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Así fue la primera jornada del IX Congreso Nacional de Reconciliación
Tags: congreso de reconciliación caminos de diálogo Paz reconciliación Iglesia conferencia episcopal
Este martes 22 de noviembre, con la participación de más de 450 personas venidas de las diferentes regiones del país, se dio inicio al IX Congreso Nacional de Reconciliación, que lleva como lema: “Abriendo caminos de diálogo y esperanza”. Un espacio que busca reflexionar acerca de los aportes que realiza la Iglesia Católica, los retos y desafíos en términos de reconciliación y construcción de paz, a la luz del evangelio y la doctrina social de la Iglesia.
El evento inició con el saludo de monseñor David Shattler, Delegado de la Nunciatura Apostólica, quien señaló que la reconciliación es abrir una puerta a todas las personas que han vivido la realidad del conflicto, esto agregó, representa un compromiso urgente y real de reconstruir el tejido moral de la nación colombiana para poder caminar juntos.
El acto de apertura lo hizo monseñor Germán Medina Acosta, obispo auxiliar de Bogotá, quien en nombre de las directivas de la Conferencia Episcopal de Colombia, saludó a los participantes al Congreso. Recordó que la Iglesia continúa con confianza desarrollando su misión de ser signo de comunión y agente de reconciliación por la paz en el país.
“De ahí que, vuelva a abrir este espacio de encuentro, reconocimiento, escucha, diálogo, reflexión, discernimiento y búsqueda conjunta de nuevos caminos que nos lleven a la consecución de la paz y la reconciliación en Colombia”.
Aseguró que, estos espacios son transformadores en la medida que se dé una apertura y disposición por parte de cada persona que busca siempre el bien común. Y agregó que, “Nos corresponde ser en la cotidianidad de nuestras relaciones e interacciones ‘artesanos de la Paz’ y, también, de forma organizada, contribuir a la ‘arquitectura de la Paz’”.
Compromisos que debemos asumir como Iglesia en este Congreso
El Padre Rafael Castillo Torres, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, durante su intervención enumeró múltiples aspectos negativos que considera han quitado la posibilidad de una construcción colectiva de sociedad, generando esto más atraso, desigualdad y contradicciones sistemáticas que profundizan los problemas fundamentales.
Entre los fenómenos mencionados están: la violación al derecho fundamental a la vida, el conflicto armado, el narcotráfico, el desplazamiento, la polarización, la superposición de intereses privados, la falta de desarrollo pleno de las capacidades de cada persona, entre otros.
Frente a este panorama el directivo aseveró que espera que luego de este Congreso, los participantes se vuelvan multiplicadores y agentes de paz comprometiéndose a evangelizar integralmente como camino de reconciliación.
Además, enumeró los compromisos que como Iglesia se sugieren luego de este congreso: Como hombres y mujeres rechazar la violencia y toda forma de mentalidad guerrerista; impulsar un acuerdo humanitario capaz de abrir corredores humanitarios que puedan salvar vidas y proteger a las comunidades; seguir trabajando en programas pastorales de promoción humana; fortalecer la pastoral de la consolación y la reconciliación nacional; insistir en el llamado a todas las partes comprometidas en el conflicto social y armado; y seguir insistiendo en la acción y oración de fortalecimiento de todas las actividades que la Iglesia realiza en la consecución de la paz.
“la Reconciliación y la paz sí son posibles”
Monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura, presentó la ponencia titulada: "El camino de la reconciliación en la sociedad Colombiana". Su intervención fue una muestra de esperanza y gozo al compartir el trabajo que la Iglesia y otras instancias han venido adelantando con las comunidades y los actores violentos. Observó que esta ciudad estaba catalogada como una de las trece ciudades más violentas del mundo. Entre enero y agosto de este año se contaban con 102 homicidios, pero de septiembre a la fecha solo una persona fue asesinada.
"Hoy estamos empezando a tener un nuevo amanecer en el puerto. Ha vuelto el grito de gol de los jóvenes en las canchas de barro en cualquier terreno baldío. La vida nocturna ha regresado con sus carcajadas, bebidas tradicionales como el viche, el arrechón o el tumbacatres", afirmó el prelado.
Monseñor Jaramillo indicó que una de las razones que ha hecho que bajen los asesinatos y desaparezcan las fronteras invisibles, ha sido que los actores violentos se “cansaron de la guerra” y están convencidos que ese no es el camino por el que han marchado y agregó que los violentos, "no desean que sus hijos vayan a terminar engrosando las listas de los más buscados o que tengan que vivir “enfierrados” y con miedo".
Explicó que desde inicios del mes de septiembre de este 2022, la Iglesia comenzó a realizar un papel facilitador, permitiendo a través del diálogo generar confianza y acercamiento entre las bandas allí presentes, para poder luego llegar a las instancias gubernamentales en donde esperan que se les escuche, se les atienda en los pedidos que ellos están haciendo y se les respete la vida.
"Estamos en una etapa exploratoria antes de iniciar las mesas de negociación y de atención social. Como obispo mi papel ha sido de acompañante, de facilitador, de gestor de paz para que estos dos grupos (los Shottas y Espartanos), puedan sentarse en la misma mesa. Crear confianza ha sido la clave para que estos enemigos históricos en el territorio hayan decidido “parar la guerra”, sentarse en la misma mesa sin agredirse y tratando de encontrar intereses comunes para construir una sociedad donde ellos puedan ser parte de la solución y no del problema. Y el instrumento ha sido “el diálogo improbable” como mecanismo para unir estos enemigos y contrarios". 
Acto simbólico: “Buenaventura, potencia mundial en cultura de paz”
Del 5 al 7 de diciembre esta ciudad portuaria realizará un acto simbólico denominado “Buenaventura, potencia mundial en cultura de paz”. Durante estos tres días esperan la participación de aproximadamente 600 muchachos pertenecientes a los grupos Schottas y Espartanos, quienes jugarán un campeonato de futbol con 48 equipos de microfútbol masculino y femenino.
Además, esperan recibir a más de 3.000 personas y grupos culturales de todo el país para compartir experiencias en los barrios. Esta jornada concluirá el 07 de diciembre con un concierto por la paz que han denominado "Buenaventura ilumina la paz".
"Este gran acto simbólico se hará para cobijar y proteger este proceso, seguir generando confianza y demostrar que esta ciudad es el gran laboratorio de paz del país que podría convertirse en el proceso modelo para otras ciudades".
Finalmente, pidió elevar una oración por la paz, e invitó a creer que en Buenaventura es posible que se acaben la extorsión y el robo, que "es posible que los enemigos se encuentren y diriman sus diferencias por el camino del diálogo y no el de la exhibición de la fuerza de las armas, porque valiente es dialogar".
Desarrollo de la agenda
La agenda del Congreso de este primer día se desarrolló en principio con los saludos protocolarios, para pasar luego a la exposición de la ponencia: “El camino de la reconciliación en la sociedad colombiana”, por parte de monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura.
Seguido se dio paso al Panel: “De agendas territoriales a proyecto compartido de país”, con la participación de: Dra. Rosa Inés Floriano, de la Comunidad de Práctica “Caminando hacia la paz”; el padre Fernán González,SJ del CINEP; Fernando Sarmiento de Redepaz; Cesar Augusto Montealegre, de FONSA; con la moderación de Javier Rendón, CEIR de la Universidad de La Salle.
La tarde arrancó con el Panel: “Retos para la construcción de paz territorial en una sociedad polarizada”, apoyado por los especialistas: David Yepes, Agenda de Desarrollo Rural; Karen Aponzá Sinisterra, del Proceso de las Comunidades Negras –PCN; Tatiana Menjura Roldán, iniciativa de Barómetro, Instituto Kroc; Gustavo Sarmiento Mora, delegado grupo motor PDET, en Florencia – Caquetá; el padre Venazio Mwangi Munyiri, de la Arquidiócesis de Cali.
Por último se desarrollaron tres paneles simultáneos, donde los participantes pudieron asistir de acuerdo a sus intereses temáticos. Ellos fueron:
* Panel 1: Nuevos Mínimos de Reconciliación y Paz, coordinado por la Comisión de Conciliación Nacional
* Panel 2: Ecología integral, territorio y desarrollo
* Panel 3: Participación y diálogo social, y desarrollo territorial
La jornada del primer día concluyó con la eucaristía presidida por monseñor Orlando Olave, obispo de la Diócesis de Tumaco.
Organizadores
El congreso es coordinado por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la articulación del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, la Comisión de Conciliación Nacional (CCN) y la Delegación para las Relaciones Iglesia – Estado. Se viene realizando en Bogotá en el Hotel Casa dan Carlton y está siendo transmitido a través de las redes sociales de estas organizaciones..
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Iglesia en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y sostenida en la oración
La Iglesia Católica en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y centrada en procesos de acompañamiento continuo desde la infancia, la familia y la comunidad.Esta es una de las principales conclusiones que deja el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral Vocacional 2026, que reunió en Bogotá a 127 animadores —60 de la vida consagrada y 67 de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país— entre el 13 y el 16 de abril, convocados por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.El encuentro permitió identificar retos de fondo en el acompañamiento a las nuevas generaciones del país, en un contexto marcado por la hiperconectividad, la fragmentación social y la necesidad de referentes significativos.“Los jóvenes están conectados gran parte del tiempo con las redes… pero en el fondo no tienen a nadie cuando tienen una crisis, una depresión. Entonces nosotros como Iglesia tenemos que acercarnos a ellos”, advirtió la hermana Marta Ligia Acosta Muñoz, Carmelita Misionera, de la Conferencia de Religiosos de Colombia, seccional Cali.Acompañar desde antes: un cambio de enfoqueOrganizadores y participantes del encuentro coincidieron en la necesidad de replantear el enfoque de la pastoral vocacional, ampliando su alcance más allá de los jóvenes y de acciones puntuales.“Si nuestro servicio solo va dirigido a los jóvenes, estaríamos llegando demasiado tarde. También hay que acompañar a los niños y a las familias”, afirmó el padre Juan Manuel Beltrán, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia.En esa línea, se insistió en iniciar procesos desde la infancia, fortalecer el papel de la familia y articular el trabajo con otras pastorales.“Es en la familia donde se va cultivando la vocación…primero llegando a la parte humana de cada joven, para después llevarlos a la parte espiritual”, explicó la hermana Beatriz Elena Romero, de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias y delegada de pastoral vocacional en la Diócesis de Valledupar.Este cambio implica pasar de iniciativas aisladas a procesos continuos de acompañamiento humano y espiritual, con mayor capacidad de escucha y cercanía.Presencia real en la vida de los jóvenesOtro de los retos identificados es la necesidad de una mayor presencia en los espacios donde transcurre la vida de los jóvenes.“Hay que buscar a los jóvenes…la idea es llegar allí y ayudarles a conocer a Jesús para que lo sigan y permanezcan en Él”, señaló monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué y miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.Para los participantes, más que ausencia de vocaciones, existe una necesidad de acompañamiento oportuno y cercano.“Los jóvenes están sedientos de Dios...Necesitan escuchar algo de Dios, necesitan escuchar desde nuestro testimonio de vida”, afirmó el diácono Diego Fernando Sánchez, Misionero Javeriano de Yarumal.En este contexto, el entorno digital se reconoce como un campo clave de acción, que requiere mayor presencia y creatividad pastoral.“Es un reto seguir trabajando y lanzando la red a estas nuevas plataformas…Los jóvenes están esperando respuestas a ese llamado vocacional”, expresó Jesús Aníbal, religioso de la Orden de los Ministros de los Enfermos y delegado de pastoral vocacional Colombia–Ecuador.Trabajo en red: de la iniciativa individual a la acción conjuntaEl encuentro también dejó una orientación concreta: fortalecer el trabajo articulado entre las diferentes instituciones y comunidades eclesiásticas.“Tenemos que trabajar juntos, por región, por provincia, para tener un solo pensar y ayudar a los jóvenes a conocer a Jesús”, subrayó monseñor Lascarro.Esta apuesta se traduce en la construcción de rutas compartidas de acción pastoral.“Ya creamos una ruta de trabajo mancomunado, cooperativo, que nos va a permitir verdaderamente llegar a tantos jóvenes”, explicó John Ramírez, religioso de la Congregación Hijos de la Sagrada Familia y encargado de la promoción vocacional en la delegación Colombia–Venezuela.La articulación con la pastoral juvenil, familiar y educativa fue señalada como clave para ampliar el alcance del acompañamiento vocacional.Formar a quienes acompañanAdemás de los desafíos externos, el encuentro puso sobre la mesa una necesidad interna: fortalecer la formación y el acompañamiento de los propios animadores vocacionales.“Los primeros acompañados debemos ser nosotros…dejarnos acompañar primero por el Señor y también formarnos para hacer un mejor trabajo”, reconoció Jesús Aníbal.Esto implica consolidar procesos de formación permanente, fortalecer la vida espiritual y abrirse al apoyo de distintas disciplinas.Oración y misión: fundamento y proyecciónLos participantes coincidieron en que toda pastoral vocacional parte de una convicción fundamental: la vocación es iniciativa de Dios.“No somos nosotros los que llamamos, quien llama es Dios…Necesitamos propiciar espacios de silencio para que Él toque el corazón”, recordó el padre Juan Manuel Beltrán.En este sentido, uno de los llamados centrales es a fortalecer la oración personal y comunitaria, especialmente en el marco de la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones, que se celebrará del 26 de abril al 3 de mayo en todo el país.“La oración es la que nos va a ayudar a encontrar a los jóvenes…Dios es el que llama”, reiteró monseñor Lascarro.Vea el informe audiovisual del encuentro a continuación:
Mar 21 Abr 2026
Obispos colombianos llaman a proteger la vida y desescalar el lenguaje en medio del clima electoral
Ante el actual clima electoral y las recientes denuncias de amenazas contra candidatos presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) hace un llamado urgente a proteger la vida, cuidar el lenguaje y salvaguardar la democracia como pilares fundamentales del país.A través de un comunicado, los obispos advierten que Colombia atraviesa “un momento decisivo que exige compromiso firme con la vida, la democracia y el respeto”, y subrayan que no es posible avanzar en el proceso electoral si no existen garantías reales para todos los actores políticos.En este contexto, instan a las autoridades a actuar con determinación para proteger a quienes participan en la contienda:“Hacemos un llamado a los organismos del Estado a redoblar sus esfuerzos para garantizar la integridad y la seguridad de quienes aspiran a la Presidencia de la República, así como el libre ejercicio de los derechos democráticos”.El pronunciamiento se da en un escenario marcado por alertas de posibles atentados, intimidaciones y hechos de violencia que han encendido las alarmas sobre la seguridad del proceso democrático.La violencia y el lenguaje que divide también amenazan la democraciaJunto a la preocupación por la seguridad de los candidatos, la Iglesia advierte que el tono del debate público incide directamente en la convivencia y en la estabilidad democrática.Por ello, exhorta directamente a los candidatos y sus campañas:“Promover un debate respetuoso, excluyendo toda forma de violencia verbal, estigmatización o descalificación”.Este llamado recoge la enseñanza del Papa Francisco, quien insistía en que el camino no es la confrontación destructiva, sino el encuentro:“En lugar de descalificar rápidamente al adversario, hay que afrontar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora” (Encíclica Fratelli tutti, 203).La democracia se construye con palabras que unenEl mensaje de la Conferencia Episcopal plantea que el país necesita un giro en el enfoque de la campaña electoral, pasando de la confrontación a las propuestas que respondan al bien común. En esa línea, enfatiza:“La palabra pública debe ser un instrumento de construcción y no de división”.En coherencia con este llamado, los obispos en Colombia hacen eco de palabras expresadas recientemente por el Papa León XIV durante su paso por África. El pontífice ha insistido en la necesidad de reconocerse como una sola familia, incluso en medio de las diferencias:“En un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que todos somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas aparentemente cerradas” (Argelia, 13 de abril de 2026).Una tarea de todosFinalmente, más allá de las decisiones institucionales o políticas, los obispos recuerdan que el momento que vive el país exige corresponsabilidad:“Cuidar la vida, cuidar la palabra y cuidar la democracia es una responsabilidad compartida”.
Mar 21 Abr 2026
Preparar, sembrar, cuidar y cosechar la paz: la ruta pastoral que propone la Conferencia Episcopal de Colombia para la Semana de la Familia 2026
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Departamento de Matrimonio y Familia, presentó la cartilla “Familias Sembradoras de Paz”, un subsidio pastoral que servirá como guía para la celebración de la Semana de la Familia 2026, que se llevará a cabo del 11 al 18 de mayo en todo el país.El material, dado a conocer este lunes 20 de abril a través de un webinar, propone un camino pedagógico y espiritual que reconoce a la familia como el primer territorio de paz y sujeto activo de reconciliación y transformación social. La iniciativa se enmarca en el lema de este año: “Familia, sembradora de paz”.Durante la presentación, monseñor Miguel Fernando González Mariño, obispo de El Espinal y presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia, destacó que la familia es “el lugar privilegiado donde se cultivan los valores, costumbres y patrones de convivencia”, y subrayó que “toda apuesta por la paz duradera necesariamente pasa por el fortalecimiento de las dinámicas familiares”.En ese sentido, insistió en que la paz no surge de manera espontánea: “La paz no aparece de la nada… la paz se cultiva”. Por ello, explicó que la cartilla propone asumir la construcción de paz como un proceso de siembra que requiere tiempo, cuidado y constancia, vivido en lo cotidiano del hogar.Una propuesta pastoral con enfoque reconciliadorLa cartilla plantea una metodología basada en cinco momentos simbólicos —preparar la tierra, sembrar la semilla, regar y cuidar, crecer y fortalecer, y cosechar y compartir— que orientan encuentros familiares o comunitarios durante la semana. Cada uno de estos espacios integra reflexión bíblica, dinámicas participativas y compromisos concretos.Este itinerario busca fortalecer a las familias como espacios de sanación y reconciliación, promoviendo habilidades como la comunicación respetuosa, la escucha activa y el manejo pacífico de los conflictos, así como valores esenciales para la convivencia como el perdón, la empatía y la solidaridad.De acuerdo con el documento, “educar para la paz no es únicamente un contenido que se enseña, sino una experiencia que se vive diariamente”, en la forma en que se gestionan las diferencias, se cuida al otro y se construyen relaciones basadas en el amor y el respeto.La familia, primera escuela de pazEl padre Nelson Ortiz, director del Departamento de Matrimonio y Familia, resaltó la pertinencia del tema en el contexto actual:“Este año veíamos que era muy necesario hablar de la familia como sembradora de paz, especialmente en un mundo que vive en medio de tantas guerras”.Asimismo, recordó el llamado del Papa a vivir una “desarmada y desarmante”, invitando a las familias a renunciar a las formas cotidianas de violencia:“Cada hogar está llamado a dejar las armas de la violencia verbal, la indiferencia y el egoísmo, para convertirse en sembrador de diálogo, misericordia y paciencia”.En esta línea, la cartilla propone reconocer las heridas y conflictos que afectan la convivencia familiar, al tiempo que impulsa procesos de sanación que permitan reconstruir el tejido relacional desde el interior del hogar. La familia, señala el documento, es “la primera e insustituible educadora de la paz”, y su vivencia cotidiana tiene un impacto directo en la sociedad.Un aporte eclesial con impacto socialLa Semana de la Familia 2026 tendrá como objetivo general fortalecer a las familias como espacios de construcción de paz, promoviendo relaciones fraternas que contribuyan a la transformación de las comunidades y territorios.Entre sus objetivos específicos se destacan: reconocer la familia como espacio privilegiado para la educación en paz, desarrollar habilidades de comunicación y resolución de conflictos, fortalecer valores que favorezcan la reconciliación, e impulsar compromisos concretos de paz tanto en el hogar como en el entorno social.En coherencia con la misión de la Conferencia Episcopal de Colombia, esta iniciativa busca no solo animar la vida eclesial, sino también incidir en la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y en paz, reconociendo que “cada gesto de amor, cada palabra de reconciliación y cada esfuerzo por construir unidad en el hogar se convierte en una semilla que puede transformar la sociedad entera”.La CEC a anima a todas las parroquias, movimientos eclesiales y familias del país para que hagan uso del contenido de la cartilla, como una herramienta concreta para aprender a vivir, desde lo cotidiano, el compromiso con la paz.Vea la transmisión del webinar de la presentación de la cartilla haciendo clic aquí.
Lun 20 Abr 2026
Custodia eucarística elaborada en Colombia será llevada a la Basílica de Getsemaní en Jerusalén
Se trata de la Custodia Andina, un ostensorio destinado a la exposición del Santísimo Sacramento para la adoración eucarística que, desde Colombia, se convertirá también en signo de comunión entre pueblos y de esperanza en medio de un contexto global marcado por tensiones.La pieza fue creada en el municipio de El Carmen de Viboral, en la jurisdicción de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, por el artista Santiago Ocampo Higuita, en colaboración con artesanos y creadores de distintas regiones del país. Su elaboración tomó cerca de dos años e integró técnicas tradicionales como la fundición a la cera perdida, la filigrana de Santa Cruz de Mompox y la cerámica carmelitana, junto con recursos contemporáneos.Con 80 centímetros de altura, la custodia está inspirada en la forma de un olivo, evocando el huerto de Getsemaní, donde, según la tradición bíblica, Jesucristo oró antes de su pasión. En su centro se ubica el ostensorio, rodeado por una corona de espinas, como punto focal de la adoración eucarística.En su base, que recrea el suelo rocoso del lugar, se representan los apóstoles Pedro, Santiago y Juan dormidos, en referencia al llamado evangélico a “velar y orar”. La obra incorpora además elementos de la identidad colombiana, como el carriel y la rula antioqueña, así como figuras de la fauna nacional: tres barranqueros andinos elaborados en filigrana de plata y una base sostenida por garras de oso de anteojos. El conjunto se complementa con cerámica tradicional de El Carmen de Viboral y detalles inspirados en los tejidos ancestrales de la cultura wayuu.Más que una pieza artística, la Custodia Andina fue concebida como un objeto litúrgico para custodiar la Eucaristía en la Basílica de Getsemaní —también conocida como Basílica de las Naciones o de la Agonía—, uno de los santuarios más representativos de Tierra Santa.Su elaboración fue posible gracias a la donación de una familia antioqueña, como expresión de fe y cercanía con los lugares donde se desarrollaron los acontecimientos centrales del cristianismo.Un signo de comunión y esperanza desde la Iglesia en ColombiaDesde la Diócesis de Sonsón-Rionegro, este hecho ha sido acogido como un acontecimiento significativo para la vida eclesial. El presbítero Jesús Alexander Toro, delegado de Liturgia, destacó el valor de esta obra como expresión de fe y de pertenencia:“Nos sentimos plenamente orgullosos de saber que un artista de nuestra región… hoy nos sigue representando con tanto orgullo no solo como colombianos, sino como Iglesia particular de Sonsón-Rionegro”.El sacerdote subrayó además que la custodia no solo tiene un valor artístico, sino profundamente espiritual:“Es un objeto tan valioso para el culto cristiano… Esperamos que desde allí, desde la Basílica de las Naciones, Jesús nos bendiga a todos, nos custodie y nos guarde”.Este acontecimiento es interpretado por la Iglesia como un signo concreto de comunión entre la Iglesia local y la Iglesia universal, en línea con la misión de evangelización y de construcción de unidad que anima la Conferencia Episcopal de Colombia.Arte, fe y país: una presencia colombiana en Tierra SantaLa Custodia Andina se suma a otras obras del mismo taller que han llegado a Jerusalén. En 2019, el “Cristo del Silencio” fue incorporado a las celebraciones del Viernes Santo en la Basílica del Santo Sepulcro, y en 2025, la “Virgen de Nazaret” inició un recorrido internacional como imagen peregrina.En este contexto, la nueva obra refuerza la presencia del arte sacro colombiano en Tierra Santa, proyectando la riqueza cultural, espiritual y artística del país hacia uno de los epicentros de la fe cristiana.Un mensaje de paz en medio de la incertidumbreEn medio de los conflictos que afectan actualmente a Oriente Medio, esta custodia adquiere también un significado especial. Desde Colombia, se proyecta como un signo de oración por la paz y de esperanza para las naciones.“En este momento de conflicto… la custodia aguarda para llegar en el momento en que la Tierra Santa vuelva a estar en paz. Y eso es lo que clamamos: la paz para todo el mundo, la paz para las naciones”, expresó el padre Toro.Vea a continuación el informe audiovisual: