Pasar al contenido principal

predicación orante

Jue 21 Feb 2019

Amar es difícil y complejo; pero también es algo extraordinariamente liberador

Primera lectura: 1S 26, 2.7-9.12-13.22-23 Salmo: Sal 103(102), 1-2.3-4.8+10.12-13 (R. 8a) Segunda lectura: 1Corintios 15,45-49 Evangelio: Lucas 6,27-38 De la Palabra de Dios que se nos ofrece en esta celebración dominical, encuentro con Dios Padre, como oración y vivencia, podemos reflexionar sobre estas ideas: 1º. El amor al prójimo, incluye al enemigo 2º. El respeto por la vida de las personas no importando su condición 3º. Misericordia y la compasión como criterios fundamentales en toda relación humana 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En las lecturas que la Iglesia propone este domingo es posible encontrar como punto central el acto y la experiencia de amar, pero no de cualquier manera. David decide no acabar con la vida del rey Saúl, no obstante que este lo persigue y lo quiere matar, pues reconoce que está ungido por el Señor, a pesar aunque de todos sus actos. Así muestra su deseo de justicia y confianza en Dios. El Salmo nos recuerda las características y modos que tiene Dios al amar. En efecto, es misericordioso y compasivo, perdona y enseña a perdonar; nos libera de nuestros pecados y de la enfermedad que esto puede provocar en nuestras vidas. La segunda lectura se refiere a nuestra condición humana y también divina, donde el Espíritu actúa asumiendo e incorporando todo aquello que implica la condición humana, no la deja de lado. Por último, en el evangelio de Lucas, Jesús hace una invitación a amar de la manera profunda como Dios lo hace, incluyendo a quienes nos hacen daño, nos persiguen y no tienen cómo devolver lo que damos. Aquí se sintetiza toda la ley de Dios que va contra la ley del talión, de “ojo por ojo y diente por diente”. Jesús invita a salir de nuestro circulo de confort y, por tanto, a experimentar el modo que Dios tiene para amar, haciendo el bien al otro no esperando más recompensa que poder experimentar la libertad y confianza en Dios que ofrece la compasión y la misericordia. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? Los textos de este domingo nos plantean la pregunta ¿Cómo amo?, ¿cómo me relaciono con las personas que me rodean? ¿soy testimonio del mensaje de Jesús? ¿Me aprovecho de las personas más débiles?, ¿soy comprensivo con aquellas personas con quienes más me cuesta relacionarme?, ¿soy capaz de perdonar a quienes me han hecho daño?, ¿amo a mi enemigo? Amar a quienes nos han hecho daño es complejo, es difícil. Es más fácil, pareciera, juzgar y criticar a las demás personas, sus actitudes, ideas y acciones. Calificar a otras personas e incluso a nosotros mismos, comparando aquello que otros tienen y nosotros no. Qué fácil es no amarnos tal como somos y no amar a otras personas tal como ellas son. Amar es difícil y complejo; pero también es algo extraordinariamente liberador y bello de experimentar. Es uno de los regalos más asombrosos que nos entrega Dios, ya que al amar es posible sentirnos como Él, porque Dios es amor. Cuando Jesús habla de amar al enemigo o a quienes nos hacen mal, tiene que entenderse en relación a tratar a los demás como uno quiere que lo traten y eso puede verse reflejado en acciones concretas; no responder gritos con más gritos, golpes con más golpes, agresión con más agresión. Cada persona es capaz de romper con el círculo de la violencia. Ya con ese hecho se está incorporando el amor en los actos y modos de proceder. Amar o desear amar como Dios, nos da la posibilidad de ser misericordiosos y compasivos, incluso, con el enemigo; nos permite vivir de una manera novedosa que rompe con los esquemas y modos que nos indica la sociedad, dando paso, así, a la libertad, rompiendo cadenas que nos atrapan a un pasado que no nos permite ser aquello a lo cual todos estamos llamados: ser seres fecundos y felices de vivir. Tenemos que aspirar a amar con lo que somos y con aquello que tenemos, pero no debemos, por ningún motivo, ponerle límites al amor, eso sería limitar el actuar de Dios en nosotros y quitarle luz a nuestra vida. La oración del Padre Nuestro, nos ayuda día a día, a pedir esto, porque sabemos que el amor, es alimento. Y Jesús que se parte y comparte en la Eucaristía es el ejemplo más claro que el amor alimenta. Amándonos a nosotros mismos y sabiéndonos amados por Dios, aprenderemos a amar y ser alimento para otras personas. Sólo de esa manera podremos comenzar procesos de perdón verdaderos, que nos permitirán enseñar a perdonar. 3. ¿Qué me sugiere la Palabra que debo decirle a la comunidad? Amar al enemigo no es una obligación para ser buenos católicos, dignos de ir a misa y recibir el cuerpo de Cristo, sino que es una invitación que hace Jesús para poder experimentar la libertad del corazón y sublimar el amor a su ejemplo. Cuando una persona ha sido dañada, violentada, herida, la idea de amar al enemigo no es un asunto fácil. Pareciera una petición casi imposible e inhumana, la cual pudiera generar incluso más dolor y violencia. Sin embargo, Jesús no quiere eso para nosotros. El amar es vida y libertad, el rencor es muerte y prisión. Está en nosotros elegir aquel camino que nos hace ser personas libres, humanas y divinas, no por obligación, sino como acto autentico de libertad. El papa Francisco nos recuerda que la Misericordia es una de las características que más representa a Dios, por tanto, la invitación es a experimentar el poder liberador que tiene el amor y que nos ofrece, no por medio de la abnegación y la anulación personal sin respetar procesos y tiempos, sino por el contrario, la misericordia, y “el misericordiar”, a lo cual nos invita el papa Francisco, nos permite ser pacientes en el proceso de aceptarnos más a nosotros y, por ende, a otras personas, aprendiendo a amar, en una sociedad en donde la publicidad, por medio del consumismo, nos enseña supuestamente, a cómo ser felices teniendo y viéndonos físicamente. 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? El amar no implica, necesariamente, estar abrazando a todo el mundo regalando cosas y diciendo “te amo”. Amar es escuchar, comprender, pedir perdón, hacerse cariño, escuchar una música, dar un abrazo o simplemente no herir. Jesús amó, porque dignificó siempre a quien se encontraba, por el sólo hecho de ser persona, no importando su credo, orientación, su origen, nacionalidad o pensamiento. El respeto hacia la otra persona, el ser misericordioso y compasivo implica dejar de lado los prejuicios y abrirse a lo que la otra persona me quiere decir. Salir de uno mismo y abrirse al misterio que es la otra persona implica creer en Dios y que su Espíritu actúa también en la otra persona, por muy diferente que esta sea. Toda persona es un misterio y está “ungida por Dios” y cuando logro salir de mi propio mundo y me abro a la novedad que es la otra persona, no solo aprendo de ella y su verdad, sino que también aprendo algo nuevo de mí, tal como nos dice Jesús “Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes”, si yo no respeto a los demás ¿cómo podré exigir ser respetado? Si aprendo a perdonar, también podré perdonarme, porque a pesar de amar, eso no me asegura que no dañaré. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Colombia es un país creyente y religioso, donde muchas personas han sufrido, producto del conflicto armado. Por tanto, aprovechar un espacio para poner ejemplos de situaciones de la comunidad que permiten liberarse por medio del amor, del perdón, pero como una invitación que hace Jesús y no una obligación para ser buenos católicos 2. Resaltar la llamada “regla de oro” del evangelio “Traten a los demás, como quieren que ellos los traten”. Nos invita a ubicarnos en la dimensión de que el amor no se limita a excluir el mal, sino que implica un compromiso operativo para hacer el bien al prójimo. 3. Se sugiere como fórmula de saludo inicial, en en consonancia con el evangelio del día: “El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes”, Misal, pág. 337. 4. Podría seguirse el Prefación Dominical VI, “Prenda de nuestra pascua eterna”, Misal, pág. 388, por hacer mención de cómo experimentamos diariamente las pruebas cotidianas del amor de Dios; igualmente, la Plegaria Eucarística II. 5. Como invitación a la oración del Padre nuestro, en consonancia también con el evangelio del día, puede decirse la tercera fórmula: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con la gracia del Espíritu Santo que se nos ha dado, digamos con fe y esperanza”, Misal, pág. 463.

Jue 14 Feb 2019

El hombre que pone su confianza en Dios, recibe como recompensa el reino de Dios

Primera lectura: Jeremías 17, 5-8 Salmo: Sal 1, 1-2.3.4+6 (R. cf. 39,5a) Segunda lectura: 1Corintios 15, 12.16-20 Evangelio: Lucas 6, 17.20-26 Formar parte de los bienaventurados, es experimentar y participar de la felicidad otorgada por Dios por hacer su voluntad. El hombre que pone su confianza en Dios, recibe como recompensa el reino de Dios, donde la fe juega un papel importante, que nos debe llevar a acoger y vivir los valores y principios como espíritu del evangelio. Descubrimos en el sermón del monte, en cada una de las enseñanzas de las bienaventuranzas, un signo de Cristo y una pista de su tarea en la vida de sus discípulos. Hoy en día, por las diversas culturas que ofrecen felicidades intermitentes y pasajeras, muchas personas fácilmente optan por poner su corazón y sus intereses en lo transitorio, pasando las bienaventuranzas y el Evangelio a un segundo plano. El evangelio de las bienaventuranzas, nos invita a vivir desde dentro hacia afuera, nos hablan de un mundo interior, hoy, es un desafío, pasar de vivir desde lo superficial y lo externo a una vida coherente desde los valores evangélicos. Es claro el Evangelio, cuando dice que la verdadera felicidad es obra del Espíritu Santo: Bienaventurados, dichosos, regocijaos los que trabajan por el Reino de Dios: serán consolados, saciados, experimentaran compasión, serán hijos de dios y verán a Dios…. 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Es importante recordar que las bienaventuranzas son textos que mejor expresan la radicalidad del Evangelio; es una forma literaria, frecuente en los salmos y en algunos libros del Antiguo testamento, para mostrarnos a Jesús, rodeado de muchos de sus seguidores de la región de Judea, de Jerusalén y de la Costa de Tiro y Sidón, muchos acudían a ÉL, para que los sanara, los curara y otros para escucharle, Jesús aprovecha la oportunidad y se pone a enseñarles algunas máximas del Evangelio y del camino a partir de la realidad de salir de la dinámica del consumismo egoísta y entrar en la dinámica del compartir para lograr ser felices. Esta reflexión nos abre a una perspectiva nueva, donde siempre existe una relación entre ambas situaciones. Las bienaventuranzas quieren decir: • Es mejor ser pobre, que ser rico opresor. • Es mejor llorar que hacer llorar al otro. • Es mejor pasar hambre, a ser causa de que otros mueran de hambre. • Alégrense no por ser pobres, sino por no ser ricos egoístas. • Alégrense no por ser oprimidos, sino por no ser opresores. Porque la clave está: el valor supremo no está en lo externo sino, dentro del hombre, en lo interno. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? Las bienaventuranzas, nos quieren enseñar un camino para hacernos partícipes de la pertenencia del reino de Dios, son un proyecto de vida, con una meta muy clara, Él nos garantiza la felicidad eterna. Esta enseñanza de Jesús brota de su corazón, es lo que lo embarga y apasiona, podemos decir que las bienaventuranzas son signos del reino de Dios, siendo Ël, el signo por excelencia del Reino. Mi tarea, nuestra tarea es aprender de Jesús a reconocer el reino de Dios en mi alrededor, está en los pobres, afligidos, tristes, en los que lloran, en fin. El Reino de Dios está en las realidades que no fácilmente las reconocemos, por la responsabilidad que éstas nos exigen en cuanto trabajo, compromiso y solidaridad que claman. Las bienaventuranzas son un camino para vivir nuestra fe, la cultura continuamente nos está invitando a lo fácil y mediocre, a aférranos a las cosas del mundo, las bienaventuranzas nos invitan a vivir desapegados de las cosas y felicidades que nos ofrece el mundo, para darnos la felicidad eterna y verdadera que nos ofrece Dios. Sólo quien pone su corazón y su confianza en Dios, puede asumir con alegría el reto de vivir las bienaventuranzas, hacer que su vida sea dichosa y bienaventurada por dejar a Dios actuar en su propia vida. 3. ¿Qué me sugiera la Palabra que debo decirle a la comunidad? Todos estamos invitados a ser pobres de espíritu, es decir, a poner toda nuestra confianza en las manos de Dios, no en los bienes materiales. Las imágenes del hambre y la sed, son expresiones con un sentido espiritual, hambre y sed de Dios, para sentirnos fortalecidos por Él en las alegrías y dificultades adversas de nuestra vida. El mundo celebra y tiene sed de la cultura de los antivalores, que degeneran de una u otra manera la dignidad del ser humano, rechazando el Evangelio, dándole la espalda a Dios, ignorando las bienaventuranzas, es por esto que muchos en el mundo no conocen, ni se dan la oportunidad de experimentar la verdadera felicidad. La Iglesia trabaja por rescatar de las culturas, los verdaderos valores, afianzando así esa primera bienaventuranza; Dichosos los pobres de espíritu, porque ellos verán a Dios. Si no somos realmente pobres ante Dios, nuestra autosuficiencia no dejará que se haga realidad en nosotros, ni en los otros, el Reino de Dios. Que nos dejemos tocar por el Evangelio, que nos sintamos llamados a tener la mejor actitud, para reconocer en nuestra propia vida y en la de nuestros hermanos, una posibilidad de ser para ellos, una bendición. ¡Dichosos los que trabajan por el Reino de Dios, porque ellos verán a Dios! 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? Todos estamos llamados a escuchar con atención las invitaciones que Jesús nos hace a través del encuentro con Dios en la Palabra. Nos anima y fortalece, clarificar una vez más, que es necesaria la humildad, el abandono y la confianza en Dios, para experimentar la alegría de pertenecerle a Él, de tener todos los días la insistencia por parte de Dios, de trabajar y servir incondicionalmente por los pobres más cercanos. Nos fortalece la certeza de la presencia de Dios y de su espíritu en la misión confiada. Seguirle a Él, implica sacrificio, humildad, valentía, creatividad y todo esto sin dudarlo, me y nos hará dichosos, felices, recompensados por Él, y nos da la vida, la misión, la familia, la comunidad y una realidad para hacer allí vida las Bienaventuranzas... Nos alienta y nos llena de esperanza, que la recompensa por vivir los valores evangélicos desde su palabra, me y nos la dará Él, haciéndonos merecedores del amor y la felicidad eterna, es decir la salvación. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Convendría hacer una cartelera en la que se precisen y destaquen las Bienaventuranzas, con el título de la respuesta del Salmo 1°: “Dichoso el hombre que pone su confianza en el Señor”. 2. Insistir en el tema la esperanza cristiana se desarrolla en el anuncio de las Bienaventuranzas (CEC 1820) 3. Sería oportuno hacer hoy el Rito para la bendición y la aspersión del agua en memoria del Bautismo, que ocuparía el lugar del acto penitencial al comienzo de la Misa, siguiendo lo indicado en el Apéndice I, FormularioII. del Misal, pág. 1056. 4. Podría recitarse el credo o profesión de fe según el esquema Niceso- constantinopolitano (versión larga). 5. Se sugiere el Prefacio y la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV, “Jesús, que pasó haciendo el bien”, Misal,, pág. 529, ya que nos invita a dar gracias por todas las personas de bondad y porque su Reino, que Jesús nos anuncia, se hace ahora presente al permitirnos participar de la vida que él mismo nos ha alcanzado con su muerte y resurrección.

Vie 8 Feb 2019

Es importante ser discípulo de la Palabra

Primera lectura: Isaías 6,1-2a.3-8 Salmo: 138(137),1-2a.2bc+3.4-5.7cd+8bc (R. 6a) Segunda lectura: 1Corintios 15,1-11 Evangelio: Lucas 5,1-11 Introducción • Las lecturas de la liturgia de hoy, nos presentan un desafío y unas características, que debe tener un misionero comprometido con el anuncio del Reino de Dios: El misionero debe, ante todo, encontrarse e intimar con la palabra, escucharla, y dar respuesta a los llamados personales que Dios le hace en esa reciprocidad de amistad y de diálogo. • Es importante ser discípulo de la Palabra, ser oyente activo de la Palabra, para poder ser, en medio de la realidad, testigo de la misericordia, el amor, el perdón y la humanidad de Dios actuando en nuestras vidas. • Hoy por hoy, frente a tanta indiferencia religiosa, rechazo a los valores del Evangelio, las distintas culturas y antivalores, Jesús también encuentra personas que desean escucharlo y seguirle como la multitud que lo rodea a orillas del lago Genesaret, Él sigue educando, predicando y su Palabra tiene acogida; El evangelio, nos centra en el poder de la Palabra, primero para la multitud de oyentes y luego, de manera particular, para los que serán sus apóstoles. Si queremos ser misioneros de Jesús, reconozcámosle a Él, en su palabra, en las dificultades y miserias de nuestra vida, en la bondad de su cercanía y perdón, en los llamados a aumentar nuestra fe y nuestra esperanza, a fortalecer nuestra disponibilidad para anunciarlo y decir como Jeremías ¡aquí estoy yo, envíame a mí! 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El texto del Evangelio nos sitúa a orillas de un lago, este es el escenario, donde se encuentra un grupo significativo de personas que escuchan a Jesús, entre ellos la presencia de Simón y algunos pescadores. Jesús es el centro de atención, Él está enseñando, pide una barca porque se convierte en dificultad el número de personas que lo rodean. Cuando Jesús termina de hablar invita a Simón a bogar mar a dentro a echar las redes para pescar, a lo que Simón responde que han estado bregando toda la noche, pero que en su nombre lo intentarán de nuevo. Lanzan las redes y la pesca es abundante, se llenan las barcas y piden ayuda porque sentían se hundían por el peso. Jesús elije sus colaboradores en su misión, y lo realiza en medio de un milagro y después de una noche sin resultados, de una noche infructuosa. Son claras las instrucciones de Jesús: remar mar a dentro y echad las redes para… La intervención de Jesús en el texto aparece dos veces, al comienzo le da una orden a Pedro y al final le hace una promesa. Simón también se dirige a Jesús dos veces: Maestro hemos estado bregando toda la noche, pero en tu Palabra echare las redes; en los dos casos el poder de la Palabra es notorio. Para Simón, Jesús no es un desconocido, ya había sido testigo de la curación de su suegra, por eso cree en la Palabra de Jesús, es un llamado a creerle a Dios, a confiar en Él, sin importar que muchas veces sintamos que Él ordena cosas que son imposibles, que aparentemente no tienen esperanza o cosas absurdas según nuestra experiencia humana. Simón ve como una solución a ésta realidad, el alejarse de Jesús, es mejor volver a la comodidad y bienestar que supuestamente estaba viviendo, actitud que muchas veces es la nuestra. La reacción de Jesús no es la de alejarlo ni alejarse del ser humano por su pecado, sino la de acercarse, tenderle la mano, acompañarlo y ponerlo al servicio de su misión: No temas desde ahora serás pescador de hombres., es clara la acogida y el perdón de Dios y la promesa de su amor y su confianza para cimentar sobre él, su Iglesia... Cuando Pedro y sus dos compañeros reconocen y aceptan en su vida a Jesús, su respuesta es radical. Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, lo siguieron, los tres personajes comienzan una nueva vida que se fundamenta en la Palabra, que al mismo tiempo es una promesa de Jesús. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? El episodio de la pesca nos enseña cómo es la relación de Jesús con sus colaboradores. Como Pedro hace todo un proceso de reconocimiento de Jesús, lo llama SEÑOR, cae en cuenta que no es igual a Jesús, que es un pobre pecador. Es importante en un momento dado de nuestra vida, reconocernos equivocados de camino, que hay cosas en nuestra vida que no están bien, que se oponen a la voluntad de Dios... Jesús quiere que todos los hombres lo conozcan, que todos acojan la Buena Nueva de su Salvación, Él quiere abrirnos el corazón, para que entendamos que todos somos llamados a participar en su misión y actuar salvífico. Jesús lo que quiere decirle a Simón, es que debe dejar de lado muchas consideraciones humanas, lo humano, de alguna manera, no asegura el éxito, Pedro era un simple pescador, pero, eso no era nada para el poder que tenía la Palabra de Dios. 3. ¿Qué me sugiera la Palabra que debo decirle a la comunidad? Démonos la oportunidad de pensar en las personas, que en éste momento están a la deriva, arrastradas por las olas de la violencia, la pobreza, la injusticia, los antivalores, tantos hombres y mujeres que se debaten entre la vida y la muerte… Estamos llamados a tenderles nuestra mano, a devolverles sus aspiraciones y la dignidad de hijos de Dios y hermanos nuestros. Animémonos a echar las redes en los mares impetuosos de tantas historias de vida, que claman nuestra solidaridad y ayuda, nuestro rescate. 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? El motivo que hará inolvidable éste hecho, será la expresión de Jesús a pedro: Desde ahora serás pescador de hombres, misión que recibe fruto del encuentro con Jesús. Mi encuentro con Jesús me lleva a estar y acompañar seres humanos, y por ende a ser signos de salvación para ellos. Por lo tanto, me alienta y anima mucho, aunque eso me pida sacrificar mi vida, mi tiempo, mis cosas para comprometerme con el mundo del Evangelio que es ante todo un servicio. Es gratificante sentir y saber que Jesús es el pescador por excelencia, el sentirse uno pescado por el Señor, sacado de las aguas como Pedro en algún momento de la vida, para ser enviado a una misión sin desconocer que Dios está siempre presente y actuando en nuestras vidas para sacar adelante lo que Él, en su bondad y misericordia, nos confía. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Insistir en las palabras: vocación, misión, misericordia, Palabra, seguimiento. 2. Se sugiere resaltar en este domingo los silencios y la música, como elementos fundamentales de la acción litúrgica. 3. Se sugiere el Prefacio Dominical IX, La acción del Espíritu Santo en la Iglesia, Misal, pág. 391; con la Plegaria Eucarística II. 4. Compromisos para esta semana • Tener un contacto y comunicación con Dios a través de su Palabra. • Fortalecer la fe, desde la oración, el encuentro con la Palabra y la vida sacramental. • Anunciar desde nuestro estilo de vida y testimonio el Reino de Dios. • Estar dispuesto al cambio, para dejar nuestras redes y ponernos en camino para anunciar el amor de Dios, especialmente a los más necesitados. • Ser una expresión del amor, el perdón y la misericordia de Dios al interior de nuestras familias. 5. Recordar que esta semana es la Jornada Mundial del Enfermo, el lunes 11, conmemoración de Nuestra Señora Lourdes. En torno a esta celebración podría ser una fecha oportuna para la celebración de la Eucaristía con la administración de la Unción de los enfermos de la parroquia que están en peligro de muerte por enfermedad o por vejez. Si no, podría elegirse otra fecha pastoralmente oportuna, no recomendable el jueves santo en la mañana, como se explicará allí en su momento.

Jue 24 Ene 2019

La Palabra de Dios es viva y eficaz

La liturgia e la Palabra de este domingo nos ofrece las siguientes líneas de reflexión: En primer lugar,en este domingo damos inicio a la lectura continuada del Evangelio de Lucas, que nos acompañará durante todo el año litúrgico. Puede ser oportuno hacer una breve referencia a la intencionalidad de este evangelio. “después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido…” Lc. 1,1-4 Hoy la Palabra nos invita a contemplar la acción amorosa de Dios, que reconstruye, salva y libera al hombre que cree y confía en Él. También, los textos presentan la centralidad que tiene la Palabra de Dios para el pueblo creyente “Tus palabra, Señor, son espíritu y vida” (Aclamación del salmo 18) Este domingo podemos resaltar el valor que tiene la Palabra de Dios para los creyentes, puesto que “En los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos; y es tanta la eficacia que radica en la Palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual. Muy a propósito se aplican a la Sagrada Escritura estas palabras: “Pues la palabra de Dios es viva y eficaz”, “Que puede edificar y dar la herencia a todos los que han sido santificados”. DV 21 Primera lectura: Nehemías 8,2-4a.5-6.8-10 Salmo: 19(18),8.9.10.15 (R. Jn 6,63c) Segunda lectura: 1Corintios 12,12-30 Evangelio: Lucas 1,1-4; 4,14-21 ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El libro de Nehemías narra un acontecimiento lleno de júbilo. Luego del destierro y el retorno del pueblo de Israel a la tierra prometida, la reconstrucción del templo y la restauración de Israel, no fue una tarea fácil. En este contexto Nehemías regresa y junto con Esdras, emprenden la restauración social y religiosa del pueblo de la alianza. Hoy leemos un breve resumen, una jornada memorable para el pueblo de Israel; se desarrolla en Jerusalén, es la lectura pública y solemne de la Palabra de Dios, que estaba casi olvidada por el hecho del destierro en Babilonia. La solemnidad de esta celebración, los gestos del pueblo, son expresión del gozo que se siente al ser proclamada públicamente la ley. El salmo 18 exalta la importancia de la Ley y de la Palabra, “los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón” estas palabras son la exclamación de un pueblo que al ser repatriado, encuentra en la ley, la norma de vida “tus palabras, Señor son espíritu y vida”. Pablo al dirigirse a los Corintios, después de haber anunciado que en la comunidad cristiana hay diversidad de dones y carismas (segunda lectura del domingo pasado), hoy el apóstol nos recuerda que por el bautismo fuimos injertados a un cuerpo, la Iglesia. Como miembros de ese cuerpo tenemos una misión concreta: la unidad, el trabajo a favor de todo el cuerpo, la comunión entre todos los miembros, en especial con la cabeza, que es Cristo. Hoy empezamos la lectura del Evangelio según San Lucas, estas primeras líneas son un prólogo construido a partir de los testigos y la tradición viva “de los hechos que se han verificado entre nosotros”, esta es la introducción a todo el libro. El ministerio de Jesús empieza en Galilea, en la sinagoga de Nazaret, donde Jesús, después de haber leído solemnemente el libro del profeta Isaías, afirma “hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír” y expresa la primera reacción de su oyentes “toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él”. Jesús hace suyas las palabras anunciadas por el profeta, Jesús es el salvador, especialmente de los más débiles, de los que sufren. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? La Liturgia de la Palabra de este domingo posee una solemnidad muy particular, no solo por el contenido del mensaje, sino por el modo como se hace la proclamación del texto sagrado. En efecto, tanto Esdras en el libro de Nehemías, como Jesús en el Evangelio de Lucas, proclaman la Palabra desde un estrado, un lugar visible, que reviste solemnidad. El tomar el libro de la Ley o del Profeta, proclamar la palabra y explicarla, son gestos que manifiestan que no es cualquier palabra o discurso la que se proclama, es Palabra de Dios. La reacción de los oyentes también es muy elocuente; en el libro de Nehemías, Esdras proclama el libro de la Ley, la gente se pone de pie y sigue con atención la lectura, todos se llenan de alegría, lloran y celebran porque oyen nuevamente la voz de Dios, el día consagrado a Él. En el Evangelio la actitud de los oyentes es sugestiva “todos tenían los ojos fijos en él”. El Evangelio de este domingo presenta a Jesús como enviado de Dios y ungido por el Espíritu Santo, es el que anuncia la salvación a los pobres, los cautivos, los ciegos y oprimidos; y en Jesús se cumple lo dicho por el profeta “me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres”. Jesús al empezar su ministerio pone de manifiesto cual va a ser su misión entre los hombres, es clarísima su predilección por los más débiles y oprimidos por la sociedad. En este contexto de la comunidad reunida para escuchar la Palabra, me parece oportuno hacer eco al mensaje de Pablo en la primera carta a los Corintios; estamos unidos a Cristo, Él es la cabeza del cuerpo de la Iglesia, nosotros sus miembros, y la Palabra misma reaviva, cada domingo, cuál es la misión que como bautizados tenemos en la Iglesia. ¿Qué me sugiere la Palabra, que debo decirle a la comunidad? Dios quiere colocar hoy en nuestro corazón la grandeza e importancia de su Palabra, como fuerza iluminadora y transformadora de la vida, como lo describe el salmista. Hemos escuchado que el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la ley, pero también hemos escuchado la exhortación “No haganduelo ni lloren. Coman alimentos exquisitos, beban vino dulce y envíen porciones a quien no tiene. Pues este es el día consagrado a nuestro Dios”. Desde 1965 toda la Iglesia oye la Palabra en su propia lengua, se puede tener en los hogares para su meditación, se forman los lectores, ministros proclamadores, para anunciar y explicar la Palabra de Dios, con el fin de que sea anunciada solemnemente, como luz y alimento espiritual para nuestro camino. Haremos bien en alegrarnos nosotros mismos, porque para nosotros, Cristo, es la Palabra hecha carne, Él es nuestra salvación y el liberador de nuestros males, como se proclama en el Evangelio. En la plegaria eucarística IV del Misal,, se da gracias a Dios, por su Hijo Jesucristo, quien “anuncio la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo”, estas expresiones del texto litúrgico son una buena síntesis de la misión del Señor, que ha optado por los pobres y afligidos de nuestra sociedad. Si Jesús es el cumplimiento de lo anunciado en el Antiguo Testamento, también Él, es para nosotros motivo de plenitud, en el servicio a los más necesitados, Cristo sigue salvando y liberando a los pobres y oprimidos a través de nosotros. Así como sus primeros oyentes, hoy estamos invitados a poner la mirada en Él, a aprender de Él y asumir su opción preferencial, puesto que en Él esta nuestra alegría y salvación. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? La Iglesia debe seguir creciendo en el conocimiento de la Palabra, en la atenta escucha y explicación de la misma, de ahí la importancia de la preparación de nuestros catequistas, de los proclamadores de la Palabra, de los agentes de pastoral y en especial de las familias, quienes tienen la responsabilidad de hacer el primer anuncio del Evangelio en sus hogares. La veneración digna del libro sagrado en nuestra casa, será signo elocuente del aprecio, respeto y obediencia que le debemos a Dios, que se comunica con nosotros mediante palabras que es luz y guía para nuestros pasos. Todos estamos llamados a colocar nuestra mirada en Jesús, a escucharlo y a poner por obra su mensaje de salvación. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Conviene que la Palabra Divina que se va a proclamar, recupere su significación y por ello sería deseable destacar especialmente en el día de hoy el ambón, como espacio sagrado e incluso venerar con el incienso el Evangeliario, signo de Cristo, palabra hecha carne. 2. Insistir en que no es correcto litúrgicamente pasar en la Misa a proclamar la Palabra de Dios valiéndose simplemente de unas «hojitas», pues esto no respeta ni la dignidad que se le debe a la Palabra, ni el sentido del momento litúrgico; para ello se han elaborado libros litúrgicos propios. 3. Sería oportuno hacer hoy el Rito para la bendición y la aspersión del agua en memoria del Bautismo, que ocuparía el lugar del acto penitencial al comienzo de la Misa, siguiendo lo indicado en el Apéndice I, Formulario I. del Misal, pág. 1053. 4. Se sugiere la Plegaria Eucarística para Diversas Circunstancias IV: Jesús, pasó haciendo el bien, con su prefacio propio. 5. Tener en cuenta que el sábado 2 de febrero, se celebra la Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, nos recuerda que Jesús vino a cumplir lo anunciado y a señalar el camino de la vida y de la paz. Se debe hacer bendición de los cirios y la procesión. 6. El 2 de febrero: Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

Vie 14 Dic 2018

Con alegría esperamos al Salvador

La alegría atraviesa el mensaje de la palabra que ilumina este camino a la celebración de la natividad de Jesús, una expresión que tiene tres niveles Pero, esa alegría se va a expresar en tres niveles distintos: El primero, lo reseñará Sofonías en la exaltación realizada a la hija de Sion, alegoría presente en los evangelios, en la figura de María, la madre del Salvador. El segundo nivel, será el propuesto por el salmista, que invita a la asamblea a exaltar de Júbilo al reconocer la presencia del Santo de Israel. El tercero, va a estar representado en la carta a los Filipenses en donde Pablo, invita a la comunidad a permanecer vivos y alegres en el Señor; de esta manera la liturgia nos va a invitar a gozarnos en el Señor en la actitud permanente de la conversión, como lo encontraremos en el relato del evangelio de Lucas. Primera lectura: Sofonías 3,14-18a Salmo: Isaías 12,2-3.4bcd.5-6 (R. cf. 6) Segunda lectura: Filipenses 4,4-7 Evangelio: Lucas 3,10-18

Lun 26 Nov 2018

Atención: Adquiere Predicación Orante en la librería de la CEC

El Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), en coordinación con el Departamento de Liturgia pone a disposición de ministros ordenados, religiosos y laicos laPredicación Orante de la Palabray las Moniciones y Oración Universal de los Fieles. Este texto tiene como finalidad, en primer lugar, motivar y animar el debido encuentro personal del homileta con la Palabra Divina, para que, permeado por ella, sea el mismo Espíritu divino quien disponga las mentes y los corazones de quienes, a su vez, se encontrarán con esta Palabra en asamblea litúrgica. Y, en segundo lugar, ofrecer unas orientaciones y pautas a todos los que, ejerciendo el oficio de la predicación, tienen la misión de servir la Palabra Sagrada a través de la solemne proclamación y la correspondiente reflexión profunda en el acto de culto de la homilía, en este caso, dominical y festiva. La Predicación Orante de la Palabra puede ser adquirido en la librería de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), ubicado en la Carrera 58 # 80 – 87. PBX: 4 37 55 40 Ext. 264 FICHA DEL LIBRO

Vie 23 Nov 2018

Acerquemos la Palabra de Dios, adquiere la Predicación Orante de la Palabra

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Departamento de Liturgia, pone a disposición de ministros ordenados, religiosos y laicos laPredicación Orante de la Palabra y las Moniciones y Oración Universal de los Fieles. [tabs class="horizontal"][tab title="PRESENTACIÓN" icon="Icon name 1"] El Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), en coordinación con el Departamento de Liturgia, ha elaborado este material de La Predicación Orante de la Palabra y de las Moniciones y Oración Universal o de los Fieles, que tiene como finalidad, en primer lugar, motivar y animar el debido encuentro personal del homileta con la Palabra Divina, para que permeado por ella, sea el mismo Espíritu divino quien disponga las mentes y los corazones de quienes, a su vez, se encontraran con esta Palabra en asamblea litúrgica. Y, en segundo lugar, ofrecer unas orientaciones y pautas a todos los que, ejerciendo el oficio de la predicación, tienen la misión de servir la Palabra Sagrada a través de la solemne proclamación y la correspondiente reflexión profunda en el acto de culto de la homilía, en este caso, dominical y festiva. Departamento de Liturgia Conferencia Episcopal de Colombia [/tab][tab title="DETALLE" icon="icon name 2"] Autor(a): Departamento de Liturgia Catálogo: Liturgia Idioma: Español Número de Páginas: 236 Editora: . Año de publicación:Noviembre 2019 Dimensiones: 17cm x 24cm [/tab][tab title="COMENTARIOS" icon="Icon name 1"] [/tab][/tabs] Mayores informes: PBX: 437 55 40 Ext. 264 Correo electrónico: libreria@cec.org.co

Mié 21 Nov 2018

Jesús, Rey del Universo

El majestuoso reinado de Jesús, Rey del Universo, comprendido a la luz de la revelación y el momento culmen de la historia; otro mirada es ver las características de este reinado y compararlas con la dimensión de la vida espiritual; o presentar a Jesús, rey, a quien hay que recibir y aceptar conscientemente en el corazón como fruto de la vivencia del Año Litúrgico. Todos los misterios celebrados, vividos y actualizados a lo largo del Año Litúrgico apuntan a madurar la fe en cada creyente para que cada año haga una aceptación más clara y definitiva por Jesús rey absoluto de todo. Primera lectura:Dn 7,13-14 SalmoSal 93(92),1ab.1c-2.5 (R. cf. Dn 7,14) Segunda lectura:Ap 1,5-8 Evangelio: Jn 18,33b-37 ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Daniel, el capítulo 7 de este libro contiene el “Sueño de Daniel: las cuatro bestias”, estructurado en tres partes: la visión de las bestias (vv. 1-8), la visión del anciano y del ser humano (vv. 9-14) y la interpretación de la visión (vv. 15-28). Los versículos 9-14 presentan una sesión del juicio de Dios. el texto centra la mirada en los vv. 13-14 donde aparece un personaje muy importante con unas características especiales: es un ser humano, “hijo de hombre” y al mismo tiempo trascendente, “viene entre las nubes”, y al entrar en relación con El Anciano recibe de éste: poder, gloria y un reino eterno. Que se manifiestan en su dominio universal, “todos los pueblos, naciones y lenguas le servirán”. Toda esta simbología fuerte de la apocalíptica busca mostrar con esta visión e imágenes que para devolverle el carácter humano a la historia es necesaria una intervención divina, sin ella la historia es pierde toda su comprensión. El salmo, himno que canta la realeza de Dios evidenciando sobre todo su poder. Salmo corto, solo 5 versículos, que presenta tres partes: Dios rey eterno del mundo (vv. 1-2), Dios rey supremo por encima del caos (vv. 3-4) y las leyes de este rey, sus mandamientos (v. 5). El esplendor del reinado de Dios se manifiesta en su majestuosidad, firmeza eterna, sus leyes o valores que eternamente regulan el orden y las relaciones entre Dios y los hombres. En síntesis el salmo deja claro que Dios es rey eterno, rey sobre la creación, y sobre la historia, en una palabra, Dios es el rey supremo. La segunda lectura, Ap 1, 5-8. Esta sección forma parte del llamado saludo del libro, en el cual intervienen el lector que da a conocer el saludo del escritor del mensaje, del Libro del Apocalipsis y la Asamblea que escucha y reacciona con sus respuestas frente al saludo o confesión de fe que se le va proponiendo, los creyentes responden desde su convicción de saberse amados por Dios. Tenemos un pasaje lleno de recuerdos bíblicos que reproducen la escena de la gloriosa venida y entronización del Rey Mesías que a la par describe el misterio de Dios como reminiscencias o recuerdos de algunos salmos, especialmente el salmo 89. Desde el primer versículo (5) se identifica el Rey, es Jesucristo, recordado mediante tres atributos o rasgos que son una confesión de fe, mediante la cual se precisa el misterio de la vida, muerte, resurrección y ascensión del Señor; no ya una narración de los acontecimientos sino la confesión de fe en estos misterios. Primer rasgo o atributo: Testigo fidedigno, Jesús con su vida del inicio al final dio testimonio del mensaje amoroso y salvador de Dios; con este rasgo se acepta que su vida es la irrupción del poder de Dios. El segundo rasgo: Primogénito de los muertos, al confesarlo con esta expresión lo manifiesta victorioso, primicia inigualable que inaugura una nueva forma de existir, de ser. Se trata de un reino que sobrepasa las fronteras de la muerte. Tercer rasgo: príncipe de los reyes de la tierra, con esta expresión se confiesa la recepción del dominio universal. En su misión se subraya el amor con que ama, la purificación del pecado mediante su sangre y la conformación de un reino del todo especial, reino de sacerdotes. Su entronización es descrita como una venida majestuosa e imperiosa, llega en nubes, visible universalmente, nadie puede sustraerse o ausentarse de este momento, la majestuosa ceremonia de coronación o entronización del rey. Jesús, rey, hace su auto-presentación: “Yo soy el alfa y la omega; Aquel que es, q1ue era y que va a venir” en esta presentación queda claro que Él ha recibido todo poder, en Él se dan las cualidades divinas, es Dios, que ejerce su señorío. Evangelio, Jn 18, 33b-37. El evangelio de Juan presenta la historia de Jesús como las vicisitudes del rey para llegar a su coronación y entronización. Como se nota en esta escena de Jesús ante Pilato, donde se detiene en un largo diálogo sobre la realeza de Jesús. Pilato plantea un interrogante a Jesús: ¿Eres el rey…? Jesús responde, situado en otro nivel, se ubica en la confesión de fe y no en una pregunta circunstancial, por ello le pide que responda si tiene claro lo que está preguntando, es decir si está confesando el señorío o realeza de Jesús “por sí mismo o por el decir de otros”. Pilato permanece en el nivel del interrogatorio judicial, y plantea ¿Acaso soy yo judío? (v.35), y plantea una nueva pregunta ¿Qué has hecho? La cual se queda sin una respuesta directa. Jesús responde con una autorevelación de su reino (v.36), de su identidad y misión (v. 37). “su reino no es de aquí” es de otra dimensión. Pilato insiste en la identidad de Jesús, ¿luego tú eres rey? La respuesta no da lugar a dudas: “Sí, soy rey. Rey que da testimonio de la verdad. Desde la más fina ironía se afirma sin vacilación la identidad profunda de Jesús, Él es rey. Pilato ve un judío cualquiera, pero se trata verdaderamente de un rey misterioso. La verdad no es lo que ven los ojos humanos, cortos en su mirar, la verdad es la realidad divina revelada en Jesús. Él es la verdad. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? La Escritura nos hace un llamado acuciante a tener clara la fe, es decir a dar respuesta de nuestra identidad, hacer confesión de fe, la cual exige tener clara la identidad de Jesús y aceptarla de forma que esa identidad identifique también al creyente. Pilato ve solo lo inmediato, la condición de judío, y por eso dice, ¿Acaso soy judío? Quien quiera confesar a Jesús como rey debe reconocerlo como personaje misterioso, humano y divino, Hijo de Dios; al reconocerlo y aceptarlo como Hijo de Dios todo creyente se autodefine también como hijo de Dios, como si dijera: Jesús es Hijo de Dios, también yo soy hijo de Dios. El reinado de Jesús se comprende solo a la luz de su verdadera identidad de los contrario se malcomprenderá. ¿Qué me sugiere la Palabra que debo decirle a la comunidad? Jesús es este personaje misterioso, divino y humano, que todo lo ha recibido de su Padre, por ello ostenta: poder, gloria y reinado; su reinado lo ejerce sobre toda realidad: la creación, la historia, el ser humano… nada escapa a su dominio, pero su dominio lo ejerce mediante el amor, que se manifiesta en el perdón de los pecados. El mal no está en ser gobernados por el Rey Jesús sino en vernos privados de su dominio. Cada vez que una persona hace aceptación consciente, libre y amorosa por vivir las leyes de este reinado, es decir, acepta a Jesús en su corazón, se produce una y otra vez la majestuosa entronización del Rey, que ejerce su poder sobre todo ámbito del ser humano: lo social, religioso, económico, los sentimientos…etc. en todo manda el Señor. Este es el reinado que hay que vivir, pues de nada serviría vivir todos los misterios de Jesús en el Año litúrgico y no llegar a una aceptación de su reinado de manera efectiva, pues todo se quedaría en una repetición de ritos sin importancia. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? La aceptación de Jesús como rey universal me anima a realizar mi misión evangelizadora con el deseo que otros vivan la experiencia de conocer este rey del todo excepcional y acepten su reinado porque allí reside la verdad y la felicidad del ser humano. No puedo quedarme tranquilo, de brazos cruzados, sabiendo que hay miles y miles que aún no experimentan el amor y el poder purificador de Jesús rey. La proclamación de Jesús rey me invita, como sacerdote, a celebrar bien el Año Litúrgico para ir presentando la figura majestuosa y salvadora de Jesús; cada domingo del nuevo año me pide preparar adecuadamente la homilía y la belleza de la celebración pues el Señor habla a través de cada acción, palabra o elemento, no puedo descuidar nada porque a través de ello voy haciendo mi servicio evangelizador que cautive y enamore a los fieles que participan en mi comunidad. Es un llamado a no dormir sobre los laureles, a no acostumbrarnos a la rutina, hay que presentar, con toda su fuerza, en cada instante, la novedad del evangelio.