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“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”

Mié, 01/07/2020 - 15:40 editorCEC1

Tags: predicación orante Iglesia lecturas del domingo evangelio conferencia episcopal Liturgia

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Mié 1 Abr 2026

«Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo»

JUEVES SANTOMISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑORAbril 02 de 2026Primera lectura: Ex 12, 1-8. 11-14Salmo: Sal 116 (115), 12-13. 15-16. 17-18 (R. cf. 1Co 10,16)Segunda lectura: 1Co 11, 23-26Evangelio: Jn 13, 1-15I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa lectura del Éxodo invita a la comunidad creyente a “hacer memoria” de la liberación obrada por Dios en favor de su pueblo. Las primeras comunidades cristianas celebraban esta liberación en la mesa de la cena del Señor, según el testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios; dicha cena era acción de gracias, conforme al Salmo 115, y Eucaristía en la versión cristiana. Una acción de gracias por excelencia es la dedicación a los hermanos y hermanas, hasta el servicio más humilde, como el de lavarse los pies unos a otros, según el ejemplo de Jesús en el evangelio de este día.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El cuarto Evangelio según san Juan no relata el desarrollo de la última cena de Jesús con sus discípulos durante la Pascua, ni la institución de la Eucaristía. En cambio, narra la enseñanza suprema de Jesús en la última tarde, como un testamento de servicio mutuo. Al ser un acto nuevo, los discípulos se asombran. Jesús, el Señor y Maestro, se convierte en siervo, esclavo de sus seguidores: les lava los pies y les dice: "Este ejemplo que les doy, también ustedes deben hacerlo con sus hermanas y hermanos."Llama la atención que los tres evangelios sinópticos y san Pablo, en su primera Carta a los Corintios, en lugar de narrar un lavatorio de pies, cuentan la institución de la Eucaristía. Según estos, de allí brota el mandato: “Hagan esto en memoria mía”. Así, el Nuevo Testamento muestra al menos dos formas complementarias de “hacer memoria” o “ser memorial” de Jesucristo: la fracción del pan, es decir, la Eucaristía, y, al mismo tiempo, el servicio a los hermanos, el lavatorio de los pies. Esto se aclara en la segunda plegaria eucarística en la santa misa: "Nos has elegido para servir en tu presencia". Este servicio no solo se refiere a la liturgia, sino también al servicio diario a nuestros hermanos y hermanas.Jesús, ante sus discípulos, realizó un doble gesto de humildad: se puso de rodillas y comenzó a lavarles los pies uno por uno. Luego, entregó un testamento, una enseñanza a sus discípulos de todos los tiempos, pero además, hizo una verdadera revelación sobre sí mismo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere decir a la comunidad?La postura “de rodillas” es propia de los siervos, esclavos y criados, y en esa postura Jesús se revela como el Mesías. Las expectativas del Mesías en Israel habían evolucionado considerablemente a lo largo del tiempo. Inicialmente, el término Mesías se usaba para el rey que, en su entronización, recibía una unción con aceite, y cada rey era llamado Mesías, que en hebreo significa “ungido”. Sin embargo, ningún rey de Israel alcanzó las expectativas del pueblo, como seguridad y abundancia de campos, y comida para todos. A pesar de ello, desde que Dios prometió una felicidad definitiva, Israel mantuvo la esperanza hasta el tiempo de Jesús. Esa esperanza era firme: esperaban al Mesías.La esperanza de Israel se expresaba de diversas maneras: unos esperaban un rey, otros un sacerdote, otros un profeta, y algunos, finalmente, no un individuo en particular, sino una figura colectiva. Daniel hablaba de un hijo del hombre (Dn 7), e Isaías había anunciado a un Mesías servidor (Is 53). Jesús se atribuyó el título de hijo del hombre (Mc 10), pero no fue escuchado. En Nazaret, trató de decir a sus conciudadanos que él era el Mesías, pero no lo aceptaron ni entendieron; más bien, lo amenazaron de muerte (Lc 4, 16-30).Ahora, en la última noche con sus discípulos, Jesús se presenta como el servidor anunciado por Isaías. Esta revelación puede sostener a sus discípulos en las horas terribles que vendrán, porque Isaías también había anunciado los sufrimientos del servidor, como signo de conversión para sus verdugos y su exaltación. Los evangelistas señalan que los seguidores de Jesús no lograban comprender los sucesos. Por ello, en el huerto de los olivos, todos huyeron vergonzosamente, incluso uno de ellos desnudo (Mc 14, 50-52).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hoy, nuestros ojos miran este nuevo memorial, no solo para practicar el lavatorio de los pies y conmemorar los últimos momentos de Jesús, sino para regresar a la fuente que, de ahora en adelante, regará nuestras vidas y creará en nosotros el mismo comportamiento de Jesucristo, como en esa última noche con sus discípulos.Para ser fieles, los seguidores de Jesús necesitan la experiencia de la resurrección y la luz del Espíritu en Pentecostés, como él les prometió, es decir, el Espíritu que los conducirá a la verdad plena (Jn 16). La frase “más adelante comprenderán” es clave para nosotros a lo largo de nuestra vida: debemos buscar, con paciencia y humildad, comprender un poco más el misterio, sabiendo que nunca lo agotaremos. Como decía san Agustín: “Si comprendiera a Dios de manera completa, ya no sería Dios”. En verdad, aquí se encuentra el fundamento de la humildad. De entre las virtudes espirituales, la más alta es aquella que se basa en el abajamiento. De hecho, quien se humilla será exaltado._______________________Recomendaciones prácticas:•Los sacerdotes que han celebrado para el bien del pueblo o han concelebrado en la misa crismal pueden concelebrar en la misa vespertina. “Invítese a los fieles a una adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de san Juan (cap. 13 al 17).” (Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, n. 56).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introducción a la misaIniciamos la celebración del Sagrado Triduo Pascual, en el cual la Iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios y nuestro hermano. Una clave de interpretación de la celebración del Jueves Santo es el servicio: todos debemos ser servidores. No obstante, los ministros ordenados dan un tono particular a su misión, desde el servicio desinteresado a la comunidad, en la presidencia de la Eucaristía, y la comprensión del amor como reflejo del servicio de la Trinidad.Monición a la liturgia de la PalabraDesde los comienzos de la historia de la salvación, Dios ha caminado con su pueblo, como lo recuerda el relato del libro del Éxodo. Esa compañía se celebra también en la cena de la Eucaristía, según el antiguo testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios. La solidaridad de Dios con nosotros es un signo de su amor inagotable, evidenciado en el gesto del lavatorio de los pies, testamento para la comunidad creyente.Oración universal o de los fielesPresidente: En este Jueves Santo, oremos al Padre por medio de su Hijo, Cristo Jesús y digamos:R/. Ayúdanos a servir como Cristo Jesús.1.Por la Iglesia y por nuestros ministros ordenados, para que todos seamos servidores unos de otros en la caridad. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones, para que luchen a diario por la justicia y la paz como signo evidente de su vocación de servicio. Oremos.3.Por los evangelizadores de nuestra comunidad, para que se propague el mandamiento del amor y la celebración de la Eucaristía. Oremos.4.Por las personas que sufren por diversas circunstancias, para que encuentren en nuestros gestos de amor la bondad de Dios. Oremos.5.Por quienes celebramos esta Eucaristía, para que valoremos el significado de la institución del sacramento del orden sagrado. Oremos.Oración conclusivaPadre de bondad, acepta nuestras peticiones en la festiva celebración del Jueves Santo y haz que comprendamos la grandeza de tu amor, del servicio, de los ministerios ordenados y de la institución de la Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Mar 31 Mar 2026

“«Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo»”

JUEVES SANTOMISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑORAbril 02 de 2026Primera lectura: Ex 12, 1-8. 11-14Salmo: Sal 116 (115), 12-13. 15-16. 17-18 (R. cf. 1Co 10,16)Segunda lectura: 1Co 11, 23-26Evangelio: Jn 13, 1-15I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa lectura del Éxodo invita a la comunidad creyente a “hacer memoria” de la liberación obrada por Dios en favor de su pueblo. Las primeras comunidades cristianas celebraban esta liberación en la mesa de la cena del Señor, según el testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios; dicha cena era acción de gracias, conforme al Salmo 115, y Eucaristía en la versión cristiana. Una acción de gracias por excelencia es la dedicación a los hermanos y hermanas, hasta el servicio más humilde, como el de lavarse los pies unos a otros, según el ejemplo de Jesús en el evangelio de este día.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El cuarto Evangelio según san Juan no relata el desarrollo de la última cena de Jesús con sus discípulos durante la Pascua, ni la institución de la Eucaristía. En cambio, narra la enseñanza suprema de Jesús en la última tarde, como un testamento de servicio mutuo. Al ser un acto nuevo, los discípulos se asombran. Jesús, el Señor y Maestro, se convierte en siervo, esclavo de sus seguidores: les lava los pies y les dice: "Este ejemplo que les doy, también ustedes deben hacerlo con sus hermanas y hermanos."Llama la atención que los tres evangelios sinópticos y san Pablo, en su primera Carta a los Corintios, en lugar de narrar un lavatorio de pies, cuentan la institución de la Eucaristía. Según estos, de allí brota el mandato: “Hagan esto en memoria mía”. Así, el Nuevo Testamento muestra al menos dos formas complementarias de “hacer memoria” o “ser memorial” de Jesucristo: la fracción del pan, es decir, la Eucaristía, y, al mismo tiempo, el servicio a los hermanos, el lavatorio de los pies. Esto se aclara en la segunda plegaria eucarística en la santa misa: "Nos has elegido para servir en tu presencia". Este servicio no solo se refiere a la liturgia, sino también al servicio diario a nuestros hermanos y hermanas.Jesús, ante sus discípulos, realizó un doble gesto de humildad: se puso de rodillas y comenzó a lavarles los pies uno por uno. Luego, entregó un testamento, una enseñanza a sus discípulos de todos los tiempos, pero además, hizo una verdadera revelación sobre sí mismo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere decir a la comunidad?La postura “de rodillas” es propia de los siervos, esclavos y criados, y en esa postura Jesús se revela como el Mesías. Las expectativas del Mesías en Israel habían evolucionado considerablemente a lo largo del tiempo. Inicialmente, el término Mesías se usaba para el rey que, en su entronización, recibía una unción con aceite, y cada rey era llamado Mesías, que en hebreo significa “ungido”. Sin embargo, ningún rey de Israel alcanzó las expectativas del pueblo, como seguridad y abundancia de campos, y comida para todos. A pesar de ello, desde que Dios prometió una felicidad definitiva, Israel mantuvo la esperanza hasta el tiempo de Jesús. Esa esperanza era firme: esperaban al Mesías.La esperanza de Israel se expresaba de diversas maneras: unos esperaban un rey, otros un sacerdote, otros un profeta, y algunos, finalmente, no un individuo en particular, sino una figura colectiva. Daniel hablaba de un hijo del hombre (Dn 7), e Isaías había anunciado a un Mesías servidor (Is 53). Jesús se atribuyó el título de hijo del hombre (Mc 10), pero no fue escuchado. En Nazaret, trató de decir a sus conciudadanos que él era el Mesías, pero no lo aceptaron ni entendieron; más bien, lo amenazaron de muerte (Lc 4, 16-30).Ahora, en la última noche con sus discípulos, Jesús se presenta como el servidor anunciado por Isaías. Esta revelación puede sostener a sus discípulos en las horas terribles que vendrán, porque Isaías también había anunciado los sufrimientos del servidor, como signo de conversión para sus verdugos y su exaltación. Los evangelistas señalan que los seguidores de Jesús no lograban comprender los sucesos. Por ello, en el huerto de los olivos, todos huyeron vergonzosamente, incluso uno de ellos desnudo (Mc 14, 50-52).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Hoy, nuestros ojos miran este nuevo memorial, no solo para practicar el lavatorio de los pies y conmemorar los últimos momentos de Jesús, sino para regresar a la fuente que, de ahora en adelante, regará nuestras vidas y creará en nosotros el mismo comportamiento de Jesucristo, como en esa última noche con sus discípulos.Para ser fieles, los seguidores de Jesús necesitan la experiencia de la resurrección y la luz del Espíritu en Pentecostés, como él les prometió, es decir, el Espíritu que los conducirá a la verdad plena (Jn 16). La frase “más adelante comprenderán” es clave para nosotros a lo largo de nuestra vida: debemos buscar, con paciencia y humildad, comprender un poco más el misterio, sabiendo que nunca lo agotaremos. Como decía san Agustín: “Si comprendiera a Dios de manera completa, ya no sería Dios”. En verdad, aquí se encuentra el fundamento de la humildad. De entre las virtudes espirituales, la más alta es aquella que se basa en el abajamiento. De hecho, quien se humilla será exaltado._______________________Recomendaciones prácticas:•Los sacerdotes que han celebrado para el bien del pueblo o han concelebrado en la misa crismal pueden concelebrar en la misa vespertina. “Invítese a los fieles a una adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de san Juan (cap. 13 al 17).” (Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, n. 56).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introducción a la misaIniciamos la celebración del Sagrado Triduo Pascual, en el cual la Iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios y nuestro hermano. Una clave de interpretación de la celebración del Jueves Santo es el servicio: todos debemos ser servidores. No obstante, los ministros ordenados dan un tono particular a su misión, desde el servicio desinteresado a la comunidad, en la presidencia de la Eucaristía, y la comprensión del amor como reflejo del servicio de la Trinidad.Monición a la liturgia de la PalabraDesde los comienzos de la historia de la salvación, Dios ha caminado con su pueblo, como lo recuerda el relato del libro del Éxodo. Esa compañía se celebra también en la cena de la Eucaristía, según el antiguo testimonio de Pablo en la Carta a los Corintios. La solidaridad de Dios con nosotros es un signo de su amor inagotable, evidenciado en el gesto del lavatorio de los pies, testamento para la comunidad creyente.Oración universal o de los fielesPresidente: En este Jueves Santo, oremos al Padre por medio de su Hijo, Cristo Jesús y digamos:R/. Ayúdanos a servir como Cristo Jesús.1.Por la Iglesia y por nuestros ministros ordenados, para que todos seamos servidores unos de otros en la caridad. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones, para que luchen a diario por la justicia y la paz como signo evidente de su vocación de servicio. Oremos.3.Por los evangelizadores de nuestra comunidad, para que se propague el mandamiento del amor y la celebración de la Eucaristía. Oremos.4.Por las personas que sufren por diversas circunstancias, para que encuentren en nuestros gestos de amor la bondad de Dios. Oremos.5.Por quienes celebramos esta Eucaristía, para que valoremos el significado de la institución del sacramento del orden sagrado. Oremos.Oración conclusivaPadre de bondad, acepta nuestras peticiones en la festiva celebración del Jueves Santo y haz que comprendamos la grandeza de tu amor, del servicio, de los ministerios ordenados y de la institución de la Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 27 Mar 2026

“«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»”

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Vie 27 Mar 2026

«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.