SISTEMA INFORMATIVO
Pasión de nuestro Señor Jesucristo
Tags: Predicación predicación orante lectio divina
VIERNES SANTO EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
Abril 7 de 2023
Primera Lectura: Isaías 52,13 - 53,12
Salmo: 31(30),2 y 6.12-13.15-16.17y25 (R. 6a)
Segunda Lectura: Hebreros 4,14-16; 5,7-9 /
Evangelio: Juan 18, 1-19,42
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
En la liturgia de la Palabra se lee el cuarto cántico del Siervo de Yahveh; el salmo 31 con la invocación de Jesús en la cruz «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu»; el pasaje a los hebreos que proclama el sentido sacerdotal de la vida de Jesús, y en la pasión según el evangelio de Juan, la muerte de Jesús es una progresiva exaltación del Señor, Cordero sacrificado en la Pascua y de su costado abierto nace la Iglesia.
- Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Isaías 52,13 --- 53,12: El servidor fiel de Yahveh
La vida del servidor fiel de Yahveh es escueta, según la profecía: nacimiento y crecimiento (v.2), sufrimiento y pasión (7) condena y muerte (8), sepultura (9) y glorificación (10-11a). Quienes narran los hechos son transformados y dan cuenta de este cambio. Dios confirma el anuncio testimonial con su oráculo; anula el juicio humano y declara inocente a su siervo; este sufrimiento del inocente servirá para la conversión de los demás. El triunfo del siervo es la realización del plan del Señor (v. 10).
Hebreos 4,14-16; 5,7-9: Dios lo proclamó sacerdote en la línea de Melquisedec
Los versos finales del texto le otorgan el mejor sentido a la celebración de la Pasión de Jesús, conforman una profesión de fe, procedente de una tradición antigua. Jesús durante su vida le pidió a su Padre ser salvado de la muerte y de hecho fue escuchado; según Rm 6, 10 Jesús fue salvado de la muerte del pecado. Así, Jesús experimentó como el primero la salvación; nadie salva, sin antes ser salvado. Y Jesús fue salvado, fue fiel a su Padre, llegó hasta el final (Teleios, en griego) en su proyecto de vida; Jesús es salvador porque fue fiel hasta la muerte y muerte en cruz.
Juan 18,1---19,42: Jesús se entrega por los seres humanos
El relato está estructurado como una progresiva entronización: Jesús es rey, pero coronado con espinas (19,2); Pilato lo presenta al pueblo revestido con los atavíos reales: “Aquí tenéis al hombre” (19,5). También como una burla Pilato le cede el trono: “Mandó que sacaran fuera a Jesús y lo sentó en tribunal” (19,13; traducción, Biblia de América). Jesús es Rey de las naciones (19,19). La inscripción sobre la Cruz aparece en las tres lenguas: el latín –lengua de la política; el griego –lengua de la cultura- y el hebreo –lengua de la religión judía-. Jesús es entronizado en la Cruz y admirado en su realeza: la contemplación de su costado atravesado por la lanza (19,31-37); luego, el Rey es colocado en su tálamo real con una unción reservada para él (19,39-42).
La muerte de Jesús es la “hora de la Gloria”, la revelación de Dios: “Todo está cumplido” (19,30; 19,24.28). Dios está entre nosotros, pero sobre todo en función de nosotros. En Jesús crucificado se revela el rostro de Dios y el rostro del ser humano, aquí la última hora citada, el mediodía (Jn 19,14), es la de la mayor irradiación de luz. El relato comienza en un huerto, lugar donde Jesús formaba a sus discípulos cuando estaba en Jerusalén (19,1-2), y termina en un jardín, donde salen a la luz los discípulos ocultos, José de Arimatea y Nicodemo (19,38-39), se acentúa de este modo la “vida”, en conexión con el “amor”; amanece una nueva creación.
Entre la muerte y la sepultura de Jesús, se abre una nueva escena de oración, por parte del discípulo a quien Jesús amaba, con signos reveladores: la cita de Zacarías 12,10 (“Mirarán al que traspasaron”: Jn 19,37), Zacarías habló de un dolor de Dios, quien se sentía herido por la muerte de un Rey-Pastor; esta muerte es como un desgarro en el corazón de Dios, y de esa ruptura brota la reconciliación entre Dios y su pueblo. El don de las lágrimas revela el paso de un corazón de piedra a uno de carne por la conversión.
Jesús muere con un grito triunfal (“¡Todo está cumplido!”, 19,30). Aflora en el último instante de la Pasión, el suspiro final de Jesús como la donación de su Espíritu (19,30; según el texto griego, Jesús no “expira” sino “entrega su Espíritu”), así el cuerpo herido de Jesús muerto y resucitado se convierte en el Templo de la Nueva Alianza, de Él brota el río de la vida: el Espíritu Santo (7,37-39). La cruz de Jesús muestra más allá de la muerte de un ser humano, la revelación del amor de Dios en el mundo, ésta es su ofrenda de vida para las personas, es un soplo del Espíritu.
- Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
La muerte es un gran misterio, preocupación del ser humano a través de la historia. Se han negado muchas verdades, pero, una siempre permanece: la muerte. Ni siquiera los ateos e indiferentes niegan el final de su existencia con la muerte. Para el pagano, en tiempos de Jesús, la muerte era toda una tragedia; no tenían ideas claras sobre el más allá, y aunque admitían una existencia después de la tumba, dicha existencia estaba rodeada de oscuridad y enigmas. Además, no todos admitían una vida después de la muerte pues implicaba la desaparición total, el fin de las esperanzas, la frustración de los anhelos. Jesús no era un vencido, sino un triunfador; no lo aprisionó la muerte, se liberó de su abrazo mortal; la ignominia se transformó en gloria; el fin del calvario se trocó en el comienzo de una nueva etapa en la historia de la salvación.
- Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Al morir Jesús dio un nuevo sentido a la muerte, a la vida, al dolor. La pregunta desesperada de los seres humanos sobre la muerte encontró una respuesta. El cambio de la humanidad debe manifestarse en nuestra existencia, Jesús no aceptó su muerte con la resignación de quien se somete a un destino ineludible, sino como quien acepta una misión de Dios. La muerte de Jesús condena la injusticia de los crímenes y asesinatos, nos pide actuar contra la explotación de los oprimidos, nos pide mejorar su situación; nos invita a acercarnos al desvalido. ¡Comencemos ahora nuestra lectura orante de este significativo relato!
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Recomendaciones prácticas:
•La Palabra de Dios se ha de introducir con brevísimo comentario. Es una bellísima síntesis del Misterio de la Pasión del Señor y de su muerte gloriosa. No deben omitirse las lecturas. La lectura de la Pasión (según San Juan) es el centro de la liturgia de la Palabra de este día.
•Hoy es el día en que la oración Universal tiene un carácter especial, es muy distinta a la forma cotidiana. Es la ocasión en la que, como dice el Misal, los fieles al responder ejercen su oficio sacerdotal, al implorar por la humanidad entera.
•Respecto a las formas de la presentación de la Cruz escójase con tiempo la que va a usarse y ensáyese incluso, para que sea realizada de modo digno, solemne y sobrio.
•Como es un día de silencio y de oración, los cantos deben apropiarse de este espíritu. Hoy no se acompaña el canto con ningún instrumento, ni guitarras, ni órgano, el canto llano es el más indicado.
•Se puede hacer la oración sobre el pueblo, propia para este día, MR, p. 188
•La celebración central de este día es la Muerte del Señor. Según una laudable tradición de la Iglesia, los que deseen celebrar de una manera más prolongada y festiva la oración del Viernes Santo, pueden hacerlo celebrando el Oficio de Lectura hasta concluir las dos lecturas, se añaden los cánticos y el evangelio; igualmente, puede hacerse una homilía sobre el evangelio. Se dice la oración y se concluye con la Hora como en el Ordinario.
•Para este Viernes Santo, Pasión del Señor, ver Liturgia de las Horas II, Apéndice I, Cánticos y evangelios para la celebración de las vigilias, pág. 2059 ss.
•Hoy se hace la colecta para los Santos Lugares, la cual sería necesario ambientar y hacer con afecto. La difícil situación de la Iglesia en Tierra Santa, clama en caridad nuestra solidaridad.
•Evangelizar la piedad popular: Donde hay la costumbre popular de hacer la dramatización del descendimiento de Jesús, debe hacerse en forma digna, acompañado por cánticos a Cristo Salvador o a la Madre Dolorosa.
•Vía Crucis: Para evitar confusiones se podría emplear la forma tradicional, hacerse con sencillez y agilidad, incluir en cada estación una motivación para la oración; las estaciones pueden alternasen con los cantos tradicionales de las mismas y con algunos cantos sencillos; las Imágenes Sagradas pueden disponerse de modo que ilustren adecuadamente este ejercicio.
•Las Siete Palabras: Han de valorarse por el carácter pedagógico y evangelizador que puede imprimirse a este ejercicio piadoso, deben encomendarse a personas bien preparadas, don un mismo tema y revisión de lo que se ha de decir.
•La Procesión del Santo Sepulcro: Hágase, donde se tiene, con piedad, solemnidad y con una catequesis oportuna, que sea ocasión de oración.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición Inicial
Esta tarde estamos reunidos para celebrar la muerte victoriosa de Cristo en la cruz. Contemplemos y meditemos al Cordero sacrificado por nuestra liberación. La celebración de hoy no es la Eucaristía, la Iglesia no celebra la Misa en este día. La liturgia de hoy tiene cuatro partes: lectura de la Palabra de Dios, oración de los fieles, la adoración de la Cruz y la distribución de la Sagrada Eucaristía reservada anoche. Comencemos hoy nuestra celebración en silencio. Después nos arrodillaremos orando ante Jesús desde lo más profundo de nuestro corazón.
Monición a la postración
La postración es el gesto más completo de humildad que una persona puede hacer ante Dios, rico en misericordia. En este día lo hace el ministro que preside la celebración. Nosotros lo acompañamos colocándonos de rodillas.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Dispongámonos a escuchar las lecturas de hoy. La profecía de Isaías, el salmo, el texto de la carta a los Hebreos, y sobre todo la Pasión según san Juan, nos ayudarán a introducirnos en el misterio que hoy celebramos. Escuchemos, más todavía, contemplemos, con atención y con el corazón bien dispuesto, la Palabra de Dios.
Monición a la Oración Universal
La Cruz de Cristo, como proclama la liturgia de hoy, ha traído la alegría y la salvación al mundo entero. Los cristianos, que hemos conocido esa alegría, no podemos guardar para nosotros ese tesoro de la salvación de Dios. Por eso, como respuesta a esta Palabra que hoy hemos escuchado, vamos a hacer la oración de los fieles, que es siempre oración universal, pidiendo por todos, para que a todos alcance la luz de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Lo haremos de forma solemne: un lector proclamará la intención, por la que todos oramos en un momento de silencio, y luego el sacerdote recoge la oración de todos en una oración que todos elevamos al Padre diciendo “Amén”.
Oración universal, MR p.173 ss.
Monición a la Adoración de la Santa Cruz
La cruz del Señor es el símbolo de nuestra salvación. Nuestra fe en el Crucificado es el fundamento de nuestra esperanza. Al acercarnos procesionalmente a la cruz, reconozcamos a Jesús como nuestro único Salvador y Redentor, y adorémoslo.
Monición a la sagrada comunión
Ahora se trae el Pan que fue consagrado en la celebración de ayer y con Él comulgaremos. Al comulgar expresemos y vivamos la unión con Aquel que se entregó por nosotros en la Cruz.
Monición final
Después de haber sido testigos del amor del Padre por nosotros, al entregarnos a su propio Hijo, con la gracia del Espíritu Santo y en compañía de la Bienaventurada Virgen María, prolonguemos en el silencio de hoy y de mañana la contemplación del Misterio de la Pasión, y preparémonos al gozo de la Resurrección.
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PRIMER DOMINGO DE CUARESMAFebrero 22 de 2026Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: Rm 5, 12-19 (forma larga) o Rm 5, 12. 17-19 (forma breve)Evangelio: Mt 4, 1-11I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Cuaresma es el tiempo de ascenso a la montaña santa de la Pascua, y cada uno de sus domingos marca momentos clave en la historia del pueblo elegido.El primer domingo de Cuaresma está siempre centrado en el tema de las tentaciones. Nos invita a contemplar la realidad humana, siempre expuesta a la tentación, pero no condenada a su poder. Cada una de las lecturas construye el mensaje de este inicio del año litúrgico:•La creación y el pecado de los primeros padres muestran la historia humana como un proyecto de armonía y plenitud querido por Dios, que la humanidad ha desvirtuado por el mal uso de la libertad. Así, el don de Dios parece pequeño y el límite inmenso.•La historia, sin embargo, no queda sometida al poder del mal, porque “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.•En el evangelio, Jesús es el testigo fiel de que la tentación y el pecado no tienen la última palabra en la vida humana.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La liturgia abre este tiempo cuaresmal con el Evangelio de las tentaciones, que refleja la presencia del pecado en la historia personal y comunitaria. A la vez, muestra la respuesta definitiva en Cristo, vencedor del pecado y de la muerte.La misión de Jesús comienza en el desierto, como la de Juan Bautista, y allí se revela como el Mesías que vence la tentación con la fuerza de la Palabra. En este gesto establece un vínculo profundo con el Primer Testamento, al enfrentar las mismas pruebas que Israel sufrió en su peregrinación hacia la tierra prometida. A diferencia del pueblo, Jesús permanece fiel.•Como Israel, Jesús tuvo hambre, pero venció la tentación del placer recordando a Dt 8, 3.•Ante la tentación del poder, desde lo alto del templo, el tentador cita el Sal 91, 11-12; Jesús responde con Dt 6, 16: “No tentarás al Señor tu Dios”.•Frente a la tentación del tener, manifestada en la ambición de los reinos, responde con Dt 6, 13: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo darás culto”.El primer domingo de Cuaresma en el ciclo A recuerda que, desde el origen, el hombre ha querido traspasar el límite puesto por Dios. Así cayó en el pecado, pero no quedó sumergido en él: el salmo proclama la misericordia del Señor, y san Pablo anuncia que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” en Cristo.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Iglesia, peregrina de esperanza, reconoce que sus hijos caminan como ovejas en medio de lobos y están llamados a ser luz en la oscuridad. Sin embargo, también sabe que las tentaciones pueden llevar a ocultarse y a confundirse con la multitud.Ser cristiano en comunidad implica una lucha permanente junto al Señor, para alcanzar la plenitud en la montaña santa. La Cuaresma es un camino comunitario: tentaciones y pecados se vencen unidos, con la ayuda de la gracia.Algunos puntos para destacar son:•El ser humano es criatura de Dios y su vocación es asemejarse a Él en la plenitud. Pero en el camino aparecen voces que oscurecen el don de Dios y hacen creer que la vida depende solo de la conquista humana marcada por placer, poder y tener.•Siempre se presentan dos caminos: vida o muerte, bendición o maldición. Allí resplandece la voz del amor y la misericordia que orienta las decisiones. El pecado no es el final: el reconocimiento de la culpa y el regreso a Dios abren siempre la puerta del perdón.•Ser humanos nos hace solidarios con Adán, pero no nos condena a repetir sus errores: en Cristo hemos sido curados y llamados a la obediencia que conduce a la comunión y a la victoria de la cruz.Cuaresma y camino se reclaman mutuamente. Somos un pueblo peregrino que sabe esperar, confiar y abandonarse en las manos del Señor. La fuerza no nace de nosotros: la victoria proviene de la luz del Crucificado. El horizonte de este camino no puede ser otro que la cruz de Cristo, vencedor de la muerte y fuente de vida nueva.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La oración es el arma más eficaz contra la tentación. La vida cristiana se sostiene en ella, y anclados en la cruz podemos llevar adelante los proyectos que Dios nos confía.El Papa Benedicto XVI nos dejó una oración muy oportuna para el camino cuaresmal y la lucha contra la tentación: "Señor, líbranos del temor a la cruz, del miedo a las burlas de los demás, del miedo a que se nos pueda escapar nuestra vida si no aprovechamos con afán todo lo que nos ofrece. Ayúdanos a desenmascarar las tentaciones que prometen vida, pero cuyos resultados al final solo nos dejan vacíos y frustrados. Que en vez de querer apoderarnos de la vida, la entreguemos". (Joseph Ratzinger, Vía Crucis)._______________________Recomendaciones prácticas:•Este domingo se celebra el rito de la “elección” o “inscripción del nombre” de los catecúmenos que recibirán los sacramentos de Iniciación Cristiana en la Vigilia Pascual. Se emplean las oraciones e intercesiones propias, según el Misal Romano (pp. 917-918).II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaEl Señor nos conduce al desierto, como a Israel, para hacernos experimentar la libertad. La liturgia de este domingo abre un horizonte de esperanza: nuestra historia no está marcada por el pecado y la tentación, sino por la bendición y la gracia que vencen al mal. La Eucaristía es la fuerza de la comunidad, en la que el Señor se da como Pan verdadero y nos ofrece las armas para enfrentar las tentaciones del placer, del poder y del tener. Participemos con fe.Monición a la liturgia de la PalabraSolo quien escucha puede obedecer, y en la obediencia fiel al Señor nos jugamos la vida cristiana. Dejemos que su Palabra ilumine nuestras decisiones y nos trace horizontes de libertad frente a las tentaciones, recordando que en ella siempre encontraremos respuesta.Oración universal o de los fielesPresidente: El Creador nos ha manifestado su don y su misericordia. Presentemos, confiados, nuestra oración.R/. No nos dejes caer en la tentación y escúchanos.1.Por la Iglesia, pueblo peregrino: que pastores y fieles caminen juntos hacia la plenitud de la vida y, en la obediencia, encuentren la fuerza contra la tentación del poder. Oremos.2.Por los gobernantes y líderes del mundo: que ejerzan su tarea con fidelidad y honestidad, venciendo la tentación del tener. Oremos.3.Por quienes sufren: que el dolor y la enfermedad sean un llamado a la fraternidad y nos ayuden a vencer la tentación del placer egoísta. Oremos.4.Por nuestra comunidad cristiana: que al celebrar la Eucaristía experimentemos la fuerza del Señor para enfrentar las tentaciones e iniciar juntos el camino cuaresmal hacia la Pascua. Oremos.Oración conclusivaPadre de misericordia, crea en nosotros un corazón nuevo para vivir en camino y en búsqueda. Escucha nuestras súplicas y concédenos lo que conviene a nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Mar 17 Feb 2026
Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará
MIÉRCOLES DE CENIZAFebrero 18 de 2026Primera lectura: Jl 2, 12-18Salmo: Sal 51 (50), 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 (R. cf. 3a)Segunda lectura: 2Co 5, 20–6, 2Evangelio: Mt 6, 1-6. 16-18I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl hilo conductor de esta predicación es la reconciliación. En efecto, san Pablo nos exhorta: “En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios”. Reconciliación es la palabra clave de la liturgia en estos cuarenta días de oración, ayuno y caridad. Hoy escuchamos la invitación del profeta Joel: “Vuelvan al Señor, su Dios”. Así, las lecturas de la misa del Miércoles de Ceniza señalan el camino de conversión que Dios quiere para su Iglesia. La expresión “conviértanse y crean en el Evangelio”, pronunciada al imponernos la ceniza, implica ante todo el reconocimiento de nuestras miserias a causa del pecado y la apertura del corazón para acoger el evangelio, dando pasos seguros de conversión.El signo universal de la imposición de la ceniza se convierte en expresión de la disposición de cada creyente para escuchar el llamado a la conversión personal, renovar la gracia bautismal y celebrar con fe y alegría la Pascua de Resurrección de 2026.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El profeta Joel ejerció su ministerio después del exilio, cuando Jerusalén y Judá gozaban de paz y prosperidad. En medio de esta seguridad, una plaga de langostas amenaza con destruir lo alcanzado. El miedo y la inseguridad dominan al pueblo, incapaz de afrontar la situación. En este contexto surge Joel, invitando a ancianos, adultos, jóvenes, niños y, en especial, a los sacerdotes, a suplicar la ayuda y el perdón de Dios, pues la catástrofe se percibe como consecuencia del pecado. El profeta llama a un arrepentimiento verdadero, manifestado en signos penitenciales, pero sobre todo en la ruptura con la actitud pasiva del pueblo confiado en su falsa seguridad. Les exhorta: “Ahora —oráculo del Señor—conviértanse a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasguen los corazones y no las vestiduras; conviértanse al Señor, Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas”.El salmo 50, el penitencial por excelencia, es la súplica personal de un pecador arrepentido que implora la misericordia del Señor. Al iniciar el Tiempo de Cuaresma, se convierte en la oración de todos los que esperamos la salvación: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo Espíritu”. Dios regenera el corazón, borra los pecados, concede su Espíritu y restaura su obra creadora, dando al penitente una nueva vida con “espíritu firme”.En la segunda Carta a los Corintios (cap. 5), Pablo insiste con fuerza: “En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios”. La obra salvífica de Cristo se manifiesta en la misericordia y en el amor de Dios, que no deja de otorgar perdón y salvación a quienes creen en Él. Para Pablo, la “reconciliación” ocupa un lugar central: nos exhorta a no desaprovechar la gracia, pues este es el tiempo favorable y propicio para la conversión, siempre que estemos abiertos al mensaje de salvación que ofrece el Señor Jesús.San Mateo, en el Evangelio de este día, presenta las tres obras esenciales de la piedad judía: la limosna como acción caritativa hacia los demás, la oración como expresión del amor a Dios y el ayuno como ejercicios de mortificación y camino de santidad. Jesús aprovecha estas prácticas, tan valoradas en su tiempo, para enseñar que no deben hacerse buscando reconocimiento o recompensa, sino únicamente para agradar al Padre: “el Padre que ve en lo escondido, te recompensará”.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La liturgia de este día es rica en signos y contenido: la bendición e imposición de la ceniza, la austeridad en el templo, la Palabra proclamada y los cantos que inauguran el camino de cuarenta días. Todo ello nos invita a revisar nuestra vida interior, renovar la gracia bautismal y celebrar con plenitud el misterio pascual del 2026. La Cuaresma, con sus prácticas y signos, nos impulsa a escuchar con mayor atención la Palabra de Dios, que orienta la vida interior hacia los valores del evangelio. Estos nos ayudan a recorrer un verdadero camino de santidad: morir al pecado y renacer a una vida nueva en la celebración gozosa de la Pascua.El símbolo de la ceniza marca la apertura de este tiempo penitencial. Con sencillez y arrepentimiento, expresa nuestra fragilidad: somos barro, pero también criaturas redimidas y llamadas a la santidad mediante la humildad y la conversión. El camino cuaresmal, vivido paso a paso, conduce al reconocimiento y aceptación de la gracia bautismal, y culmina en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte por su resurrección.La Palabra de hoy reaviva la práctica de las obras de misericordia y nos exhorta a una conversión auténtica: no rasgar las vestiduras, sino el corazón, confiados siempre en la misericordia de Dios. Como el salmista, nos acercarnos con confianza al Señor para que renueve nuestro interior, perdone nuestros pecados y nos salve en este tiempo favorable.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Comprender el sentido de las prácticas cuaresmales nos ayuda a asumir con seriedad los compromisos de la vida cristiana. Aquello que nos separa de Dios debe dolernos y ponernos en camino de penitencia y sacrificio para redimir nuestros pecados y orientar la vida hacia la santidad.Pedimos a Dios que nuestra participación en el rito de la ceniza no sea mera tradición ni gesto vacío, sino verdadero signo de conversión, acompañado de oración y caridad fraterna.En un mundo marcado por el secularismo, la indiferencia y la pérdida de prácticas de piedad, estamos llamados a redescubrir, enseñar y vivir la espiritualidad cuaresmal como testimonio de fe y medio de evangelización.Dios siempre se ha mostrado amoroso y misericordioso con quienes, con humildad, reconocen su pecado y emprenden un camino de comunión en Cristo, expresado en obras de misericordia, caridad hacia los que sufren y servicio en la misión evangelizadora._______________________Recomendaciones prácticas:•Liturgia de las Horas, Tomo II.•Día de ayuno, abstinencia y obras de caridad.•Inicio de la Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos hemos reunido este Miércoles de Ceniza para iniciar el Tiempo de Cuaresma. Escucharemos la Palabra de Dios, participaremos de la fracción del pan y recibiremos la ceniza en comunión con toda la Iglesia. Ofrezcamos esta santa misa por la conversión de los pecadores y unámonos con fe viva a la oración, la limosna y el ayuno, preparándonos durante estos cuarenta días para celebrar dignamente la Pascua de 2026. Monición a la liturgia de la PalabraAl comenzar este Tiempo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos dirige un llamado apremiante a la conversión, manifestada en las prácticas cuaresmales como signo de sincero arrepentimiento y expresión del modo más auténtico de agradar al Señor. Escuchemos con atención. Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que escuche las súplicas de su pueblo penitente. R/. Te rogamos, óyenos.1.Para que Dios, que generosamente nos concede iniciar la Cuaresma, otorgue a la Iglesia el don de la conversión y la renovación de la gracia bautismal. Oremos. 2.Para que Dios, rico en misericordia, acompañe a los ministros ordenados –el Papa, obispos, presbíteros y diáconos– y los haga auténticos testigos de santidad y de su amor en el mundo. Oremos.3.Para que los gobernantes trabajen con rectitud por el bien común y contra la corrupción. Oremos.4.Para que Dios fortalezca a quienes sufren y nos conceda un corazón misericordioso y caritativo. Oremos.5.Para que, en este tiempo de gracia, el Señor purifique nuestros corazones mediante la oración, la caridad y el ayuno. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre bueno, nuestra oración; extiende tu mano misericordiosa sobre tu pueblo penitente y concédenos abundantemente lo que te hemos pedido con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 13 Feb 2026
He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta
SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 15 de 2026Primera lectura: Eclo 15, 15-20Salmo: Sal 119 (118), 1-2. 4-5. 17-18. 33-34 (R. 1b)Segunda lectura: 1Co 2, 6-10Evangelio: Mt 5, 17-37 (forma larga) o Mt 5, 20-22a. 27-28. 33-34a. 37 (forma breve)I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Buena Nueva del Reino, proclamada por Jesús en el Sermón de la Montaña y contenida en el Evangelio de Mateo como plenitud de la Revelación de Dios, constituye una síntesis de su enseñanza ética fundamental y es fuente de sabiduría para los discípulos. A la persona humana, en el ejercicio de su libertad y responsabilidad, le corresponde acoger esta enseñanza, interiorizarla y hacerla vida para alcanzar la verdadera felicidad, como afirma con certeza el salmo de la liturgia de hoy: “Dichosos los que caminan en la voluntad del Señor” (Sal 119).1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?“Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclo 15, 17). El texto del libro del Eclesiástico destaca la libertad humana para elegir entre el bien y el mal, la responsabilidad individual por las propias acciones y la sabiduría como don de Dios. Los mandamientos son el camino hacia el bien y la vida, y corresponde al hombre seguirlos para alcanzar la verdadera sabiduría.“Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria” (1Co 2, 7). En este pasaje, san Pablo habla de la sabiduría de Dios revelada por el Espíritu Santo a quienes poseen madurez espiritual. No es la sabiduría del mundo, sino una sabiduría profunda y misteriosa que proviene de Dios y que solo puede comprenderse con la ayuda del Espíritu. “Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5, 20). En Mt 5, 17-37, Jesús explica cómo cumple la ley y los profetas, no para abolirlos, sino para darles plenitud. Eleva la exigencia moral más allá de la mera observancia externa y la centra en la actitud del corazón y la intención. La justicia de los creyentes debe superar la de los escribas y fariseos para entrar en el Reino de los cielos, lo cual implica una comprensión más profunda y una práctica más auténtica de la ley.Tras la introducción de los vv. 17-20, en los que Jesús aborda la relación entre su enseñanza, la ley y los profetas, enfatizando que no ha venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, su discurso se organiza en una serie de antítesis. El texto de hoy presenta las cuatro primeras, siguiendo la fórmula: “Han oído que se dijo... pues yo les digo”. Estas se refieren a situaciones de la vida cotidiana: homicidio, adulterio, divorcio y juramento. Jesús no suprime las prescripciones sobre estas cuestiones, sino que les da pleno sentido e indica el espíritu con el que deben ser observadas.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este sexto domingo del Tiempo Ordinario nos prepara para vivir la Cuaresma, que iniciaremos el próximo miércoles 18 de febrero. El mensaje nos invita a poner en práctica las bienaventuranzas mediante la misericordia y la justicia de Dios, especialmente en nuestras relaciones, incluso con quienes nos ofenden. Es un tiempo propicio para la reconciliación y la oración personal y comunitaria a la luz de la Palabra. La enseñanza de Jesús es la plenitud de la Ley del Antiguo Testamento y nos muestra el camino de la verdadera libertad: la adhesión a la voluntad divina. Jesús no destruye la ley ni la vuelve intangible, sino que la conduce a su plan de realización, revelando su sentido perenne. No rompe con la herencia de Israel, sino que la recibe y manifiesta su plenitud.En el texto de hoy Jesús nos enseña, a través de seis aspectos de la vida (de los cuales se presentan los cuatro primeros), que la justicia debe ir más allá de la letra de la ley, porque reside en el corazón. Este camino exige una adhesión interior y no se limita a un cumplimento exterior. La ley nueva no consiste en obedecer preceptos, sino en obrar guiados por el amor.¿Cómo alcanzar un ideal tan elevado? San Pablo recuerda que se trata de una “sabiduría que no es de este mundo” y que “Dios nos ha revelado por el Espíritu”. Por lo tanto, es un don y una gracia que Él concede a la persona humana. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?OraciónTe bendecimos, Señor, Dios de nuestros padres,porque en Cristo Jesús realizaste con tu puebloun nuevo pacto de amor total y fidelidad cabal.En Él se cumplieron la ley y los profetas,adquiriendo así plenitud la antigua alianzamediante el espíritu que supera la letra escrita.No permitas, Señor, que nuestros odios y violenciasmarchiten la primavera de tu ternura.Concédenos vivir reconciliados con los demás,mediante un perdón y alegría diariamente renovadosconforme a la nueva justicia de tu Reino.Concédenos, Señor, caminar según tu Espíritusin gratificar los deseos y las obras de la carne.Queremos madurar en la libertad cristianapara amar más y mejor a ti y a los hermanos._______________________Recomendaciones prácticas:•Leer y meditar el mensaje del Papa para la Cuaresma, que ofrece una guía espiritual para vivir este tiempo como camino de renovación y conversión.•Participar de la Comunicación Cristiana de Bienes. Durante la Cuaresma, la Iglesia en Colombia promueve esta colecta que, fruto de la oración, el ayuno y la abstinencia, nos invita a compartir los bienes materiales con los necesitados como expresión concreta de la fe y caridad.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos a esta celebración del sexto domingo del Tiempo Ordinario. Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia de confiar en Él y buscar la verdadera felicidad. Jesús nos propone un camino de bienaventuranza, pobreza y solidaridad, que convierte en testigos del Reino de Dios. Él nos precede con su ejemplo y nos llama a seguirlo con humildad, misericordia y justicia. Escuchemos su mensaje y permitamos que su Espíritu ilumine nuestro corazón para vivir como verdaderos discípulos. De pie, por favor, para iniciar nuestra celebración eucarística.Monición a la liturgia de la PalabraHermanos, dispongamos el corazón para escuchar con atención la Palabra de Dios. El Evangelio de Mateo nos invita a reflexionar sobre la justicia revelada por Jesús, que va más allá de la observancia externa de los mandamientos, y nos llama a la conversión interior. Su propuesta se manifiesta en relaciones reconciliadas y en una honestidad radical en nuestro hablar. Que estas palabras nos impulsen a vivir una vida auténtica, donde la misericordia y la justicia se entrelazan en cada acto.Oración universal o de los fieles Presidente: Hermanos, Jesús vino a dar plenitud a la ley y a los profetas. Confiando en su Palabra, elevemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre.R/. Padre misericordioso, escúchanos.1.Por la Iglesia para que, guiada por el Espíritu Santo, sea fiel testigo de la verdad de Cristo y anuncie su Reino con valentía y amor. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes, para que promuevan la justicia, la paz y el bien común, buscando siempre el bienestar de todos. Roguemos al Señor.3.Por quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o cualquier tribulación, para que encuentren consuelo en la misericordia de Dios y en el amor fraterno. Roguemos al Señor.4.Por nuestra comunidad, para que sea un lugar de acogida, perdón y reconciliación, donde todos se sientan amados y valorados. Roguemos al Señor.5.Por nosotros y nuestras familias, para que, con la gracia de Dios, superemos nuestras limitaciones, perdonemos a quienes nos han ofendido y vivamos en paz con todos. Roguemos al Señor.Oración conclusivaPadre bueno, escucha las oraciones que elevamos a ti en este día. Fortalécenos con tu Espíritu Santo para que podamos cumplir tu voluntad y vivir como verdaderos discípulos de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 6 Feb 2026
Que brille su luz ante los hombres
QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOFebrero 08 de 2026Primera lectura: Is 58, 7-10Salmo: Sal 112 (111), 4-5. 6-7. 8a y 9 (R. cf. 4a)Segunda lectura: 1Co 2, 1-5Evangelio: Mt 5, 13-16I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEl quinto domingo del Tiempo Ordinario, continuando con el Sermón de la Montaña en el que Jesús anuncia el contenido del Reino de Dios, nos invita a reflexionar sobre la vocación y la misión que Dios confía a sus discípulos. Hoy la Palabra de Dios nos propone redescubrir la vocación y misión del cristiano como "sal de la tierra y luz del mundo". Jesús nos llama a ser fermento en la masa, a llevar el sabor y la luz de su Palabra a todos los rincones, aun en medio de las dificultades. En esta misión, la predicación del Evangelio es comunicación de la sabiduría de Dios, y la práctica de la misericordia es expresión del verdadero culto. La liturgia de este domingo nos anima a descubrir nuestra identidad en Cristo y a ser testigos valientes de su amor. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Is 58, 7-10 destaca la importancia de la justicia social y la compasión hacia los demás, tratados con dignidad y respeto. El profeta subraya que la verdadera religión no se reduce a rituales o prácticas externas, sino que se manifiesta en vivir conforme a la justicia y a la compasión, expresión del amor misericordioso de Dios. De ahí que las obras de misericordia van acompañadas de la promesa de la luz y la guía divinas para quienes actúan con justicia. Isaías insiste en compartir con los necesitados –hambrientos, pobres y oprimidos–, empezando por los familiares y vecinos. Estas acciones constituyen el verdadero ayuno, que refleja arrepentimiento y conversión como camino de restauración y bendición.1Co 2, 1-5 acentúa la sencillez y humildad con las que san Pablo anunció el evangelio. Él mismo reconoce que su predicación no se apoyó en la sabiduría humana ni en la elocuencia, sino en la demostración del Espíritu y del poder de Dios. El centro fue Jesucristo crucificado, fuerza y salvación para los creyentes. Su debilidad, temor y temblor reflejan que la humildad y la dependencia de Dios son esenciales para la misión.En Mt 5, 13-16, Jesús enseña que sus discípulos son “sal de la tierra” y “luz del mundo”. Como la sal preserva y da sabor, los discípulos están llamados a transformar la sociedad; si la sal pierde su sabor, se vuelve inútil, imagen de quienes abandonan su identidad cristiana. Asimismo, la luz no debe ocultarse, sino colocarse en alto para iluminar. Esta visibilidad se manifiesta en las buenas obras, que llevan a los demás a glorificar al Padre. El discípulo tiene, por tanto, una misión social y misionera: ser presencia transformadora que refleja la gloria de Dios.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?En continuidad con las Bienaventuranzas, la Palabra de este domingo subraya el don y la exigencia de nuestra vocación cristiana. Las metáforas de la sal y de la luz expresan la misión y el testimonio de los discípulos de Jesús: ni la sal ni la luz existen para sí mismas, sino para otros. Así también el discípulo recibe el don del Reino de Dios para ponerlo al servicio de la humanidad. La humildad es clave: el discípulo es instrumento de la acción divina, no protagonista del mensaje.La primera lectura aclara el sentido de la luz mencionado al final del evangelio. Isaías relaciona la práctica de la justicia con la bendición divina: al vivir la misericordia, la luz del amor resplandece como signo de esperanza. La luz de Cristo debe reflejarse en las obras de sus discípulos, llevando consuelo y transformación al mundo.La fe tiene una dimensión social: el encuentro con el amor de Dios impulsa a la solidaridad con los más necesitados.La segunda lectura muestra cómo Pablo fue sal y luz: su predicación no dependió de la elocuencia, sino del Espíritu Santo y del poder de Dios. Su ejemplo enseña que la misión nace del don divino y debe centrarse en Cristo crucificado.Finalmente, la Palabra de hoy ilumina la relación entre la Eucaristía y la misión. La Eucaristía es el corazón de la vida cristiana y fuente de toda misión. En ella recibimos la fuerza para ser sal y luz, transformando la realidad con la presencia y el amor de Cristo.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Pidamos al Señor la gracia de ser instrumentos de su luz y amor en el mundo. Que imitándolo en su servicio y entrega, Él nos fortalezca para superar nuestras debilidades y ser testigos valientes de su evangelio.Oración por la evangelizaciónDios Padre nuestro, te damos gracias porque,por medio de tu Hijo Jesucristo, sigues haciendo camino con nosotrosy vas dando un nuevo rumbo a la Iglesia.Te pedimos que, bajo el impulso del Espíritu,salgamos a tu encuentro en nuestro mundoy como discípulos misioneros,anunciemos a todos la alegría del Evangeliosirviendo misericordiosamente a los que sufren,para ser sal de la tierra y luz del mundo fermento de una nueva sociedad.María estrella de la evangelización ruega por nosotros._______________________Recomendaciones prácticas•11 de febrero: Jornada Mundial del Enfermo. Promover la lectura del mensaje del Papa para esta fecha. •Motivar y preparar la jornada parroquial de los enfermos, reuniéndolos en el templo para la Eucaristía ofreciéndoles los sacramentos de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Queridos hermanos, nos reunimos hoy para celebrar la Eucaristía en este quinto domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra que escucharemos nos invita a ser sal y luz, iluminando con nuestras acciones y dando sabor a la vida de quienes nos rodean. Que esta celebración fortalezca nuestra fe y nos anime a vivir con valentía nuestra vocación cristiana, siendo testigos del amor de Dios en el mundo. Con alegría y gratitud, iniciemos esta celebración.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra de Dios es fuente de sabiduría y luz que ilumina nuestra vida. Hoy el Señor nos llama a ser luz en la oscuridad, a romper las cadenas de la injusticia y a construir un mundo fraterno. Dispongámonos a escuchar con humildad y apertura.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos con confianza a Dios, nuestro Padre, que nos llama a ser sal de la tierra y luz del mundo.R/. Padre de bondad, escúchanos.1.Por la Iglesia, para que sea como una ciudad puesta en lo alto y transmita a todos la luz de Cristo. Roguemos al Señor.2.Por todos los cristianos, para que, iluminados por la Palabra, seamos testigos valientes del evangelio, llevando esperanza y consuelo a los que sufren. Roguemos al Señor.3.Por los gobernantes y líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría y justicia, buscando siempre el bien común. Roguemos al Señor.4.Por los enfermos, los pobres y excluidos, para que encuentren acogida, consuelo y ayuda, y experimenten el amor de Dios en nuestras acciones. Roguemos al Señor.5.Por nosotros, para que, fortalecidos por el Espíritu, seamos sal y luz en cada una de nuestras obras. Roguemos al Señor.Oración conclusivaEscucha, Padre del cielo, la súplica de tu pueblo, e ilumina nuestra vida con la luz del evangelio, para que seamos sal de la tierra y luz del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.