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Haz esto y tendrás vida
Tags: predicación orante domingo 13 de julio de 2025 conferencia episcopal de colombia iglesia colombiana Predicación Orante de la Palabra
DÉCIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
JULIO 13 DE 2025
Primera lectura: Dt 30,10-14
Salmo: 69(68),14.17-18. 30-31.33-34.36ab y 37 (R. cf. 145[144], 18)
Segunda lectura: Col 1,15-20
Evangelio: Lc 10,25-37.
I.Orientaciones para la Predicación
Introducción
La Palabra de Dios nos ha acompañado a lo largo de este año para que vivamos con gozo el Jubileo haciéndonos conscientes que somos testigos de la Esperanza.
Al meditar los textos de esta dominica podemos resaltar algunas ideas:
- Dios, por amor, le entrega al hombre sus decretos y mandatos para que al cumplirlos experimente la vida verdadera y reciba abundantes bendiciones disfrutando de una vida plenamente feliz. (Dt. 30,9) Por ello, el autor sagrado nos recuerda que sus mandamientos no son una carga pesada, imposible de llevar, nadie puede decir que no puede cumplirlos. El mismo Señor a través del autor sagrado, afirma que es posible cumplirla, está al alcance, está muy cerca, tan cerca que está en “tu corazón y en tu boca, para que la cumplas”
- El apóstol San Pablo en su carta a los colosenses nos recuerda que el centro de nuestra fe es Cristo, que es “imagen del Dios invisible, primogenitor de toda la creación... todo fue creado por él y para él” (Col.1, 15-16), en nos congrega en la Iglesia para que podamos vivir la fe como una comunidad, cuyo principio y cabeza es Él. En Cristo podemos realmente sentir que somos hermanos llamados a vivir el amor y la fraternidad.
- Hoy más que nunca se nos hace un llamado urgente a volver la mirada a Dios y escuchar sus mandatos y cumplirlos, pero no de una manera mecánica o teórica. El Señor graba en el corazón del hombre su palabra para que tengamos la fuerza necesaria para poner en práctica el mandamiento del amor a Dios a través de la caridad y la misericordia con el prójimo, no importa quien sea. El creyente está invitado a amar a Dios con todas las fuerzas, solo Él puede darle plenitud a su vida, sentido, vitalidad, trascendencia, pero amor a Dios se debe materializar, hacer tangible en el amor “al otro”, no es posible amar a Dios si no se ama al hermano, al que más lo necesita. (1 Juan 4:20)
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El centro del mensaje de la liturgia de este domingo es la Palabra por medio de la cual Dios nos habla de manera constante. Él ha querido a través de la historia comunicarse con el ser humano para revelarle sus designios de amor, manifestarle su cercanía, mostrar que es el Dios que camina con el hombre. Cuando acogemos la Palabra de Dios con un corazón humilde, experimentamos una fuerza interior, un gozo que transforma nuestra vida, dinamiza nuestro caminar por esta tierra. La Palabra de Dios de una manera maravillosa produce frutos abundantes, nunca queda estéril (Isaías 55,11), siempre transforma el corazón, los sentimientos, da paz y sanación a quien la escucha, llena de consuelo, serenidad, da fuerza y valor en la prueba.
Pero, de una manera clara, la liturgia de la palabra de este domingo nos asegura que quien escucha la Palabra y la guarda en el corazón experimenta un llamado a vivir el mandamiento del amor a Dios a través del amor al prójimo, viviendo cada día la caridad y la misericordia, no como un simple precepto impuesto y difícil de cumplir. El creyente escucha la Palabra de Dios, se alimenta de ella, la guarda en el corazón y de él brota un manantial para la vida eterna (Jn. 4,13-14). Acoger en el corazón la Palabra, lleva al hombre a poner por encima de todo la vivencia del amor al prójimo sin importar si es amigo, conocido o no, lo que importa es amar sin medida, sin límites y con hechos concretos, sin esperar nada a cambio a ejemplo del samaritano.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
En una sociedad como la nuestra, globalizada, con adelantos tecnológicos y científicos que hacen más “fácil” la vida, con tratados, convenios e integraciones en diferentes campos de la sociedad para buscar el progreso económico, social, político, vemos también como la guerra, el hambre la injusticia, las desigualdades sociales y la falta de oportunidades aún persisten y el ser humano esta quizás lejos de crear una sociedad justa, equitativa y con oportunidades para todos. Pero, ante este panorama, a veces desalentador, se nos recuerda que somos peregrinos de la esperanza, hombres y mujeres de fe, llamados a dar testimonio de Jesucristo y llenar de luz y gozo la vida del mundo, no dejarnos derribar por el pesimismo. Precisamente Jesús, en la parábola del buen samaritano, nos dice que, por encima de cualquier prejuicio, el amor debe ser la manera de asumir y vivir la experiencia de la fe, el amor a Dios se debe materializar en el amor al prójimo, al más próximo y con especial cuidado al que más necesita. El mandato del amor no puede llevarnos a discriminar o escoger a quien amar, no permite que aislemos a los demás. El amor debe unirnos, buscar la felicidad de todos, el amor debe llevar a crear la verdadera fraternidad humana.
Este llamado a escuchar la Palabra y ponerla en práctica amando al prójimo debe ser, para cada una de nuestras comunidades cristianas y para nuestras parroquias, un estilo de vida, realmente formamos comunidad cuando nos reunirnos en torno a la escucha de la buena noticia del evangelio y damos testimonio de Jesús amando sin medida, siempre, sin condiciones. No es algo fácil, no es sencillo amar así, pero debemos en nuestras comunidades comprometernos todos los días a vivir así, al estilo de Jesús.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
“Miren como se aman” (Mc. 6,1-6). La mejor manera de dar testimonio de la buena noticia de Jesucristo es parecernos cada vez más a Él, es vivir de una manera coherente con la fe y practicar la caridad. Por eso pedimos a Dios que nos de la gracia y la docilidad para escuchar con el corazón su Palabra, ponerla en práctica y así poder dar testimonio a nivel personal y comunitario, que podamos sembrar la semilla del amor y la paz en cada lugar donde nos encontremos, que podamos ser signo de esperanza en medio de tantas realidades de muerte, de violencia, de injusticia. Pidamos a Dios que no nos cansemos de amar, ser solidarios, misericordiosos, que nuestras comunidades parroquiales sean lugares de acogida y encuentro con Dios y con los hermanos.
Recomendaciones prácticas:
- Motivar para que, de manera personal y familiar, cada uno de los fieles fortalezca la lectura orante de la Palabra de Dios, aprovechando incluso los medios tecnológicos que tenemos a nuestro alcance
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Nos congregamos como comunidad cristiana para alimentarnos del altar de la Palabra y de la Eucaristía, para escuchar a Jesús y comer de su cuerpo y beber de su sangre que se nos ofrece como como alimento verdadero y así fortalecer nuestra vida y poder ser verdaderos y auténticos cristianos, que sepamos, día a día, amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a nosotros mismos. Unamos a toda la Iglesia y celebremos con fe y devoción el banquete de la Eucaristía.
Monición a la Liturgia de la Palabra
En la liturgia de la palabra se nos invita a escuchar siempre la Palabra de Dios, acogerla con el corazón para así ponerla en práctica por medio de la vivencia de la caridad y la misericordia, especialmente con los más necesitados, con atención escuchemos al Señor que quiere hablarnos y llenar de esperanza nuestra vida.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Con la certeza de saber que Dios siempre nos escucha, presentemos ante Él nuestra suplicas y necesidades diciendo:
R. Escúchanos Señor.
1. Por la Iglesia universal, para que siga anunciando la Palabra de Dios con valentía y entrega y sea testimonio del amor de Dios pata con los más necesitados. Oremos.
2. Por los gobernantes de todas las naciones y de manera especial los de nuestro país, para que promueva leyes que busquen el progreso y el bienestar de todos. Oremos.
3. Por los que más sufren, por los que están tristes o faltos de esperanza para que buscando siempre a Dios puedan recibir consuelo y fortalezca. Oremos.
4. Por nosotros, reunión en esta asamblea Eucarística para que, a ejemplo del buen samaritano, seamos capaces de extender siempre la mano para ayudar a quien más lo necesita, descubriendo el rostro de Jesús en el que sufre. Oremos.
Oración conclusiva
Escucha Señor las suplicas que hemos colocado sobre tu altar y fortalécenos con tus bendiciones para ser signo de esperanza para nuestros hermanos.
R. Amén.
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Lun 9 Mar 2026
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Vie 20 Feb 2026
Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto
PRIMER DOMINGO DE CUARESMAFebrero 22 de 2026Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: Rm 5, 12-19 (forma larga) o Rm 5, 12. 17-19 (forma breve)Evangelio: Mt 4, 1-11I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma es el tiempo de ascenso a la montaña santa de la Pascua, y cada uno de sus domingos marca momentos clave en la historia del pueblo elegido.El primer domingo de Cuaresma está siempre centrado en el tema de las tentaciones. Nos invita a contemplar la realidad humana, siempre expuesta a la tentación, pero no condenada a su poder. Cada una de las lecturas construye el mensaje de este inicio del año litúrgico:•La creación y el pecado de los primeros padres muestran la historia humana como un proyecto de armonía y plenitud querido por Dios, que la humanidad ha desvirtuado por el mal uso de la libertad. Así, el don de Dios parece pequeño y el límite inmenso.•La historia, sin embargo, no queda sometida al poder del mal, porque “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.•En el evangelio, Jesús es el testigo fiel de que la tentación y el pecado no tienen la última palabra en la vida humana.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La liturgia abre este tiempo cuaresmal con el Evangelio de las tentaciones, que refleja la presencia del pecado en la historia personal y comunitaria. A la vez, muestra la respuesta definitiva en Cristo, vencedor del pecado y de la muerte.La misión de Jesús comienza en el desierto, como la de Juan Bautista, y allí se revela como el Mesías que vence la tentación con la fuerza de la Palabra. En este gesto establece un vínculo profundo con el Primer Testamento, al enfrentar las mismas pruebas que Israel sufrió en su peregrinación hacia la tierra prometida. A diferencia del pueblo, Jesús permanece fiel.•Como Israel, Jesús tuvo hambre, pero venció la tentación del placer recordando a Dt 8, 3.•Ante la tentación del poder, desde lo alto del templo, el tentador cita el Sal 91, 11-12; Jesús responde con Dt 6, 16: “No tentarás al Señor tu Dios”.•Frente a la tentación del tener, manifestada en la ambición de los reinos, responde con Dt 6, 13: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo darás culto”.El primer domingo de Cuaresma en el ciclo A recuerda que, desde el origen, el hombre ha querido traspasar el límite puesto por Dios. Así cayó en el pecado, pero no quedó sumergido en él: el salmo proclama la misericordia del Señor, y san Pablo anuncia que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” en Cristo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Iglesia, peregrina de esperanza, reconoce que sus hijos caminan como ovejas en medio de lobos y están llamados a ser luz en la oscuridad. Sin embargo, también sabe que las tentaciones pueden llevar a ocultarse y a confundirse con la multitud.Ser cristiano en comunidad implica una lucha permanente junto al Señor, para alcanzar la plenitud en la montaña santa. La Cuaresma es un camino comunitario: tentaciones y pecados se vencen unidos, con la ayuda de la gracia.Algunos puntos para destacar son:•El ser humano es criatura de Dios y su vocación es asemejarse a Él en la plenitud. Pero en el camino aparecen voces que oscurecen el don de Dios y hacen creer que la vida depende solo de la conquista humana marcada por placer, poder y tener.•Siempre se presentan dos caminos: vida o muerte, bendición o maldición. Allí resplandece la voz del amor y la misericordia que orienta las decisiones. El pecado no es el final: el reconocimiento de la culpa y el regreso a Dios abren siempre la puerta del perdón.•Ser humanos nos hace solidarios con Adán, pero no nos condena a repetir sus errores: en Cristo hemos sido curados y llamados a la obediencia que conduce a la comunión y a la victoria de la cruz.Cuaresma y camino se reclaman mutuamente. Somos un pueblo peregrino que sabe esperar, confiar y abandonarse en las manos del Señor. La fuerza no nace de nosotros: la victoria proviene de la luz del Crucificado. El horizonte de este camino no puede ser otro que la cruz de Cristo, vencedor de la muerte y fuente de vida nueva.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La oración es el arma más eficaz contra la tentación. La vida cristiana se sostiene en ella, y anclados en la cruz podemos llevar adelante los proyectos que Dios nos confía.El Papa Benedicto XVI nos dejó una oración muy oportuna para el camino cuaresmal y la lucha contra la tentación: "Señor, líbranos del temor a la cruz, del miedo a las burlas de los demás, del miedo a que se nos pueda escapar nuestra vida si no aprovechamos con afán todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que prometen vida, pero cuyos resultados al final solo nos dejan vacíos y frustrados. Que en vez de querer apoderarnos de la vida, la entreguemos". (Joseph Ratzinger, Vía Crucis)._______________________Recomendaciones prácticas:•Este domingo se celebra el rito de la “elección” o “inscripción del nombre” de los catecúmenos que recibirán los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Se emplean las oraciones e intercesiones propias, según el Misal Romano (pp. 917-918).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEl Señor nos conduce al desierto, como a Israel, para hacernos experimentar la libertad. La liturgia de este domingo abre un horizonte de esperanza: nuestra historia no está marcada por el pecado y la tentación, sino por la bendición y la gracia que vencen al mal. La Eucaristía es la fuerza de la comunidad, en la que el Señor se da como Pan verdadero y nos ofrece las armas para enfrentar las tentaciones del placer, del poder y del tener. Participemos con fe.Monición a la liturgia de la PalabraSolo quien escucha puede obedecer, y en la obediencia fiel al Señor nos jugamos la vida cristiana. Dejemos que su Palabra ilumine nuestras decisiones y nos trace horizontes de libertad frente a las tentaciones, recordando que en ella siempre encontraremos respuesta.Oración universal o de los fielesPresidente: El Creador nos ha manifestado su don y su misericordia. Presentemos, confiados, nuestra oración.R/. No nos dejes caer en la tentación y escúchanos.1.Por la Iglesia, pueblo peregrino: que pastores y fieles caminen juntos hacia la plenitud de la vida y, en la obediencia, encuentren la fuerza contra la tentación del poder. Oremos.2.Por los gobernantes y líderes del mundo: que ejerzan su tarea con fidelidad y honestidad, venciendo la tentación del tener. Oremos.3.Por quienes sufren: que el dolor y la enfermedad sean un llamado a la fraternidad y nos ayuden a vencer la tentación del placer egoísta. Oremos.4.Por nuestra comunidad cristiana: que al celebrar la Eucaristía experimentemos la fuerza del Señor para enfrentar las tentaciones e iniciar juntos el camino cuaresmal hacia la Pascua. Oremos.Oración conclusivaPadre de misericordia, crea en nosotros un corazón nuevo para vivir en camino y en búsqueda. Escucha nuestras súplicas y concédenos lo que conviene a nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Mar 17 Feb 2026
Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará
MIÉRCOLES DE CENIZAFebrero 18 de 2026Primera lectura: Jl 2, 12-18Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: 2Co 5, 20–6, 2Evangelio: Mt 6, 1-6. 16-18I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl hilo conductor de esta predicación es la reconciliación. En efecto, san Pablo nos exhorta: “En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios”. Reconciliación es la palabra clave de la liturgia en estos cuarenta días de oración, ayuno y caridad. Hoy escuchamos la invitación del profeta Joel: “Vuelvan al Señor, su Dios”. Así, las lecturas de la misa del Miércoles de Ceniza señalan el camino de conversión que Dios quiere para su Iglesia. La expresión “conviértanse y crean en el Evangelio”, pronunciada al imponernos la ceniza, implica ante todo el reconocimiento de nuestras miserias a causa del pecado y la apertura del corazón para acoger el evangelio, dando pasos seguros de conversión.El signo universal de la imposición de la ceniza se convierte en expresión de la disposición de cada creyente para escuchar el llamado a la conversión personal, renovar la gracia bautismal y celebrar con fe y alegría la Pascua de Resurrección de 2026.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Joel ejerció su ministerio después del exilio, cuando Jerusalén y Judá gozaban de paz y prosperidad. En medio de esta seguridad, una plaga de langostas amenaza con destruir lo alcanzado. El miedo y la inseguridad dominan al pueblo, incapaz de afrontar la situación. En este contexto surge Joel, invitando a ancianos, adultos, jóvenes, niños y, en especial, a los sacerdotes, a suplicar la ayuda y el perdón de Dios, pues la catástrofe se percibe como consecuencia del pecado. El profeta llama a un arrepentimiento verdadero, manifestado en signos penitenciales, pero sobre todo en la ruptura con la actitud pasiva del pueblo confiado en su falsa seguridad. Les exhorta: “Ahora —oráculo del Señor—conviértanse a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasguen los corazones y no las vestiduras; conviértanse al Señor, Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas”.El salmo 50, el penitencial por excelencia, es la súplica personal de un pecador arrepentido que implora la misericordia del Señor. Al iniciar el Tiempo de Cuaresma, se convierte en la oración de todos los que esperamos la salvación: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo Espíritu”. Dios regenera el corazón, borra los pecados, concede su Espíritu y restaura su obra creadora, dando al penitente una nueva vida con “espíritu firme”.En la segunda Carta a los Corintios (cap. 5), Pablo insiste con fuerza: “En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios”. La obra salvífica de Cristo se manifiesta en la misericordia y en el amor de Dios, que no deja de otorgar perdón y salvación a quienes creen en Él. Para Pablo, la “reconciliación” ocupa un lugar central: nos exhorta a no desaprovechar la gracia, pues este es el tiempo favorable y propicio para la conversión, siempre que estemos abiertos al mensaje de salvación que ofrece el Señor Jesús.San Mateo, en el Evangelio de este día, presenta las tres obras esenciales de la piedad judía: la limosna como acción caritativa hacia los demás, la oración como expresión del amor a Dios y el ayuno como ejercicios de mortificación y camino de santidad. Jesús aprovecha estas prácticas, tan valoradas en su tiempo, para enseñar que no deben hacerse buscando reconocimiento o recompensa, sino únicamente para agradar al Padre: “el Padre que ve en lo escondido, te recompensará”.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La liturgia de este día es rica en signos y contenido: la bendición e imposición de la ceniza, la austeridad en el templo, la Palabra proclamada y los cantos que inauguran el camino de cuarenta días. Todo ello nos invita a revisar nuestra vida interior, renovar la gracia bautismal y celebrar con plenitud el misterio pascual del 2026. La Cuaresma, con sus prácticas y signos, nos impulsa a escuchar con mayor atención la Palabra de Dios, que orienta la vida interior hacia los valores del evangelio. Estos nos ayudan a recorrer un verdadero camino de santidad: morir al pecado y renacer a una vida nueva en la celebración gozosa de la Pascua.El símbolo de la ceniza marca la apertura de este tiempo penitencial. Con sencillez y arrepentimiento, expresa nuestra fragilidad: somos barro, pero también criaturas redimidas y llamadas a la santidad mediante la humildad y la conversión. El camino cuaresmal, vivido paso a paso, conduce al reconocimiento y aceptación de la gracia bautismal, y culmina en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte por su resurrección.La Palabra de hoy reaviva la práctica de las obras de misericordia y nos exhorta a una conversión auténtica: no rasgar las vestiduras, sino el corazón, confiados siempre en la misericordia de Dios. Como el salmista, nos acercarnos con confianza al Señor para que renueve nuestro interior, perdone nuestros pecados y nos salve en este tiempo favorable.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Comprender el sentido de las prácticas cuaresmales nos ayuda a asumir con seriedad los compromisos de la vida cristiana. Aquello que nos separa de Dios debe dolernos y ponernos en camino de penitencia y sacrificio para redimir nuestros pecados y orientar la vida hacia la santidad.Pedimos a Dios que nuestra participación en el rito de la ceniza no sea mera tradición ni gesto vacío, sino verdadero signo de conversión, acompañado de oración y caridad fraterna.En un mundo marcado por el secularismo, la indiferencia y la pérdida de prácticas de piedad, estamos llamados a redescubrir, enseñar y vivir la espiritualidad cuaresmal como testimonio de fe y medio de evangelización.Dios siempre se ha mostrado amoroso y misericordioso con quienes, con humildad, reconocen su pecado y emprenden un camino de comunión en Cristo, expresado en obras de misericordia, caridad hacia los que sufren y servicio en la misión evangelizadora._______________________Recomendaciones prácticas:•Liturgia de las Horas, Tomo II.•Día de ayuno, abstinencia y obras de caridad.•Inicio de la Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos hemos reunido este Miércoles de Ceniza para iniciar el Tiempo de Cuaresma. Escucharemos la Palabra de Dios, participaremos de la fracción del pan y recibiremos la ceniza en comunión con toda la Iglesia. Ofrezcamos esta santa misa por la conversión de los pecadores y unámonos con fe viva a la oración, la limosna y el ayuno, preparándonos durante estos cuarenta días para celebrar dignamente la Pascua de 2026. Monición a la liturgia de la PalabraAl comenzar este Tiempo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos dirige un llamado apremiante a la conversión, manifestada en las prácticas cuaresmales como signo de sincero arrepentimiento y expresión del modo más auténtico de agradar al Señor. Escuchemos con atención. Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que escuche las súplicas de su pueblo penitente. R/. Te rogamos, óyenos.1.Para que Dios, que generosamente nos concede iniciar la Cuaresma, otorgue a la Iglesia el don de la conversión y la renovación de la gracia bautismal. Oremos. 2.Para que Dios, rico en misericordia, acompañe a los ministros ordenados –el Papa, obispos, presbíteros y diáconos– y los haga auténticos testigos de santidad y de su amor en el mundo. Oremos.3.Para que los gobernantes trabajen con rectitud por el bien común y contra la corrupción. Oremos.4.Para que Dios fortalezca a quienes sufren y nos conceda un corazón misericordioso y caritativo. Oremos.5.Para que, en este tiempo de gracia, el Señor purifique nuestros corazones mediante la oración, la caridad y el ayuno. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre bueno, nuestra oración; extiende tu mano misericordiosa sobre tu pueblo penitente y concédenos abundantemente lo que te hemos pedido con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 13 Feb 2026
He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta
SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 15 de 2026Primera lectura: Eclo 15, 15-20Salmo: Sal 119 (118), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R. 1b)Segunda lectura: 1Co 2, 6-10Evangelio: Mt 5, 17-37 (forma larga) o Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Buena Nueva del Reino, proclamada por Jesús en el Sermón de la Montaña y contenida en el Evangelio de Mateo como plenitud de la Revelación de Dios, constituye una síntesis de su enseñanza ética fundamental y es fuente de sabiduría para los discípulos. A la persona humana, en el ejercicio de su libertad y responsabilidad, le corresponde acoger esta enseñanza, interiorizarla y hacerla vida para alcanzar la verdadera felicidad, como afirma con certeza el salmo de la liturgia de hoy: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor” (Sal 119).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?“Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclo 15, 17). El texto del libro del Eclesiástico destaca la libertad humana para elegir entre el bien y el mal, la responsabilidad individual por las propias acciones y la sabiduría como don de Dios. Los mandamientos son el camino hacia el bien y la vida, y corresponde al hombre seguirlos para alcanzar la verdadera sabiduría.“Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Co 2, 7). En este pasaje, san Pablo habla de la sabiduría de Dios revelada por el Espíritu Santo a quienes poseen madurez espiritual. No es la sabiduría del mundo, sino una sabiduría profunda y misteriosa que proviene de Dios y que solo puede comprenderse con la ayuda del Espíritu. “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5, 20). En Mt 5, 17-37, Jesús explica cómo cumple la ley y los profetas, no para abolirlos, sino para darles plenitud. Eleva la exigencia moral más allá de la mera observancia externa y la centra en la actitud del corazón y la intención. La justicia de los creyentes debe superar la de los escribas y fariseos para entrar en el Reino de los cielos, lo cual implica una comprensión más profunda y una práctica más auténtica de la ley.Tras la introducción de los vv. 17-20, en los que Jesús aborda la relación entre su enseñanza, la ley y los profetas, enfatizando que no ha venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, su discurso se organiza en una serie de antítesis. El texto de hoy presenta las cuatro primeras, siguiendo la fórmula: “Han oído que se dijo... pues yo les digo”. Estas se refieren a situaciones de la vida cotidiana: homicidio, adulterio, divorcio y juramento. Jesús no suprime las prescripciones sobre estas cuestiones, sino que les da pleno sentido e indica el espíritu con el que deben ser observadas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este sexto domingo del Tiempo Ordinario nos prepara para vivir la Cuaresma, que iniciaremos el próximo miércoles 18 de febrero. El mensaje nos invita a poner en práctica las bienaventuranzas mediante la misericordia y la justicia de Dios, especialmente en nuestras relaciones, incluso con quienes nos ofenden. Es un tiempo propicio para la reconciliación y la oración personal y comunitaria a la luz de la Palabra. La enseñanza de Jesús es la plenitud de la Ley del Antiguo Testamento y nos muestra el camino de la verdadera libertad: la adhesión a la voluntad divina. Jesús no destruye la ley ni la vuelve intangible, sino que la conduce a su plan de realización, revelando su sentido perenne. No rompe con la herencia de Israel, sino que la recibe y manifiesta su plenitud.En el texto de hoy Jesús nos enseña, a través de seis aspectos de la vida (de los cuales se presentan los cuatro primeros), que la justicia debe ir más allá de la letra de la ley, porque reside en el corazón. Este camino exige una adhesión interior y no se limita a un cumplimento exterior. La ley nueva no consiste en obedecer preceptos, sino en obrar guiados por el amor.¿Cómo alcanzar un ideal tan elevado? San Pablo recuerda que se trata de una “sabiduría que no es de este mundo” y que “Dios nos ha revelado por el Espíritu”. Por lo tanto, es un don y una gracia que Él concede a la persona humana. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?OraciónTe bendecimos, Señor, Dios de nuestros padres,porque en Cristo Jesús realizaste con tu puebloun nuevo pacto de amor total y fidelidad cabal.En Él se cumplieron la ley y los profetas,adquiriendo así plenitud la antigua alianzamediante el espíritu que supera la letra escrita.No permitas, Señor, que nuestros odios y violenciasmarchiten la primavera de tu ternura.Concédenos vivir reconciliados con los demás,mediante un perdón y alegría diariamente renovadosconforme a la nueva justicia de tu Reino.Concédenos, Señor, caminar según tu Espíritusin gratificar los deseos y las obras de la carne.Queremos madurar en la libertad cristianapara amar más y mejor a ti y a los hermanos._______________________Recomendaciones prácticas:•Leer y meditar el mensaje del Papa para la Cuaresma, que ofrece una guía espiritual para vivir este tiempo como camino de renovación y conversión.•Participar de la Comunicación Cristiana de Bienes. Durante la Cuaresma, la Iglesia en Colombia promueve esta colecta que, fruto de la oración, el ayuno y la abstinencia, nos invita a compartir los bienes materiales con los necesitados como expresión concreta de la fe y caridad.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta celebración del sexto domingo del Tiempo Ordinario. Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en Él y buscar la verdadera felicidad. Jesús nos propone un camino de bienaventuranza, pobreza y solidaridad, que convierte en testigos del Reino de Dios. Él nos precede con su ejemplo y nos llama a seguirlo con humildad, misericordia y justicia. Escuchemos su mensaje y permitamos que su Espíritu ilumine nuestro corazón para vivir como verdaderos discípulos. De pie, por favor, para iniciar nuestra celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraHermanos, dispongamos el corazón para escuchar con atención la Palabra de Dios. El Evangelio de Mateo nos invita a reflexionar sobre la justicia revelada por Jesús, que va más allá de la observancia externa de los mandamientos, y nos llama a la conversión interior. Su propuesta se manifiesta en relaciones reconciliadas y en una honestidad radical en nuestro hablar. Que estas palabras nos impulsen a vivir una vida auténtica, donde la misericordia y la justicia se entrelazan en cada acto.Oración universal o de los fieles Presidente: Hermanos, Jesús vino a dar plenitud a la ley y a los profetas. Confiando en su Palabra, elevemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre.R/. Padre misericordioso, escúchanos.1.Por la Iglesia para que, guiada por el Espíritu Santo, sea fiel testigo de la verdad de Cristo y anuncie su Reino con valentía y amor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan la justicia, la paz y el bien común, buscando siempre el bienestar de todos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o cualquier tribulación, para que encuentren consuelo en la misericordia de Dios y en el amor fraterno. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad, para que sea un lugar de acogida, perdón y reconciliación, donde todos se sientan amados y valorados. Roguemos al Señor.5.Por nosotros y nuestras familias, para que, con la gracia de Dios, superemos nuestras limitaciones, perdonemos a quienes nos han ofendido y vivamos en paz con todos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las oraciones que elevamos a ti en este día. Fortalécenos con tu Espíritu Santo para que podamos cumplir tu voluntad y vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 6 Feb 2026
Que brille su luz ante los hombres
QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 08 de 2026Primera lectura: Is 58, 7-10Salmo: Sal 112 (111), 4-5. 6-7. 8a y 9 (R. cf. 4a)Segunda lectura: 1Co 2, 1-5Evangelio: Mt 5, 13-16I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl quinto domingo del Tiempo Ordinario, continuando con el Sermón de la Montaña en el que Jesús anuncia el contenido del Reino de Dios, nos invita a reflexionar sobre la vocación y la misión que Dios confía a sus discípulos. Hoy la Palabra de Dios nos propone redescubrir la vocación y misión del cristiano como "sal de la tierra y luz del mundo". Jesús nos llama a ser fermento en la masa, a llevar el sabor y la luz de su Palabra a todos los rincones, aun en medio de las dificultades. En esta misión, la predicación del Evangelio es comunicación de la sabiduría de Dios, y la práctica de la misericordia es expresión del verdadero culto. La liturgia de este domingo nos anima a descubrir nuestra identidad en Cristo y a ser testigos valientes de su amor. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Is 58, 7-10 destaca la importancia de la justicia social y la compasión hacia los demás, tratados con dignidad y respeto. El profeta subraya que la verdadera religión no se reduce a rituales o prácticas externas, sino que se manifiesta en vivir conforme a la justicia y a la compasión, expresión del amor misericordioso de Dios. De ahí que las obras de misericordia van acompañadas de la promesa de la luz y la guía divinas para quienes actúan con justicia. Isaías insiste en compartir con los necesitados –hambrientos, pobres y oprimidos–, empezando por los familiares y vecinos. Estas acciones constituyen el verdadero ayuno, que refleja arrepentimiento y conversión como camino de restauración y bendición.1Co 2, 1-5 acentúa la sencillez y humildad con las que san Pablo anunció el evangelio. Él mismo reconoce que su predicación no se apoyó en la sabiduría humana ni en la elocuencia, sino en la demostración del Espíritu y del poder de Dios. El centro fue Jesucristo crucificado, fuerza y salvación para los creyentes. Su debilidad, temor y temblor reflejan que la humildad y la dependencia de Dios son esenciales para la misión.En Mt 5, 13-16, Jesús enseña que sus discípulos son “sal de la tierra” y “luz del mundo”. Como la sal preserva y da sabor, los discípulos están llamados a transformar la sociedad; si la sal pierde su sabor, se vuelve inútil, imagen de quienes abandonan su identidad cristiana. Asimismo, la luz no debe ocultarse, sino colocarse en alto para iluminar. Esta visibilidad se manifiesta en las buenas obras, que llevan a los demás a glorificar al Padre. El discípulo tiene, por tanto, una misión social y misionera: ser presencia transformadora que refleja la gloria de Dios.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En continuidad con las Bienaventuranzas, la Palabra de este domingo subraya el don y la exigencia de nuestra vocación cristiana. Las metáforas de la sal y de la luz expresan la misión y el testimonio de los discípulos de Jesús: ni la sal ni la luz existen para sí mismas, sino para otros. Así también el discípulo recibe el don del Reino de Dios para ponerlo al servicio de la humanidad. La humildad es clave: el discípulo es instrumento de la acción divina, no protagonista del mensaje.La primera lectura aclara el sentido de la luz mencionado al final del evangelio. Isaías relaciona la práctica de la justicia con la bendición divina: al vivir la misericordia, la luz del amor resplandece como signo de esperanza. La luz de Cristo debe reflejarse en las obras de sus discípulos, llevando consuelo y transformación al mundo.La fe tiene una dimensión social: el encuentro con el amor de Dios impulsa a la solidaridad con los más necesitados.La segunda lectura muestra cómo Pablo fue sal y luz: su predicación no dependió de la elocuencia, sino del Espíritu Santo y del poder de Dios. Su ejemplo enseña que la misión nace del don divino y debe centrarse en Cristo crucificado.Finalmente, la Palabra de hoy ilumina la relación entre la Eucaristía y la misión. La Eucaristía es el corazón de la vida cristiana y fuente de toda misión. En ella recibimos la fuerza para ser sal y luz, transformando la realidad con la presencia y el amor de Cristo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Pidamos al Señor la gracia de ser instrumentos de su luz y amor en el mundo. Que imitándolo en su servicio y entrega, Él nos fortalezca para superar nuestras debilidades y ser testigos valientes de su evangelio.Oración por la evangelizaciónDios Padre nuestro, te damos gracias porque,por medio de tu Hijo Jesucristo, sigues haciendo camino con nosotrosy vas dando un nuevo rumbo a la Iglesia.Te pedimos que, bajo el impulso del Espíritu,salgamos a tu encuentro en nuestro mundoy como discípulos misioneros,anunciemos a todos la alegría del Evangeliosirviendo misericordiosamente a los que sufren,para ser sal de la tierra y luz del mundo fermento de una nueva sociedad.María estrella de la evangelización ruega por nosotros._______________________Recomendaciones prácticas•11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo. Promover la lectura del mensaje del Papa para esta fecha. •Motivar y preparar la jornada parroquial de los enfermos, reuniéndolos en el templo para la Eucaristía ofreciéndoles los sacramentos de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos reunimos hoy para celebrar la Eucaristía en este quinto domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra que escucharemos nos invita a ser sal y luz, iluminando con nuestras acciones y dando sabor a la vida de quienes nos rodean. Que esta celebración fortalezca nuestra fe y nos anime a vivir con valentía nuestra vocación cristiana, siendo testigos del amor de Dios en el mundo. Con alegría y gratitud, iniciemos esta celebración.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios es fuente de sabiduría y luz que ilumina nuestra vida. Hoy el Señor nos llama a ser luz en la oscuridad, a romper las cadenas de la injusticia y a construir un mundo fraterno. Dispongámonos a escuchar con humildad y apertura.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos con confianza a Dios, nuestro Padre, que nos llama a ser sal de la tierra y luz del mundo.R/. Padre de bondad, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que sea como una ciudad puesta en lo alto y transmita a todos la luz de Cristo. Roguemos al Señor.2.Por todos los cristianos, para que, iluminados por la Palabra, seamos testigos valientes del evangelio, llevando esperanza y consuelo a los que sufren. Roguemos al Señor.3.Por los gobernantes y líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría y justicia, buscando siempre el bien común. Roguemos al Señor.4.Por los enfermos, los pobres y excluidos, para que encuentren acogida, consuelo y ayuda, y experimenten el amor de Dios en nuestras acciones. Roguemos al Señor.5.Por nosotros, para que, fortalecidos por el Espíritu, seamos sal y luz en cada una de nuestras obras. Roguemos al Señor.Oración conclusivaEscucha, Padre del cielo, la súplica de tu pueblo, e ilumina nuestra vida con la luz del evangelio, para que seamos sal de la tierra y luz del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.