SISTEMA INFORMATIVO
El poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes
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ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN
Agosto 15 de 2022
Primera Lectura: Ap 11, 19a; 12,1-6a.10ab
Salmo: Sal 45(44), 7a y 10bc.11-12a.14-15 (R. cf. 10b)
Segunda Lectura: 1Co 15,20-27ª
Evangelio: Lc 1,39-56
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
• La Iglesia da a luz, en medio de un mundo que está lleno de hostilidades y persecución hacia Cristo.
• Cristo viene a derrotar al mal, al pecado y a la muerte definitivamente.
• En el Magnificat la Bienaventurada Virgen María nos da la lección práctica de humildad, diciéndonos con esto que todo lo que hay en Ella es de Dios.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
En la primera lectura podemos observar dos imágenes: La mujer y el dragón.
La mujer está adornada con un cúmulo de rasgos vistosos: el primero de ellos su vestido de sol que indica la predilección con que Dios la envuelve; segundo, un vestido hecho de celestial hermosura; y tercero es perpetuamente joven y hermosa como la amada del cantar (Cfr. Cantar 6, 10). Hay que destacar que cuenta con una corona de 12 estrellas que alude al premio: la corona de la gloria celestial, que significa poder compartir una condición gloriosa, y que también alude a las 12 tribus y el número de los Apóstoles.
Básicamente esta mujer representa la Iglesia en la feliz plenitud de su realización anclada en la eternidad de Dios, partícipe de la misma vida de unión y de la coronación ideal del pueblo de Dios. Por otra parte, junto a esa imagen gloriosa de la mujer, aparece también otro aspecto, más terreno y doloroso: La mujer es madre anunciada, es decir, que se queja por el parto que se avecina y suplica a Dios que la socorra, ella se debate entre los dolores del alumbramiento. Pero estos no son sino el preludio de la era mesiánica, ambas facetas de gloria y sufrimiento deben complementarse, ya que se refieren a la Iglesia contemplada, ya sea en una escatología realizada o en su devenir histórico.
Por otro lado, se presenta la otra señal, un gran dragón, este posee un poder inhumano, pero no absoluto, y tiene un gesto inaudito pues barre con su cola la tercera parte de las estrellas observando una manía obsesiva en ser como un dios. La otra ambición consiste en perseguir con saña a la mujer, pero ella a pesar del asedio y amenaza, consigue dar a luz a un hijo varón cuyo oficio es “pastorear”. Este hijo, se refiere a Jesucristo, en esta parte se observa principalmente el Nacimiento Pascual de Jesús, contemplado en sí en su Misterio de muerte y Resurrección, ya que, a través de la resurrección, Jesús escapó de las garras de la muerte del dragón y fue llevado junto al trono de Dios.
En la segunda Lectura se nos muestra lo que constituye la esperanza cristiana. Pablo contempla la humanidad como un gran acontecimiento solidario, tanto para la desgracia como para la salvación. Por otra parte, la contraposición entre Adán y Cristo, que tiene para él un valor histórico, antropológico y salvífico, ya que la humanidad bajo el pecado y la muerte se simboliza en Adán, y es sustituida por la humanidad bajo la gracia y la vida que nos da Cristo. La primera fue causada por la desobediencia de uno, la segunda por la obediencia del otro. El dolor y la muerte son lo opuesto al Plan de Dios.
En el evangelio de Lucas se nos narra un acontecimiento simple y sencillo, resaltando las obras de los grandes y poderosos de la tierra. Él ha querido mostrar los detalles simples de una realidad que aparentemente no tienen ningún puesto en el desarrollo histórico de una sociedad que sólo considera importante lo que hacen los grandes, los de renombre, los que se creen a sí mismos los únicos protagonistas de la historia. Aquí el protagonismo, es de un par de mujeres, personajes ya de por sí devaluados, en una sociedad machista patriarcal; de dos niños que, aún sin nacer, ya están llamando la atención del autor (Dios) y el Espíritu Santo que llena de gozo a Isabel para bendecir a su pariente María y al fruto de su vientre, y para cantar las grandezas del Señor.
Finalmente, Lucas, revela una enseñanza sobre la manera cómo Dios actúa en la historia humana y, a través de qué tipo de persona actúa. Eso es, en el fondo, lo que proclama Isabel en las palabras que dirige a María, y en donde la Bienaventurada lo explica mejor en su cántico, que la tradición consagró como el Magníficat. En él, Lucas, constata cómo, mientras los grandes y poderosos se esfuerzan por conducir la historia bajo los criterios del poder del tener y del dominio, dejando de lado una estela de empobrecidos, de marginados y excluidos, Dios va realizando su acción en el mundo justamente a través de estas obras que deja la sociedad estructuralmente injusta. Por esto, precisamente, el cántico de María es revolucionario porque al reflejar las convicciones de un alma libre y liberada invita también a una auténtica liberación de unas estructuras injustas que por y en nombre de Dios mantiene al pueblo sumido en la discriminación, el hambre y el abandono.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
Primero el Magnificat en un cantico que se pone en los labios de María, y que se espera que todo creyente de corazón sencillo no solamente deba proclamar con sus labios, sino realizar también a través de su esfuerzo y su lucha de cada día, es una invitación a no continuar creyendo que en una sociedad tan injusta sea reflejo de algún designio o querer de Dios y lo que es más revolucionario todavía el Magníficat revela una imagen de Dios contento, completa y absolutamente diferente a la imagen del dios que domina este mundo.
Segundo, María, es una mujer sinodal que hace el camino con nosotros, que no estuvo aislada, muda, sola, sin relacionarse con nadie o solo con Dios. Ella se presentó como una mujer disponible que perseveró unánime en oración, que era humilde, cercana, como mujer y madre. Ella es la mujer que tiene el sentido de Dios, que discernió y busco en su vida el plan de Dios, expresándolo en el Magníficat, en el canto que eleva a Dios (Cfr. Lucas 1, 46-56).
Ella nos muestra cómo debemos escuchar, y acoger la Palabra, siendo dóciles. Aunque a veces no entendamos los caminos de Dios, y como ella debemos conservar todas estas cosas en el corazón, así no lo veamos con claridad. Así lo tenemos que hacer nosotros: abramos los ojos y los oídos del corazón a las distintas situaciones por las que pasa la sociedad y por las que nos habla el Espíritu Santo, no mirar para otro lado, y actuar. María, es la mujer que ofrece al mundo lo mejor que tiene, su Hijo.
Por último, la Solemnidad de hoy nos llena de confianza, ya que ella alienta continuamente nuestra esperanza pues “somos aún peregrinos, pero Nuestra Madre nos ha precedido y nos señala ya el término del sendero: nos repite que es posible llegar y que, si somos fieles, llegaremos. Porque la Bienaventurada Virgen no sólo es nuestro ejemplo: es auxilio de los cristianos. Y ante nuestra petición —Monstra te esse Matrem-, no sabe ni quiere negarse a cuidar de sus hijos con solicitud maternal.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
La solemnidad de la Asunción es muy importante en la Iglesia, porque en la figura de María, que es llevada en cuerpo y alma al cielo, la Iglesia ve lo que es y lo que espera ser. En efecto, el prefacio propio de esta solemnidad resume muy bien esta relación entre María y la Iglesia: La Virgen Madre de Dios fue asunta hoy en la gloria del cielo, para ser primicia e imagen de lo que alcanzará a tu Iglesia; para ser esperanza cierta y motivo de consuelo del pueblo peregrinante . María, nos ayude a proclamar las grandezas del Señor y nos permita como ella llegar a reconocer nuestra pequeñez frente a la grandeza e inmensidad de Dios. Que en esta solemnidad veamos con gran esperanza y claridad las promesas de Dios, para que al igual que la Bienaventurada Virgen se vean cumplidas también en nosotros, y sea un motivo de alegría para todos y cada uno de nosotros.
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Recomendaciones prácticas:
• Misa vespertina y Misa del día. El formulario de la Misa es propio.
• Puede emplearse la fórmula de bendición solemne: Santa María Virgen, Misal p, 479.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Queridos hermanos, el Señor nos convoca para escuchar su voz y prepara la mesa del sacrificio para darnos su cuerpo y sangre que es salvación. Hoy celebramos la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, que nos enseña que la sencillez y humildad de corazón, dan paso a un gran premio: la vida eterna. Que, a ejemplo de la Virgen María, logremos alcanzar la sencillez y humildad necesaria para crecer como cristianos. Participemos activa, plena y conscientemente de esta celebración.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La liturgia de la Palabra de la Solemnidad nos debe llenar el corazón de esperanza y alegría, ya que en María vemos contemplada la participación en la gloria futura, en donde Dios nos librará, como a Ella, de la corrupción de la muerte. Que nosotros, aun peregrinos en este mundo, cantemos las maravillas que Dios hace en nuestro diario vivir. Escuchemos con atención la Palabra de Dios.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Proclamemos las grandezas de Dios, Padre Todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la Madre de Jesús, y supliquémosle diciendo:
R. Dios de amor, escúchanos.
1. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das un ejemplo de humildad y firmeza, te pedimos que, como ella, el Papa Francisco, Obispos, sacerdotes, diáconos y todo el pueblo de Dios, sepan cultivar la humildad en sus vidas y merezcan alcanzar la vida eterna. Oremos al Señor.
2. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María nos das un ejemplo de verdad y justicia, te pedimos por los gobernantes de las naciones para que, ayudados de tu gracia, participen con sinceridad y buena disposición en la lucha contra el mal y la corrupción, cooperando en la edificación de un mundo mejor y cada vez más humano. Oremos al Señor.
3. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das la esperanza de la vida futura, te pedimos por los enfermos y agonizantes, para que sean fortalecidos en su cuerpo y alma, que por tu gracia puedan gozar de la vida futura. Oremos al Señor.
4. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das un ejemplo de escucha y acción, te pedimos por el camino sinodal que hemos estado viviendo en cada parte de nuestro país, para que, escuchando las nociones del Espíritu, pongamos en acción lo discernido. Oremos al Señor.
5. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das un ejemplo de entrega incondicional, te pedimos que como ella en nosotros se avive el deseo de siempre escuchar tu voluntad y ponerla en marcha, para que podamos merecer la vida eterna. Oremos al Señor.
Oración conclusiva
Padre misericordioso, que,
en la Asunción de la Bienaventurada Virgen María,
nos ha dado un precioso anticipo de nuestra resurrección,
que se fundamenta en la resurrección de Cristo,
te suplicamos escuches estas suplicas,
que te presentamos con fe y esperanza.
Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.
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Este es mi Hijo amado, en quien me complazco
BAUTISMO DEL SEÑOREnero 11 de 2026Primera lectura: Is 42, 1-4. 6-7Salmo: Sal 29 (28), 1b y 2. 3ac-4. 3b y 9c-10 (R. 11b)Segunda lectura: Hch 10, 34-38Evangelio: Mt 3, 13-17I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónCon la fiesta del Bautismo de Jesús cerramos el Tiempo de Navidad e iniciamos el Tiempo Ordinario. El Tiempo de Navidad es propicio para contemplar la infancia de Jesús y, el Tiempo Ordinario es ocasión para meditar en lo que llamamos “la vida pública” de Jesús: lo que hizo y dijo durante sus tres años de ministerio, anunciando el Reino con obras y palabras, como lo recuerda Pedro en la segunda lectura: “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”.Esta fiesta es una manifestación, revelación o epifanía de Dios, estrechamente vinculada a su pequeñez en la gruta de Belén y a la revelación al inicio de su ministerio en las bodas de Caná, cuando transforma el agua en vino.Una frase contundente en el evangelio de hoy es la voz del Padre, que se hace oír desde la nube: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Esta voz ya había sido anunciada por Isaías y hoy la escuchamos en la primera lectura: “Mira a mi Siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco”. Es la voz del Señor que resuena sobre las aguas, sobre las aguas torrenciales, como proclamamos en el Salmo 28.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El versículo 13 afirma: “Entonces Jesús fue de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él”. Presenta un contexto geográfico y teológico: Jesús viene desde Galilea, región marginal, hacia el Jordán, lugar simbólico de paso y renovación para Israel (cf. Jos 3). Su decisión de ser bautizado muestra su solidaridad con la humanidad pecadora, aunque Él no tenga pecado.El versículo 14 dice: “Pero Juan trató de disuadirlo, diciendo: ‘Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?’”. Aquí se reconoce la superioridad espiritual de Jesús. Además, el texto subraya la humildad de Jesús y la comprensión profética de Juan.En el versículo 15: “Jesús le respondió: ‘Deja que así sea ahora, pues conviene que cumplamos toda justicia.’ Entonces Juan consintió”, la palabra “justicia” en Mateo se refiere a la voluntad de Dios. Jesús se somete al plan divino, mostrando obediencia y dando ejemplo. No se bautiza por necesidad personal, sino para manifestar su misión y revelar su identidad.El versículo 16 relata: “Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma y posarse sobre él”. Es la gran teofanía trinitaria: el cielo se abre (símbolo de revelación), el Espíritu desciende (unción mesiánica), y se prepara la voz del Padre. La paloma es símbolo de paz, pureza y del Espíritu Santo, y remite al diluvio (Gn 8), donde anuncia un nuevo comienzo.Finalmente, el versículo 17: “Y una voz del cielo decía: ‘Este es mi Hijo amado; en Él me complazco’”. La voz del Padre confirma la identidad de Jesús como Hijo de Dios, evocando el Salmo 2, 7 (“Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”) e Isaías 42, 1 (“Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma”). Se combinan así las imágenes del Mesías rey y del Siervo sufriente, anticipando la misión redentora de Jesús.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?“Este es mi Hijo amado” (v. 17). Así como Jesús es proclamado Hijo, cada bautizado es adoptado como hijo o hija de Dios (cf. Ga 4, 4-7). El bautismo no es solo un rito, sino una nueva identidad: somos parte de la familia de Dios.Jesús, sin pecado, se une a los pecadores en el Jordán. El bautismo nos llama a vivir en solidaridad, especialmente con los más necesitados. Ser bautizado implica compromiso con la justicia, la misericordia y la fraternidad.“Vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma” (v. 16). En el bautismo, recibimos el Espíritu Santo, que nos fortalece para vivir como discípulos. El Espíritu guía, consuela y capacita para la misión.“Conviene que cumplamos toda justicia” (v. 15). Jesús se somete al plan del Padre. También el bautizado está llamado a discernir y cumplir la voluntad de Dios. Esto implica vida de oración, escucha y fidelidad.El bautismo de Jesús marca el inicio de su ministerio público. El bautismo no es meta, sino punto de partida: cada bautizado es enviado a ser luz del mundo y sal de la tierra (cf. Mt 5, 13-16). Nos convierte en discípulos misioneros, llamados a anunciar el evangelio con la vida.En síntesis, este pasaje invita a redescubrir la vocación cristiana: no somos simples creyentes, sino hijos amados, llenos del Espíritu y enviados al mundo. Recordar nuestro bautismo es recordar quiénes somos y para qué vivimos.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Querido Jesús, hoy te contemplamos en el Jordán. Has bajado desde las montañas de Nazaret hasta los valles del río, para ser bautizado por tu primo y precursor, Juan el Bautista.No te contentaste con descender de los cielos y asumir nuestra naturaleza humana; también te anonadaste poniéndote en la fila de los pecadores que esperaban el bautismo de conversión. Tú no tenías pecado, pero lo hiciste porque eres el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y nos devuelve la vida, la gracia, el amor y la plenitud. Gracias, Jesús, por cargar sobre tus espaldas nuestro pecado y por liberarnos de sus cadenas. Atravesaste el Jordán, saliendo de la tierra prometida y entrando en territorio pagano, para ser bautizado por Juan y significar la entrada al verdadero Reino. Israel pasó por el Jordán para dejar atrás la esclavitud de Egipto e ingresar como pueblo libre a la tierra prometida.Cuando recibiste el bautismo, se abrieron los cielos. Antes estaban cerrados por causa del pecado; ahora tú viniste a habitar entre nosotros para que podamos habitar contigo en los cielos nuevos y en la tierra nueva, en la Jerusalén celestial, en la casa del Padre. Gracias por abrirnos los cielos de tu ternura y misericordia. Gracias, Jesús, por descender hasta nosotros para que podamos ascender contigo al Padre. Querido Jesús, para subir contigo al Padre, primero debemos bajar contigo al Jordán. Ayúdanos a dejar atrás orgullos, autosuficiencias y falsas seguridades, para ser purificados en las aguas y transformados en hijos dóciles y obedientes, en quienes el Padre se complace.Queremos sumergirnos contigo en el Jordán, en las aguas de tu amor y misericordia, para ser lavados, purificados y transformados. Amén._______________________Recomendaciones prácticas:•Si no hay bautismos, se recomienda utilizar una de las fórmulas del rito para la bendición y aspersión del agua, en memoria del Bautismo, que sustituye el acto penitencial al comienzo de la misa (cf. Misal, Apéndice I, Formulario II, p. 1143).•Esta fiesta tiene esquema propio de celebración, incluido el Prefacio.•Propiciar un momento de silencio, después de la comunión, para dar gracias al Padre por la presencia de Jesús en la Eucaristía y en nuestras vidas.•Hoy finaliza el Tiempo de Navidad y desde mañana lunes comienza la primera parte del Tiempo Ordinario, que se prolonga hasta el martes 17 de febrero.•Liturgia de las Horas: Tomo III, Salterio de la 1ª semana.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misa Hermanos, en la fiesta del Bautismo de Jesús nos hemos reunido para recibir de manos del Padre a su Hijo, que se nos ofrece en la Palabra y en la Eucaristía. Con un corazón complacido en Dios, participemos con alegría y gratitud.Monición a la liturgia de la Palabra El Padre quiere mostrarnos cuánto nos ama en su Hijo, y nos lo entrega para que, por Él, con Él y en Él, seamos hijos amados en quienes se complace. Acojamos al Hijo a través de la Palabra que se nos proclamará. Escuchemos con gusto y atención.Oración universal o de los fieles Presidente: Con la confianza de los hijos amados, presentemos nuestras súplicas al Padre por nosotros, la Iglesia y todo el mundo. Respondemos:R/. Por tu Hijo Amado, en quien te complaces, escúchanos, Padre santo.1.Padre Dios, bendice a los laicos y ministros de tu Iglesia, para que, guiados por el Espíritu Santo, anuncien a Cristo con valentía y sean signo de unidad y salvación. Oremos.2.Padre Dios, ilumina a los gobernantes y líderes, para que trabajen con justicia y humildad, promoviendo la paz, la dignidad humana y el bien común. Oremos.3.Padre Dios, fortalece a todos los bautizados para que, recordando nuestra identidad de hijos tuyos, vivamos con fidelidad y demos testimonio del evangelio. Oremos.4.Padre Dios, acompaña a nuestra comunidad parroquial, para que, animada por el Espíritu, crezca en fraternidad, solidaridad y compromiso con los más necesitados. Oremos.Oración conclusivaPadre bueno, que en el bautismo de tu Hijo revelaste tu amor, escucha nuestras súplicas y haznos fieles a tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Sáb 3 Ene 2026
Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría
EPIFANÍA DEL SEÑOREnero 04 de 2026Primera lectura: Is 60, 1-6Salmo: Sal 72 (71), 1bc-2. 7-8. 10-11. 12-13 (R. cf. 11)Segunda lectura: Ef 3, 2-3a. 5-6Evangelio: Mt 2, 1-12I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Epifanía revela que Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, ha venido para todos los pueblos. Su manifestación universal es el cumplimiento de una esperanza antigua: la salvación está destinada a toda la humanidad.Los magos representan a todas las naciones que, al encontrar a Cristo, inician un camino nuevo: ya no guiados por estrellas, sino por la luz interior del Salvador que transforma el rumbo de sus vidas.Cada Eucaristía es una epifanía, una manifestación del Señor: Él se hace presente en signos humildes. Llevemos su luz y respondamos a la invitación de vivir según un camino nuevo, el de la conversión.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La solemnidad de la Epifanía del Señor es la fiesta de todos los pueblos. El Niño nacido en Belén ha sido revelado como el Dios hecho hombre para nuestra salvación. Esta salvación, que brota de la pequeña ciudad de David, está destinada a todos los tiempos y lugares.El evangelio de Mateo narra la visita de los magos, sabios venidos de Oriente, que encontraron al Niño con María, su madre, y lo adoraron. Este gesto anticipa lo que ocurrirá con el Cristo resucitado: los que estaban lejos buscan al Señor y lo encuentran; en cambio, quienes estaban cerca, conocían las Escrituras y sabían dónde debía nacer el Mesías, permanecen indiferentes.Los magos descubrieron en la creación las señales que los condujeron al Salvador. Su búsqueda simboliza a quienes, aun sin conocer plenamente la fe, son guiados por la sed de verdad y justicia hasta encontrar a Dios. Su camino recuerda que nadie está excluido de la posibilidad de hallarlo.En una humilde casa de Belén, los magos se postran, lo adoran y le ofrecen dones simbólicos: oro, para reconocerlo como Rey; incienso, como homenaje a su divinidad; y mirra, signo profético de su pasión y muerte. En ellos vemos representadas a todas las naciones llamadas a reconocer a Cristo como Salvador.Los magos son las primicias de los pueblos gentiles. También nosotros, que no pertenecemos al antiguo Israel, hemos sido incorporados a la nueva alianza. Éramos lejanos, pero en Cristo nos hemos vuelto cercanos.La Epifanía es una invitación a mirar más allá de nuestras fronteras, a descubrir cómo Dios se manifiesta en caminos inesperados y a acoger con gozo la salvación ofrecida a todos. El Señor sigue revelándose, y nosotros, como los magos, estamos llamados a levantarnos, ponernos en camino y adorarlo con fe y humildad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Epifanía nos invita a levantar la mirada y no quedarnos atrapados en la oscuridad del miedo ni en la pasividad de lo establecido. La luz de Dios se manifiesta en la historia concreta de los pueblos, en medio de sus luchas y esperanzas. La profecía de Isaías presenta a Jerusalén resplandeciente, no por méritos propios, sino porque ha sido iluminada por la gloria del Señor: imagen de la Iglesia llamada a irradiar esperanza en medio de una humanidad herida.San Pablo recuerda que los gentiles – antes considerados extranjeros– son también herederos de la promesa. El evangelio confirma esta apertura universal: los magos, venidos de lejos, representan a quienes buscan sinceramente a Dios y encuentran la verdad en la humildad de un Niño.Dios sigue manifestándose hoy: en las grietas de nuestra historia, en las preguntas de los no creyentes, en gestos de justicia que brotan incluso en medio de la corrupción. Estamos llamados a ser como la estrella que guía, anunciando con nuestra vida que la luz ha venido al mundo.La Epifanía nos invita a abrirnos al otro, a reconocer la dignidad de todo ser humano como portador de una promesa. Que como Iglesia no nos encerremos, sino que iluminemos; que como los magos sigamos buscando, caminando y adorando con humildad.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesús, luz que disipa nuestras sombras, venimos ante ti como los magos, guiados por una esperanza que no se apaga y que no queremos dejarnos arrebatar. En medio de un mundo marcado por la indiferencia, la violencia y la confusión, te pedimos que renueves en nosotros el deseo de buscarte con corazón sincero. Que no nos acostumbremos a la oscuridad ni aceptemos un cristianismo sin misión. Haznos capaces de verte en lo pequeño y lo frágil, en el rostro de quienes sufren y en las preguntas de quienes aún no te conocen.Concédenos una fe inquieta, que se pone en camino y no teme salir de sí para encontrarte en las fronteras. Que nuestra vida refleje tu luz, no con palabras vacías, sino con gestos concretos de compasión, acogida y justicia.Tú que te revelaste a los pueblos como Salvador, haznos testigos de tu amor. Que nuestro encuentro contigo se traduzca en una vida entregada, en una Iglesia que abra caminos, acompañe búsquedas, adore con humildad y que sea un “hospital de campaña” donde muchos hallen sanación. Haz de nosotros estrellas que guíen a otros hacia ti. Amén._______________________Recomendaciones prácticas:•En la Epifanía conviene resaltar que el personaje central es Cristo y su misterio de salvación, más que la figura de los reyes magos.•Se puede preparar la procesión con los dones, presentando también ofrendas para los pobres y necesitados.•Encender una luz junto al pesebre puede ser un signo pedagógico.•Tener presente que hay un formulario distinto para la misa de la vigilia y la del día. El Prefacio es propio de la Epifanía (MR, p. 367).•Puede emplearse la fórmula de bendición solemne: En la Epifanía del Señor, (MR, p. 578).•Se recomienda utilizar la Plegaria Eucarística I o Canon Romano, con la inclusión del “Reunidos en comunión…”, propio de esta solemnidad.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa ¡La gloria del Señor inunda la tierra! Hoy, en la solemnidad de la Epifanía, celebramos el misterio de la Encarnación que se revela a todos los pueblos y llena de su luz a toda la creación. Como los magos, dejémonos guiar por la estrella de la Palabra de Dios para reconocer y adorar al Señor que ha nacido por nosotros, luz de las naciones y esperanza de un mundo necesitado de sentido y salvación. Que esta santa misa sea para nosotros una manifestación viva de su presencia en medio de su pueblo.Monición a la liturgia de la PalabraEn la solemnidad, la Palabra proclama que Jesús ha venido como luz para todos. Isaías anuncia que Jerusalén resplandece con la gloria de Dios y que las naciones acuden a ella con alegría. San Pablo afirma que, en Cristo, los gentiles también son herederos de la promesa. El Evangelio de Mateo presenta a los magos, sabios extranjeros que buscan y adoran al Niño. Esta manifestación universal nos invita a reconocer cómo Dios se revela más allá de nuestras fronteras y a compartir su luz con el mundo.Oración universal o de los fielesPresidente: Hermanos, en este día en que el Señor se ha manifestado como luz para los pueblos, elevemos nuestra oración diciendo con fe:R/. Ilumina, Señor, a toda la tierra.1.Por la Iglesia, en sus antiguas raíces y en sus nuevas comunidades, para que acoja a quienes buscan a Dios y muestre en el Niño de Belén la luz verdadera de la humanidad. Oremos al Señor.2.Por los presbíteros, misioneros y catequistas, para que anuncien con alegría y fidelidad a Cristo, luz del mundo, a quienes aún no conocen el evangelio. Oremos al Señor.3.Por los hombres y mujeres de la cultura, la ciencia y el pensamiento, para que, como los magos, descubran en la creación y en la historia los signos que los conduzcan a Dios. Oremos al Señor.4.Por los que sufren, por quienes han perdido la esperanza o buscan sentido a su vida, para que encuentren en Cristo, el Hijo de María, la luz que disipa toda oscuridad. Oremos al Señor.5.Por todos los bautizados de nuestra comunidad parroquial, para que, adorando hoy al Niño Dios, anhelen un día contemplarlo en la gloria eterna.Oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor Dios nuestro, que revelaste tu salvación a todas las naciones y condujiste a los sabios de Oriente a la luz de tu Hijo, escucha nuestras súplicas y haz que, guiados por tu gracia, lleguemos a contemplarte un día en la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Mar 30 Dic 2025
Y le pusieron el nombre de Jesús
SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOSEnero 01 de 2026Primera lectura: Nm 6, 22-27Salmo: Sal 67 (66), 2-3. 5.6 y 8 (R. 2a)Segunda lectura: Ga 4, 4-7Evangelio: Lc 2, 16-21I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl 1º de enero celebramos la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, ocho días después del nacimiento de Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios. Desde 1968, por iniciativa del papa Pablo VI, este día coincide con la Jornada Mundial de Oración por la Paz, con el propósito de que el inicio del nuevo año esté marcado por un compromiso con la paz, tanto en la vida personal como en la convivencia social y política.Las lecturas bíblicas de esta solemnidad subrayan al Hijo de Dios hecho hombre y en el “nombre” del Señor. La primera lectura presenta la solemne bendición que los sacerdotes pronunciaban sobre los israelitas en las grandes fiestas religiosas. En la segunda lectura, san Pablo resume en la adopción filial la obra de salvación realizada por Cristo, en la cual la figura de María aparece íntimamente vinculada. El evangelio concluye con la imposición del nombre de Jesús, mientras María medita en silencio en su corazón el misterio de su Hijo, don singular de Dios. La Virgen nos da a su Hijo, nos muestra su rostro, Príncipe de la paz. Que ella nos ayude a permanecer en la luz de ese rostro que brilla sobre nosotros (cf. Nm 6, 25) (cf. Benedicto XVI, 1 de enero de 2011).1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Las creaturas revelan algo del Creador. El ser humano, como creatura de Dios, manifiesta algo de Él. Donde mejor encontramos la revelación de Dios es en su Hijo hecho hombre. En Jesús, pequeño y frágil, contemplamos no a un Dios poderoso, sino a un Dios tierno. La ternura divina se hace palpable en Jesús.El ángel había anunciado a los pastores que, en Belén, ciudad de David, había nacido el Salvador, y les dio como señal a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (cf. Lc 2, 11-12). Ellos fueron a toda prisa y encontraron a María, a José, y al Niño. Así, los pastores, considerados en aquella época como gente de mala fama, fueron los primeros en ver el rostro de Dios en el pequeño Jesús. Desde entonces se vislumbra que Él no vino por los santos, sino por los pecadores. El nombre expresa su identidad y su misión: ser nuestro Salvador.Lucas habla de la maternidad de María a partir del Hijo, el “niño envuelto en pañales”, porque es Él –el Verbo de Dios (Jn 1, 14)– el centro del acontecimiento y quien hace que la maternidad de María sea “divina”.María es verdadera Madre de Dios en virtud de su relación total con Cristo. Por tanto, al glorificar al Hijo se honra a la Madre, y al honrar a la Madre se glorifica al Hijo. El título de “Madre de Dios”, que hoy resalta la liturgia, subraya la misión única de la Virgen en la historia de la salvación, fundamento del culto y la devoción que el pueblo cristiano le profesa.María no recibió el don de Dios para guardarlo para sí, sino para entregarlo al mundo: en su virginidad fecunda, Dios concedió a los hombres los bienes de la salvación eterna (cf. Oración colecta).2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Hoy escuchamos nuevamente la bendición sacerdotal de Aarón y pedimos al Señor que bendiga el nuevo año. Ante las lógicas de guerra, solo Dios puede transformar el corazón humano y asegurar esperanza y paz a la humanidad.Es bueno iniciar el nuevo año recorriendo con decisión la senda de la paz. Acogemos el clamor de las víctimas de la guerra y oramos para que la paz anunciada por los ángeles a los pastores llegue a todos los rincones del mundo: “Super terram pax in hominibus bonae voluntatis” (Lc 2, 14). Con nuestra oración queremos ayudar a cada persona y a cada pueblo, en especial a quienes tienen responsabilidades de gobierno, a avanzar con decisión por el camino de la paz (cf. Benedicto XVI, 1 de enero de 2011).Gracias a María, el Hijo de Dios, “nacido de mujer” (Ga 4, 4), vino al mundo como verdadero hombre, en la plenitud de los tiempos. Esa plenitud abarca el pasado y las esperas mesiánicas, y al mismo tiempo señala la plenitud absoluta: en el Verbo hecho carne, Dios pronunció su Palabra definitiva. En el umbral de un nuevo año resuena la invitación a caminar con alegría hacia la luz del “sol que nace de lo alto” (Lc 1, 78). En la perspectiva cristiana, todo tiempo está habitado por Dios: no hay futuro fuera de Cristo ni plenitud más allá de Él.María, Madre nuestra, intercede continuamente por nosotros. Nos lleva de la mano hacia su Hijo, lo entrega como lo ofreció a los pastores en Belén y, en el Gólgota, a toda la humanidad. Ella, que dio la vida terrena al Hijo de Dios, sigue comunicando la vida divina que es Jesús mismo y su Espíritu Santo. Por eso es madre de todo hombre que nace a la gracia y se la invoca como Madre de la Iglesia.Desde 1968, el 1 de enero se celebra en todo el mundo la Jornada Mundial de Oración por la Paz. La paz es don de Dios, como se proclama en la primera lectura: “Que el Señor (…) te conceda la paz” (Nm 6, 26). Es el don mesiánico por excelencia, fruto de la caridad de Cristo; es nuestra reconciliación con Dios. También es un valor humano que debe realizarse en lo social y lo político, pero tiene sus raíces en el misterio de Cristo (cf. Gaudium et spes, 77-90).“La paz no es solo ausencia de guerra, sino una condición general en la cual la persona humana está en armonía consigo misma, en armonía con la naturaleza y en armonía con los demás. Esto es la paz. Sin embargo, hacer callar las armas y apagar los focos de guerra sigue siendo la condición inevitable para dar comienzo a un camino que conduce a alcanzar la paz en sus diferentes aspectos. Pienso en los conflictos que aún ensangrientan demasiadas zonas del planeta, en las tensiones en las familias y en las comunidades –¡en cuántas familias, en cuántas comunidades, incluso parroquiales, existe la guerra!–, así como en los contrastes encendidos en nuestras ciudades y en nuestros países entre grupos de diversas extracciones culturales, étnicas y religiosas. Tenemos que convencernos, no obstante toda apariencia contraria, que la concordia es siempre posible, a todo nivel y en toda situación. No hay futuro sin propósitos y proyectos de paz. No hay futuro sin paz” (Papa Francisco, Ángelus, 4 de enero de 2015).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Querido Jesús, en este primer día del año civil aún respiramos el aire de la Navidad. El Evangelio nos conduce a la gruta de Belén, humilde y fría, que el Padre escogió para tu nacimiento a través de María y José. Como los pastores, que dejaron sus rebaños y corrieron para ver lo anunciado por el ángel, también nos acercamos hoy con el corazón y la mente a ese lugar, para contemplar tu pequeñez y tu grandeza, tu ternura y tu misericordia, tu fragilidad y tu fortaleza, tu humanidad y tu divinidad. Jesús, tu nombre, dado por el ángel y confirmado en la circuncisión, es para nosotros fuente de salvación. Ante él se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra. Es el nombre que trae paz, hace temblar al mal y nos libra de todo peligro.Gracias, Jesús, por hacerte cercano, por habitar entre nosotros y en nosotros; por hacerte carne en el seno de María, en el pan eucarístico y en el hermano que camina a nuestro lado. Gracias porque en cada corazón renuevas tu presencia para que quienes nos rodean experimenten tu amor y ternura.Gracias también por tu Madre Santísima que nos acerca a ti y nos conduce al Padre. Que su intercesión maternal nos mantenga siempre unidos a ti. Haz que cada día de este nuevo año lo vivamos contigo y para ti, en comunión con el Padre y el Espíritu Santo, que viven y reinan por los siglos de los siglos. Amén._______________________Recomendaciones prácticas:•Jornada Mundial de Oración por la Paz: en este día no se permite celebrar otra misa, ni siquiera la exequial; sin embargo, a juicio del ordinario del lugar, se puede celebrar la misa por la paz.•Tener en cuenta el mensaje del Papa para la Jornada Mundial por la Paz, a fin de motivar especialmente la oración por la paz del mundo.•Utilizar la bendición solemne del Misal para el primer día del año.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misa Hermanos, bienvenidos a esta celebración en el primer día del año civil. En medio de este hermoso Tiempo de Navidad, contemplamos a María, Madre de Dios, que intercede ante el Padre y ante su Hijo por nosotros pecadores, y que, unida al clamor de la humanidad, suplica el don de la paz. Como Ella, dispongamos el corazón para acoger las bendiciones que el Padre quiere regalarnos hoy y en cada día de este nuevo año. Participemos con alegría y devoción.Monición a la liturgia de la Palabra En la primera lectura, del libro de los Números, escucharemos la solemne bendición: “El Señor te bendiga, te proteja, te ilumine, te conceda la paz”. En el salmo, suplicaremos juntos: “Que Dios tenga piedad y nos bendiga”. En la segunda lectura, de la Carta a los Gálatas, se nos recordará que, en la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo para que recibiéramos la adopción filial. Finalmente, en el evangelio, los pastores corren a ver a Jesús y regresan alabando a Dios. Abramos el corazón para que esta Palabra toque nuestras vidas, y escuchemos con fe y atención.Oración universal o de los fieles Presidente: Al Autor y a la Fuente de toda bendición, elevemos nuestras súplicas por nosotros y por toda la humanidad, diciendo con confianza:R/. Padre Dios, ten piedad y bendícenos.1.Padre Dios, te pedimos por el Papa, los obispos, sacerdotes y laicos, es decir, por todos los discípulos de tu Hijo, para que llevemos al mundo el anuncio de la paz y de salvación en Jesucristo. Oremos.2.Padre Dios, te pedimos por los gobernantes de nuestros pueblos y naciones, para que, procurando el bien común, construyan la paz y trabajen por el progreso integral y el bienestar de todos. Oremos.3.Padre Dios, te encomendamos a quienes sufren a causa de la guerra y la violencia, para que sean consolados por ti y transformados en artesanos de paz y de reconciliación. Oremos.4.Padre Dios, ponemos en tus manos cada día de este nuevo año, para que, dóciles a tus inspiraciones, recibamos y compartamos con nuestros hermanos las bendiciones que tú nos concedes. Oremos.5.Padre Dios, te pedimos por quienes participamos en esta celebración, para que, como María, seamos dóciles a tu Palabra y permitamos que tu obra se cumpla en nosotros, viviendo siempre en tu paz. Oremos.Oración conclusivaPadre Dios, acoge estas súplicas y todas las que guardamos en nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Sáb 27 Dic 2025
Y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: Lo llamarán ''Nazoreo''
LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉDiciembre 28 de 2025Primera lectura: Eclo 3, 2-6. 12-14Salmo: Sal 128 (127), 1bc-2. 3. 4-5 (R. cf. 1bc)Segunda lectura: Col 3, 12-21Evangelio: Mt 2, 13-15. 19-23I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa fiesta de la Sagrada Familia no es solo una celebración de la vida doméstica, sino una profunda afirmación del misterio de la Encarnación. En ella contemplamos cómo Dios se hizo hombre y vivió en una familia común, revelando la grandeza de lo cotidiano y lo humano.Jesús no creció apartado del mundo ni en condiciones extraordinarias. Vivió una infancia normal en Nazaret, aprendiendo de sus padres, compartiendo con otros niños y asimilando el lenguaje, la cultura y las costumbres de su pueblo. Su humanidad se forjó en el calor de una familia sencilla y trabajadora.Las parábolas de Jesús reflejan su experiencia de vida en familia y comunidad. Conocía el valor de lo sencillo: sembradores, amas de casa, obreros, comerciantes. Antes de anunciarlo, vivió el evangelio en lo cotidiano, descubriendo la belleza escondida en la vida diaria y enseñando que todo puede ser santificado.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Cada año, en el domingo dentro de la Octava de Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Esta celebración no es solo una exaltación de la vida familiar, sino también una contemplación profunda del misterio de la Encarnación vivido en lo concreto de una familia humana.El Evangelio de Mateo nos presenta a la familia de Nazaret como una familia refugiada. José recibe en sueños la advertencia divina de huir con María y el Niño a Egipto para escapar de la violencia de Herodes. La vida del Hijo de Dios comienza marcada por la inseguridad, el exilio y la precariedad. El Verbo se hizo carne no en la estabilidad, sino en la fragilidad de quienes deben dejarlo todo para sobrevivir. ¡Cuántos niños hoy en el mundo y en nuestro continente nacen bajo la amenaza de muerte por diversas circunstancias!Mateo insiste en que todo esto ocurre “para que se cumplieran las Escrituras”. Jesús, el verdadero Hijo, revive la historia de Israel: así como el pueblo fue llamado de Egipto, también Él lo será. La Encarnación se revela, entonces, como una solidaridad radical de Dios con su pueblo sufriente. Jesús no solo asume la carne humana, sino también la historia, el desarraigo y el dolor de los excluidos.Al regresar y establecerse en Nazaret, el evangelista subraya otro cumplimiento profético: Jesús será llamado “Nazareno”. Este título evoca también el vástago prometido, el brote nuevo surgido del tronco de Jesé. La Sagrada Familia es, así, el espacio donde florece la esperanza mesiánica, donde la fragilidad se convierte en semilla de salvación.La fiesta de la Sagrada Familia no solo recuerda el drama del exilio vivido por Jesús, María y José en Egipto, sino que ofrece, a través de la liturgia, una rica catequesis sobre la vida familiar. Las lecturas bíblicas del día transmiten consejos prácticos y espirituales que iluminan la vocación familiar desde la fe.La Carta a los Colosenses propone exhortaciones a esposas, esposos, hijos y padres, subrayando que todos los miembros de la familia están llamados a vivir una existencia nueva en Cristo, guiados por el Espíritu. Destaca la importancia de relaciones familiares marcadas por el amor, el respeto mutuo y la responsabilidad.El libro del Sirácide o Eclesiástico —escrito en Jerusalén entre los siglos III y II a.C.— ofrece una colección de proverbios destinados a educar a las nuevas generaciones. Sus consejos insisten en el respeto y la honra debidos a los padres. Honrar al padre y a la madre no solo es una exigencia del Decálogo, sino también fuente de bendición: expía pecados, enriquece espiritualmente y garantiza una vida larga y plena. Incluso en la vejez, cuando los padres pueden perder capacidades, la indulgencia y el cuidado hacia ellos son obras agradables a Dios.El Salmo 127 completa esta visión con una imagen ideal de la familia bendecida por Dios: el padre que teme al Señor, la esposa como vid fecunda y los hijos como brotes de olivo. La familia aparece, entonces, como lugar de bendición cuando se vive en fidelidad a Dios.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Sagrada Familia: germen de esperanza en la historiaLa Encarnación no termina en el pesebre: continúa en la vida escondida de la Sagrada Familia, donde Dios se hace cercano en lo cotidiano, en lo frágil, en lo humano. Mateo nos muestra que en José, María y Jesús se cumplen las promesas de las Escrituras. No con espectáculo, sino en el silencio de una casa, en la obediencia de la fe, en el amor que sostiene en medio de la adversidad.La Sagrada Familia conoce el miedo, el exilio, la pobreza. Huyen a Egipto porque la vida del Niño está amenazada. Son migrantes, desplazados. En ellos se refleja la experiencia de millones de familias colombianas y latinoamericanas que, aún hoy, deben dejarlo todo por la violencia, el hambre o la falta de oportunidades. Sin embargo, en medio de esa oscuridad, Dios actúa.“De Egipto llamé a mi hijo” (Os 11, 1); esta palabra se cumple en Jesús, pero también ilumina nuestra historia. Dios no se desentiende del sufrimiento: lo transforma. La Sagrada Familia es la prueba viva de que, incluso en el dolor, la esperanza puede brotar. En cada casa humilde, en cada madre que resiste, en cada padre que protege, en cada niño que sueña, Dios está presente.Nuestras familias enfrentan muchos desafíos: rupturas, injusticias, incertidumbres. Pero si acogen la Palabra y se dejan modelar por la fe, pueden convertirse en santuarios donde Dios habita. Como en Nazaret, el amor escondido construye futuro.La Sagrada Familia no es un modelo inalcanzable, sino una invitación concreta: a confiar cuando todo tiembla, a obedecer cuando no se entiende, a permanecer cuando todo invita a huir. Es un retoño, un brote nuevo, que florece en medio de la sequía.En nuestra tierra herida, la Sagrada Familia nos recuerda que lo pequeño, lo sencillo y lo fiel es el lugar donde nace la salvación. Allí, en lo cotidiano, el Señor sigue encarnándose. Y eso es motivo de esperanza.Celebrar esta fiesta es redescubrir que Dios habita nuestras historias concretas, incluso las más difíciles, y que el amor vivido en familia puede ser signo del Reino que ya germina.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesús, Hijo del Dios viviente, nacido en el silencio de Belén y acogido en el amor de María y José, mira nuestras familias con ternura. Tú que viviste el exilio y la sencillez, visita hoy nuestros hogares con tu paz. Haz germinar, en medio de nuestras pruebas, la alegría que no decepciona. Libéranos del miedo, renueva nuestros vínculos y fortalece la fe en tu presencia viva. Allí donde una familia cree en Dios, renace la esperanza. Que nuestras casas sean signo de tu amor fiel. Amén._______________________Recomendaciones prácticas:•Puede elaborarse una cartelera de felicitaciones a la familia, en la que se propongan algunos valores para motivar su vivencia en la noche de Año Nuevo.•Seleccionar cantos alusivos a la familia tanto para la entrada a la celebración como para el momento de la comunión.•Es recomendable hacer en este día la bendición especial de las familias, según lo prescrito en el Bendicional (p. 37, nn. 63-64 ss.).•La parroquia, junto con su equipo pastoral, puede preparar una oración a la familia, impresa en una estampa de la Sagrada Familia, para que sea recitada en la noche de Año Nuevo.•Conviene programar, de acuerdo con las necesidades de la comunidad, jornadas de oración y acción de gracias con motivo del fin del año e inicio del nuevo.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaHoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia, la familia singular formada por María, José y Jesús. Esta celebración nos invita también a reflexionar sobre nuestras propias familias. Cada uno de nosotros, al participar en esta santa misa, debería dar gracias a Dios por habernos regalado un padre, una madre, hermanos y hermanas. Son, en verdad, un don precioso. Nuestra vida crece en plenitud porque somos amados y cuidados por padres que no elegimos, pero que nos fueron dados por Dios, y a quienes debemos amar y respetar. Participemos con gozo de esta Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraEn este domingo, dentro de la Octava de Navidad, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Las lecturas fueron escogidas para ayudarnos a reflexionar sobre este misterio. El Evangelio según san Mateo narra la huida a Egipto y nos muestra las dificultades afrontadas por la Sagrada Familia. El libro del Eclesiástico, en la primera lectura, ofrece valiosos consejos acerca de la relación entre padres e hijos. El Salmo presenta, en un cuadro ideal, a la familia de quien teme al Señor y camina en sus caminos. Finalmente, el apóstol san Pablo nos entrega enseñanzas fundamentales para la vida familiar y comunitaria. Escuchemos con atención la Palabra de Dios.Oración universal o de los fielesPresidente: En la fiesta de la Familia de Nazaret, invoquemos a Dios, nuestro Padre, para que proteja e ilumine a todas las familias del mundo, diciendo con alegría:R/. Señor, bendice nuestras familias.1.Para que la santa Iglesia, nuestra madre, sea reflejo de una verdadera familia, donde se aprenda a amar, perdonar y acoger. Oremos al Señor.2.Para que en todas las familias de nuestro tiempo crezca el amor por la verdad y se despierte el hambre y la sed del Dios vivo. Oremos al Señor.3.Para que las familias cristianas de la tierra vivan la celebración de la Pascua como la gran fiesta de todos sus miembros, al estilo del hogar de Nazaret. Oremos al Señor.4.Para que padres e hijos construyan hogares de paz, verdaderas iglesias domésticas, donde reine la fe y el amor. Oremos al Señor.5.Para que nuestros hermanos que ya fueron llamados por Dios y creyeron en el nombre de su Hijo reciban de Él plenitud de sus promesas. Oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor Dios, que en Jesús, María y José nos diste la imagen viva de tu eterna comunión de amor, colma con tu gracia y sabiduría a todas las familias del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.