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Actualidad

Mié 25 Feb 2026

Ordenan a un nuevo obispo para la misión en la Amazonía: monseñor John Mario Mesa Palacio, Vicario Apostólico de Leticia

Con una celebración marcada por el espíritu misionero y la gratitud, la Iglesia colombiana acompañó la ordenación episcopal del nuevo pastor para la Amazonía.Este martes 24 de febrero de 2026, en la Basílica menor de Nuestra Señora de las Misericordias de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, fue ordenado obispo monseñor John Mario Mesa Palacio, quien fue nombrado Vicario Apostólico de Leticia por el Papa León XIV el 4 de diciembre de 2025.La Eucaristía fue presidida por monseñor Mario de Jesús Álvarez, obispo de Istmina-Tadó, consagrante principal de la ordenación, y concelebrada por 22 obispos provenientes de diversas jurisdicciones del país. Entre ellos, el presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, respectivamente.La celebración congregó a sacerdotes, religiosos, laicos, autoridades civiles y fieles que, junto a su familia, acompañaron al nuevo obispo en este momento significativo para la Iglesia en Colombia, particularmente para la misión evangelizadora en la Amazonía.La posesión canónica de monseñor Mesa Palacio como Vicario Apostólico de Leticia se realizará el próximo 4 de marzo en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, en Leticia.Un acontecimiento profundamente eclesialDurante la homilía, monseñor Mario de Jesús Álvarez, también hijo del clero de Santa Rosa de Osos, subrayó el sentido apostólico de la ordenación episcopal y su significado para la vida de la Iglesia: “Esta celebración no es solo un acontecimiento local, es un acto profundamente eclesial y apostólico que manifiesta visiblemente la continuidad ininterrumpida de la Iglesia desde los apóstoles hasta nuestros días”.El obispo consagrante recordó al nuevo pastor que su misión nace de la elección de Dios y no de un proyecto personal: “No recibes una misión delegada ni una función administrativa. Recibes un don irrevocable, un sello espiritual que te incorpora al Colegio Episcopal y te hace testigo cualificado del Evangelio de Cristo”.También destacó el carácter de servicio que implica el ministerio episcopal: “Tu episcopado no es fruto de una carrera ni culminación de un proyecto personal. Es una consagración que te precede, te desborda y sobrepasa tu vida”. Y añadió: “No se trata de una dignidad que exalta, sino de un servicio que crucifica”.Un pastor para la AmazoníaDurante la celebración se destacó de manera especial la dimensión misionera del ministerio episcopal que asumirá monseñor Mesa Palacio en el Vicariato Apostólico de Leticia, un territorio marcado por grandes desafíos pastorales y sociales.Refiriéndose a esta misión, monseñor Álvarez expresó:“Te espera el Vicariato Apostólico de Leticia, tierra amazónica, donde la Iglesia vive en clave misionera pobre y servidora, marcada por la dispersión geográfica, la fragilidad social, el clamor de los pueblos originarios y el grito de la creación herida”.Y añadió que su ministerio deberá estar marcado por la cercanía con las comunidades: “Pastor que no pastorea desde la distancia, sino desde la cercanía y la compasión”.Asimismo, subrayó que el nuevo obispo está llamado a vivir su misión como signo de comunión y esperanza: “Tu episcopado deberá ser signo de comunión, de inculturación auténtica, de defensa de la dignidad humana y de cuidado responsable de la creación”.Una vocación nacida en la feTras recibir la ordenación episcopal, monseñor John Mario Mesa Palacio dirigió un mensaje cargado de gratitud y memoria agradecida por su vocación y camino sacerdotal.“Doy gracias a Dios que me dio fuerza a Cristo Jesús, nuestro Señor, quien me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio episcopal”.El nuevo Vicario Apostólico recordó la importancia de su familia y de la fe recibida en el hogar: “Fue en el seno del hogar donde aprendí a compartir la vida en comunidad…En este ambiente surgió y creció mi vocación”.También evocó una experiencia que marcó profundamente su vida vocacional, cuando siendo seminarista enfermó gravemente:“El Señor me probó con una enfermedad llamada Guillain-Barré… en cuestión de tres días me dejó cuadripléjico”. Y añadió: “Gracias a la fe mi familia oró a la Virgen de las Misericordias y por su favor caminé a los dos meses”.Un obispo con espíritu misioneroMonseñor Mesa Palacio expresó su disponibilidad para asumir la misión confiada por la Iglesia en la Amazonía colombiana: “Sin titubeos acepté con alegría y espíritu misionero la conducción pastoral y misionera de este Vicariato”.Al referirse al territorio que pastoreará, destacó su riqueza cultural y espiritual: “Territorio de misión donde viven varias comunidades indígenas, cada una con su historia, su modo de relacionarse con Dios y la creación”.Entre los desafíos pastorales que mencionó se encuentra la promoción de vocaciones y el fortalecimiento de la acción misionera: “Es necesario promover las vocaciones propias del territorio”.Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer el espíritu misionero en toda la Iglesia: “Estar al servicio del Reino de Dios urge misioneros alegres y entregados”.En este mismo sentido, afirmó: “Uno enviado a la misión sin espíritu misionero, no logra hacer resonar el nombre de Cristo”.Servidor del EvangelioEl nuevo obispo explicó que su ministerio estará guiado por el lema episcopal Servus Evangelii, expresión que resume su vocación de servicio: “Servus Evangelii, siervo de Dios y del Evangelio”.Con este espíritu, manifestó su deseo de continuar la obra evangelizadora en el Vicariato Apostólico de Leticia: “La obra es de Dios. Nosotros humildes servidores de su Reino”.Finalmente, encomendó su ministerio al Espíritu Santo y a la intercesión de la Virgen María: “Que la fuerza del Espíritu Santo y la intercesión de Nuestra Señora de la Paz me concedan un corazón dócil para conducir según el corazón de Dios la vida y misión del Vicariato Apostólico de Leticia”.

Mar 24 Feb 2026

El Papa León XIV nombra a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como nuevo Arzobispo de Bucaramanga

El Papa León XIV nombró a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como nuevo Arzobispo Metropolitano de Bucaramanga. Hasta ahora, monseñor Campos se desempeñaba como obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil, jurisdicción que venía pastoreando desde el año 2020.Monseñor Campos Flórez sucede en esta misión episcopal a monseñor Ismael Rueda Sierra, quien estuvo al frente de la Arquidiócesis desde 2009, tras haber sido nombrado por el Papa Benedicto XVI. En mayo de 2025, monseñor Rueda alcanzó los 75 años, edad en la que, conforme al derecho canónico, los obispos diocesanos presentan al Santo Padre la renuncia a su oficio pastoral.Con este nombramiento, la Iglesia que peregrina en Bucaramanga inicia una nueva etapa pastoral entorno a su misión evangelizadora y al servicio al Pueblo de Dios en la región santandereana.Un pastor formado en Bogotá y servidor de la IglesiaMonseñor Luis Augusto Campos Flórez nació el 23 de agosto de 1958 en Bogotá, en el hogar de Justiniano Campos Archila e Isabel Flórez de Campos. Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor de San José de la Arquidiócesis de Bogotá entre 1976 y 1982. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1982 por el cardenal Aníbal Muñoz Duque, quedando incardinado en la Arquidiócesis de Bogotá.Posteriormente obtuvo la Licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, y continuó estudios filosóficos en el Instituto Católico de París.Durante su ministerio sacerdotal desempeñó diversos servicios pastorales y formativos, entre ellos vicario parroquial en Soacha, administrador parroquial, formador y profesor en el Seminario Mayor de San José, rector del mismo seminario entre 2004 y 2010, párroco y vicario episcopal territorial en Bogotá.El 12 de diciembre de 2019 fue nombrado obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 8 de febrero de 2020 y tomó posesión canónica de esta Iglesia particular el 22 de febrero del mismo año. Ahora, el Santo Padre lo llama a servir como Arzobispo Metropolitano de Bucaramanga.Una Iglesia con historia y dinamismo pastoralLa Arquidiócesis de Bucaramanga fue erigida inicialmente como diócesis el 17 de diciembre de 1952 por el Papa Pío XII mediante la bula Cum Sit Latior, como respuesta a la necesidad de una atención pastoral más cercana en un territorio entonces muy extenso. Posteriormente, el Papa Pablo VI la elevó a arquidiócesis el 14 de diciembre de 1974, reconociendo el crecimiento eclesial y urbano de la región.Actualmente, esta Iglesia particular cuenta con 113 parroquias —la mayoría de carácter urbano—, organizadas en tres vicarías episcopales, y cerca de 170 sacerdotes diocesanos que acompañan la vida pastoral y misionera en el área metropolitana y otras zonas del territorio arquidiocesano.A lo largo de su historia, la Arquidiócesis ha contribuido significativamente a la evangelización, la formación de la familia y de los jóvenes, así como a la atención de los más necesitados mediante iniciativas educativas, sociales y pastorales que han marcado la vida de la región.Un nuevo tiempo para la Iglesia en BucaramangaEl nombramiento de monseñor Luis Augusto Campos Flórez marca el inicio de una nueva etapa para la Arquidiócesis de Bucaramanga, llamada a continuar fortaleciendo la comunión eclesial y el dinamismo misionero, en sintonía con las orientaciones de la Iglesia universal, y desde la necesidad de promover procesos pastorales al servicio de la vida, la esperanza y el desarrollo integral de las comunidades.

Lun 23 Feb 2026

‘Santo Pescao’: iniciativa apoyada por la Iglesia en Bolívar impulsa la pesca artesanal durante Cuaresma y Semana Santa

En el contexto de la Cuaresma y la Semana Santa de 2026, la iniciativa Santo Pescao vuelve a unir fe, solidaridad y desarrollo comunitario en el departamento de Bolívar. Esta propuesta socioeconómica y gastronómica, apoyada por la Arquidiócesis de Cartagena, promueve el consumo responsable de pescado local como una forma concreta de vivir la caridad cristiana, fortalecer la seguridad alimentaria y dignificar el trabajo de los pescadores artesanales del Canal del Dique y la zona costera del Caribe colombiano.La campaña, que nació en 2025 y celebra este año su segunda edición, fue presentada oficialmente el Miércoles de Ceniza con una Eucaristía presidida por el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., quien invitó a los fieles a vivir este tiempo litúrgico desde la reconciliación y la caridad concreta. En ese marco, destacó iniciativas como Santo Pescao como signos visibles de solidaridad que conectan la vivencia espiritual con las necesidades reales de las comunidades más vulnerables.Este año, bajo el lema “En la mesa cabemos todos”, Santo Pescao busca convertir el tradicional consumo de pescado en Cuaresma y Semana Santa en un motor de desarrollo para la economía local. La meta de este año es alcanzar la comercialización de 30.000 platos preparados con especies como pargo, mojarra, sierra, róbalo, cachama y tilapia, a través de una ruta gastronómica en la que participan decenas de restaurantes aliados. La iniciativa beneficia directamente a asociaciones de pescadores y piscicultores artesanales, facilitando la venta directa de sus productos y fortaleciendo los encadenamientos productivos en la región.Además de su impacto económico, la campaña tiene un marcado componente social. A través de ollas comunitarias y encuentros fraternos en comunidades del Canal del Dique, se promueve el compartir solidario de alimentos como el sancocho de pescado, reforzando la dimensión comunitaria propia del tiempo cuaresmal y el sentido cristiano de la mesa como lugar de encuentro y fraternidad.Santo Pescao es fruto de una alianza entre la Corporación Desarrollo y Paz del Canal del Dique y diversas entidades públicas y privadas, entre ellas la FAO, la Gobernación de Bolívar y la Cámara de Comercio de Cartagena, junto con organizaciones eclesiales y actores del sector gastronómico. Esta articulación busca consolidar un modelo de desarrollo territorial que reconozca el valor cultural y económico de la pesca artesanal, al tiempo que promueve el derecho humano a la alimentación.Desde la perspectiva pastoral, la iniciativa encuentra un profundo sentido en el tiempo litúrgico. La Iglesia en Cartagena ha subrayado que la Cuaresma es una oportunidad para transformar la fe en gestos concretos de amor al prójimo, reconociendo especialmente a quienes viven de la pesca como custodios de la vida y de la biodiversidad de los territorios acuáticos. Así, la campaña invita a que las mesas de los hogares y restaurantes se conviertan en espacios de comunión donde, como expresa su lema, verdaderamente haya lugar para todos.Vea a continuación el video de 'Santo Pescao':

Vie 20 Feb 2026

El ministerio sacerdotal en tiempos de sinodalidad, tema del nuevo boletín teológico de la Conferencia Episcopal de Colombia

La reflexión sobre la misión de los sacerdotes en una Iglesia que camina en comunión es el eje de la tercera edición del boletín Actualidad Teológica, publicada por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Doctrina. Bajo el título ‘El presbiterio y la sinodalidad’, esta nueva entrega reúne claves teológicas y pastorales que orientaron el discernimiento de los obispos durante su más reciente Asamblea Plenaria y que ahora se ofrecen a toda la Iglesia como un aporte para comprender y fortalecer el ministerio presbiteral en el contexto actual.El boletín propone una reflexión sobre el ministerio de los presbíteros entendida como servicio a la comunión y a la misión compartida del Pueblo de Dios. En el horizonte de la sinodalidad, el sacerdote es presentado no como un actor aislado ni como un simple ejecutor de tareas pastorales, sino como colaborador del obispo y compañero de camino de las comunidades, llamado a animar la vida eclesial desde la cercanía, la escucha y la corresponsabilidad.Este subsidio de reflexión parte de una mirada a la realidad concreta de los presbíteros en Colombia, marcada por los desafíos de un contexto social cambiante y por las múltiples exigencias del ministerio pastoral. Allí se reconocen tanto la entrega generosa de muchos sacerdotes como las dificultades que enfrentan en su vida y misión, entre ellas el desgaste pastoral, la sobrecarga de responsabilidades, la necesidad de acompañamiento y los retos relacionados con la vida espiritual, la afectividad y la relación con los bienes materiales. Esta lectura busca situar la reflexión teológica en la experiencia real del presbiterio, reconociendo también las búsquedas de sentido y las esperanzas presentes en el Pueblo de Dios.A partir de este diagnóstico, el boletín desarrolla un fundamento teológico que presenta al presbiterio en el corazón de una Iglesia sinodal. Desde esta perspectiva, el ministerio sacerdotal encuentra su centro en la vida sacramental —especialmente en la Eucaristía y la Reconciliación— como fuente de comunión y como lugar desde el cual el presbítero configura su vida con Cristo y fortalece su servicio a la comunidad. La sinodalidad aparece así no solo como un método de trabajo o una forma organizativa, sino como un modo de ser Iglesia que transforma las relaciones y el ejercicio de la autoridad pastoral.El documento ofrece también orientaciones pastorales que invitan a fortalecer la vida espiritual de los sacerdotes, promover la fraternidad presbiteral, cuidar la dimensión afectiva del ministerio, vivir una relación evangélica con los bienes y asumir de manera consciente los desafíos del entorno digital. A ello se suma la necesidad de una formación permanente que acompañe a los presbíteros a lo largo de toda su vida, ayudándoles a integrar su vocación en medio de las exigencias del tiempo presente.Con esta tercera edición de Actualidad Teológica, la Conferencia Episcopal propone un insumo de formación y discernimiento dirigido no solo a los obispos y sacerdotes, sino también a formadores, agentes de pastoral y comunidades eclesiales sobre ministerio presbiteral. De tal manera que pueda aportar elementos que ayuden a seguir construyendo una Iglesia que viva la comunión, la participación y la misión como expresión concreta de su vocación sinodal.

Mié 18 Feb 2026

Iglesia colombiana inicia la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026 con llamado urgente a la solidaridad con afectados por la emergencia invernal

Con el inicio de la Cuaresma este Miércoles de Ceniza, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS-CC), da apertura oficial a la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026, que este año se impulsa bajo el lema “La satisfacción del fiel es hacer el bien”, un llamado a que la caridad se convierta en acción y con un énfasis especial en la atención a las comunidades afectadas por la actual temporada invernal, particularmente en departamentos como Córdoba, Sucre y la región del Urabá.La campaña, que se desarrolla en las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país durante el tiempo cuaresmal, busca transformar la vivencia espiritual propia de este tiempo litúrgico en solidaridad organizada y eficaz frente a las múltiples emergencias sociales y humanitarias que vive el país.Una estructura humanitaria consolidada gracias a la campaña: balance 2025En el orden nacional, los recursos recogidos en esta campaña, fortalecen el Servicio Nacional de Emergencias (SNE) del SNPS-CC, dispositivo estratégico que durante 2025 se consolidó como mecanismo articulado y contextualizado frente a emergencias de origen climático, socioambiental y derivadas del conflicto armado.Durante 2025, el SNE respondió a 25 emergencias:-21 asociadas a fenómenos hidrometeorológicos extremos, principalmente la ola invernal.-4 relacionadas con afectaciones derivadas del conflicto armado.La intervención permitió atender a: 12.771 personas y 3.336 familiasCon una ejecución total de $832.000.000, destinados a: 2.822 kits de alimentos, 1.275 kits de higiene, 370 kits de noche, 105 kits de cocina, 44 kits de bebé y 4 kits de construcción.Además de la atención inmediata, el trabajo incluyó acompañamiento psicosocial, fortalecimiento de capacidades locales en primeros auxilios y gestión del riesgo, apoyo a procesos de recuperación temprana y formación en sistemas de alerta y autoprotección. La intervención incorporó enfoque diferencial y pertinencia cultural, garantizando participación comunitaria.La articulación interinstitucional fue uno de los principales activos del año: el SNE operó como nodo de coordinación entre jurisdicciones eclesiásticas, organizaciones sociales, entidades públicas y agencias de cooperación, optimizando recursos y ampliando cobertura. Los territorios beneficiados incluyeron, entre otros, San Andrés, Cartagena, Sincelejo, Ocaña, Barrancabermeja, Quibdó, Tumaco, Mocoa, Mitú y Puerto Leguízamo.2026: una emergencia en curso que requiere mayor solidaridadEntre enero y febrero de 2026, el SNPS-CC ha destinado $228.000.000 para apoyar a comunidades afectadas por la actual emergencia invernal en: Montelíbano (Córdoba), Apartadó (Antioquia), Riohacha (La Guajira), Guapi (Cauca) e Istmina (Chocó).La ayuda se ha orientado a asistencia humanitaria básica, acompañamiento psicosocial y apoyo a procesos iniciales de recuperación, en un contexto que, según han advertido los obispos, requerirá esfuerzos sostenidos para reconstrucción de viviendas, infraestructura comunitaria y medios de vida.Corresponsabilidad entre jurisdicciones: el caso de BogotáLa Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes también se dinamiza en cada jurisdicción eclesiástica, donde se pueden destinar los recursos a necesidades locales o a territorios con mayores desafíos sociales y pastorales.Un ejemplo de esta corresponsabilidad es la decisión de la Arquidiócesis de Bogotá de destinar los frutos de la campaña 2026 al apoyo del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, una jurisdicción en la Amazonía colombiana con amplios retos geográficos, sociales y pastorales.Esta dinámica solidaria entre Iglesias particulares refleja el principio de comunión eclesial que inspira la campaña: comunidades con mayores capacidades apoyan a aquellas que enfrentan mayores limitaciones estructurales, garantizando presencia pastoral y atención social en territorios históricamente vulnerables.En 2025, la campaña en Bogotá estuvo orientada al acompañamiento de víctimas del conflicto armado y la crisis humanitaria en la región del Catatumbo, lo que evidencia la continuidad del compromiso con territorios que viven situaciones de alta complejidad.Un llamado pastoral y social a “organizar la caridad”Al referirse a esta campaña invitando a ser parte de ella, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, afirmó: "Todas las familias que están sufriendo en distintas regiones del país saben que los colombianos, por nuestra fe, tenemos un corazón disponible y generoso".Monseñor José Mario Bacci Trespalacios recordó que la campaña permite transformar la penitencia interior en compromiso efectivo con el hermano, mientras que monseñor José Mauricio Vélez subrayó que la solidaridad “necesita de usted, necesita de mí, necesita de todos”.Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena presidente de la Conferencia Episcopal, también hizo un llamado a atender el “S.O.S.” que llega desde múltiples regiones y a organizar la caridad a través de parroquias, comités de pastoral social y bancos de alimentos, articulando esfuerzos con instituciones públicas, privadas y organizaciones de la sociedad civil.¿Cómo donar a la Camapaña de Comunciación Cristiana de Bienes?A nivel territorial, los aportes se recogerán en las parroquias de las difrentes diócesis, arquidiócesis y vicariatos apostólicos, en algunos casos, mediante sobres dispuestos específicamente en las comunidades durante la Cuaresma.En el orden nacional, las donaciones pueden realizarse a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana:- Transferencia al Fondo de Emergencias del SNPS-CCCuenta corriente Banco de Bogotá No. 08133959-0Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana- En línea, a través del botón “Donar” en el sitio web oficial de Cáritas Colombiana.Con esta campaña, la Iglesia Católica en Colombia reafirma su compromiso de convertir la fe en acción concreta, estructurada y transparente, para que la caridad —vivida como virtud teologal— se traduzca en esperanza real para miles de familias que hoy enfrentan la adversidad.Vea a continuación el llamado de los obispos para ser parte de la campaña:

Mar 17 Feb 2026

Cuaresma 2026: el Papa León XIV exhorta a redescubrir la escucha y el ayuno como prácticas esenciales de conversión

En esta Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a la Iglesia a redescubrir la escucha y el ayuno como caminos concretos de conversión. Así lo expresa en su mensaje titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, publicado el pasado 13 de febrero por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.En el texto, el Santo Padre subraya que la Cuaresma es el tiempo en que la Iglesia invita a “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”, para que la fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes cotidianas. Todo camino de conversión —afirma— comienza cuando el creyente se deja alcanzar por la Palabra de Dios y la acoge con docilidad, pues existe un vínculo profundo entre el don de la Palabra, la hospitalidad interior que se le ofrece y la transformación que ella realiza.Escuchar: abrir espacio a Dios y al clamor de los oprimidosEl Papa León centra la primera parte del mensaje en la importancia de la escucha. La presenta como el primer signo del deseo de entrar en relación con el otro y recuerda que Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, se manifiesta como quien ha visto la opresión de su pueblo y ha oído su clamor (cf. Ex 3,7).En este sentido, explica que la escucha de la Palabra en la liturgia educa para una escucha más verdadera de la realidad. En medio de múltiples voces que atraviesan la vida personal y social, las Sagradas Escrituras permiten reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. La condición de los pobres —advierte— constituye un grito que interpela la vida de las personas, las sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia.Ayunar: educar el deseo y desarmar el lenguajeEn la segunda parte del mensaje, el Santo Padre presenta el ayuno como práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra. Lo describe como un ejercicio ascético antiguo e insustituible que, al implicar el cuerpo, ayuda a discernir lo esencial y a mantener despierta el hambre y la sed de justicia, orientándolas hacia la oración y la responsabilidad con el prójimo.Citando a san Agustín, el pontífice explica que el ayuno ensancha el corazón y lo hace capaz de la plenitud prometida. No obstante, advierte que para conservar su verdad evangélica debe vivirse con fe y humildad, arraigado en la comunión con el Señor y evitando cualquier forma de orgullo.En este marco, propone una forma concreta de abstinencia: renunciar a las palabras que hieren. Invita a “desarmar el lenguaje”, evitando juicios inmediatos, calumnias y expresiones que dañan al prójimo, y a cultivar la amabilidad en la familia, el trabajo, las redes sociales, los debates políticos, los medios de comunicación y las comunidades cristianas. De este modo —señala— las palabras de odio podrán dar paso a palabras de esperanza y paz.Una conversión también comunitariaEl mensaje subraya, finalmente, la dimensión comunitaria de la Cuaresma. A partir del relato del libro de Nehemías (cf. Ne 9,1-3), el Papa recuerda que el pueblo se reunió para escuchar la Ley y practicar el ayuno, renovando la alianza con Dios. De igual manera, exhorta a parroquias, familias y comunidades a recorrer un camino compartido en el que la escucha de la Palabra, del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común.En este horizonte, la conversión no concierne únicamente a la conciencia individual, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo y a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad, tanto en la Iglesia como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.Al concluir, el Papa León XIV anima a pedir la gracia de una Cuaresma que haga más atento el oído a Dios y a los más necesitados, y de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Asimismo, invita a que las comunidades cristianas sean lugares donde el grito de quienes sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, contribuyendo así a edificar la civilización del amor.

Sáb 14 Feb 2026

El Papa León XIV nombra obispo de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya

El Papa León XIV ha nombrado obispo de la Diócesis de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, hasta ahora obispo de la Diócesis de Buenaventura. El prelado sucede en la sede cordobesa a monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, trasladado el 6 de junio de 2025 a la Diócesis de Chiquinquirá, y asumirá el gobierno pastoral de esta Iglesia particular que ha estado bajo la guía del administrador apostólico, monseñor Farly Yovany Gil Betancur, obispo de Montelíbano.Trayectoria sacerdotal y académicaMonseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya nació el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal (Risaralda). Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira y fue ordenado sacerdote el 4 de octubre de 1992. Es licenciado en Educación Religiosa por la Universidad Católica de Pereira y cuenta con estudios de especialización en Gerencia de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Santo Tomás, en Bogotá.En la Diócesis de Pereira desempeñó diversos servicios pastorales y administrativos: vicario parroquial, párroco, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social y de Cáritas Diocesana, ecónomo diocesano y rector del Seminario Mayor María Inmaculada. También fue rector de la Universidad Católica Popular de Risaralda y rector encargado de la Universidad Católica de Pereira, integrando distintos consejos diocesanos.Ministerio episcopal en Buenaventura y liderazgo en procesos de pazEl 30 de junio de 2017 fue nombrado obispo de Buenaventura por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 29 de julio de ese mismo año en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira y tomó posesión canónica el 12 de agosto de 2017. En la Conferencia Episcopal de Colombia es miembro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz.Durante su ministerio en Buenaventura, monseñor Jaramillo ha sido reconocido por su papel como mediador y facilitador en el complejo contexto de violencia urbana que afecta al puerto sobre el Pacífico colombiano. Ha impulsado diversos procesos de diálogo y el denominado “laboratorio de paz”, orientado al cese de la violencia y a la protección de los derechos humanos, en medio de un escenario marcado por la presencia de estructuras armadas y graves vulneraciones a la población civil.Aunque es propio de su misión como pastor, el compromiso de monseñor Rubén Darío Jaramillo en la construcción de paz ha trascendido el ámbito eclesial y local. En octubre del 2025, monseñor Jaramillo fue distinguido con el Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid, un reconocimiento que exalta a quienes construyen puentes a través del diálogo entre posturas contrarias. En aquel momento el prelado expresó su gratitud y afirmó que considera este reconocimiento una bendición que le anima a continuar sirviendo en el campo de la paz y la reconciliación.Una nueva etapa pastoral para la Diócesis de MonteríaLa Diócesis de Montería fue erigida el 20 de noviembre de 1954 por el Papa Pío XII, segregada de la Arquidiócesis de Cartagena. A lo largo de más de seis décadas ha contado con el servicio y pastoreo de ocho obispos.En la actualidad, este territorio diocesano enfrenta importantes desafíos. Múltiples comunidades del departamento de Córdoba han sido afectadas por la emergencia climática e invernal, con grandes impactos en viviendas, infraestructura y medios de subsistencia, especialmente en zonas rurales. A ello se suman situaciones asociadas al conflicto armado que inciden en la seguridad, el tejido social y las condiciones humanitarias de la población.La experiencia pastoral de monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya marcará el inicio de una nueva etapa para la Iglesia particular de Montería, desde la acción evangelizadora y una promoción social activa de caminos de paz, reconciliación y esperanza.

Vie 13 Feb 2026

CXX Asamblea Plenaria: carta de los obispos anima a los presbíteros a renovar su misión y ser esperanza para Colombia

Al concluir su CXX Asamblea Plenaria, el Episcopado Colombiano dirige una carta a los presbíteros del país, fruto del discernimiento realizado durante este encuentro en el que participaron también sacerdotes de las 78 jurisdicciones eclesiásticas. En ella, expresan gratitud, exhortan a reavivar la identidad sacerdotal y llaman a fortalecer la comunión y la misión en un contexto que reclama sentido, verdad y esperanza.Tras días de oración, escucha y discernimiento en torno al tema “El Presbiterio en la Iglesia Sinodal”, los obispos afirman que desean compartir con ellos “una palabra nacida de la fe, de la comunión y de la esperanza compartida”, en un momento eclesial marcado por la implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad y en un contexto social que interpela profundamente la misión pastoral.Gratitud y reconocimiento en medio de los desafíosLa carta recoge, en primer lugar, el mensaje enviado por el Santo Padre León XIV al inicio de la Asamblea, quien exhortó “a promover la santidad del Presbiterio, a fin de que quienes sirven como pastores puedan conformarse plenamente al corazón de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote”.A la luz de esta invitación, los obispos expresan un reconocimiento directo a los sacerdotes: “¡Gracias! Gracias por la fidelidad silenciosa, por los desvelos pastorales, por caminar con el Santo Pueblo Fiel de Dios, incluso cuando el cansancio pesa y la realidad parece ardua”.Este agradecimiento adquiere una dimensión social clara: los presbíteros, señalan, “hacen visible a Cristo Buen Pastor” mediante su presencia cercana en las comunidades, especialmente en territorios atravesados por dificultades humanas y sociales. Su ministerio, subrayan, es signo del amor de Dios en medio del pueblo.Reavivar el don y custodiar la identidadEn continuidad con el tema central de la Asamblea, los obispos llaman a volver a la fuente de la vocación: “Volvamos siempre al amor primero”. Invitan a redescubrir el encuentro fundante con Cristo que dio sentido a la consagración sacerdotal, y exhortan: “Reaviva el don de Dios que hay en ti”.La carta advierte que el ministerio no puede reducirse a la “multiplicación de tareas o la presión de los resultados”, sino que debe sostenerse en “una relación viva con Él, nutrida por la Eucaristía y expresada en una caridad pastoral marcada por el don sincero de sí”.En este punto, el mensaje tiene una incidencia eclesial decisiva: reafirma que la identidad sacerdotal se fundamenta en la configuración con Cristo y que el sacerdocio “no es nunca fin en sí mismo, sino puente y signo que conduce a Cristo”. Esta claridad identitaria —señalan— es condición para un servicio pastoral auténtico y creíble ante la sociedad.Comunión presbiteral para una Iglesia sinodalEn el marco de la implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad, los obispos insisten en que el presbiterio debe fortalecerse como vínculo de comunión y fraternidad: “Nadie camina solo, ni tampoco nadie se ordena sacerdote para sí mismo”.Invitan a no temer “pedir ayuda cuando la necesitemos ni ofrecerla a quien la requiere”, convencidos de que la gracia actúa con mayor fuerza cuando se edifica la unidad “como piedras vivas”. Reconocen la fragilidad humana, pero afirman con esperanza: “Aunque nuestra humanidad sea frágil, Dios es fiel; su fidelidad y la nuestra engendrarán siempre futuro”.Este llamado a la comunión no se limita al ámbito interno del clero, sino que fortalece el testimonio eclesial ante el país: una Iglesia reconciliada y fraterna puede ofrecer con mayor credibilidad caminos de diálogo, esperanza y servicio.Vida donada, esperanza para el paísEn uno de los fragmentos más significativos del texto, los obispos afirman: “Nuestra vida donada es semilla de esperanza para Colombia”. Con esta expresión, vinculan directamente la renovación espiritual del presbiterio con la misión evangelizadora y social de la Iglesia en el contexto nacional.Exhortan a ser “pastores humildes, alegres y valientes que saben diseñar nuevos mapas de esperanza”, capaces de abrir caminos nuevos en la fidelidad al servicio, a la fraternidad y a la misión encomendada.La carta concluye encomendando a los sacerdotes a María, Madre de los sacerdotes, y a San José, y pidiendo que Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, renueve en cada uno la gracia del ministerio.Con esta carta, los obispos colombianos cierran la CXX Asamblea Plenaria reafirmando que el fortalecimiento del presbiterio no es solo una prioridad pastoral interna, sino una condición esencial para que la Iglesia en Colombia continúe sirviendo, con fidelidad al Evangelio, coherencia y esperanza, al pueblo de Dios y a la sociedad entera.Vea a continuación la lectura de la carta por parte de algunos obispos de distintas regiones del país: