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iglesia colombiana

Lun 22 Sep 2025

Colombia, ¡Rumbo a Seúl 2027! El Papa León XIV convoca a los jóvenes a ser testigos con coraje en la próxima JMJ

El camino hacia Seúl 2027 ya comenzó, y la juventud colombiana está llamada a ser protagonista. Tras el anuncio oficial del Papa León XIV de las fechas de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), del 3 al 8 de agosto de 2027, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Departamento de Estado Laical de la Conferencia Episcopal, extiende una invitación especial a los jóvenes del país para que se animen a ser parte de este importante momento que reunirá a millones de jóvenes de todo el mundo con el Sucesor de Pedro.“Renuevo la invitación que el Papa Francisco hizo en Lisboa hace dos años: los jóvenes de todos los rincones del mundo se reunirán con el Sucesor de Pedro para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en Seúl, Corea, del 3 al 8 de agosto de 2027”, afirmó el Pontífice antes del rezo del Ángelus del pasado 3 de agosto, en el marco del Jubileo de los Jóvenes.Un camino de fe hacia Corea: del testimonio al corajeEl anuncio del Papa fue acogido por el Cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, quien lanzó una invitación directa a formadores, responsables de pastoral juvenil y obispos de todo el mundo para que acompañen a los jóvenes, guiados por el lema "¡Tengan valor, yo he vencido al mundo!".El Purpurado conectó este camino directamente con el Jubileo 2025, afirmando que “la esperanza será clave” para animar a todos a anunciar el Evangelio. Y dirigió un mensaje contundente a la juventud: “Corresponde a los jóvenes convertirse en peregrinos de la esperanza para curar la soledad y la pobreza, y para convertirse en testigos de la paz en este mundo desgarrado por divisiones, conflictos y guerras”.El lema elegido para esta JMJ es tomado del Evangelio de San Juan, hace parte del mensaje de despedida de Jesús, donde prepara a sus discípulos para los momentos difíciles, infundiéndoles la certeza de su victoria pascual. Este viaje de fe se centra, por tanto, en la vocación al testimonio y en el coraje que nace de la fe en Cristo resucitado.Una invitación directa a la juventud colombianaEn este contexto, el Departamento de Estado Laical de la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su sección de Juventud anima a todos los jóvenes colombianos, diócesis, movimientos, asociaciones y comunidades a comenzar a prepararse para esta gran peregrinación de fe; una oportunidad única para vivir la universalidad de la Iglesia y llevar el gozo y la esperanza de Colombia al corazón de Asia.El talento musical colombiano puede se himno de la JMJ 2027El Comité Organizador Local de Seúl 2027 ha lanzado un concurso para crear el Himno Oficial de la JMJ 2027. Esta también puede ser una importante oportunidad para que los jóvenes compositores y músicos colombianos pongan su talento al servicio de la Iglesia.La fecha límite para enviar las propuestas es el 30 de noviembre de 2025. Los requisitos y el formulario de inscripción están disponibles en el siguiente enlace: https://wydseoul.org/en/participation/wydthemesongContestEn contextoDurante la pasada Jornada Mundial de la Juventud, que se desarrolló en Lisboa (Portugal) del 1 al 6 de agosto de 2023 con el Papa Francisco, la delegación de Colombia estuvo integrada por más de 2.000 jóvenes.

Vie 19 Sep 2025

El Arzobispo de Cali condena con “profundo dolor” la ola de violencia que enluta la ciudad

A través de un contundente mensaje, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, expresa su repudio ante los asesinatos de nueve personas y los graves disturbios ocurridos este 17 de septiembre en la capital del Valle del Cauca. Hace un llamado a los actores armados a deponer la violencia y, a las autoridades, a esclarecer los hechos y buscar la paz.Además de estos homicidios que “aún están por esclarecer”, el Arzobispo de Cali hace referencia a disturbios en varios sectores de la ciudad, la quema de dos tractomulas y el lanzamiento de una granada en las puertas de la cárcel de Villahermosa.En su mensaje, monseñor Rodríguez Velásquez se identifica con el dolor de la comunidad: “Como Pastor de esta Iglesia Particular de Cali y en nombre de las familias y las comunidades que sufren los estragos de la violencia, expreso con profundo dolor nuestro repudio ante el deseo y la materialización de la maldad humana que pretende acabar con la dignidad y la vida de los más frágiles”.Dirigiéndose a los responsables de estos hechos violentos, el prelado hace un enérgico llamado: “Invito a quienes empuñan las armas a detener la violencia y promover una cultura de paz y cumplir plenamente el quinto mandamiento que nos ha dejado el Señor ‘no matarás’”. Añadió que este mandamiento debe entenderse como “una llamada al amor y a la misericordia y a vivir plenamente respetando la dignidad humana”.En el comunicado, monseñor Luis Fernando Rodríguez también se refiere a las víctimas y a sus familias, a quienes la Iglesia “abraza en la fe y la esperanza”. Asimismo, insta a las autoridades a “esclarecer los hechos y buscar estrategias viables para la defensa de la vida y la convivencia pacífica en nuestra ciudad”.

Jue 18 Sep 2025

Iglesia movilizó a cerca de 70 seminaristas y sacerdotes para ser "Mensajeros de Paz" en la Diócesis de Barrancabermeja

Entre el 6 y el 13 de septiembre, en el marco de la Semana por la Paz 2025, la Diócesis de Barrancabermeja vivió una intensa jornada de evangelización con la misión “Mensajeros de Paz”. Guiados por el versículo “Mira que estoy a la puerta y llamo” (Ap 3,20), seis sacerdotes y 61 seminaristas del Seminario Nacional Cristo Sacerdote de La Ceja (Antioquia) visitaron quince parroquias, llevando un mensaje de fe y cercanía a las familias y comunidades.La misión, impulsada por monseñor Ovidio Giraldo Velázquez, Obispo de la Diócesis, buscó ser el reflejo de la “Iglesia en salida”, que proponía el Papa Francisco, especialmente, para llegar a las periferias existenciales. El objetivo central de esta misión fue la creación de “casas de reunión”, espacios destinados a fortalecer la fe, compartir la Palabra y tejer lazos fraternos que perduren en el tiempo.Esta iniciativa pastoral adquiere una importancia crucial en el contexto actual de Barrancabermeja. Esta región del Magdalena Medio continúa enfrentando complejos desafíos de violencia, presencia de grupos armados ilegales y afectaciones a la población civil. En este escenario, iniciativas que promueven la paz, la reconciliación y la reconstrucción del tejido social desde la base, como la llevada a cabo por la Diócesis, no son solo actos de fe, sino también una respuesta concreta a la necesidad de espacios de protección, dignidad y esperanza para las comunidades.Un trabajo de visita y encuentro“Hemos tenido una experiencia muy bonita, de visiteo, el encuentro con las personas, con las familias, encuentros comunitarios... celebraciones piadosas y la Santa Eucaristía”, compartió monseñor Giraldo, reflejando el espíritu de cercanía que caracterizó la iniciativa.Esta misión se enmarca dentro del Plan de Misión y Pastoral Integral de la Diócesis, que promueve la formación de pequeñas comunidades eclesiales como núcleos vivos de fe, esperanza y caridad; un caminar pastoral que se articula con el lema de esta 38ª Semana por la Paz: “Arropamos la vida con dignidad y esperanza”, reflejando la necesidad de ser Iglesia samaritana en medio de un pueblo que anhela reconciliación, justicia y paz.El diácono Brayan Mayorga explicó otro una de las grandes metas: “El Sistema Integral de Evangelización tiene como propuesta fortalecer la comunidad para lograr algún día tener una comunidad más fraterna”.La post-misión: el trabajo continúaEl éxito de la misión se medirá por su continuidad. Carlos Patiño, seminarista de la diócesis, destacó el siguiente paso: “De aquí en adelante simplemente es coordinar muy bien la post misión, donde nuestros laicos, en estos grupos y casas de reunión, seguirán con esa labor de kerigma, conformando más en la fe a nuestros fieles”.La misión “Mensajeros de Paz” dejó una semilla de esperanza en las comunidades visitadas. Con la oración compartida y el testimonio de los misioneros, la diócesis renueva su propósito de ser fermento de paz y faro de luz en la región.Vea el informe audiovisual a continuación:

Mar 16 Sep 2025

Nueve décadas de una promesa: el Divino Niño sigue congregando multitudes en Bogotá

Con la participación de más de diez mil personas, el Santuario del Divino Niño Jesús en el barrio Veinte de Julio en Bogotá fue el epicentro de una celebración histórica: los 90 años de una de las devociones más arraigadas y queridas en Colombia. La fiesta central, que se llevó a cabo el domingo 7 de septiembre, no fue solo una efeméride religiosa, sino una vibrante muestra de fe popular que refleja el significado profundo de este símbolo para la identidad nacional.Una celebración de nueve días y noventa añosLos actos conmemorativos iniciaron con el tradicional rezo de la novena. El sábado 6 de septiembre, se ofreció un almuerzo solidario para mil niños de las casas salesianas y se celebró una Eucaristía presidida por monseñor Alejandro Díaz García, obispo auxiliar de Bogotá.Al día siguiente, desde primeras horas de la mañana, miles de peregrinos llegaron al santuario para recibir el sacramento de la Reconciliación, participar en las eucaristías y elevar sus plegarias frente a la imagen original del Divino Niño, custodiada en una capilla lateral del templo.La misa central del mediodía, celebrada por el padre Rubén Darío Jaramillo, superior salesiano, fue precedida por la emblemática procesión. A pesar de la lluvia, la imagen recorrió las calles del barrio Veinte de Julio sobre los hombros de un grupo de peregrinos mexicanos—testimonio de la internacionalización de la devoción—, acompañada por el rezo del rosario, cantos y los niños de la pastoral salesiana vestidos a semejanza del Niño Jesús. El retorno de la imagen al santuario, recibida con repique de campanas y aplausos, fue uno de los momentos más emotivos.El significado de una devoción nacionalEn su homilía, el padre Jaramillo profundizó en el significado de la devoción, preguntándose “¿Quién es el Niño Jesús?” y definiéndolo como “Aquel que crecía en gracia, sabiduría y santidad”. Hizo un llamado a los fieles a seguir su ejemplo para “construir un país con gracia, sabiduría y santidad”. “Solamente así venceremos la mentira, el engaño, la falsedad, la corrupción; solamente así seremos la humanidad colombiana que el Señor quiere”, afirmó, conectando la fe con un mensaje de esperanza y regeneración social para el país.Para millones de colombianos, el Divino Niño es mucho más que una imagen religiosa, es un símbolo de consuelo, esperanza y resiliencia. En un país que ha enfrentado décadas de conflicto e incertidumbre, la promesa atribuida a Jesucristo en 1636 a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento —“Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y tu oración será escuchada”— resuena con fuerza. El santuario se erige así como un faro de fe donde convergen ciudadanos de todas las clases sociales para pedir, agradecer y encontrar paz.Raíces históricas en Colombia y devoción globalEsta devoción nació hace nueve décadas de la mano del sacerdote salesiano italiano Juan del Rizzo, quien llegó al entonces marginado barrio Veinte de Julio con un mensaje sencillo y poderoso: “Jesús quiere ser honrado en el misterio de su niñez y a Él le agrada mucho cuanto se haga en favor de los niños pobres y de las gentes más necesitadas”.La necesidad de albergar a la creciente comunidad de devotos llevó a la construcción del santuario. Su primera piedra se bendijo el 19 de marzo de 1937, según planos de los coadjutores salesianos Juan Buscaglione y Constantino de Castro. El templo se inauguró solemnemente en 1942, erigido ya como parroquia por monseñor Ismael Perdomo, arzobispo de Bogotá entre 1928 y 1950, hoy Venerable sobre el que avanza su proceso de beatificación.Lo que comenzó en el sur de Bogotá hoy es un fenómeno global. La devoción se ha extendido con fuerza a países como México, Perú, Ecuador y República Dominicana, llevando consigo un pedazo de la cultura y la fe colombiana.La ceremonia concluyó con la bendición de las miles de imágenes que los fieles llevaron consigo, un ritual que simboliza la perpetuación de una fe que, 90 años después, sigue más viva y vigente que nunca, reinando en el corazón de Colombia.Vea el video sobre la celebración a continuación:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Lun 15 Sep 2025

La Pastoral Litúrgica en la Diócesis

Por Diana Carolina Luis Salinas - “La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exigen la naturaleza de la liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligación en virtud del bautismo, el pueblo cristiano.” (SC 14)La liturgia se entiende como acción sagrada por excelencia, obra de Cristo y de su Cuerpo que es la Iglesia. Mediante signos sensibles, se actualiza la santificación de los hombres y se tributa culto público a Dios. Este fundamento orienta toda la acción litúrgica, que ha de vivirse en comunión y conforme a la tradición eclesial, donde la asamblea es el sujeto que celebra presidida por un ministro ordenado y otras personas que desempeñan una diversidad de servicios litúrgicos.Cada Diócesis debe custodiar la santificación del pueblo de Dios y uno de los medios más eficaces para que esto se lleve a cabo es la tarea de la Pastoral Litúrgica diocesana. El objetivo fundamental de esta es ayudar a cada bautizado, dentro de la comunidad eclesial, a vivir la celebración litúrgica de una manera activa, consciente y fructuosa. Esto recupera el espíritu del Concilio Vaticano II, el cual exige una mayor atención en el mejoramiento de las celebraciones, con el fin de reconocer la acción de Cristo en la historia del hombre y la participación de este en la vida divina, pregustando lo bienes celestiales aquí en la tierra.Por ende, la Pastoral Litúrgica tiene la misión de fomentar espacios de formación donde los creyentes adquieran conocimientos litúrgicos, bíblicos, teológicos que les permitan enriquecer su participación en las celebraciones y una mejor preparación de estas. Esto permite que cada creyente viva a plenitud su sacerdocio bautismal, alimentando una espiritualidad litúrgica que lo lleve a un estilo de vida cristiana identificada con Cristo.La Pastoral Litúrgica tiene la responsabilidad de acompañar la educación litúrgica para la Celebración de la Eucaristía y los sacramentos en general, los sacramentales, la celebración de la Liturgia de las Horas, el arte y la música sacra. También la religiosidad popular, la cual, aunque no hace parte de la liturgia, tiene que tender a ella tal como lo presenta la Sacrosanctum Concilium: “se recomiendan encarecidamente los ejercicios piadosos del pueblo cristiano, con tal quesean conformes a las leyes y a las normas de la Iglesia.” (SC13).Ahora bien, “en consecuencia, para fomentar todavía más esta acción pastoral litúrgica en la Iglesia, el sacrosanto Concilio decreta” (43): que el Obispo diocesano instituya una Comisión Litúrgica con la que colaborarán especialistas en la ciencia litúrgica, música, arte sagrado y pastoral. Su tarea será llevar a cabo la acción pastoral litúrgica bajo la dirección del Obispo (44).Asimismo, cada diócesis contará con una comisión, pero también es factible que varias diócesis formen una sola comisión para promover el apostolado litúrgico (45). De igual manera, se debe establecer una comisión de música y de arte sacro (46). Todo esto debe hacer concreta y visible la pastoral litúrgica, por ello cada miembro de esta comisión debe sentirse llamado a este servicio con un espíritu de comunión, servicio y apertura diocesana. Dentro de los miembros de esta comisión es indispensable que esté el delegado de liturgia de la Diócesis, el delegado de la comisión de arte y música sacra, expertos en Biblia, teología, liturgia, pastoral, espiritualidad.Las competencias de la Comisión Diocesana de Liturgia son: animar y coordinar la vida litúrgica en todo el territorio diocesano; preparar las celebraciones diocesanas presididas por el Obispo; apoyar a los sacerdotes y comunidades para que las celebraciones sean sencillas, sobrias y hermosas; discernir necesidades y proponer programas adecuados de formación litúrgica luego de un previo diagnóstico para conocer el estado de la cuestión sobre la Celebración litúrgica en la diócesis: sus fortalezas y carencias; vigilar la comunión eclesial en todo lo relacionado con la Celebración litúrgica. Finalmente, una exhaustiva revisión y acompañamiento de procesos formativos en las parroquias e instituciones eclesiales.Para que lo anterior se realice es necesaria la programación de reuniones, la cuales deben tener una clara estructura interna donde haya: 1. Momento de oración: Encuentro con la Palabra, esto permite construir fraternidad y fortalecer la fe. 2. Momento de revisión: Evaluar lo realizado (saber escuchar). 3. Momento panorámico: Contexto diocesano. 4. Momento analítico: Diseñar y desarrollar las funciones de la Comisión Diocesana de Liturgia. 5. Momento de distribución de responsabilidades: Tener en cuenta los carismas y disponibilidad. Además, la misma comisión debe tener una formación permanente para acompañar a sus destinatarios: el pueblo de Dios, el clero, los agentes de pastoral litúrgica, las comunidades religiosas, movimientos eclesiales, etc.En conclusión, la pastoral litúrgica diocesana busca que la liturgia sea el corazón de la vida cristiana y fuente de toda espiritualidad. A través de ella, la Iglesia cumple fielmente su misión de santificar al pueblo de Dios y glorificar al Padre.Diana Carolina Luis SalinasAsistente del Departamento de LiturgiaConferencia Episcopal de Colombia

Lun 15 Sep 2025

Arquidiócesis de Popayán se proclamó campeona de la X Copa de la Fe tras vencer a Guadalajara en los penaltis

En una emocionante definición por penaltis, la Arquidiócesis de Popayán se alzó con el título de campeón de la décima edición de la Copa de la Fe, tras vencer a la Arquidiócesis de Guadalajara de México. El partido, que selló con broche de oro este torneo de hermandad deportiva, se disputó en el Estadio Centenario de Armenia ante la vibrante alentada de las tribunas.El encuentro culminó el tiempo reglamentario con un empate 1-1, forzando los penaltis donde el equipo colombiano demostró mayor puntería para imponerse con un global de 3-2, consolidando su nombre en la historia de este certamen organizado por la Diócesis de Armenia.Una ceremonia que unió fe y deporteLa premiación estuvo presidida por monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, obispo de la Diócesis de Armenia, quien hizo entrega de los trofeos a los finalistas. En un emotivo acto, y en nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Quintero elevó una oración de agradecimiento a Dios por el cierre de este certamen, que reunió a 619 sacerdotes de Colombia, Venezuela, México y Ecuador.La X Copa de la Fe 2025 se consolidó como una verdadera celebración de la fe, el deporte y la fraternidad entre las diócesis y arquidiócesis participantes. El evento fue posible gracias al trabajo incansable de voluntarios y al apoyo masivo de los fieles.Otros ganadores y reconocimientosAdemás de la copa mayor, se disputaron otros títulos que también reconocieron el talento y el espíritu deportivo. La Diócesis de Garzón se coronó ganadora de la Copa de Plata al vencer 1-0 a la Diócesis de Bucaramanga/Málaga Redentoristas.Por su parte, la Arquidiócesis de Medellín se alzó con la Copa de Bronce tras una contundente victoria de 3-0 sobre la Diócesis de Valledupar.La organización también distinguió a los mejores jugadores individuales del torneo:-Goleador del torneo: Jaime Nolberto Muñoz Cantillo (Arquidiócesis de Popayán).-Valla menos vencida: Diego Alejandro Bonilla Galíndez (Diócesis de Garzón).

Vie 12 Sep 2025

La Esperanza se siembra en la familia: Monseñor Mauricio Vélez comparte claves en un nuevo ‘Diálogo en el Atrio’

Este jueves, 11 de septiembre, se estrenó el sexto episodio de ‘Diálogos en el Atrio’, el videoposcast de la Conferencia Episcopal de Colombia. En esta ocasión, el invitado especial fue monseñor José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín y Presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina, quien se refirió a la esperanza en el seno de la familia, tema central de su libro “El pretexto de la manzana”, publicado el pasado mes de abril.Este diálogo, disponible en el canal de YouTube y la página de Facebook de la CEC, explora cómo la familia, como Iglesia doméstica, es el terreno fértil donde se aprende y practica la virtud de la esperanza, un pilar fundamental del Jubileo convocado por el Papa Francisco. Enfatiza en que la virtud de la Esperanza se vive y fortalece en el hogar, especialmente en tiempos complejos.“El pretexto de la manzana”: un manual para la familia sin excusasAl explicar el título, monseñor Mauricio Vélez se remontó al libro del Génesis:“El pecado original fue el querer ser como Dios, pero sin Dios”. Señaló que el problema no fue la manzana, sino la actitud de Adán: “Dios lo hubiera entendido. Pero… Adán tomó la posición más cómoda: la mujer que tú me diste. El pretexto”.A partir de esta reflexión, el obispo afirmó que el texto es una invitación a las familias de hoy: “No es tiempo de pretextos, es tiempo de asumir, de afrontar y de cuidar”. Afirma que los temas abordados en el libro reconocen la realidad de todos los miembros de la familia: hijos, esposos, padres, hermanos, suegros y abuelos.Monseñor Vélez recalcó que tener Esperanza no es ignorar las dificultades cotidianas de las familias:“No conozco un hogar que no tenga crisis…Lo más natural es asumir o vivir o experimentar una crisis. ¿Pero la pregunta es ante esa crisis yo qué puedo ir haciendo?”.La publicación se presenta como una herramienta metodológica sencilla, con reflexiones bíblicas y aplicaciones prácticas para la vida cotidiana.Claves para vivir la esperanza en el hogarDurante el diálogo, el Presidente de la Comisión de Doctrina de la Conferencia Episcopal ofreció consejos concretos para las familias:1.El matrimonio es un aprendizaje: “Nadie llega a un matrimonio experto… La esperanza nos lleva a entender que yo no puedo manejar el matrimonio con el vestido de las nupcias”.2. La comunicación y el respeto son esenciales: “La esperanza requiere poner al interior del hogar la comunicación, el respeto, el amor y la relación fraterna, humilde e interpersonal, sin egoísmos”.3. El propósito es la felicidad: “Yo me caso para ser feliz… tengo un hijo para que le dé sentido a mi existencia”. Una familia con esperanza “rema en una misma dirección: hacia la felicidad. Porque donde está la felicidad cabe la esperanza, y donde está la esperanza hay felicidad, y ahí está Dios”.¿Dónde conseguir el libro de monseñor Mauricio Vélez?El libro “El pretexto de la manzana” está a la venta en todas las librerías de El Minuto de Dios y a través de su página web (libreriaminutodedios.com). También se puede solicitar a domicilio contactando a los números WhatsApp: 317 369 07 97 - 320 303 36 76 o la línea fija: (604) 520 61 85.El rol de la Comisión de Doctrina y la formación en la feConsultado sobre el trabajo de la Comisión Episcopal que preside, monseñor Vélez afirmó también durante el diálogo que la doctrina no es solo para académicos, sino para el día a día de los padres. Alertó sobre hogares “desérticos en el tema Dios” y recalcó la urgencia de la formación cristiana: “De una bella y sana formación cristiana dependerá la capacidad de lucha, de conquista y de superación de cada miembro del hogar”.Recordó que el último insumo de reflexión publicado en “Actualidad Teológica” aborda cómo darle esperanza a la crisis, a la pobreza, a la soledad, haciendo un análisis de realidad de la situación colombiana desde la perspectiva de la esperanza, el cual está disponible el sitio web de la CEC.Vea el episodio de 'Diálogos en el Atrio' a continuación:

Jue 11 Sep 2025

Luto en el Episcopado Colombiano: falleció monseñor Libardo Ramírez Gómez

En esperanza cristiana, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) comunica el fallecimiento de monseñor José Libardo Ramírez Gómez, Obispo Emérito de la Diócesis de Garzón, quien partió a la Casa del Padre este 11 jueves de septiembre.La noticia de su Pascua a la vida eterna es recibida por los obispos colombianos en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza, un momento que reaviva la fe en Cristo Resucitado y la confianza en Sus promesas. En su mensaje, la CEC recuerda las palabras del Papa Francisco en la Bula Spes non confundit: “¿Qué será de nosotros, entonces, después de la muerte? Más allá de este umbral está la vida eterna con Jesús, que consiste en la plena comunión con Dios”.Una vida dedicada al servicio de la IglesiaMonseñor Libardo Ramírez Gómez nació en la fe y se formó para servirla. Fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Garzón el 26 de mayo de 1956, tras completar sus estudios de filosofía y teología en el Seminario Mayor de esa ciudad. Obtuvo su Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Lateranense en la ciudad de Roma.Su ministerio episcopal inició el 20 de mayo de 1972, cuando fue nombrado obispo de la Diócesis de Armenia, rol que ejerció con dedicación hasta el 6 de diciembre de 1986, tras ser nombrado obispo de la Diócesis de Garzón, donde pastoreó hasta el 30 de abril de 2003, fecha en la que el Papa San Juan Pablo II aceptó su renuncia por alcanzar el límite de edad.Un legado de servicio nacional y académicoDentro de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Ramírez Gómez dejó una huella significativa. Perteneció a la Comisión Episcopal de Estado Laical, que lo tuvo como representante en el Sínodo de Obispos de 1987 en Roma, dedicado a “La vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”.Su profundización en Derecho Canónico encontró un cauce fundamental en su labor como Presidente y Moderador del Tribunal Eclesiástico Único de Apelación para Colombia, institución a la que dedicó su pasión evangelizadora y su competencia académica. Incluso durante su emeritud, se mantuvo activo como articulista de opinión en diversos medios de prensa escrita.Un recuerdo fraterno y una despedida en la feLos obispos colombianos lo recuerdan con afecto y admiración, describiéndolo como un “hombre de Iglesia, gran amigo, excelente pastor, hombre de Dios”. La CEC extiende sus condolencias y eleva sus oraciones por el eterno descanso de su alma, encomendando también a la familia Ramírez Gómez y a las diócesis de Armenia y Garzón, que atestiguaron de su incansable labor pastoral.La Pascua de monseñor Libardo es un motivo de acción de gracias al Buen Pastor por el don de su vida y ministerio. Se le despide como un Peregrino de Esperanza, con la fe puesta en Cristo Resucitado, y se le encomienda a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de San José.