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¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!
Tags: conferencia episcopal de colombia lectio dominical iglesia colombiana predicación dominical 27 de octubre de 2024 Conmemoración de los fieles Difuntos
TRIGÉSIMO DOMINGO
DEL TIEMPO ORDINARIO
Octubre 27 de 2024
Primera lectura: Jr 31, 7-9
Salmo: 126(125),1-2ab.2cd-3.4-5.6
Segunda lectura: Hb 5,1-6
Evangelio: Mc 10, 46-52
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
La mesa de la Palabra de este domingo insiste en:
− La necesidad de la humildad para reconocer el paso de Dios por nuestra vida ¿Qué nos llena de alegría, cuando el Señor nos hace retornar a la tierra prometida de nuestra felicidad, cuando nos saca del destierro y nos vuelve a la esperanza de tiempos mejores?
− Tenemos un mediador, que es Sumo y Eterno Sacerdote, Cristo. Él se constituye en fuente inspiradora de santidad.
− El Señor Jesús es el Mesías esperado, los ciegos ven, los cojos andan. Bartimeo se hace testigo de la presencia mesiánica de Cristo, que ya próximo a entrar a Jerusalén, no se oculta más, pues Él sabe que debe subir a Jerusalén para salvarnos a todos.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La Palabra de Dios de este domingo centra toda su atención en el bellísimo relato de la curación del ciego de Jericó. Jesús va camino a Jerusalén y a su paso se presentan una serie de encuentros que impactan por el profundo mensaje mesiánico que ellos contienen. La escena de la curación del ciego Bartimeo es uno de los momentos más elocuentes de la presencia del mesías entre nosotros y la Palabra de este día nos ayuda a entenderlo.
El profeta Jeremías vivió en tiempos de calamidades para el pueblo de la alianza, consecuencia de sus pecados; luego de años de destierro, los que regresan a la tierra de la promesa, no son soldados victoriosos, sino hombres perdonados. Dios interviene en la historia y su paso se vuelve causa de alegría. El capítulo 31 es una página cargada de esperanza, la nueva generación que regresa del destierro, está llamada a reconocer el paso de Dios que ha mirado a Israel con misericordia y les ha concedido regresar a la tierra dada como promesa a sus antepasados: “El Señor ha salvado a su pueblo” “Los traeré del país del norte” “seré un Padre para Israel”. Los redimidos, al caminar, transforman el desierto en un oasis de felicidad, y se vuelven en testimonio del resto perdonado, ellos se constituyen en la esperanza de Israel, puesto que en la multitud que retorna habrá ciegos y cojos, pero el Señor los guiará “por un camino llano en que no tropezarán”.
El Salmo 125 canta la acción de gracias del pueblo de Israel al saberse salvado del destierro “la boca se nos llenaba de risas y la lengua de cantares, porque el Señor ha estado grande con nosotros”. El optimismo del salmista es contagioso “cuando el Señor cambio la suerte de Sion” “al ir, iban llorando; al volver, vuelven cantando”.
El autor de la Carta a los Hebreos en el capítulo 5, exalta la superioridad del sacerdocio de Cristo, en comparación con el sacerdocio del Antiguo Testamento que se ejercía en el Templo de Jerusalén, tenían como función “representar a los hombres en el culto a Dios y ofrecer dones y sacrificios”, el sacerdote de la Antigua Alianza esta “envuelto en debilidades” “tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados”. Nadie podía asumir el título de sacerdote por cuenta propia, este título se recibía por hacer parte de la tribu de Leví, familia sacerdotal. El sacerdocio de Cristo es recibido no de manos humanas, sino de la voluntad del Padre del cielo, “Tú eres sacerdote eterno” y el autor sagrado, compara su sacerdocio con el sacerdocio de Melquisedec.
Marcos en el capítulo 10 narra la milagrosa curación del ciego Bartimeo, escena que se desarrolla en las afueras de Jericó, camino hacia Jerusalén. este relato esta enriquecido con muchos detalles que el evangelista coloca para enfatizar el acontecimiento mesiánico: el ciego, sentado a la orilla del camino grita un título mesiánico “Hijo de David”, en esta escena en particular Jesús no le reprende, ni le manda guardar el secreto; Jesús va camino a Jerusalén a cumplir la voluntad del Padre, la pasión, muerte y su gloriosa resurrección serán el sello final de su vocación mesiánica. El ciego grita cada vez más fuerte y Jesús lo manda llamar, animan al ciego para que se acerque a él. El diálogo es directo, sincero y breve: “¿Qué quieres que haga por ti?” “Maestro que pueda ver” Jesús le devuelve la vista “anda, tu fe te ha curado”. La fe siempre es exigida por el Señor para que Él pueda actuar. El ciego “lo seguía por el camino”. Bartimeo se hace seguidor de Cristo y su testimonio evidencia el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento, los ciegos ven. Jesús es el mesías esperado.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
La Palabra de Dios de este domingo nos recuerda uno de los momentos más emotivos del pueblo del Antiguo Testamento, el regreso del destierro del pueblo de Israel. Una de las lecciones más duras que han podido recibir de parte de Dios, pero a la vez uno de los momentos más alegres de su historia, puesto que, con humildad y esperanza, con la lección aprendida, regresan a la tierra de la promesa. El retorno es de hombres perdonados, entre ellos regresan “ciegos y cojos”, como signo de la gran misericordia de Dios, que luego será manifestada en las acciones que el mismo Dios entre nosotros, realizará en la persona de nuestro Señor Jesucristo, como cumplimiento de las promesas hechas desde antiguo.
Jesús devuelve la vista a Bartimeo, quien lo llama “Hijo de David”, título mesiánico, reconociendo que el Mesías ya está entre nosotros y ha venido a abrir los ojos al ciego, signo que se repite en varias ocasiones en los evangelios, y que se constituye en la evidencia del Mesías entre nosotros. La ceguera de Bartimeo hoy representa la ceguera de tantos que se hacen incapaces de ver la presencia del Señor en el mundo, quedándose en las tinieblas del error, del pecado, de la falta de caridad, a lo orilla del camino; pero también, es la imagen del que es capaz de un salto, ponerse en las manos de Dios, confiar en Él, y superar la miseria humana de no poder ver, para ver con mayor fe y seguridad en Jesús, ponernos en actitud de seguimiento con un corazón agradecido por la presencia amorosa y sanadora del salvador entre nosotros.
La petición de Bartimeo, se constituye en una plegaria, confiada, directa a Dios, que sabe escuchar nuestros gritos y las súplicas de nuestro corazón, “Maestro que pueda ver”, si esta plegaria sale hoy de nuestro corazón, acompañada de nuestra fe y de la seguridad que el Señor Jesús puede curar nuestras cegueras, sin duda alguna Él actuará, “anda, tu fe te curado”. Quienes hemos probado en nuestra vida la misericordia de Dios, sabemos de la tristeza, y de la amargura que produce el pecado, la ceguera; pero también, sabemos de la alegría y de la esperanza de lo que significa experimentar la misericordia de Dios, que restituye en la vida de los creyentes la vista, el gozo de volver a la tierra de las promesas, de sentirnos cercanos a Jesús, hasta el punto de poder seguirlo, como lo hizo Bartimeo; esto produce sentimientos de gratitud, de alabanza, como los del salmista que canta, “el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Comparto algunas ideas que nos lleven a vivir lo que hoy descubrimos en la Palabra de Dios, como consecuencia de la meditación y comprensión de este mensaje lleno de luz, esperanza y alegría para nuestros corazones.
En primer lugar, la Palabra de Dios de este domingo nos interpela, haciendo confrontar nuestras actitudes con las de algunos personajes del Evangelio, por ejemplo, la actitud del ciego Bartimeo, que pleno de fe es capaz de ponerse en movimiento para ir al encuentro del que puede curarlo de su ceguera, superando todo obstáculo y a gritos de súplica, recibir de Dios lo que pedía, una actitud ejemplar en medio de las limitaciones personales. Otra situación es las de las personas que rodean al ciego, que quieren callarlo y le impiden ir al encuentro de Jesús, esta actitud de los que teniéndolo todo, viendo a Jesús, se aferran a sus seguridades y le impiden a los demás, con intención o sin ella, acercarse a Jesús para recibir de Él su gracia y misericordia. Hoy vale la pena respondernos la pregunta ¿somos cómo aquellos personajes que se molestan por los gritos de otros?, ¿nos incomodamos cada vez que vemos a alguien pidiendo a “gritos” ayuda?, ¿somos capaces de acercarnos con humildad a las personas para conducirlos a la presencia del Señor?
El profeta Jeremías tuvo la misión de denunciar el mal y el pecado del pueblo de Israel, igualmente la consecuencia de las infidelidades del pueblo de la alianza, pero también, tuvo la dicha de anunciar el final del castigo, del destierro, y recordar con alegría la esperanza del retorno a la tierra de la promesa, esa tierra que desde antiguo fue heredada por el pueblo elegido. Entre los que retornan vienen “ciegos y cojos” que serán los primeros en reconocer la presencia del mesías entre nosotros, con la debida consecuencia, los ciegos ven, los sordos oyen, los muertos resucitan como lo expresa el profeta Isaías. Sin duda alguna, el Señor se hace presente en la historia de ayer y también en la historia de hoy con signos de misericordia, Él se hace presente en la historia de cada uno de nosotros, para quitarnos las cegueras, y las cojeras, nos levanta para ponernos al servicio de los demás, habla a nuestro oído y a nuestro corazón para hacernos ver mejor, para no perder la sensibilidad ante las necesidades humanas. Para poner a muchos en actitud de seguimiento.
Jesús es el Sumo y Eterno Sacerdote, es decir: “mediador” entre Dios y los hombres, según el rito del Melquisedec, rey de Salem y sacerdote de Dios, que ofreció pan y vino a Abrahán. Esta figura sacerdotal, es inspiradora, puesto que el sacerdote “tiende puentes” y el Señor Jesús tiende un puente tan definitivo, con el que nos devuelve la “comunión” con el Padre, que habíamos perdido por el pecado original; el Señor Jesús ofrece un sacrificio de entrega, dando la vida, cancelando así la deuda que teníamos, reconciliando al hombre con Dios, dando nueva vida a todo hombre, haciéndonos partícipes de su sacerdocio y uniendo nuestras vidas más estrechamente a la vida de Dios. Esto lo celebramos a través de los sacramentos de la Iglesia, especialmente de la Eucaristía, pues en ella se ofrece pan y vino, se conmemora la entrega de Cristo en la cruz, y se celebra la gloriosa resurrección de Jesús, acontecimiento definitivo que redime al hombre y lo plenifica. Cada vez que participamos de la Eucaristía dominical, Jesús “tiende puentes”, nos comunica con el Padre del cielo, nos lleva a la comunión.
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Recomendaciones prácticas:
● 2 de noviembre: Conmemoración de los fieles Difuntos.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Nos hemos reunido este domingo trigésimo del tiempo Ordinario, para dejarnos iluminar y trasformar por el mensaje de la Palabra y participar gozosos del cuerpo y de la sangre del Señor.
En este domingo el Señor nos deja un mensaje lleno de esperanza y alegría por su presencia salvadora, Él abre nuestros ojos para que veamos con claridad cuál es nuestra misión en este mundo. Coloquemos ante el altar nuestras plegarias, y con fe participemos en esta Eucaristía.
Monición a la liturgia de la Palabra
La Palabra de Dios de este domingo nos habla, cómo el pueblo de Israel y el ciego Bartimeo, viven una experiencia de salvación, simbolizada en la curación de la ceguera. Dejémonos interpelar por este mensaje de salvación y escuchando atentamente cada lectura, colmemos nuestros corazones de alegría y esperanza.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Oremos ahora al Señor, nuestro Dios, para que la luz de Cristo aleje de nuestro mundo las tinieblas del pecado y de la muerte. A cada intención nos unimos diciendo:
R/. Señor, ten compasión de nosotros.
1. Por la Santa Iglesia de Dios, para que ilumine a los hombres de toda la tierra con la luz que resplandece en el rostro de Cristo. Oremos.
2. Por los pueblos que viven la ceguera de la guerra, del odio y del rencor, para que encuentren la paz y la alegría del perdón. Oremos.
3. Por quienes, como Bartimeo, caminan por la vida a oscuras, sin fe, sin luz, ni esperanza, para que hallen en Cristo el Salvador que anhelan sus corazones. Oremos.
4. Por los niños y los jóvenes, para que lleven una vida iluminada y se mantengan alejados de toda tiniebla. Oremos.
5. Por todos aquellos familiares, benefactores y amigos que, habiendo cumplido su misión en este mundo, descansan en la paz del Señor. Oremos.
Oración conclusiva
Escucha, Padre de Bondad,
estas súplicas que salen de nuestros
corazones conmovidos por lo que vemos
a nuestro alrededor y concédenos
lo que más necesitamos y
no nos atrevemos a pedirte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
La Esperanza en Jesucristo no defrauda
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Vie 20 Feb 2026
Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto
PRIMER DOMINGO DE CUARESMAFebrero 22 de 2026Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: Rm 5, 12-19 (forma larga) o Rm 5, 12. 17-19 (forma breve)Evangelio: Mt 4, 1-11I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma es el tiempo de ascenso a la montaña santa de la Pascua, y cada uno de sus domingos marca momentos clave en la historia del pueblo elegido.El primer domingo de Cuaresma está siempre centrado en el tema de las tentaciones. Nos invita a contemplar la realidad humana, siempre expuesta a la tentación, pero no condenada a su poder. Cada una de las lecturas construye el mensaje de este inicio del año litúrgico:•La creación y el pecado de los primeros padres muestran la historia humana como un proyecto de armonía y plenitud querido por Dios, que la humanidad ha desvirtuado por el mal uso de la libertad. Así, el don de Dios parece pequeño y el límite inmenso.•La historia, sin embargo, no queda sometida al poder del mal, porque “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.•En el evangelio, Jesús es el testigo fiel de que la tentación y el pecado no tienen la última palabra en la vida humana.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La liturgia abre este tiempo cuaresmal con el Evangelio de las tentaciones, que refleja la presencia del pecado en la historia personal y comunitaria. A la vez, muestra la respuesta definitiva en Cristo, vencedor del pecado y de la muerte.La misión de Jesús comienza en el desierto, como la de Juan Bautista, y allí se revela como el Mesías que vence la tentación con la fuerza de la Palabra. En este gesto establece un vínculo profundo con el Primer Testamento, al enfrentar las mismas pruebas que Israel sufrió en su peregrinación hacia la tierra prometida. A diferencia del pueblo, Jesús permanece fiel.•Como Israel, Jesús tuvo hambre, pero venció la tentación del placer recordando a Dt 8, 3.•Ante la tentación del poder, desde lo alto del templo, el tentador cita el Sal 91, 11-12; Jesús responde con Dt 6, 16: “No tentarás al Señor tu Dios”.•Frente a la tentación del tener, manifestada en la ambición de los reinos, responde con Dt 6, 13: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo darás culto”.El primer domingo de Cuaresma en el ciclo A recuerda que, desde el origen, el hombre ha querido traspasar el límite puesto por Dios. Así cayó en el pecado, pero no quedó sumergido en él: el salmo proclama la misericordia del Señor, y san Pablo anuncia que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” en Cristo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Iglesia, peregrina de esperanza, reconoce que sus hijos caminan como ovejas en medio de lobos y están llamados a ser luz en la oscuridad. Sin embargo, también sabe que las tentaciones pueden llevar a ocultarse y a confundirse con la multitud.Ser cristiano en comunidad implica una lucha permanente junto al Señor, para alcanzar la plenitud en la montaña santa. La Cuaresma es un camino comunitario: tentaciones y pecados se vencen unidos, con la ayuda de la gracia.Algunos puntos para destacar son:•El ser humano es criatura de Dios y su vocación es asemejarse a Él en la plenitud. Pero en el camino aparecen voces que oscurecen el don de Dios y hacen creer que la vida depende solo de la conquista humana marcada por placer, poder y tener.•Siempre se presentan dos caminos: vida o muerte, bendición o maldición. Allí resplandece la voz del amor y la misericordia que orienta las decisiones. El pecado no es el final: el reconocimiento de la culpa y el regreso a Dios abren siempre la puerta del perdón.•Ser humanos nos hace solidarios con Adán, pero no nos condena a repetir sus errores: en Cristo hemos sido curados y llamados a la obediencia que conduce a la comunión y a la victoria de la cruz.Cuaresma y camino se reclaman mutuamente. Somos un pueblo peregrino que sabe esperar, confiar y abandonarse en las manos del Señor. La fuerza no nace de nosotros: la victoria proviene de la luz del Crucificado. El horizonte de este camino no puede ser otro que la cruz de Cristo, vencedor de la muerte y fuente de vida nueva.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La oración es el arma más eficaz contra la tentación. La vida cristiana se sostiene en ella, y anclados en la cruz podemos llevar adelante los proyectos que Dios nos confía.El Papa Benedicto XVI nos dejó una oración muy oportuna para el camino cuaresmal y la lucha contra la tentación: "Señor, líbranos del temor a la cruz, del miedo a las burlas de los demás, del miedo a que se nos pueda escapar nuestra vida si no aprovechamos con afán todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que prometen vida, pero cuyos resultados al final solo nos dejan vacíos y frustrados. Que en vez de querer apoderarnos de la vida, la entreguemos". (Joseph Ratzinger, Vía Crucis)._______________________Recomendaciones prácticas:•Este domingo se celebra el rito de la “elección” o “inscripción del nombre” de los catecúmenos que recibirán los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Se emplean las oraciones e intercesiones propias, según el Misal Romano (pp. 917-918).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEl Señor nos conduce al desierto, como a Israel, para hacernos experimentar la libertad. La liturgia de este domingo abre un horizonte de esperanza: nuestra historia no está marcada por el pecado y la tentación, sino por la bendición y la gracia que vencen al mal. La Eucaristía es la fuerza de la comunidad, en la que el Señor se da como Pan verdadero y nos ofrece las armas para enfrentar las tentaciones del placer, del poder y del tener. Participemos con fe.Monición a la liturgia de la PalabraSolo quien escucha puede obedecer, y en la obediencia fiel al Señor nos jugamos la vida cristiana. Dejemos que su Palabra ilumine nuestras decisiones y nos trace horizontes de libertad frente a las tentaciones, recordando que en ella siempre encontraremos respuesta.Oración universal o de los fielesPresidente: El Creador nos ha manifestado su don y su misericordia. Presentemos, confiados, nuestra oración.R/. No nos dejes caer en la tentación y escúchanos.1.Por la Iglesia, pueblo peregrino: que pastores y fieles caminen juntos hacia la plenitud de la vida y, en la obediencia, encuentren la fuerza contra la tentación del poder. Oremos.2.Por los gobernantes y líderes del mundo: que ejerzan su tarea con fidelidad y honestidad, venciendo la tentación del tener. Oremos.3.Por quienes sufren: que el dolor y la enfermedad sean un llamado a la fraternidad y nos ayuden a vencer la tentación del placer egoísta. Oremos.4.Por nuestra comunidad cristiana: que al celebrar la Eucaristía experimentemos la fuerza del Señor para enfrentar las tentaciones e iniciar juntos el camino cuaresmal hacia la Pascua. Oremos.Oración conclusivaPadre de misericordia, crea en nosotros un corazón nuevo para vivir en camino y en búsqueda. Escucha nuestras súplicas y concédenos lo que conviene a nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Mar 17 Feb 2026
Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará
MIÉRCOLES DE CENIZAFebrero 18 de 2026Primera lectura: Jl 2, 12-18Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: 2Co 5, 20–6, 2Evangelio: Mt 6, 1-6. 16-18I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl hilo conductor de esta predicación es la reconciliación. En efecto, san Pablo nos exhorta: “En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios”. Reconciliación es la palabra clave de la liturgia en estos cuarenta días de oración, ayuno y caridad. Hoy escuchamos la invitación del profeta Joel: “Vuelvan al Señor, su Dios”. Así, las lecturas de la misa del Miércoles de Ceniza señalan el camino de conversión que Dios quiere para su Iglesia. La expresión “conviértanse y crean en el Evangelio”, pronunciada al imponernos la ceniza, implica ante todo el reconocimiento de nuestras miserias a causa del pecado y la apertura del corazón para acoger el evangelio, dando pasos seguros de conversión.El signo universal de la imposición de la ceniza se convierte en expresión de la disposición de cada creyente para escuchar el llamado a la conversión personal, renovar la gracia bautismal y celebrar con fe y alegría la Pascua de Resurrección de 2026.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Joel ejerció su ministerio después del exilio, cuando Jerusalén y Judá gozaban de paz y prosperidad. En medio de esta seguridad, una plaga de langostas amenaza con destruir lo alcanzado. El miedo y la inseguridad dominan al pueblo, incapaz de afrontar la situación. En este contexto surge Joel, invitando a ancianos, adultos, jóvenes, niños y, en especial, a los sacerdotes, a suplicar la ayuda y el perdón de Dios, pues la catástrofe se percibe como consecuencia del pecado. El profeta llama a un arrepentimiento verdadero, manifestado en signos penitenciales, pero sobre todo en la ruptura con la actitud pasiva del pueblo confiado en su falsa seguridad. Les exhorta: “Ahora —oráculo del Señor—conviértanse a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasguen los corazones y no las vestiduras; conviértanse al Señor, Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas”.El salmo 50, el penitencial por excelencia, es la súplica personal de un pecador arrepentido que implora la misericordia del Señor. Al iniciar el Tiempo de Cuaresma, se convierte en la oración de todos los que esperamos la salvación: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo Espíritu”. Dios regenera el corazón, borra los pecados, concede su Espíritu y restaura su obra creadora, dando al penitente una nueva vida con “espíritu firme”.En la segunda Carta a los Corintios (cap. 5), Pablo insiste con fuerza: “En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios”. La obra salvífica de Cristo se manifiesta en la misericordia y en el amor de Dios, que no deja de otorgar perdón y salvación a quienes creen en Él. Para Pablo, la “reconciliación” ocupa un lugar central: nos exhorta a no desaprovechar la gracia, pues este es el tiempo favorable y propicio para la conversión, siempre que estemos abiertos al mensaje de salvación que ofrece el Señor Jesús.San Mateo, en el Evangelio de este día, presenta las tres obras esenciales de la piedad judía: la limosna como acción caritativa hacia los demás, la oración como expresión del amor a Dios y el ayuno como ejercicios de mortificación y camino de santidad. Jesús aprovecha estas prácticas, tan valoradas en su tiempo, para enseñar que no deben hacerse buscando reconocimiento o recompensa, sino únicamente para agradar al Padre: “el Padre que ve en lo escondido, te recompensará”.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La liturgia de este día es rica en signos y contenido: la bendición e imposición de la ceniza, la austeridad en el templo, la Palabra proclamada y los cantos que inauguran el camino de cuarenta días. Todo ello nos invita a revisar nuestra vida interior, renovar la gracia bautismal y celebrar con plenitud el misterio pascual del 2026. La Cuaresma, con sus prácticas y signos, nos impulsa a escuchar con mayor atención la Palabra de Dios, que orienta la vida interior hacia los valores del evangelio. Estos nos ayudan a recorrer un verdadero camino de santidad: morir al pecado y renacer a una vida nueva en la celebración gozosa de la Pascua.El símbolo de la ceniza marca la apertura de este tiempo penitencial. Con sencillez y arrepentimiento, expresa nuestra fragilidad: somos barro, pero también criaturas redimidas y llamadas a la santidad mediante la humildad y la conversión. El camino cuaresmal, vivido paso a paso, conduce al reconocimiento y aceptación de la gracia bautismal, y culmina en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte por su resurrección.La Palabra de hoy reaviva la práctica de las obras de misericordia y nos exhorta a una conversión auténtica: no rasgar las vestiduras, sino el corazón, confiados siempre en la misericordia de Dios. Como el salmista, nos acercarnos con confianza al Señor para que renueve nuestro interior, perdone nuestros pecados y nos salve en este tiempo favorable.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Comprender el sentido de las prácticas cuaresmales nos ayuda a asumir con seriedad los compromisos de la vida cristiana. Aquello que nos separa de Dios debe dolernos y ponernos en camino de penitencia y sacrificio para redimir nuestros pecados y orientar la vida hacia la santidad.Pedimos a Dios que nuestra participación en el rito de la ceniza no sea mera tradición ni gesto vacío, sino verdadero signo de conversión, acompañado de oración y caridad fraterna.En un mundo marcado por el secularismo, la indiferencia y la pérdida de prácticas de piedad, estamos llamados a redescubrir, enseñar y vivir la espiritualidad cuaresmal como testimonio de fe y medio de evangelización.Dios siempre se ha mostrado amoroso y misericordioso con quienes, con humildad, reconocen su pecado y emprenden un camino de comunión en Cristo, expresado en obras de misericordia, caridad hacia los que sufren y servicio en la misión evangelizadora._______________________Recomendaciones prácticas:•Liturgia de las Horas, Tomo II.•Día de ayuno, abstinencia y obras de caridad.•Inicio de la Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos hemos reunido este Miércoles de Ceniza para iniciar el Tiempo de Cuaresma. Escucharemos la Palabra de Dios, participaremos de la fracción del pan y recibiremos la ceniza en comunión con toda la Iglesia. Ofrezcamos esta santa misa por la conversión de los pecadores y unámonos con fe viva a la oración, la limosna y el ayuno, preparándonos durante estos cuarenta días para celebrar dignamente la Pascua de 2026. Monición a la liturgia de la PalabraAl comenzar este Tiempo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos dirige un llamado apremiante a la conversión, manifestada en las prácticas cuaresmales como signo de sincero arrepentimiento y expresión del modo más auténtico de agradar al Señor. Escuchemos con atención. Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que escuche las súplicas de su pueblo penitente. R/. Te rogamos, óyenos.1.Para que Dios, que generosamente nos concede iniciar la Cuaresma, otorgue a la Iglesia el don de la conversión y la renovación de la gracia bautismal. Oremos. 2.Para que Dios, rico en misericordia, acompañe a los ministros ordenados –el Papa, obispos, presbíteros y diáconos– y los haga auténticos testigos de santidad y de su amor en el mundo. Oremos.3.Para que los gobernantes trabajen con rectitud por el bien común y contra la corrupción. Oremos.4.Para que Dios fortalezca a quienes sufren y nos conceda un corazón misericordioso y caritativo. Oremos.5.Para que, en este tiempo de gracia, el Señor purifique nuestros corazones mediante la oración, la caridad y el ayuno. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre bueno, nuestra oración; extiende tu mano misericordiosa sobre tu pueblo penitente y concédenos abundantemente lo que te hemos pedido con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 13 Feb 2026
He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta
SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 15 de 2026Primera lectura: Eclo 15, 15-20Salmo: Sal 119 (118), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R. 1b)Segunda lectura: 1Co 2, 6-10Evangelio: Mt 5, 17-37 (forma larga) o Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Buena Nueva del Reino, proclamada por Jesús en el Sermón de la Montaña y contenida en el Evangelio de Mateo como plenitud de la Revelación de Dios, constituye una síntesis de su enseñanza ética fundamental y es fuente de sabiduría para los discípulos. A la persona humana, en el ejercicio de su libertad y responsabilidad, le corresponde acoger esta enseñanza, interiorizarla y hacerla vida para alcanzar la verdadera felicidad, como afirma con certeza el salmo de la liturgia de hoy: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor” (Sal 119).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?“Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclo 15, 17). El texto del libro del Eclesiástico destaca la libertad humana para elegir entre el bien y el mal, la responsabilidad individual por las propias acciones y la sabiduría como don de Dios. Los mandamientos son el camino hacia el bien y la vida, y corresponde al hombre seguirlos para alcanzar la verdadera sabiduría.“Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Co 2, 7). En este pasaje, san Pablo habla de la sabiduría de Dios revelada por el Espíritu Santo a quienes poseen madurez espiritual. No es la sabiduría del mundo, sino una sabiduría profunda y misteriosa que proviene de Dios y que solo puede comprenderse con la ayuda del Espíritu. “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5, 20). En Mt 5, 17-37, Jesús explica cómo cumple la ley y los profetas, no para abolirlos, sino para darles plenitud. Eleva la exigencia moral más allá de la mera observancia externa y la centra en la actitud del corazón y la intención. La justicia de los creyentes debe superar la de los escribas y fariseos para entrar en el Reino de los cielos, lo cual implica una comprensión más profunda y una práctica más auténtica de la ley.Tras la introducción de los vv. 17-20, en los que Jesús aborda la relación entre su enseñanza, la ley y los profetas, enfatizando que no ha venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, su discurso se organiza en una serie de antítesis. El texto de hoy presenta las cuatro primeras, siguiendo la fórmula: “Han oído que se dijo... pues yo les digo”. Estas se refieren a situaciones de la vida cotidiana: homicidio, adulterio, divorcio y juramento. Jesús no suprime las prescripciones sobre estas cuestiones, sino que les da pleno sentido e indica el espíritu con el que deben ser observadas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este sexto domingo del Tiempo Ordinario nos prepara para vivir la Cuaresma, que iniciaremos el próximo miércoles 18 de febrero. El mensaje nos invita a poner en práctica las bienaventuranzas mediante la misericordia y la justicia de Dios, especialmente en nuestras relaciones, incluso con quienes nos ofenden. Es un tiempo propicio para la reconciliación y la oración personal y comunitaria a la luz de la Palabra. La enseñanza de Jesús es la plenitud de la Ley del Antiguo Testamento y nos muestra el camino de la verdadera libertad: la adhesión a la voluntad divina. Jesús no destruye la ley ni la vuelve intangible, sino que la conduce a su plan de realización, revelando su sentido perenne. No rompe con la herencia de Israel, sino que la recibe y manifiesta su plenitud.En el texto de hoy Jesús nos enseña, a través de seis aspectos de la vida (de los cuales se presentan los cuatro primeros), que la justicia debe ir más allá de la letra de la ley, porque reside en el corazón. Este camino exige una adhesión interior y no se limita a un cumplimento exterior. La ley nueva no consiste en obedecer preceptos, sino en obrar guiados por el amor.¿Cómo alcanzar un ideal tan elevado? San Pablo recuerda que se trata de una “sabiduría que no es de este mundo” y que “Dios nos ha revelado por el Espíritu”. Por lo tanto, es un don y una gracia que Él concede a la persona humana. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?OraciónTe bendecimos, Señor, Dios de nuestros padres,porque en Cristo Jesús realizaste con tu puebloun nuevo pacto de amor total y fidelidad cabal.En Él se cumplieron la ley y los profetas,adquiriendo así plenitud la antigua alianzamediante el espíritu que supera la letra escrita.No permitas, Señor, que nuestros odios y violenciasmarchiten la primavera de tu ternura.Concédenos vivir reconciliados con los demás,mediante un perdón y alegría diariamente renovadosconforme a la nueva justicia de tu Reino.Concédenos, Señor, caminar según tu Espíritusin gratificar los deseos y las obras de la carne.Queremos madurar en la libertad cristianapara amar más y mejor a ti y a los hermanos._______________________Recomendaciones prácticas:•Leer y meditar el mensaje del Papa para la Cuaresma, que ofrece una guía espiritual para vivir este tiempo como camino de renovación y conversión.•Participar de la Comunicación Cristiana de Bienes. Durante la Cuaresma, la Iglesia en Colombia promueve esta colecta que, fruto de la oración, el ayuno y la abstinencia, nos invita a compartir los bienes materiales con los necesitados como expresión concreta de la fe y caridad.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta celebración del sexto domingo del Tiempo Ordinario. Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en Él y buscar la verdadera felicidad. Jesús nos propone un camino de bienaventuranza, pobreza y solidaridad, que convierte en testigos del Reino de Dios. Él nos precede con su ejemplo y nos llama a seguirlo con humildad, misericordia y justicia. Escuchemos su mensaje y permitamos que su Espíritu ilumine nuestro corazón para vivir como verdaderos discípulos. De pie, por favor, para iniciar nuestra celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraHermanos, dispongamos el corazón para escuchar con atención la Palabra de Dios. El Evangelio de Mateo nos invita a reflexionar sobre la justicia revelada por Jesús, que va más allá de la observancia externa de los mandamientos, y nos llama a la conversión interior. Su propuesta se manifiesta en relaciones reconciliadas y en una honestidad radical en nuestro hablar. Que estas palabras nos impulsen a vivir una vida auténtica, donde la misericordia y la justicia se entrelazan en cada acto.Oración universal o de los fieles Presidente: Hermanos, Jesús vino a dar plenitud a la ley y a los profetas. Confiando en su Palabra, elevemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre.R/. Padre misericordioso, escúchanos.1.Por la Iglesia para que, guiada por el Espíritu Santo, sea fiel testigo de la verdad de Cristo y anuncie su Reino con valentía y amor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan la justicia, la paz y el bien común, buscando siempre el bienestar de todos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o cualquier tribulación, para que encuentren consuelo en la misericordia de Dios y en el amor fraterno. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad, para que sea un lugar de acogida, perdón y reconciliación, donde todos se sientan amados y valorados. Roguemos al Señor.5.Por nosotros y nuestras familias, para que, con la gracia de Dios, superemos nuestras limitaciones, perdonemos a quienes nos han ofendido y vivamos en paz con todos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las oraciones que elevamos a ti en este día. Fortalécenos con tu Espíritu Santo para que podamos cumplir tu voluntad y vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 6 Feb 2026
Que brille su luz ante los hombres
QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 08 de 2026Primera lectura: Is 58, 7-10Salmo: Sal 112 (111), 4-5. 6-7. 8a y 9 (R. cf. 4a)Segunda lectura: 1Co 2, 1-5Evangelio: Mt 5, 13-16I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl quinto domingo del Tiempo Ordinario, continuando con el Sermón de la Montaña en el que Jesús anuncia el contenido del Reino de Dios, nos invita a reflexionar sobre la vocación y la misión que Dios confía a sus discípulos. Hoy la Palabra de Dios nos propone redescubrir la vocación y misión del cristiano como "sal de la tierra y luz del mundo". Jesús nos llama a ser fermento en la masa, a llevar el sabor y la luz de su Palabra a todos los rincones, aun en medio de las dificultades. En esta misión, la predicación del Evangelio es comunicación de la sabiduría de Dios, y la práctica de la misericordia es expresión del verdadero culto. La liturgia de este domingo nos anima a descubrir nuestra identidad en Cristo y a ser testigos valientes de su amor. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Is 58, 7-10 destaca la importancia de la justicia social y la compasión hacia los demás, tratados con dignidad y respeto. El profeta subraya que la verdadera religión no se reduce a rituales o prácticas externas, sino que se manifiesta en vivir conforme a la justicia y a la compasión, expresión del amor misericordioso de Dios. De ahí que las obras de misericordia van acompañadas de la promesa de la luz y la guía divinas para quienes actúan con justicia. Isaías insiste en compartir con los necesitados –hambrientos, pobres y oprimidos–, empezando por los familiares y vecinos. Estas acciones constituyen el verdadero ayuno, que refleja arrepentimiento y conversión como camino de restauración y bendición.1Co 2, 1-5 acentúa la sencillez y humildad con las que san Pablo anunció el evangelio. Él mismo reconoce que su predicación no se apoyó en la sabiduría humana ni en la elocuencia, sino en la demostración del Espíritu y del poder de Dios. El centro fue Jesucristo crucificado, fuerza y salvación para los creyentes. Su debilidad, temor y temblor reflejan que la humildad y la dependencia de Dios son esenciales para la misión.En Mt 5, 13-16, Jesús enseña que sus discípulos son “sal de la tierra” y “luz del mundo”. Como la sal preserva y da sabor, los discípulos están llamados a transformar la sociedad; si la sal pierde su sabor, se vuelve inútil, imagen de quienes abandonan su identidad cristiana. Asimismo, la luz no debe ocultarse, sino colocarse en alto para iluminar. Esta visibilidad se manifiesta en las buenas obras, que llevan a los demás a glorificar al Padre. El discípulo tiene, por tanto, una misión social y misionera: ser presencia transformadora que refleja la gloria de Dios.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En continuidad con las Bienaventuranzas, la Palabra de este domingo subraya el don y la exigencia de nuestra vocación cristiana. Las metáforas de la sal y de la luz expresan la misión y el testimonio de los discípulos de Jesús: ni la sal ni la luz existen para sí mismas, sino para otros. Así también el discípulo recibe el don del Reino de Dios para ponerlo al servicio de la humanidad. La humildad es clave: el discípulo es instrumento de la acción divina, no protagonista del mensaje.La primera lectura aclara el sentido de la luz mencionado al final del evangelio. Isaías relaciona la práctica de la justicia con la bendición divina: al vivir la misericordia, la luz del amor resplandece como signo de esperanza. La luz de Cristo debe reflejarse en las obras de sus discípulos, llevando consuelo y transformación al mundo.La fe tiene una dimensión social: el encuentro con el amor de Dios impulsa a la solidaridad con los más necesitados.La segunda lectura muestra cómo Pablo fue sal y luz: su predicación no dependió de la elocuencia, sino del Espíritu Santo y del poder de Dios. Su ejemplo enseña que la misión nace del don divino y debe centrarse en Cristo crucificado.Finalmente, la Palabra de hoy ilumina la relación entre la Eucaristía y la misión. La Eucaristía es el corazón de la vida cristiana y fuente de toda misión. En ella recibimos la fuerza para ser sal y luz, transformando la realidad con la presencia y el amor de Cristo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Pidamos al Señor la gracia de ser instrumentos de su luz y amor en el mundo. Que imitándolo en su servicio y entrega, Él nos fortalezca para superar nuestras debilidades y ser testigos valientes de su evangelio.Oración por la evangelizaciónDios Padre nuestro, te damos gracias porque,por medio de tu Hijo Jesucristo, sigues haciendo camino con nosotrosy vas dando un nuevo rumbo a la Iglesia.Te pedimos que, bajo el impulso del Espíritu,salgamos a tu encuentro en nuestro mundoy como discípulos misioneros,anunciemos a todos la alegría del Evangeliosirviendo misericordiosamente a los que sufren,para ser sal de la tierra y luz del mundo fermento de una nueva sociedad.María estrella de la evangelización ruega por nosotros._______________________Recomendaciones prácticas•11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo. Promover la lectura del mensaje del Papa para esta fecha. •Motivar y preparar la jornada parroquial de los enfermos, reuniéndolos en el templo para la Eucaristía ofreciéndoles los sacramentos de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos reunimos hoy para celebrar la Eucaristía en este quinto domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra que escucharemos nos invita a ser sal y luz, iluminando con nuestras acciones y dando sabor a la vida de quienes nos rodean. Que esta celebración fortalezca nuestra fe y nos anime a vivir con valentía nuestra vocación cristiana, siendo testigos del amor de Dios en el mundo. Con alegría y gratitud, iniciemos esta celebración.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios es fuente de sabiduría y luz que ilumina nuestra vida. Hoy el Señor nos llama a ser luz en la oscuridad, a romper las cadenas de la injusticia y a construir un mundo fraterno. Dispongámonos a escuchar con humildad y apertura.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos con confianza a Dios, nuestro Padre, que nos llama a ser sal de la tierra y luz del mundo.R/. Padre de bondad, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que sea como una ciudad puesta en lo alto y transmita a todos la luz de Cristo. Roguemos al Señor.2.Por todos los cristianos, para que, iluminados por la Palabra, seamos testigos valientes del evangelio, llevando esperanza y consuelo a los que sufren. Roguemos al Señor.3.Por los gobernantes y líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría y justicia, buscando siempre el bien común. Roguemos al Señor.4.Por los enfermos, los pobres y excluidos, para que encuentren acogida, consuelo y ayuda, y experimenten el amor de Dios en nuestras acciones. Roguemos al Señor.5.Por nosotros, para que, fortalecidos por el Espíritu, seamos sal y luz en cada una de nuestras obras. Roguemos al Señor.Oración conclusivaEscucha, Padre del cielo, la súplica de tu pueblo, e ilumina nuestra vida con la luz del evangelio, para que seamos sal de la tierra y luz del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.