuntos económicos. “La idea es que en cada parroquia se constituyan nuevamente o se reorganicen estos espacios de participación y comenzar a trabajar juntos en la elaboración del plan pastoral”, explicó.Mirando hacia el futuro, el padre Ricardo Tobar expresa el deseo compartido en la Asamblea de una Iglesia con laicos comprometidos, comunidades vivas y una fuerte conciencia misionera. “Quisiéramos encontrar comunidades ya animadas, que preparen sus celebraciones y vivan la fe con responsabilidad. Una Iglesia que sea familia y que camine unida”.Con esta Asamblea, la Diócesis reafirma su compromiso de seguir construyendo una Iglesia sinodal, cercana a su pueblo y abierta a los desafíos sociales y pastorales del territorio.Una Iglesia con historia misioneraLa Diócesis de San Vicente del Caguán fue erigida por San Juan Pablo II en Vicariato Apostólico el 9 de diciembre de 1985, al desmembrarse del Vicariato Apostólico de Florencia, visando fortalecer la presencia misionera de la Iglesia en esta región amazónica.Su primer vicario apostólico fue monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, seguido en 1999 por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, quienes impulsaron el desarrollo pastoral y misionero en el territorio.En 2019, el papa Francisco elevó el Vicariato a Diócesis, integrándola a la provincia eclesiástica de Florencia. Actualmente, bajo la guía pastoral de monseñor William Prieto Daza, desde septiembre de 2024, la diócesis está organizada en cuatro vicarías que agrupan 16 parroquias, desde donde se anima la misión evangelizadora en esta región de la Amazonía colombiana.Fuente:P. Julio Caldeira, IMC, Misionero Brasileño en Colombia, trabaja en la Amazonía Colombiana.

Vie 6 Mar 2026

Secretariado Nacional de Pastoral Social propone guía con claves para vivir el Evangelio durante las elecciones de 2026 en Colombia

Ante el inicio del calendario electoral este 8 de marzo en Colombia, el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana presentó la cartilla “Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política 2026”, un subsidio pastoral que busca orientar a las comunidades —especialmente a los católicos— para participar de manera informada y responsable en los comicios que se adelantarán en este 2026.La publicación surge como propuesta concreta ante un contexto nacional marcado por la polarización política, la desinformación y la desconfianza hacia las instituciones. Frente a este panorama, la Iglesia propone un camino de formación que ayude a los ciudadanos a discernir su voto consciente y responsable, desde los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.El material está pensado como una herramienta pedagógica para parroquias, comunidades, familias, grupos juveniles y espacios educativos, con el fin de promover una reflexión crítica sobre la realidad social y fortalecer una participación política comprometida con la dignidad humana y el bien común.El voto consciente: una responsabilidad moral y socialUno de los ejes centrales de la cartilla es la invitación a comprender el voto como un acto profundamente ético. Según el documento, la participación electoral no es un gesto aislado, sino una decisión que influye directamente en la vida social, económica y política del país.En esta línea, el texto recuerda que la participación política constituye una responsabilidad moral cuando está orientada al bien común, tal como lo ha reiterado el pontificado del Papa León XIV.Desde esta perspectiva, el documento propone varias claves para ejercer un voto consciente:-Informarse de manera seria y responsable sobre candidatos y propuestas.-Analizar la coherencia entre el discurso político y la trayectoria pública.-Evaluar las propuestas legislativas y su impacto social.-Rechazar la compra de votos y cualquier forma de presión electoral.-No dejarse llevar por campañas de odio, desinformación o calumnia.El subsidio pastoral subraya además que un voto auténticamente responsable debe ser libre, informado, responsable y orientado al servicio, recordando que elegir gobernantes es también una forma concreta de asumir corresponsabilidad por el futuro del país.El Magisterio de la Iglesia: fe y compromiso con la vida públicaLa cartilla también recupera enseñanzas del Magisterio de la Iglesia para iluminar la participación política de los cristianos. En este sentido, recuerda que el compromiso social y político forma parte de la vocación cristiana.Siguiendo la enseñanza de san Juan Pablo II, el documento afirma que el cristiano no puede abdicar de su responsabilidad en la vida política, pues la construcción del bien común exige ciudadanos formados, informados y comprometidos.Por ello, propone tres deberes fundamentales para la participación responsable:-Formarse para comprender la realidad social y discernir a la luz del Evangelio.-Informarse con veracidad, analizando críticamente la realidad y las propuestas políticas.-Participar activamente en la vida social y política, promoviendo el bien común desde la propia vocación y responsabilidad ciudadana.Además, el texto advierte sobre el impacto negativo de la corrupción, que debilita las instituciones democráticas y genera desconfianza en la ciudadanía.La voz del Papa León XIV en tiempos electoralesLa cartilla recoge también varias enseñanzas del Papa León XIV que iluminan la responsabilidad política de los creyentes.El Santo Padre ha insistido en que los ciudadanos están llamados a “sanar las raíces profundas de los males del mundo”, promoviendo políticas capaces de transformar estructuralmente problemas como la pobreza, la inequidad, la corrupción y la violencia.En esta misma línea, el Papa recuerda que la opción preferencial por los pobres debe orientar también el discernimiento electoral. Por ello, el documento invita a preguntarse:-¿Qué propuestas ofrecen los candidatos frente a la pobreza?-¿Cómo promoverán el acceso a la educación, la salud y el trabajo digno?-¿Sus políticas favorecen la equidad y la justicia social?Asimismo, en su mensaje de Cuaresma, el Pontífice ha exhortado a “desarmar el lenguaje” en el debate público, evitando insultos, rumores y campañas de odio que debilitan la convivencia democrática.Una invitación a orar y discernir antes de votarAdemás de ofrecer criterios formativos, la cartilla invita a vivir el proceso electoral desde la espiritualidad, proponiendo una oración especial para antes de las elecciones, en la que se pide a Dios el don del discernimiento para elegir líderes que promuevan la justicia y la paz.En ella se expresa, entre otras peticiones:“Te pedimos, Señor, el don del discernimiento, para que elijamos líderes que escuchen tu Palabra, vivan en tu amor y caminen por la senda de tu verdad, guiando a nuestro país hacia un Reino de paz y justicia”.La oración también invita a reconocer la dignidad de todas las personas y a escuchar el clamor de quienes sufren violencia, pobreza o exclusión, recordando que el compromiso político debe estar siempre orientado al servicio de los más vulnerables.Un compromiso por la paz electoralFinalmente, el documento propone a las comunidades asumir un compromiso por la paz electoral, que incluye promover un voto libre y responsable, rechazar toda forma de violencia política, no difundir desinformación y defender la dignidad de cada persona incluso en medio del desacuerdo.De esta manera, la cartilla “Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política 2026” se presenta como una invitación a integrar la fe con la vida pública, promoviendo una participación política que contribuya a fortalecer la democracia y a construir una sociedad más justa, solidaria y reconciliada.Descargue aquí la cartilla completa: "Vivamos el Evangelio participando conscientemente en la política"Vea el mensaje del Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana sobre esta cartilla: