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Iglesia

Jue 13 Ago 2020

Iglesia cierra ciclos de conversatorios sobre el suicidio

En el último conversatorio del ciclo ‘El suicidio…hacia espacios de esperanza, en época de pandemia’, organizado por el departamento de Promoción y Defensa de la Vida y el Centro Estratégico de Investigación, Discernimiento y Proyección Pastoral de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), los especialistas invitados coincidieron en que continúa siendo un desafío para el ámbito familiar, escolar, universitario y religioso, el acompañamiento a los niños, para que desde pequeños se les eduque en la toma de decisiones y aprendan habilidades para la vida. Para la doctora María Stella Rodríguez, docente investigadora de la facultad de teología de la Pontifica Universidad Javeriana, la realidad del suicidio es algo que debe cuestionar a todo el mundo, porque esto “puede tocar la puerta de cualquier hogar”. Recuerda que debe ampliarse las maneras de estar con los demás, de escucharlos y no hacerlo de forma superficial. “Somos muy rápidos para hacer juicios negativos,no descubrimos que hay detrás de las personas y muchas veces son seres con capacidades excepcionales las que entran en conflicto”. Asienta, además, que aquellos que manifiestan comportamientos suicidas, no necesariamente son los que tiene graves problemas, sino que, sencillamente no han encajado dentro de un contexto, hansido rechazados y no encuentran las personas que los acepten como son. “Estamos acostumbrados a clasificar a las personascomo válidas o inválidas para la sociedad. Son personas que pueden ver el mundo de una manera diferente, lo perciben más rápido o más lento o con matices y si no encajamos con ellos, tendemos a calificarlos como poco inteligentes”. Frente a este panorama, asegura que estas situaciones impiden ver y reconocer “esos gritos de ayuda” de las personas que piensan que la vida no es para ellos, y esto no quiere decir que estén fracasados sino que se sienten frustrados por lo duro que se les juzga. Por otra parte, el doctor Paulo Daniel Acero, psicólogo y especialista en resolución de conflictos de la Universidad Javeriana, quien acompaña actualmente procesos de duelo a familias donde algún miembro ha tomado la decisión de suicidarse, apunta que estos casos se dan hasta en los hogares más felices, donde al interior de casa existen muy buenas relaciones entre sus miembros, sin embargo uno de ellos toma la determinación de quitarse la vida. Viene luego el duelo y el sufrimiento que se incrementa por el juzgar de quienes les rodean, siendo señalados y estigmatizados por una mirada exterior. Observa que ahora con esta crisis de la salud, los casos de suicidios se siguen incrementando en el mundo y no se detectan a tiempo porque la mayoría de las personas evitan hablar del tema en los diferentes escenarios, creyendo esto lejano y que nunca les va a pasar. “Ahora que estamos en tiempo de pandemia quiero dejar esta reflexión, solo llevamos 6 meses con el covid-19 y creo que conocemos cada vez más de ély hasta parece que ya hay una vacuna. Pero conocemos muy poco del suicidio que deja en el mundo ya más de 800 mil familias en luto cada año. Nos falta trabajar más en este tema, nos falta adiestrarnos más y ser más idóneos en el acompañamiento profesional y humano al sufrimiento de estas personas”. Advierte que se están cometiendo errores con los niños en la educación, porque se está formando en un sentido competitivo y no colaborativo, es decir, el niño o joven tiene que ser el mejor, dejando en él una carga, agrega además, que se le miente diciéndole que todo lo que se proponga lo puede lograr, siendo esto falso. “Hay que enseñar a los niños a perder desde la esperanza, el hecho de que perdamos no nos hace fracasados. Tenemos que brindar acogidas incondicionales a las personas que nos rodean, afirmándonos en el perdón y el trabajo con la culpa”. Así mismo sugiere que una herramienta clave para los niños es hablarles “bien de la espiritualidad, de que los seres humanos somos trascendentes” y sostiene “tenemos que enseñarles a nuestros niños y adolescentesa buscar ayudaa que cuando algo me desborda no es un signo de debilidad, sino de fortaleza reconocer que tengo que recurrir a otros y que está bien hacerlo”. Por su parte, el psicólogo Miguel De Zubiría, quien preside la Liga Colombiana contra el Suicidio, inició su intervención planteando el siguiente interrogante ¿Por qué se suicidan los suicidas? A lo que el mismo respondió que muchos de ellos lo han hecho porque tienen apatía, falta de metas, sueños o porque tiene pobre autovaloración, infelicidad personal o bien porque están solas. Sobre este último aspecto advierte que, según estudios, el mayor mal que está aquejando a la sociedad en este siglo XXI es a la soledad, por lo que observa que se acaba de crear un centro especializado para estudiar este tema a fondo y prestar la ayuda necesaria a quienes lo requieran. El doctor De Zubiría, hizo referencia a un trabajo de investigación realizado desde el Instituto que preside, y que llevo 15 años de trabajo con 500 jóvenes. A partir de unas preguntas o un test especializado se lograron descubrir aspectos para identificar y prevenir el suicidio. Fruto de ello compartió las cinco vacunas contra el suicidio. Son ellas: 1. Enseñarles a tener motivaciones, anhelos, deseos ilusiones y proyectos 2. Valorarse a sí mismos. 3. Tener buenos vínculos, interacciones, ser amables, sonreír, saber escuchar 4. Tener emociones positivas 5. Ser resiliente 6. Enseñarles el por qué vivir y la alegría de vivir Finalmente, frente a una pregunta que surgió de cómo desde la Iglesia hacer frente a este mal que sigue cobrando la vida de muchos jóvenes, la doctora Rodríguez, aporta que es importante pasar de una pastoral de masas a una pastoral personalizada. “Es urgente trabajar una pastoral donde interesa la persona y su singularidad.El reto está en poder descubrir en la singularidad del otro la acción de Dios. Ir más allá de esta estigmatización que la sociedad nos ha querido ir marcando con el hecho de decir que algunas personas son más valiosas que otras.Pasar de una pastoral de masas a una pastoral personalizada, pasar a una pastoral de escucha mutua (...) desde la evangelización se puede llegar a ser ese tutor de resiliencia para ayudar a que esa persona descubra en esa crisis, un motivo de crecimiento y transformación para su vida”.

Mié 12 Ago 2020

Diócesis de Montería pedirá por el fin de la pandemia

Este 15 de agosto, en la solemnidad de la Asunción de la Virgen María y bajo el lema 'Con María proclamamos el evangelio de la vida', la diócesis de Montería realizará una jornada de oración, que busca unidos suplicar a Dios por el fin de la pandemia. Según lo han dicho sus organizadores la jornada “pretende recordarle al hombre el llamado que ha recibido de Dios de experimentar la plenitud de vida, que va más allá de sus dimensiones de su existencia terrenal y resaltar a la Virgen María como evangelio de vida, al ser portadora del hijo de Dios y primera discípula”. La jornada iniciará desde las 7:00 de la mañana con el rezo de Laudes solemne por la vida, y le seguirán espacios de oración y actos marianos donde se rezará por los enfermos de covid-19, por las personas en situación de duelo, por el personal médico y se harán súplicas por el fin de la pandemia. Finalmente se concluirá con una eucaristía a las 12:30 del mediodía presidida por monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, obispo de la diócesis de Montería. Este momento de súplica y oración podrá ser seguido a través del canal de YouTube y Facebook Live de la Diócesis de Montería.

Mié 12 Ago 2020

“Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”

VIGÉSIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Agosto 16 de 2020 Primera lectura: Is 56,1.6-7 Salmo: 67(66),2-3.5.6+8 (R. cf. 4) Segunda lectura: Rm 11,13-15.29-32 Evangelio: Mt 15,21-28 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • Interioridad. Conciencia de la elección divina de Israel y su rebeldía. • Exterioridad. Esperanza ante las realidades nuevas, la reconstrucción y la salvación universal. • La actitud del Señor Jesús. Frente a los paganos manifiesta que su misión terrena se limita al pueblo judío, pero luego se abre a todos los que tengan fe. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La perspectiva del tercer libro del profeta Isaías invita a confiar en Dios y estar atentos de la salvación que llega y pide oración, justicia, humildad, tener fe y hacer el bien a todos, más allá de lo legal, lo moral y lo ritual; igual invita a tomar conciencia que la disminución de la fe llevó a buscar en las obras externas un medio para llenar la ausencia de interioridad. San Pablo, recuerda la elección divina y fortalece la esperanza del pueblo al reconocer que “Dios no ha reprobado a su pueblo” que ha caído. Su mundo religioso nacionalista, monopolizador y seguro, que lo llevó a la prepotencia y rebeldía, ahora se convierte “en salvación para los gentiles,” que, sin arrogancias ni encerramientos, aceptan al Salvador; y lo hace con la convicción que llegará el día del gran “misterio”, en el que “todo el pueblo de Israel será salvado.” El Evangelio de San Mateo relata el pasaje de una mujer no judía, de la tierra de los paganos, “cananea,” que suplica a Jesús ayuda para su hija, y Él, primero, es indiferente y luego le niega el pedido justificando su actitud, a tal punto que llega a la dura comparación de establecer la distinción entre los hijos y los perros, los judíos y los paganos, para explicar que su misión se limita a los judíos. Pero ante la actitud de fe firme de la mujer, viene inmediatamente la elocuente excepción: “por su gran fe.” La fe de la cananea es más viva y firme que la del pueblo elegido. Fe que se torna un principio general: la fe es la garantía, con tal que tengan fe, los no judíos tiene los mismos privilegios que los judíos creían tener exclusivamente. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? El eje de las lecturas es la universalidad de la salvación. Desde antiguo Dios eligió a Israel como su pueblo, mientras que su persona, su amor y sus bondades, son para toda la humanidad, sin exclusividad ni discriminaciones. Dios le responde a un pueblo infiel y sin romper su promesa, por su misericordia perdona la infidelidad de ese pueblo y salva a los extranjeros, que se le adhieren y hacen su voluntad; a la vez que, invita a los judíos a renovar la Alianza y a aceptar la salvación que ofrece en su Hijo Jesús. Esta invitación es para que nosotros hoy; en efecto, como creyentes estamos llamados a que nos examinemos delante de Dios y delante de nuestros hermanos, a que nos coloquemos ante el universalismo de la salvación en la persona del Señor Jesucristo, quien con su actitud dura ante la mujer cananea nos llama la atención para que reforcemos nuestro grado de fe y de fidelidad ante los demás. La presencia divino-humana de Jesús, es signo de interioridad, de fe y de unidad; y al aceptar y experimentar su presencia en nuestras vidas nos lleva a vivenciarlo como el Cristo total, de ahí que la Iglesia es llamada a ser firme en la fe y a prestar atención especial a los más necesitados, mansos y humildes. La palabra del profeta …los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración, se repite en el Señor Jesús: mi casa será llamada casa de oración, y esto nos motiva a dirigir la mirada hacia la actitud intercesora de los discípulos y de San Pablo a reconocer que, como Iglesia, tenemos la misión de interceder ante el Señor por los más necesitados y débiles y que, como discípulos suyos, tenemos también la misión de servirles en sus cuerpos, en sus mentes y en su espíritu. El Señor nos pide actuar consecuentemente, por eso no tolera posturas de falta de coherencia e interioridad o de refugio en el apego a lo religioso, propias del fariseísmo discriminador; esto lo que cuestiona duramente el Señor Jesús. Mientras que la universalidad de la salvación incluye y justifica a los que eran excluidos, los gentiles o paganos, los eunucos, los extranjeros, la tendencia humana es al egoísmo, la envidia y la discriminación. De ahí que el sentido de la misión de la Iglesia es a universalidad, por eso se llama católica. Igualmente, también, tiene el significado maternal, todos son hijos y hacen parte de ella. Todos, hombres y mujeres del mundo, sean del país o nacionalidad que sean, de la cultura o la etnia, clase social o grupo humano, todos están llamados a la salvación, la felicidad y la vida, y para lograrlo basta que tengan fe. Y esta fe llega y crece mediante el testimonio de vida y la predicación de la Palabra . El testimonio de los cristianos está llamado a ser de tal convicción y apertura que contagie la alegría de creer, primero, a todos los que estén cerca y, luego, a los que lleguen de lejos, para que animen a muchos otros que buscan la verdad y para que ayuden a quienes suplican a Dios la ayuda que necesitan, sin sentirse excluidos, sino esperanzados y confiados en su fe. En cuanto a la predicación, el Papa Francisco, en la exhortación sobre la Palabra, mediante la Carta apostólica Aperuit Illis, del 26 de enero de 2020, al instituir el Domingo de la Palabra de Dios, III Domingo del tiempo ordinario y Primer Domingo de la Palabra de Dios, nos dice: “cómo, dónde y a quién el Señor comenzó a predicar”. ¿Cómo predicar? Con una invitación, como el Señor Jesús: convertíos porque está cerca el Reino d ellos cielos”. Mt. 4,17. Mensaje que alegra, en boca del Maestro: “Dios vino a visitarnos en persona, haciéndose hombre... Dios está cerca, descendió a la tierra, se hizo hombre. Eliminó las barreras, canceló las distancias, para que vivamos con Dios y para Dios, con los demás y para los demás, con amor y por amor”. ¿Dónde Predicar? El Señor Jesús comenzó junto al lago de Galilea de los gentiles, desde un lugar fronterizo, desde una periferia. Dios viene a nuestras realidades complejas, a nuestras oscuridades. En las regiones que se consideraban “oscuras. Y ¿predicar quién? A todos en su cotidianidad y donde estén, dispuesto a escuchar y a creer en la Palabra y a aceptar al Señor Jesús, quien comenzó predicando a dos hermanos pescadores, les dijo: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”. Mt. 4,18-19 Los primeros destinatarios de la llamada fueron pescadores… personas comunes y corrientes que trabajaban. Dios llama donde están y como están, para involucrarlos en la misión, y ellos responden a esta llamada dejándolo todo inmediatamente para atenderlo, para escucharlo y para seguirlo. Por eso el pedido del Papa es que hagamos espacio a la Palabra de Dios, para que descubramos que Dios está cerca de nosotros, que ilumina nuestra oscuridad, que nos guía con amor a lo largo de nuestra vida. La Palabra nos convoca a abrir las puertas a la esperanza, a llamar a los amados de Dios a la vida, a persistir en la fe de todos los tiempos, ahora centrada en la persona del Señor Jesucristo, por lo que cada día debe ser nueva y magnífica, por ser don del Padre, para todos como hermanos para que contribuyamos con la historia de salvación. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor Jesús, misionero del Padre, nos has comunicado la Buena Noticia del acceso al Reino de Dios, mediante su persona y su palabra; nos llamas y nos haces ver cómo tu misión es universal, para que así nosotros como Iglesia, guiados por tu Espíritu Santo, llevemos a todos el mensaje del amor, de la misericordia, de la fe y la esperanza, que nos trae su salvación. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa El espíritu del Señor nos ha convocado a celebrar su presencia entre nosotros y, así mismo, aviva en nosotros el deseo de escucha de su Palabra que nos impulsa a abrir nuestra mente y nuestro corazón, a evitar exclusivismos y a que disfrutemos la alegría de la salvación, obrada en Jesucristo, para toda la humanidad y la creación. Monición a la Liturgia de la Palabra Las lecturas que vamos a escuchar nos llevan a ver cómo el plan divino de salvación tiene diversas etapas, gracias a la pedagogía divina y a la decisión irrevocable de Dios de elegir a su pueblo, de tratarlo con misericordia ante su rebeldía, de elegirnos a nosotros y abrazarnos con su fraterno amor, y de elegir a toda la humanidad para salvarla. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos y hermanas, presentemos a Dios Padre nuestras oraciones y digamos con fe y esperanza: R. Escúchanos Dios de amor 1. Por la santa Iglesia de Dios, para que, siendo fiel, sea también motivo de entusiasmo y alegría para cuantos buscan la Salvación. Oremos. 2. Por los gobernantes, empresarios y empleadores, para que sus actitudes sean de justicia, equidad, honestidad y de fidelidad ante Dios, y ante la persona humana. Oremos. 3. Por quienes han caído en los vicios, para que encuentren el sentido de la vida y el camino conviene para superar su mal. Oremos. 4. Por las familias que se encuentran en dificultades en sus hogares, en su trabajo, con enfermos o con carencias en su vida cotidiana, para que encuentren personas y medios que les sirvan de apoyo y sostenimiento. Oremos. 5. Por nosotros y por todos los cristianos, para que sepamos dar con firmeza testimonio de nuestra fe en el Señor Jesucristo, nuestro salvador. Oremos. Oración conclusiva Escucha y acoge, Padre misericordioso estas súplicas que te hemos presentado con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Mié 12 Ago 2020

"La dignidad humana como fundamento de toda la vida social": Papa Francisco

En la Audiencia General de este miércoles 12 de agosto, Papa Francisco afirmó que “el coronavirus no es la única enfermedad que hay que combatir, sino que la pandemia ha sacado a la luz patologías sociales más amplias”, como “la visión distorsionada de la persona, una mirada que ignora su dignidad y su carácter relacional”. “La pandemia ha puesto de relieve lo vulnerables e interconectados que estamos todos. Si no cuidamos el uno del otro, empezando por los últimos, por los que están más afectados, incluso de la creación, no podemos sanar el mundo”: aseguró el Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles 12 de agosto desde la Biblioteca del Palacio Apostólico. Después del receso del mes de julio, el pasado miércoles 5 de agosto retomó las catequesis semanales sobre algunas cuestiones apremiantes que la pandemia ha dejado en evidencia. Una visión distorsionada de la persona Al inicio, el Santo Padre reconoció el loable compromiso “de tantas personas que en estos meses están demostrando el amor humano y cristiano hacia el prójimo, dedicándose a los enfermos poniendo también en riesgo su propia salud: son héroes”. Sin embargo, afirmó el Pontífice, “el coronavirus no es la única enfermedad que hay que combatir, sino que la pandemia ha sacado a la luz patologías sociales más amplias”, como “la visión distorsionada de la persona, una mirada que ignora su dignidad y su carácter relacional.” Una mirada de los otros como objetos, pasa usar y descartar, que “fomenta una cultura del descarte individualista y agresiva, que transforma el ser humano en un bien de consumo”. Creados a imagen y semejanza de Dios Pero Dios, mira al hombre y a la mujer de otra manera, afirma Papa Francisco. “Él nos ha creado no como objetos, sino como personas amadas y capaces de amar, nos ha creado a su imagen y semejanza”, donando al hombre una dignidad única, invitándolo a vivir en comunión con Dios, en comunión con los hermanos y hermanas, en el respeto de la creación. La creación es una armonía a la cual estamos llamados a vivir: una armonía que es comunión. Dar la vida por los demás El Papa reconoce que en los Evangelios hay un ejemplo de esta mirada individualista: la petición que la madre de Santiago y Juan hace a Jesús para que sus hijos puedan sentarse a la derecha y a la izquierda del nuevo rey (Mt. 20, 20-28). Frente a esta petición, el Señor propone otro tipo de visión: “la del servicio y del dar la vida por los otros”. Esta búsqueda de ser superior, es un individualismo que destruye la armonía. "La armonia es otra cosa: es el servicio", subraya el Pontífice. Tomado de: Vatican News

Lun 10 Ago 2020

Obispos preocupados por incremento de violencia en varias regiones del país

El Administrador Apostólico de Popayán y los Obispos de Quibdó, Tumaco, Istmina - Tadó y Cúcuta, expresaron hoy su preocupación ante el incremento de la violencia en varias regiones del país. En entrevista para la W Radio, los prelados señalaron que, a pesar del confinamiento, el accionar de los grupos armados ilegales continúa exponiéndose así la vida de las comunidades. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Ingrese AQUÍ para escuchar la entrevista [/icon]

Lun 10 Ago 2020

Rogativa al Señor de Monserrate por fin de la pandemia

La arquidiócesis de Bogotá dispuso toda la logística para que el Señor Caído de Monserrate fuera descendido desde el santuario, ubicado en los cerros orientales, con el fin de realizar una rogativa por Colombia y el mundo entero, para la finalización de la pandemia por Covid-19. Su peregrinar inició este domingo 9 de agosto en la Catedral Primada, donde su arzobispo, Luis José Rueda Aparicio, en una eucaristía, ofreció delante del Señor de Monserrate la ciudad de Bogotá, Colombia entera y a la humanidad, para que cese tanto sufrimiento y llegue prontoel fin de la pandemia. "Animados por las palabras del salmista te decimos 'misericordia, Señor, misericordia, nuestra alma se refugia en ti', nos ponemos ante ti Señor de Monserrate a la sombra de tu cuerpo caído, mientras pasa la calamidad, te invocamos hijo de Dios a ti que haces tantopor nosotros, como peregrino y Señor de la historia". En una actitud de súplica, frente a la imagen, el prelado pidió ante el Altísimo la iluminación de los gobernantes, para que "depuestos de egoísmos e intereses personales busquen con sus decisiones el bien de todos, de esta ciudad y de la humanidad". Presentó al personal médico, para que, inspiradas sus mentes, sigan ofreciendo una digna atención a los enfermos y por último imploró por los científicos "dales sabiduría en la búsqueda de medios que garanticen la salud y el bien la humanidad". Imploró para que en la mente de cada ser humano crezca una actitud solidaria y permanente de apertura al cuidado y la protección de todos, especialmente de los más frágiles y vulnerables de la sociedad. "Señor de Monserrate recibe la oración y la súplica de tu pueblo, protégenos en este momento de calamidad, concede la salud a los enfermos, infunde en todos espíritu de sensatez y serenidad. Te lo pedimos unidos a nuestra madre la Santísima Virgen María, NuestraSeñora de Chiquinquirá, reina de Colombia, en medio de este dolor de la humanidad herida te buscamos con confianza y con fe". La imagen religiosa, icónica de la capital, estará peregrinando del 9 al 16 de agosto por las catedrales de las cinco jurisdicciones urbanas: Bogotá, Soacha, Fontibón, Engativá y Castrense de Colombia. Finalizará su recorrido el próximo domingo con una eucaristía a las 9:00 a.m. en la Catedral Primada, para regresar de nuevo al cerro de Monserrate. Monseñor Rueda Aparicio llamó la atención para que por ningún motivo salgan de los hogares hacia los sitios donde estará la imagen del Señor Caído, pues se mantendrá expuesto a puerta cerrada, más bien ha dicho “invitamos a seguir las ceremonias y actos litúrgicos dispuestos para esta ocasión, a través del canal católico Cristovisión o por redes sociales”. Descensos del Señor de Monserrate a la capital colombiana En 364 años de historia, esta es la sexta vez que bajan del cerro la imagen del Señor de Monserrate. La primera fue en el siglo XIX para implorar que se acabará una epidemia de viruela. La segunda fue en 1916, cuando la usaron para rogar por lluvia, ya que una sequía azotaba a la ciudad. La tercera ocasión fue el 10 de junio de 1952 para pedir por la paz del país. La cuarta fue el 21 de noviembre de 1998, también para pedir por el fin de la violencia en el país. La quinta peregrinación fue en la Semana Santa del 2009, cuando no fue posible que los feligreses subieran al Cerro por las condiciones del camino. La sexta en el 2014, se bajó para celebrar los 450 años de la arquidiócesis de Bogotá. En esta última ocasión se hace para pedir que cese la pandemia del coronavirus. La imagen, que pesa unos 150 kilos, está hecha de madera y metal fundido, es obra del escultor Pedro de Lugo y Albarracín, recordado por su dedicación a las imágenes de Cristo sufriente. Fecha y lugares del recorrido 9 de agosto: Catedral Primada de Colombia 10 – 11 de agosto: Diócesis de Soacha 12-13 de agosto: Diócesis de Fontibón 14 de agosto: Diócesis de Engativá 15 de agosto: Catedral Castrense 16 de agosto: Catedral primada de Colombia

Lun 10 Ago 2020

Pandemia y espiritualidad II

Por: Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo - ¿Han entendido ustedes todas estas cosas? (Mt 13, 51-52). Jesús el Señor, después de enseñar la realidad sobre el Reino de los cielos, a través de siete parábolas (Mt 3,1-50), les pregunta a sus discípulos y a todas aquellas personas que le escuchaban: ¿Han entendido ustedes todas estas cosas? A renglón seguido dice la Palabra que ellos respondieron: “Sí”. Jesús, entonces hace un elogio al respecto con las siguientes palabras: “Está bien: cuando un maestro ha sido instruido sobre el Reino de los Cielos, se parece a un padre de familia que siempre saca de sus armarios cosas nuevas y viejas” (Mt 13, 52). Dice San Agustín: “Todos poseemos una docta ignorancia”. Es decir, somos doctos en algunas ciencias e ignorantes en otras. En el lenguaje popular decimos: “Zapatero a tus zapatos”. En el castellano la palabra entender se define así: “Percibir y tener una idea clara de lo que se dice, se hace o sucede o descubrir el sentido profundo de algo”. Las tres potencias o facultades del ser humano son: Memoria, entendimiento y voluntad. Nos dice la Palabra que, a la pregunta de Jesús: ¿Han entendido ustedes todas estas cosas? Alguna parte del grupo que lo escuchaba, entre ellos algunos maestros de la ley dijeron: Sí. La misión del maestro, del buen maestro, del excelente pedagogo es precisamente, lograr que sus discípulos entiendan lo que él quiere transmitir, hacer que sus alumnos entiendan la importancia del asunto que se les quiere enseñar. ¿Han entendido ustedes todas estas cosas? Sí. Desde luego, que, en el aprendizaje, el cien por ciento no lo hace el maestro, también es sumamente importante la competencia del discípulo y sobre todo el interés por lo que se le quiere transmitir. Un alumno sin motivación, sin deseos y sin la necesidad de aprender, no asume el conocimiento, por más buen pedagogo que sea su maestro. Cuando el discípulo le responde a su maestro que sí entendió, el maestro, puede darse por bien servido. ¡Cómo es de agradable el encuentro de un maestro con su alumno agradecido y valorando lo que aprendió a través de él! Cuando se da ese complemento: enseñanza – aprendizaje, ambos: maestro y alumno, deben sentir una bella satisfacción. El maestro puede exclamar: “Somos simples servidores, hemos hecho lo que teníamos que hacer” (Cf Lc 17,10), y el alumno puede decir: Gracias buen maestro, gracias. Desde la espiritualidad cristiana mis queridos sacerdotes, religiosos (as), fieles laicos, padres de familia, hermanos todos, hombres y mujeres de buena voluntad…, nuestra gran tarea es entender la importancia del Reino de los cielos. Reino de justicia y paz, de amor y libertad, de unidad y fraternidad. Jesús nos dice en la Palabra: “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Renuncien a su mal camino y crean en la Buena Nueva” (Mc 1,15). El Reino de Dios está cerca. El Reino es Jesús, nuestro Señor, el Dios encarnado. El Reino es el hermano que está a mi lado y que es imagen y semejanza de Dios. El Reino de Dios está cerca, lo podemos tocar y sentir. El Reino de Dios está dentro de nosotros, renunciemos al mal camino de la indiferencia, del pecado, de la corrupción, de la injusticia y convirtámonos. Hermanos, en este tiempo de pandemia y siempre, por favor, que no se nos olvide, todos los días, hacer nuestro “examen de conciencia”. Este bonito ejercicio lo enseñó con vehemencia San Ignacio de Loyola y seguramente, la mayoría de nosotros, lo aprendimos de nuestras madres, quienes, a su vez, fueron nuestras primeras maestras. Aprovechemos este aprendizaje que hace parte de nuestra espiritualidad cristiana, para que no seamos indiferentes frente a la situación que estamos viviendo: Crisis mundial, nacional y regional por el COVID 19. Permítanme que juntos, a manera de examen de conciencia, nos posibilitemos algunas preguntas: Desde que comenzó la noticia del COVID 19: ¿Cómo ha sido mi actitud, mi respuesta, mi responsabilidad? ¿Qué pienso de este “instante vital” que estamos viviendo? ¿Entiendo lo que está pasando? ¿Me doy cuenta de las transformaciones mundiales que se están generando a partir de la crisis que estamos viviendo? ¿He entendido lo que está pasando? ¿Estoy aprendiendo algo nuevo? ¿Estoy dispuesto a sacar del armario de mi memoria y mi entendimiento cosas nuevas y antiguas? ¿Con toda la conciencia de mi entendimiento, estoy siendo responsable, es decir, cuido mi vida y la vida de mis hermanos? ¿Soy respetuoso de los protocolos necesarios para preservar mi salud y la salud de mis amigos, compañeros y familiares? En estos días le he escuchado decir a muchas personas: “Es el momento para amar la vida”. Toda crisis bien asumida, con fe y esperanza es beneficiosa, es pedagógica, es retadora, es desafiante. Toda crisis nos hace salir de nuestras comodidades nos hace comprender que la realidad del mundo es mucho más de lo que nos acostumbramos a vivir. Toda crisis nos hace entender que el ser humano no solo es carne, materialidad, el ser humano es también espíritu, fraternidad, solidaridad. El ser humano no es solamente sentidos externos, es también sentidos internos. Toda crisis pone de manifiesto nuestra fragilidad, pero, a su vez nos hace pensar con sentido de eternidad y trascendencia. Toda crisis nos pone de cara a un ser superior, de cara a Dios. Escuchemos la Palabra: “Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: ¡Animo, soy yo, no tengan miedo!” (Cf Mt 14,22-33). “Es el momento para amar la vida”. Es el momento para valorar la vida, es el momento para ver la vida incluso de cara a la enfermedad, el sufrimiento y la misma muerte. Nadie quiere sufrir, todos por intuición natural le huimos a la enfermedad, a la cruz y a la muerte. Pero todos como los discípulos de Jesús, estamos invitados a ir en la barca de la fe y la esperanza. Este es un tiempo oportuno para contemplar a Jesús, aunque en un principio, lo veamos como un fantasma. Es el momento también de la confianza y con Pedro decir: “Señor, si eres Tú, mándanos ir a Ti”. Estemos seguros de que el Señor nos acoge y nos dice: En este tiempo de incertidumbre, si tienen fe, serán capaces de caminar sobre mil peligros y no les pasará nada, porque yo los llevo en mis brazos. Frente a la crisis actual, no podemos ser indiferentes. ¿Hemos entendido esto? ¿Queridas familias han vuelto a entender la importancia y la grandeza de la familia? Démonos cuenta, cuando uno sufre sólo quedan dos alternativas: “Dios y familia”. Dice la Palabra: “A quién vamos a ir sólo tu tienes palabras de vida eterna”; y, ¿Con quién hemos contado, después de Dios, realmente en estos días de pandemia? Sin duda que con la familia. Esa familia, que por tantos medios sigue amenazada. Aprendamos al menos, que es tiempo de volver a valorar la familia, como célula fundamental de la sociedad. Queridos padres de familia, formen a sus hijos, no sólo para responder a las necesidades del mundo. No sólo necesitamos profesionales, necesitamos profesionales éticos y con grandes valores humanos y de fe, valores que se aprenden fundamentalmente en la familia. Estimadas familias, fórmense no sólo en valores humanos, sino también, en valores trascendentes y trascendentales, valores que los prepare para saber dar respuestas sabias a interrogantes con sentido de eternidad; para responder no sólo a interrogantes en tiempos de felicidad y placer, sino también, en tiempos de crisis. Queridos maestros, instituciones educativas, la misión de ustedes es formar “buenos cristianos y honestos ciudadanos” (San Juan Bosco). Educadores, junto con la familia, son ustedes la gran alternativa de cambio. Sin educación no hay futuro. Sin un camino certero, perdemos el sendero. “Quien no sabe para donde va, llega a cualquier lugar”. No se nos olvide que nuestra meta es el cielo. Nuestra patria es el cielo y allí vamos de la mano del gran Maestro de Nazareth. Confiemos en el poder de la gracia, es esta la que nos debe conducir y la que nos da los criterios de fe para juzgar con esperanza el momento presente. Queridos dirigentes…, apuéstenle – apostémosle – a educar para formar el entendimiento. Superemos ya el camino del sólo sentimiento, de las emociones y las pasiones. Recordemos lo que con frecuencia nos dice el Papa Francisco: “Todo está interconectado”, también nuestro ser. Somos una integridad, somos unidad. Recordemos que somos seres racionales; crezcamos en potenciar nuestro entendimiento. El entendimiento y/o la razón es la bella facultad que Dios nos ha dado para que fuéramos los “señores” del mundo. Es decir, para que administráramos el mundo para el bien y no para la destrucción. Entender, hermanos, entender. Entendamos que el momento que vivimos es desafiante y retador. A problemas humanos y éticos, no estemos esperando sólo soluciones técnicas. Ejemplo: frente al COVID, no bastan sólo los ventiladores (gracias a quienes han gestionado estos aparatos para el Caquetá). Pero ¡y qué sentido tienen muchos ventiladores, si no entendemos la necesidad de cuidarnos, para cuidar a nuestros hermanos! Bienvenida toda la ayuda científica y tecnológica. Gracias, muchas gracias, personal de la salud y administradores, gracias por buscar el bien común, gracias por cuidar la salud de sus semejantes. Pero por favor, hermanos, amemos la vida, cuidemos la vida, responsabilidad frente a la vida. Unidos y de la mano de Dios venceremos. ¡Adelante, paso de vencedores! Cuidemos nuestra salud, es un gran tesoro al que lamentablemente, por lo general, valoramos, sólo cuando la perdemos. Por favor, hermanos, no hagamos de este momento tan crucial de la historia algo intrascendente… De cara a la realidad que vivimos es tiempo para agradecer a Dios el don de la vida, para valorar la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte. Es tiempo para estar en familia y amar nuestra relación familiar. Es tiempo para manifestar nuestro afecto y cercanía con los amigos. Es tiempo para escuchar la voz de Dios que nos invita a la conversión. Hagamos de este momento histórico un acto salvífico, un pasar de Dios por nuestra historia, un momento oportuno para la fraternidad y la caridad. Así como se ha globalizado el virus, globalicemos también el Reino de los cielos. Entendamos que sólo en Jesús nuestro Señor encontraremos consuelo. Escuchemos siempre a Jesús el Señor que nos dice: ¡Animo, soy yo, no tengan miedo!”. Ánimo, yo voy con ustedes, no tengan miedo. ¡Qué la Virgen Santísima, nos acompañe durante este tiempo de pandemia embravecida que nos quiere destruir! + Omar de Jesús Mejía Giraldo Arzobispo de Florencia [icon class='fa fa-download fa-2x'] Lea pandemia y espiritualidad I[/icon]

Sáb 8 Ago 2020

Provincia de Tunja a propósito de tutela a la devoción de la Virgen de Chiquinquirá

A propósito del fallo del Tribunal Superior de Cali sobre una tutela que ordenó borrar un trino escrito por el Presidente de la República, doctor Iván Duque Márquez, relacionado con su devoción a la Virgen de Chiquinquirá, los obispos de la provincia eclesiástica de Tunja han emitido un mensaje. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ (A PROPÓSITO DE UNA TUTELA) Hace algunos días, el tribunal Superior de Cali admitió una tutela en contra del señor Presidente de la República, interpuesta por un abogado que consideró vulnerados sus derechos, argumentando que al invocar la protección de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el primer mandatario no solo estaría violando la libertad de cultos -garantizada por la Constitución política de Colombia- sino también atentando contra la separación entre la Iglesia y el Estado por ser funcionario público, pero todavía más, estaría favoreciendo un credo religioso específico sobre los demás. Lo más sorprendente del caso fue la celeridad con la que, dos de los tres magistrados fallaron la tutela, en un país en el que miles de procesos reposan por años sin ser atendidos, pero sobretodo, el sentido de la providencia: ordenar en un plazo perentorio de 48 horas para borrar el trino de su cuenta personal y en el futuro ¡abstenerse de hacer manifestación alguna de su devoción mariana! Al tenor del artículo 18 constitucional, “nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar en contra de su creencia”. Nadie. Significaría que en Colombia ni el presidente, los magistrados, gobernantes o alcaldes ¿no pueden ejercer sus propios derechos y libertades de conciencia y de cultos? ¿No es ésta una discriminación y exclusión de ciertas personas, sólo por razón de sus cargos, del ejercicio de sus derechos fundamentales? Lo que podría pasar como una anécdota más, en el pintoresco repertorio de acciones judiciales que de tarde en tarde, algún sediento de notoriedad y protagonismo propone a nuestro complejo sistema judicial, se ha convertido, sin embargo, en un asunto que como creyentes no podemos pasar de largo y prueba de ello, ha sido la reacción de miles de ciudadanos, especialmente católicos, que en su inmensa mayoría expresaron su indignación al pretender por una parte, coartar la libertad de expresión del primer ciudadano de la nación y por la otra, desconocer el sentimiento religioso de la inmensa mayoría del pueblo colombiano, por lo menos un 70% que se declara cristiano católico. ¿De dónde entonces, surge esta iniciativa tan inusual como inoportuna, por la grave crisis que estamos atravesando, producida por la Covid-19, que exige precisamente la unidad de todos para luchar contra sus efectos destructivos y no solo para la salud, sino también para el mismo tejido social, para la economía y para el empleo y que va a requerir el esfuerzo de todas las gentes de bien? Como pastores de esta Provincia Eclesiástica, presente en Boyacá y Casanare, por la misión que tenemos de cuidar el rebaño que nos ha sido encomendado y ante el clamor de muchos fieles, nos sentimos movidos a compartir con ustedes algunas reflexiones y de proponer algunas respuestas. Históricamente, el lienzo precioso de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, renovado prodigiosamente en diciembre de 1586, ha representado para el pueblo colombiano, un referente de primer orden en la construcción de identidad cultural y de consolidación de la fe cristiana, ya desde los albores de la evangelización. No en balde ha sido lugar de romería por más de cuatro siglos, la imagen ha sido reproducida infinidad de veces desde Guatemala hasta el Perú, jugó un papel protagónico durante la independencia, al punto de que el Libertador la visitó tres veces y en 1919, en el primer centenario de la Independencia, fue coronada como Reina y Patrona de Colombia. En nuestros días, el Papa san Juan Pablo II vino al país para celebrar los 400 años de su renovación milagrosa y bajo el lema, Con la paz de Cristo por los caminos de Colombia, recorrió el país trayendo un mensaje de paz y de reconciliación que todavía resuena y que el actual pontífice, Francisco, recogió en su periplo de hace tres años cuando se encontró con la Reina y Patrona en la catedral primada de Bogotá y puso bajo su protección y amparo la invitación a dar el primer paso en la consolidación de la paz, la justicia, la atención a los pobres y el cuidado del medio ambiente. Es cierto que la Constitución de 1991 habla de un Estado laico, pero eso no quiere decir que sea un Estado indiferente y mucho menos ateo. Más aún, en el preámbulo se invoca la protección de Dios y más adelante se garantiza -entre los derechos fundamentales- la libertad de conciencia y el derecho a no ser molestado por razón de sus convicciones o creencias, ni obligado a actuar en contra de su conciencia (numeral 18). Lo que deja ver que en Colombia todos podemos profesar libremente nuestra fe y que el Estado, lejos de ser hostil o contrario a la misma, está obligado a proteger su libre ejercicio. El número siguiente de nuestra Carta Magna (art. 19) dice así: “Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley. Y en el Artículo 20: Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones… de modo pues que en nuestro territorio no existe el delito de opinión y que todos, incluido el Presidente de la República, somos libres de expresar nuestras convicciones religiosas, sin temor a ser sancionados. Nos preocupa, sin embargo, una tendencia que viene de dos siglos atrás, que se ha venido acentuando en nuestra cultura Occidental y es la pretensión de relegar el sentimiento religioso al ámbito de lo privado, de las convicciones íntimas y a considerar cualquier expresión de fe como algo incorrecto y molesto para los que no son creyentes. Antes se manifestaba en una feroz oposición a la Iglesia Católica y a la predicación del Evangelio, hoy de manera más sutil, como un ambiente de relativismo moral y de libre pensamiento, en el que desaparecen las fronteras entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira. Y si a esto añadimos el clima de polarización y antagonismo político que sigue afectando al país, atizado por viejos odios sectarios que se oponen a la búsqueda de la paz y de la reconciliación, pues cualquier gesto del gobernante de turno, va a ser motivo para que el dedo acusador de sus contradictores se levante de modo implacable, endilgándole conductas censurables, así sea la expresión espontánea y sincera de su devoción de siempre a la Madre de Dios, que entre otras cosas, no le hace mal a nadie y sí inspira nobles y elevados ideales y acciones. Consideramos que este hecho, siembra un pésimo precedente y corrobora la descomposición que se respira en muchos círculos del poder, pero sobre todo, debe invitarnos a nosotros, creyentes comprometidos, a vivir con mayor convicción nuestra fe, a expresarla con plena libertad y a seguir trabajando por una Colombia en la que impere la justicia y se consolide la paz. Que la Bienaventurada Virgen Madre de Dios y Madre nuestra, asociada como ninguna otra criatura a la obra de la redención y presente desde el primer momento en el anuncio de la Buena Noticia en nuestros pueblos, como lo manifiesta el rostro mestizo de la imagen de Chiquinquirá, continúe acompañando nuestro caminar hacia la casa de Dios Padre misericordioso y nos consuele en este tiempo de tribulación y de incertidumbre. Original firmado + Luis Felipe Sánchez Aponte + Misael Vacca Ramírez Obispo de Chiquinquirá Obispo de Duitama Sogamoso + Julio Hernando García Peláez + Edgar Aristizábal Quintero Obispo de Garagoa Obispo de Yopal + Héctor Javier Pizarro Acevedo + Gabriel Ángel Villa Vahos Vicario Apostólico de Trinidad Arzobispo de Tunja