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Catatumbo: “La gente como que perdió el miedo”
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El obispo de Tibú ha sido uno de los protagonistas de las movilizaciones en Catatumbo para parar la violencia desatada en la zona en estos meses. Su visión del problema de la coca y del papel de guerrillas y Estado es clarificadora.
Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, Obispo de Tibú, ha sido una voz crítica y valiente en aquella región abandonada por el Estado. Monseñor también ha liderado las recientes protestas en el Catatumbo en contra de la guerra. Cerca de cien mil personas se han visto afectadas por la confrontación que mantienen el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), dos guerrillas que se disputan el control de la zona. Colombia Plural conversó con él para entender mejor lo que está pasando en el Catatumbo.
La siguiente es la entrevista que Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, Obispo de Tibú, concedió al portal COLOMBIA PLURAL.
— ¿Cómo está la crisis humanitaria hoy después de cuatro meses de enfrentamientos entre las dos guerrillas?
Hasta donde sabía estábamos cerca de los seis mil desplazados, hay veredas confinadas. La cifra de muertos es incierta, porque a lo mejor si han caído en el campo ellos no van a dejar ver sus víctimas, pero las ha habido, de hecho esta semana mataron a un líder conocido del EPL. El EPL tiene tomados unos muchachos como rehenes, que no sé si ya los estarán devolviendo.
— Usted dice que nunca había visto movilizaciones tan grandes y potentes en el Catatumbo exigiéndole a los grupos armados que cesen la confrontación. ¿Algo está cambiando?
Por venir de afuera uno puede tener la percepción de que la cultura en el Catatumbo es de resignación frente a los grupos armados, es decir, vamos a sobrevivir con este grupo y lo tenemos que tolerar. La gente se ha adaptado para sobrevivir y tiene un código de resignación muy alto. ¿Qué es lo nuevo? Al comienzo de la confrontación lo que uno percibía es que los líderes deseaban que las guerrillas sólo se pusieran de acuerdo, consideraban que eso era suficiente. Pero el pueblo del Catatumbo es un pueblo parado, valiente, fuerte, que aguanta muchas cosas, así que el boicoteo que hizo el EPL con el paro armado fue muy mal pensado porque sumó todas las voluntades contra la guerra. El paro fue una estrategia que no se sabía si era de guerra o de paz: poner la gente en la mitad para presionar una negociación con el ELN, pero finalmente les sucedió al revés porque la gente hizo unas expresiones contra la guerra tremendas, que no es tan fácil porque estos grupos están muy insertados y vinculados con la comunidad, pero en ese sentido ahí hay una circunstancia nueva: la gente como que perdió el miedo. Nuestras comunidades están viendo que pueden hacer algo más que aguantar la guerra. Si un pueblo logra pasar de su mentalidad derrotada o derrotista empieza a imaginarse nuevos escenarios, por ejemplo, yo en una de esas manifestaciones les preguntaba: ¿por qué no podemos soñar que mañana no hay coca? Imaginémonos cómo sería esto sin coca, imaginémonos qué pasaría si este Catatumbo no tuviera ni un grupo armado. ¿Cómo viviríamos? ¿Cómo nos relacionaríamos? ¿Cómo produciríamos? Imaginémonos que el Estado no es el enemigo nuestro que nos olvidó, sino que es el aliado en la construcción de futuro. Ese imaginario hay que despertarlo porque ellos no lo tienen, pienso que la tarea nuestra es en esa dirección.
— Justo en el Catatumbo empezó a fracasar el programa de sustitución de cultivos porque el Estado le incumplió a los campesinos, ¿Cómo va eso?
Nosotros dijimos “mientras estos están en guerra nosotros salvemos el programa de sustitución voluntaria y los planes especiales para los municipios priorizados, que nuestras comunidades no se quedaran sin esos marcos de proyección a diez años”. Esa fue nuestra apuesta con los alcaldes y el Gobierno entendió eso, ahora, no es claro que en estos tres meses tengan la capacidad de moverse más rápidamente. Pero realmente sí hay muy pocas personas que se inscribieron en el programa de sustitución de cultivos y el Gobierno no tiene la gerencia ni la habilidad para cumplirle a los campesinos que dan ese paso de dejar la coca. Definitivamente, la gente está lista pero no frente a un Estado tan débil y tan poco asertivo, si el Estado cumpliera la gente daría pasos más rápidos.
— ¿Ha habido presión de los grupos armados para que la sustitución no avance?
No se han enfrentado porque hay tanta coca, es tan masiva, que el programa todavía no representa una amenaza para ellos, la tendencia es a que la coca no se quita. Los campesinos que firmaron los acuerdos son muy poquitos, están en Caño Indio en una vereda en particular y en este momento están centralizados sólo Tibú y Sardinata. Aunque sí hubo un caso de amenaza a un líder de una comunidad que se ha puesto en la tarea de promover la sustitución, le dijeron: “Quédese callado, no se meta en eso”. Hay intereses concretos de mucha gente que vive de la coca, no sólo de las guerrillas.
— El Ejército de Liberación Nacional se negó durante muchos años a mezclarse con el narcotráfico ¿Están involucrados ahora en ese negocio?
Sí, eran muy reacios, de hecho yo creo que fueron ellos los que acabaron la coca en Arauca. Acá es diferente, diciéndolo francamente ellos tuvieron que decidir entre ser cómplices o enfrentarse a la gente, porque la gente se lo impuso. Digamos que no manejan líneas ni cargamentos, pero la cultura coquera lo que hace es mover mucha plata. Por ejemplo, por cada canasta de cerveza son diez mil pesos de ganancias para las guerrillas.
— Además, el Catatumbo tiene un problema de superposición territorial muy fuerte: hay tierras despojadas y reclamantes, hay Parques y Reservas Naturales, hay colonos, hay resguardos indígenas y hasta un proyecto de Reserva Campesina…
Es un territorio que tiene toda la informalidad en tema de tierra y va a ser muy difícil solucionar eso porque casi nadie tiene escrituras públicas, son posesiones o documentos de compraventa. El tema de tierras para mí en este momento no es un problema fundamental, lo será en otro momento, cuando la gente vaya a pedir un préstamo en el banco y necesite las escrituras de su finca. Para mí, el punto de quiebre en ese territorio, en la línea que abrieron los acuerdos de La Habana, sería administrar correctamente el problema de los cultivos ilícitos, si la coca comienza a disminuir en el territorio va a haber un problema porque es la riqueza que trae la coca la que alimenta los grupos armados, es mucho dinero que se mueve.
— El Ejército Popular de Liberación es menospreciado por el gobierno, que los llama la banda de “Los pelusos” ¿Usted cree que sean un actor político?
El EPL tiene una cepa muy revolucionaria, ahí hay unos “cacaos” de lo que quedó del EPL original que son muy radicales y no dieron el paso a la paz cuando hubo el acuerdo con esa guerrilla. Esa base existe, es ideológica, pero es una base pequeña, casi que invisible, incluso se dice que no están en el territorio. Es indudable que el ELN tiene una mayor formación política e ideológica en sus miembros. El EPL empezó a reproducirse a partir de Megateo [Víctor Ramón Navarro, comandante del EP, muerto en 2015] porque él tenía el propósito de hacer crecer esa guerrilla, pero lo hizo de un modo no muy revolucionario, enrolando jóvenes sin formación política, sólo por la atracción de las armas. Megateo se estaba convirtiendo en un estorbo para esa cepa original del EPL, era algo así como una especie de mafioso que desfiguraba la cosa. Yo pensé que después de la muerte de Megateo se iba a calmar la situación y fue al revés, empezó a crecer y ahora no hay una unidad de mando, hay un montón de caudillismos.
Fuente: Colombia plural
La Esperanza en Jesucristo no defrauda
Lun 9 Mar 2026
La Iglesia hace política
Mar 3 Mar 2026
Vie 27 Feb 2026
Obispos llaman a votar con responsabilidad y en libertad democrática durante las próximas elecciones en Colombia
En medio del ambiente preelectoral que vive el país, los obispos colombianos llaman a los ciudadanos a votar “con plena libertad, sin sobornos” y en un clima de paz durante los comicios de 2026. A través de un mensaje dirigido al Pueblo Colombiano, invitan a participar activamente en las elecciones al Congreso de la República, que se realizarán el próximo 8 de marzo, y en los comicios presidenciales del 31 de mayo, ejerciendo el voto como un deber y un derecho orientado al bien común.En este nuevo mensaje, la Conferencia Episcopal de Colombia exhorta a los ciudadanos a asumir con responsabilidad su participación democrática, recordando que el voto es una forma concreta de contribuir al futuro del país y una oportunidad para fortalecer la convivencia social y aportar a la construcción de una sociedad más justa y solidaria.Discernir las propuestas con criterios éticosJunto con la invitación a participar en las urnas, los pastores llaman a los ciudadanos a analizar con responsabilidad las propuestas de los candidatos, teniendo en cuenta principios fundamentales que contribuyan al desarrollo integral de la nación.En ese sentido, invitan a discernir las distintas propuestas “a la luz de los valores humanos y cristianos”, promoviendo la defensa de la vida, la dignidad de la persona humana, el cuidado de la casa común, así como la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad como bases para la construcción del bien común.Este llamado busca fomentar una participación consciente e informada que fortalezca la democracia y contribuya a un ejercicio responsable de la ciudadanía.Candidatos: un llamado a la altura en el debate públicoEl mensaje de los obispos también está dirigido a quienes aspiran a cargos de elección popular. En él, reconocen su disposición de servicio al país y los invitan a promover un clima de respeto en medio de la contienda electoral.En particular, los exhortan a cultivar la amabilidad en los debates políticos y en sus intervenciones públicas, así como a renunciar a la calumnia y a cualquier tipo de estrategia desleal que afecte la transparencia del proceso electoral y la confianza ciudadana.Asimismo, piden a las instituciones del Estado continuar promoviendo la participación democrática y al Gobierno Nacional reforzar las garantías necesarias para que los comicios se desarrollen en condiciones de paz y seguridad.La política como servicio al bien comúnEn su mensaje, los obispos recuerdan que la acción política está llamada a ser una forma de servicio a la sociedad y una oportunidad para trabajar por el bien común.Por eso, expresan su deseo de que la política pueda vivirse como un compromiso auténtico con el desarrollo humano integral, orientado a la construcción de una sociedad más justa, reconciliada y solidaria.Invitación a las comunidades parroquialesComo parte de este llamado pastoral, la Conferencia Episcopal de Colombia ha invitado a que este mensaje sea dado a conocer entre los fieles durante las eucaristías que se celebren el domingo 1 de marzo en las parroquias del país.De este modo, los obispos animan a los fieles católicos a asumir su compromiso ciudadano con espíritu ético y sentido de responsabilidad, recordando su vocación a ser en medio de la sociedad "sal de la tierra y luz del mundo".El Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia se refiere al mensaje:
Mié 25 Feb 2026
Ordenan a un nuevo obispo para la misión en la Amazonía: monseñor John Mario Mesa Palacio, Vicario Apostólico de Leticia
Con una celebración marcada por el espíritu misionero y la gratitud, la Iglesia colombiana acompañó la ordenación episcopal del nuevo pastor para la Amazonía.Este martes 24 de febrero de 2026, en la Basílica menor de Nuestra Señora de las Misericordias de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, fue ordenado obispo monseñor John Mario Mesa Palacio, quien fue nombrado Vicario Apostólico de Leticia por el Papa León XIV el 4 de diciembre de 2025.La Eucaristía fue presidida por monseñor Mario de Jesús Álvarez, obispo de Istmina-Tadó, consagrante principal de la ordenación, y concelebrada por 22 obispos provenientes de diversas jurisdicciones del país. Entre ellos, el presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, respectivamente.La celebración congregó a sacerdotes, religiosos, laicos, autoridades civiles y fieles que, junto a su familia, acompañaron al nuevo obispo en este momento significativo para la Iglesia en Colombia, particularmente para la misión evangelizadora en la Amazonía.La posesión canónica de monseñor Mesa Palacio como Vicario Apostólico de Leticia se realizará el próximo 4 de marzo en la Catedral Nuestra Señora de la Paz, en Leticia.Un acontecimiento profundamente eclesialDurante la homilía, monseñor Mario de Jesús Álvarez, también hijo del clero de Santa Rosa de Osos, subrayó el sentido apostólico de la ordenación episcopal y su significado para la vida de la Iglesia: “Esta celebración no es solo un acontecimiento local, es un acto profundamente eclesial y apostólico que manifiesta visiblemente la continuidad ininterrumpida de la Iglesia desde los apóstoles hasta nuestros días”.El obispo consagrante recordó al nuevo pastor que su misión nace de la elección de Dios y no de un proyecto personal: “No recibes una misión delegada ni una función administrativa. Recibes un don irrevocable, un sello espiritual que te incorpora al Colegio Episcopal y te hace testigo cualificado del Evangelio de Cristo”.También destacó el carácter de servicio que implica el ministerio episcopal: “Tu episcopado no es fruto de una carrera ni culminación de un proyecto personal. Es una consagración que te precede, te desborda y sobrepasa tu vida”. Y añadió: “No se trata de una dignidad que exalta, sino de un servicio que crucifica”.Un pastor para la AmazoníaDurante la celebración se destacó de manera especial la dimensión misionera del ministerio episcopal que asumirá monseñor Mesa Palacio en el Vicariato Apostólico de Leticia, un territorio marcado por grandes desafíos pastorales y sociales.Refiriéndose a esta misión, monseñor Álvarez expresó:“Te espera el Vicariato Apostólico de Leticia, tierra amazónica, donde la Iglesia vive en clave misionera pobre y servidora, marcada por la dispersión geográfica, la fragilidad social, el clamor de los pueblos originarios y el grito de la creación herida”.Y añadió que su ministerio deberá estar marcado por la cercanía con las comunidades: “Pastor que no pastorea desde la distancia, sino desde la cercanía y la compasión”.Asimismo, subrayó que el nuevo obispo está llamado a vivir su misión como signo de comunión y esperanza: “Tu episcopado deberá ser signo de comunión, de inculturación auténtica, de defensa de la dignidad humana y de cuidado responsable de la creación”.Una vocación nacida en la feTras recibir la ordenación episcopal, monseñor John Mario Mesa Palacio dirigió un mensaje cargado de gratitud y memoria agradecida por su vocación y camino sacerdotal.“Doy gracias a Dios que me dio fuerza a Cristo Jesús, nuestro Señor, quien me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio episcopal”.El nuevo Vicario Apostólico recordó la importancia de su familia y de la fe recibida en el hogar: “Fue en el seno del hogar donde aprendí a compartir la vida en comunidad…En este ambiente surgió y creció mi vocación”.También evocó una experiencia que marcó profundamente su vida vocacional, cuando siendo seminarista enfermó gravemente:“El Señor me probó con una enfermedad llamada Guillain-Barré… en cuestión de tres días me dejó cuadripléjico”. Y añadió: “Gracias a la fe mi familia oró a la Virgen de las Misericordias y por su favor caminé a los dos meses”.Un obispo con espíritu misioneroMonseñor Mesa Palacio expresó su disponibilidad para asumir la misión confiada por la Iglesia en la Amazonía colombiana: “Sin titubeos acepté con alegría y espíritu misionero la conducción pastoral y misionera de este Vicariato”.Al referirse al territorio que pastoreará, destacó su riqueza cultural y espiritual: “Territorio de misión donde viven varias comunidades indígenas, cada una con su historia, su modo de relacionarse con Dios y la creación”.Entre los desafíos pastorales que mencionó se encuentra la promoción de vocaciones y el fortalecimiento de la acción misionera: “Es necesario promover las vocaciones propias del territorio”.Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer el espíritu misionero en toda la Iglesia: “Estar al servicio del Reino de Dios urge misioneros alegres y entregados”.En este mismo sentido, afirmó: “Uno enviado a la misión sin espíritu misionero, no logra hacer resonar el nombre de Cristo”.Servidor del EvangelioEl nuevo obispo explicó que su ministerio estará guiado por el lema episcopal Servus Evangelii, expresión que resume su vocación de servicio: “Servus Evangelii, siervo de Dios y del Evangelio”.Con este espíritu, manifestó su deseo de continuar la obra evangelizadora en el Vicariato Apostólico de Leticia: “La obra es de Dios. Nosotros humildes servidores de su Reino”.Finalmente, encomendó su ministerio al Espíritu Santo y a la intercesión de la Virgen María: “Que la fuerza del Espíritu Santo y la intercesión de Nuestra Señora de la Paz me concedan un corazón dócil para conducir según el corazón de Dios la vida y misión del Vicariato Apostólico de Leticia”.
Mar 24 Feb 2026
El Papa León XIV nombra a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como nuevo Arzobispo de Bucaramanga
El Papa León XIV nombró a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como nuevo Arzobispo Metropolitano de Bucaramanga. Hasta ahora, monseñor Campos se desempeñaba como obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil, jurisdicción que venía pastoreando desde el año 2020.Monseñor Campos Flórez sucede en esta misión episcopal a monseñor Ismael Rueda Sierra, quien estuvo al frente de la Arquidiócesis desde 2009, tras haber sido nombrado por el Papa Benedicto XVI. En mayo de 2025, monseñor Rueda alcanzó los 75 años, edad en la que, conforme al derecho canónico, los obispos diocesanos presentan al Santo Padre la renuncia a su oficio pastoral.Con este nombramiento, la Iglesia que peregrina en Bucaramanga inicia una nueva etapa pastoral entorno a su misión evangelizadora y al servicio al Pueblo de Dios en la región santandereana.Un pastor formado en Bogotá y servidor de la IglesiaMonseñor Luis Augusto Campos Flórez nació el 23 de agosto de 1958 en Bogotá, en el hogar de Justiniano Campos Archila e Isabel Flórez de Campos. Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor de San José de la Arquidiócesis de Bogotá entre 1976 y 1982. Fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1982 por el cardenal Aníbal Muñoz Duque, quedando incardinado en la Arquidiócesis de Bogotá.Posteriormente obtuvo la Licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, y continuó estudios filosóficos en el Instituto Católico de París.Durante su ministerio sacerdotal desempeñó diversos servicios pastorales y formativos, entre ellos vicario parroquial en Soacha, administrador parroquial, formador y profesor en el Seminario Mayor de San José, rector del mismo seminario entre 2004 y 2010, párroco y vicario episcopal territorial en Bogotá.El 12 de diciembre de 2019 fue nombrado obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 8 de febrero de 2020 y tomó posesión canónica de esta Iglesia particular el 22 de febrero del mismo año. Ahora, el Santo Padre lo llama a servir como Arzobispo Metropolitano de Bucaramanga.Una Iglesia con historia y dinamismo pastoralLa Arquidiócesis de Bucaramanga fue erigida inicialmente como diócesis el 17 de diciembre de 1952 por el Papa Pío XII mediante la bula Cum Sit Latior, como respuesta a la necesidad de una atención pastoral más cercana en un territorio entonces muy extenso. Posteriormente, el Papa Pablo VI la elevó a arquidiócesis el 14 de diciembre de 1974, reconociendo el crecimiento eclesial y urbano de la región.Actualmente, esta Iglesia particular cuenta con 113 parroquias —la mayoría de carácter urbano—, organizadas en tres vicarías episcopales, y cerca de 170 sacerdotes diocesanos que acompañan la vida pastoral y misionera en el área metropolitana y otras zonas del territorio arquidiocesano.A lo largo de su historia, la Arquidiócesis ha contribuido significativamente a la evangelización, la formación de la familia y de los jóvenes, así como a la atención de los más necesitados mediante iniciativas educativas, sociales y pastorales que han marcado la vida de la región.Un nuevo tiempo para la Iglesia en BucaramangaEl nombramiento de monseñor Luis Augusto Campos Flórez marca el inicio de una nueva etapa para la Arquidiócesis de Bucaramanga, llamada a continuar fortaleciendo la comunión eclesial y el dinamismo misionero, en sintonía con las orientaciones de la Iglesia universal, y desde la necesidad de promover procesos pastorales al servicio de la vida, la esperanza y el desarrollo integral de las comunidades.
Sáb 14 Feb 2026
El Papa León XIV nombra obispo de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya
El Papa León XIV ha nombrado obispo de la Diócesis de Montería a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, hasta ahora obispo de la Diócesis de Buenaventura. El prelado sucede en la sede cordobesa a monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, trasladado el 6 de junio de 2025 a la Diócesis de Chiquinquirá, y asumirá el gobierno pastoral de esta Iglesia particular que ha estado bajo la guía del administrador apostólico, monseñor Farly Yovany Gil Betancur, obispo de Montelíbano.Trayectoria sacerdotal y académicaMonseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya nació el 15 de agosto de 1966 en Santa Rosa de Cabal (Risaralda). Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira y fue ordenado sacerdote el 4 de octubre de 1992. Es licenciado en Educación Religiosa por la Universidad Católica de Pereira y cuenta con estudios de especialización en Gerencia de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Santo Tomás, en Bogotá.En la Diócesis de Pereira desempeñó diversos servicios pastorales y administrativos: vicario parroquial, párroco, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social y de Cáritas Diocesana, ecónomo diocesano y rector del Seminario Mayor María Inmaculada. También fue rector de la Universidad Católica Popular de Risaralda y rector encargado de la Universidad Católica de Pereira, integrando distintos consejos diocesanos.Ministerio episcopal en Buenaventura y liderazgo en procesos de pazEl 30 de junio de 2017 fue nombrado obispo de Buenaventura por el Papa Francisco. Recibió la ordenación episcopal el 29 de julio de ese mismo año en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira y tomó posesión canónica el 12 de agosto de 2017. En la Conferencia Episcopal de Colombia es miembro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz.Durante su ministerio en Buenaventura, monseñor Jaramillo ha sido reconocido por su papel como mediador y facilitador en el complejo contexto de violencia urbana que afecta al puerto sobre el Pacífico colombiano. Ha impulsado diversos procesos de diálogo y el denominado “laboratorio de paz”, orientado al cese de la violencia y a la protección de los derechos humanos, en medio de un escenario marcado por la presencia de estructuras armadas y graves vulneraciones a la población civil.Aunque es propio de su misión como pastor, el compromiso de monseñor Rubén Darío Jaramillo en la construcción de paz ha trascendido el ámbito eclesial y local. En octubre del 2025, monseñor Jaramillo fue distinguido con el Premio Barakah, otorgado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Valladolid, un reconocimiento que exalta a quienes construyen puentes a través del diálogo entre posturas contrarias. En aquel momento el prelado expresó su gratitud y afirmó que considera este reconocimiento una bendición que le anima a continuar sirviendo en el campo de la paz y la reconciliación.Una nueva etapa pastoral para la Diócesis de MonteríaLa Diócesis de Montería fue erigida el 20 de noviembre de 1954 por el Papa Pío XII, segregada de la Arquidiócesis de Cartagena. A lo largo de más de seis décadas ha contado con el servicio y pastoreo de ocho obispos.En la actualidad, este territorio diocesano enfrenta importantes desafíos. Múltiples comunidades del departamento de Córdoba han sido afectadas por la emergencia climática e invernal, con grandes impactos en viviendas, infraestructura y medios de subsistencia, especialmente en zonas rurales. A ello se suman situaciones asociadas al conflicto armado que inciden en la seguridad, el tejido social y las condiciones humanitarias de la población.La experiencia pastoral de monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya marcará el inicio de una nueva etapa para la Iglesia particular de Montería, desde la acción evangelizadora y una promoción social activa de caminos de paz, reconciliación y esperanza.