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Y nosotros, ¿Qué debemos hacer?
Tags: Plan de Predicación Liturgia evangelio bautismo de juan Iglesia
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO "Gaudete"
Diciembre 12 de 2021
- Primera lectura: Sofonías 3, 14-18a
- Salmo: Isaías 12, 2-3.4bcd.5-6 (R. cf. 6)
- Segunda lectura: Filipenses 4, 4-7
- Evangelio: Lucas 3, 10-18
- Orientaciones para la Predicación
Introducción
Este tercer domingo de adviento, que prepara al acontecimiento central del Verbo de Dios que se hace carne para nuestra salvación, se nos manifiesta en su Palabra a través de tres ideas centrales:
- La alegría del Evangelio que se encarna.
- Las diversas manifestaciones de la forma cómo Dios se va revelando al Pueblo en la historia.
- La distinción del bautismo de Juan con respecto al de Jesús genera en las personas unos compromisos misionales.
- Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La primera lectura del profeta Sofonías manifiesta el júbilo y el gozo que sucede en el pueblo de Israel, que canta con alegría todos los atributos del Dios que es el Rey de Israel, que reina en ti, expulsa los enemigos, está en medio de ti, que salva, que es feliz, hace sentir su amor y comparte la alegría. Sin duda, alguna es un lenguaje de fiesta que disipa todo temor, calamidad, miedo; porque Dios reina en su pueblo, es la expresión máxima de la alianza sellada entre Dios y su pueblo.
Tanto el salmo tomado del profeta Isaías, como la segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses, continúan describiendo las manifestaciones de esta alegría, con los atributos propios de Dios: salvación, confianza, sin temor, fuerza, proezas, grandeza y hazañas. El motivo de la alegría es Dios que se hace presente en medio de su pueblo, Él es la fuente de la salvación, Él es el motivo de júbilo. La carta a los filipenses va a manifestar esta alegría en el Señor por su cercanía, amabilidad, acción de gracias, oraciones, súplicas que les concede el don de la paz.
El Evangelio según San Lucas manifiesta este gozo con la figura central de este tercer domingo de adviento: Juan el Bautista, quien predica un bautismo de conversión, y enlaza en una misma pregunta proclamada de manera diversa, lo que se debe hacer, cómo se debe actuar una vez que se haya recibido el bautismo;, y esto lo hace, agrupando tres estilos de vida de personas que no son cercanos al culto judío: la gente del común, los soldados y los publicanos, en donde cada servicio corresponde la caridad, desechando todo aprovechamiento del hermano a quien se sirve. Estos consejos que Juan Bautista brinda a quien se bautizan se convierten en norma de vida de una conducta ejemplar que caracteriza el ser cristiano bautizado.
- Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
La Palabra de Dios escuchada y meditada en este tercer domingo de adviento, interroga de manera personal para responder sobre los motivos de gozo y júbilo que alegran la vida de las personas; por otra parte, suscita en el corazón de cada creyente, de cada bautizado, el interrogante: ¿qué debo hacer? ¿Para vivir plenamente la alegría? ¿Qué debo hacer para alcanzar la plenitud de la vida?, qué debo hacer para alcanzar la salvación?
La comunidad conformada por cada una de las personas, una vez que resuelva su interrogante personal, deben fijarse en las respuestas que brinda el bautista: compartir con el que no tiene con que vestirse, ser solidarios con los que tienen de más. Estos días que preparan a vivir el espíritu de la Navidad, donde se multiplican las luces, festejos y canciones; parecen llenar de alegría el ambiente. Sin embargo, se debe trascender un estilo de vida fiestero en el sentido comercial, y vivir una alegría en medio de la austeridad, buscando comprar invirtiendo en lo necesario, alegrarse con el sustento laboral, no engañar con trampas para sacar mejor provecho y no reducir la fiesta a los objetos materiales que se puedan comprar con dinero. Hay un gozo, una alegría y una fiesta que trasciende todos estos bienes materiales, y es la encarnación de Dios, que se hace presente en medio de su pueblo y reina con la paz. Los bautizados, soldados, publicanos, hombres y mujeres de buena voluntad deben procurar la alegría que no se compra con el dinero, pues, cuando se tiene a Dios en medio de su corazones, familia y comunidad allí no hace falta nada.
La Palabra también manifiesta dos formas de vivir el compromiso bautismal, unos que se parecen al grano y otros que se aparecen a la paja. El bautismo que hemos recibido para la conversión, tiene el sello del Espíritu Santo que nos debe hacer actuar en coherencia con la caridad y la fraternidad universal. No se trata de juzgar quienes son de aquí o de allá, pero las obras de misericordia revelan los frutos del grano sembrado o lo que son paja para desechar al fuego.
- Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
La carta de San Pablo a los Filipenses revela que un fruto de la alegría es la amabilidad. El papa Francisco, en la encíclica Fratelli tutti invita a recuperar el don de la amabilidad, identificando a las personas que son amables como estrellas que iluminan la oscuridad. La amabilidad es fruto del Espíritu Santo (Ga 5,22) y manifiesta que la persona que tiene esta cualidad ayuda a los demás a que su existencia sea más soportable, sobre todo cuando cargan con el peso de sus problemas, urgencias y angustias. Es una manera de tratar a otros que se manifiesta de diversas formas: como amabilidad en el trato, con un cuidado para no herir con las palabras o gestos, como un intento de aliviar el peso de los demás. Implica «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian»
Continúa el Papa: “La amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los otros también tienen derecho a ser felices. Hoy no suele haber ni tiempo ni energías disponibles para detenerse a tratar bien a los demás, a decir “permiso”, “perdón”, “gracias”. El cultivo de la amabilidad no es un detalle menor ni una actitud superficial o burguesa. Puesto que supone valoración y respeto, cuando se hace cultura en una sociedad transfigura profundamente el estilo de vida, las relaciones sociales, el modo de debatir y de confrontar ideas. Facilita la búsqueda de consensos y abre caminos donde la exasperación destruye todos los puentes”.
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Recomendaciones prácticas:
- Motivar a las familias a instalar el Pesebre para rezar en familia la Novena de Navidad.
- Motivar el rezo de la Novena de Navidad por familias, sectores parroquiales, Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades, Comunidades Religiosas, etc. Este año por el componente sinodal hace que sea un momento fascinante y hermoso. Lo ideal sería tener el texto preparado por el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) que se ha inspirado, justamente, en el tema de la familia y el proceso sinodal.
- Motivar la instalación del Árbol de Navidad precedido de una catequesis sobre su sentido litúrgico.
- Hoy se permiten los instrumentos musicales y las flores para adornar el altar.
- Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
La Eucaristía es la Acción de Gracias por excelencia, donde como bautizados nos comprometemos a renovar los compromisos bautismales compartiendo con alegría el gozo de que Dios está vivo en medio de nosotros. Bienvenidos a esta celebración en que de manera personal y comunitaria nos comprometemos con nuestras acciones a que Dios en Jesucristo siga encarnándose en su pueblo para vivir el don la paz y la fraternidad.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La liturgia de la Palabra, en este tercer domingo de Adviento manifiesta el gozo que prepara el corazón de todos los bautizados al júbilo que el Dios con nosotros está cercano y su presencia transforma nuestro comportamiento en obras de caridad al servicio de los más necesitados. ¡Escuchemos con atención!
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Dirijamos a Dios Padre, que en Jesucristo se encarna en la historia para nuestra salvación, y digámosle todos:
R. Escucha Padre misericordioso nuestra oración.
- Por la Iglesia peregrina en la tierra para que, a través de sus ministros, el Papa Francisco, obispos, sacerdotes, diáconos y todos los bautizados; manifestemos con alegría el gozo de su Encarnación a través de las obras de caridad. Roguemos al señor.
- Por los gobernantes de las naciones, especialmente de nuestro país, y comunidades locales: presidentes, gobernadores, alcaldes y fuerza pública, para en el gozo de Cristo ya próximo, puedan servir a los hermanos más necesitados en fraternidad, amabilidad favoreciendo una convivencia en paz entre todos. Roguemos al Señor.
- Por todas las personas de buena voluntad: familias, profesionales, empresarios, para que en el ejercicio y desempeño laboral de sus funciones favorezcan a las personas más necesitadas de la sociedad. Roguemos al Señor.
- Por quienes tiene la misión de administrar los recursos económicos, comerciantes y miembros de las fuerzas militare y públicas, para que sirvan amablemente a todos, cuidando y protegiendo la dignidad de las personas a su cargo. Roguemos al Señor.
- Por quienes en este tiempo de adviento han perdido la alegría y sufren en su cuerpo o en su alma, enfermos, habitantes de la calle, los que han perdido la libertad, los que se han equivocado en el camino de sus vidas; para que la esperanza y la alegría de la salvación que tare la encarnación de Jesús, los ayude en su proceso de conversión. Roguemos al señor.
Oración conclusiva
Todas estas intenciones Padre,
te las presentamos por intercesión de
Tu Hijo Jesucristo,
quien vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Vie 27 Mar 2026
«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 27 Mar 2026
“«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»”
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 20 Mar 2026
El que cree en mí, aunque muera, vivirá
QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.
Vie 20 Mar 2026
“¿Crees esto?”
QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.