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conferencia episcopal de colombia

Mar 24 Mar 2026

Episcopados de Colombia y Ecuador piden acciones urgentes para superar tensiones fronterizas que afectan a las comunidades

En un mensaje pastoral conjunto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana hacen un llamado “respetuoso, fraterno y apremiante” a los gobiernos de ambos países para que, con sentido humanitario, dispongan las acciones necesarias que permitan superar las tensiones actuales y restablecer la convivencia en la frontera.El texto, dirigido a los presidentes Gustavo Francisco Petro Urrego y Daniel Noboa Azín, así como a sus respectivas cancillerías, insiste en la urgencia de privilegiar el diálogo y de adoptar decisiones que protejan la vida, la dignidad y el bienestar de las comunidades afectadas.Una voz pastoral ante la crisis humanitariaDesde su misión de acompañamiento a los pueblos, los obispos expresan su “dolor y creciente preocupación” por la crisis humanitaria que padecen las poblaciones en ambos lados de la frontera, subrayando que esta situación golpea directamente a las familias y comunidades.En ese sentido, reiteran que, incluso en medio de las diferencias, debe primar siempre el cuidado y la defensa de la vida y la dignidad humana, como fundamento de toda acción social y política.Tender puentes, no profundizar distanciasEl mensaje pone en el centro la historia compartida entre Colombia y Ecuador, recordando los lazos fraternos que han permitido construir dinámicas de cooperación e intercambio en la frontera.Frente al contexto actual, los episcopados invitan a reconstruir ese “puente humano” entre las naciones, apelando al diálogo respetuoso y paciente como camino para fortalecer la hermandad, el perdón y la reconciliación.Las comunidades, en el centroLa Iglesia exhorta a las autoridades a intensificar los esfuerzos de diálogo y a garantizar que las decisiones adoptadas prioricen la dignidad y el bienestar de las familias y comunidades fronterizas, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad.En el contexto del tiempo litúrgico en el que se celebra la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, los obispos expresan su esperanza en una pronta reapertura de las fronteras como signo concreto de reconciliación y de superación de la crisis.Este llamado, firmado por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC (Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia) y por el cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, OFM (Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana), reafirma la opción pastoral de la Iglesia de ponerse del lado de las personas, especialmente de quienes sufren las consecuencias de las tensiones entre los Estados.Esperanza que se hace camino en el territorioEn sintonía con este llamado, diversas iniciativas pastorales comienzan a surgir en la frontera como signos concretos de reconciliación. Es el caso del Viacrucis Binacional por la Paz, la Reconciliación y el Progreso de los Pueblos, convocado por las diócesis de Ipiales y Tulcán, junto con las Cáritas de ambos países y otras organizaciones aliadas.La jornada se realizará el viernes 27 de marzo a las 3:30 p.m. en el puente internacional entre Tufiño y Chiles, y busca promover la hermandad, la defensa de la vida, el trabajo y la esperanza, en medio de los desafíos sociales y de seguridad que afectan la convivencia y la dignidad de las comunidades fronterizas.Esta iniciativa se presenta como un signo de fe y unidad que recoge, desde el territorio, el llamado de la Iglesia a tender puentes, fortalecer la fraternidad y acompañar a las poblaciones que hoy claman por caminos de paz.

Mar 24 Mar 2026

Elogio de la monogamia

Por Mons. Miguel Fernando González Mariño - Este no es el título de una novela antigua ni de una poesía medieval, sino el subtítulo de la nota doctrinal Una Caro [una carne] sobre “el valor del matrimonio como unión exclusiva y de pertenencia mutua”, firmada por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, aprobada por León XIV tras una audiencia el pasado 21 de noviembre de 2025.Con este documento se busca dar elementos para profundizar teológicamente en este tema que, según registra el autor, no ha sido suficientemente estudiado. Está dirigido en primer lugar a obispos y teólogos, recogiendo abundantes textos y centrándose únicamente en la primera propiedad esencial del matrimonio, la unidad, que puede definirse como “la unión única y exclusiva entre una sola mujer y un solo hombre, o, en otras palabras, como la pertenencia mutua de ambos, que no puede compartirse con otros".La monogamia tiene un fundamento antropológico, indica el documento que el propósito unitivo de la sexualidad no se limita a asegurar la procreación, sino que contribuye a enriquecer y fortalecer la unión única y exclusiva y el sentido de pertenencia mutua, pero se eleva a la trascendencia: “La monogamia no es arcaísmo, sino profecía: revela que el amor humano, vivido en su plenitud, anticipa de alguna manera el misterio mismo de Dios”, señala el documento, además "Santo Tomás sostiene que la monogamia deriva esencialmente del instinto natural, inscrita en la naturaleza de todo ser humano; por lo tanto, esta esfera prescinde de las exigencias de la fe”.No obstante, dirigiendo la mirada a los fenómenos sociales que inciden en el tema, vemos hoy situaciones ambiguas, pues "nuestra época, experimenta diversas tendencias en relación con el amor: el aumento de las tasas de divorcio, la fragilidad de las uniones, la trivialización del adulterio y la promoción del poliamor. A la luz de todo esto, cabe reconocer que las grandes narrativas colectivas (novelas, películas, canciones) siguen exaltando el mito del "gran amor" único y exclusivo. La paradoja es evidente: las prácticas sociales socavan lo que la imaginación celebra. Esto revela que el deseo de amor monógamo permanece inscrito en lo más profundo del ser humano, incluso cuando los comportamientos parecen negarlo".Vamos a las cifras de nuestro país sobre infidelidad matrimonial: Colombia es el segundo país con más situaciones de infidelidad en Latinoamérica después de Brasil (unisabana.edu.co) trayendo como consecuencia la pérdida de confianza en la pareja, convirtiéndose en la primera causa de divorcio. Encuestas al respecto anotan que 8 de cada 10 hombres y 6 de cada 10 mujeres han sido infieles en sus relaciones de pareja.Otro dato inquietante lo proporciona un estudio de la OCDE sobre el porcentaje de niños nacidos fuera del matrimonio: Colombia ocupa el preocupante primer lugar con el 87%, seguida de Chile con el 78.1% y Costa Rica con el 74%. En los últimos lugares están: Corea con el 4,7%, Turquía con el 3,1% y Japón con el 2.4%. (OCDE. Babies Born Outside of Marriage).Como vemos, mientras nuestra Iglesia nos ayuda a profundizar en la teología de la monogamia, nuestro pueblo está muy lejos de practicarla. Es una realidad que debe interpelarnos seriamente sobre la eficacia de la pastoral familiar. Gracias a Dios, el Santo Padre ha convocado para el próximo mes de octubre a los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo a un encuentro de escucha recíproca y discernimiento sinodal sobre los pasos a seguir para anunciar el evangelio a las familias de hoy. Concluyamos entonces con la propuesta que hace Una caro, dándonos luces sobre el trabajo a realizar: "No basta con denunciar los fracasos; partiendo de los valores que aún se conservan en el imaginario popular, debemos preparar a las generaciones para abrazar la experiencia del amor como un misterio antropológico. El mundo de las redes sociales, donde el pudor se desvanece y prolifera la violencia simbólica y sexual, demuestra la urgente necesidad de una nueva pedagogía. El amor no puede reducirse a un impulso: siempre apela a la responsabilidad y la capacidad de esperanza de toda la persona. (...) Así, la educación en la monogamia no es una restricción moral, sino una iniciación en la grandeza de un amor que trasciende la inmediatez. Dirige la energía erótica hacia una sabiduría de perdurabilidad y una apertura a lo divino. La monogamia no es arcaísmo, sino profecía: revela que el amor humano, vivido en su plenitud, anticipa de alguna manera el misterio mismo de Dios.Mons. Miguel Fernando González MariñoObispo de la Diócesis de El EspinalPresidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia

Mar 24 Mar 2026

Iglesia en Colombia reafirma la dignidad humana como eje de su acción pastoral por la vida

Inspirados por la declaración ‘Dignitas infinita’ y la enseñanza de la encíclica Evangelium vitae, que recuerda que “la vida es siempre un bien”, representantes de diversas jurisdicciones eclesiásticas del país se reunieron en Bogotá, en el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral de la Vida 2026, convocado por la Conferencia Episcopal de Colombia del 16 al 18 de marzo.El espacio permitió analizar las realidades sociales que hoy afectan la dignidad humana y fortalecer la respuesta pastoral de la Iglesia frente a estas situaciones.El encuentro fue presidido por monseñor Alejandro Díaz García, obispo auxiliar de Bogotá y presidente de la Comisión Episcopal de Promoción y Defensa de la Vida.El padre Nelson Ortiz Rozo, director del Departamento de Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia, explicó que el evento buscó propiciar un espacio de discernimiento pastoral entre sacerdotes, religiosos y laicos, frente a las realidades que hoy afectan la vida humana en el país.“Al convocar este encuentro nacional de delegados buscamos que las jurisdicciones eclesiásticas puedan tener un espacio de reflexión y discernimiento sobre la realidad de las violencias en nuestro país y, a partir de ello, articular acciones que nos permitan dar una respuesta iluminadora y esperanzadora”, afirmó.Nuevas realidades que interpelan la defensa de la vidaLas reflexiones del encuentro abordaron diversas situaciones que hoy afectan la dignidad humana en Colombia. Entre ellas: la violencia estructural, la violencia intrafamiliar, la violencia digital, la trata de personas, la maternidad subrogada y otras realidades que impactan a personas y comunidades en distintos momentos de la vida.Para los participantes, comprender estas dinámicas sociales es fundamental para fortalecer una acción pastoral más cercana a las realidades que viven las personas.“Entre nuestras realidades se vienen dando lo que se llaman las violencias directas, pero también violencias estructurales y violencias culturales”, explicó el padre Víctor Antonio Bustamante, sacerdote de la Arquidiócesis de Cartagena.Una defensa de la vida que abarca todas sus etapasUno de los énfasis del encuentro fue reafirmar una comprensión integral de la defensa de la vida humana, que abarca todas las etapas de la existencia y todas las circunstancias en las que la dignidad de la persona puede verse vulnerada.“Nuestra lucha como Iglesia no es solamente en defensa de la vida del concebido no nacido, sino también de todos los momentos de la vida humana que se encuentran en riesgo”, señaló María Elizabeth Osorio Zuluaga, psicóloga de la Delegación de Pastoral Familiar de la Diócesis de Sonsón-Rionegro.Desde esta perspectiva, la pastoral de la vida se entiende como una misión transversal dentro de la acción evangelizadora de la Iglesia.“Somos una pastoral que atraviesa todas las realidades, porque en todas las pastorales hay vida humana”, expresó Karen Lizeth Bejarano, integrante del equipo de Promoción y Defensa de la Vida de la Diócesis de Facatativá.Formación y articulación pastoralOtro de los puntos centrales del encuentro fue la necesidad de fortalecer la formación de los agentes de pastoral y promover una mayor articulación entre diócesis, comunidades e instituciones que trabajan en la defensa y promoción de la vida.Según el padre Nelson Ortiz, responder a los desafíos actuales implica profundizar tanto en la formación doctrinal como en el conocimiento de las realidades sociales que afectan la dignidad humana.“Necesitamos formarnos más, tanto en la doctrina de la Iglesia, como en el conocimiento de la manera como estas estructuras del mal buscan atentar contra la dignidad de la persona humana”, afirmó.En este contexto, los delegados destacaron la importancia de generar redes de colaboración que permitan acompañar de manera más efectiva a las personas en situación de vulnerabilidad.Un compromiso renovado con la cultura de la vidaDurante el encuentro, los delegados también compartieron experiencias pastorales que adelantan en sus jurisdicciones y renovaron su compromiso de seguir promoviendo la dignidad de cada persona.Para la Iglesia, este trabajo pastoral busca contribuir a la construcción de una sociedad más justa y fraterna, donde cada vida sea reconocida y acompañada.“Terminamos este encuentro llenos de alegría y con la disposición de seguir caminando en comunión y sinodalidad para dar una respuesta de caridad a los hermanos más frágiles y débiles”, concluyó el padre Nelson Ortiz.De este modo, la Iglesia en Colombia reafirma su compromiso de seguir anunciando el Evangelio de la vida y de fortalecer acciones pastorales orientadas a promover una auténtica cultura de la vida en el país.Vea a continuación el informe audiovisual del encuentro:

Vie 20 Mar 2026

Desde Pereira, Encuentro Regional de Liturgia del Eje Cafetero llama a recuperar el sentido auténtico del canto litúrgico

Obispos, presbíteros, diáconos, seminaristas, religiosos y fieles laicos vinculados a ministerios de música se reunieron del 17 al 19 de marzo en la Diócesis de Pereira para participar en el Encuentro Regional de Liturgia del Eje Cafetero 2026, un espacio de formación, oración y reflexión que puso en el centro el protagonismo del canto en la vida celebrativa de la Iglesia.La iniciativa congregó a representantes de las diócesis de la Provincia Eclesiástica de Manizales con el propósito de profundizar en la comprensión teológica y pastoral del canto litúrgico, así como de analizar los retos que enfrenta actualmente este ministerio en las comunidades parroquiales.Durante el encuentro se insistió en que el canto litúrgico no es un elemento ornamental ni secundario, sino una dimensión constitutiva de la acción celebrativa de la Iglesia. Tal como lo recuerda el Concilio Vaticano II, el canto sagrado forma parte necesaria de la liturgia solemne porque expresa la alabanza a Dios, participa del lenguaje sacramental y manifiesta la comunión eclesial.En este sentido, los participantes subrayaron que la música en la liturgia debe brotar del misterio celebrado y estar al servicio de la participación activa de la asamblea, evitando reducirse únicamente a lo estético o a lo emotivo.Formación y discernimiento pastoralLa jornada inicial contó con una ponencia de monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, quien abordó la relación entre música y experiencia espiritual a partir de los salmos, destacando cómo el canto se convierte en una vía privilegiada para que el pueblo de Dios exprese su fe y su oración.El segundo día estuvo marcado por una intensa agenda académica y espiritual que incluyó el análisis de la situación actual del canto litúrgico en las diócesis de la región, así como la profundización en criterios teológicos y pastorales para orientar la práctica musical en la liturgia.Entre las reflexiones más significativas se destacó el valor del canto gregoriano como paradigma litúrgico, no como una expresión del pasado, sino como una tradición viva donde la música nace del texto bíblico y litúrgico, ayudando a conducir a los fieles hacia el misterio celebrado.Asimismo, se ofrecieron elementos de discernimiento pastoral sobre qué cantar en la liturgia y por qué hacerlo, insistiendo en la importancia de mantener coherencia entre la música, el rito y el tiempo litúrgico.Desafíos para la Iglesia en ColombiaA lo largo del encuentro también se identificaron diversos desafíos que interpelan a la Iglesia tanto en la región como en el país. Entre ellos, se destacó la disminución del canto de la asamblea en algunas celebraciones, la confusión entre música litúrgica y música religiosa en general, y la insuficiente formación litúrgica de músicos y coros parroquiales.Ante esta realidad, los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer los procesos de formación para los agentes de música litúrgica, promover un mayor conocimiento de los documentos del Magisterio y valorar el amplio patrimonio musical de la Iglesia.La última jornada estuvo dedicada a la aplicación pastoral de los temas abordados, con un llamado a que pastores, músicos y comunidades trabajen de manera conjunta para renovar el sentido del canto en la liturgia y favorecer celebraciones en las que la participación de los fieles sea más consciente, plena y activa.Camino hacia el Encuentro Nacional de Liturgia 2026Este encuentro regional se proyecta además como preámbulo del Encuentro Nacional de Liturgia 2026, que se realizará en Bogotá del 19 al 21 de mayo y en el que se espera la participación de cerca de 600 asistentes provenientes de diversas jurisdicciones eclesiásticas del país.El encuentro buscará consolidarse como un espacio de articulación nacional para avanzar en la construcción del Cantoral Litúrgico de la Iglesia Católica en Colombia, una iniciativa promovida por la Comisión Episcopal de Liturgia que busca ofrecer criterios comunes y fortalecer la identidad celebrativa de las comunidades.

Vie 20 Mar 2026

San José, modelo siempre nuevo de filiación y paternidad

Por Mons. Félix Ramírez Barajas - La experiencia humana hunde sus raíces en la profunda experiencia de ser hijo, un espacio vital donde se aprende a amar la vida recibida y, por tanto, el amor de entrega de quien ha engendrado.Nuestra realidad social, con la amenaza de tantas ideologías, quiere imponernos nuevos prototipos de paternidad y por ende de familia, en contra de la iniciativa divina, son sobre todo “ideologías de confusión” (Babel). Es un ambiente de insatisfacción y subversión de los valores, cambiando e imponiendo lo que en realidad es contrario a la ley divina y a la ley natural.Cuando se pierde el sentido de Dios, de trascendencia y de verdadera identidad en lo antropológico y en lo espiritual, se quiere, malévolamente, redefinir lo que significa la paternidad y aun la maternidad, dando rasgos e identidades muy desde el libre pensar y actuar de modo individualista de muchos que, en aras al respeto a su nueva identidad y manera de pensar, reclaman derechos sin cumplir deberes.Hoy estos son desafíos para la evangelización y la pastoral, pues cada vez más aparecen “areópagos” en donde no siempre son lugares para discutir sobre temas filosóficos y teológicos, sino donde hay desinformación, y discusiones sobre identidades fruto de sentimientos reprimidos o de diversas patologías. Allí el evangelizador y la familia tiene que llegar con la “parresia” propia de quien esta convencido del actuar de Dios en medio de los ambientes como Babel, Sodoma y Gomorra, Nínive, Corinto, etc.En este mes de marzo contemplemos, con serenidad la figura de San José, una hermosa luz en medio de realidades oscuras, de los trampolines del relativismo moral, de corrientes subjetivas, del rechazo al plan de Dios y de muchas otras formas de actuar en medio de incoherencias. Pero también en ambientes de Fé, de comunidad, de familia, de Iglesia donde el Resucitado, como a los apóstoles, nos dice la paz esté con ustedes. Recobremos la paz que dá el Señor y que también los santos como San José el justo, experimentó con su vivencia de hijo y a la vez de Padre.San José, nos enseña a vivir la experiencia filial con fe y dependencia de la paternidad de Dios. En la Sagrada Escritura, se nos presenta como un hombre justo y obediente a la voluntad de Dios (Mt 1, 19-20). Atento como María y en actitud de escucha, es obediente, como el verdadero hijo que va reconociendo que a Dios Padre hay que responderle en la humildad y hasta en el silencio que se convierte en elocuente actitud filial. Solo en esa experiencia vital de sentirse hijo, san José es prototipo de Padre, así tal cual como nos lo refiere el evangelio de san Mateo 1, 18, 25.Como padre, San José es un modelo de valores y virtudes digno de ser imitado por todo creyente y especialmente por los padres y madres de familia. El Papa Francisco nos recordaba que "nadie nace padre, sino que se hace. Y no se hace sólo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente" (Amoris Laetitia, 121). San José nos muestra que la paternidad como don de Dios para él va mucho más allá de lo humano, pues se trata de ser imitador del gran amor y paternidad del mismo Dios.Las cortas alusiones que hace la Sagrada Escritura sobre San José, son suficientes para mostrar a San José como ejemplo de la paternidad, como cuando se preocupa por el bienestar de María y Jesús (Mt 1, 19; Lc 2, 4-5).En síntesis, aprendamos de San José:1. “A vivir la filiación como un don y una vocación que requiere escucha y respuesta a la llamada de Dios. Invitamos a las familias a reflexionar sobre la importancia de la filiación y a cultivar una relación profunda con Dios, Padre.” (Conferencia Episcopal de Colombia, 2024).2. “San José nos muestra que la paternidad es una vocación que requiere escucha, obediencia y servicio. Invitamos a los padres a reflexionar sobre su papel en la familia y a buscar formas de servir a sus hijos y a su comunidad.” (Conferencia Episcopal de Colombia, 2024).3. San José y María nos ofrecen un modelo de familia como escuela de amor y entrega. Invitamos a las familias a reflexionar sobre cómo pueden cultivar el amor y la entrega en su hogar, y a buscar formas de ser una fuente de amor y esperanza para el mundo.4- Con San José, aprendamos a escuchar a Dios, a descubrir su voluntad y a caminar en Sinodalidad.BibliografíaConferencia Episcopal de Colombia. (2024, 9 de febrero). Mensaje de los Obispos al Pueblo de Dios. CXVI Asamblea Plenaria: "Cristo Jesús, Nuestra Esperanza" [Comunicado]. https://www.cec.org.co/sites/default/files/2024-02/COMUNICADO%20OBISPOS%20COLOMBIANOS_ASAMBLEA%20PLENARIA_CXVI.pdConferencia Episcopal de Colombia. (2024, 16 de junio). San José: Modelo de paternidad. Mensaje con motivo del Día del Padre. https://www.cec.org.co/Mons. Félix María Ramírez BarajasObispo de Málaga-SoatáMiembro de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia

Vie 20 Mar 2026

La Voz del Pastor | 22 de marzo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 11, 3-7.17.20-27. 33b-45

Mié 18 Mar 2026

En la Diócesis de Pasto, las comunidades caminan juntas hacia la Pascua: viacrucis de Cuaresma fortalecen la esperanza

En el suroccidente de Colombia, la Cuaresma se vive caminando: en la fe y en comunidad. Durante estas semanas, cientos de fieles recorren calles, caminos rurales y plazas parroquiales del departamento de Nariño participando en los viacrucis territoriales convocados por la Diócesis de Pasto, una iniciativa pastoral que reúne a comunidades de distintos municipios para meditar el camino de la cruz y prepararse espiritualmente para la celebración de la Pascua.Las jornadas se desarrollan en las distintas vicarías episcopales del territorio diocesano y congregan a sacerdotes, religiosos y laicos en momentos de oración, catequesis cuaresmales, confesiones y la celebración de la Eucaristía. Más que una tradición devocional, se han convertido en una experiencia de comunión eclesial que une a parroquias urbanas y rurales en un mismo camino de fe.“Vivimos esta experiencia con mucha alegría de podernos encontrar con las otras comunidades, especialmente en tiempo de Cuaresma, donde podemos acercarnos y vivir esto que para la Iglesia es el llamado que nos hace el Señor a la oración”, expresa Lewis Narváez, uno de los fieles participantes.Un camino pastoral que nace del discernimiento sinodalEstos encuentros se realizan en el marco del proceso pastoral que vive la diócesis desde la convocatoria del Sínodo Pastoral Diocesano, impulsado en 2023 por el obispo de Pasto, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro. Este proceso de discernimiento ha buscado fortalecer la comunión, la participación y la misión en la Iglesia particular del sur de Colombia.En este contexto, los viacrucis territoriales se integran al Plan Global Diocesano de Evangelización Misionera y al Año Pastoral denominado “Encuentro con la Palabra”, que invita a las comunidades a redescubrir la centralidad del Evangelio en la vida cristiana.“Convocadas las parroquias, convocados los párrocos, los agentes de pastoral y todas las personas de buena fe de estas vicarías episcopales, para vivir la unidad, para vivir la comunión y para vivir la hermandad”, explica el presbítero José López, al referirse al sentido pastoral de estas jornadas.La meditación del viacrucis se inspira en el lema diocesano: “En Cristo, discípulos de la Palabra, caminamos con su cruz hacia la Pascua”, que orienta el camino espiritual de las comunidades durante este año pastoral.“Esa Palabra que nos llama, que nos convoca, que nos transforma y que nos invita cada día a ser mejores”, señala el presbítero Carlos Contreras.Caminar juntos hacia la PascuaLa vivencia del viacrucis permite a los fieles contemplar el misterio de la pasión de Cristo y reconocer en él una invitación a vivir la fe de manera comunitaria.“Para vivir la experiencia pascual tenemos que pasar por la experiencia de la cruz. El testimonio más bonito de la resurrección de Jesucristo es aprender a vivir en comunidad”, afirma el presbítero Ángel Ordóñez.De esta manera, el recorrido por las estaciones del viacrucis se convierte en un momento de encuentro con Dios y con los hermanos, en el que cada comunidad presenta sus intenciones y necesidades.“Pidiendo por la paz del mundo, por la paz de Colombia, por la paz de nuestros territorios… y también por todas las familias para que permanezcan unidas”, dice Germán Yarpas, quien participó en una de las jornadas.Fe y esperanza en medio de las dificultadesEn algunas zonas del territorio diocesano, especialmente en áreas rurales, estos encuentros adquieren un significado aún más profundo. Comunidades que enfrentan situaciones de violencia, pobreza o abandono encuentran en la oración y en la vida comunitaria un espacio de consuelo y esperanza.“Hoy, en nuestro contexto por la zona que vive toda la cordillera de violencia, de a veces de narcotráfico, situaciones difíciles que se van presentando en cada una de nuestras parroquias”, explica el presbítero Hiovani Espinosa.En medio de estas realidades, la fe continúa siendo un motor de resiliencia para las comunidades.“Que en medio de esa dificultad el llamado a nosotros es a seguir manteniendo la fe, una fe fuerte, firme, que nos permita seguir caminando pese a todo lo que pueda ocurrir”, afirma nuevamente Lewis Narváez.Un camino que conduce a la esperanza pascualLa diócesis ha convocado cinco viacrucis territoriales durante esta Cuaresma, como parte del camino de preparación para la Semana Santa. Para la Iglesia local, estos encuentros representan una oportunidad para fortalecer la comunión entre las comunidades y recordar que el camino de la cruz conduce siempre a la esperanza de la Resurrección.“La fe en Dios es lo único que les permite a estas comunidades que viven en guerra constante que puedan salir adelante. A veces no hay nada más”, expresa Lady Usumag, participante de una de las jornadas.De esta manera, los viacrucis territoriales en la Diócesis de Pasto se convierten en un signo visible de la fe del pueblo de Dios: una fe que camina, que se encuentra y que, en medio de los desafíos del territorio, continúa anunciando la esperanza del Evangelio.Vea a continuación el informe audiovisual:

Mié 18 Mar 2026

Semana por la Vida 2026: Iglesia en Colombia convoca a proteger la dignidad de la vida humana en todas sus etapas

“La vida: don sagrado, dignidad infinita, camino de paz” es el horizonte que inspira la Semana por la Vida 2026, que se celebrará del 22 al 28 de marzo. La iniciativa, promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia a través de su Departamento de Promoción y Defensa de la Vida, invita a diócesis, parroquias, comunidades educativas, movimientos y familias a desarrollar espacios de reflexión, formación y compromiso para proteger, promover y defender la vida humana desde la concepción hasta su fin natural.Para este propósito, la Iglesia en Colombia ha presentado una guía pastoral con orientaciones metodológicas y propuestas concretas de actividades, que buscan fortalecer en el país una auténtica cultura del cuidado y del respeto por la dignidad humana.La vida, fundamento de la paz y de la convivencia socialEl documento recuerda que comprender la vida humana como don primordial del que brotan todos los demás derechos permite reconocer su centralidad en la construcción de una sociedad justa y pacífica. Allí donde la vida es respetada, acogida y protegida —se afirma— florecen la confianza, la solidaridad y la esperanza; mientras que cuando es negada o relativizada, se debilitan las bases mismas del tejido social.En este sentido, la Semana por la Vida se plantea como un proceso formativo y comunitario, que busca ayudar a las personas y comunidades a reflexionar sobre las distintas etapas de la existencia humana y las realidades que hoy amenazan su dignidad.Inspirada en la declaración Dignitas infinita, la propuesta pastoral subraya que la dignidad de la persona no depende de la edad, la salud, la productividad o las circunstancias, sino que pertenece al ser mismo de cada ser humano. Desde esta convicción, la Iglesia no solo anuncia el valor sagrado de la vida, sino que también se compromete a transformar las realidades que la vulneran.Un camino pastoral que recorre las etapas de la vidaLa guía propone desarrollar cinco encuentros comunitarios, que permiten contemplar, reflexionar y actuar frente a los desafíos que enfrenta la vida humana en cada etapa.1. La vida que comienza: acoger y proteger al niño por nacerEl primer encuentro invita a reconocer la vida prenatal como don sagrado y portadora de dignidad infinita, promoviendo una cultura de acogida frente a las prácticas que vulneran esta etapa de la vida.Las comunidades reflexionan sobre la maternidad y la paternidad como vocación de cuidado, así como sobre las situaciones que pueden llevar a muchas mujeres a enfrentar el embarazo en soledad, promoviendo redes de acompañamiento y solidaridad.2. La vida que crece: proteger la infancia y la adolescenciaLa propuesta pastoral llama a fortalecer la corresponsabilidad de familia, Iglesia y sociedad en el cuidado integral de niñas, niños y adolescentes.Entre los desafíos señalados se encuentran las diversas formas de violencia que afectan su desarrollo, como los abusos, los entornos inseguros o los riesgos asociados al mundo digital, promoviendo comunidades capaces de crear entornos seguros, afectivos y formativos.3. Juventud: acompañar los proyectos de vidaEn el tercer encuentro se invita a reconocer a los jóvenes como protagonistas de esperanza y constructores de paz. La reflexión aborda realidades como la exclusión educativa, el desempleo juvenil o la falta de oportunidades, recordando que estas condiciones también constituyen formas de violencia estructural que limitan el desarrollo integral de las nuevas generaciones.4. La adultez: vivir la dignidad desde la responsabilidadLa guía propone redescubrir la adultez como etapa de servicio, compromiso social y construcción del bien común. Las comunidades reflexionan sobre desafíos como la explotación laboral, la corrupción, la violencia intrafamiliar o la cultura del éxito que mide el valor de las personas por su productividad, invitando a vivir la vida adulta con coherencia ética y responsabilidad social.5. La ancianidad: reconocer la sabiduría y proteger la fragilidadEl último encuentro invita a valorar la vejez como etapa de sabiduría, memoria y bendición, reafirmando la dignidad de las personas mayores frente a situaciones de abandono, soledad o exclusión.La propuesta pastoral promueve una cultura que reconozca el papel de los adultos mayores como puente entre generaciones y custodios de la memoria de los pueblos.El Día del Niño por Nacer: signo de esperanzaDentro de la Semana por la Vida, se destaca la celebración del 25 de marzo, Día del Niño por Nacer, fecha que coincide con la Solemnidad de la Anunciación del Señor y recuerda el momento en que María acoge el anuncio de la encarnación de Jesús. La jornada propone celebraciones eucarísticas, peregrinaciones, espacios formativos y gestos solidarios orientados a acompañar a las madres gestantes, apoyar a las familias y renovar el compromiso de defender la vida desde su inicio.Entre las iniciativas sugeridas se encuentran caminatas con la Virgen María, el rezo del Rosario por la vida, conversatorios sobre la dignidad humana y campañas solidarias para apoyar a mujeres embarazadas en situación de dificultad.Una invitación a construir una cultura de la vidaLa Conferencia Episcopal de Colombia anima a las comunidades eclesiales y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a vivir esta Semana por la Vida como un camino de conversión personal y compromiso social, que permita fortalecer el respeto por la vida humana en todas sus etapas.