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La alianza sellada por Dios en el Bautismo nos hace herederos de la gracia divina
Tags: predicación orante Liturgia evangelio conferencia episcopal Bautismo Iglesia
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA
Febrero 21 de 2021
Primera Lectura: Gn 9,8-15
Salmo: 25(24),4-5ab.6+7bc. 8-9 (R. cf. 10a)
Segunda Lectura: 1P 3,18-22
Evangelio: Mc 1,12-15
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
De la Palabra divina que se nos ofrece para nuestra oración podemos entresacar los siguientes temas:
• Dios bendice de nuevo a la humanidad por medio de la figura de Noé y su descendencia, el símbolo que usa el texto del Génesis para representar esa alianza es el arcoíris, con él se va a prefigurar el pacto entre Dios y la tierra por toda la eternidad.
• La alianza sellada por Dios en el Bautismo nos hace herederos de la gracia divina.
• La evocación del desierto es importante porque ha sido allí donde Dios ha guiado a su pueblo, de tal manera que cuando el evangelio de Marcos subraya que es el Espíritu el que conduce a Jesús al desierto, quiere indicar que, de nuevo, en el Hijo de Dios, se establece esa novedad de caminar hacia la libertad.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La obra más excelsa de la creación es el ser humano, al insuflar Dios su aliento de vida en Adán se abre un capítulo que nada, ni nadie, podrá borrar del libro de la vida. Ese capítulo se podría llamar «el testamento de amor de Dios por la humanidad». Esta puede ser la idea central del texto de la primera lectura, tomada del libro del Génesis. En este relato Dios pacta una alianza con la humanidad, representada en Noé y sus hijos, para que no vuelva un diluvio de agua sobre la tierra. Esta promesa se extiende sobre todo aquello que la humanidad cree y realice, pues Dios no olvida de dónde ha salido su obra, su creación. El texto del Génesis es un relato que, por medio de la alianza, todo lo que sale del arca va a tener un privilegio en la creación. De allí que, el mismo texto lo recalque aseverando que «la señal de la alianza es con todo ser que pise la tierra».
El apóstol Pedro en su primera carta hace eco al texto del Génesis referido al diluvio. Sin embargo, Pedro anuncia que la renovación de la alianza se da por medio del bautismo, como una gracia abundante representada en la salvación. De esta forma el apóstol recuerda la importancia de considerar cómo Cristo es quien ha venido a salvar al ser humano, por medio de una nueva y definitiva alianza sellada en el bautismo. En la cruz Cristo redime al mundo, y en el bautismo él incorpora por medio del Espíritu Santo al bautizado en una nueva vida. Así la prefiguración del diluvio le abre las puertas al creyente a una salvación definitiva que lo convierte en otro Cristo.
El relato del evangelio de Marcos en este contexto de cuaresma contiene tres elementos que se convierten en un itinerario completo de preparación a una vida en el espíritu. El primero elemento fundamental en la preparación a una vida más plena en Dios es el ser empujado al desierto. Para toda la tradición judeo/cristiana la evocación del desierto es importante porque ha sido allí donde Dios ha guiado a su pueblo, de tal manera que cuando el evangelio de Marcos subraya que es el Espíritu el que conduce a Jesús al desierto, quiere indicar que, de nuevo, en el Hijo de Dios, se establece esa novedad de caminar hacia la libertad.
De tal modo que como Dios acompaña a su pueblo en la travesía del desierto, en Jesús el cristiano encuentra un ejemplo en la salida de la esclavitud, del pecado, a la liberación que el mismo Cristo es. El desierto no es más un lugar hostil, en el Nuevo Testamento, es el espacio de encuentro con la debilidad que solo puede ser fortalecida en Cristo que vence todos los obstáculos presentes en la aridez, rudeza e inclemencia del desierto, por ello este, es ahora camino de prueba y resistencia para el cristiano.
El segundo elemento presente en el texto del evangelio de este domingo está representado por las tentaciones a las que fue sometido Jesús. En el contexto del Nuevo Testamento las tentaciones son reveses, persecuciones o pruebas para determinar la medida de fidelidad a Dios del que es tentado. Por tanto, cuando Jesús sobrepasa la prueba en el desierto, durante cuarenta días, demuestra la fidelidad más grande a su Padre, y al mismo tiempo, presenta el itinerario para que sus discípulos sigan el camino, en medio de las dificultades.
En el contexto de los evangelios, el tentador es Satanás y él se aprovecha de las situaciones de peligro (vivía entre los animales salvajes Mc 1,13b.) y necesidades para hacer su obra; de tal forma que alejarse del tentador es no sucumbir ante las debilidades humanas, es así como quien cae en la tentación por el pecado, no es fiel a su Señor y por tanto abandona a Cristo. Los relatos de las tentaciones en los evangelios de Mateo 4,1-11. Y Lucas 4, 1-13, describen de forma detallada las tentaciones a Jesús, mientras que Marcos no se detiene en los detalles, solo remarca que Jesús es tentado más no describe el cómo. Al parecer es por el interés del evangelista de hablar de la importancia del discipulado, tal y como lo reseña en la perícopa que se está leyendo en este domingo.
El tercer elemento de reflexión sugerido en el evangelio, en este contexto de la Palabra, es el detalle que narra Marcos de presentar a los ángeles al servicio de Jesús en medio de las tentaciones. Este gesto se repite en la narración de Jesús cuando es tentado en el desierto de Mateo 4, 11. Remarcando que esta experiencia, de las tentaciones, ha limpiado el camino de aquello que Jesús realizará reflejando en la humanidad el amor del Padre; el sendero ya está preparado y lo único que le queda al Hijo de Dios, es mostrar su gloria en la tierra, entre los suyos. Por ello, tan pronto regresa del desierto Jesús inicia su misión de proclamar la Buena Nueva de Dios.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
La mayordomía encomendada por Dios a los seres humanos es renovada en la figura de Noé el protector y custodio de la tierra, esta puede ser la evocación más importante del texto del Génesis, porque en ella nos recuerda el gran compromiso de cuidar y proteger. Por ello hoy de nuevo el creyente está llamado a custodiar y preservar aquello que Dios le ha encomendado. Todos, por tanto, somos mayordomos de esta tierra y por más que queramos ser ajenos al deterioro del planeta, nada puede desviar el interés que los seres humanos tienen de administrar estos bienes en pro de la vida.
Por tanto, la palabra del Señor en este domingo invita a todos los creyentes a disponerse a entrar en el desierto de la cuaresma por cuarenta días. Para ello el cristiano debe prepararse para la prueba y la mejor forma de hacerlo es cultivando una vida en el espíritu que se logra por medio de la oración, la penitencia y la caridad. Sin embargo, los ambientes social y cultural nos pueden tender trampas, tales como el consumismo, “y las apariencias de lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio (EG 62)”. De modo que somos tentados a que lo “real le ceda el lugar a la apariencia”, advierte el papa Francisco.
La cuaresma es un tiempo propicio para discernir y aprender a diferenciar aquello que distrae nuestra mirada de la cruz de Cristo. Dios se sigue revelando en nuestra vida e historia y nos invita en su Hijo a vencer las tentaciones de las apariencias y de lo superfluo. Al respecto nos dice el papa Francisco: “La vida cristiana es un combate permanente. Se requieren fuerza y valentía para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Esta lucha es muy bella, porque nos permite celebrar cada vez que el Señor vence en nuestra vida”, (Gaudate et exultate 158).
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Cuaresma es una experiencia de hacer camino en el desierto al lado de Jesús. Por ello, su amor, misericordia y justicia, son nuestra compañía en la aridez de la indiferencia, exclusión y marginación. Así a ejemplo de tantos hombres y mujeres que han crecido en santidad caminando en comunidad, todos estamos llamados a reconocer a Dios en la vida y los actos de amor de aquellos que van a nuestro lado. Que el Señor de nuevo nos lleve al desierto y nos hable al corazón, nos llene de su paz y nos haga constructores de nuevas sociedades transformadas en el amor que todo lo puede.
Que cada día sea una oportunidad de renovar la vida en el amor. Para ello, la oración sigue siendo un instrumento de comunicación directa con Dios, en donde las palabras sean acalladas por el silencio de Dios hablando a los corazones contritos. Que la penitencia siga siendo un ejercicio permanente de renuncia a todo aquello que distrae las miradas de lo fundamental, y así se reconozca en el dolor y sufrimiento humano, la presencia de Dios redimiendo el sufrimiento de sus hijos amados. Y que la caridad sea la caricia de Dios para con los más vulnerables de nuestra sociedad, los enfermos, presos, hambrientos, sedientos, migrantes, y toda aquella carne que clama.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
En este primer domingo de la cuaresma de nuevo Dios quiere renovar su alianza de amor con todos aquellos que lo buscan con corazón sincero. Dispongamos nuestra vida para que la celebración de la eucaristía nos renueve en el amor de Dios y así salgamos a construir nuestras vidas, venciendo las tentaciones que nos alejan del amor de Dios en nuestros hermanos. Participemos don fe y esperanza.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Las lecturas de este domingo nos proponen un horizonte en el camino de la cuaresma; en efecto, el centro de nuestra vida es Cristo quien renueva nuestra existencia en el bautismo, a través del cual Jesús nos ayuda a vencer las tentaciones para seguir buscando la santidad. Escuchemos con el corazón dispuesto.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Aclamemos con fe al Señor y juntos presentémosle nuestras intenciones confiados en que él siempre nos acompaña y acoge nuestras necesidades.
R. Ilumina Señor, nuestro sendero
1. Oremos por la Iglesia, para que, al inicio de esta cuaresma, nos dispongamos a caminar por el desierto espiritual, confiados en la compañía del Señor que ha vencido las tentaciones. Oremos al Señor.
2. Oremos por el Papa Francisco, para que su testimonio de amor al Señor sea un referente de crecimiento en la santidad de todos los que amamos a Dios en nuestros hermanos. Oremos al Señor.
3. Oremos por nuestros gobernantes, para que la sabiduría de Dios los acompañe en las decisiones que toman en pro de la construcción de la justicia y el bien común. Oremos al Señor.
4. Oremos por nuestra comunidad, para que todos nos fortalezcamos unos a otros en este tiempo de gracia que Dios nos concede, y así, venzamos juntos las tentaciones que no nos dejan reconocer al Señor en los más necesitados y vulnerables. Oremos al Señor.
5. Oremos por todas las mujeres y hombres que trabajan por la construcción de la paz, para que las tentaciones de la violencia no les hagan desistir de su noble propósito. Oremos al Señor.
Oración conclusiva
Dios de amor,
escucha estas plegarias que te dirigimos,
y aquellas que tenemos en el corazón.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
Vie 27 Mar 2026
«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 27 Mar 2026
“«En verdad les digo: uno de ustedes me va a traicionar»”
DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑORMarzo 29 de 2026En la Pasión del Señor: Mt 2, 1-11Primera lectura: Is 50, 4-7Salmo: Sal 22 (21), 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R. 2ab)Segunda lectura: Flp 2, 6-11Evangelio: Mt 26, 14–27, 66 (forma larga) o Mt 27, 11-54 (forma breve)I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEn el Domingo de Ramos, la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se proclama el relato de la Pasión, para que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. Dentro de las escenas que expone la liturgia de la Palabra, el relato de la Pasión y muerte de Jesús según san Mateo, que inaugura esta Semana Mayor, destaca tres momentos en particular:•Primero, la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que estaba mandado a los israelitas como recuerdo del significado de aquella comida, Jesús lo interpreta desde la nueva cena pascual, con su carácter sacrificial, donde la sangre de Cristo es derramada para la remisión de los pecados.•Segundo, la escena del monte de los Olivos. Resalta la humanidad de Jesús: siente miedo ante la proximidad de la muerte, experimenta la traición de sus amigos y la aparente lejanía del Padre.•Tercero, el sanedrín legaliza la condena del inocente. Jesús, sin embargo, muestra que su mesianismo no es político, sino el de un Mesías sufriente, manso y humilde.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Entre los episodios más significativos del relato de la Pasión están la traición de Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la Pascua cristiana, el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento. Judas pacta con la parte contraria y comienza a perfilarse de manera definitiva la muerte de Jesús: el traidor acuerda el precio que se pagaba por un esclavo (Ex 21, 32). Movido por la codicia, se aparta del resto de los discípulos para obtener una ventaja económica, entregando al Señor. Los tres anuncios de la Pasión (Mt 16, 21-23; 17, 22-23; 20, 17-19), unidos a las palabras de Jesús al concluir el discurso de las parábolas —“Saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre va a ser entregado para ser crucificado” (Mt 26, 2)—, tienen un valor profético, pues anuncian que la muerte se aproxima. Pedro, por su parte, lo negó tres veces, lo seguía de lejos y llegó incluso a decir: “A ese hombre ni lo conozco”. Al final, ambos se arrepintieron. El arrepentimiento de Judas se convirtió en desesperación y terminó en autodestrucción, al ahorcarse (Mt 27, 3-5). Pedro, en cambio, lloró amargamente su pecado (Mt 26, 75) y halló perdón y gracia.Judas puede ser visto, además de como un personaje histórico, como una figura que desempeña un papel representativo en el que los discípulos de todos los tiempos pueden proyectar su vida. La codicia y el afán de ventajas siguen siendo tentaciones actuales que pueden llevar a entregar a Jesús bajo diversas formas: por dinero, por el deseo de estar con los más fuertes o por preferir satisfacciones pasajeras que el mundo ofrece y que Jesús no concede. Así, la pretensión de hallar la felicidad fuera de lo que Él propone no fue ajena a los doce, ni lo ha sido a los discípulos de cualquier época.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Los compañeros de Judas tuvieron la posibilidad de adelantarse a su plan. Jesús les advirtió: “Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar». Ellos, entristecidos, dudaban si sería otro distinto a Judas y preguntaban: «¿Soy yo acaso, Señor?».¿Qué los hizo dudar? Tal vez vacilaron porque el seguimiento exigía fidelidad constante; quizás las expectativas que tenían de Jesús diferían de lo que Él les proponía, o porque el riesgo de estar de su lado los convertía en objetivo de las autoridades judías y romanas. Con todo, el evangelio resalta que solo uno se apartó del grupo y pactó la entrega de Jesús, mientras que el resto permaneció unido a Él, a pesar de las amenazas.Cabe destacar que los discípulos siempre se dirigieron a Jesús llamándolo “Señor” (Kyrios), mientras que Judas lo llamó “Maestro” (Didáskalos). Hay una gran diferencia entre Señor y Maestro. Mientras Jesús sea verdaderamente el Señor de nuestra vida, resistiremos mejor a las tentaciones de negarlo o traicionarlo. Si lo consideramos solo un maestro más, la celebración de estos días santos se reducirá a manifestaciones externas, sin transformación interior.Más que juzgar la conducta de Judas, estamos invitados a revisar nuestra propia respuesta discipular. En este Domingo de Ramos pidamos al Señor la gracia de conocernos más a fondo y, al descubrir nuestras motivaciones, rechacemos toda actitud semejante a la de Judas traidor o a la de Pedro que negó. Que, aunque las tentaciones nos lleven al límite de nuestras fuerzas, tengamos valor para permanecer del lado de Jesús y no del contrario.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¡Oh Dios! En esta Semana Mayor haz que reproduzcamos la actitud de aquella multitud que tendía sus mantos al paso de Jesús por Jerusalén, y que nosotros extendamos el manto de la generosidad, la entrega y el desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que nuestras certezas estén en ti y en tu Hijo Jesucristo. Danos la gracia de demostrar nuestra confianza y fidelidad siguiendo a Jesús hasta el final y cargando cada día nuestra cruz.Como las posibilidades de traición son muchas, concédenos fuerza de voluntad para no defraudar la confianza que nos das y apartarnos de todo gesto de negación de tu nombre. Para alcanzar este ideal, concédenos vivir con intensidad estos días santos, aprovechando todos los medios espirituales que nos ofrecen._______________________Recomendaciones prácticas:•Tener presente que hay tres formas de conmemorar la entrada del Señor a Jerusalén (MR, pp. 241-249). Convocar de manera especial a niños y jóvenes.•Al concluir la procesión y llegar al altar, se omiten los ritos iniciales y se prosigue con la oración colecta.•En la lectura de la Pasión no se usan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La ausencia de estos signos expresa la austeridad de estos días. Durante la proclamación de la muerte de Cristo se hace una pausa de silencio y se guarda un momento de rodillas.•Se recomienda proclamar la Pasión con tres lectores, reservando las palabras de Cristo al sacerdote.•Recordar que tiene prefacio propio: “La Pasión del Señor” (Misal Romano, p. 138).•Evangelizar la piedad popular: instruir a los fieles en que lo esencial en este día es la misa y, en ella, la lectura de la Pasión del Señor. La bendición y procesión deben tener carácter litúrgico, como verdadera “puerta de la Semana Mayor”, que incluye tanto los actos litúrgicos como los de piedad popular.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia peregrina hemos caminado durante la Cuaresma para llegar a la conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. En esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo camino de Jesús, que triunfante entra en Jerusalén y asciende al Calvario para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en la Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el Siervo doliente, que en la Pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación. San Pablo nos recuerda que Cristo, siendo Hijo de Dios, al sufrir la humillación fue exaltado a la derecha del Padre. Escuchemos la Pasión de Cristo en actitud de silencio y contemplación, para reconocer la obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo por nuestra redención.Oración universal o de los fielesPresidente: Al Padre, que en la Pasión nos entregó a su Hijo para la salvación, elevemos nuestras súplicas unidos a la oración de toda la Iglesia. Digamos juntos:R/. Por la Pasión de tu Hijo, escúchanos, Padre.1.Por el Papa León, para que viviendo la Pasión de Cristo nos ayude a recorrer el camino de purificación que pasa por la cruz del Señor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes de las naciones, para que busquen siempre la justicia y el bien común entre los pueblos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren –los pobres, los encarcelados y los abandonados– para que la cruz de Cristo sea su fuerza y consuelo en la prueba. Roguemos al Señor.4.Por quienes se preparan para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, para que la gracia de Dios les conceda la vida nueva en el Espíritu. Roguemos al Señor.5.Por todos nosotros, que celebramos estos días santos, para que vivamos con fe los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las súplicas de tu Iglesia para que, al recorrer el camino de la cruz de tu Hijo, nos dispongamos a participar de su gloriosa resurrección. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 20 Mar 2026
El que cree en mí, aunque muera, vivirá
QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.
Vie 20 Mar 2026
“¿Crees esto?”
QUINTO DOMINGO DE CUARESMAMarzo 22 de 2026Primera lectura: Ez 37, 12-14Salmo: Sal 130 (129), 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8 (R. 7cd)Segunda lectura: Rm 8, 8-11Evangelio: Jn 11, 1-45 (forma larga) o Jn 11, 3-7. 17. 20-27. 33b-45 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónJesús es la resurrección y la vida; quien le abre su corazón y se deja guiar por su Espíritu, derramado en el día del bautismo, tendrá vida y vida en abundancia. Jesús obra milagros no para mostrarse, sino para que el mundo crea que Él es el Enviado del Padre y comunique su amor y su bondad. La amistad con Jesús no implica liberación del sufrimiento ni del dolor; a Marta y María no las eximió del proceso doloroso de la enfermedad y la muerte de su hermano.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Jesús es la resurrección y la vida, ya prefigurado en la acción de Dios que hace revivir los huesos secos mediante la infusión de su espíritu, tal como narra hoy el libro de Ezequiel. Mediante estas palabras de Dios, dichas por el profeta, se quiere avivar la fe del pueblo de Israel, que se encontraba en el destierro, desalentado porque parecía que Dios lo había dejado a merced de sus enemigos, se había olvidado de sus promesas y estaba abocado a la ruina total y definitiva. Dios reafirma su promesa y anuncia su liberación y su retorno a la tierra de su propiedad recurriendo a los huesos secos que, por la fuerza de su espíritu, recobran vida.Jesús es Dios mismo presente en este mundo, dando vida a los huesos secos de la humanidad alejada de su Creador y que andaba como oveja descarriada y sin pastor, presa del lobo del mal. Él ha venido a este mundo para rescatarnos y librarnos del poder del enemigo infernal y darnos vida, y vida en abundancia. La resurrección de Lázaro es una prefiguración del poder de Dios que resucitará a su Hijo de la muerte y a la humanidad entera al final de los tiempos.El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo; Él habita en nosotros y es principio de una vida nueva. Es el inicio de una vida de resurrección ya desde este mundo, conduciéndonos a una existencia de hijos obedientes, sencillos y confiados en el poder del Padre, que quiere guiarnos hacia una existencia gozosa, incluso en medio de sufrimientos y dificultades, y plena, total y definitiva en la vida eterna, también en nuestra realidad corpórea, al final de los tiempos.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?¿Soy consciente de que mi vida es un don de Dios, que me ha rescatado del mal y me quiere llevar a una existencia plena, aun en medio del sufrimiento y el dolor? Jesús demostró que tenía poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y, también, sobre la muerte, al resucitar a Lázaro y a otros más, según narran los evangelios; y, sobre todo, resucitando Él mismo de entre los muertos. Nadie más que Jesús ha resucitado a una vida llena de gloria, libre de los condicionamientos espaciotemporales y no sujeta ya al sufrimiento, la enfermedad ni a una nueva muerte. Tenemos motivos suficientes para creer confiadamente.El Espíritu Santo habita en nuestros corazones y será principio de nuestra resurrección y glorificación final, pero desde ahora realiza la transformación de nuestro ser a través de un camino a veces doloroso y exigente. Precisamente, nos encontramos en Cuaresma, tiempo especialmente dedicado a la conversión y al retorno a Dios; ya llega a su fin este período que se nos ofrece para dejar que el Espíritu renueve y transforme nuestro corazón, preludio de aquella resurrección gloriosa y esplendorosa, a imagen de Jesús salido de la tumba y exaltado a la derecha del Padre.Pero el Espíritu solo podrá realizar esta obra, ya desde ahora y plenamente al final de los tiempos, si cuenta con nuestra docilidad a sus inspiraciones. Él quiere realizar en nosotros la misma obra que hizo en Jesús; tiene toda la capacidad para hacerlo y su gran deseo es llevarla a término. Que estos días finales del Tiempo de Cuaresma y la Semana Santa que se aproxima nos ayuden a permitirle su entrada generosa en nuestro corazón y su acción purificadora y renovadora. Entonces podremos celebrar el misterio pascual de Cristo pasando desde ahora de una vida de pecado, sepultados con Cristo, a una existencia llena de su amor y bondad, participando ya de una vida de resurrección.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Jesús, ayúdanos a comprender que los anhelos más profundos que anidan en nuestro ser –de vida abundante, de una existencia hermosa y plena, de un mundo sin injusticias ni mal– solo pueden ser colmados por ti, que eres la resurrección y la vida, como aparece hoy en el evangelio, prefigurado en la reanimación de los huesos secos narrada por el profeta Ezequiel.Concédenos una conciencia cada vez más despierta del poder de tu santo Espíritu, que habita en nuestros corazones desde el día de nuestro bautismo. Así como Él fue principio de tu resurrección, también será el artífice de la nuestra, el único que nos puede conducir a esa existencia bella y gloriosa que tanto anhelamos y que quiere iniciarse ya en esta vida, aun en medio de las inestabilidades y limitaciones del mundo.Espíritu Santo, fortalécenos para que seamos valientes y te dejemos obrar en nuestra vida, renunciando a todo lo que no sea del agrado del Padre y nos aleje del Hijo, a quien deseas formar en nosotros, esculpir en nuestro corazón y reproducir en nuestras acciones, para gloria de Dios, felicidad nuestra y bien de la humanidad entera, especialmente de quienes viven a nuestro lado._______________________Recomendaciones prácticas:•En este domingo se celebra el tercer escrutinio de preparación para el bautismo de los catecúmenos que serán admitidos, en la Vigilia Pascual, a los sacramentos de Iniciación Cristiana, usando las oraciones e intercesiones propias, como se encuentran en el Misal Romano (pp. 921-922).•Visitar a nuestros enfermos y motivarlos a reconciliarse con quienes pudieran tener alguna discordia pendiente. Aprovechar lo que queda de la Cuaresma para hacer, con docilidad al Espíritu Santo, una revisión plena y honesta de vida; establecer los cambios o conversiones necesarios y no dejar morir nuestro espíritu, sino configurarlo con Cristo resucitado.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEn la Eucaristía se hace presente la Vida misma y el principio de toda vida humana y divina. Participemos de esta celebración en este último domingo de Cuaresma, ya próximos al inicio de la Semana Santa, con un corazón arrepentido y lleno de fe ante el gran misterio de Cristo, que nos habla en las Escrituras y nos comunica su misma vida mediante el sacrificio eucarístico.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de hoy nos invita a llenarnos de la vida nueva que nos ha traído Jesús y que ya fue anticipada en la visión de Ezequiel. Dejemos que el Espíritu, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios, nos introduzca en este misterio de amor y entrega, y seamos dóciles y abiertos para ser colmados.Oración universal o de los fielesPresidente: Tú conoces todos los anhelos, deseos e intenciones que hay en nuestros corazones; te los presentamos por medio de tu Hijo, en el Espíritu Santo.R/. Escúchanos, Padre.1.Por la Iglesia que peregrina en los distintos lugares del mundo, guiada por el Papa León y los obispos esparcidos por todo el orbe; custódiala y protégela de toda división, para que refleje la unidad de la Trinidad. Oremos.2.Por quienes gobiernan las naciones, para que, dóciles a tu Santo Espíritu, guíen los destinos de los pueblos por caminos de reconciliación y paz, promoviendo el bien común por encima del interés individual. Oremos.3.Por quienes sufren, para que unan sus padecimientos a los de tu Hijo y cooperen así en la redención de la humanidad. Oremos.4.Por todos nosotros que participamos en esta celebración eucarística, para que aprovechemos estos últimos días de Cuaresma y dejemos toda forma de mal, adhiriéndonos a quien es el Bien y la Vida en persona. Oremos.Oración conclusivaRecibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos confiado por mediación de tu amado Hijo, principio de vida nueva y amor poderoso que renueva nuestros corazones, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.R/. Amén.