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conferencia episcopal de colombia

Mié 18 Feb 2026

Iglesia colombiana inicia la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026 con llamado urgente a la solidaridad con afectados por la emergencia invernal

Con el inicio de la Cuaresma este Miércoles de Ceniza, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS-CC), da apertura oficial a la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026, que este año se impulsa bajo el lema “La satisfacción del fiel es hacer el bien”, un llamado a que la caridad se convierta en acción y con un énfasis especial en la atención a las comunidades afectadas por la actual temporada invernal, particularmente en departamentos como Córdoba, Sucre y la región del Urabá.La campaña, que se desarrolla en las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país durante el tiempo cuaresmal, busca transformar la vivencia espiritual propia de este tiempo litúrgico en solidaridad organizada y eficaz frente a las múltiples emergencias sociales y humanitarias que vive el país.Una estructura humanitaria consolidada gracias a la campaña: balance 2025En el orden nacional, los recursos recogidos en esta campaña, fortalecen el Servicio Nacional de Emergencias (SNE) del SNPS-CC, dispositivo estratégico que durante 2025 se consolidó como mecanismo articulado y contextualizado frente a emergencias de origen climático, socioambiental y derivadas del conflicto armado.Durante 2025, el SNE respondió a 25 emergencias:-21 asociadas a fenómenos hidrometeorológicos extremos, principalmente la ola invernal.-4 relacionadas con afectaciones derivadas del conflicto armado.La intervención permitió atender a: 12.771 personas y 3.336 familiasCon una ejecución total de $832.000.000, destinados a: 2.822 kits de alimentos, 1.275 kits de higiene, 370 kits de noche, 105 kits de cocina, 44 kits de bebé y 4 kits de construcción.Además de la atención inmediata, el trabajo incluyó acompañamiento psicosocial, fortalecimiento de capacidades locales en primeros auxilios y gestión del riesgo, apoyo a procesos de recuperación temprana y formación en sistemas de alerta y autoprotección. La intervención incorporó enfoque diferencial y pertinencia cultural, garantizando participación comunitaria.La articulación interinstitucional fue uno de los principales activos del año: el SNE operó como nodo de coordinación entre jurisdicciones eclesiásticas, organizaciones sociales, entidades públicas y agencias de cooperación, optimizando recursos y ampliando cobertura. Los territorios beneficiados incluyeron, entre otros, San Andrés, Cartagena, Sincelejo, Ocaña, Barrancabermeja, Quibdó, Tumaco, Mocoa, Mitú y Puerto Leguízamo.2026: una emergencia en curso que requiere mayor solidaridadEntre enero y febrero de 2026, el SNPS-CC ha destinado $228.000.000 para apoyar a comunidades afectadas por la actual emergencia invernal en: Montelíbano (Córdoba), Apartadó (Antioquia), Riohacha (La Guajira), Guapi (Cauca) e Istmina (Chocó).La ayuda se ha orientado a asistencia humanitaria básica, acompañamiento psicosocial y apoyo a procesos iniciales de recuperación, en un contexto que, según han advertido los obispos, requerirá esfuerzos sostenidos para reconstrucción de viviendas, infraestructura comunitaria y medios de vida.Corresponsabilidad entre jurisdicciones: el caso de BogotáLa Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes también se dinamiza en cada jurisdicción eclesiástica, donde se pueden destinar los recursos a necesidades locales o a territorios con mayores desafíos sociales y pastorales.Un ejemplo de esta corresponsabilidad es la decisión de la Arquidiócesis de Bogotá de destinar los frutos de la campaña 2026 al apoyo del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, una jurisdicción en la Amazonía colombiana con amplios retos geográficos, sociales y pastorales.Esta dinámica solidaria entre Iglesias particulares refleja el principio de comunión eclesial que inspira la campaña: comunidades con mayores capacidades apoyan a aquellas que enfrentan mayores limitaciones estructurales, garantizando presencia pastoral y atención social en territorios históricamente vulnerables.En 2025, la campaña en Bogotá estuvo orientada al acompañamiento de víctimas del conflicto armado y la crisis humanitaria en la región del Catatumbo, lo que evidencia la continuidad del compromiso con territorios que viven situaciones de alta complejidad.Un llamado pastoral y social a “organizar la caridad”Al referirse a esta campaña invitando a ser parte de ella, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, afirmó: "Todas las familias que están sufriendo en distintas regiones del país saben que los colombianos, por nuestra fe, tenemos un corazón disponible y generoso".Monseñor José Mario Bacci Trespalacios recordó que la campaña permite transformar la penitencia interior en compromiso efectivo con el hermano, mientras que monseñor José Mauricio Vélez subrayó que la solidaridad “necesita de usted, necesita de mí, necesita de todos”.Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena presidente de la Conferencia Episcopal, también hizo un llamado a atender el “S.O.S.” que llega desde múltiples regiones y a organizar la caridad a través de parroquias, comités de pastoral social y bancos de alimentos, articulando esfuerzos con instituciones públicas, privadas y organizaciones de la sociedad civil.¿Cómo donar a la Camapaña de Comunciación Cristiana de Bienes?A nivel territorial, los aportes se recogerán en las parroquias de las difrentes diócesis, arquidiócesis y vicariatos apostólicos, en algunos casos, mediante sobres dispuestos específicamente en las comunidades durante la Cuaresma.En el orden nacional, las donaciones pueden realizarse a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana:- Transferencia al Fondo de Emergencias del SNPS-CCCuenta corriente Banco de Bogotá No. 08133959-0Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana- En línea, a través del botón “Donar” en el sitio web oficial de Cáritas Colombiana.Con esta campaña, la Iglesia Católica en Colombia reafirma su compromiso de convertir la fe en acción concreta, estructurada y transparente, para que la caridad —vivida como virtud teologal— se traduzca en esperanza real para miles de familias que hoy enfrentan la adversidad.Vea a continuación el llamado de los obispos para ser parte de la campaña:

Mar 17 Feb 2026

Cuaresma 2026: el Papa León XIV exhorta a redescubrir la escucha y el ayuno como prácticas esenciales de conversión

En esta Cuaresma 2026, el Papa León XIV invita a la Iglesia a redescubrir la escucha y el ayuno como caminos concretos de conversión. Así lo expresa en su mensaje titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, publicado el pasado 13 de febrero por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.En el texto, el Santo Padre subraya que la Cuaresma es el tiempo en que la Iglesia invita a “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”, para que la fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes cotidianas. Todo camino de conversión —afirma— comienza cuando el creyente se deja alcanzar por la Palabra de Dios y la acoge con docilidad, pues existe un vínculo profundo entre el don de la Palabra, la hospitalidad interior que se le ofrece y la transformación que ella realiza.Escuchar: abrir espacio a Dios y al clamor de los oprimidosEl Papa León centra la primera parte del mensaje en la importancia de la escucha. La presenta como el primer signo del deseo de entrar en relación con el otro y recuerda que Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, se manifiesta como quien ha visto la opresión de su pueblo y ha oído su clamor (cf. Ex 3,7).En este sentido, explica que la escucha de la Palabra en la liturgia educa para una escucha más verdadera de la realidad. En medio de múltiples voces que atraviesan la vida personal y social, las Sagradas Escrituras permiten reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. La condición de los pobres —advierte— constituye un grito que interpela la vida de las personas, las sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia.Ayunar: educar el deseo y desarmar el lenguajeEn la segunda parte del mensaje, el Santo Padre presenta el ayuno como práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra. Lo describe como un ejercicio ascético antiguo e insustituible que, al implicar el cuerpo, ayuda a discernir lo esencial y a mantener despierta el hambre y la sed de justicia, orientándolas hacia la oración y la responsabilidad con el prójimo.Citando a san Agustín, el pontífice explica que el ayuno ensancha el corazón y lo hace capaz de la plenitud prometida. No obstante, advierte que para conservar su verdad evangélica debe vivirse con fe y humildad, arraigado en la comunión con el Señor y evitando cualquier forma de orgullo.En este marco, propone una forma concreta de abstinencia: renunciar a las palabras que hieren. Invita a “desarmar el lenguaje”, evitando juicios inmediatos, calumnias y expresiones que dañan al prójimo, y a cultivar la amabilidad en la familia, el trabajo, las redes sociales, los debates políticos, los medios de comunicación y las comunidades cristianas. De este modo —señala— las palabras de odio podrán dar paso a palabras de esperanza y paz.Una conversión también comunitariaEl mensaje subraya, finalmente, la dimensión comunitaria de la Cuaresma. A partir del relato del libro de Nehemías (cf. Ne 9,1-3), el Papa recuerda que el pueblo se reunió para escuchar la Ley y practicar el ayuno, renovando la alianza con Dios. De igual manera, exhorta a parroquias, familias y comunidades a recorrer un camino compartido en el que la escucha de la Palabra, del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común.En este horizonte, la conversión no concierne únicamente a la conciencia individual, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo y a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad, tanto en la Iglesia como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.Al concluir, el Papa León XIV anima a pedir la gracia de una Cuaresma que haga más atento el oído a Dios y a los más necesitados, y de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Asimismo, invita a que las comunidades cristianas sean lugares donde el grito de quienes sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, contribuyendo así a edificar la civilización del amor.

Lun 16 Feb 2026

"El amor nos hace pasar de la muerte a la vida": Mensaje en los 60 años de la muerte del Padre Camilo Torres

Por Cardenal Luis José Rueda Aparicio - Han pasado sesenta años desde la muerte del padre Camilo Torres Restrepo. A pesar de los profundos y vertiginosos cambios vividos en estas décadas, Colombia sigue anhelando la paz plena y la justicia social que dignifique la vida de todos.La inhumación de sus restos es un gesto que reconoce la dignidad inviolable de toda vida humana, cuya sangre derramada clama al Creador (Cf. Gn 4,10). Su memoria nos remite al rostro de todas las víctimas del conflicto armado en Colombia. Ellas nos recuerdan que la violencia y la guerra son siempre un fracaso humano y una herida abierta en el corazón de la Nación.Somos testigos del dolor profundo que acompaña a tantas familias que han perdido a sus seres queridos. En medio de ese sufrimiento, solo la esperanza en Cristo Resucitado nos sostiene y nos impulsa a seguir caminando juntos. Estamos llamados a vencer el mal con la fuerza del amor, con la certeza de que "sus llagas nos han curado" (1 Pe2,24) y de que la cruz de Cristo es, en definitiva, la negación de toda violencia y la proclamación de una vida nueva.Como discípulos misioneros, estamos dispuestos a acoger el clamor de los pobres y a construir una sociedad donde aprendamos a "compartir la mesa de la vida de todos los hijos e hijas del Padre, mesa abierta e incluyente, en la que no falte nadie" (Documento de Aparecida, Mensaje final, 4).La Iglesia ora por el eterno descanso del padre Camilo y ruega al Señor por el fin definitivo de toda forma de violencia en Colombia. Al mismo tiempo, nos exhorta a trabajar sin desfallecer por la justicia social, en el marco del Estado Social de Derecho, conscientes de que las causas de la violencia se enraízan también en estructuras de pecado que debemos transformar con la fuerza del Evangelio.Solo el amor fraterno es fundamento verdadero de reconciliación y unidad como Nación. Solo el amor hace posible el encuentro y el diálogo. Solo el amor nos dispone a respetar la vida de quien piensa distinto. Solo el amor abre caminos hacia una "paz desarmada y desarmante" (Papa León XIV)Hoy renovamos nuestra esperanza: el amor nos hace pasar de la muerte a la vida.Mensaje oficialCardenal Luis José Rueda AparicioArzobispo de Bogotá y Primado de Colombia15 de febrero de 2026

Sáb 14 Feb 2026

El Papa León XIV nombra obispo de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya

El Papa León XIV ha nombrado obispo de la Diócesis de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, hasta ahora obispo de la Diócesis de Buenaventura. El prelado sucede en la sede cordobesa a monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, trasladado el 6 de junio de 2025 a la Diócesis de Chiquinquirá, y asumirá el gobierno pastoral de esta Iglesia particular que ha estado bajo la guía del administrador apostólico, monseñor Farly Yovany Gil Betancur, obispo de Montelíbano.Trayectoria sacerdotal y académicaMonseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya nació el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal (Risaralda). Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira y fue ordenado sacerdote el 4 de octubre de 1992. Es licenciado en Educación Religiosa por la Universidad Católica de Pereira y cuenta con estudios de especialización en Gerencia de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Santo Tomás, en Bogotá.En la Diócesis de Pereira desempeñó diversos servicios pastorales y administrativos: vicario parroquial, párroco, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social y de Cáritas Diocesana, ecónomo diocesano y rector del Seminario Mayor María Inmaculada. También fue rector de la Universidad Católica Popular de Risaralda y rector encargado de la Universidad Católica de Pereira, integrando distintos consejos diocesanos.Ministerio episcopal en Buenaventura y liderazgo en procesos de pazEl 30 de junio de 2017 fue nombrado obispo de Buenaventura por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 29 de julio de ese mismo año en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira y tomó posesión canónica el 12 de agosto de 2017. En la Conferencia Episcopal de Colombia es miembro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz.Durante su ministerio en Buenaventura, monseñor Jaramillo ha sido reconocido por su papel como mediador y facilitador en el complejo contexto de violencia urbana que afecta al puerto sobre el Pacífico colombiano. Ha impulsado diversos procesos de diálogo y el denominado “laboratorio de paz”, orientado al cese de la violencia y a la protección de los derechos humanos, en medio de un escenario marcado por la presencia de estructuras armadas y graves vulneraciones a la población civil.Aunque es propio de su misión como pastor, el compromiso de monseñor Rubén Darío Jaramillo en la construcción de paz ha trascendido el ámbito eclesial y local. En octubre del 2025, monseñor Jaramillo fue distinguido con el Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid, un reconocimiento que exalta a quienes construyen puentes a través del diálogo entre posturas contrarias. En aquel momento el prelado expresó su gratitud y afirmó que considera este reconocimiento una bendición que le anima a continuar sirviendo en el campo de la paz y la reconciliación.Una nueva etapa pastoral para la Diócesis de MonteríaLa Diócesis de Montería fue erigida el 20 de noviembre de 1954 por el Papa Pío XII, segregada de la Arquidiócesis de Cartagena. A lo largo de más de seis décadas ha contado con el servicio y pastoreo de ocho obispos.En la actualidad, este territorio diocesano enfrenta importantes desafíos. Múltiples comunidades del departamento de Córdoba han sido afectadas por la emergencia climática e invernal, con grandes impactos en viviendas, infraestructura y medios de subsistencia, especialmente en zonas rurales. A ello se suman situaciones asociadas al conflicto armado que inciden en la seguridad, el tejido social y las condiciones humanitarias de la población.La experiencia pastoral de monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya marcará el inicio de una nueva etapa para la Iglesia particular de Montería, desde la acción evangelizadora y una promoción social activa de caminos de paz, reconciliación y esperanza.

Vie 13 Feb 2026

La Voz del Pastor | 15 de febrero de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5, 20-22a. 27-28. 33-34a-37

Vie 13 Feb 2026

CXX Asamblea Plenaria: carta de los obispos anima a los presbíteros a renovar su misión y ser esperanza para Colombia

Al concluir su CXX Asamblea Plenaria, el Episcopado Colombiano dirige una carta a los presbíteros del país, fruto del discernimiento realizado durante este encuentro en el que participaron también sacerdotes de las 78 jurisdicciones eclesiásticas. En ella, expresan gratitud, exhortan a reavivar la identidad sacerdotal y llaman a fortalecer la comunión y la misión en un contexto que reclama sentido, verdad y esperanza.Tras días de oración, escucha y discernimiento en torno al tema “El Presbiterio en la Iglesia Sinodal”, los obispos afirman que desean compartir con ellos “una palabra nacida de la fe, de la comunión y de la esperanza compartida”, en un momento eclesial marcado por la implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad y en un contexto social que interpela profundamente la misión pastoral.Gratitud y reconocimiento en medio de los desafíosLa carta recoge, en primer lugar, el mensaje enviado por el Santo Padre León XIV al inicio de la Asamblea, quien exhortó “a promover la santidad del Presbiterio, a fin de que quienes sirven como pastores puedan conformarse plenamente al corazón de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote”.A la luz de esta invitación, los obispos expresan un reconocimiento directo a los sacerdotes: “¡Gracias! Gracias por la fidelidad silenciosa, por los desvelos pastorales, por caminar con el Santo Pueblo Fiel de Dios, incluso cuando el cansancio pesa y la realidad parece ardua”.Este agradecimiento adquiere una dimensión social clara: los presbíteros, señalan, “hacen visible a Cristo Buen Pastor” mediante su presencia cercana en las comunidades, especialmente en territorios atravesados por dificultades humanas y sociales. Su ministerio, subrayan, es signo del amor de Dios en medio del pueblo.Reavivar el don y custodiar la identidadEn continuidad con el tema central de la Asamblea, los obispos llaman a volver a la fuente de la vocación: “Volvamos siempre al amor primero”. Invitan a redescubrir el encuentro fundante con Cristo que dio sentido a la consagración sacerdotal, y exhortan: “Reaviva el don de Dios que hay en ti”.La carta advierte que el ministerio no puede reducirse a la “multiplicación de tareas o la presión de los resultados”, sino que debe sostenerse en “una relación viva con Él, nutrida por la Eucaristía y expresada en una caridad pastoral marcada por el don sincero de sí”.En este punto, el mensaje tiene una incidencia eclesial decisiva: reafirma que la identidad sacerdotal se fundamenta en la configuración con Cristo y que el sacerdocio “no es nunca fin en sí mismo, sino puente y signo que conduce a Cristo”. Esta claridad identitaria —señalan— es condición para un servicio pastoral auténtico y creíble ante la sociedad.Comunión presbiteral para una Iglesia sinodalEn el marco de la implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad, los obispos insisten en que el presbiterio debe fortalecerse como vínculo de comunión y fraternidad: “Nadie camina solo, ni tampoco nadie se ordena sacerdote para sí mismo”.Invitan a no temer “pedir ayuda cuando la necesitemos ni ofrecerla a quien la requiere”, convencidos de que la gracia actúa con mayor fuerza cuando se edifica la unidad “como piedras vivas”. Reconocen la fragilidad humana, pero afirman con esperanza: “Aunque nuestra humanidad sea frágil, Dios es fiel; su fidelidad y la nuestra engendrarán siempre futuro”.Este llamado a la comunión no se limita al ámbito interno del clero, sino que fortalece el testimonio eclesial ante el país: una Iglesia reconciliada y fraterna puede ofrecer con mayor credibilidad caminos de diálogo, esperanza y servicio.Vida donada, esperanza para el paísEn uno de los fragmentos más significativos del texto, los obispos afirman: “Nuestra vida donada es semilla de esperanza para Colombia”. Con esta expresión, vinculan directamente la renovación espiritual del presbiterio con la misión evangelizadora y social de la Iglesia en el contexto nacional.Exhortan a ser “pastores humildes, alegres y valientes que saben diseñar nuevos mapas de esperanza”, capaces de abrir caminos nuevos en la fidelidad al servicio, a la fraternidad y a la misión encomendada.La carta concluye encomendando a los sacerdotes a María, Madre de los sacerdotes, y a San José, y pidiendo que Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, renueve en cada uno la gracia del ministerio.Con esta carta, los obispos colombianos cierran la CXX Asamblea Plenaria reafirmando que el fortalecimiento del presbiterio no es solo una prioridad pastoral interna, sino una condición esencial para que la Iglesia en Colombia continúe sirviendo, con fidelidad al Evangelio, coherencia y esperanza, al pueblo de Dios y a la sociedad entera.Vea a continuación la lectura de la carta por parte de algunos obispos de distintas regiones del país:

Vie 13 Feb 2026

CXX Asamblea Plenaria: orientaciones que los obispos llevarán a sus comunidades diocesanas para fortalecer el presbiterio en clave sinodal

Este jueves 12 de febrero, el Episcopado Colombiano definió por regiones y en plenaria las líneas que llevarán a sus 78 jurisdicciones para consolidar una Iglesia sinodal que acompañe, valore y fortalezca la vida y el ministerio de los sacerdotes.En la recta final de la CXX Asamblea Plenaria, los obispos colombianos centraron su trabajo en concretar orientaciones pastorales que permitan implementar una pastoral presbiteral integral en todo el país, como fruto de la reflexión desarrollada durante la semana sobre “El presbiterio en la Iglesia sinodal”.La cuarta jornada estuvo dedicada especialmente al discernimiento por regiones y al trabajo en plenaria, con el propósito de definir líneas de acción que fortalezcan la vida espiritual, humana y pastoral del presbiterio en las 78 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia.Gratitud por el ministerio sacerdotalLa sesión número 120 del Episcopado fue también ocasión de acción de gracias. El arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez, expresó: “Hemos podido dar gracias a Dios… y hoy lo hago extensivo a todos nuestros sacerdotes”. Añadió que los obispos regresan a sus diócesis con “el sentimiento de gratitud por todo lo que nuestros presbíteros, nuestros diáconos, hacen como colaboradores de los obispos”.En esa misma línea de reconocimiento, el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, subrayó que uno de los frutos más significativos de la Asamblea ha sido valorar “el servicio que prestan los sacerdotes en tantos lugares del país, en tantas situaciones difíciles”.Integración del ministerio en la vida de la comunidadMonseñor Tobón insistió en que la reflexión no se limitó al acompañamiento individual del sacerdote, sino que profundizó en su dimensión comunitaria. “Es muy importante ver cómo el ministerio y la vida del sacerdote se integra en una comunidad. La comunidad diocesana, la comunidad parroquial”, afirmó.Desde esa perspectiva, precisó que la pastoral presbiteral no es un ámbito aislado, sino que se concreta en la vida ordinaria de la Iglesia: “La pastoral sacerdotal es, en último término, la vida de fe, la vida de oración, la evangelización, el compromiso social que juntos, sacerdotes y comunidades vamos realizando”.Esta visión refuerza el horizonte sinodal trabajado durante la Asamblea: una Iglesia donde obispos, presbíteros y fieles caminan juntos, compartiendo responsabilidades y misión, especialmente en contextos sociales complejos.Comunión y corresponsabilidadEl obispo auxiliar de Medellín, monseñor José Mauricio Vélez, destacó que la Asamblea ayudó a profundizar en la conciencia de la comunión entre obispo y presbiterio: “¿Qué es un obispo sin sus sacerdotes? ¿Qué es un sacerdote sin su comunión con el obispo?”.Señaló que el llamado es a fortalecer la articulación y el acompañamiento, reconociendo el valor humano y vocacional de cada sacerdote, y promoviendo una fraternidad que permita afrontar los desafíos actuales desde la evangelización. “El ministerio sacerdotal, la sinodalidad, la evangelización, son un camino de esperanza, ante lo cual no podemos ser indiferentes”, afirmó.El arzobispo de Nueva Pamplona, monseñor Jorge Alberto Ossa Soto subrayó que este espacio eclesial permitirá “acrecentar la espiritualidad” y renovar el compromiso del presbiterio de “dar testimonio ante la comunidad para ser creíble”.Por su parte, el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci, expresó que las reflexiones compartidas suscitan el deseo de vivir el episcopado “en la cercanía fraterna y amistosa con los sacerdotes”, a quienes definió no solo como colaboradores, sino como “nuestra familia sacerdotal”. Invitó a “tejer vínculos de afecto, de fe, de compromiso recíproco”, para actuar siempre en armonía y comunión.Orientaciones para las iglesias particularesLa cuarta jornada dejó delineadas orientaciones que serán implementadas en las arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos, con énfasis en la formación permanente, el acompañamiento cercano y la integración del sacerdote en la vida comunitaria.En coherencia con el mensaje oficial al pueblo colombiano dado a conocer ese mismo día —en el que los obispos invitaron al país a decir no al odio y a promover el diálogo respetuoso y la participación democrática responsable—, el fortalecimiento del presbiterio se presenta como un paso esencial para que la Iglesia en Colombia continúe ofreciendo caminos de esperanza, comunión y evangelización en medio de los desafíos sociales actuales.Con este horizonte, la CXX Asamblea avanzó hacia su jornada conclusiva de este viernes 13 de febrero, dejando como fruto un compromiso renovado con la vida y el ministerio de los sacerdotes al servicio del Pueblo de Dios.Vea el resume informativo a continuación:

Vie 13 Feb 2026

Nuncio Apostólico llama a custodiar la unidad y fortalecer la escucha en el presbiterio colombiano

Este viernes 13 de febrero, al celebrar la Eucaristía de la última jornada en la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, exhortó a los obispos a resistir la fragmentación, permanecer cerca del Maestro y construir la unidad del Pueblo de Dios desde la escucha sincera y el don de la vida.En el marco de la reflexión que los obispos han venido desarrollando durante esta semana, el representante del Papa León XIV centró el mensaje de su homilía en dos ejes fundamentales para la vida de la Iglesia y del presbiterio: la unidad y la escucha.La Eucaristía fue concelebrada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, y por monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla.Custodiar la unidad en medio de las tensionesInspirándose en el gesto del profeta que rasga el manto en doce pedazos y en la imagen de la túnica inconsútil de Cristo, el Nuncio Apostólico en Colombia invitó a los obispos a reflexionar sobre la fragilidad y la responsabilidad de custodiar la unidad eclesial.“Es fácil, a veces cuando hay tensiones —y siempre las hay en las comunidades, también en nuestros presbiterios—, cortar pedazos, repartir campos de acción”, afirmó. Reconoció que en la vida pastoral es necesario distribuir responsabilidades, pero advirtió que existe “un cuidado profundo por la unidad que es parte de nuestro ministerio”.En ese contexto, exhortó a “resistir la tentación de quedarnos con los pedazos buenos y desechar a los que no lo son”, subrayando que la unidad no se construye excluyendo, sino integrando.El Nuncio presentó a Cristo como modelo: en la Eucaristía, Jesús también se “parte”, pero lo hace para congregar. “Estamos celebrando la Eucaristía, que es un pan partido… pero para construir una unidad”. Y añadió: “Jesús construye la unidad aceptando ser partido entre los suyos”.Esta dinámica —explicó— se refleja en la vida ministerial, marcada por múltiples tareas y demandas, en las que el pastor, como Cristo, “parte su vida” entre la formación comunitaria y el acompañamiento personal.Escuchar para poder hablarEl segundo eje de la homilía fue la escucha, a partir del pasaje evangélico de la curación del sordomudo. El Nuncio recordó que no se puede hablar bien si antes no se ha aprendido a escuchar: “Todos nosotros hemos aprendido a hablar porque hemos escuchado la palabra de otros”.La escucha, precisó, comienza por la Palabra de Dios. El gesto de Jesús al abrir los oídos del enfermo es, dijo, “como un acto de una nueva creación”. Y añadió: “Todos nosotros podemos aprender a hablar si aprendemos a escuchar la Palabra de Dios, y podemos también aprender a hablarnos los unos a los otros si aprendemos a escucharnos”.En sintonía con el camino sinodal promovido por el Papa, señaló que esta escucha es auténtica cuando se realiza con la mirada puesta en lo alto: “Es verdadera si tenemos esa mirada hacia lo alto”, desde donde se recibe el Espíritu que hace posible una palabra “verdadera, sincera, fecunda y creadora”.Permanecer cerca del MaestroEn el contexto de la reflexión sobre la pastoral presbiteral, monseñor Rudelli invitó a los obispos a reconocerse, ante todo, como discípulos. “Parte de nuestro ministerio es ayudarnos todos a quedarnos cerca del Maestro, cerca del único Maestro, cerca del único que puede de verdad ser nuestro formador”.Aludiendo a la misión de acompañar a los sacerdotes, subrayó que, así como Jesús tomaba aparte a quienes necesitaban un encuentro personal, también el obispo está llamado a cercanía concreta con sus presbíteros: a “tomar a solas un sacerdote, hablar con él” y ayudarle a abrir los oídos del corazón.Finalmente, elevó una súplica para que los pastores sean instrumentos de la acción sanadora de Cristo: “Pidámosle al Señor que nos abra nuestros oídos, que nos ayude a ser instrumentos de esa cercanía sanadora de Jesús”, de modo que, junto con los presbíteros, puedan “construir la unidad del Pueblo de Dios” y permanecer en escucha de la Palabra que salva.Con esta celebración eucarística, los obispos colombianos encomendaron a Dios el discernimiento final de la Asamblea, confiando en que la unidad custodiada y la escucha profunda sigan siendo el fundamento de una pastoral presbiteral integral al servicio de la Iglesia y del país.