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Lectio Dominical

Vie 18 Oct 2019

¿Es importante e imprescindible la oración en mi vida?

Primera lectura: Éx 17,8-13 Salmo: Sal 121(120),1-2.3-4.5-6.7-8 (R. cf. 2) Segunda lectura: 2Tm 3,14 - 4,2 Evangelio: Lc 18,1-8 Introducción En las lecturas de este vigesimonoveno domingo del tiempo ordinario, se pueden identificar tres ideas temáticas que permiten ver la acción de Dios sobre el pueblo, su incidencia en responder a la vulnerabilidad del ser humano, la constancia en la petición y la importancia de volver sobre la Palabra. • Obediencia pronta a Dios, confianza en la ayuda de Dios y de los otros para vencer la prueba • Perseverancia en la oración. • La riqueza de la Palabra que da sabiduría y fortalece la evangelización, 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Se encuentra ubicado este Evangelio en el contexto de la “subida a Jerusalén”, propio del discipulado. A través de comparaciones y parábolas, hoy con la parábola del juez inicuo y la viuda importuna, Jesús enseña la importancia que tiene la oración, rezar en todas las circunstancias de la vida del ser humano, con constancia, insistentemente, sin desfallecer. Así, como en otro momento lo hace con sus discípulos quienes le piden les enseñe a orar y los introduce en el Padre Nuestro, él también se muestra orante, cuando en muchos momentos, en la toma de decisiones, en sus relaciones con los otros, en los momentos difíciles y decisivos de su vida, clama y ora a su Padre Dios, intimidad orante ésta que lo hace fiel a su proyecto. El hecho de que la vida de Jesús era una oración permanente, nos quiere mostrar que no hay que desanimarse, ni cansarse frente a las dificultades, aun sintiendo que Dios no escucha nuestras plegarias. Se vale de la imagen de una viuda que reclama insistentemente al juez le haga justicia contra su adversario, un juez que no le interesa nada, ni nadie, ni siquiera Dios, solo su propia privacidad y comodidad, un juez sin moral, inescrupuloso, despreocupado, altanero e irresponsable; sin embargo, decide conceder justicia a la viuda, no porque sea parte de sus funciones de juez, sino porque quiere liberarse de esta mujer, tan inoportuna para él. No hay que olvidar que la condición de ¡viuda y mujer! la hace vulnerable, débil en el contexto de Israel este grupo de personas no contaban con quien las representara, las protegiera; a pesar de la condición de esta persona, ella seguía insistiendo. Frente a esta realidad ¿cómo será la respuesta de Dios a todos aquellos que con insistencia, día y noche claman y piden justicia respecto a las situaciones de iniquidad que viven y tienen que sufrir?, porque se puede pensar que es el mismo Dios quien alaba la manera de ser y la respuesta de este juez indolente. Se muestra el carácter de Dios que hará justicia a sus escogidos “¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar?”. Finaliza Jesús cuestionando si al final de los tiempos, cuando Él venga, encontrará fe en la tierra, porque frente a tanta injusticia, iniquidad, corrupción, muerte, insolidaridad, ¿será que el hombre creerá en sí mismo, en sus hermanos, en Dios? 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? En ejercicio de oración con el mismo Evangelio, se puede compartir: • Invitación a orar siempre sin desfallecer, con la seguridad de que Dios escucha y actúa con justicia. No desaprovechar las ocasiones para insistir a tiempo y destiempo. • Valorar la oración de la comunidad, orar los unos por los otros, sintiéndonos responsables de la misión que se realiza dentro de la parroquia, con testimonio de vida y la ayuda mutua. • La oración es un remedio indispensable para la vida del ser humano, ya que involucra el poder de Dios que actúa hasta lograr lo que se le pide. Es mirar mi vulnerabilidad y presentársela con insistencia al Señor y esperar de Él una respuesta. • Mantener siempre viva la esperanza en que Dios nos escucha y, aunque sintamos que el camino se hace largo y pesado, ahí está Dios. Es orar con perseverancia para que nuestros pueblos vivan en la esperanza y confíen en que Dios está con ellos, a pesar de las injusticias que están viviendo. • Testimoniar con la vida, más que con las palabras, por medio de las actitudes, y en las relaciones interpersonales la presencia de un Dios que escucha siempre y que está atento a nuestras súplicas. • Se requiere una experiencia de Dios en todos los momentos y circunstancias de la vida que solo se logra a través de la oración, del encuentro íntimo, como Jesús con su Padre Dios. Es equiparnos de paciencia para la espera de una respuesta de Dios y de los otros, ver cómo la oración cambia y transforma las vidas. • A la luz de esta Palabra percibo la pastoral de mi parroquia. Puedo analizar que en ella existen personas que no saben rezar, pero mantienen una relación diaria con Dios, tenemos que pensar que las caracteriza. En otras hay facilidad para ese encuentro, su devoción y oración las lleva a que ellas respondan en muchos espacios de oración, usan diferentes formas de orar. Cómo quisiera participar de esos espacios de formación parroquial donde pueda adquirir estrategias para mejorar mi encuentro con Dios, que fortalezca mi vida espiritual y mis relaciones con mi familia y amigos. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Al contemplar esta Palabra y confrontarla con mi vida, me doy cuenta que debo todos los días, como esta viuda, suplicar insistentemente a Dios para que pueda lograr intimar con Él; poder sacar el tiempo que necesito para que el Señor me escuche, sentirme necesitado de Él; fortalecer mi fe y esperanza con la confianza en que Dios escucha mi plegaria. Es preguntarme: ¿siento necesidad de un encuentro real con el Señor? ¿Cuánto tiempo dedico a mi oración personal para estar con Él? ¿Es importante e imprescindible la oración en mi vida? Igualmente, así como esta viuda “¿No hará Dios justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?”. Los elegidos del Señor son los pobres, los desposeídos, los marginados de todos los pueblos que gritan justicia, es para ellos el Reino de los cielos. Nos hace el llamado para que, en actitud de escucha, de discernimiento pueda dar justicia, comprensión, perdón y misericordia; es la súplica de la viuda que se concretiza en los nuevos pobres de hoy. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Se podría resaltar como signo la Palabra que debe ser acogida (Biblia) y la oración por las misiones (Rosario misionero, camándula de colores que identifican los cinco continentes.) 2. Se sugiere seguir El Prefacio Dominical IX: La acción del Espíritu en la Iglesia, Misal p. 391. 3. Como hoy es la Jornada Mundial de las Misiones, en el contexto, también, del Mes Misionero Extraordinario, se podrías seguir uno de los formularios de la Misa por la Evangelización de los Pueblos, Misal p. 934-936. El Prefacio, podría ser, Dominical I: Misterio Pascual y pueblo de Dios, p. 383 del Misal. 4. A la luz, oración y reflexión de esta Palabra Divina dominical: - Motivar la colecta a favor de las misiones - Motivar a los niños de infancia misionera a hacer presencia en la celebración. - Preparar y realizar la celebración de las cuarenta horas ante Jesús sacramentado para orar por las misiones y los misioneros. - Motivar a los feligreses a participar en la pastoral de la escucha, de consolación y ayuda para que, conociendo la realidad del país, de la ciudad, de la parroquia puedan dar un espacio para que oigan los clamores del pueblo y sientan la justicia, la comprensión, el perdón y la misericordia. - Se pueden fortalecer los grupos de oración, dedicando más tiempo a esta pastoral, como un espacio de fe y esperanza; nuevas estrategias de oración, actualizar con talleres de oración. - Tener Presente que, el lunes 21 y el martes 22, se celebran las memorias libres de Santa Laura Montoya y San Juan Pablo II, respectivamente.

Jue 10 Oct 2019

"Es importante dejar actuar la gracia de Dios"

Primera lectura: 2R 5,14-17 | Salmo: Sal 98(97),1.2-3ab.3cd-4 |Segunda lectura: 2Tm 2,8-13 | Evangelio: Lc 17,11-19 Introducción La liturgia de la Palabra del día de hoy presenta el relato de la “curación de diez hombres leprosos”, lo cual conduce a detenerse en la respuesta de Jesús ante la enfermedad del hombre; se trata de prodigios o “milagros” que son manifestaciones mesiánicas de una acción liberadora del reino de Dios. El Papa Francisco recuerda que “Jesús quiere hacer entender que el milagro se produce por su unión con el Padre” y no por la técnica de realizar acciones espectaculares. Pedagógicamente es importante recordar: - No quedarse en lo asombroso del milagro, sino en lo fundamental de este hecho. - Identificar con claridad el mensaje que quiere dar Jesús a través del milagro. - Contextualizar el milagro: lepra, leprosos y situación social. - Cuál es el fin del milagro: milagro de fe “levántate y vete; tu fe te ha salvado”; milagro de suscitar la misericordia –compasión “! Jesús Maestro, ten compasión de nosotros!”; milagro para experimentar la gratitud reconocimiento “…y postrándose, rostro en tierra, a los pies de Jesús, le daba gracias; y este era un samaritano.” 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El relato del Evangelio de hoy nos sitúa en el contexto de la subida a Jerusalén, tiempo y espacio para el discipulado, “camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaría y Galilea”, es decir, en tierras, comunidades no judías, periferias donde daba a conocer el Reino de su Padre, por medio de signos como los milagros, que concretizan su acción liberadora en la acogida a los diez leprosos, es Dios que libera al hombre integralmente. Lucas narra la escena en donde Jesús, en un encuentro acogedor, tal vez no casual, cura a diez leprosos, quienes alcanzando de él su curación, solo uno de ellos, un samaritano, tuvo una actitud de reconocimiento y gratitud, “…y postrándose, rostro en tierra, a los pies de Jesús, le daba gracias; y este era un samaritano”; era un no judío quien no solo manifiesta el valor de la gratitud, sino que hace una profunda profesión de fe. Y se realiza el milagro, el hecho prodigioso con el que Jesús responde a la solicitud de los marginados, de los enfermos, de los expulsados de la ciudad, del culto y de la familia, de los distanciados de Jesús “…se pararon a lo lejos y le dijeron a gritos…”, de los castigados de Dios…de los excluidos de toda relación con los otros judíos…su vida era un continuo sufrimiento al que no le encontraban salida y menos un cambio posible…esos eran los leprosos, los que según la ley de la pureza eran despreciados y requerían sentirse de nuevo acogidos y bendecidos por Dios que los cura y les restituye su dignidad. Ante la solicitud de una urgente curación, a través de la cual los leprosos piden a Jesús compasión, misericordia, que se conmoviera frente a ellos, tal vez los leprosos no esperaban una respuesta misericordiosa como la dada por Jesús, porque lo percibían como maestro, un líder que les daría un paliativo para vivir el momento, pero les dice: “vayan a presentarse a los sacerdotes”, aquellos hombres que atestiguarían que la lepra había desaparecido y serían restituidos en sus derechos de ser readmitidos en el Templo, al seno de su familia, de sus relaciones con los otros y con Dios, y a una vida cotidiana normal; y afirma la escritura que, obedeciendo a lo dicho por el Maestro, se dirigieron a los sacerdotes y “mientras iban de camino, quedaron limpios”, es decir, no alcanzaron a llegar a donde habían sido enviados para que el milagro se produjera, sus cuerpos quedaron libres de toda enfermedad. Se nota confianza, creyeron en la palabra de Jesús. Esta es la forma como Jesús testimonia a sus discípulos, compañeros de camino a Jerusalén, la realización de los milagros, de las acciones que curan. Finaliza el texto con la actitud del samaritano, aquel que “viéndose curado, se vuelve glorificando a Dios en alta voz y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; este era un samaritano”.

Vie 4 Oct 2019

"La esencia del cristiano es ser un servidor del Reino"

Primera lectura: Ha 1,2-3; 2,2-4 Salmo: Sal 95(94),1-2.6-7ab.7c-9 Segunda lectura: 2Tm 1,6-8.13-14 Evangelio: Lc 17,5-10 Introducción Dentro de toda la riqueza de contenido que nos ofrece la Palabra de Dios, en este domingo, podemos proponer tres temas para compartir y meditar: • La fe y la esperanza como virtudes teologales • La perseverancia en el sufrimiento y en la contradicción • El testimonio y el servicio como disponibilidad para hacer la voluntad de Dios 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura tomada del profeta Habacuc, manifiesta la visión de preocupación y el grito de angustia y desesperación, que muestra el autor sagrado frente a las injusticias, contradicciones, sufrimientos, persecuciones, donde aparentemente no se ve esperanza y no se encuentra un camino de salvación; sin embargo, el autor sagrado muestra cómo Dios invita a tener paciencia, a ver más allá de las contradicciones una luz que supera todos los sufrimientos y encuentra en Él la consolación. El salmista (94) invita a escuchar la voz del señor, a no endurecer el corazón frente a las penurias de la vida, a no ser sordos y dar gracias a Dios, a manifestar la confianza en el señor, pues somos suyos, ovejas de su rebaño y Él es el Pastor. El Apóstol San Pablo quien se encuentra cautivo, anima e invita a Timoteo a perseverar y a mostrar la fuerza del Espíritu Santo recibido en la consagración mediante la imposición de manos, y a no tener vergüenza de padecer por testimoniar a Cristo Jesús. El Evangelio según san Lucas, muestra a los discípulos orando al Señor para que les aumente la fe, ocasión propicia que aprovecha el Señor para fortalecer lo pequeño mediante la perseverancia y a mostrar el servicio como un medio para realizar en obediencia el plan de Dios. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Ante todo, la Palabra de Dios, en la segunda lectura de la carta del Apóstol San Pablo a Timoteo, interpela y anima al sacerdote a que medite esta Palabra para cobrar fuerza y ánimo frente a las vicisitudes que se presentan en la sociedad hoy día. Tantas situaciones de injusticia, violencia, asaltos, rebeliones y desórdenes que padecen las comunidades en la sociedad de hoy. El ministro, es ante todo un hombre de fe, que siembra la palabra en el corazón de la humanidad, y poco a poco, esa semilla, con la acción del Espíritu, irá dando su fruto. El hombre de Dios, está llamado a ser un servidor, que no busca aparecer al actuar, sino a ser un instrumento que arroja la semilla, consciente que la cosecha no es suya, y que la obra es de Dios. En este sentido expresa la sentencia del Evangelio. “somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. La comunidad debe tener puesta la mirada en el Señor, dueño del tiempo y del espacio, Señor de la Historia; y mantener la perseverancia, fortaleciéndose con la Gracia del Espíritu Santo que mora en cada persona, inspirando las palabras y acciones que construyen y transforman las realidades, en medio de todos los sufrimientos. La actitud, tanto del presbítero, como de la comunidad, ha de ser de perseverancia, seguros que han puesto su confianza en el Dios de la historia, que transforma nuestras realidades de pecado en gracia para ser mejores. Frente a la crisis de valores humanos y cristianos que padece la sociedad hoy en día, el ministro debe consolidar su formación y predicación en la doctrina transmitida por la Iglesia, recibida con fe, amor en el fundamento que es Nuestro Señor Jesucristo, y confiado en el Santo Espíritu de Dios que inspira e impulsa la Barca de Pedro a remar mar adentro. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir conmayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? El oyente de la Palabra, que no es olvidadizo, debe impulsar con la Gracia del Espíritu Santo su vida, su familia y la de sus semejantes. Debe ser consciente que la vida terrena es un vivir permanentemente superando y venciéndose a sí mismo frente a todos los desafíos a los que se está expuesto en el mundo. La perseverancia, la sólida formación, la fe, el amor, el testimonio, el servicio, constituyen la misión del creyente. Los cristianos en el mundo han de ser la levadura en la masa que, sin ser visible, transforma con la fe, la esperanza y el amor las realidades adversas que se les presentan. La misión del cristiano de hoy, sigue siendo la misión de Cristo en el mundo, que no vino a ser servido sino a servir, que no vino a buscar protagonismo, sino a ser signo de contradicción, ya que desde la Cruz redimió al mundo entero, desde lo que no cuenta para los hombres, pero que sí cuenta para Dios. La esencia del cristiano es ser un servidor del Reino, sin aspirar a cambio nada más que ser un instrumento en las manos de su Señor, como el barro en las manos del alfarero. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Se puede resaltar y, si es del caso, poner en cartelera la frase: “Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: ´no endurezcan el corazón`” 2. Se sugiere seguir el Prefacio Común V: Proclamación del misterio de Cristo, Misal p. 417, por hacer referencia a las tres virtudes teologales de la caridad, la fe y la esperanza. 3. Tener presente queMaña, lunes 7 de octubre, es la Memoria Obligatoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario. Motivar y realizar el Santo Rosario en familia y comunidad, con intención misionera.- El sábado 12 de octubre, es la fiesta nacional del día de la raza. Por ser el día del descubrimiento de América, se recomienda escoger una de las Misas apropiadas para la ocasión. En la Oración Universal o de los Fieles se aconseja hacer peticiones por América y su Nueva Evangelización.

Vie 4 Oct 2019

Invitación a la Copa de la Fe en Chiquinuirá

32 equipos, conformados por sacerdotes de las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, de Ecuador y México, harán parte de este torneo de fútbol que se desarrollará del 7 al 11 de octubre, en Chiquinquirá.

Vie 27 Sep 2019

El egoísmo vivido a ultranza, reseca y vuelve indiferente a las personas

Primera lectura: Amós 6, 1a.4-7 Salmo: 146(145),6c-7. 8-9a. 9bc-10 Segunda lectura: 1Timoteo 6,11-16 Evangelio: Lucas 16, 19-31 Introducción Las lecturas de este vigésimo sexto domingo del tiempo ordinario nos presentan tres temas que se pueden entresacar de la palabra de Dios orada y reflexionada: • Los bienes materiales. • La actitud que se debe tener frente a los bienes materiales. • La retribución por las acciones realizadas. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El texto de Amós llama la atención sobre las personas que viven plácidamente, disfrutando de los bienes materiales, sin percatarse de los que no poseen lo mínimo para su subsistencia; se han vuelto indiferentes y seguros de su posesión, menosprecian a los más desfavorecidos. El salmo 145, manifiesta la misericordia de Dios hacia las personas más vulnerables de la comunidad: oprimidos, ciegos, hambrientos, cautivos, huérfanos, viudas, ancianos, justos, peregrinos. San Pablo le escribe a Timoteo resaltando los valores y principios que debe caracterizan a un hombre de Dios: la fe, justicia, piedad, amor, paciencia, delicadeza; los cuales fortalecen para la conquista de la vida eterna hasta la manifestación de Cristo Jesús. El Evangelista san Lucas muestra el contraste entre dos personas, una que vive opíparamente y la otra míseramente, y cómo en la vida eterna, los papeles se invierten, gozando el pobre de la vida eterna y sufriendo el rico de las penas del infierno. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La Palabra de Dios cuestiona a los hombres, de manera personal, la forma de vivir en la tierra, y la manera cómo se está preparando la vida eterna en el seno de Dios Padre celestial. Hoy por hoy, muchas personas viven como en un ateísmo práctico, sin esperar y soñar la vida más allá de este tiempo terrenal. Como dice el libro de proverbios: comamos y bebamos que mañana moriremos. Esta forma de concebir la vida, desvaloriza al ser humano, que piensa en sí mismo de manera egoísta, sin prever un futuro para su alma y para los seres humanos. Personas acostumbradas a vivir al día, a gastar el dinero sin compartirlo con sus semejantes. Una de las realidades que golpea el mundo contemporáneo, especialmente nuestro país, es la inequidad, la brecha entre ricos y pobres que cada vez es más grande, pocos que tiene mucho y muchos que subsisten con poco o no tienen lo necesario para vivir con dignidad. La sociedad contemporánea empuja a vivir de una manera individualista sin compartir los bienes con el prójimo. El egoísmo vivido a ultranza, reseca y vuelve indiferente a las personas. El modelo de desarrollo que favorece a unos y descarta muchos, es un grito que clama al cielo. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? El encuentro con Jesucristo, nos empuja a vivir los valores cristianos en comunidad. Si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren. La vida eterna se vivirá plenamente cuando se entre en la Gloria de Dios, pero comienza en la tierra. Lo que se ha hecho a uno de los pequeños, sirviendo con amor a los huérfanos, viudas, extranjeros, hambrientos, cautivos, ciegos, ancianos, oprimidos, al señor mismo se lo hemos hecho. La humanidad misma debe entrar en el Misterio de Dios que quiere que todos los hombres se salven y lleguen a su conocimiento. Dios es el más grande valor con que se puede educar a un niño. San juan Pablo II decía, si siembras a Dios en el corazón de un niño, no tendrá que corregir al hombre en una cárcel, porque tiene dentro sí, el más grande valor y tesoro que pueda encontrar un ser humano; pues quien tiene dentro a Dios, no es capaza de hacerle mal a sus semejantes, no robará, no matará; al contrario, amará y servirá con amor. Al contemplar el pasaje del rico, que la tradición ha denominado “epulón”, para indicar que vivía avaramente y al observar a lázaro, que, paradójicamente, tenía nombre, en contraste con el rico, a quien se conoce más, supliquémosle al Señor que siga sembrando en nosotros la imagen de su amor, fe, justicia, piedad, paciencia y delicadeza para tratar a los demás, como queremos ser tratados por los demás, en esto se caracterizará las actitudes del hombre de Dios, la semejanza auténtica del verdadero cristiano que sigue a Cristo. El texto evangélico, muestra también que la vida eterna pende de cómo se viva la misericordia, mediante la fe y las obras hechas con amor en la vida terrenal; por tanto, quien cree, tendrá a Dios en su corazón, escuchará su Palabra transmitida por sus profetas y hará obras de misericordia. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Resaltar y poner en cartelera la frase: “Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” o “Recibiste bienes, y Lázaro males; ahora él está aquí consolado, mientras que tú eres atormentado”. 2. Se sugiere orar con la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV: Jesús, que pasó haciendo el bien, Misal p. 529. 3. A la luz de esta reflexión y oración dominical, se puede fortalecer o animar la constitución de la pastoral parroquial de los enfermos, para ofrecer, con la cariad evangélica de la comunidad, la atención a personas más pobres y necesitadas en la parroquial. 4. En el momento de las ofrendas se podría presentar también algunos mercados para compartir con hermanos más vulnerables de la comunidad parroquial. 5. Ojalá se pudiera llevar a la santa Misa personas ancianas, enfermas, ciegas, que normalmente ya no pueden participar en el culto comunitario y orar por ellas. 6. En este domingo se celebra el día mundial del turismo. 7. Tener presente que: - Mañana, 30 de septiembre, es la Memoria obligatoria de San Jerónimo y concluye el mes de la Biblia. Conviene preparar un homenaje para cerrar este mes. - Pronto iniciaremos el mes de octubre, dedicado especialmente al rezo del Santo Rosario y es el Mes Extraordinario de las Misiones, convocado por el Papa Francisco, con el lema Bautizados y enviados. ¿Qué acciones se están programando desde la Iglesia a nivel universal, diocesano, parroquial, sectorial en los que se pueda motivar, también, la vinculación y participación de todos los bautizados, especialmente, con la oración y su aporte generoso? 8. MES MISIONERO EXTRAORDINARIO 2019: - Misión- 1º al 31 de octubre: Cada jurisdicción prepara, de acuerdo con su realidad socio pastoral, el Mes Misionero Extraordinario, que en unidad con la Iglesia puede ser del 1º al 31 de octubre, Mes de las Misiones, Mes del Santo Rosario, pero según las realidades de la región se puede realizar en otro tiempo. - Para orientación, motivación y ofrecimiento de materiales misioneros se puede adquirir, en librería de la Conferencia Episcopal de Colombia, la cartilla “Mes Misionero Extraordinario, Bautizados y Enviados, octubre 2019” y visitar el sitio web: http://www.callejearlafe.cec.org.co/

Vie 20 Sep 2019

Llamados y enviados a la Misión

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Departamento de Animación Bíblica, en el contexto de la celebración del mes de la Biblia, ha elaborado la cartilla “Llamados y enviados a la Misión”. Este documento propone 10 encuentros, que están orientados a la preparación bíblica del mes misionero extraordinario, convocado por el Papa Francisco para el próximo mes de octubre del 2019.

Vie 20 Sep 2019

¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión?

Primera lectura: Am 8,4-7 Salmo: Sal 113(112),1-2.4-6.7-8 (R. 9, 19a) Segunda lectura: 1Tm 2,1-8 Evangelio: Lc 16,1-13 o Lc 16,10-13 Introducción • La Misión de la Iglesia es administrar con responsabilidad y generosidad los dones recibidos de Dios. Como lo dice la Sagrada Escritura “el que es honrado en lo poco también lo es en lo mucho”. A la Iglesia se le ha confiado la administración del tesoro de salvación, y de la cual se le pedirá cuentas. • Jesús quiere que sus discípulos sean libres, con la sabiduría necesaria para discernir sobre los bienes terrenales. Jesús considera a sus discípulos, como hijos de la luz; les da sabiduría para discernir, para alcanzar el reino eterno; todos los bienes de este mundo son del Señor y son solamente dados a ellos en uso, para que puedan adquirir la vida eterna. • La invitación de Jesús es clara, o sus discípulos sabrán transformar todo en vida eterna, hasta las suelas de sus sandalias y el cansancio diario de su misión, o sus corazones se apegarán a las cosas de este mundo y, entonces, para ellos será el fin. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La parábola conocida como la del “administrador astuto”, relata que había un hombre rico que tenía un mayordomo, y fueron a decirle que éste le estaba malgastando los bienes. Cuando el patrón le pide cuentas “el administrador se dice a sí mismo: ¿Qué haré, ahora que mi patrón me quite la administración? Cavar no tengo la fuerza, mendigar me da vergüenza; ya sé que cosa haré, para cuando me sea retirada la administración, haya alguno que me acoja en su casa”. Entonces el mayordomo aquel, llamó, uno a uno, los deudores de su patrón y le pregunta al primero: “¿tu cuanto debes a mi patrón?”: Este responde “cien barriles de aceite” él le dice: toma tu recibo, siéntate súbito y escribe cincuenta”, después, dice a otro: “tu cuanto debes? Responde: cien medidas de grano; le dice: toma tu recibo y escribe ochenta”. El patrón felicitó a aquel administrador deshonesto, porque había actuado con sagacidad. Ciertamente los hijos de este mundo son más astutos en sus relaciones que los hijos de la luz. Y termina Jesús aconsejando a sus discípulos: El que se porta honradamente en lo poco, también se porta honradamente en lo mucho; y el que no tiene honradez en lo poco, tampoco la tienen en lo mucho. De manera que, si con las falsas riquezas de este mundo, ustedes no se portan honradamente, ¿quién les confiara las verdaderas riquezas? Para concluir que no se puede servir a Dios y a las riquezas. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? En esta parábola, que muestra la sagacidad de un administrador negligente, que denunciado por su mala administración, se ve obligado a pensar en el futuro de su vida, busca, inmediatamente, el modo de solucionar su difícil situación en la que se ha enredado, y da la impresión de convertirse solidariamente, desde un falso altruismo para con el prójimo, siendo generoso con lo que no le pertenece; solamente porque le conviene; y lo pone en acto, con medios muy discutibles, condonando deudas sustanciales y, por supuesto, engañando a su patrón. El patrón hace caso omiso de la deshonestidad de su empleado y felicita, en cambio, su astucia. Precisamente la astucia y sagacidad de este administrador infiel, la aprovecha Jesús como enseñanza de la parábola, para sus discípulos, advirtiendo que, el nivel de exigencia a los hijos de la luz, debe ser mayor y, sobretodo, diverso de aquel de los hijos de este mundo, en sus relaciones con los semejantes. En el momento de la crisis, este administrador sobretodo demuestra capacidad de aceptación de la realidad, de la nueva situación producida. Por lo tanto, la ejemplaridad de este hombre corrupto, no está en su actuar sin escrúpulos, sino en su discernimiento realista de la situación crítica en la cual se encuentra, y en el saber reaccionar en consecuencia. También para Jesús, éste es “un hijo de este mundo”. La pregunta de Jesús interpela a los hijos de la luz: ¿cómo es posible que no saben discernir la hora, la cercanía del Reino y poner en acto prontamente los gestos de conversión que son esenciales para la salvación? El administrador viene alabado, por la sagacidad y la astucia; y a esta astucia, no aplaude sólo el patrón, sino el mismo Señor, cuando dice: “los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz”; estos son perspicaces en el mal, pero en cuanto estos últimos, lo son en el bien. Y ¿quién puede decir a cuanta sagacidad y astucia recurren, para engañarse unos a otros, los hijos de este mundo? Hay que escuchar a los hijos de la luz y avergonzarse de dejarse vencer de los hijos de este mundo. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? La Misión de la Iglesia, es administrar con responsabilidad y generosidad los dones recibidos de Dios. Como lo dice la Sagrada Escritura “el que es honrado en lo poco también lo es en lo mucho”. A la Iglesia se le ha confiado un tesoro de salvación, del cual se le pedirán cuentas de su debida administración. Como administradores pedimos al Padre, quien nos ha llamado a amarlo y servirlo como único Señor, tenga piedad de nuestra condición humana, nos salve de la codicia de las riquezas, y haga que, alzando al cielo las manos libres y puras, le demos Gloria con toda nuestra vida. Hoy sentimos de nuevo el reclamo del Padre, si no se es capaz de administrar la riqueza terrena con justicia y fidelidad, ¿cómo se podrá ser capaz de administrar la verdadera riqueza que es la vida en Cristo, los dones espirituales y la salvación? La clave, que nos presenta la Palabra de Dios, es la capacidad de discerni- miento. La salvación pasa auténtica y eficazmente, cuando hay coherencia entre la gestión de las dos riquezas: la visible y la invisible. De otra manera, la gestión injusta de la primera, vaciará de sentido, de comprensión y de actuación la segunda. Jesús quiere discípulos llenos de Espíritu Santo y de sabiduría. Los quiere con aquella sabiduría fluida, clara, capaz de transformar en gracia de salvación y de redención, también, hasta lo más terrenal que exista. No quiere sabiduría rígida, estática, legalizada, prisionera de las normas viejas y antiguas. Esta clase de sabiduría no le gusta a Jesús. No es la del Espíritu Santo, no es su don; es una sabiduría humana, no divina. El patrón, alaba al administrador deshonesto, no por su deshonestidad, sino por su habilidad con la cual había pensado su futuro. Usa los bienes ajenos para procurarse un futuro sereno y sin inconvenientes de aquel momento que, a su juicio, ningún otro camino era viable para El. También Jesús quisiera alabar a sus discípulos, “los hijos de la luz”, por su sabiduría para alcanzar el Reino Eterno, con los bienes que no les pertenecen; porque todos los bienes de este mundo son del Señor y son solamente dados a ellos en uso, para poderse adquirir la vida eterna. Jesús hace caer en cuenta que, casi todos disfrutan de los bienes donados por Dios, dándoles a éstos, un uso que no es propiamente de vida eterna. A sus discípulos les falta la verdadera sabiduría. Sin embargo, han sido dotados, protegidos, armados de Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, temor del Señor. Es el Espíritu que lo ha guiado a Él, el Mesías, y le ha hecho transformar en vida eterna también, hasta el polvo que se pegaba a sus sandalias, a lo largo del camino. La invitación de Jesús es clara, o sus discípulos sabrán transformar todo en vida eterna, hasta las suelas de sus sandalias, o el corazón se apegará a las cosas de este mundo y, entonces, para ellos será el fin; de las cosas del mundo, podrían ser devorados y consumidos, hasta llegar a ser idolatras. En pocas palabras, o libertad plena, o esclavitud plena. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Resaltar y presentar en una cartelera la frase que Jesús presenta hoy en el Evangelio “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel”. 2. Se sugiere el Prefacio Dominical VII, Misal p. 389, ya que hace énfasis en la obediencia de Cristo que nos recuperó los dones que habíamos perdido por nuestra desobediencia. 3. Escoger los cantos que vayan en sintonía con las oraciones y los textos bíblicos de este día. 4. Tener presente que el martes 24, es el día de Nuestra Señora de las Mercedes y día nacional del recluso. Es oportuno promover la oración, la visita y la caridad para con los privados de la libertad y sus familias. Con tiempo podría prepararse la donación de kits para compartir con ellos y sus familias.

Jue 12 Sep 2019

“Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”

Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14 Salmo: Sal 51(50),3-4. 12-13.17+19 Segunda lectura: 1Tm 1,12-17 Evangelio: Lc 15, 1-32 Introducción • Se presenta, en la palabra de Dios para este Domingo, la inmensa misericordia de Dios Padre ofrece y la resistencia del ser humano para acogerla. • El perdón, abre la puerta para liberar a alguien, y permite darnos cuenta que somos los primeros, en ser prisioneros y necesitados de perdón. Se presenta una oportunidad para pedirle al Señor Jesús, nos llene de bondad y de misericordia. • Ninguno puede sentirse extraño frente al Evangelio del Padre Misericordioso, ninguno que no pueda ser tocado de la misericordia del Señor. Parece que Jesús lo hace a posta, presenta un Padre que no respeta las reglas, un padre de amor desmesurado; un Padre que sobrepasa cualquier padre existente en la tierra. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Hoy se lee la parábola llamada “del hijo prodigo”, un inmortal recuento, que, a pesar de la brevedad, delinea en modo inolvidable la misericordia de Dios, y la dureza del corazón humano para acogerla. Como bien se describe, la historia presenta un padre con dos hijos adultos y una hacienda agrícola por gestionar. El hijo mayor no da problemas, se presenta como un trabajador serio, respetuoso de su padre. El menor en cambio es inquieto, insatisfecho con la monotonía cuotidiana, quiere ver el mundo, darse a la vida. Por eso pide y obtiene la parte de su herencia y se va lejos, allá donde puede gozar de los placeres de un futuro incierto; despilfarra su herencia y se reduce, en breve tiempo, a la miseria; obligado a trabajar, en un trabajo tan “sucio” que ni los hebreos podían realiza, cuidar los cerdos, y además de esto recordaba cómo en su casa también los trabajadores tenían comida en abundancia. Esta realidad lo lleva a decidir: “me levantaré, iré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Trátame como uno de tus jornaleros”. Dicho esto, desecho y hambriento, se pone en camino hacia casa. El padre, aunque habiendo respetado su libertad de equivocarse, no ha jamás dejado de esperar su regreso, por eso al verlo de nuevo “tiene compasión, corre a su encuentro, se le cuelga al cuello y lo besa”. El hijo le presenta el discurso que había preparado, pero el padre no deja ni siquiera terminarlo, y en cambio da órdenes a los siervos de casa de acogerlo con honores, poniéndole el vestido más hermoso, las sandalias y el anillo en el dedo, como a los señores, y sacrificarle el cordero cebado, tenido para grandes ocasiones: “comamos y hagamos fiesta porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? El sentido de la historia es claro. Jesús presenta en aquel padre “El” Padre suyo y nuestro, “Padre nuestro que está en los cielos”. Aquel hijo desenfrenado somos, de algún modo u otro, todos nosotros, así como podríamos ser, poco o mucho, también el hijo mayor; el cual, como resalta la parábola, no acepta el comportamiento del primogénito: “tú sabes cuantos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para tener una comida con mis amigos. En cambio, ahora llega este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas el becerro más gordo”. En vano el padre se dirige a él con ternura: “hijo mío, tu estas siempre conmigo, y todo lo que tengo es tuyo...” y hace referencia a la importancia de los afectos, recordándole que el otro es su hermano: “había que celebrar con un banquete y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto ha vuelto a vivir, se había perdido y lo hemos encontrado”. Sobre los dos hermanos emerge todavía la sublime figura del padre, que corre al encuentro del hijo extraviado y al otro le recuerda de no haberlo jamás dejado de amar. Y El, el padre, es el verdadero protagonista de la historia, a la cual sería más oportuno cambiar el titulo tradicional, sustituyéndolo por “La parábola del padre misericordioso”. Esta expresión manifestaría mejor las tantas definiciones del amor de Dios por nosotros. Y en cuanto a nosotros, la parábola nos llama a regresar al Padre, estamos lejanos de reconocer su amor; nos invita a aprender de El a perdonarnos mutuamente las faltas, verdaderas o supuestas, para renovar las relaciones interpersonales basadas en el amor, así como El hace con nosotros. El verdadero protagonista es el Padre. Nos podríamos preguntar hoy ¿Cómo vivir esta parábola?; sin lugar a duda, es ésta, una de las más bellas y desconcertantes parábolas del Evangelio; nos propone de nuevo el reto de ser buenos de verdad. Aunque, es de tener presente, que no es sólo el cumplimiento de comportamientos correctos e impecables lo que nos asegura tener un corazón convertido. El hermano mayor de la parábola era fiel, obediente a su padre, trabajador incansable, capaz de renunciar a sus propias diversiones en nombre del deber; pero era amargado, celoso, mezquino calculador, preocupado, sobre todo, de quién tiene de más o de menos. No reconoce la grandeza de su hermano que, de la degeneración en la que había caído, había tenido el valor de regresar y hacerse acoger, y experimentar el perdón de su padre. Para El, estar bien se limitaba a no hacer enojar a su padre, a no irritarlo. No sabe qué cosa quiera decir ser perdonado, no sabe perdonar. En definitiva, no conoce el amor. El Papa Francisco, en su visita a Marruecos. el 31 de marzo del 2019, tomando el versículo 20 de este capítulo, dijo: «Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó», señaló que, así el evangelio nos pone en el corazón de la parábola que transparenta la actitud del padre al ver volver a su hijo: tocado en las entrañas no lo deja llegar a casa cuando lo sorprende corriendo a su encuentro. Un hijo esperado y añorado. Un padre conmovido al verlo regresar. Pero no fue el único momento en que el padre corrió. Su alegría sería incompleta sin la presencia de su otro hijo. Por eso también sale a su encuentro para invitarlo a participar de la fiesta (v. 28). Pero, al hijo mayor parece que no le gustaban las fiestas de bienvenida, le costaba soportar la alegría del padre, no reconoce el regreso de su hermano: «ese hijo tuyo» afirmó (v. 30). Para él su hermano sigue perdido, porque lo había perdido ya en su corazón. Y termina afirmando el Papa que, en su incapacidad de participar de la fiesta, no sólo no reconoce a su hermano, sino que tampoco reconoce a su padre. Prefiere la orfandad a la fraternidad, el aislamiento al encuentro, la amargura a la fiesta. No sólo le cuesta entender y perdonar a su hermano, tampoco puede aceptar tener un padre capaz de perdonar, dispuesto a esperar y velar para que ninguno quede afuera, en definitiva, un padre capaz de sentir compasión. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? “Perdonar significa abrir la puerta para liberar a alguien y darse cuenta que uno mismo es el primer prisionero”. Hoy podemos pedirle al Señor, que Él que perdona todas nuestras culpas, sana todas nuestras enfermedades, salva de la tumba nuestra vida, nos llene de bondad y de misericordia. La liturgia de la palabra de este domingo nos permite contemplar que Dios es, ante todo, misericordioso, como lo muestra, también, la primera lectura de hoy tomada del libro del éxodo. Dios ve la terquedad de su pueblo: “me he fijado en esta gente y me he dado cuenta que son muy tercos”, un pueblo que se ha apartado del camino mostrado por Moisés, ofreciendo un becerro de oro fundido para adorarlo y presentarle ofrendas. Y, aun así, Dios Padre misericordioso “renuncia a la idea que había expresado de hacerle daño a su pueblo” y espera su conversión. La liberación de la esclavitud de Egipto es la mayor prueba de amor de Dios Padre para con su pueblo, la cual el pueblo no había valorado y, por lo tanto, renegado de este amor. Similar a lo que pasa con el hijo prodigo. En la segunda lectura, de San Pablo a Timoteo, también, se muestra cómo Dios manifiesta su misericordia y perdón con Pablo, quien reconoce que antes de su conversión, decía cosas ofensivas contra Jesús, lo rechazaba, lo perseguía e insultaba: “Dios tuvo misericordia de mi para que Jesucristo mostrara en mi toda su paciencia”. San pablo, como el hijo prodigo del Evangelio, con una afirmación contundente, de quien se siente acogido y restaurado, afirma: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. Esta invitación es también para nosotros hoy. Cada uno está necesitado de volver a la plenitud de vida que ofrece Dios, aunque si por culpa del pecado hemos, tantas veces, olvidado el camino que conduce a la casa del Padre. Ninguno puede sentirse extraño con este evangelio, ninguno que no pueda ser tocado de la misericordia del Señor. Parece que Jesús lo hace a posta; nos mete delante de un padre que no respeta las reglas, un padre de amor desmesurado. Un padre que sobrepasa cualquier padre existente en la tierra. Así se deja ver a lo largo de la parábola del hijo prodigo; un padre que divide la herencia cuando aún está vivo, un padre que no detiene a quien quiere irse lejos, un padre que respeta toda libertad, también aquella de un hijo desenfrenado. Lo has hecho aposta Jesús, este padre es realmente extraño. ¿Quién lo haría como Él?, ¿Quién correría al encuentro, conmovido, por un hijo que ha despilfarrado la mitad del patrimonio?, ¿Quién pensaría sólo en manifestarle su alegría, su afecto y su ternura?, ¿quién llegaría a revestirlo súbito con los signos de su dignidad después que se fue, azotando la puerta de casa? Lo has hecho aposta Jesús, para que todos entendamos que Dios no es como lo imaginamos nosotros; su corazón no está en nuestras categorías, viejas y rígidas; su corazón palpita de un amor ilimitado. Sentimos una necesidad urgente Jesús, de convertirnos al amor de Tu Padre, a su gracia. Danos, Jesús, esta gracia de la alegría de vivir como hijos amados y perdonados, danos un corazón similar al tuyo, un corazón que tiene de las razones que ni la razón entiende. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Resaltar y poner en cartelera una de las frases: “Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre”, “Cristo vino para salvar a los pecadores”, o “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta”. 2. Se pude emplear la Plegaria Eucarística: De la Reconciliación I, Misal p. 501, ya que en ella la Iglesia ora al Padre rico en misericordia que siempre ofrece su perdón al pecador arrepentido. 3. Se recomienda hacer procesión de ofrendas con la presentación, también, de mercados para los pobres, como medio para acoger y dispensar la misericordia a los demás. 4. Insistir en la importancia y necesidad de celebrar, con fe y humildad, el sacramento de la reconciliación, como espacio de encuentro con la misericordia de Dios. Se puede motivar la preparación y realización de celebración penitencial con confesión y absolución individual. 5. En este domingo se celebra el día del migrante. Convendría poner de relieve la situación de tantas personas que han tenido que desplazarse de sus lugares de origen motivados por múltiples causas. Es oportuno orar en comunidad por todos ellos, y, si es del caso, promover algunas ayudas para los que están necesitados. 6. Recordar que, el sábado 21, es la fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista.