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Libertad religiosa en Colombia: entre los avances legales y los desafíos en la práctica
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Por Pbro. Carlos Guillermo Arias - La existencia de diversas religiones, que se hacen presentes en una sociedad, pretendiendo no perder la identidad propia de cada una, y exigiendo el derecho de poder manifestar sus propias prácticas, da paso al concepto y al derecho de libertad religiosa. La Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en París, el 10 de diciembre de 1948, en su promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, establecía en el artículo 18: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Este artículo 18 establece tres libertades, la de pensamiento, libertad de cada persona para formar sus propias ideas y opiniones sobre la realidad y la vida, la de conciencia, libertad para a actuar o no actuar de acuerdo con los propios principios morales, sin ser forzado por otros y la de religión, que podríamos llamar también de creencia, es la libertad de profesar una religión, que a su vez, el articulo la extiende bien sea a cambiar de religión, o de expresarla de manera individual o colectiva, y en público o privado, pero también aparece los elementos de la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
En el posterior desarrollo del derecho de libertad religiosa es importante el aporte de la Iglesia Católica Romana, el cual ayudara a la aplicación del mimo en el ordenamiento jurídico de muchos países.
En la Declaración DIGNITATIS HUMANAE, del Concilio Vaticano II, sobre la libertad religiosa, que fue aprobado el 7 de diciembre del año 1965 (pronto cumplirá 60 años), se dice que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos.
Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural. Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil. Estas palabras del Concilio son un fundamento claro, para que muchos países en su legislación incluyeran el derecho a la libertad religiosa.
Un punto que me parece muy importante en esta declaración es el de la promoción de la libertad religiosa. La protección del derecho a la libertad religiosa concierne a los ciudadanos, a las autoridades civiles, a la Iglesia y demás comunidades religiosas, según la índole peculiar de cada una de ellas, teniendo en cuenta su respectiva obligación para con el bien común.
Por eso es obligación de la autoridad civil:
• Tomar eficazmente a su cargo la tutela de la libertad religiosa de todos los ciudadanos con leyes justas y otros medios aptos.
• Facilitar las condiciones propicias que favorezcan la vida religiosa, para que los ciudadanos puedan ejercer efectivamente los derechos de la religión y cumplir sus deberes,
• Proveer a que la igualdad jurídica de los ciudadanos, que pertenece también al bien común de la sociedad, jamás, ni abierta ni ocultamente, sea lesionada por motivos religiosos, y a que no se haga discriminación entre ellos.
• No imponer a los ciudadanos, por la fuerza, o por miedo, o por otros recursos, la profesión o el abandono de cualquier religión, ni impedir que alguien ingrese en una comunidad religiosa o la abandone.
Así mismo es importante tener en cuenta, que el derecho a la libertad religiosa, como los demás derechos, no es absoluto y por eso tiene sus límites y debe ser regulado, y esa es una de las obligaciones de la autoridad civil. El derecho a la libertad religiosa se ejerce en la sociedad humana y, por ello, su uso está sujeto a normas que lo regulan.
Se debe observar el principio moral de la responsabilidad personal y social: en el ejercicio de sus derechos, cada uno de los hombres y grupos sociales están obligados por la ley moral a tener en cuenta los derechos de los otros, los propios deberes para con los demás y el bien común de todos. Con todos hay que obrar según justicia y humanidad.
En la legislación colombiana, el termino de libertad religiosa será introducido por la Constitución Política de Colombia, que en su Título II, Capítulo 1, enumerando los derechos fundamentales, dice en su artículo 19: Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. La redacción de este articulo habla de libertad de cultos. El culto se entiende como manifestación externa a la divinidad, sin embargo, la constitución comprende dentro de esta libertad, el derecho de toda persona a profesar libremente su religión y a difundirla de manera individual o colectiva. A mi parecer, cuando se redactó este artículo, la asamblea constituyente estaba recordando lo que ya la Asamblea General de las Naciones Unidas, había dicho en su promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Si nos fijamos en ambas redacciones, encontramos elementos comunes, pero como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es anterior a la Constitución Política de Colombia, por eso reafirmo, que, a mi manera de ver, el articulo 18 fue un elemento inspirador para la redacción del artículo 19 de nuestra Constitución.
Me llama la atención un detalle, aunque la Constitución del 91 establece la libertad de cultos, ya el 12 de julio de 1973, cuando se firmó el Concordato entre Colombia y la Santa Sede, y que luego el 18 de diciembre de 1974 fue aprobado por el Congreso de la Republica como Ley, se hablaba ya de una libertad religiosa, el texto dice: El Estado garantiza a la Iglesia Católica y a quienes a ella pertenecen el pleno goce de sus derechos religiosos, sin perjuicio de justa libertad religiosa de las demás confesiones y de sus miembros lo mismo que de todo ciudadano. De alguna manera este texto nos deja entrever que el termino de libertad religiosa no es una novedad cuando aparece en la Constitución, aunque si debemos tener claro el hecho de que sea reconocido oficialmente como un derecho fundamental.
Posterior a la Constitución del 91 y como una forma de garantizar el derecho fundamental a la libertad religiosa y de cultos, se crea la ley 133 de 1994 que se conoce como Ley Marco de Libertad Religiosa y de Cultos. Esta ley busca garantizar el ejercicio de este derecho de forma igualitaria para todas las religiones y confesiones, así como establecer las bases para su reconocimiento y protección por parte del Estado.
Resalto en esta ley el artículo 2 que dice: Ninguna Iglesia o Confesión religiosa es ni será oficial o estatal. Sin embargo, el Estado no es ateo, agnóstico, o indiferente ante los sentimientos religiosos de los colombianos. El Poder Público protegerá a las personas en sus creencias, así como a las Iglesias y confesiones religiosas y facilitará la participación de éstas y aquellas en la consecución del bien común. De igual manera, mantendrá relaciones armónicas y de común entendimiento con las Iglesias y confesiones religiosas existentes en la sociedad colombiana.
Otro punto de especial relevancia en esta ley es el encargo que se le hace al Ministerio de Gobierno, hoy Ministerio de Interior, de reconocer personería jurídica a las Iglesias, confesiones y denominaciones religiosas, sus federaciones, y, confederaciones y asociaciones de ministros, que lo soliciten. De igual manera, en dicho Ministerio funcionará el Registro Público de entidades religiosas. Esta ley es un gran avance en el establecimiento, de manera práctica, del derecho de libertad religiosa y de cultos.
En este orden de ideas, llegamos al Decreto 437 de 2018, que conocemos como la Política Pública Integral de Libertad Religiosa y de Cultos. Esta es una estrategia del gobierno para garantizar el derecho a la libertad de religión y de culto en Colombia, promoviendo el respeto a la diversidad religiosa y la participación de las comunidades religiosas en la sociedad.
El objetivo de la política es brindar garantías para el ejercicio del derecho de libertad religiosa y de cultos en Colombia. Con esta política pública se busca asegurar que todas las personas puedan profesar libremente su religión o creencia, o no profesar ninguna, y difundirla individual o colectivamente, sin discriminación. Se reconoce y valora la pluralidad de creencias religiosas presentes en el territorio, promoviendo la convivencia y el diálogo entre diferentes confesiones.
En la aplicación del Decreto sobre PPILRC, desde 2018 hasta hoy, se ha hecho evidente en la creación de algunos entes, mecanismos y procesos como:
• La Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior
• El registro publico de entidades religiosas, en la cual, ya se han entregado alrededor de 11.000 personerías jurídicas a entidades religiosas.
• Mesa Nacional del Sector Religioso
• Comités (o Mesas) del Sector Religioso a nivel nacional, departamental, distrital y municipal
• Comité Nacional (y subcomités) de participación y diálogo social e intersectorial de Libertad Religiosa
• Mapeo y caracterización del sector religioso
• Banco de iniciativas interreligiosas
• Observatorio contra la discriminación y estigmatización por motivos religiosos
• Celebración de convenios de derecho público interno con entidades religiosas
• Mesa Interinstitucional para el análisis de la conexidad entre el derecho a la educación y la libertad religiosa y de cultos
• Mesa para el reconocimiento y fortalecimiento del aporte a la paz, el perdón y la reconciliación, de las entidades religiosas y sus organizaciones
• Mesa de Diálogo entre la Iglesia Católica y el Ministerio del Interior, reconociendo el status de la Iglesia por la existencia del Concordato.
La situación actual
Cuando observamos lo que han sido los avances en el tema de libertad religiosa en la legislación colombiana, a diferencia de muchos otros países, podemos decir que en Colombia existen las garantías necesarias para la expresión religiosa, tanto a nivel individual como colectivo y tanto en público como en privado.
Pero, no podemos desconocer que la realidad de la libertad religiosa en Colombia, como también en la vivencia de las demás libertadas, hay hechos que, de alguna manera afectan, no tanto la libre expresión de esta realidad, como sí la vida misma de sus ministros o de sus adeptos o fieles en concreto.
Me refiero a que no es desconocido que, la grave situación de violencia y de inseguridad que vivimos en el país y que, por supuesto como personas nos toca a todos, afecta también a las distintas entidades religiosas. Hemos conocido en este sentido las agresiones o inclusive muerte de lideres religiosos, que no obedecen necesariamente a persecución religiosa, sino a motivos conexos con la inseguridad y la violencia, como una muerte por un intento de robo, o por extorsión o por denuncia de delitos, incluso por motivos meramente personales. Si bien es cierto que es posible que en los detalles del caso haya sido por su liderazgo religioso no es una percusión como tal a la denominación o a la entidad religiosa. Pero también es cierto que han existido hechos relacionados tal vez con la intolerancia, como fue el caso el año pasado de la destrucción de imágenes religiosas en el nordeste y el bajo cauca antioqueño, o también las quejas que se conocen por diferencias e intolerancias entre las mismas entidades religiosas por la utilización de apelativos o términos que pueden sonar como discriminatorios, como cura falso o iglesia falsa, etc…
Todos estos fenómenos se dan en una realidad compleja, en la que a veces los intereses personales, pero también el corazón del nombre que se deja permear por la ilegalidad y hasta la deshonestidad, se imponen sobre los intereses colectivos, inclusive dentro de las mismas entidades religiosas, haciendo que problemas particulares se generalicen, promoviendo la intolerancia y la violencia que termina afectando la misma libertad religiosa.
Pbro. Carlos Guillermo Arias Jiménez
Director del Departamento de Promoción de la Unidad y el Diálogo
Conferencia Episcopal de Colombia
La Esperanza en Jesucristo no defrauda
Lun 9 Mar 2026
La Iglesia hace política
Mar 3 Mar 2026
Jue 22 Ene 2026
IV Aniversario Episcopal
Por P. José Antonio Díaz Hernández - Un día como hoy, hace cuatro años, estábamos acogiendo al pastor que el Espíritu Santo había desposado con esta pequeña porción del Pueblo de Dios: Monseñor José Mario Bacci Trespalacios. Podemos decir que era su particular historia de salvación, que a partir de ahora se escribiría en esta Iglesia Particular de Santa Marta.Durante este tiempo, nos hemos sentido acompañados con su presencia de padre y pastor, contagiados por la ilusión evangelizadora que desprende, que sabemos, no le viene de otra fuente, sino del mismo Cristo. Con inmensa alegría, en este día 25 de enero, todos los sacerdotes de su querida diócesis de Santa Marta queremos felicitarle, al tiempo que agradecemos a Nuestro Señor Jesucristo, Buen Pastor, el don de su persona y ministerio.Quisiera nuevamente recordar aquella conocida frase del Sermón 340,1 de San Agustín, quien dijo: «Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano». Querido Monseñor José Mario, usted ha encarnado de manera muy particular esta exigencia de ser ejemplo de obispo y pastor que se entrega en el ejercicio del ministerio con mucho amor, sin olvidar nunca la caridad pastoral de Cristo, que se hace servidor de muchos, compañía cercana, y camino para sus sacerdotes.Pero además, su aniversario episcopal se celebra providencialmente unido a la festividad de la conversión del Apóstol de los Gentiles, San Pablo. El Apóstol realizó, en efecto, de manera extraordinaria aquella identificación con Jesucristo (cf. Gal 2,19-20) que hizo posible en su caso lograr el verdadero objetivo de la caridad pastoral, señalado por Juan Pablo II: participar de la caridad pastoral de Jesucristo (Exhortación apostólica postsinodal Pastores Dabo Vobis, de Juan Pablo II, n. 23). Toda la vida del Apóstol, desde que fue alcanzado por Cristo hasta el final, se configuró con quien lo llamaba a una tarea de evangelización, vivida desde el amor, dedicada al servicio en la entrega de su propia vida. El apóstol Pablo es sin duda un ejemplo para la vivencia del ministerio episcopal por su dedicación incansable al Evangelio. Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor y a su Iglesia.Que la mirada tierna y compasiva de Nuestra Madre la Virgen María, le siga inspirando en la ardua tarea de pastorear a las personas que le han encomendado. Sienta el aprecio y el cariño del Pueblo de Dios, por medio de sus presbíteros, religiosos, religiosas y laicos, así como de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que de verdad, le quieren.P. José Antonio Díaz HernándezSacerdote de la Diócesis de Santa Marta
Mar 13 Ene 2026
Del Humanismo a la Inteligencia Artificial: desafíos educativos en tiempos de León XIV
Por Fray Jorge Ferdinando Rodriguez Ruiz, O.P - El año escolar que inicia en el 2026 nos encuentra recién salidos del Jubileo de la Esperanza, aspecto que nos proyecta diversos elementos para continuar desarrollando, especialmente en las comunidades educativas. A su vez, nos regocijamos con un reciente texto educativo del Papa León, denominado “diseñar nuevos mapas de esperanza”, cuyo título resulta provocador, al proponernos tres grandes categorías que evocan los grandes proyectos históricos de la humanidad: el diseño, los mapas y lo nuevo (descubrimientos). Es una invitación a ser “cartógrafos”, que son “aquellas personas que trazan cartas geográficas, es decir, dibujan o crean mapas, ya sea como una habilidad o una ciencia relacionada con la cartografía. Esto implica el arte y la ciencia de representar gráficamente la tierra (o sus entidades), investigando, estudiando y preparando mapas y datos espaciales para diversos fines (RAE, 2025).En ese contexto el Pontífice nos propone una brújula educativa de gran valor, señalando que desde sus orígenes el Evangelio ha generado “constelaciones educativas”: experiencias humildes y fuertes a la vez, capaces de leer los tiempos, de custodiar la unidad entre la fe y la razón, entre el pensamiento y la vida, entre el conocimiento y la justicia. Por lo tanto han sido, en la tormenta, un ancla de salvación; y en la bonanza, una vela desplegada. Un faro en la noche para guiar la navegación (León XIV, 2025)Esta carta retoma el 60.º aniversario de la declaración Gravissimum educationis (Concilio Vaticano II) y nos alerta contra toda reducción utilitarista de la educación, recordando que el estudiante “no es un perfil de competencias… sino un rostro, una historia, una vocación”. Para el contexto colombiano (diverso, resiliente y cargado de retos sociales) este llamado implica reorientar los proyectos pedagógicos hacia la dignidad de cada estudiante, el aprendizaje de virtudes y la formación de ciudadanos capaces de servir, dialogar y construir paz, remitiéndonos a la bella metáfora de los artesanos… pacientes, cuidadosos, dedicados y colaborativos.En tal perspectiva y como preámbulo al inicio del año escolar, deseo resaltar cinco elementos que nos pueden servir de “inspiración” para comprender esta bella pero comprometedora tarea de la educación.1. Comprender que tenemos una rica y larga tradición educativa que permanece muy viva.La educación cristiana es una obra coral: nadie educa solo. La comunidad educativa es un “nosotros” en el que todos convergen para generar vida. Este “nosotros” impide que el agua se estanque en el pantano del “siempre se ha hecho así” y la obliga a fluir, a nutrir, a regar. Educar es un acto de esperanza y una pasión que se renueva porque manifiesta la promesa que vemos en el futuro de la humanidad. La verdad se busca en comunidad. (León XIV, 2025). En tal perspectiva, la propuesta es favorecer lo comunitario de nuestros proyectos educativos, especialmente entre maestros, entre estudiantes y entre maestros y estudiantes.2. La permanente centralidad de la persona.La educación no es solo una transmisión de contenidos, sino un aprendizaje de “virtudes”. Por lo tanto, se procura formar ciudadanos capaces de servir y creyentes capaces de dar testimonio, hombres y mujeres más libres, que ya no están solos. En tal perspectiva, la educación católica se convierte en levadura en la comunidad humana: genera reciprocidad, supera los reduccionismos y abre a la responsabilidad social. La tarea de las personas en educación es atreverse con un humanismo integral que habite las preguntas de nuestro tiempo sin perder la fuente, responder a los cuestionamientos de las personas del hoy inspirados en las fuentes de nuestra tradición.3. Una constelación educativa en el horizonte de una gran red de personas que tienen un horizonte común.La figura de la “constelación” nos vislumbra el mundo educativo católico como una red viva y plural. En tal sentido cada “estrella” tiene su propio brillo, pero todas juntas trazan una ruta. Donde en el pasado hubo rivalidad, hoy pedimos a las instituciones que converjan: la unidad es nuestra fuerza más profética. El futuro nos obliga a aprender a colaborar más, a crecer juntos. Para Colombia se trata de instituciones escolares que de manera solidaria trabajan juntas: campo-ciudad; centro-marginalidad; biligües-no-bilingües; acreditadas-no- acreditadas, entre otras.4. Navegando por los “nuevos espacios” de la sociedad.El contexto de las “inteligencias artificiales” nos renuevan en el principio educativo de que las tecnologías deben servir a la personas, no sustituirlas; deben enriquecer el proceso de aprendizaje, no empobrecer las relaciones y las comunidades. Para habitar estos espacios se necesita creatividad pastoral: reforzar la formación de los docentes también en el ámbito digital; valorar las didácticas activas; promover el aprendizaje-servicio y la ciudadanía responsable; evitar todas las expresiones de las “tecnofobias”. La inteligencia artificial y los entornos digitales deben orientarse a la protección de la dignidad, la justicia y el trabajo; deben regirse por criterios de ética pública y participación; deben ir acompañados de una reflexión teológica y filosófica eclesial madura. En tal sentido podemos agrupar estos elementos en lo que el Pontífice denomina “una diaconía de la cultura y para las culturas”.5. Imaginando nuevos mapas de esperanza.A las comunidades educativas se les proponen tres prioridades para este 2026. La primera, referida a la vida interior: los jóvenes piden profundidad y espacios de discernimiento. La segunda, se refiere a lo digital humano: formar en el uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que el algoritmo y armonizando las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica. La tercera se refiere a la paz desarmada y desarmante: educar en lenguajes no violentos, en la reconciliación, en puentes y no en muros (León XIV, 2025)Para finalizar, el año escolar del 2026 nos desafía, especialmente en los aprendizajes, intentando ser servidores del mundo educativo, coreógrafos de la esperanza, investigadores incansables de la sabiduría, artífices creíbles de las expresiones de belleza. Entonces nuestra constelación no solo brillará, sino que orientará: hacia la verdad que libera (Jn 8, 32), hacia la fraternidad que consolida la justicia (Mt 23, 8), hacia la esperanza que no defrauda (Rm 5, 5). ¿Podremos los miembros de las comunidades educativas construir una paz desarmada y desarmante al interior de nuestras comunidades educativas?Referencias.Papa León XIV (2025, 27 de octubre). Diseñar nuevos mapas de esperanza (Carta apostólica). Librería Editrice Vaticana.Papa León XIV (2025, 18 de diciembre). Mensaje del Santo Padre León XIV para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante” (Mensaje).Papa León XIV (2025, 01 de septiembre de 2025) X Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación. (Mensaje)Papa León XIV (2025, 23 de noviembre) In unitate fidei en el 1700 aniversario del Concilio de Nicea (Carta apostólica)Concilio Vaticano II. (1965, 28 de octubre). Gravissimum educationis: Declaración sobre la educación cristiana (Declaración).Fray Jorge Ferdinando Rodriguez Ruiz, O.P
Lun 15 Dic 2025
Adviento: María, La Virgen de la Espera
Por P. José Antonio Díaz Hernández - Continuamos en el tiempo de Adviento, un momento de gracia para revivir la esperanza que ha de permanecer en el corazón de cada uno de nosotros. En este tiempo necesitamos mirar a personas que vivieron de manera extraordinaria determinados aspectos de la vida cristiana, para fijarnos en ellos y poder imitarlos. Ellos son verdaderos y auténticos modelos de fe.Nuestra Madre María, es modelo de fe. En el Documento Conclusivo de Aparecida, en el apartado titulado: María, discípula y misionera (DA 266-272), se contempla el papel de la Virgen en la historia de la salvación, presentando de manera preeminente su misión como discípula. La madre de Jesús aparece como la primera creyente que escucha y acoge aquello que esperaba con tanta fe. Por esta razón, María es modelo perfecto de alguien que quiere vivir este tiempo de Adviento, de la espera del Salvador en toda su plenitud, y en quien hemos de fijar nuestros ojos y nuestro corazón para descubrir cómo hemos de vivirlo nosotros. Podemos decir, que el adviento es un tiempo para redescubrir la Centralidad de Cristo, y en este aspecto fundamental, María nos ayuda con su ejemplo.El papa Pablo VI, en la Exhortación Apostólica Marialis Cultus, lo expresa con toda autoridad en los numerales 3-4: “Los fieles que viven con la Liturgia el espíritu del Adviento, al considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo, se sentirán animados a tomarla como modelo y a prepararse, ‹‹vigilantes en la oración y jubilosos en la alabanza›› (Praefatio de Adventu, II), para salir al encuentro del Salvador que viene”.La Anunciación, en el Evangelio de San Lucas, dice el papa Benedicto XVI, es un acontecimiento “humilde, oculto, nadie lo vio, nadie lo conoció, salvo María, pero al mismo tiempo decisivo para la historia de la humanidad” (cf. Benedicto XVI, María Estrella de la Esperanza, 2014, pp. 13ss). Se trata del “SÍ” de María.El mismo papa Benedicto XVI, en su libro La infancia de Jesús, explica esta respuesta generosa de María, al citar una homilía de Adviento de Bernardo de Claraval. Después de la caída de nuestros primeros padres, todos quedamos sometidos bajo el dominio de la muerte. Sin embargo, Dios busca una nueva entrada en el mundo. Llama a la puerta de María. Con esto, se quiere indicar que Dios necesita la libertad humana, puesto que no puede redimir al hombre, creado libre, sin un “SÍ” libre de su voluntad. Por eso, la respuesta de María es esperada con expectación por el cielo y la tierra. Bernardo muestra como el “hágase en mí según tu Palabra” es el momento de la obediencia libre, humilde y magnánima a la vez, en la que se toma la decisión más alta de la libertad humana. Como podemos ver, María se convierte en madre por su “SÍ” generoso. A este respecto, también los Padres de la Iglesia han dicho lo mismo cuando afirman que “María habría concebido por el oído”, esto es, mediante su escucha. Por su obediencia libre la Palabra ha penetrado su vida, y ella se ha hecho fecunda (Cf. Ratzinger, La infancia de Jesús, pp. 42-43).Esta es la razón fundamental por la que María es modelo de este tiempo de Adviento. Por eso, la liturgia recupera plenamente este sentido con una serie de elementos marianos, que podemos sintetizar de la siguiente manera:1.Desde que iniciamos el tiempo de Adviento hemos visto elementos que recuerdan la espera y la acogida del misterio de Cristo por parte de la Virgen de Nazaret.2.Acabamos de celebrar la solemnidad de la Inmaculada Concepción como «preparación radical a la venida del Salvador y feliz principio de la Iglesia sin mancha ni arruga (Marialis Cultus 3). También, el 12 de diciembre celebramos la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Este día recuerda las apariciones de la Virgen a San Juan Diego, un acontecimiento que marcó la historia espiritual y cultural de México y el continente americano, y que dio un impulso decisivo a la evangelización.3.Los días que se acercan, del 17 a 24 de diciembre, el protagonismo litúrgico de la Virgen es muy característico en las lecturas bíblicas; en el II prefacio de Adviento que recuerda la espera de la Madre; en el IV prefacio de Adviento que habla de María, nueva Eva; en algunas oraciones, como la del día 20 de diciembre que nos trae un antiguo texto de Rótulo de Ravena o en la oración sobre las ofrendas del IV domingo que es una epíclesis significativa que une el misterio eucarístico con el misterio de Navidad en un paralelismo entre María y la Iglesia en la obra del único Espíritu.Vivamos este tiempo de espera y esperanza como ella lo vivió.Desde Santa Marta, me permito desearles con antelación una Feliz Navidad a todas las familias de Colombia.P. José Antonio Díaz HernándezSacerdote Diócesis de Santa Marta
Jue 20 Nov 2025
Adviento: El Dios que llega para sanar la Casa Común
Por Fray Jorge Ferdinando Rodriguez Ruiz - “El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en tierras de sombras una luz les ha brillado” Isaías 9, 1.Tenemos la posibilidad de asombrarnos como personas de fe ante la llegada del Adviento, razón por la cual la iglesia nos invita para afinar el oído del corazón, de tal manera que podamos escuchar los pasos del Señor que viene. Como enseñaba el papa Francisco, la espera cristiana no es pasiva ni indiferente, sino un “despertar interior que nos disponga a cuidar la fragilidad de la vida y del mundo” (Francisco, 2015). En tal sentido para Colombia, lugar bendecido por selvas, páramos, ríos y comunidades tanto urbanas como rurales, el Adviento nos urge a discernir los signos de esperanza que brotan aún en medio de la violencia contra la creación y contra los más pobres.Al adentrarnos en el sagrado tiempo de Adviento, la Iglesia nos invita a redescubrir la hondura espiritual de la espera, esa espera activa que configura la identidad del pueblo que aguarda la venida del Señor. Como fraile dominico experimento desde la tradición de la Orden de Predicadores, la vigilancia contemplativa como elemento inseparable de la responsabilidad ética, pues “contemplar y dar a los demás lo contemplado” implica asumir la historia concreta en donde Dios se revela y en donde la creación clama a través de sus creaturas.En la Sagrada Escritura encontramos palabras preciosas para iluminar este itinerario. El profeta Isaías proclama que “brotará un renuevo del tronco de Jesé” (Is 11, 1), recordándonos que la esperanza mesiánica surge precisamente en territorios aparentemente devastados. En Colombia, donde tantos ecosistemas han sido heridos por la extracción desordenada, los monocultivos y la violencia territorial, este mensaje resuena como una gran invitación a reconocer que Dios hace brotar vida aun en suelos desgastados. San Pablo, en su visión cósmica de la redención, nos recuerda que “toda la creación gime y sufre dolores de parto” (Rom 8, 22); pero esos gemidos no son anuncio de muerte, sino preludio de un “alumbramiento” que exige conversión ecológica y compromiso ético.Desde la comunidad de hermanas y hermanos que bebemos de las fuentes de Santo Domingo de Guzmán, compartimos algunas de las voces contemporáneas que nos ayudan a profundizar en esta perspectiva y que nos ofrecen horizontes de reflexión para acoger este llamado a realizar un “giro antropológico” para experimentar las teologías del cuidado. Recientemente fray Timothy Radcliffe O.P., recordaba a los miembros del Sínodo que la esperanza cristiana “no es ingenuidad ni evasión, sino la decisión de creer que la gracia puede renacer incluso allí donde la historia parece estéril. Esperar en la fe es un acto valiente que mira de frente la fragilidad del mundo sin renunciar a la confianza en la gracia que lo puede renovar” (Radcliffe, 2024). También el teólogo dominico fray Carlos Azpiroz Costa O.P., señala que la predicación de las personas de la Iglesia exige hoy “entrar en diálogo con los clamores de la humanidad y de la naturaleza, pues ambos expresan la verdad que Dios desea revelar” (Azpiroz Costa, 2010). Y la dominica Verónica Ropero O.P., especialista en ética ecológica, recuerda que “la espiritualidad dominicana, marcada por la búsqueda de la verdad, nos impulsa a escuchar también la verdad que la tierra herida intenta manifestar y comunicar” (Ropero, 2018).Finalmente, fray Edward Schillebeeckx O.P., enseñaba que la salvación acontece donde surge la vida. Por ello una predicación auténtica del adviento debe: anunciar la esperanza, denunciar la injusticia ecológica y acompañar a las comunidades vulneradas (Schillebeeckx, 1980). El teólogo subraya que la revelación de Dios se da en la historia y en la realidad concreta, lo que incluye la naturaleza. Esto implica que la creación no es un simple escenario, sino parte del proyecto salvífico.De otra parte, el papa León XIV nos invita en el contexto de sus recientes encuentros, especialmente en el del Jubileo de la educación, a comprender que la educación de las personas requiere espacios transformadores de la cultura y de las prácticas sociales para “unir la justicia social y la justicia ambiental, promoviendo la sobriedad y los estilos de vida sostenibles, a formar conciencias capaces de elegir no solo lo conveniente, sino también lo correcto. La educación mide su valor en función de la dignidad, la justicia y la capacidad de servir al bien común” (León XIV, Trazando nuevos mapas de esperanza, 2025)El Adviento se constituye para nosotros como creyentes en un ejercicio de contemplación encarnada: preparar el camino del Señor implica restaurar los cauces de los ríos devastados, proteger los páramos amenazados, fortalecer las comunidades campesinas e indígenas que son custodias vivas de la creación y promover estructuras económicas y sociales que honren la dignidad de toda vida.El Adviento en Colombia se convierte en un llamado a preparar el camino del Señor derribando las montañas de la indiferencia, enderezando los senderos de la injusticia ambiental y protegiendo las vidas que Dios nos confía. Que este tiempo litúrgico sea un kairós (Tiempo cualitativo de Dios) para renovar la esperanza y custodiar con ternura la tierra que habitamos. Que este Adviento sea para nosotros un tiempo de contemplación activa, de escucha profunda y de compromiso decidido con la justicia, la paz y el cuidado de la creación que nos ha sido confiada.¿Qué novedad podría emerger para nuestras comunidades en este tiempo litúrgico? ¿Qué lugares geográficos podríamos transformar como fruto de nuestra comprensión en la fe? ¿Cuáles periferias sociales vamos a iluminar con nuestra acción transformadora fruto de la celebración del adviento? ¿Cuáles cambios podemos incorporar en nuestras instituciones eclesiales para “conectarnos” con las prácticas de cuidado de la Casa Común?Fray Jorge Ferdinando Rodriguez Ruiz, O.PReferenciasAzpiroz Costa, C. (2010). Predicación y esperanza en tiempos de crisis. Editorial de la Orden de Predicadores.Betto, F. (2015). Ecología y espiritualidad liberadora. Paulinas.Bruguès, J.-L. (2011). La encarnación y la dignidad de la creación. Éditions du Cerf.Claverie, P. (2000). Cartas y escritos espirituales. Éditions du Cerf.Enns, E. (2011). Restorative Justice and Earth Healing. Dominican Eco-Justice Press.Francisco. (2015). Laudato Si’: Sobre el cuidado de la casa común. Libreria Editrice Vaticana.Galiardi, M. (2014). La Tierra como comunidad de vida: Perspectivas dominicanas. Dominican Sisters Publications.Grey, M. (2011). The Outrageous Pursuit of Hope: Ecofeminist Readings for the Church. Dominican Sisters Publications.Gutiérrez, G. (2003). Teología de la liberación: Perspectivas. CEP.León XIV. Carta Apostólica Trazando nuevos mapas de esperanza (octubre 2025). Libreria Editrice Vaticana.Monge, C. (2019). Verdad, justicia y diálogo en tiempos de crisis ecológica. Edizioni Domenicane.Radcliffe, T. (2012). What is the Point of Being a Christian? Editorial de la Orden de Predicadores.Ropero, V. (2018). Ética dominicana y cuidado de la creación. Ediciones Espíritu y Verdad.Schillebeeckx, E. (1980). Cristo y los cristianos. Ediciones Sígueme.