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conferencia episcopal de colombia

Vie 7 Feb 2025

Rema mar adentro

QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 09 de 2025Primera lectura: Isaías 6,1-2a.3-8Salmo: 138(137),1-2a.2bc y 3.4-5.7cd y 8bc (R. 6a)Segunda lectura: 1Corintios 15,1-11Evangelio: Lucas 5,1-11I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLas tres lecturas de este V domingo del tiempo ordinario nos recuerdan que todos hemos recibido la vocación de ser discípulos y misioneros que trasmiten, como el apóstol Pablo, el Evangelio que nos ha sido anunciado. La pregunta de Dios ¿A quién enviaré? sigue tocando el corazón de la humanidad y espera la respuesta de los hombres y mujeres de toda época que, como el profeta, tengan el coraje de decir: “Aquí estoy, envíame a mí”. 1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El evangelio narra la llamada de Simón quien, después de la elección, recibirá de Jesús el nombre de Pedro. El escenario de la llamada de los primeros discípulos, en el evangelio según Lucas, no podía ser más sugestivo, la orilla del lago, donde se encuentra un grupo de pescadores haciendo labores cotidianas, lavando las redes después de una jornada infructuosa de pesca. Y allí, en el mismo lugar, un grupo de gente, en torno a Jesús, deseosa de escuchar la Palabra de Dios, mientras que los pescadores parecen indiferentes a las enseñanzas del Maestro. La mirada de Jesús no es indiferente, su mirada elige, se fija en la barca de Simón y le pide que se aparte de la tierra, de la orilla y allí, sentado en la barca enseña.La palabra de Jesús es también una palabra que se dirige al corazón de cada persona. Él, después de hablar a la multitud se dirige directamente a Pedro: “rema mar adentro y echa las redes para pescar”. Es decir, deja la orilla, ese lugar que, debido al infructuoso trabajo de la noche, se había convertido en un espacio de desánimo y agotamiento para abrirte a nuevos horizontes, el de la Palabra de Dios. El diálogo de Jesús y Pedro es sencillo y profundo. Pedro sabe que la noche es el tiempo más propicio para la pesca, sin embargo, se dispone, abre su corazón, en el amanecer de un nuevo día, a la palabra de Jesús. Es es cierto, Señor, nos sale del corazón decirte junto con Simón, después de bregar toda la noche: no hemos podido pescar nada, “pero por tu Palabra echaremos las redes”.La presencia y la palabra de Jesús en la barca de aquellos pescadores hace que la faena cotidiana se convierta en un hecho extraordinario, una pesca abundante que no puede ser contenida por las redes, hasta el punto de tener que pedir ayuda. La respuesta de Simón, ante la revelación de la acción de Dios en las palabras de Jesús, es la reverencia y el sentimiento de sentirse indigno de participar y ser testigo del maravillosa acontecer de Dios que nos visita cada mañana. El sentimiento de Simón es el mismo de Isaías y Pablo y, de todos aquellos, que se sienten llamados por el Señor a dejar las orillas para ir por todo el mundo a anunciar el Evangelio.Como Pablo sabemos que todo es gracias del amor de Dios que en su Hijo Jesús nos ha llamado para ser “pescadores de hombres”. Trabajemos por el anuncio de Evangelio, más que todos, pero como nos dice Pablo, con la certeza que todo lo que somos y hacemos es por la gracia del Señor. Su misericordia para con nosotros es eterna, Él no abandonará la obra de sus manos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?Quizás como Isaías, Pablo y Pedro nos sentimos indignos, incapaces de salir y asumir la vocación que todos hemos recibido como bautizados, sin embargo, la liturgia de este domingo nos invita a evangelizar cada espacio de nuestra vida, es decir, hacer de nuestro trabajo, nuestras familias, comunidad y espacios cotidianos un lugar de encuentro con el Señor que nos perdona, elige y envía, entonces todo será más fructuoso.El evangelio nos invita a dejar todo aquello que nos incapacita para seguir a Cristo. Ya nos decía el Papa Francisco que solo aquel que acoge y se deja llenar de las gracias de Dios puede llenar el mundo: “A este mundo vacío de Dios no lo llenarán los mediocres, los superficiales, los tibios, los frívolos, los desanimados… Lo llenarán los que estén llenos de la Palabra de Dios”. Nuestra respuesta humilde a Dios no puede ser otra que nuestra disponibilidad total para seguir a Jesús. Aventurémonos como los primeros discípulos y, confiados en la Palabra del Señor que nos ha llamado, rememos mar adentro. En este año jubilar, como peregrinos de la esperanza, llevemos la barca de la Palabra de Dios a las orillas geográficas y existenciales de la humanidad.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor, visita nuestras orillas, mira con amor nuestra barca, abre nuestro oído para escuchar tu palabra y concédenos la fuerza que necesitamos para responder con fe, amor y humildad: “Aquí estoy, envíame a mí”; “Señor, por tu Palabra echaré las redes”. En este año jubilar, concédenos Señor la gracia de ser Peregrinos de la Esperanza que anuncian tu palabra de vida eterna a todos aquellos y aquellas que, desanimados por las tormentas del mundo, deciden no seguir intentando, abandonando todo deseo de una vida digna de hijos de Dios._______________________Recomendaciones prácticas:•11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo•15 – 18 de febrero: Jubileo de los Artistas.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos reunimos como comunidad de fe para alabar y dar gracias a Dios que nos llama a vivir cada día como sus hijos muy amados y elegidos. Que esta celebración nos inspire a descubrir y vivir nuestra vocación con generosidad y alegría y nos disponga a escuchar la invitación de Jesús a Simón Pedro: “Boga mar adentro y echa las redes para pescar”. Monición a la Liturgia de la Palabra Las lecturas de hoy tienen como tema central la vocación. Dios elige al profeta Isaías para que predique su palabra a un pueblo de labios impuros. El profeta contempla la grandeza de la gloria de Dios y se siente indigno, sin embargo, sus labios son purificados para que vaya y predique solo la Palabra de Dios. En el Evangelio Jesús llama a un grupo de pescadores y hace de su labor ordinaria, la pesca, una misión extraordinaria: “serán pescadores de hombres”. Pablo, el gran apóstol y misionero del Evangelio, experimenta que todo aquello que es ha sido solo por la gracia de Dios. Dispongamos a escuchar y abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Conscientes de nuestra vocación y llamados a seguir a Cristo con generosidad, presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, confiando en su infinita misericordia. Digamos con confianza: R. Dios de amor, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que todos los bautizados descubran y respondan con generosidad a la llamada de Dios a vivir la santidad según la vocación a la que han sido llamados. Oremos.2.Por el Papa, los obispos, sacerdotes y todos los consagrados, para que, fieles a su vocación, sean siempre ejemplos de entrega y servicio, inspirando a otros a seguir a Cristo. Oremos.3.Por los matrimonios y las familias, para que, viviendo su vocación con amor y fidelidad, sean un signo visible del amor de Dios en el mundo y un apoyo para las nuevas vocaciones. Oremos.4.Por los jóvenes, para que, abiertos a la voz del Espíritu Santo, descubran su llamado particular en la Iglesia y en la sociedad, y respondan con valentía y generosidad. Oremos.5.Por los que sienten el llamado al sacerdocio y a la vida consagrada, para que tengan la fortaleza y el apoyo necesarios para responder afirmativamente a esta vocación, y sean guiados por la gracia divina en su camino. Oremos.6.Por todos los enfermos, para que se alivien sus penas, reciban el consuelo y la gracia para unir sus sufrimientos a los de Cristo en la Cruz. Oremos7.Por los artistas, para que celebren su Jubileo dando gloria al Señor a través de los dones que cada uno ha recibido. Oremos.Oración conclusivaPadre misericordioso, escucha nuestras oraciones y concede lo que con fe te hemos pedido. Que tu Espíritu Santo nos guíe siempre para responder con generosidad y amor a tu llamado. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.

Vie 7 Feb 2025

La Voz del Pastor | 9 de febrero de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia:Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 5, 1-11

Vie 7 Feb 2025

Siete llamados urgentes de los obispos colombianos, al cierre de su CXVIII Asamblea: “No podemos seguir aplazando la búsqueda de la unidad”

Al concluir su CXVIII Asamblea Plenaria, celebrada del 3 al 7 de febrero en Bogotá bajo el lema "En esperanza, por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa", los obispos colombianos convocan a todos los actores de la sociedad a trabajar juntos en una misión que -afirman- no se puede aplazar más: la construcción de un país cimentado en los valores, la verdad y el bien común, “por encima de intereses egoístas o partidistas”. Unidad y reconciliación: imperativos para ColombiaEn su mensaje, los obispos subrayan que es imperativo apostar por la reconciliación y promover un proyecto de país que priorice la paz con justicia social, la participación y el compromiso de todos."Cada acción de bien se debe convertir en una pedagogía cotidiana de paz que detenga la fuerza del mal y sume al propósito de la unidad y la paz", afirman, recordando que esta es la lógica del amor, basada en hechos y no en palabras.El coraje de la sociedad civil y el llamado a no dejar a nadie atrásEl mensaje también resalta el papel fundamental de la sociedad civil en la transformación del país. "Colombia tiene el deber de avanzar, y será fundamental el coraje y la determinación de la sociedad civil", señalan los obispos. Hacen un llamado a superar el individualismo y a priorizar el bien común, recordando que "Dios sigue manifestándose a través de los pobres y de los acontecimientos de la historia humana". Los prelados no pasan por alto las graves crisis humanitarias que afectan al país, como la situación en el Catatumbo, el drama de los migrantes, los desplazados y las víctimas de la violencia."Los marginados y las víctimas muestran permanentemente las heridas de nuestras relaciones fallidas", recordaron que "la mejor política es la que garantiza la dignidad de todos, la paz y el bien común".Una Iglesia en conversión: caminar juntos hacia un horizonte comúnInspirados por la sinodalidad, tema que transversalizó su CXVIII Asamblea Plenaria, los obispos reconocen que la Iglesia también está llamada a convertirse y a alimentar las relaciones en todos los ámbitos. Citando el Documento Final del Sínodo, afirman que todos sus miembros deben "alimentar las relaciones: con el Señor, entre los hombres y las mujeres, en las familias, en las comunidades, entre los cristianos, entre los grupos sociales, entre las religiones y con la creación".Este camino de conversión -afirman- implica revisar qué se está haciendo mal como Iglesia, como país y de manera personal. En este sentido, invitaron a "caminar juntos", sin discriminaciones, recordando que "todos estamos en la misma barca en dirección hacia un horizonte común", como lo ha señalado el Papa Francisco.La esperanza activa como motor de cambioEn el contexto del Año Jubilar 2025 que celebra la Iglesia y que tiene como horizonte la esperanza, los obispos colombianos resaltaron que la esperanza no es una actitud pasiva, sino la suma de acciones positivas en el presente, especialmente frente a una crisis nacional agravada por el narcotráfico, la minería ilegal y la corrupción."Actuamos como sembradores de esperanza si estamos movidos por la búsqueda de la justicia y hacemos solo y siempre el bien", afirmaron.Llamado a la responsabilidad ciudadana y a una nueva generación de líderesLos obispos hicieron un llamado a la "valentía de la responsabilidad ciudadana", instando a los colombianos a poner el bien del país por encima de intereses egoístas o partidistas, y para encontrar nuevas maneras en este propósito, resaltaron el protagonismo de los jóvenes."Necesitamos formar una nueva generación de líderes que, con capacidad de escucha, se pongan al servicio del proyecto común de país", señalaron, citando la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco.El papel esencial de las mujeres en la construcción de la pazEl mensaje también destaca el papel crucial de las mujeres en la contención de la guerra y las violencias. "Ellas constituyen la mayor fuerza en la contención de la guerra y de las violencias; su sensibilidad por la vida y lo humano crea un marco de posibilidad para Colombia", afirmaron los obispos. En este sentido, las alentaron de manera especial, a liderar la defensa y promoción de la vida, así como iniciativas que conduzcan al perdón, la reconciliación y la paz.Unidos en oración por la renovación de ColombiaFinalmente, los obispos invitan a todos los creyentes a unirse en oración por la renovación del país. "Queremos juntos 'dar razón de la esperanza'", concluyen, recordando que la Santísima Virgen María, como escuela de esperanza, debe inspirar la renovación de la Iglesia y el propósito de una nación reconciliada y en paz.Con este mensaje, los obispos colombianos reafirman su compromiso con la construcción de un país más justo, solidario y en paz, e instan a todos los colombianos a sumarse a este propósito desde la esperanza y la acción concreta. Vea el mensaje leído por el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Germán Medina Acosta:

Jue 6 Feb 2025

Para vivir la sinodalidad, obispos colombianos se comprometen con el fortalecimiento de la comunión eclesial y la formación misionera

Al llegar a la cuarta jornada de trabajo en su Asamblea Plenaria 118, los obispos y administradores diocesanos colombianos dedicaron su reflexión y trabajo a dos temas esenciales para la vivencia efectiva de la sinodalidad en la Iglesia (propósito que ha inspirado este encuentro): la conversión de los vínculos y la formación de discípulos misioneros. Orientados por el Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos y partiendo de la realidad de sus jurisdicciones eclesiásticas, los prelados definieron nuevos caminos y compromisos en estas dimensiones.La jornada inició con una Eucaristía presidida por monseñor Héctor Cubillos Peña, obispo de Zipaquirá, concelebrada por los Vicarios Apostólicos de Trinidad y de Puerto Leguízamo-Solano: monseñor Héctor Javier Pizarro y monseñor Joaquín Humberto Pinzón. Durante su homilía, monseñor Cubillos recordó a sus hermanos en el episcopado que su principal misión es “ser testigos y mensajeros del Señor”. Recordó el llamado que les ha hecho el Papa Francisco para este Año Jubilar: “permanecer anclados en la Jerusalén del cielo. Y de esta manera, anhelarla, buscarla y querer alcanzarla a través del camino sinodal, que es el camino de Jesús”.Posteriormente, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, ambos padres sinodales, fueron los encargados de exponer las ideas centrales de los temas a trabajar en el ámbito de la sinodalidad. Posteriormente, por regiones, los pastores desarrollaron talleres grupales de profundización. De allí, surgieron varios compromisos concretos, algunos de ellos pueden ser conocidos a través del informativo 'Así va la Asamblea'.Frente a la conversión de los vínculos, monseñor Tobón explicó que, aunque la expresión puede resultar algo extraña, se refiere a cómo logra la Iglesia vivir mejor la comunión eclesial, la fraternidad y la profunda unidad que debe existir entre todos sus miembros. Propició la reflexión desde tres niveles de vinculación: como Iglesia colombiana, con las demás Iglesias locales y con la Iglesia universal. El Arzobispo de Medellín comentó que ese relacionamiento y trabajo sinodal entre diferentes niveles de la Iglesia debe ser visto como intercambio de dones, "aquí nunca es uno que da y otro que recibe, sino siempre son dos que reciben de la gracia del Señor y de la unidad, de la comunión de la Iglesia", enfatizó.En cuanto a realidades de la Iglesia colombiana que se pueden aprovechar en esa conversión de los vínculos señaló las potencialidades que tiene la Conferencia Episcopal de Colombia como órgano colegiado e institución, el trabajo articulado que adelantan las provincias eclesiásticas y las pequeñas comunidades, que van surgiendo cada vez más."La Conferencia Episcopal de Colombia es una de las primeras conferencias que se establecen en el mundo, una conferencia que ha venido trabajando constantemente, que se ha venido consolidando en sus servicios. También muy importante el trabajo en las provincias eclesiásticas, cómo cada grupo de obispos por departamento o por región, intercambian sus experiencias y buscan juntos lo que se debe hacer; se ayudan con personal y con recursos para hacer las cosas. Pero lo que más ayuda es el buen espíritu, la disponibilidad, la fraternidad, la amistad. No solamente entre los obispos, también entre los sacerdotes, en las parroquias, entre los laicos. Hoy tenemos ya en casi todas las parroquias, por ejemplo, consejos parroquiales. ¿Y eso qué significa? Un grupo de laicos pensando en su parroquia, ayudándole al párroco a hacer una parroquia más viva. Tenemos las pequeñas comunidades, ese es un milagro del Espíritu; un grupo de bautizados escuchan la palabra y se forman en la fe, crecen en la fraternidad y se proyectan apostólicamente. La Iglesia realmente no podría existir sin todos estos recursos de comunión y de fraternidad".Por su parte, el cardenal Rueda expresó que en la formación de discípulos misioneros es "donde se juega la sinodalidad". Explicó que tiene que ver con la espiritualidad, con la organización para el discipulado y con la proyección misionera y misericordiosa de todos los bautizados; que implica que no sean solo destinatarios sino protagonistas y mensajeros de la Buena Nueva en diferentes niveles, por su condición bautismal. Frente a su implementación en la realidad de la Iglesia colombiana, el purpurado precisó:"Esto significa que debemos apostarle en todas las parroquias, en todas las iglesias particulares, a la formación. Y eso requiere inversión de recursos, de tiempo y de personas, de personas cualificadas, de personas formadas. Eso nos exige a nosotros los obispos, formarnos para poder pasar de una Iglesia de conservación a una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa, pero, además, quiero decirles que esto desafía también la formación de los ministros ordenados, porque si tenemos seminaristas, diáconos, presbíteros y obispos bien formados, que tienen en su corazón lo que es el corazón de la sinodalidad, que es la espiritualidad de comunión y la condición de pueblo de Dios en camino, entonces seremos los primeros promotores de la formación de todos los bautizados en el pueblo de Dios".Vea otros detalles y compromisos en el Informativo del Episcopado Colombiano:

Mié 5 Feb 2025

Conversión de los procesos en la Iglesia colombiana a la luz de la sinodalidad: tema central de la tercera jornada en la CXVIII Asamblea del Episcopado

Los obispos colombianos centraron la tercera jornada de trabajo en su CXVIII Asamblea Plenaria en la profundización sobre la conversión de los procesos evangelizadores y administrativos en la Iglesia. Lo planteado en la tercera parte del Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, inspiró su discernimiento. Monseñor José Miguel Gómez, arzobispo de Manizales y padre sinodal, realizó la presentación central del tema. Los obispos también desarrollaron actividades de análisis y construcción de ideas a nivel grupal desde la experiencia de sus Iglesias particulares.La jornada inició con la celebración de la Eucaristía presidida por monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, concelebrada por monseñor Juan Manuel Toro, obispo de Girardota, y por monseñor Fadi Abou Chebel. En su homilía, monseñor Clavijo convocó a sus hermanos obispos a acudir a la “metodología de la esperanza” durante esta asamblea; la describió como la posibilidad de “leer el presente a la luz del pasado, que es un pasado de salvación, para encontrar la veta que abre las puertas del futuro”. Expresó que la conversión de los procesos y estructuras, implica disponerse a la novedad y al cambio con fe y esperanza en el Señor; aprendiendo a discernir en su diálogo qué es lo esencial y qué es lo que deben buscar en el presente, junto a los demás miembros de la Iglesia.Entérese de todos los detalles e ideas planteadas durante este miércoles 5 de febrero a través del informativo del Episcopado Colombiano:

Mié 5 Feb 2025

Obispos colombianos piden a las instituciones enfocarse en brindar respuestas efectivas a las comunidades que padecen la crisis humanitaria

Reunidos en su CXVIII Asamblea Plenaria, los obispos colombianos se pronunciaron a propósito de la compleja situación política y social que vive el país; hicieron un llamado a las autoridades, las instituciones y la sociedad civil a "no dejarnos distraer por coyunturas" y atender de manera articulada los problemas más profundos y urgentes de la nación, especialmente la crisis humanitaria que afecta a tantas comunidades, entre ellas, las presentes en la región del Catatumbo.“Nos interpela el clamor y el sufrimiento de las personas y las comunidades, que están siendo gravemente afectadas”.En el pronunciamiento los obispos también pidieron atención urgente para los migrantes, desplazados, confinados y retornados, víctimas de la creciente violencia en las zonas rurales del país.Llamado al Gobierno NacionalLa Conferencia Episcopal de Colombia exhortó al Gobierno Nacional y a todas las instituciones del Estado a trabajar de manera conjunta para lograr soluciones efectivas, focalizándose en el bien de la nación para alcanzar el país unido y en paz que tanto se anhela.Esperanza en las comunidadesPese a la gravedad del panorama, los obispos hiciern un llamado a mantener la esperanza y fortalecer las iniciativas que están surgiendo desde las comunidades para enfrentar la crisis.Lectura del pronunciamiento por el Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Múnera Correa:

Mar 4 Feb 2025

Obispos colombianos abordan retos sociales del país e inician la definición de compromisos para implementar la sinodalidad

Este martes, 4 de febrero, los obispos colombianos centraron su Asamblea en dos dimensiones: el análisis de la realidad nacional y el inicio del trabajo sobre implementación de la sinodalidad, a partir de la conversión de las relaciones con y entre los diferentes miembros de la Iglesia.Espiritualidad: el punto de partidaEl punto de partida fue la celebración de la Eucaristía, en esta ocasión, presidida por monseñor Oscar Vélez Isaza y concelebrada por los obispos de Montería, monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, y Magangué, monseñor Ariel Lascarro Tapia. Durante su homilía, el prelado de Valledupar recordó a sus hermanos que la cercanía hecha de escucha atenta y mirada solícita a la fragilidad del ser humano, es la huella de la presencia de Cristo en su ministerio episcopal. Además, los instó a siempre “cuidar, defender y restaurar la vida de forma integral”.Análisis de la realidad nacional: signos de los tiempos y signos de esperanzaSin duda, los múltiples desafíos que vive hoy Colombia en materia social, política y económica son de gran interés para los obispos; esto explica que la misión de la Iglesia no puede ser ajena a la realidad de las comunidades que pastorean. Por esta razón, orientaron la primera parte de su jornada a identificar caminos para responder y acompañar las diversas realidades, como Iglesia sinodal.A partir de la exposición hecha por el experto temático invitado que, en esta oportunidad, fue el exministro de Hacienda y Crédito Público Mauricio Cárdenas Santamaría, desarrollaron espacios de profundización a nivel grupal. Para ello, se distribuyeron en siete regiones, cada una integrada por dos provincias eclesiásticas. Allí, identificaron realidades territoriales comunes en calidad de signos de los tiempos y oportunidades para el trabajo de la Iglesia, como signos de esperanza. Además, formularon algunos acuerdos para asumir de manera colectiva. En la emisión de ‘Así va la Asamblea’, el Obispo de Ipiales, monseñor José Saúl Grisales, el Obispo Auxiliar de Medellín, monseñor Mauricio Vélez y el Obispo de Ocaña, monseñor Orlando Olave, dan a conocer algunos de esos análisis.Sinodalidad: la Conversión de las RelacionesEl espacio de la tarde en este segundo día estuvo dedicado a la Sinodalidad, específicamente, sobre la dimensión denominada “Conversión de las relaciones”. La encargada de guiar a los obispos en esta profundización fue la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidente de la Confederación Latinoamericana de Reliogiosos y Reliosas, madre sinodal. Lo hizo a partir de lo planteado en la segunda parte del Documento Final de Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.Posteriormente, por grupos, definieron modos concretos para avanzar en la conversión de las relaciones, teniendo en cuenta, especialmente, cinco grandes grupos desde la realidad de sus jurisdicciones eclesiásticas: fieles laicos, ministros ordenados, vida consagrada, los frágiles y los excluidos.La mujer en la misión de la Iglesia colombiana desde la sinodalidadSobre este tema, en ‘Así va la Asamblea’, el obispo de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, monseñor Fidel León Cadavid, compartió dos importantes categorías relacionales que cobraron un importante protagonismo en medio del análisis del grupo en el que participó: las mujeres y los funcionarios públicos. Sobre esto detalló:“Curiosamente no estaba ahí incluido pero podíamos añadir subgrupos y todos coincidimos en la relación con las mujeres, porque es un tema que toma el Documento Final del Sínodo con amplitud; la necesidad de convertirnos a esa apertura a la misión y a la presencia de la mujer dentro de la Iglesia, para poder vencer resistencias. Necesitamos que no hayan muros y prejuicios que le impidan algún grupo dentro de la comunidad eclesial hacer presencia, actuar y ser copartícipe de la misma misión. También hablamos del contacto y la relación con los funcionarios públicos, que es fundamental mantener esa puerta abierta de relación para lograr tener una mejor en acción que favorezca a toda la comunidad eclesial y civil”.Impacto del cese de ayuda de Estados Unidos en la acción pastoral y social de la IglesiaLa suspensión de todos los proyectos de ayuda internacional ordenada recientemente por el presidente estadounidense Donald Trump, también ha impactado la acción social de la Iglesia colombiana. Por ejemplo, en aquellas iniciativas del Secretariado Nacional de Pastoral Social y las pastorales diocesanas enfocadas en apoyar a migrantes, refugiados y colombianos retornados.En el contexto de esta Asamblea, monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Soacha y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, explicó que, al no contar con los recursos provenientes de este apoyo que ha venido brindando el Gobierno de Estados Unidos, la Iglesia Católica dejará de atender a 15.000 personas en nueve jurisdicciones eclesiásticas del país.“No se podrá hacer la atención socio-jurídica que se hacía, la atención psicosocial, la ayuda para emprendimientos, para seguridad alimentaria, para formación; el apoyo para que pudieran descansar, por ejemplo, mientras iban de viaje o mientras accedían a algunos apoyos en el campo de la medicina”.Monseñor Barreto recordó que instituciones de la Iglesia Católica colombiana como la Pastoral Social siempre han sido de mucha confianza para entidades como USAID, todas las del Sistema de Naciones Unidas, la Unión Europea y para muchas otras organizaciones del mundo, “porque confían en que realmente nosotros manejamos bien los recursos y llevamos a cabo la tarea que se pretende hacer a nivel humanitario”, enfatizó.Vea todos los detalles y pronunciamientos en el informativo del Episcopado Colombiano:

Lun 3 Feb 2025

“El Corazón de la Sinodalidad”: la profundización con la que los obispos colombianos iniciaron su CXVIII Asamblea

El primer espacio de trabajo durante la CXVIII Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano tuvo como propósito profundizar sobre “El Corazón de la Sinodalidad”; así fue titulado el panel a partir del cual los obispos y administradores diocesanos participantes comenzaron a identificar caminos para hacer vida el Sínodo sobre la Sinodalidad en la Iglesia colombiana.Los panelistas de este espacio fueron la madre sinodal, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidente de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas, y los tres padres sinodales por Colombia: el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá; monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín y monseñor José Miguel Gómez Rodríguez. La moderación estuvo a cargo del obispo auxiliar de Bogotá, monseñor Alejandro Díaz García, quien los convocó inicialmente a compartir la experiencia que vivieron a través de imágenes, sentimientos e ideas. Posteriormente, los demás obispos hicieron sus aportes.En este primer espacio la hermana Gloria Liliana recordó la imagen de mesa redonda, emblemática de la Asamblea Sinodal. El Cardenal Luis José evocó el caminar en el aula, la posibilidad del encuentro y el compartir con personas de diversos continentes que acudían al diálogo, a la construcción y a la ayuda. Para monseñor José Miguel fue muy representativo descubrir a tantas personas ir al encuentro con el Papa Francisco, “ver en el ministerio petrino la unidad de la Iglesia”. Por su parte, monseñor Ricardo evocó “la caravana” como un grupo de personas recorriendo el camino juntos, congregados todos, como prolongación de la caravana iniciada el 2021 cuando todas las Iglesias se reunieron a escuchar lo que el Santo Padre decía a la Iglesia “una caravana de los hijos de Dios en camino”.En el segmento de las ideas, se recordó que el protagonista de la sinodalidad es el Espíritu; que en el centro está siempre la Palabra de Dios, que nos conduce a ser y hacer misión, profecía para llevar esa Buena Nueva de Jesús; por lo que el Sínodo es un regalo de Dios para la Iglesia; una espiritualidad misionera asumida por todos los bautizados, e incluso, por personas no católicas; por lo que puede entenderse una sinodalidad que va más allá de las fronteras de la Iglesia.Frente a los sentimientos, se afirmó que el Sínodo llegó para quedarse, que debe trascender más allá de lo escrito y que es un documento que habla continuamente de conversiones que tendrán que darse.En el segmento de las ideas para la implementación, se manifestó que la Iglesia es pobre con los pobres. Por tanto, la sinodalidad tendrá sentido si conduce a todos los miembros de la Iglesia a la orilla de los pobres.Conozca todos los demás detalles a través del informativo del Episcopado Colombiano: