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¡Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Tags: predicación orante lectio dominical evangelio Liturgia conferencia episcopal Iglesia
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO «Gaudete»
Diciembre 11 de 2022
Primera Lectura: Isaías 35,1-6a.10
Salmo: 46(145),6c-7. 8-9a.9bc-10
Segunda Lectura: Santiago 5, 7-10
Evangelio: Mateo11, 2-11.
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
El Adviento es tiempo de preparación y conmemoración. Las celebraciones nos han de ayudar a encontrar el significado auténtico de este tiempo, que se nos ofrece para preparar nuestros corazones para recibir al Señor. A manera de reflexión se puede asumir: 1. La alegría de la liberación: 2. Los anuncios y signos de la presencia del Hijo de Dios – una era mesiánica; 3. El cumplimiento de la profecía del ayer, la nueva y paciente espera del creyente hoy.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Primera lectura. El profeta Isaías hace resonar en algunos de sus apartes el anuncio de la esperanza con sentido escatológico, se interesa por el destino final del mundo y las naciones, recurre al género apocalíptico (34,1 – 35,10), aquí al final de esta sección se proclama el restablecimiento de Jerusalén en toda su gloria y esplendor (35,1-10). Todo se transforma maravillosamente, comenzando por la naturaleza (vv. 1-2), que se “regocija”, “alegra”, y “florece” llegando a la saciedad del gozo y la alegría; es tal el panorama que la desolación de la tierra inhóspita se compara ahora con los mejores paisajes de la región: “la gloria del Líbano”, la exuberante belleza del Carmelo y el Sarión”. Toda esta fuerza para manifestar la “gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios”. En un segundo movimiento, la alegría trasformadora invade uno a uno los órganos del ser humano (vv. 3-6): manos, rodillas, corazón, ojos, oídos, piernas, lengua. Todo se transforma, y la razón se precisa en el v. 4: “Miren a su Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y los salvará”. Así Jerusalén, Sión es el destino final de la alegre peregrinación. La visita del señor produce alegría porque es visita salvadora, mesiánica.
Salmo. Hay una serie de salmos en los cuales la expresión “¡Aleluya!” (Alabad a Yahvé) los caracteriza, conocidos como salmos aleluyáticos, quince salmos en total. La liturgia judía los exaltó en tres grupos de Hallel, expresión hebrea que significa “alabanza, agradecimiento”: el “Pequeño Hallel” (Sal 113-118), así llamado por el Sal 114 que canta la epopeya del éxodo; el “Gran Hallel” (Sal 136) y el “Hallel Final” (Sal 146-150), grupo al que pertenece el salmo de la celebración. El salmo 146 es un himno de alabanza al Señor, Él es el creador que mantiene su fidelidad y por tanto el único que puede ayudar a su pueblo. En forma de letanías se anuncian algunas acciones del Señor para con los pobres, oprimidos, hambrientos, cautivos, ciegos, cojos, indefensos (huérfanos y viudas). La alabanza se hace suplica de presencia salvadora: “Ven, Señor, a salvarnos”. La alabanza es la palabra última de la creación, de la historia, del creyente que goza de la intimidad con Dios.
Segunda lectura. Esta lectura nos recuerda que el adviento no solo es conmemoración sino también preparación a la venida del Señor. El texto la presenta como “parusía del Señor”, es la venida de Cristo al final de los tiempos. En el mundo griego, “parusía”, designaba la llegada de un rey, a quien se esperaba en ambiente festivo, esplendidos preparativos, víveres, construcciones y acuñación de monedas conmemorativas. Este sabor festivo debe marcar la conmemoración y la preparación de la venida del Señor. Santiago con una parábola explica cuál es la conducta de los cristianos que esperan la parusía: se requiere paciencia, el creyente vive su propio tiempo de espera como sembrador, “el fruto madura a su tiempo”; nada se puede hacer para anticipar la cosecha, debe concentrase en sus tareas y dejar que lo demás suceda a su tiempo. El cristiano no debe quejarse uno de otro, debe animarse, queda tomar el ejemplo: “fortaleza y paciencia” de los profetas, pues como para ellos también para el creyente hoy cada día está más próxima la venida del Señor.
Evangelio. El texto abre la sección narrativa (11-12) del “Misterio del Reino de los Cielos” que introduce el discurso parabólico (13) sobre el Reino. La perícopa de este domingo está marcada por la figura de Juan Bautista, que se ha de comprender en su relación al Reino, así se identifican dos secciones: 1) vv. 3-6. La perplejidad de Juan al ver que Jesús no se ajusta a la idea que él ha tenido de Mesías, el justiciero que ya tiene puesta el hacha (cf. Mt 3, 10-11), ante lo cual pregunta “¿eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”, a lo cual Jesús responde con obras que testimonian su condición de Mesías, ellas dicen: el Señor está aquí, el tiempo de salvación se está cumpliendo.
La respuesta alude a los oráculos de la era mesiánica, entre los cuales se referencia el pasaje de la primera lectura; en Jesús, aunque su proceder contraríe las expectativas, en él se cumplen los anuncios mesiánicos, él produce un cambio gozoso y alegre, él no es el justiciero esperado sino la presencia viva de la misericordia de Dios. “Dichoso quien no se escandaliza de esta presencia del Reino. 2) vv. 7-15, el pasaje va un poco más allá de lo proclamado. Jesús aborda el tema de quien es Juan el Bautista, su identidad. Un profeta, más que profeta, sin embargo, precisa que el momento actual el rasgo característico de la identidad es la pertenencia al Reino, bien este que supera otras grandezas; esto explica que Juan sea el más grande nacido de mujer, como Profeta, sin embargo, más pequeño a aquellos que ahora tienen la gracia de conocer el Misterio del Reino, que se anuncia en esta sección. Juan no está excluido del Reino, su situación se refiere a la contraposición histórica que le correspondió vivir.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
¡Gaudete! ¡Alégrense! La liberación está aquí
¡Gaudete! Es necesario recuperar el auténtico sentido del nombre este tercer domingo de adviento. La alegría es la característica esencial de aquello que tiene sabor a buena noticia, fiesta; pero el ¡Alégrense! De este domingo no se refiere a las alegrías superficiales, profundas o pasajeras que se motivan por diversas circunstancias como un nacimiento, un cumpleaños, el éxito en la vida o incluso la victoria de un partido de futbol o competencia deportiva.
El gozoso ¡Estén alegres! anuncia la inminente llegada de la alegría mesiánica, la venida del Salvador. Es el grito gozoso de la alegría que nace de la presencia de Dios. No es causada de forma espontánea y natural, ni por el hermoso paisaje de la creación ni de las fuerzas del ser humano, sino que tiene su causa en la irrupción de Dios y su salvación. Dios es la causa y fuente del grito gozoso del ¡alégrense! En él se expresa la certeza de la presencia y salvación de Dios, es conmemoración y preparación. Se nos hace presente la alegría de la salvación y nos anuncia su llegada al final de la historia. El estén alegres es la forma concreta de responder con la alabanza a la presencia de Dios. Es la vivencia de una alegría profunda que requiere paciencia y acción.
El Reino de Dios está aquí y aún se ha de esperar. Como Juan y sus discípulos es necesario tener la capacidad de ver y oír lo que Jesús está realizando, no es necesario seguir esperando a quien no ha de llegar. Él ya llegó, sigue llegando y llegará, su victoria siempre asegurará. La salvación ya está actuando. Seguir esperando nos lleva a preguntarnos qué Jesús tenemos en nuestras mentes, en nuestros ideales; quizás la figura de la presencia real del Salvador contraríe esa esperanza, pues normalmente las expectativas humanas no se ven compaginadas con la forma de actuar de Dios.
Cuál es nuestra actitud en este momento histórico que nos corresponde vivir. Ya participamos de la irrupción del Misterio del Reino de una manera especial, nos tocó este momento particular, pronto celebraremos el Jubileo de la Esperanza (2025), el Jubileo de la gracia Mariana (2031) y los dos mil años de la Redención (2033). De momento disfrutemos con alegría profunda y autentica la presencia del Reino, el Señor ya está aquí y pronto vendrá.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Para acoger la alegría de la salvación se necesita meditar con atención y escuchar con amor, estas actitudes permitirán ver de verdad el misterio del Reino en las acciones del hoy. Señor que como los hombres de tu tiempo también veamos como obras grandes maravillas y nos comprometes en la misión de anunciar que solo acogiendo estos signos evidentes de la misericordia de Dios podremos comprender la grandeza de la alegría con que inunda nuestro día y corazón.
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Recomendaciones prácticas:
• Motivar que cada familia construya su pesebre, su belén y que en torno a él se viva la alegría de acoger la buena noticia de la salvación.
• Programar el rezo de la novena de Navidad es garantizar una celebración de piedad popular con mayor participación, con un alto nivel de comprensión que deja frutos de compromiso evangelizador en las personas, familias y comunidades. Se seguiré la Novena de aguinaldo propuesta por la Conferencia Episcopal.
• Después del saludo, puede encenderse la tercera luz de la corona de Adviento, recitando la respectiva oración.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Bienvenidos hermanos a la celebración de este tercer domingo de Adviento: “Gaudete”, alégrense, salten de alegría, porque ya está cerca el Señor. En un mundo con tantos dolores los cristianos debemos ser esa voz profética que invita a la esperanza y a la alegría, no basada en comidas y vino sino en la certeza de la Buena Noticia de la Salvación. Jesucristo está aquí y nos trae la salvación. Con este gozo que nos llega de Dios comencemos la celebración, cantando y orando alegrémonos hermanos que es tiempo de salvación.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Hoy, todo invita a alabar con alegría y júbilo a Dios que es fiel. El ama a todos y les ofrece la salvación. El rostro divino de Jesús nos deja ver su amor, su era mesiánica en la que trasforma todo, así la creación entera es gloria y el esplendor de Dios, vale la pena hermanos tener paciencia para acogerlo ya en el corazón y esperar su segunda venida como el triunfo definitivo de su amor. Escuchemos con atención el anuncio que nos hace su Palabra y recibamos al Rey y Salvador.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Oremos a Dios Padre, pidiendo en nuestra plegaría de hoy la especial intercesión de la Madre de Jesús, que su cercanía nos inunde de la Alegría de la Salvación. Respondemos:
R. Bendice y alegra a tus hijos, Señor.
1. Padre te pedimos por toda la Iglesia, para que en medio de los dolores sepa a coger la alegría del Evangelio y persevere en la verdad de Jesús como lo hizo la Virgen María.
2. Padre te pedimos por los gobernantes para que, inspirados en el mensaje de la salvación, dediquen sus esfuerzos a la búsqueda de la Paz, la concordia y la armonía entre todos los pueblos de la Tierra.
3. Padre te pedimos, por los enfermos, ancianos, los maltratados, explotados y vejados, para que ellos sientan la alegría del mensaje que instaura una nueva época de salvación.
4. Padre te pedimos, por todos los consagrados para que aprendan del evangelio a comunicar la alegría, y en ella vivan la fidelidad, la pureza y perseverancia en el seguimiento de Jesús.
5. Padre te pedimos, por nuestra comunidad parroquial, para que la alegría de las fiestas de adviento y la navidad que se acerca nos ayuden vivir mejor nuestra misión.
Oración conclusiva
Padre, en la alegría que nos inunda el Adviento,
acoge en tus manos estas plegarias y
permite que día a día nuestra vida se asemeje
a lo que tú esperas de tu pueblo.
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R. Amén.
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Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto
PRIMER DOMINGO DE CUARESMAFebrero 22 de 2026Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: Rm 5, 12-19 (forma larga) o Rm 5, 12. 17-19 (forma breve)Evangelio: Mt 4, 1-11I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma es el tiempo de ascenso a la montaña santa de la Pascua, y cada uno de sus domingos marca momentos clave en la historia del pueblo elegido.El primer domingo de Cuaresma está siempre centrado en el tema de las tentaciones. Nos invita a contemplar la realidad humana, siempre expuesta a la tentación, pero no condenada a su poder. Cada una de las lecturas construye el mensaje de este inicio del año litúrgico:•La creación y el pecado de los primeros padres muestran la historia humana como un proyecto de armonía y plenitud querido por Dios, que la humanidad ha desvirtuado por el mal uso de la libertad. Así, el don de Dios parece pequeño y el límite inmenso.•La historia, sin embargo, no queda sometida al poder del mal, porque “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.•En el evangelio, Jesús es el testigo fiel de que la tentación y el pecado no tienen la última palabra en la vida humana.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La liturgia abre este tiempo cuaresmal con el Evangelio de las tentaciones, que refleja la presencia del pecado en la historia personal y comunitaria. A la vez, muestra la respuesta definitiva en Cristo, vencedor del pecado y de la muerte.La misión de Jesús comienza en el desierto, como la de Juan Bautista, y allí se revela como el Mesías que vence la tentación con la fuerza de la Palabra. En este gesto establece un vínculo profundo con el Primer Testamento, al enfrentar las mismas pruebas que Israel sufrió en su peregrinación hacia la tierra prometida. A diferencia del pueblo, Jesús permanece fiel.•Como Israel, Jesús tuvo hambre, pero venció la tentación del placer recordando a Dt 8, 3.•Ante la tentación del poder, desde lo alto del templo, el tentador cita el Sal 91, 11-12; Jesús responde con Dt 6, 16: “No tentarás al Señor tu Dios”.•Frente a la tentación del tener, manifestada en la ambición de los reinos, responde con Dt 6, 13: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo darás culto”.El primer domingo de Cuaresma en el ciclo A recuerda que, desde el origen, el hombre ha querido traspasar el límite puesto por Dios. Así cayó en el pecado, pero no quedó sumergido en él: el salmo proclama la misericordia del Señor, y san Pablo anuncia que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” en Cristo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Iglesia, peregrina de esperanza, reconoce que sus hijos caminan como ovejas en medio de lobos y están llamados a ser luz en la oscuridad. Sin embargo, también sabe que las tentaciones pueden llevar a ocultarse y a confundirse con la multitud.Ser cristiano en comunidad implica una lucha permanente junto al Señor, para alcanzar la plenitud en la montaña santa. La Cuaresma es un camino comunitario: tentaciones y pecados se vencen unidos, con la ayuda de la gracia.Algunos puntos para destacar son:•El ser humano es criatura de Dios y su vocación es asemejarse a Él en la plenitud. Pero en el camino aparecen voces que oscurecen el don de Dios y hacen creer que la vida depende solo de la conquista humana marcada por placer, poder y tener.•Siempre se presentan dos caminos: vida o muerte, bendición o maldición. Allí resplandece la voz del amor y la misericordia que orienta las decisiones. El pecado no es el final: el reconocimiento de la culpa y el regreso a Dios abren siempre la puerta del perdón.•Ser humanos nos hace solidarios con Adán, pero no nos condena a repetir sus errores: en Cristo hemos sido curados y llamados a la obediencia que conduce a la comunión y a la victoria de la cruz.Cuaresma y camino se reclaman mutuamente. Somos un pueblo peregrino que sabe esperar, confiar y abandonarse en las manos del Señor. La fuerza no nace de nosotros: la victoria proviene de la luz del Crucificado. El horizonte de este camino no puede ser otro que la cruz de Cristo, vencedor de la muerte y fuente de vida nueva.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La oración es el arma más eficaz contra la tentación. La vida cristiana se sostiene en ella, y anclados en la cruz podemos llevar adelante los proyectos que Dios nos confía.El Papa Benedicto XVI nos dejó una oración muy oportuna para el camino cuaresmal y la lucha contra la tentación: "Señor, líbranos del temor a la cruz, del miedo a las burlas de los demás, del miedo a que se nos pueda escapar nuestra vida si no aprovechamos con afán todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que prometen vida, pero cuyos resultados al final solo nos dejan vacíos y frustrados. Que en vez de querer apoderarnos de la vida, la entreguemos". (Joseph Ratzinger, Vía Crucis)._______________________Recomendaciones prácticas:•Este domingo se celebra el rito de la “elección” o “inscripción del nombre” de los catecúmenos que recibirán los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Se emplean las oraciones e intercesiones propias, según el Misal Romano (pp. 917-918).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEl Señor nos conduce al desierto, como a Israel, para hacernos experimentar la libertad. La liturgia de este domingo abre un horizonte de esperanza: nuestra historia no está marcada por el pecado y la tentación, sino por la bendición y la gracia que vencen al mal. La Eucaristía es la fuerza de la comunidad, en la que el Señor se da como Pan verdadero y nos ofrece las armas para enfrentar las tentaciones del placer, del poder y del tener. Participemos con fe.Monición a la liturgia de la PalabraSolo quien escucha puede obedecer, y en la obediencia fiel al Señor nos jugamos la vida cristiana. Dejemos que su Palabra ilumine nuestras decisiones y nos trace horizontes de libertad frente a las tentaciones, recordando que en ella siempre encontraremos respuesta.Oración universal o de los fielesPresidente: El Creador nos ha manifestado su don y su misericordia. Presentemos, confiados, nuestra oración.R/. No nos dejes caer en la tentación y escúchanos.1.Por la Iglesia, pueblo peregrino: que pastores y fieles caminen juntos hacia la plenitud de la vida y, en la obediencia, encuentren la fuerza contra la tentación del poder. Oremos.2.Por los gobernantes y líderes del mundo: que ejerzan su tarea con fidelidad y honestidad, venciendo la tentación del tener. Oremos.3.Por quienes sufren: que el dolor y la enfermedad sean un llamado a la fraternidad y nos ayuden a vencer la tentación del placer egoísta. Oremos.4.Por nuestra comunidad cristiana: que al celebrar la Eucaristía experimentemos la fuerza del Señor para enfrentar las tentaciones e iniciar juntos el camino cuaresmal hacia la Pascua. Oremos.Oración conclusivaPadre de misericordia, crea en nosotros un corazón nuevo para vivir en camino y en búsqueda. Escucha nuestras súplicas y concédenos lo que conviene a nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Mar 17 Feb 2026
Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará
MIÉRCOLES DE CENIZAFebrero 18 de 2026Primera lectura: Jl 2, 12-18Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: 2Co 5, 20–6, 2Evangelio: Mt 6, 1-6. 16-18I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl hilo conductor de esta predicación es la reconciliación. En efecto, san Pablo nos exhorta: “En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios”. Reconciliación es la palabra clave de la liturgia en estos cuarenta días de oración, ayuno y caridad. Hoy escuchamos la invitación del profeta Joel: “Vuelvan al Señor, su Dios”. Así, las lecturas de la misa del Miércoles de Ceniza señalan el camino de conversión que Dios quiere para su Iglesia. La expresión “conviértanse y crean en el Evangelio”, pronunciada al imponernos la ceniza, implica ante todo el reconocimiento de nuestras miserias a causa del pecado y la apertura del corazón para acoger el evangelio, dando pasos seguros de conversión.El signo universal de la imposición de la ceniza se convierte en expresión de la disposición de cada creyente para escuchar el llamado a la conversión personal, renovar la gracia bautismal y celebrar con fe y alegría la Pascua de Resurrección de 2026.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Joel ejerció su ministerio después del exilio, cuando Jerusalén y Judá gozaban de paz y prosperidad. En medio de esta seguridad, una plaga de langostas amenaza con destruir lo alcanzado. El miedo y la inseguridad dominan al pueblo, incapaz de afrontar la situación. En este contexto surge Joel, invitando a ancianos, adultos, jóvenes, niños y, en especial, a los sacerdotes, a suplicar la ayuda y el perdón de Dios, pues la catástrofe se percibe como consecuencia del pecado. El profeta llama a un arrepentimiento verdadero, manifestado en signos penitenciales, pero sobre todo en la ruptura con la actitud pasiva del pueblo confiado en su falsa seguridad. Les exhorta: “Ahora —oráculo del Señor—conviértanse a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasguen los corazones y no las vestiduras; conviértanse al Señor, Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas”.El salmo 50, el penitencial por excelencia, es la súplica personal de un pecador arrepentido que implora la misericordia del Señor. Al iniciar el Tiempo de Cuaresma, se convierte en la oración de todos los que esperamos la salvación: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo Espíritu”. Dios regenera el corazón, borra los pecados, concede su Espíritu y restaura su obra creadora, dando al penitente una nueva vida con “espíritu firme”.En la segunda Carta a los Corintios (cap. 5), Pablo insiste con fuerza: “En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios”. La obra salvífica de Cristo se manifiesta en la misericordia y en el amor de Dios, que no deja de otorgar perdón y salvación a quienes creen en Él. Para Pablo, la “reconciliación” ocupa un lugar central: nos exhorta a no desaprovechar la gracia, pues este es el tiempo favorable y propicio para la conversión, siempre que estemos abiertos al mensaje de salvación que ofrece el Señor Jesús.San Mateo, en el Evangelio de este día, presenta las tres obras esenciales de la piedad judía: la limosna como acción caritativa hacia los demás, la oración como expresión del amor a Dios y el ayuno como ejercicios de mortificación y camino de santidad. Jesús aprovecha estas prácticas, tan valoradas en su tiempo, para enseñar que no deben hacerse buscando reconocimiento o recompensa, sino únicamente para agradar al Padre: “el Padre que ve en lo escondido, te recompensará”.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La liturgia de este día es rica en signos y contenido: la bendición e imposición de la ceniza, la austeridad en el templo, la Palabra proclamada y los cantos que inauguran el camino de cuarenta días. Todo ello nos invita a revisar nuestra vida interior, renovar la gracia bautismal y celebrar con plenitud el misterio pascual del 2026. La Cuaresma, con sus prácticas y signos, nos impulsa a escuchar con mayor atención la Palabra de Dios, que orienta la vida interior hacia los valores del evangelio. Estos nos ayudan a recorrer un verdadero camino de santidad: morir al pecado y renacer a una vida nueva en la celebración gozosa de la Pascua.El símbolo de la ceniza marca la apertura de este tiempo penitencial. Con sencillez y arrepentimiento, expresa nuestra fragilidad: somos barro, pero también criaturas redimidas y llamadas a la santidad mediante la humildad y la conversión. El camino cuaresmal, vivido paso a paso, conduce al reconocimiento y aceptación de la gracia bautismal, y culmina en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte por su resurrección.La Palabra de hoy reaviva la práctica de las obras de misericordia y nos exhorta a una conversión auténtica: no rasgar las vestiduras, sino el corazón, confiados siempre en la misericordia de Dios. Como el salmista, nos acercarnos con confianza al Señor para que renueve nuestro interior, perdone nuestros pecados y nos salve en este tiempo favorable.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Comprender el sentido de las prácticas cuaresmales nos ayuda a asumir con seriedad los compromisos de la vida cristiana. Aquello que nos separa de Dios debe dolernos y ponernos en camino de penitencia y sacrificio para redimir nuestros pecados y orientar la vida hacia la santidad.Pedimos a Dios que nuestra participación en el rito de la ceniza no sea mera tradición ni gesto vacío, sino verdadero signo de conversión, acompañado de oración y caridad fraterna.En un mundo marcado por el secularismo, la indiferencia y la pérdida de prácticas de piedad, estamos llamados a redescubrir, enseñar y vivir la espiritualidad cuaresmal como testimonio de fe y medio de evangelización.Dios siempre se ha mostrado amoroso y misericordioso con quienes, con humildad, reconocen su pecado y emprenden un camino de comunión en Cristo, expresado en obras de misericordia, caridad hacia los que sufren y servicio en la misión evangelizadora._______________________Recomendaciones prácticas:•Liturgia de las Horas, Tomo II.•Día de ayuno, abstinencia y obras de caridad.•Inicio de la Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos hemos reunido este Miércoles de Ceniza para iniciar el Tiempo de Cuaresma. Escucharemos la Palabra de Dios, participaremos de la fracción del pan y recibiremos la ceniza en comunión con toda la Iglesia. Ofrezcamos esta santa misa por la conversión de los pecadores y unámonos con fe viva a la oración, la limosna y el ayuno, preparándonos durante estos cuarenta días para celebrar dignamente la Pascua de 2026. Monición a la liturgia de la PalabraAl comenzar este Tiempo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos dirige un llamado apremiante a la conversión, manifestada en las prácticas cuaresmales como signo de sincero arrepentimiento y expresión del modo más auténtico de agradar al Señor. Escuchemos con atención. Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que escuche las súplicas de su pueblo penitente. R/. Te rogamos, óyenos.1.Para que Dios, que generosamente nos concede iniciar la Cuaresma, otorgue a la Iglesia el don de la conversión y la renovación de la gracia bautismal. Oremos. 2.Para que Dios, rico en misericordia, acompañe a los ministros ordenados –el Papa, obispos, presbíteros y diáconos– y los haga auténticos testigos de santidad y de su amor en el mundo. Oremos.3.Para que los gobernantes trabajen con rectitud por el bien común y contra la corrupción. Oremos.4.Para que Dios fortalezca a quienes sufren y nos conceda un corazón misericordioso y caritativo. Oremos.5.Para que, en este tiempo de gracia, el Señor purifique nuestros corazones mediante la oración, la caridad y el ayuno. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre bueno, nuestra oración; extiende tu mano misericordiosa sobre tu pueblo penitente y concédenos abundantemente lo que te hemos pedido con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 13 Feb 2026
He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta
SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 15 de 2026Primera lectura: Eclo 15, 15-20Salmo: Sal 119 (118), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R. 1b)Segunda lectura: 1Co 2, 6-10Evangelio: Mt 5, 17-37 (forma larga) o Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Buena Nueva del Reino, proclamada por Jesús en el Sermón de la Montaña y contenida en el Evangelio de Mateo como plenitud de la Revelación de Dios, constituye una síntesis de su enseñanza ética fundamental y es fuente de sabiduría para los discípulos. A la persona humana, en el ejercicio de su libertad y responsabilidad, le corresponde acoger esta enseñanza, interiorizarla y hacerla vida para alcanzar la verdadera felicidad, como afirma con certeza el salmo de la liturgia de hoy: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor” (Sal 119).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?“Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclo 15, 17). El texto del libro del Eclesiástico destaca la libertad humana para elegir entre el bien y el mal, la responsabilidad individual por las propias acciones y la sabiduría como don de Dios. Los mandamientos son el camino hacia el bien y la vida, y corresponde al hombre seguirlos para alcanzar la verdadera sabiduría.“Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Co 2, 7). En este pasaje, san Pablo habla de la sabiduría de Dios revelada por el Espíritu Santo a quienes poseen madurez espiritual. No es la sabiduría del mundo, sino una sabiduría profunda y misteriosa que proviene de Dios y que solo puede comprenderse con la ayuda del Espíritu. “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5, 20). En Mt 5, 17-37, Jesús explica cómo cumple la ley y los profetas, no para abolirlos, sino para darles plenitud. Eleva la exigencia moral más allá de la mera observancia externa y la centra en la actitud del corazón y la intención. La justicia de los creyentes debe superar la de los escribas y fariseos para entrar en el Reino de los cielos, lo cual implica una comprensión más profunda y una práctica más auténtica de la ley.Tras la introducción de los vv. 17-20, en los que Jesús aborda la relación entre su enseñanza, la ley y los profetas, enfatizando que no ha venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, su discurso se organiza en una serie de antítesis. El texto de hoy presenta las cuatro primeras, siguiendo la fórmula: “Han oído que se dijo... pues yo les digo”. Estas se refieren a situaciones de la vida cotidiana: homicidio, adulterio, divorcio y juramento. Jesús no suprime las prescripciones sobre estas cuestiones, sino que les da pleno sentido e indica el espíritu con el que deben ser observadas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este sexto domingo del Tiempo Ordinario nos prepara para vivir la Cuaresma, que iniciaremos el próximo miércoles 18 de febrero. El mensaje nos invita a poner en práctica las bienaventuranzas mediante la misericordia y la justicia de Dios, especialmente en nuestras relaciones, incluso con quienes nos ofenden. Es un tiempo propicio para la reconciliación y la oración personal y comunitaria a la luz de la Palabra. La enseñanza de Jesús es la plenitud de la Ley del Antiguo Testamento y nos muestra el camino de la verdadera libertad: la adhesión a la voluntad divina. Jesús no destruye la ley ni la vuelve intangible, sino que la conduce a su plan de realización, revelando su sentido perenne. No rompe con la herencia de Israel, sino que la recibe y manifiesta su plenitud.En el texto de hoy Jesús nos enseña, a través de seis aspectos de la vida (de los cuales se presentan los cuatro primeros), que la justicia debe ir más allá de la letra de la ley, porque reside en el corazón. Este camino exige una adhesión interior y no se limita a un cumplimento exterior. La ley nueva no consiste en obedecer preceptos, sino en obrar guiados por el amor.¿Cómo alcanzar un ideal tan elevado? San Pablo recuerda que se trata de una “sabiduría que no es de este mundo” y que “Dios nos ha revelado por el Espíritu”. Por lo tanto, es un don y una gracia que Él concede a la persona humana. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?OraciónTe bendecimos, Señor, Dios de nuestros padres,porque en Cristo Jesús realizaste con tu puebloun nuevo pacto de amor total y fidelidad cabal.En Él se cumplieron la ley y los profetas,adquiriendo así plenitud la antigua alianzamediante el espíritu que supera la letra escrita.No permitas, Señor, que nuestros odios y violenciasmarchiten la primavera de tu ternura.Concédenos vivir reconciliados con los demás,mediante un perdón y alegría diariamente renovadosconforme a la nueva justicia de tu Reino.Concédenos, Señor, caminar según tu Espíritusin gratificar los deseos y las obras de la carne.Queremos madurar en la libertad cristianapara amar más y mejor a ti y a los hermanos._______________________Recomendaciones prácticas:•Leer y meditar el mensaje del Papa para la Cuaresma, que ofrece una guía espiritual para vivir este tiempo como camino de renovación y conversión.•Participar de la Comunicación Cristiana de Bienes. Durante la Cuaresma, la Iglesia en Colombia promueve esta colecta que, fruto de la oración, el ayuno y la abstinencia, nos invita a compartir los bienes materiales con los necesitados como expresión concreta de la fe y caridad.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta celebración del sexto domingo del Tiempo Ordinario. Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en Él y buscar la verdadera felicidad. Jesús nos propone un camino de bienaventuranza, pobreza y solidaridad, que convierte en testigos del Reino de Dios. Él nos precede con su ejemplo y nos llama a seguirlo con humildad, misericordia y justicia. Escuchemos su mensaje y permitamos que su Espíritu ilumine nuestro corazón para vivir como verdaderos discípulos. De pie, por favor, para iniciar nuestra celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraHermanos, dispongamos el corazón para escuchar con atención la Palabra de Dios. El Evangelio de Mateo nos invita a reflexionar sobre la justicia revelada por Jesús, que va más allá de la observancia externa de los mandamientos, y nos llama a la conversión interior. Su propuesta se manifiesta en relaciones reconciliadas y en una honestidad radical en nuestro hablar. Que estas palabras nos impulsen a vivir una vida auténtica, donde la misericordia y la justicia se entrelazan en cada acto.Oración universal o de los fieles Presidente: Hermanos, Jesús vino a dar plenitud a la ley y a los profetas. Confiando en su Palabra, elevemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre.R/. Padre misericordioso, escúchanos.1.Por la Iglesia para que, guiada por el Espíritu Santo, sea fiel testigo de la verdad de Cristo y anuncie su Reino con valentía y amor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan la justicia, la paz y el bien común, buscando siempre el bienestar de todos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o cualquier tribulación, para que encuentren consuelo en la misericordia de Dios y en el amor fraterno. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad, para que sea un lugar de acogida, perdón y reconciliación, donde todos se sientan amados y valorados. Roguemos al Señor.5.Por nosotros y nuestras familias, para que, con la gracia de Dios, superemos nuestras limitaciones, perdonemos a quienes nos han ofendido y vivamos en paz con todos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las oraciones que elevamos a ti en este día. Fortalécenos con tu Espíritu Santo para que podamos cumplir tu voluntad y vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 6 Feb 2026
Que brille su luz ante los hombres
QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 08 de 2026Primera lectura: Is 58, 7-10Salmo: Sal 112 (111), 4-5. 6-7. 8a y 9 (R. cf. 4a)Segunda lectura: 1Co 2, 1-5Evangelio: Mt 5, 13-16I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl quinto domingo del Tiempo Ordinario, continuando con el Sermón de la Montaña en el que Jesús anuncia el contenido del Reino de Dios, nos invita a reflexionar sobre la vocación y la misión que Dios confía a sus discípulos. Hoy la Palabra de Dios nos propone redescubrir la vocación y misión del cristiano como "sal de la tierra y luz del mundo". Jesús nos llama a ser fermento en la masa, a llevar el sabor y la luz de su Palabra a todos los rincones, aun en medio de las dificultades. En esta misión, la predicación del Evangelio es comunicación de la sabiduría de Dios, y la práctica de la misericordia es expresión del verdadero culto. La liturgia de este domingo nos anima a descubrir nuestra identidad en Cristo y a ser testigos valientes de su amor. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Is 58, 7-10 destaca la importancia de la justicia social y la compasión hacia los demás, tratados con dignidad y respeto. El profeta subraya que la verdadera religión no se reduce a rituales o prácticas externas, sino que se manifiesta en vivir conforme a la justicia y a la compasión, expresión del amor misericordioso de Dios. De ahí que las obras de misericordia van acompañadas de la promesa de la luz y la guía divinas para quienes actúan con justicia. Isaías insiste en compartir con los necesitados –hambrientos, pobres y oprimidos–, empezando por los familiares y vecinos. Estas acciones constituyen el verdadero ayuno, que refleja arrepentimiento y conversión como camino de restauración y bendición.1Co 2, 1-5 acentúa la sencillez y humildad con las que san Pablo anunció el evangelio. Él mismo reconoce que su predicación no se apoyó en la sabiduría humana ni en la elocuencia, sino en la demostración del Espíritu y del poder de Dios. El centro fue Jesucristo crucificado, fuerza y salvación para los creyentes. Su debilidad, temor y temblor reflejan que la humildad y la dependencia de Dios son esenciales para la misión.En Mt 5, 13-16, Jesús enseña que sus discípulos son “sal de la tierra” y “luz del mundo”. Como la sal preserva y da sabor, los discípulos están llamados a transformar la sociedad; si la sal pierde su sabor, se vuelve inútil, imagen de quienes abandonan su identidad cristiana. Asimismo, la luz no debe ocultarse, sino colocarse en alto para iluminar. Esta visibilidad se manifiesta en las buenas obras, que llevan a los demás a glorificar al Padre. El discípulo tiene, por tanto, una misión social y misionera: ser presencia transformadora que refleja la gloria de Dios.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En continuidad con las Bienaventuranzas, la Palabra de este domingo subraya el don y la exigencia de nuestra vocación cristiana. Las metáforas de la sal y de la luz expresan la misión y el testimonio de los discípulos de Jesús: ni la sal ni la luz existen para sí mismas, sino para otros. Así también el discípulo recibe el don del Reino de Dios para ponerlo al servicio de la humanidad. La humildad es clave: el discípulo es instrumento de la acción divina, no protagonista del mensaje.La primera lectura aclara el sentido de la luz mencionado al final del evangelio. Isaías relaciona la práctica de la justicia con la bendición divina: al vivir la misericordia, la luz del amor resplandece como signo de esperanza. La luz de Cristo debe reflejarse en las obras de sus discípulos, llevando consuelo y transformación al mundo.La fe tiene una dimensión social: el encuentro con el amor de Dios impulsa a la solidaridad con los más necesitados.La segunda lectura muestra cómo Pablo fue sal y luz: su predicación no dependió de la elocuencia, sino del Espíritu Santo y del poder de Dios. Su ejemplo enseña que la misión nace del don divino y debe centrarse en Cristo crucificado.Finalmente, la Palabra de hoy ilumina la relación entre la Eucaristía y la misión. La Eucaristía es el corazón de la vida cristiana y fuente de toda misión. En ella recibimos la fuerza para ser sal y luz, transformando la realidad con la presencia y el amor de Cristo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Pidamos al Señor la gracia de ser instrumentos de su luz y amor en el mundo. Que imitándolo en su servicio y entrega, Él nos fortalezca para superar nuestras debilidades y ser testigos valientes de su evangelio.Oración por la evangelizaciónDios Padre nuestro, te damos gracias porque,por medio de tu Hijo Jesucristo, sigues haciendo camino con nosotrosy vas dando un nuevo rumbo a la Iglesia.Te pedimos que, bajo el impulso del Espíritu,salgamos a tu encuentro en nuestro mundoy como discípulos misioneros,anunciemos a todos la alegría del Evangeliosirviendo misericordiosamente a los que sufren,para ser sal de la tierra y luz del mundo fermento de una nueva sociedad.María estrella de la evangelización ruega por nosotros._______________________Recomendaciones prácticas•11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo. Promover la lectura del mensaje del Papa para esta fecha. •Motivar y preparar la jornada parroquial de los enfermos, reuniéndolos en el templo para la Eucaristía ofreciéndoles los sacramentos de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos reunimos hoy para celebrar la Eucaristía en este quinto domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra que escucharemos nos invita a ser sal y luz, iluminando con nuestras acciones y dando sabor a la vida de quienes nos rodean. Que esta celebración fortalezca nuestra fe y nos anime a vivir con valentía nuestra vocación cristiana, siendo testigos del amor de Dios en el mundo. Con alegría y gratitud, iniciemos esta celebración.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios es fuente de sabiduría y luz que ilumina nuestra vida. Hoy el Señor nos llama a ser luz en la oscuridad, a romper las cadenas de la injusticia y a construir un mundo fraterno. Dispongámonos a escuchar con humildad y apertura.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos con confianza a Dios, nuestro Padre, que nos llama a ser sal de la tierra y luz del mundo.R/. Padre de bondad, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que sea como una ciudad puesta en lo alto y transmita a todos la luz de Cristo. Roguemos al Señor.2.Por todos los cristianos, para que, iluminados por la Palabra, seamos testigos valientes del evangelio, llevando esperanza y consuelo a los que sufren. Roguemos al Señor.3.Por los gobernantes y líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría y justicia, buscando siempre el bien común. Roguemos al Señor.4.Por los enfermos, los pobres y excluidos, para que encuentren acogida, consuelo y ayuda, y experimenten el amor de Dios en nuestras acciones. Roguemos al Señor.5.Por nosotros, para que, fortalecidos por el Espíritu, seamos sal y luz en cada una de nuestras obras. Roguemos al Señor.Oración conclusivaEscucha, Padre del cielo, la súplica de tu pueblo, e ilumina nuestra vida con la luz del evangelio, para que seamos sal de la tierra y luz del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.