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iglesia colombiana

Mar 22 Jul 2025

Semana de la Fertilidad 2025: Iglesia lanza podcast para profundizar en la Humanae Vitae y los métodos de regulación natural de la fertilidad

Entre el 21 y el 26 de julio, la Iglesia Católica colombiana celebra la Semana de la Fertilidad 2025. Se trata de una iniciativa liderada por los Departamentos de Promoción y Defensa de la Vida, Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), que tiene como propósito central poner de manifiesto la actualidad de la Encíclica Humanae Vitae del papa Pablo VI, en la que refiere las características del amor conyugal, “amor total, fiel y fecundo". Además, presentar el fundamento de los métodos de regulación natural de la fertilidad más usados: Sintotérmico de doble comprobación, Billings y Creighton. En este contexto, el lunes 21 de julio, se transmitió en vivo un webinar en el que participaron como invitados especiales el doctor Andrés Venegas, Delegado de Pastoral de la Vida Humana de la Arquidiócesis de Villavicencio, Médico y Magister en Bioética de la Universidad de la Sabana, así como una pareja de esposos: Leonardo Carreño y Luisa Fernanda Cruz, Magister en Ciencias del Matrimonio y la Familia. En el espacio, se abordaron dos temas centrales: la actualidad de la Encíclica Humanae Vitae y la antropología adecuada como fundamento de la grandeza de la fertilidad humana. Puede volver a ver el webinar haciendo clic aquí.Los Departamentos de Promoción y Defensa de la Vida, Matrimonio y Familia de la CEC han liderado también la producción de un podcast informativo y formativo con cinco episodios en los que se aborda el tema con mayor profundidad, a partir de un entrevistas a profesionales de la salud y personas con experiencia en el campo.La primera emisión del podcast fue publicada este martes 22 de julio. En ella se abordó el enfoque médico-fiosiológico desde el ciclo biológico de la fertilidad. La invitada especial fue la doctora Olga Isabel Restrepo Castro, médico, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Universidad del Valle y Doctora en Bioética de la Universidad del Sacro Cuore en Roma. Además, profesora de la Universidad de La Sabana. Puede escucharla aquí.Durante el resto de la semana, se estarán difundiendo los demás episodios. En ellos, se podrá conocer el funcionamiento hormonal, así como las características principales y factores antropológicos de los diversos métodos de fertilidad.La iniciativa busca también responder al llamado del papa León XIV, quien en su homilía del Jubileo de las familias recordó las características del amor conyugal indicadas por san Pablo VI en Humanae Vitae, n. 9: “Este amor, al hacerlos “una sola carne”, los capacita para dar vida, a imagen de Dios”. El pontífice propuso celebrar esta semana en el contexto de los 57 años de la Encíclica, publicada el 25 de julio de 1968.Acceda a la lista de reproducción del podcast haciendo clic aquí.

Mié 16 Jul 2025

Tras 17 años, Colombia estrenará nueva edición del Misal Romano: claves de la actualización que entrará en vigor desde noviembre

La Iglesia colombiana contará con una nueva edición del Misal Romano adaptado para el país. Esta actualización, que estará disponible a partir de octubre de 2025 y entrará en vigor el 30 de noviembre (primer domingo de Adviento), busca enriquecer la celebración eucarística con traducciones más claras, textos bíblicos actualizados y elementos litúrgicos que reflejen la identidad colombiana, sin alterar el rito esencial de la Misa. Se trata de la cuarta edición.Monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, explica algunas de las novedades de esta edición:"Las novedades que notaremos las veremos en la traducción de los textos eucológicos, en las oraciones colectas, sobre las ofrendas, para la postcomunión, en los prefacios y en las plegarias eucarísticas", destacó el prelado.Entre los cambios más significativos, el prelado menciona:- Nueva traducción de la fórmula sacramental: "Tomen, coman todos de él. Tomen, beban todos de Él".- Actualización de la oración por la paz: "Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: La paz les dejo, mi paz les doy".- Corrección de rúbricas para unificar criterios de traducción.- Textos bíblicos actualizados según la versión litúrgica colombiana.¿Por qué una nueva edición?Tras 17 años de la última versión, el Episcopado colombiano identificó varias razones para esta revisión:- Mejora en la comprensión y proclamación de las oraciones, consideradas en la edición anterior como complejas.- Actualización de los textos bíblicos según la traducción litúrgica aprobada en 2015.- Inclusión de nuevas traducciones, como las palabras sacramentales ("Tomen y coman todos de él...") y el saludo de la paz.- Incorporación de festividades de santos recientemente canonizados. Entre ellos, Santa Laura Montoya, Santa Faustina Kowalska, San Juan Pablo II, así como ajustes en el Calendario Litúrgico.- Adición del nombre de San José en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV, siguiendo un decreto del Papa Francisco (2013).- Unificación del uso litúrgico para evitar la circulación de misales extranjeros que rompen la comunión eclesial.- Incorporación del rito de la recepción de los santos óleos en las parroquias.Santa Laura Montoya en la nueva edición del MisalEl nuevo texto incluye los formularios para la celebración de Santa Laura Montoya (1874-1949), canonizada en 2013 por el Papa Francisco, junto a otros santos recientes como Santa Faustina Kowalska y San Juan Pablo II. La fundadora de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena —primera santa nacida en Colombia— aparece ahora en el calendario litúrgico colombiano.Aspectos visuales, textuales y pastoralesTraducciones renovadas: oraciones colectas, prefacios y rúbricas más claras.Ilustraciones con identidad colombiana: 18 imágenes que integran elementos étnicos y naturales del país (granos, flores, agua, fisonomía de los diversos grupos étnicos del territorio nacional), inspiradas en íconos tradicionales de oriente y occidente, pero adaptadas a la cultura local.Al respecto, el padre Jairo de Jesús Ramírez, explica: “Para esto, fue contratado un ilustrador gráfico profesional con la asesoría de un perito en iconografía tradicional. Este artista preparó 18 ilustraciones, varias de ellas tomando como fuente íconos de la tradición oriental, por ejemplo, el ícono de Nuestra Señora del Signo, de la tradición rusa, para el tiempo de adviento; el ícono de la Trinidad de Andrei Rublev, para las misas votivas; el ícono de la Anástasis o Descenso a los infiernos de la Iglesia de San Salvador de Cora, de Estambul (Turquía); otras gráficas fueron inspiradas en relatos evangélicos. El uso de una iconografía que refleje la sensibilidad estética, étnica y cultural del pueblo colombiano no contradice la tradición, sino que la prolonga en fidelidad creativa. No se trata de sustituir la verdad de la fe, sino de representarla desde los rostros y los símbolos que son significativos para nuestro pueblo”.Enfoque teológico: La edición busca profundizar en el misterio eucarístico, recordando que "cada vez que se celebra el memorial del sacrificio de Cristo, se realiza la obra de nuestra redención".Un trabajo de más de una décadaEl proceso, iniciado en 2016 bajo el liderazgo del entonces obispo de Garzón, monseñor Fabio Duque Jaramillo, pasó varias revisiones por parte del Vaticano. Tras su fallecimiento en 2022, monseñor Jaime Cristóbal Abril, obispo de Arauca, impulsó comisiones de expertos para ajustar los textos. Finalmente, en febrero de 2025, el Dicasterio para el Culto Divino otorgó la confirmatio, con el aval del Papa Francisco.¿Cambia la Misa?Monseñor José Saúl es enfático: “No se trata de un nuevo Misal, sino de una nueva edición del Misal para Colombia, aprobado por el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos". Por su parte, el padre Jairo de Jesús Ramírez, director del Departamento de Liturgia, expresa que la incorporación de esta revisión ayudará a que los fieles en Colombia celebren con mayor fidelidad, belleza y unidad la Eucaristía.Con esta actualización, el Episcopado Colombiano renueva su compromiso con una liturgia viva, que una fe y tradición, con la riqueza cultural del pueblo. Los obispos y sacerdotes serán responsables de guiar a los fieles en esta transición, evitando confusiones y destacando el sentido profundo de la Eucaristía.Entérese de más detalles de esta edición a través del video:Sobre este tema, le puede interesar también el siguiente artículo:Aprobada la Cuarta Edición del Misal Romano para Colombia

Mar 15 Jul 2025

Servir a la vida, evangelizar con alegría y perseverar en la oración: compromisos de los obispos colombianos durante su jubileo en Chiquinquirá

El pasado sábado, 12 de julio, en el contexto del Año Santo de la Esperanza, los obispos colombianos celebraron su Jubileo en Chiquinquirá. La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien reiteró la urgencia de proteger la vida, promover la reconciliación y revitalizar la evangelización desde la alegría del Evangelio, siguiendo el ejemplo de la Virgen María.Con esta celebración en la ‘Diócesis Mariana de Colombia’ los prelados cerraron un ciclo de reflexión sobre su labor pastoral desde la CXIX Asamblea Plenaria, reiterando su compromiso con la unidad, en sintonía con el mensaje del Papa León XIV.Peregrinación y renovación espiritualPrevio a la celebración, los prelados se reunieron en la Capilla de la Renovación para orar el Santo Rosario, posteriormente, recorrieron en procesión las calles del centro de Chiquinquirá hasta la Basílica, donde atravesaron la puerta santa como símbolo de conversión.La Misa, que congregó a cientos de fieles, tuvo como concelebrantes principales a los miembros de la comunidad de presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia: monseñor Francisco Múnera Correa (presidente), monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos (vicepresidente) y monseñor Germán Medina Acosta (secretario general). También, a monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte, administrador apostólico de Chiquinquirá y por monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, obispo electo de Chiquinquirá, y a monseñor José Leonardo Gómez Serna, O.P, obispo emérito de Magangué.Tres claves para la Iglesia y para Colombia“Hemos peregrinado hasta esta casa de la Virgen María Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, para expresarle nuestro amor de hijos, para traer hasta su corazón las angustias y tristezas, los gozos y las esperanzas de todas las familias colombianas. Estamos convencidos de que Ella nos acoge con ternura y nos renueva en la felicidad que solo Dios nos puede dar”, así inició su homilóa el cardenal Rueda Aparicio.En su mensaje, el Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia no solo trazó un diagnóstico de las realidades que duelen a Colombia, sino que propuso tres caminos concretos para responder, desde la fe, a los desafíos del país y de la Iglesia. Con un tono pastoral y esperanzador, el purpurado invitó a mirar a María como modelo de entrega y fortaleza:1. María, servidora de la vida: Una respuesta ante la cultura de muerteEl cardenal Rueda hizo un llamado urgente a proteger la vida, especialmente en un contexto donde "las cunas vacías" —como lo advirtió el Papa Francisco— reflejan una crisis de esperanza. Pidió al Señor que, por mediación de la Virgen Madre de Dios, "le conceda a las familias jóvenes la alegría de la misión procreadora". Además, recordó que "toda madre en Colombia es una misionera de la vida, pero su felicidad, como la de nuestro pueblo, pasa por dolores de parto", señaló, recordando que el don de la vida debe ser custodiado con responsabilidad.Frente a las violencias que azotan al país —homicidios, feminicidios, suicidios y conflictos armados—, el cardenal fue contundente: "Toda guerra es un fracaso, es un atentado contra la vida. Es una economía de muerte". Por eso, pidió a los más de 6.000 sacerdotes de Colombia y a las comunidades ser "puentes de reconciliación", siguiendo el ejemplo del Papa León XIV, para sanar las heridas sociales.2. Evangelización con alegría: La fuerza de lo pequeñoEn medio de un clima de desencanto y sinsentido, el purpurado insistió en que la Iglesia debe salir al encuentro de los más heridos con un mensaje de esperanza. "La felicidad del evangelizador no está en grandes estrategias, sino en la sencillez de los panes y los peces, en servir como María, que cantó las misericordias del Señor", afirmó.Destacó que la verdadera evangelización nace del encuentro personal con Cristo, especialmente a través de la Palabra de Dios y los sacramentos. "La Eucaristía, ya sea en esta Basílica o en una capilla humilde, es el corazón de nuestra fe", recordó, subrayando la importancia de llevar el Evangelio a los territorios más golpeados por el abandono y la violencia.3. El Rosario, semilla de paz para ColombiaEn un país marcado por el conflicto, el cardenal presentó el Santo Rosario como un arma espiritual para transformar realidades. "Con María, contemplamos a Cristo en cada misterio, y esa oración sencilla puede convertirse en una sonrisa, un gesto de amistad o un servicio gratuito que siembre esperanza", dijo. Además, invitó a las familias, religiosas y agentes pastorales a hacer del Rosario una práctica constante.El purpurado también resaltó el protagonismo de los sacramentos —especialmente la Eucaristía y la Reconciliación— como pilares para "transformar los signos de muerte en signos de esperanza".Un mensaje que interpelaEstas tres claves —defensa de la vida, evangelización con alegría y oración perseverante— no son solo un discurso, sino un plan de acción para la Iglesia en Colombia. En un momento donde el país clama por soluciones, los obispos, desde Chiquinquirá, reafirmaron su compromiso de ser "profetas, testigos y servidores de la esperanza", llevando el consuelo del Evangelio, especialmente, a quienes más sufren.Vea a continuación los momentos más destacados de la celebración jubilar del Episcopado Colombiano:

Mar 15 Jul 2025

Somos una gota en el océano de amor: Cuando un amigo se va con Dios

Por Pbro. Mauricio Rey - Hay pérdidas que no se entienden con la razón. Se sienten en el pecho, en la piel, en la memoria. Y cuando un amigo parte, no solo se va una persona. Se va un mundo que solo existía cuando él o ella estaba. Se va una forma única de mirar, de decir las cosas, de reír, de estar, de interpretar el mundo, los sonidos armónicos y la realidad. Uno quisiera que la fe nos ahorrara este dolor. Que decir “ha partido con Dios” bastara para no llorar. Pero no es así. La fe no anestesia el sufrimiento. No elimina el duelo. La fe lo sostiene con la fuerza del amor. Nos ayuda a llorar con sentido, a doler con esperanza, a mirar la ausencia con ojos que también saben ver eternidad, porque miran más allá del dolor, la esperanza cierta que la plenitud nos da.Porque cuando un amigo se va con Dios, lo que sentimos no es solamente vacío. Sentimos vértigo. Sentimos que algo dentro de nosotros se reordena, porque ya no está ese alguien que nos acompañaba sin condiciones, que conocía nuestras sombras y también nuestras luces. Ese alguien que fue testigo de nuestra historia y partícipe de nuestra vida. Ese ser único que supo ser y estar sin siquiera hablar. Una amistad verdadera no se improvisa. Se cultiva, se cuida, se riega con risas, con silencios, con desacuerdos que no rompen y con lealtades que no se anuncian; con canciones y palabras, que brotan del alma y armonizan en el amor. Y cuando se va alguien con quien uno ha vivido todo eso, uno no puede simplemente seguir igual. Algo cambia para siempre.Y sin embargo... en medio de esa herida abierta, se asoma un consuelo que no es menor: el amor no muere. Lo que hemos vivido permanece, porque el amor lo hace eterno. El cariño no se esfuma. La presencia no se apaga, solo cambia de forma. Ya no nos acompaña al lado, sino desde dentro. Ya no toma el café con nosotros, pero sigue en la forma en que lo preparamos. Ya no manda un mensaje, pero nos acompaña cada vez que pronunciamos su nombre con ternura. Somos una gota en el océano de amor, que es Dios. Y cuando alguien amado vuelve a ese océano, no se pierde. Se funde con la plenitud. Deja de ser solo nuestro para volverse de todos. Deja de estar limitado por la enfermedad, el cansancio o la edad. Y desde allí, desde la eternidad, lo que ha sido siempre amor verdadero, se vuelve intercesión.No necesitamos entender del todo para creer. No necesitamos respuestas para mantener viva la esperanza. Lo que sí necesitamos es recordar. Hacer memoria con gratitud. Decir su nombre en voz alta. Contar y cantar las historias que duelen y al mismo tiempo sanan. Llorar sin miedo, porque las lágrimas también son oración. No lo despedimos con fórmulas vacías ni con frases apuradas. Lo despedimos con el corazón en la mano. Con ese silencio que no necesita explicarse. Con la ternura de quien sabe que amar también es dejar partir. Y con la certeza de que la amistad no se entierra, solo cambia de casa, alcanza la casa de Dios.La partida de un amigo deja una herida. Pero también deja una promesa. Que algún día nos volveremos a encontrar. Que lo que aquí vivimos no fue en vano. Que el amor que sembramos no se pierde. Que hay una casa preparada para todos, donde no hay más despedidas, sino encuentro pleno en quien es el Amor. Por eso, aunque caminamos con tristeza, no lo hacemos con las manos vacías. Nos queda su risa, su voz, su canción, su historia compartida y entonada con amor. Nos queda lo vivido. Y eso, en el fondo, es lo que sigue doliendo... y lo que sigue sosteniéndonos. Descansa en Dios, amigo. Nosotros seguimos. Heridos, pero agradecidos. Con menos palabras, tal vez, pero con más amor.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Lun 14 Jul 2025

María, Estrella de la Evangelización

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - En el mes de julio celebramos con alegría dos advocaciones de la Virgen muy queridas por todos: Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y Nuestra Señora del Carmen. En nuestra Diócesis de Cúcuta veneramos con fervor a Nuestra Señora de Chiquinquirá, la Kacica de Cúcuta, con un cuadro muy antiguo y valioso que se encuentra en la Basílica Menor y este año es de gran importancia; dado que, ha sido concedido desde el 9 de julio pasado, un año jubilar con motivo de los 100 años de la primera coronación del cuadro de la Virgen.La devoción a María en todas sus advocaciones nos invita a renovar el compromiso evangelizador en nuestra Iglesia Particular, haciendo y amando la voluntad de Dios como María: “aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu Palabra” (Lc 1, 38) y en las bodas de Caná: “hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5). Hacer lo que el Señor nos dice, es cumplir cada día la voluntad del Padre Celestial, tal como lo oramos en el Padre Nuestro: “hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo” (Mt 6, 10), en actitud de oración contemplativa, de rodillas frente al Santísimo, en una vida dedicada completamente a la búsqueda de Dios.Así lo afirma el Concilio Vaticano II: “la máxima realización de la existencia cristiana como un vivir trinitario de ‘hijos en el Hijo’ nos es dada en la Virgen María quien, por su fe (Cf Lc 1, 45) y obediencia a la voluntad de Dios (Cf Lc 1, 38), así como por su constante meditación de la Palabra de Dios y de las acciones de Jesús (Lc 2, 19.51), es la discípula más perfecta del Señor” (Lumen Gentium 53). En María se cumple esa dimensión de discípula misionera del salvador, ya que desde el momento en que le dice Sí a Dios, se pone en camino para visitar a su prima santa Isabel, con la intención de llevar caridad a través de su presencia física; la cual, Isabel reconoció de inmediato como presencia de Dios y recibió con fe y esperanza el anuncio del nacimiento del Señor, “Isabel llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Porque en cuanto oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1, 42 - 45).En este momento de salida misionera en nuestra Diócesis, nos preparamos para vivir en el mes de agosto, el II Congreso del PEIP (Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular) y es preciso poner en las manos de Nuestra Señora la Kacica de Cúcuta, el éxito de este acontecimiento de Iglesia, recibiendo a María como modelo para ir en camino a transmitir la fe a los alejados. Así lo expresaba el Papa Francisco cuando afirma: “con el Espíritu Santo, en medio del pueblo siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo (Hch 1, 14), y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés. Ella es la Madre de la Iglesia evangelizadora y sin ella no terminamos de comprender el espíritu de la nueva evangelización” (EG 284).María, Estrella de la Evangelización nos anima a continuar con el anuncio gozoso de Jesucristo, por las periferias físicas y existenciales de nuestra Iglesia Particular. Estamos llamados a peregrinar en este año jubilar a la Basílica Menor de nuestra Diócesis, para encontrar allí la fortaleza que nos da el Espíritu Santo, para ir en salida misionera. La peregrinación a la Basílica que emprendemos este año, tiene que darnos fervor para la evangelización, allí iremos a llenar nuestras fuentes para salir a anunciar a Jesucristo y dar esperanza a tantas personas que se encuentran alejadas de Dios, en cansancio físico y espiritual. Al respecto el Papa Francisco nos decía: “es en los santuarios marianos, donde puede percibirse cómo María reúne a su alrededor a los hijos que peregrinan con mucho esfuerzo para mirarla y dejarse mirar por ella. Allí encuentran la fuerza de Dios para sobrellevar los sufrimientos y cansancios de la vida” (EG 286).La Santísima Virgen María nos quiere cristianos semejantes a Ella en la vida de oración, de recogimiento interior, de contacto continuo y unión íntima con el Señor, con entrega permanente a la voluntad de Dios. El corazón de María siempre fue un santuario reservado solo a Dios, donde ninguna criatura humana le robó el corazón, reinando solo el amor y el fervor por la gloria de Dios y colaborando con la entrega de su vida a la salvación de toda la humanidad, en total unión con su Hijo Jesucristo y en comunión con los Apóstoles animándolos a la misión, “ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con cariño materno. Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios. A través de las distintas advocaciones marianas, ligadas generalmente a los santuarios, comparte las historias de cada pueblo que ha recibido el Evangelio y entra a formar parte de su identidad histórica” (EG 286).Los convoco a poner la vida personal y familiar bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María, tal como nos lo ha enseñado el Papa León XIV: “nuestra madre María, siempre quiere caminar a nuestro lado, permanecer cerca de nosotros, ayudarnos con su intercesión y su amor”, esa madre que en todas las circunstancias de la vida, aún en los momentos de cruz, nos dice: “hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5), fortaleciendo nuestra obediencia a la voluntad de Dios, para cumplir con el mandato del Señor: sean mis testigos (Hech 1, 8). Que el Glorioso Patriarca San José, unido a María, Estrella de la Evangelización, alcancen de Nuestro Señor Jesucristo muchas gracias y bendiciones para vivir el proceso evangelizador de nuestra Diócesis en salida misionera.En unión de oraciones, reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 11 Jul 2025

Haz esto y tendrás vida

DÉCIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOJULIO 13 DE 2025Primera lectura: Dt 30,10-14Salmo: 69(68),14.17-18. 30-31.33-34.36ab y 37 (R. cf. 145[144], 18)Segunda lectura: Col 1,15-20Evangelio: Lc 10,25-37.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónLa Palabra de Dios nos ha acompañado a lo largo de este año para que vivamos con gozo el Jubileo haciéndonos conscientes que somos testigos de la Esperanza.Al meditar los textos de esta dominica podemos resaltar algunas ideas:-Dios, por amor, le entrega al hombre sus decretos y mandatos para que al cumplirlos experimente la vida verdadera y reciba abundantes bendiciones disfrutando de una vida plenamente feliz. (Dt. 30,9) Por ello, el autor sagrado nos recuerda que sus mandamientos no son una carga pesada, imposible de llevar, nadie puede decir que no puede cumplirlos. El mismo Señor a través del autor sagrado, afirma que es posible cumplirla, está al alcance, está muy cerca, tan cerca que está en “tu corazón y en tu boca, para que la cumplas”-El apóstol San Pablo en su carta a los colosenses nos recuerda que el centro de nuestra fe es Cristo, que es “imagen del Dios invisible, primogenitor de toda la creación... todo fue creado por él y para él” (Col.1, 15-16), en nos congrega en la Iglesia para que podamos vivir la fe como una comunidad, cuyo principio y cabeza es Él. En Cristo podemos realmente sentir que somos hermanos llamados a vivir el amor y la fraternidad.-Hoy más que nunca se nos hace un llamado urgente a volver la mirada a Dios y escuchar sus mandatos y cumplirlos, pero no de una manera mecánica o teórica. El Señor graba en el corazón del hombre su palabra para que tengamos la fuerza necesaria para poner en práctica el mandamiento del amor a Dios a través de la caridad y la misericordia con el prójimo, no importa quien sea. El creyente está invitado a amar a Dios con todas las fuerzas, solo Él puede darle plenitud a su vida, sentido, vitalidad, trascendencia, pero amor a Dios se debe materializar, hacer tangible en el amor “al otro”, no es posible amar a Dios si no se ama al hermano, al que más lo necesita. (1 Juan 4:20)1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El centro del mensaje de la liturgia de este domingo es la Palabra por medio de la cual Dios nos habla de manera constante. Él ha querido a través de la historia comunicarse con el ser humano para revelarle sus designios de amor, manifestarle su cercanía, mostrar que es el Dios que camina con el hombre. Cuando acogemos la Palabra de Dios con un corazón humilde, experimentamos una fuerza interior, un gozo que transforma nuestra vida, dinamiza nuestro caminar por esta tierra. La Palabra de Dios de una manera maravillosa produce frutos abundantes, nunca queda estéril (Isaías 55,11), siempre transforma el corazón, los sentimientos, da paz y sanación a quien la escucha, llena de consuelo, serenidad, da fuerza y valor en la prueba.Pero, de una manera clara, la liturgia de la palabra de este domingo nos asegura que quien escucha la Palabra y la guarda en el corazón experimenta un llamado a vivir el mandamiento del amor a Dios a través del amor al prójimo, viviendo cada día la caridad y la misericordia, no como un simple precepto impuesto y difícil de cumplir. El creyente escucha la Palabra de Dios, se alimenta de ella, la guarda en el corazón y de él brota un manantial para la vida eterna (Jn. 4,13-14). Acoger en el corazón la Palabra, lleva al hombre a poner por encima de todo la vivencia del amor al prójimo sin importar si es amigo, conocido o no, lo que importa es amar sin medida, sin límites y con hechos concretos, sin esperar nada a cambio a ejemplo del samaritano.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?En una sociedad como la nuestra, globalizada, con adelantos tecnológicos y científicos que hacen más “fácil” la vida, con tratados, convenios e integraciones en diferentes campos de la sociedad para buscar el progreso económico, social, político, vemos también como la guerra, el hambre la injusticia, las desigualdades sociales y la falta de oportunidades aún persisten y el ser humano esta quizás lejos de crear una sociedad justa, equitativa y con oportunidades para todos. Pero, ante este panorama, a veces desalentador, se nos recuerda que somos peregrinos de la esperanza, hombres y mujeres de fe, llamados a dar testimonio de Jesucristo y llenar de luz y gozo la vida del mundo, no dejarnos derribar por el pesimismo. Precisamente Jesús, en la parábola del buen samaritano, nos dice que, por encima de cualquier prejuicio, el amor debe ser la manera de asumir y vivir la experiencia de la fe, el amor a Dios se debe materializar en el amor al prójimo, al más próximo y con especial cuidado al que más necesita. El mandato del amor no puede llevarnos a discriminar o escoger a quien amar, no permite que aislemos a los demás. El amor debe unirnos, buscar la felicidad de todos, el amor debe llevar a crear la verdadera fraternidad humana.Este llamado a escuchar la Palabra y ponerla en práctica amando al prójimo debe ser, para cada una de nuestras comunidades cristianas y para nuestras parroquias, un estilo de vida, realmente formamos comunidad cuando nos reunirnos en torno a la escucha de la buena noticia del evangelio y damos testimonio de Jesús amando sin medida, siempre, sin condiciones. No es algo fácil, no es sencillo amar así, pero debemos en nuestras comunidades comprometernos todos los días a vivir así, al estilo de Jesús.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?“Miren como se aman” (Mc. 6,1-6). La mejor manera de dar testimonio de la buena noticia de Jesucristo es parecernos cada vez más a Él, es vivir de una manera coherente con la fe y practicar la caridad. Por eso pedimos a Dios que nos de la gracia y la docilidad para escuchar con el corazón su Palabra, ponerla en práctica y así poder dar testimonio a nivel personal y comunitario, que podamos sembrar la semilla del amor y la paz en cada lugar donde nos encontremos, que podamos ser signo de esperanza en medio de tantas realidades de muerte, de violencia, de injusticia. Pidamos a Dios que no nos cansemos de amar, ser solidarios, misericordiosos, que nuestras comunidades parroquiales sean lugares de acogida y encuentro con Dios y con los hermanos.Recomendaciones prácticas:-Motivar para que, de manera personal y familiar, cada uno de los fieles fortalezca la lectura orante de la Palabra de Dios, aprovechando incluso los medios tecnológicos que tenemos a nuestro alcanceII.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos congregamos como comunidad cristiana para alimentarnos del altar de la Palabra y de la Eucaristía, para escuchar a Jesús y comer de su cuerpo y beber de su sangre que se nos ofrece como como alimento verdadero y así fortalecer nuestra vida y poder ser verdaderos y auténticos cristianos, que sepamos, día a día, amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a nosotros mismos. Unamos a toda la Iglesia y celebremos con fe y devoción el banquete de la Eucaristía.Monición a la Liturgia de la Palabra En la liturgia de la palabra se nos invita a escuchar siempre la Palabra de Dios, acogerla con el corazón para así ponerla en práctica por medio de la vivencia de la caridad y la misericordia, especialmente con los más necesitados, con atención escuchemos al Señor que quiere hablarnos y llenar de esperanza nuestra vida.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con la certeza de saber que Dios siempre nos escucha, presentemos ante Él nuestra suplicas y necesidades diciendo:R. Escúchanos Señor.1.Por la Iglesia universal, para que siga anunciando la Palabra de Dios con valentía y entrega y sea testimonio del amor de Dios pata con los más necesitados. Oremos.2.Por los gobernantes de todas las naciones y de manera especial los de nuestro país, para que promueva leyes que busquen el progreso y el bienestar de todos. Oremos.3.Por los que más sufren, por los que están tristes o faltos de esperanza para que buscando siempre a Dios puedan recibir consuelo y fortalezca. Oremos.4.Por nosotros, reunión en esta asamblea Eucarística para que, a ejemplo del buen samaritano, seamos capaces de extender siempre la mano para ayudar a quien más lo necesita, descubriendo el rostro de Jesús en el que sufre. Oremos.Oración conclusivaEscucha Señor las suplicas que hemos colocado sobre tu altar y fortalécenos con tus bendiciones para ser signo de esperanza para nuestros hermanos.R. Amén.

Vie 11 Jul 2025

Obispos colombianos cierran su CXIX Asamblea Plenaria con compromiso sinodal y una misión episcopal cargada de esperanza

Aunque los trabajos de la CXIX Asamblea Plenaria concluyeron este jueves 10 de julio con un llamado a fortalecer la fraternidad episcopal, a implementar la sinodalidad en las Iglesias particulares y a impulsar el Ministerio del Catequista como eje de la evangelización en Colombia, el cierre oficial tendrá un carácter profundamente espiritual. Los prelados vivirán un retiro en el Convento del Desierto de Nuestra Señora de la Candelaria, en Ráquira (Boyacá), y el sábado 12 de julio, celebrarán el Jubileo de los Obispos en la emblemática Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. En la última emisión del informativo del Episcopado Colombiano, se dan a conocer los detalles.Fraternidad y servicio: claves del ministerio episcopalEl Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien acompañó a los obispos durante toda la asamblea, presidió la Eucaristía de la última jornada. En su homilía, el representante del Papa León XIV instó a los pastores a vivir la fraternidad en el ministerio episcopal, recordando que este es, ante todo, un servicio al Pueblo de Dios. Además, los animó a seguir siendo "instrumentos de paz" para las comunidades que acompañan.El Ministerio del Catequista: prioridad para la Iglesia en ColombiaUno de los ejes centrales de la asamblea fue la reflexión sobre el Ministerio del Catequista, instituido por el papa Francisco en 2021 para revitalizar su rol en las iglesias locales. Tras un análisis profundo, los obispos determinaron que este ministerio fortalecerá la catequesis como pilar de la evangelización, enriqueciendo el anuncio del kerigma y priorizando la iniciación cristiana. Asimismo, permitirá integrar a personas de todas las edades —sin perder su identidad laical— en la transmisión de la fe, fomentando comunidades con "ardor misionero" y actitud sinodal. Así lo describió el presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis y Animación Bíblica, monseñor Pedro Manuel Salamanca Mantilla:“El ministerio de catequista no es para todos los catequistas o lo que podríamos llamar los catequistas de base. En cierto sentido hay una, hay una novedad y la novedad es que haya personas que se dediquen a anunciar el Evangelio, especialmente allí donde todavía no ha sido anunciado, donde las personas se han alejado de Dios. Y también que estos ministros, catequistas acompañen comunidades en proceso de iniciación. Entonces, imaginémonos, por ejemplo, en parroquias muy extensas en zonas alejadas de Colombia. Un catequista, ministro, acompañando y guiando en nombre de la Iglesia y del párroco, una comunidad, incluso con la posibilidad, si es un territorio muy alejado de celebrar la palabra y de llevar la comunión a otras personas que no tienen la posibilidad de venir hasta un pueblo el domingo. Entonces, esperamos que muchos laicos, muchos bautizados, deseen comprometerse con este servicio, se entreguen todavía de manera más generosa, a la tarea de la evangelización, especialmente en lo que tiene que ver con el anuncio de la Palabra de Dios”."Tu futuro está cargado de esperanza": el mensaje de los obisposEn un comunicado titulado "Tu futuro está cargado de esperanza", los prelados se comprometieron a actuar como "profetas" —anunciando a Cristo con obras concretas—, "testigos" —manteniendo una presencia cercana en los territorios— y "servidores" —promoviendo el diálogo social y pastoral para mejorar las condiciones de vida, especialmente de los más vulnerables—.“Nos duele la persistente fragmentación y polarización que afecta la convivencia entre los colombianos; las divisiones políticas, sociales y económicas que se agudizan; las profundas heridas causadas por la violencia, la corrupción, el narcotráfico y las economías ilícitas. Junto con los laicos, las comunidades religiosas y ministros ordenados, asumimos el llamado del Papa León XIV a ser promotores y artesanos de la unidad”, expresaron los obispos.Renovación sinodal y esperanza en medio de los desafíos: un camino que se construyeMonseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente del Episcopado Colombiano, destacó la importancia de recoger los frutos del documento sinodal:“Ha sido muy importante para nosotros vivir esta asamblea, recogiendo los frutos del documento final de la Asamblea Sinodal. Es un documento que da comprender que el obispo es el primer llamado a vivir los procesos de conversión… Sentimos que nuestro ministerio está íntimamente unido con todas las demás vocaciones en la Iglesia… Estamos caminando dentro del pueblo de Dios”.La asamblea no solo reforzó la colegialidad y el compromiso sinodal de los obispos, sino que permitió que lo vivieran en cada espacio. Monseñor Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín, lo describió así:“La sinodalidad no es un capítulo ya resuelto en la Iglesia. La sinodalidad va caminando en la Iglesia. Y precisamente al celebrar esta Asamblea del Episcopado, la vimos en muchos frentes: en el aula principal, en las aulas de trabajo, en los momentos lúdicos, en la mesa, en todo lugar. Para un obispo es importante una asamblea, porque nos muestra que no estamos solos; hemos sido consagrados para servir”.Y añadió el prelado, con mirada profética sobre la realidad colombiana:“Tenemos un pueblo cargado de incertidumbre, marcado por el dolor, la desesperanza y el cansancio. La información negativa nos satura, y ahí es donde nosotros, remando mar adentro, debemos sacar a la gente de la orilla de esa penuria, de esa oscuridad”.Por su parte, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, subrayó el compromiso de ser "pastores de esperanza" en un contexto desafiante:“No se trata de una esperanza con minúscula. Se trata de la gran Esperanza que no defrauda. Esa esperanza que nos hace mirar el futuro sabiendo que el Señor nos ha acompañado en el pasado, que nos está acompañando en el presente y que, en el futuro, también en contexto de guerra, de desilusión, de frustraciones, de dificultades, entonces es muy importante que el obispo se descubra a sí mismo, junto con toda la comunidad, como un profeta, como un servidor y como un testigo de la esperanza. Ese trabajo lo debemos realizar en Colombia en todas las jurisdicciones, para que nosotros podamos descubrir el paso de Dios en nuestra historia, no vaya a ser que la coyuntura oscura, preocupante nos quite la alegría”.Con este espíritu, los obispos colombianos regresan a sus jurisdicciones, fortalecidos para liderar una Iglesia que camina junto al pueblo, incluso en medio de las sombras que amenazan la alegría del Evangelio.En la última emisión del informativo ‘Así va la Asamblea’ compartimos las reflexiones finales. Véala a continuación:

Jue 10 Jul 2025

Compromisos y llamados de los obispos colombianos por la esperanza, al concluir su CXIX Asamblea

Este jueves 10 de julio, al culminar su CXIX Asamblea Plenaria, celebrada en Bogotá del 7 al 10 de julio, los obispos colombianos renuevan su compromiso de ser "profetas, testigos y servidores de la esperanza" ante las difíciles realidades que atraviesa el país.A través de un mensaje titulado "Tu futuro está cargado de esperanza" (Jeremías 31, 17), los prelados expresan su preocupación por la persistente fragmentación social, la polarización política, la violencia, la corrupción y el narcotráfico, que siguen afectando la convivencia nacional. Hacen un llamado a transformar la mirada hacia el reconocimiento de la dignidad humana y los "brotes de esperanza" presentes en las comunidades.Un llamado a la unidad y el respeto institucionalEn el comunicado, los prelados reiteran la importancia de respetar la Constitución, las instituciones del Estado y los entes territoriales como bases de la democracia. Además, instan a los actores armados a cesar los ataques contra la vida humana y la naturaleza, siguiendo el llamado del Papa León XIV a ser "promotores y artesanos de la unidad".En su misión de "profetas", anuncian a Cristo como fuente de esperanza “con palabras y obras, propiciando espacios de encuentro, promoviendo la dignidad humana y la justicia”. Como "testigos", destacan la presencia de la Iglesia en todo el territorio nacional para fortalecer la confianza y el ánimo en medio de las adversidades. Como "servidores", ratifican su compromiso con el diálogo social y pastoral, especialmente en favor de los más vulnerables.Reconocer los brotes de esperanzaFrente a las comunidades tentadas por la desesperanza, los obispos piden mirar a Cristo y trabajar juntos en la construcción de una convivencia fraterna."Escuchémonos y participemos pacífica y activamente en la búsqueda de la voluntad de Dios", expresaron, alentando a cuidar las "semillas de bien" sembradas en el país.Finalmente, encomiendan su misión a la intercesión de la Virgen de Chiquinquirá, pidiendo acoger y transmitir la Palabra de Jesucristo al servicio del pueblo colombiano en este momento histórico.En contexto:Aunque la agenda de trabajo de los obispos finalizó este jueves, mañana viernes, estarán viviendo un retiro espiritual que clausurará su encuentro y los preparará para celebrar juntos el próximo sábado, 11 de julio, el Jubileo de los Obispos en la casa de la Reina y Patrona de Colombia, Chiquinquirá.Vea a continuación el mensaje oficial, leído por el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Germán Medina Acosta: