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conferencia episcopal de colombia

Jue 12 Feb 2026

Obispos colombianos llaman a la reconciliación, al diálogo y a la participación democrática responsable

En la recta final de la CXX Asamblea Plenaria, el Episcopado Colombiano emite un mensaje al pueblo colombiano en el que invita a la conversión, al diálogo y a la participación responsable en la vida democrática; al tiempo que reafirma su compromiso con los más vulnerables y convoca a la solidaridad ante la emergencia invernal.Con una exhortación clara a rechazar el odio y a construir caminos de unidad, los obispos católicos de Colombia dieron a conocer el mensaje oficial al pueblo colombiano en el marco de la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado que han venido celebrando desde el 9 de febrero en Bogotá.El texto, inspirado en la carta a los Efesios —“De los dos pueblos hizo uno, derribando el muro divisorio, la enemistad” (Ef 2, 14)—, sitúa la reflexión en el contexto de un mundo marcado por “luchas de poder generadas por múltiples factores que terminan afectando sobre todo a los frágiles y pobres de la tierra”. Frente a esta realidad, los obispos advierten que cuando el odio conduce las decisiones humanas, “la humanidad desemboca dramáticamente en la desesperanza y la muerte”.Por ello, hacen un llamado directo a la sociedad colombiana: “Hermanas y hermanos colombianos, digamos no al odio que separa. Dejémonos reconciliar por Cristo, que hace posible la unidad entre los pueblos, derribando el muro que divide y acrecienta la enemistad”.Conversión y reconciliación en tiempo de CuaresmaAl acercarse el inicio de la Cuaresma 2026, el Episcopado invita a dar “auténticos pasos de conversión” y a acoger el llamado de Cristo “a volver a la amistad, a darnos la mano y a buscar la unión”. En esta perspectiva, la reconciliación no se plantea como un discurso abstracto, sino como un camino concreto de sanación personal y social.Los obispos expresan su deseo de seguir contribuyendo “al perdón, la reconciliación y la paz en el país”, e invitan a todos los colombianos a “tender puentes en medio de las diferencias y posturas opuestas que nos separan”, promoviendo el encuentro, la escucha y el reconocimiento mutuo como miembros de una misma familia.En el mensaje subrayan que este propósito exige “reconocer y respetar al otro en su dignidad como hijo de Dios” y sanar los corazones y las relaciones “impregnándolos del espíritu de misericordia”.Cercanía a los sacerdotes y cuidado de su vida integralEn el marco de esta Asamblea, los obispos reflexionaron sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes en Colombia. Al respecto, expresan su gratitud por la presencia de los presbíteros en todo el territorio nacional, “acompañando y nutriendo la fe, la esperanza y la caridad de las comunidades que se les han confiado”.Reafirman que “la formación y el acompañamiento de los sacerdotes es uno de los primeros deberes del Obispo” y manifiestan su compromiso de seguir atentos a su “salud integral para que puedan ejercer su ministerio en la verdad con renovada entrega y alegría”.Llamado directo a distintos sectores del paísEn un tono pastoral y profético, el mensaje dirige exhortaciones específicas a diversos sectores de la sociedad.A todo el pueblo colombiano lo invita a “ser artesano de paz y testigo de esperanza”.A los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, a cultivar la amistad con Jesucristo, que los hace capaces de ser felices “amando como Él los ama, cuidando la creación y construyendo el país que sueñan”.A las familias, definidas como “escuelas fundamentales de las virtudes sociales”, les pide no cansarse de amar y de servir a la vida.A las instituciones del Estado las anima a continuar promoviendo el respeto de los derechos humanos, el cumplimiento de los deberes ciudadanos y la valoración de la democracia y de las instituciones que la sustentan.Al Gobierno Nacional le solicitan “fortalecer el diálogo con todos los actores de la vida social para promover de manera eficaz la reconciliación y superar la fragmentación radical en la vida social y política”.En el contexto de los próximos comicios electorales, exhortan a quienes aspiran a altos cargos públicos a “evitar la violencia verbal y a proponer caminos veraces” que permitan avanzar en el desarrollo auténtico del país, la reconciliación y la paz.Asimismo, llaman a los empresarios a promover la participación de las comunidades y la distribución equitativa de la riqueza; a los medios de comunicación y creadores de contenido digital, a ejercer con responsabilidad ética la transmisión de la verdad y a “buscar caminos compartidos que contribuyan a desarmar la palabra y a fortalecer un clima nacional y territorial de no violencia”.A quienes fomentan economías ilícitas y ejercen violencia armada, les piden “salir del círculo de muerte que atenta contra la vida humana y pone en alto riesgo la salud del planeta”.Finalmente, los obispos colombianos convocan a todos los ciudadanos a participar activamente y en paz en las próximas elecciones, ejerciendo el derecho al voto “con plena libertad y conciencia, sin sobornos”, como forma concreta de contribuir al país que se necesita y se sueña.Solidaridad con los afectados por la emergencia climática: Comunicación Cristiana de BienesEl mensaje concluye reafirmando la cercanía de la Iglesia con las poblaciones más vulnerables y, de manera particular, con los afectados por el fenómeno meteorológico del frente frío.Los obispos convocan a todas las parroquias y comunidades eclesiales a iniciar desde este próximo domingo 15 de febrero la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes, promoviendo iniciativas en favor de las familias damnificadas, para que su generosidad sea “un signo de esperanza en medio de la tragedia”. Generalmente, esta colecta promovida anualente por la Iglesia en favor de los más vulnerables inicia el primer domingo de Cuaresma.Finalmente, la Asamblea encomienda el país a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona de Colombia, y reitera su compromiso de seguir caminando junto al pueblo colombiano en la búsqueda de la reconciliación, la justicia y la paz.La CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano finalizará este viernes 13 de febrero.Vea a continuación la lectura del comunicado realizada por el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Jue 12 Feb 2026

“Desde el corazón al ministerio”: la CXX Asamblea perfila orientaciones para una pastoral presbiteral integral

En su tercer día, la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano profundizó en la vida interior como fundamento del ministerio y avanzó en la definición de lineamientos concretos para fortalecer la identidad, la fraternidad y la misión de los presbíteros en el país, en medio de los desafíos sociales y eclesiales actuales.Este miércoles 11 de febrero, la jornada inició con la Eucaristía presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien encomendó de manera especial a los enfermos del país, en el marco de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, celebrada por la Iglesia universal bajo el lema: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”. Concelebraron monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano y administrador apostólico de Montería, y monseñor Óscar José Vélez, CMF, obispo de Valledupar.Un llamado a la vida interiorEn su homilía, monseñor Tobón centró su reflexión en la enseñanza de Jesús: “Nada hay en el exterior que manche al hombre; la maldad que sale del corazón es lo que mancha”, subrayando que el corazón es el núcleo donde se juega la autenticidad de la vida cristiana y sacerdotal.“El corazón es el centro profundo. Es el templo donde habita el Espíritu Santo”, afirmó, advirtiendo que cuando la fe se reduce a esquemas mentales o posturas ideológicas puede derivar en intelectualismo, polarizaciones o fanatismos que esterilizan la misión.En coherencia con el tema central de la Asamblea —“El Presbiterio en la Iglesia Sinodal”—, el Arzobispo de Medellín invitó a examinar cuatro dimensiones fundamentales desde la interioridad: la fe, la oración, la vida fraterna y la acción apostólica. Señaló que cuando se pierde el contacto interior con el Espíritu, el ministerio corre el riesgo de convertirse en “agitación, descoordinación, proselitismo y finalmente frustración”, dando paso al activismo y al desgaste.Por el contrario, explicó, cuando la vida brota del encuentro profundo con Dios, florecen los frutos del Espíritu y la santidad se entiende no como apariencia moral, sino como “la alegría interior de la misericordia de Dios”.Orientaciones para una pastoral presbiteral integralTras la celebración eucarística, el trabajo central del día se concentró en la definición de orientaciones que servirán como fruto concreto de esta Asamblea para la implementación de una pastoral presbiteral integral.Durante la mañana, obispos y sacerdotes —representando a las 14 provincias eclesiásticas que agrupan 78 jurisdicciones del país— trabajaron en grupos por provincias, revisando un documento base y aportando desde las realidades específicas de cada región. En la tarde, los obispos profundizaron las propuestas en sesión plenaria.El padre Richard Nieto González, vicario general de la Arquidiócesis de Cartagena, subrayó que el propósito es que el documento que salga como fruto de este encuentro se convierta en una herramienta práctica para las Iglesias particulares:“La idea es que salga de aquí un documento de trabajo que luego pueda leerse y aplicarse en las distintas diócesis y arquidiócesis de Colombia…Y que realmente ayude a los otros presbíteros que no participaron de este encuentro”.El padre Wilmer Fabián Suárez Vargas, vicario general en el Vicariato Apostólico de Puerto Carreño, resaltó el valor del encuentro como experiencia de comunión y fortalecimiento vocacional, especialmente para quienes ejercen su misión en los territorios más apartados. Explicó que estos espacios también renuevan la esperanza y sostienen la misión:“Donde hay un sacerdote está la voz de la esperanza…Hay situaciones de activismo, de cansancio, pero en ese activismo se puede también descansar y reposar en la presencia de Dios”.Identidad, formación y cultura del cuidadoVarias de las intervenciones de los arzobispos participantes coincidieron en que la renovación del presbiterio pasa por fortalecer la identidad ministerial y la formación integral.Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia, advirtió que en un mundo digital y en territorios marcados por el conflicto armado es urgente cultivar la interioridad: “Si no hay silencio, no hay vida interior…La casa donde habita Dios es mi propia interioridad”.Por su parte, monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia, subrayó la necesidad de recuperar la conciencia del ministerio y responder a los contextos regionales: “Se necesita ante todo lograr que los clérigos recuperemos la identidad del ministerio que se nos ha encomendado”. Destacó, además, la importancia de formar la conciencia administrativa de los presbíteros: “Para saber manejar con justicia y con corazón de pobres los bienes de la Iglesia”.En la misma línea, monseñor Pablo Emiro Salas, arzobispo de Barranquilla, insistió en la urgencia de acompañar de manera integral la formación inicial y permanente: “No podemos poner el énfasis en una faceta más que en otra…Tenemos que tener presentes todas las dimensiones para dar una formación integral de nuestros sacerdotes”.Las orientaciones que se perfilan contemplan fortalecer la identidad sacerdotal, la fraternidad, la cercanía al obispo y al pueblo de Dios, y consolidar una auténtica cultura del cuidado que prevenga abusos y promueva ambientes sanos.Este miércoles fue también el último día de participación de los sacerdotes delegados por las jurisdicciones para acompañar a los obispos; a partir de ahora, los prelados continuarán el trabajo durante las jornadas finales para consolidar las conclusiones que marcarán la ruta pastoral del presbiterio en Colombia.Iglesia solidaria ante la emergencia invernalAunque reunidos en Bogotá, los obispos permanecen profundamente conectados con la realidad de los territorios que pastorean. La emergencia invernal ha dejado pérdidas humanas y materiales significativas en distintas regiones del país. Solo en el departamento de Córdoba se reportan cerca de 120.000 personas afectadas, además de daños en viviendas, cultivos, vías, escuelas y medios de subsistencia.En este contexto, el Papa León XIV envió un mensaje de cercanía y oración que fue acogido por la Asamblea como un llamado a intensificar la solidaridad.Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia, subrayó el alcance universal de este gesto del Santo Padre: “Es un mensaje alentador, un mensaje del sucesor de San Pedro que nos dice su cercanía en la oración…Cuando un miembro de la Iglesia sufre, todos los demás miembros del cuerpo participan”.El representante del Papa resaltó la importancia de que este mensaje haya sido escuchado no solo en Colombia, sino en distintos lugares del mundo: “Es un signo de cercanía, una palabra de aliento, una palabra de no sentirse solos…Seguramente este mensaje hoy no lo han escuchado solo en Colombia, lo han escuchado un poco en todo el mundo”.Añadió que la solidaridad debe expresarse tanto en el plano espiritual como en acciones concretas: “Es un momento en donde tratar de mostrar nuestra solidaridad en el plan concreto…Pero también en el plan de una cercanía espiritual, de acompañar con la oración en este momento de dificultad”.Desde las diócesis más afectadas, la Iglesia ha venido articulando esfuerzos pastorales y sociales para acompañar a las comunidades damnificadas. Monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano y administrador apostólico de Montería, expresó: “No podemos dejar solos a nuestros hermanos damnificados…Vienen situaciones de crisis muy fuertes, económicas y sanitarias, y tenemos que seguir con corazón generoso”.Por su parte, el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., destacó que la Iglesia ya se encuentra movilizada a través de sus parroquias, pastorales sociales, bancos de alimentos y comités parroquiales, pero también subrayó la importancia de seguir convocando la solidaridad y de organizar la ayuda para que llegue efectivamente a quienes más lo necesitan: “Que ampliemos la caridad y la generosidad…Que nos unamos todas las parroquias, todas las comunidades, todas las instituciones…Y apoyemos también a través especialmente de nuestros bancos de alimentos en todo el país, una campaña solidaria de alimentos no perecederos”.En este marco, hizo un llamado a fortalecer la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026, impulsada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social que se desarrollará en el contexto cercano de la Cuaresma, como un instrumento concreto para canalizar la solidaridad nacional en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país: “Aprovechemos este tiempo propicio de Cuaresma, de caridad…Para que más allá de nuestras diferencias, pongamos en el corazón de nuestra preocupación a todos nuestros hermanos y hermanas que están experimentando un sufrimiento muy grande”. Retomando el lema de este año, concluyó: “La satisfacción del fiel es hacer el bien”.De esta manera, mientras los obispos avanzan en la definición de orientaciones para fortalecer la vida y misión de los presbíteros, la Asamblea reafirma también su compromiso con el acompañamiento cercano y organizado a las comunidades que hoy enfrentan la dureza de la emergencia invernal en el país.Vea a continuación el resumen informativo del tercer día en la CXX Asamblea:

Mié 11 Feb 2026

Espiritualidad, cuidado y corresponsabilidad: claves del segundo día de la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano

La reflexión sobre la vida espiritual, el cuidado integral de los presbíteros y la corresponsabilidad pastoral entre obispos, sacerdotes y laicos marcó el desarrollo de la agenda del segundo día de la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano. La jornada de este martes 10 de febrero combinó momentos celebrativos, ponencias académicas y espacios de diálogo sinodal, orientados a fortalecer una pastoral presbiteral integral y contextualizada en la realidad del país.Una Eucaristía centrada en el discernimiento y el cuidado mutuoLa jornada inició con la Eucaristía presidida por monseñor Ismael Rueda Sierra, arzobispo de Bucaramanga, quien en su homilía invitó a los participantes a caminar juntos en discernimiento, cuidado mutuo y fidelidad a la misión esencial del Evangelio. El prelado subrayó la centralidad de la vida espiritual y del acompañamiento integral de los presbíteros, destacando el altar como lugar de identidad sacerdotal, de encuentro con Dios y de comunión con todo el Pueblo de Dios.Monseñor Rueda advirtió, además, sobre la tentación de dejarse absorber por múltiples actividades o mediaciones —incluidos los escenarios digitales— que pueden diluir el encuentro personal con Cristo, recordando que ninguna de ellas puede sustituir la relación viva con Él ni el servicio pastoral a los más vulnerables.Ponencias: espiritualidad, salud mental y administración responsableDurante la mañana, la Asamblea profundizó en tres ejes fundamentales para la vida presbiteral: la vida espiritual, la vida afectiva y la salud mental, y la relación del presbítero con la administración de los bienes.En este marco, el padre Stefano Guarinelli, sacerdote diocesano italiano y profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, ofreció una reflexión centrada en la amistad como dimensión esencial de la vida espiritual y afectiva del sacerdote. “Nuestra afectividad depende mucho de esa relación con Dios, y si esa relación es como una caja vacía, no merece la pena vivir así”, afirmó, al tiempo que subrayó la importancia de relaciones humanas sanas que ayuden a no deshumanizar el ministerio presbiteral.Desde una mirada psicológica y pastoral, el padre Jesús Hernán Alzate Duque, sacerdote eudista, y la doctora Yolima Ortiz, directora del programa de Psicología de Uniminuto Virtual, presentaron avances de una investigación sobre desgaste por empatía y salud mental en sacerdotes. Ortiz explicó que, aunque la mayoría de los presbíteros no presentan síntomas clínicos, “sí encontramos desgaste por empatía, producto de acompañar constantemente situaciones difíciles en un contexto social tan complejo como el colombiano”.“La carga emocional es muy alta —señaló—, y cuidar a nuestros sacerdotes es también cuidar a las comunidades, porque el impacto del ministerio sacerdotal en la sociedad es muy alto, incluso entre quienes no son creyentes”.Por su parte, el padre Alzate insistió en la necesidad del autocuidado y de reconocer la vulnerabilidad como parte del ministerio: “Los sacerdotes también lloran. Escuchar hoy implica un contagio emocional constante, y en contextos de violencia esto se intensifica. Por eso necesitamos estrategias reales de acompañamiento”.En la dimensión administrativa, monseñor Darío Gómez Zuluaga, director del Instituto Pastoral del Clero de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, abordó la relación del presbítero con el dinero y la gestión de los bienes temporales. “Si un sacerdote no tiene una relación adecuada con el dinero, se afecta su credibilidad, su identidad como ministro y la sinodalidad misma de la Iglesia”, afirmó, subrayando la importancia de una formación permanente que promueva transparencia, sostenibilidad y coherencia evangélica.La voz de los laicos: valoración y desafíos del ministerio presbiteralUno de los momentos más significativos de la jornada fue el panel “El estado laical y su valoración del ministerio presbiteral”, moderado por monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué y miembro de la Comisión Episcopal de Estado Laical. Inspirado en la reciente Carta Apostólica Una fidelidad que genera futuro, el espacio permitió escuchar la voz de los laicos sobre la vida y misión de los sacerdotes.Germán Marroquín, laico de la Diócesis de Neiva y ex pastor evangélico, destacó el valor del diálogo vivido: “Fue un momento de comunión y sinodalidad donde pudimos decirles a los obispos que los sacerdotes necesitan cercanía, escucha y menos carga laboral. No deben ser vistos como trabajadores, sino como hijos que necesitan ser acompañados”.Desde la Arquidiócesis de Tunja, Claudia Patricia Guerrero subrayó el valor irremplazable del sacerdocio: “El sacerdote es otro Cristo, es quien nos conduce a Él. Por eso necesitamos orar más por los sacerdotes, apoyarlos más y hacer equipo con ellos, cuidando la doctrina, la liturgia y la vida espiritual de la Iglesia”.Moisés Padilla, laico de la Arquidiócesis de Bucaramanga, puso el acento en la coherencia y la comunión: “El sacerdocio es una vocación de servicio. No se puede concebir un sacerdote aislado. La unidad entre obispos y presbíteros es clave para enfrentar los desafíos actuales, especialmente el trabajo con jóvenes y familias”.Una mirada pastoral desde los territoriosLas reflexiones del día también resonaron en la experiencia de los pastores en contextos concretos. Monseñor Franklin Valenzuela, obispo de Tumaco, quien participa por primera vez en una Asamblea Plenaria, valoró los aportes recibidos: “Hemos reflexionado sobre el cansancio y el desánimo en la vida sacerdotal, y sobre la importancia de una buena administración para fortalecer la evangelización. En regiones como Tumaco, con pocos sacerdotes y en medio del conflicto armado, estos temas son fundamentales”.En la misma línea, monseñor José Saúl Grisales, obispo de Ipiales, insistió en la paternidad episcopal como clave del acompañamiento: “Los sacerdotes son seres humanos que necesitan cuidado, cercanía y escucha. Recordar que los obispos somos padres nos ayuda a acompañar procesos de madurez y a recuperar el encanto de la vida ministerial”.Desde la experiencia pastoral en el Pacífico colombiano, el padre Arnulfo Moreno, vicario general del Vicariato Apostólico de Guapi, destacó el énfasis de la Asamblea en el cuidado integral: “No podemos descuidar nuestra vida espiritual, afectiva ni nuestras relaciones sanas. Y también debemos ser transparentes en la administración de los bienes, agradeciendo que los obispos piensen en su clero como una verdadera familia”.Hacia una pastoral presbiteral integralLa jornada concluyó con una segunda ponencia del padre Stefano Guarinelli, centrada en las “Claves teológico-pastorales para una Pastoral Presbiteral Integral”, que recogió y articuló los diversos aportes del día. Las reflexiones dejaron en evidencia la necesidad de seguir construyendo, desde la escucha, la corresponsabilidad y el cuidado mutuo, caminos que fortalezcan la vida y misión de los presbíteros al servicio del Pueblo de Dios.Vea a continuación la nueva emisión del informativo 'Así va la Asamblea':

Lun 9 Feb 2026

Obispos colombianos inician la CXX Asamblea reafirmando su compromiso con los pobres, la paz y la cultura del cuidado

Este 9 de ferbrero, durante la instalación oficial de la CXX Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., invitó a caminar como una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa, capaz de ofrecer esperanza y orientación ética en un contexto marcado por diversas formas de violencia, exclusión y sufrimiento.Una Iglesia llamada a ser testigo de una paz desarmadaInspirado en el magisterio del Papa León XIV, monseñor Múnera recordó que la paz que brota de Jesucristo resucitado no responde a la lógica de la violencia ni de la imposición, sino al poder transformador de la bondad. “La bondad es desarmante”, afirmó, al evocar el estilo de Jesús, cuya lucha fue desarmada incluso en medio de contextos históricos, políticos y sociales adversos.En este horizonte, señaló que la Iglesia en Colombia está llamada a ser profeta y testigo de esta novedad, escuchando el dolor ajeno y ayudando a liberar a la sociedad del engaño de la violencia, para que la paz de Cristo se traduzca en justicia, reconciliación y dignidad humana.Amor hacia los pobres y cultura del cuidadoOtro de los ejes centrales del mensaje fue la opción preferencial por los pobres, entendida como una experiencia profundamente evangélica. Citando al Papa León XIV, el presidente de la CEC recordó que “los más pobres no son meros objetos de compasión sino maestros del Evangelio”, y que servirlos no es un gesto de superioridad, sino un encuentro entre iguales donde Cristo mismo se revela y es adorado.Desde esta misma convicción, monseñor Múnera situó el compromiso de la Iglesia con la cultura del cuidado, la prevención de abusos y la atención integral a las víctimas. Señaló que esta tarea hace parte de la misión y razón de ser de la Iglesia, llamada a proteger la dignidad de toda persona, especialmente de quienes han sido heridos, excluidos o vulnerados.En este contexto, manifestó que la Iglesia en Colombia ha venido fortaleciendo procesos de formación, prevención y acompañamiento en todas las jurisdicciones eclesiásticas, así como dedicando tiempo, personas competentes y esfuerzos institucionales para responder con responsabilidad y coherencia a los desafíos pastorales y jurídicos que plantea esta realidad. Estas acciones —indicó— se desarrollan en el marco del respeto al ordenamiento jurídico del país y de los derechos de todas las personas involucradas, como expresión concreta de la misión evangelizadora y del compromiso con el bien común.Al citar palabras recientes del Papa León XIV, recordó que “no podemos cerrar los ojos ni los corazones a la crisis ocasionada por los abusos sexuales”, y que muchas veces el dolor de las víctimas se ha visto agravado por no haber sido acogidas ni escuchadas. Estas palabras, afirmó, comprometen a la Iglesia colombiana a perseverar en la prevención, el trato adecuado de cada caso y la atención prioritaria a las víctimas, empeñándose en ser creíble ante una sociedad que reclama coherencia de vida y acciones eficaces frente a toda forma de injusticia.Reavivar la esperanza en los presbiteriosEn coherencia con el tema central de esta CXX Asamblea Plenaria, monseñor Francisco Múnera destacó que buena parte de las reflexiones de la semana estarán orientadas a reavivar la esperanza en los presbiterios del país, entendidos como vínculos de comunión para vivir la fidelidad en el servicio, la fraternidad y la misión.Recordando la enseñanza del Concilio Vaticano II, recientemente evocada por el Papa León XIV, subrayó que “la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes”, e invitó a fortalecer el acompañamiento pastoral para que los presbíteros puedan vivir su vocación con alegría, gratitud y responsabilidad, dando testimonio de que es posible ser sacerdotes felices en el seguimiento de Cristo.Un mensaje con proyección al paísEl mensaje de instalación concluyó confiando los trabajos de la Asamblea a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, y elevando una oración por los frutos pastorales de este encuentro, en favor de la reconciliación, la paz y el amor concreto y eficaz hacia los pobres, los débiles y los sufrientes.Con este llamado, la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano se abre como un espacio de discernimiento pastoral que busca iluminar, desde la fe y la responsabilidad ética, el servicio de la Iglesia al país y su aporte a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y esperanzada.

Vie 6 Feb 2026

La CXX Asamblea reunirá a obispos y sacerdotes para reflexionar sobre la vida y la misión del presbiterio en Colombia

Del 9 al 13 de febrero, los obispos de la Iglesia Católica en Colombia se darán cita en Bogotá para celebrar la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, el primer encuentro oficial de trabajo pastoral del 2026.El tema central de esta Asamblea será “El presbiterio en la Iglesia sinodal”, un eje que orientará la elaboración de criterios y orientaciones para una pastoral sacerdotal que responda, de manera comunitaria y misionera, a los desafíos actuales de la vida y el ministerio de los presbíteros en el país.El presbiterio, en el centro de la reflexión episcopalDe acuerdo con monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, poner en el centro de esta Asamblea la vida y el ministerio de los sacerdotes permite reconocer su servicio cotidiano a las comunidades y resalta la importancia de acompañarlos de manera integral, en el marco del camino sinodal que vive la Iglesia universal.La reflexión partirá de una convicción clara: vivir el ministerio sacerdotal en una Iglesia sinodal solo es posible desde una experiencia profundamente comunitaria, donde el “nosotros” prevalezca sobre el “yo”, y donde cada presbítero viva su vocación inserto en un único Cuerpo y participando del único sacerdocio de Cristo.Una Asamblea con una experiencia inédita de trabajo compartidoDe manera particular en esta asamblea, los obispos estarán acompañados, durante los tres primeros días del encuentro, por un sacerdote de sus respectivas jurisdicciones eclesiásticas. Algunos asistirán junto a delegados de pastoral sacerdotal, otros con sus vicarios generales o vicarios de pastoral.Esta experiencia buscará fortalecer la comunión, la corresponsabilidad y el discernimiento pastoral compartido, enriqueciendo la reflexión episcopal desde la escucha directa de quienes viven cotidianamente la realidad del ministerio presbiteral en los territorios.Continuidad y renovación en la reflexión sobre el ministerio ordenadoAunque no es la primera vez que los obispos de Colombia trabajarán sobre la vida y el ministerio de los presbíteros, esta CXX Asamblea lo hará desde una perspectiva renovada y sinodal. Asambleas anteriores abordaron temas como la misión del obispo frente a sus sacerdotes (2001), la formación afectiva de los presbíteros y religiosos (2010) y la vivencia de la identidad, comunión y misión de los ministros ordenados (2016).En esta ocasión, el énfasis estará puesto en el presbiterio como familia sacerdotal, buscando ofrecer orientaciones que ayuden a los obispos y a las instancias de pastoral presbiteral a acompañar a los sacerdotes en su crecimiento humano, espiritual y ministerial, especialmente frente a desafíos como el cansancio, la rutina, o la pérdida del sentido vocacional.Formación previa para obispos recientemente nombradosOtra de las novedades de este encuentro será que 18 obispos nombrados desde marzo de 2023 participarán, los días 7 y 8 de febrero, en un curso de formación previo a la Asamblea Plenaria, orientado a fortalecer las dimensiones pastoral e institucional de su ministerio episcopal.Un espacio de discernimiento pastoral y lectura de la realidad nacionalEn este encuentro participarán 80 obispos activos y 5 obispos eméritos, reflejo de la diversidad y riqueza del Episcopado Colombiano. Además del tema central, los obispos dedicarán espacios a la reflexión sobre la realidad social, humanitaria y política del país, desde su responsabilidad pastoral y su llamado a ofrecer una voz profética en favor del bien común y de las comunidades que acompañan.El trabajo metodológico incluirá sesiones plenarias, ponencias, trabajo en grupos por provincias y por temas específicos, en coherencia con el llamado a vivir una Iglesia cada vez más participativa, corresponsable y misionera.‘Así va la Asamblea’: entérese de lo más destacado de cada jornadaLa Conferencia Episcopal de Colombia compartirá el desarrollo de este encuentro a través de su especial ‘Así va la Asamblea’, con informativos audiovisuales diarios, notas periodísticas y galerías fotográficas, que estarán disponibles a través de la página web, los perfiles Facebook e Instagram institucional, el canal de YouTube y en canal de difusión en WhatsApp. Vea la primera entrega informativa a continuación de 'Así va la Asamblea':

Jue 5 Feb 2026

La Iglesia colombiana inició el Año Franciscano con una celebración jubilar en Bogotá

Con una celebración jubilar en el templo de San Francisco, la Iglesia en Colombia dio inicio al Año Jubilar Franciscano, convocado por el Papa León XIV con ocasión de los 800 años del tránsito de san Francisco de Asís a la gloria eterna. Se trata de un tiempo de gracia concedido por la Santa Sede a la familia franciscana, que propone la espiritualidad del santo de Asís como camino de paz, reconciliación y fraternidad en el contexto actual del país.Más de mil fieles se congregaron el primero de febrero en este templo, el más antiguo de la capital colombiana, para participar en la Eucaristía y el rito jubilar que marcaron el inicio oficial de este Año Santo en la capital colombiana.La celebración inició con la apertura de la Puerta Jubilar del templo de San Francisco, designado por el Santo Padre como templo jubilar durante todo el Año Franciscano, para que los fieles que peregrinen hasta allí, tengan la oportunidad de vivir plenamente este tiempo especial de gracia espiritual.Un mensaje de esperanza para ColombiaLa Eucaristía y el rito jubilar fueron presididos por el obispo auxiliar de Bogotá, monseñor Edwin Vanegas, quien, durante su homilía, invitó a los fieles a caminar con humildad en la búsqueda constante de Dios, a reconocer que la grandeza divina se manifiesta en la fragilidad humana —especialmente en los pobres y excluidos— y a asumir las bienaventuranzas como un verdadero proyecto de vida.Monseñor Vanegas subrayó que, en un país marcado por la violencia, la polarización política y profundas heridas sociales, la espiritualidad franciscana se presenta como una propuesta concreta de esperanza.“En san Francisco podemos encontrar un buen ejemplo, un buen camino, una hermosa escuela de reconciliación, de justicia y de paz. Por eso, seguramente durante todo el año beberemos de esa hermosa fuente franciscana que nos llama a ser artesanos de paz”, afirmó.Un templo con historia y fe vivaPara la familia franciscana, la celebración tuvo un profundo significado simbólico. Fray Hugo Andrés Sánchez Quintero, rector del templo de San Francisco en Bogotá, recordó el valor histórico y espiritual de este lugar para la fe en Colombia:“Este templo ha sido testigo de la fe de muchas personas, ha sido testigo de guerras, de expropiación, ha sido testigo de terremotos, y ha sido testigo de la presencia de Dios que siempre nos sorprende, de la presencia de Dios que hoy más que nunca se ha desbordado a través de este santo Año Jubilar Franciscano”.La veneración de una reliquia de san FranciscoUno de los signos centrales de la celebración fue la veneración de una reliquia de primer grado de san Francisco de Asís, enviada desde la Basílica que custodia su sepulcro en Italia. Los fieles pudieron venerarla como expresión de comunión con la Iglesia universal y como memoria viva de un santo cuya espiritualidad sigue interpelando al mundo actual.Según explicó fray Hugo Andrés Sánchez, la reliquia llegó recientemente al templo con ocasión del Año Jubilar:“Ha sido enviada desde la Basílica de Asís y la semana pasada llegó a nuestro templo a llenar nuestra vida de alegría. Nuestros corazones palpitaban hoy en esta solemne procesión con la reliquia de Francisco de Asís. Francisco vive y vive a través de esta fraternidad universal”.La reliquia peregrinará durante todo el Año Jubilar Franciscano por los distintos templos franciscanos del país.Un tiempo de indulgencia plenariaDurante todo el Año Jubilar Franciscano, concedido por la Santa Sede a la familia franciscana, los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria, cumpliendo las condiciones espirituales establecidas por la Iglesia. Entre ellas: la confesión sacramental, la comunión eucarística, la oración por las intenciones del Santo Padre y el desapego de todo pecado, incluso venial, además de la participación en celebraciones jubilares, peregrinaciones y obras de piedad, penitencia y caridad en los templos franciscanos designados.La fraternidad como signo del carisma franciscanoAl finalizar la Eucaristía y el rito jubilar, integrantes de las comunidades franciscanas masculinas, femeninas y seglares presentes en Bogotá compartieron un espacio fraterno junto a monseñor Edwin Vanegas y otros sacerdotes de la Arquidiócesis de Bogotá, en un encuentro sencillo que expresó el corazón del carisma franciscano: la fraternidad vivida en lo cotidiano.Miriam Hurtado, miembro de la Orden Franciscana Seglar, destacó el sentido espiritual de este Año Santo:“Somos franciscanos de Francisco. Nos llama a seguir la vida del Evangelio: del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio. En esta lucha espiritual estaremos siempre con Dios. Paz y bien”.De esta manera, la Iglesia en Colombia inicia el Año Jubilar Franciscano como un tiempo de peregrinación, conversión y gracia, abierto no solo a la familia franciscana, sino a todos los fieles que deseen acoger la espiritualidad de san Francisco de Asís como una respuesta actual a los desafíos de la fe y de la convivencia social.Vea el informe audiovisual a continuación:

Jue 5 Feb 2026

El Papa León XIV invita a orar en febrero por los niños con enfermedades incurables

El Papa León XIV ha confiado a la Iglesia universal la intención de oración para el mes de febrero: los niños que padecen enfermedades incurables, así como sus familias y quienes los acompañan en el cuidado y la atención sanitaria. La iniciativa se difunde a través de la Red Mundial de Oración del Papa, en coordinación con el Dicasterio para la Comunicación, en el marco de la campaña Reza con el Papa.En su mensaje, el Santo Padre pone en el centro la actitud evangélica de Jesús hacia los más pequeños y recuerda que la fragilidad de los niños enfermos es signo de la presencia de Cristo. Al mismo tiempo, subraya que sus sonrisas, incluso en medio del dolor, son testimonio del Reino de Dios y un llamado permanente a la compasión activa de la comunidad cristiana.El Papa pide que estos niños no carezcan nunca de una atención médica adecuada, del cuidado humano y cercano y del acompañamiento de una comunidad que los sostenga con amor. Asimismo, encomienda a sus familias, para que puedan mantenerse firmes en la esperanza, y a los médicos, enfermeros y cuidadores, para que su servicio sea siempre expresión de ternura, paciencia y respeto por la dignidad humana.La intención de este mes invita también a toda la Iglesia a dejarse transformar por los sentimientos del Corazón de Cristo y a aprender a acompañar la fragilidad, de modo que, incluso en medio del sufrimiento, se convierta en fuente de consuelo y anuncio de vida nueva.El mensaje del mes de febrero se presenta a través de 'El Video del Papa', grabado en la iglesia de San Pellegrino in Vaticano. En él, el Pontífice aparece sosteniendo dibujos realizados por niños atendidos en el Hospital Pediátrico Bambino Gesú de Roma, un gesto que refuerza el carácter cercano y pastoral de esta intención.Un desafío global para la salud y la dignidad de la infanciaDe acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cerca de 400.000 niños y adolescentes son diagnosticados con cáncer en el mundo. Mientras que en los países de altos ingresos más del 80 % logra curarse, en los países de ingresos bajos y medianos la tasa de curación es inferior al 30 %, lo que evidencia profundas desigualdades en el acceso a tratamientos especializados.Por su parte, UNICEF estima que más de 2.100 millones de niños y adolescentes menores de 20 años viven con enfermedades crónicas o condiciones de salud de larga duración, como cáncer, diabetes tipo 1 o enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Muchas de estas situaciones requieren cuidados continuos, acompañamiento integral y sistemas de salud capaces de responder con equidad y humanidad.OraciónSeñor Jesús,que acogías a los pequeños en tus brazos y los bendecías con ternura,hoy te presentamos a los niños que viven con enfermedades incurables.Sus cuerpos frágiles son signo de tu presencia,y sus sonrisas, incluso en medio del dolor, son testimonio de tu Reino.Te pedimos, Señor, que nunca les falte atención médica adecuada,el cuidado humano y cercano,y el apoyo de una comunidad que acompaña con amor.Sostén a sus familias en la esperanza,en medio del cansancio y la incertidumbre,y haz de ellas testigos de una fe que se fortalece en la prueba.Bendice las manos de médicos, enfermeros y cuidadores,para que su trabajo sea siempre expresión de compasión activa.Que tu Espíritu los ilumine en cada decisión difícil,y les conceda paciencia y ternura para servir con dignidad.Señor, enséñanos a reconocer tu rostro en cada niño que sufre.Que su vulnerabilidad despierte nuestra compasión,y nos impulse a cuidar, acompañar y amarcon gestos concretos de solidaridad.Haz de nosotros una Iglesia que,animada por los sentimientos de tu corazón,y movida por la oración y el servicio,sepa sostener la fragilidad,y que en medio del dolor sea fuente de consuelo,semilla de esperanza y anuncio de vida nueva.Amén.Vea a continuación el video del Papa:

Mar 3 Feb 2026

El 2026, un año clave para consolidar la implementación del Sínodo de la Sinodalidad en la Iglesia colombiana

A finales del mes de enero, la Secretaría General del Sínodo ha dirigido una carta a los obispos de todo el mundo en la que destaca la importancia del año 2026 como un momento decisivo en la fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad en las Iglesias locales.El mensaje, firmado por el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo; el cardenal Luis Antonio G. Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización; el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales; y monseñor Filippo Iannone, O. Carm., prefecto del Dicasterio para los Obispos, invita a fortalecer los procesos ya iniciados y a consolidar, en la vida ordinaria de las diócesis y parroquias, el estilo y las orientaciones recogidas en el Documento final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.Cabe recordar que el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, forma parte del Consejo General de la Secretaría General del Sínodo, desde donde acompaña de manera directa el camino sinodal de la Iglesia universal. Su participación en este organismo refuerza el vínculo entre el proceso sinodal y la realidad pastoral de la Iglesia en Colombia.Un tiempo decisivo en el camino sinodalAunque esta carta de la Secretaría General del Sínodo está dirigida formalmente a los obispos, interpela a todo el Pueblo de Dios —fieles laicos, consagrados, sacerdotes y agentes pastorales—. Recuerda que el período comprendido entre junio de 2025 y diciembre de 2026 está dedicado a la implementación del Sínodo en las Iglesias particulares. En este marco, el año en curso constituye la última etapa de este tiempo de puesta en práctica y consolidación, con la mirada puesta en las asambleas de evaluación previstas para 2027.La sinodalidad, parte de la vida pastoral ordinariaLa Secretaría General del Sínodo subraya que este camino debe asumirse como parte integral de la vida pastoral ordinaria y no como una iniciativa paralela. Por ello, anima a los obispos a garantizar el tiempo y los medios necesarios para que la implementación del Sínodo no quede relegada ni se delegue únicamente a oficinas o grupos particulares, sino que se viva de manera concreta en diócesis, parroquias y comunidades.Prioridades para el trabajo pastoral en 2026De manera particular, la carta invita a las Iglesias locales a:- Continuar y fortalecer los procesos sinodales ya iniciados, o a ponerlos en marcha allí donde aún no se haya hecho.- Apoyar el trabajo de los equipos sinodales y de los organismos de participación, reconociendo su papel en la animación y el discernimiento eclesial.- Promover experiencias concretas de práctica sinodal, integradas en la pastoral cotidiana y no como iniciativas extraordinarias.- Comenzar a recoger los frutos del camino recorrido, también en clave narrativa, con miras a la fase de evaluación.Mirando hacia las asambleas de evaluaciónLa carta recuerda el horizonte del proceso sinodal y el calendario previsto para 2027. En el primer semestre se celebrarán las asambleas de evaluación en las diócesis, llamadas a releer el camino recorrido a nivel local. En el segundo semestre, se realizarán las asambleas a nivel de las Conferencias Episcopales, como preparación para las asambleas continentales previstas para 2028.El año 2026 se presenta así como un tiempo de preparación fundamental para que estas instancias se desarrollen de manera ordenada, participativa y verdaderamente fecunda.Recursos al servicio de la implementación en ColombiaEn sintonía con este llamado de la Iglesia universal, la Conferencia Episcopal de Colombia ha puesto a disposición de las diócesis, parroquias y agentes pastorales diversos recursos pedagógicos y pastorales a través del micrositio del Sínodo de la Sinodalidad (https://sínodo.cec.org.co). Estos materiales buscan acompañar y facilitar el proceso de implementación durante esta etapa clave.Entre los recursos disponibles se encuentran:-Fase de implementación del Sínodo de la Sinodalidad en la Iglesia colombiana.-“10 claves para la implementación del Sínodo de la Sinodalidad”, propuestas por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, como guía pastoral para las Iglesias particulares.-Materiales sobre las funciones de los Equipos Sinodales, fundamentales para la animación y articulación del proceso.-Una propuesta para integrar la sinodalidad al año litúrgico (ciclo A), que ayuda a vincular este camino con la vida celebrativa y pastoral de las comunidades.Estos recursos constituyen una ayuda concreta para que la Iglesia en Colombia pueda vivir el año 2026 como un tiempo fecundo de discernimiento, corresponsabilidad y renovación misionera, en comunión con toda la Iglesia y bajo la guía del Espíritu Santo.